Original: español informe del relator de la conferencia especial sobre seguridad



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DECLARACIÓN DE LA CONFERENCIA ESPECIAL SOBRE SEGURIDAD
SOBRE LA SITUACIÓN EN COLOMBIA

(Aprobado en la tercera sesión plenaria, celebrada el 28 de octubre de 2003)

LA CONFERENCIA ESPECIAL SOBRE SEGURIDAD, reunida en la Ciudad de México, los días 27 y 28 de octubre de 2003,
EXPRESAN su solidaridad con el pueblo y el Gobierno de Colombia en su lucha contra el terrorismo y otras amenazas desestabilizadoras, y en defensa de las instituciones democráticas. En este sentido, manifiesta su pleno apoyo al Presidente Álvaro Uribe Vélez en sus acciones orientadas a la recuperación de la seguridad, la tranquilidad y el bienestar de los colombianos, en el marco del estado de derecho, la plena vigencia de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario, y reconoce los avances logrados hasta el momento.
RESPALDA al gobierno colombiano en su búsqueda de soluciones pacíficas negociadas para superar el conflicto interno, previo cese de hostilidades. Resalta las gestiones humanitarias que adelanta el Secretario General de las Naciones Unidas encaminadas a impulsar un proceso de paz en Colombia y la necesidad de la participación y del acompañamiento de las Naciones Unidas, de la comunidad internacional y de la sociedad civil colombiana. Urge a todos los grupos armados ilegales a aceptar un cese de hostilidades y a iniciar un proceso serio de negociaciones para lograr la paz en Colombia.
HACE un llamado a la comunidad internacional para que respalde el pronto inicio de negociaciones, los programas de desmovilización, reconciliación, desarme y reinserción que se requieran para lograr, de manera justa y transparente, la reincorporación a la vida civil de integrantes de todos los grupos armados ilegales.
DECLARA su indeclinable compromiso de que se continúe luchando contra el terrorismo en todas sus formas y manifestaciones, la delincuencia organizada transnacional, el problema mundial de las drogas, la corrupción, el lavado de activos y el tráfico ilícito de armas y contra las conexiones entre ellos, y reitera su voluntad de que se adopten medidas específicas para profundizar la cooperación y la coordinación hemisférica en la lucha contra estas nuevas amenazas, en el marco de los mecanismos e instrumentos de la Organización de los Estados Americanos y de las Naciones Unidas.
México, 28 de octubre de 2003

ANEXO VI

OEA/Ser. K/XXXVIII

CES/INF. 31/03

28 octubre 2003

Original: español

PALABRAS DEL EXCELENTÍSIMO SEÑOR VICENTE FOX QUESADA
PRESIDENTE DE MÉXICO, EN LA SESIÓN DE CLAUSURA DE LA
CONFERENCIA ESPECIAL SOBRE SEGURIDAD

PALABRAS DEL EXCELENTÍSIMO SEÑOR VICENTE FOX QUESADA


PRESIDENTE DE MÉXICO, EN LA SESIÓN DE CLAUSURA DE LA
CONFERENCIA ESPECIAL SOBRE SEGURIDAD

Muy, muy buenas noches, qué gusto tenerlos aquí en México, en esta su casa, que los recibe con los brazos abiertos.


