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5. SESIÓN DE CLAUSURA

La Conferencia Especial sobre Seguridad fue clausurada el martes 28 de octubre a las 18:30 horas. En esa oportunidad hicieron uso de la palabra el Excelentísimo señor Presidente de la República de México, Licenciado Vicente Fox, el Presidente de la Conferencia, Dr. Luis Ernesto Derbez, Ministro de Relaciones Exteriores de la República de México; y el Secretario General de la OEA, Dr. César Gaviria. Los discursos figuran como Anexo VI de este informe.

Edgar Gutiérrez Girón

Relator de la Conferencia Especial sobre Seguridad

Ministro de Relaciones Exteriores de Guatemala

ANEXO I

OEA/Ser.K/XXXVIII

CES/INF.30/03

28 octubre 2003

Original: español

DISCURSO DEL SECRETARIO DE RELACIONES EXTERIORES DE MÉXICO
DR. LUIS ERNESTO DERBEZ
EN LA CEREMONIA DE INAUGURACIÓN



Discurso del Secretario de Relaciones Exteriores, Dr. Luis Ernesto Derbez, en la ceremonia de inauguración de la Conferencia Especial Sobre Seguridad

(Tlatelolco, D.F., 27 de octubre de 2003)

Señoras Ministras y Ministros de Relaciones Exteriores de los Estados Miembros de la OEA:

Señoras y Señores Ministros de Defensa que nos acompañan:

Señoras y Señores Jefes de Delegación:

Señoras y Señores legisladores mexicanos:

Señoras y Señores Representantes de los Países Observadores ante la Organización de los Estados Americanos:

Señoras y Señores Representantes de las Organizaciones de la Sociedad Civil:

Señoras y Señores:

Hoy, como en 1945, los Estados de las Américas estamos reunidos en esta ciudad de México para concertar acciones concretas a favor de la paz, la seguridad, el progreso y el bienestar de los pueblos de América. Hoy, casi sesenta años después de la histórica Conferencia de Chapultepec, nos reunimos para renovar nuestra fe en el diálogo, el entendimiento mutuo y en el futuro de nuestras naciones.

Para el pueblo y el Gobierno de México constituye un señalado honor hospedar esta reunión continental dedicado a fomentar la confianza y la seguridad entre nuestros estados y nuestros ciudadanos. México está convencido de que los acuerdos que habremos de alcanzar en esta Conferencia tendrán un carácter histórico. Serán el resultado de un nuevo consenso para impulsar la cooperación para lograr una región más próspera, más estable y más segura