Doctor César Gaviria, Secretario General de la OEA;
Señoras y señores Ministros,
Amigas y amigos:
En nombre del pueblo y el Gobierno de México, agradezco la participación de todos los representantes de los pueblos hermanos de la comunidad interamericana en esta Conferencia Especial sobre Seguridad.
Cuando en el seno de la OEA propuse la realización de esta Conferencia en México, hace más de dos años, nunca dudé de nuestra capacidad colectiva de construir nuevos esquemas de seguridad, acordes con las realidades del Siglo XXI.
Creo que todos podemos estar satisfechos de lo alcanzado, pues hemos sembrado la semilla de una seguridad hemisférica integral. Como demuestra la Declaración sobre Seguridad en Las Américas, recién adoptada, son dos los logros principales de esta Conferencia.
En primer lugar, hoy iniciamos una nueva manera de enfocar los retos de la seguridad en el Hemisferio.
Es un hecho que, a pesar de las diferencias entre nuestras naciones, hemos logrado una convergencia de enfoques que nos permite mirar al futuro con esperanza.
Al mismo tiempo que hemos refrendado el derecho soberano de cada una de nuestras naciones, de identificar sus prioridades, definir las estrategias, planes y acciones que mejor le convengan, también hemos reconocido que el fin último de toda estrategia y acción en materia de seguridad no es otro que el de proteger a las personas.
Nuestra declaración señala, solamente, que "el fundamento y la razón de ser de la seguridad es la protección de la persona humana", su dignidad, sus derechos y sus libertades fundamentales. Ésta es la filosofía que anima a mi Gobierno y da fuerza a nuestras acciones en favor del bienestar de las y los mexicanos.
Al haber centrado en la persona nuestra lucha por un Hemisferio más seguro, las naciones de Las Américas hemos dado nuevamente una dimensión humana al tema de la seguridad, y devuelto --así-- su centralidad al ser humano en un tema tan complejo y con tantas y diferentes aristas como éste.
Nuestra nueva concepción de la seguridad es de alcance multidimensional. No sólo hemos reconocido que las amenazas, preocupaciones y otros desafíos de seguridad en el Hemisferio son de naturaleza diversa, sino también que el concepto y el enfoque tradicionales deben ampliarse para poder hacer frente, de manera eficaz, a nuestros diversos requerimientos en materia de seguridad.
Ciertamente, nuestra seguridad depende de que logremos enfrentar males como el narcotráfico, el tráfico ilícito de armas y de personas, el terrorismo y, en general, el crimen trasnacional organizado.
Sin embargo, depende --sobre todo-- de que seamos capaces de detener y revertir los profundos niveles de inequidad, de pobreza, de falta de desarrollo que aquejan a nuestras naciones.
Ahí se encuentra la causa principal de las amenazas a la estabilidad y gobernabilidad de nuestros países y de nuestras comunidades. Ahí se encuentra, por lo tanto, la solución a los retos que enfrentamos.
Si queremos un Hemisferio más seguro, si queremos un mundo en donde imperen la paz y la seguridad, debemos acabar con los obstáculos de toda índole que han impedido nuestro desarrollo sustentable, económico y social. De no hacerlo, nunca alcanzaremos la seguridad integral a la que aspiramos.
Estoy convencido de que la seguridad de todos los Estados del Hemisferio hace indispensable que el sistema internacional --tanto las Naciones Unidas, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, como, en nuestra región, la Organización de Estados Americanos y el Banco Interamericano de Desarrollo-- presten una mayor atención a la situación económica y social de la mayoría de nuestros países.
El objetivo es que también en esas instancias desarrollemos nuevos enfoques, nuevas estrategias y nuevos mecanismos de cooperación acordes con la realidad actual; y que nos ayuden a enfrentar la grave situación de estancamiento económico, desempleo y amenazas a la estabilidad que afecta a nuestros países.
Encontrar el camino definitivo hacia la paz y la seguridad hemisféricas exige nuevas vías para el desarrollo de nuestros pueblos. Una seguridad integral requiere de un desarrollo integral.
El segundo gran logro de esta Conferencia lo constituyen los claros avances para actualizar y poner al día las instituciones y mecanismos interamericanos encargados de velar por nuestra seguridad.
Se trata de un proceso serio, de largo aliento. Con gran voluntad política lo hemos iniciado aquí y con la misma tenacidad habremos de continuarlo.
Hoy, los Estados miembros de la OEA no sólo hemos reafirmado nuestro compromiso de revitalizar y fortalecer los órganos, instituciones y mecanismos del sistema interamericano relacionados con la seguridad hemisférica.
También recomendamos al Consejo Permanente de nuestra Organización que continúe el proceso de examen y evaluación de los instrumentos hemisféricos correspondientes como el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, el Pacto de Bogotá, tomando en cuenta las realidades de nuestro tiempo y la naturaleza distinta de las amenazas a la seguridad en nuestra región.
Hemos reiterado la necesidad --una necesidad urgente, a mi parecer-- de aclarar la relación jurídica e institucional de la Junta Interamericana de Defensa con la OEA.
Así, la Asamblea General de nuestra Organización deberá determinar tanto las normas que precisen esa relación, como el mandato de la Junta Interamericana de Defensa.
Con ello hemos iniciado un proceso que, sin duda, nos permitirá avanzar en el combate conjunto a las amenazas, preocupaciones y otros desafíos que afectan la seguridad de los Estados del Hemisferio.
En los últimos lustros, la vocación pacifista de las naciones americanas ha quedado manifiesta por nuestra decisión de mantenernos alejados del uso de la fuerza y de solucionar nuestras eventuales diferencias con base en el diálogo, la negociación y el derecho internacional.
Amigas y amigos:
México es una nación que siempre ha militado en las filas de la paz, del multilateralismo y de la cooperación entre las naciones. Las y los mexicanos creemos en la cooperación, no en la confrontación; creemos en la solución pacífica de las controversias y en la vigencia del Derecho Internacional; creemos en la fuerza del Derecho, no en el derecho de la fuerza.
Hoy nuestras preocupaciones en materia de seguridad no pueden ser objeto de una rígida jerarquización; todas son igualmente válidas y su tratamiento, en forma cooperativa, sólo es posible si lo hacemos de acuerdo con los principios de las Cartas de las Naciones Unidas y de la OEA.
La verdadera seguridad en el Hemisferio será producto de la nueva arquitectura de paz, seguridad y desarrollo que ya estamos impulsando.
Frente a amenazas tan graves como el terrorismo o el crimen internacional organizado, frente a retos inmensos como la superación de la pobreza, la distribución del ingreso y la falta de desarrollo que amenaza a nuestros pueblos, seguiremos buscando la ayuda vital de nuestros socios y aliados, de la misma manera desinteresada y generosa con que siempre hemos ofrecido la nuestra.
Espero que la semilla de una nueva seguridad integral para Las Américas, que hoy hemos sembrado, germine y nos permita a todos --muy pronto-- cosechar y disfrutar de sus beneficios.
La Cumbre Extraordinaria de Las Américas que tendremos el honor de hospedar el 12 y 13 de enero del año próximo en Monterrey, Nuevo León, constituye una oportunidad más de avanzar hacia un nuevo consenso para el desarrollo.
Muchas gracias y mucho éxito.
Si me permiten y se ponen de pie, para proceder a la Declaratoria de Clausura.
Hoy martes, 28 de octubre del año 2003, me es muy grato declarar formalmente clausurada la Conferencia Especial Sobre Seguridad, esperando que hayan alcanzado todos sus objetivos.
Les deseo un feliz regreso a casa y no olviden que México es también su casa.
¡Adiós, hasta la vista, hermanos y hermanas!
OEA/Ser.K/XXXVIII

CES/INF. 29/03

28 octubre 2003

Original: español



PALABRAS DEL SECRETARIO GENERAL DE LA
ORGANIZACIÓN DE LOS ESTADOS AMERICANOS, CÉSAR GAVIRIA,
EN LA SESIÓN DE CLAUSURA DE LA CONFERENCIA ESPECIAL SOBRE SEGURIDAD

PALABRAS DEL SECRETARIO GENERAL DE LA


ORGANIZACIÓN DE LOS ESTADOS AMERICANOS, CÉSAR GAVIRIA
EN LA CLAUSURA DE LA CONFERENCIA ESPECIAL DE SEGURIDAD
Ciudad de México
28 de octubre, 2003

Señor Presidente Fox:


Le quiero expresar en nombre de nuestros pueblos y nuestros gobiernos el especial agradecimiento por la oportunidad que nos dio México al haber tomado la iniciativa de convocarnos a examinar los problemas de la seguridad colectiva. Su presencia es para nosotros es trascendental por su liderazgo continental y porque usted es un guía de los esfuerzos hemisféricos de consolidación de los valores democráticos y de una vigorosa política social.
El foro que hoy culmina ha constituido un significativo avance sobre temas en los que convergen nuestros estados y que constituyen una gran coincidencia de ideales, principios y valores que unen a los americanos de todos los confines.
Todos hemos estado de acuerdo en torno a la desuetud de los conceptos tradicionales de seguridad nacional, algunos de los cuales murieron con el fin de la guerra fría y que nos condujeron tantas veces a sacrificar nuestras democracias y los derechos de nuestros ciudadanos. Tal enfoque lo hemos reemplazado por una concepción de nuestras sociedades que cobija aspectos económicos, sociales y políticos, felizmente consagrados en la Carta Democrática Interamericana y que sintetiza nuestro esfuerzo por hacer de la defensa de la democracia y la protección de los derechos humanos la razón de ser de nuestra existencia como organización regional.
Hemos coincidido en que todas nuestras acciones colectivas deben ser respetuosas de la Carta de la OEA. Ha habido un vigoroso respaldo del multilateralismo como el gran instrumento para hacerle frente a los problemas de seguridad en los tiempos contemporáneos.
Todos estamos de acuerdo en que la multitud de retos que antes tenían una connotación local; el narcotráfico, el terrorismo, la corrupción o el tráfico ilegal de armas; se convirtieron en grandes enemigos comunes de carácter transnacional que nos imponen vigorosas respuestas colectivas. La cooperación jurídica y judicial nos permita atender los retos del crimen trasnacional impulsada por los ministros de justicia y procuradores generales.
Ha habido una gran coincidencia en problemas globales como la volatilidad de capitales y sus devastadoras consecuencias sociales y políticas.
El enfoque multidimensional de la seguridad, aprobado en Bridgetown ha sido un elemento central de nuestro debate para la definición de enfoques flexibles y nos ha permitido reafirmar las especiales preocupaciones de seguridad de los pequeños estados insulares, y el significativo desafío que constituyen los desastres naturales.
Todos hemos coincidido en el fin del aislacionismo, y la poderosa acción de las organizaciones no gubernamentales con su enorme y saludable presión sobre nuestros sistemas políticos para que se perfeccionen.
Ha sido iluminante conocer de boca de nuestros voceros los cancilleres o ministros de defensa o sus representantes, cómo las medidas de confianza y seguridad han logrado alcanzar los objetivos de transparencia, predictibilidad y confianza que nos hemos propuesto. Nuestros Estados coinciden en la importancia de acordar metodologías comunes en la medición de los gastos de defensa.
Es muy estimulante conocer cómo todos los acuerdos regionales de seguridad se refieren a la limitación y control de armamentos como un objetivo común que tiene hoy una clara base democrática.
Registramos con satisfacción la coincidencia en la vanguardia del hemisferio americano en materias de seguridad y el uso que de ellas está haciendo el sistema de Naciones Unidas, sea en la experiencia de CICAD o el Mecanismo Multilateral de Evaluación, la Convención contra el Terrorismo y el trabajo del CICTE, o la experiencia de los grupos financieros contra el lavado de activos.
Hemos todos realzado la importancia de las reuniones de Ministros de Defensa y su contribución a la aplicación de las medidas de confianza y seguridad o en la preparación de libros blancos de defensa.
Todos los americanos nos sentimos orgullosos de nuestro trabajo de desminado en Centroamérica y sobre la significativa contribución extraregional de los países observadores.
En la OEA y como contribución a la paz y la seguridad hemisféricas y a lo largo de la ultima década hemos trabajado mas en la prevención de conflictos usando a plenitud los procedimientos de solución pacifica de las controversias consignados en nuestra Carta, lo mismo que las disposiciones de la Carta Democrática. Hay un reconocimiento generalizado que los procesos de integración comercial han contribuido a disminuir las tensiones.
Quiero resaltar el significativo papel que en los años por venir va a cumplir la Comisión de Seguridad Hemisférica tanto en aspectos de medidas adicionales de confianza y seguridad sino de todas aquellas que la declaración aprobado por nuestros cancilleres define como compromiso y acciones de cooperación. Se ha dado un singular respaldo a la institucionalidad democrática de Colombia y al tratado marco de seguridad democrática de Centroamérica.
Sr. Presidente Fox:
Gracias por la generosa hospitalidad del Gobierno y el pueblo de México. Todos los que nos hemos reunido bajo el acogedor paraguas del gobierno y la cancillería de México somos conscientes de los enormes desafíos a nuestra gobernabilidad democrática, de los retos a la seguridad hemisférica y de las inmensas responsabilidades que estamos depositando en nuestros gobernantes al despuntar este siglo XXI.

La arquitectura Hemisférica de seguridad que surge de esta Conferencia es fruto de un Acuerdo democrático franco, abierto y cooperativo. Nuestro destino común es un hemisferio en paz, en democracia, con la plena vigencia de las libertades públicas y los derechos de nuestros ciudadanos.


Muchas Gracias.



1. Plan de Acción de la Segunda Cumbre de las Américas, adoptado el 19 de abril de 1998:

"Encomiendan a la OEA, a través de la Comisión de Seguridad Hemisférica: efectuar el seguimiento y profundización de los temas relativos a medidas de fomento de la confianza y seguridad; realizar un análisis sobre el significado, alcance y proyección de los conceptos de seguridad internacional en el Hemisferio, con el propósito de desarrollar los enfoques comunes más apropiados que permitan abordar sus diversos aspectos, incluyendo el desarme y el control de armamentos; e identificar las formas de revitalizar y fortalecer las instituciones del Sistema Interamericano relacionadas con los distintos aspectos de la seguridad hemisférica. Este proceso culminará con la realización de una Conferencia Especial sobre Seguridad, en el marco de la OEA, a realizarse, a más tardar, a comienzos de la próxima década."



2. Resoluciones de la Asamblea General AG/RES. 1566 (XXVIII-O/98), AG/RES. 1643 (XXIX-O/99), AG/RES. 1744 (XXX-O/00), AG/RES. 1795 (XXXI-O/01), AG/RES. 1908 (XXXII-O/02) y AG/RES. 1940 (XXXIII-O/03).

3. Resolución de la Reunión de Consulta RC.23/RES.1/01 rev. 1 corr. 1, párrafo dispositivo 10:

“Encomendar a la Comisión de Seguridad Hemisférica que acelere sus labores con miras a la Conferencia Especial sobre Seguridad, tomando en cuenta los aportes del CICTE, y formule recomendaciones específicas al Consejo Permanente”.



4. Resolución de la Asamblea General, AG/RES. 1908 (XXXII-O/02).

5. Resolución de la Asamblea General, AG/RES. 1940 (XXXIII-O/03).

6. Ver www.oas/org/ces para todos los documentos y otros datos de la Conferencia.

7. La Comisión presentó sus recomendaciones al Consejo Permanente los días 23 de abril y 22 de octubre de 2003.

8. La sesión se inició a las 16:00 horas.

9. La sesión se inició a las 16:30 horas.

10. La segunda sesión Plenaria fue presidida, en forma alternada, por el Presidente y los dos Vicepresidentes de la Conferencia.

11. Celebradas el lunes 27 de octubre a las 17:00 horas y el martes 28 de octubre a las 19:00 horas.

12. Se celebró el martes, 28 de octubre a la 16:30 horas.

13. El informe se incluye como Anexo IV.

14. Ver además Actas de la Comisión General (CES/CG/ACTA 1 y 2/03). Los tres documentos se incluyen como Anexo IV.

15. Sin perjuicio de las reservas a los artículos 20 y 41 presentadas por la delegación de los Estados Unidos de América.

161. Estados Unidos no puede unirse al consenso en torno a este párrafo, por su contenido y porque está revisando su política en cuanto a minas terrestres.

17. Estados Unidos no puede unirse al consenso en torno a este párrafo porque, entre otros elementos, presenta una imagen errónea de la naturaleza de los desafíos a largo plazo que plantea el cambio climático global, que no es de origen hemisférico ni se presta a soluciones a corto plazo, y porque destaca sólo una única causa potencial de deterioro ambiental, cuando en realidad existen varias otras causas que son a la vez más fáciles de comprender, inmediatas y más apremiantes, entre ellas la contaminación del aire y del agua y las prácticas no sostenibles de uso de la tierra. Además, como Parte de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, Estados Unidos ya está emprendiendo una serie de acciones para abordar el desafío a largo plazo que plantea el cambio climático mundial, incluidos esfuerzos concretos con muchos socios del Hemisferio. No queda claro cómo el vago compromiso de este párrafo podrá funcionar o qué lagunas busca subsanar.

181. Estados Unidos no puede unirse al consenso en torno a este párrafo, por su contenido y porque está revisando su política en cuanto a minas terrestres.

19. Estados Unidos no puede unirse al consenso en torno a este párrafo porque, entre otros elementos, presenta una imagen errónea de la naturaleza de los desafíos a largo plazo que plantea el cambio climático global, que no es de origen hemisférico ni se presta a soluciones a corto plazo, y porque destaca sólo una única causa potencial de deterioro ambiental, cuando en realidad existen varias otras causas que son a la vez más fáciles de comprender, inmediatas y más apremiantes, entre ellas la contaminación del aire y del agua y las prácticas no sostenibles de uso de la tierra. Además, como Parte de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, Estados Unidos ya está emprendiendo una serie de acciones para abordar el desafío a largo plazo que plantea el cambio climático mundial, incluidos esfuerzos concretos con muchos socios del Hemisferio. No queda claro cómo el vago compromiso de este párrafo podrá funcionar o qué lagunas busca subsanar.

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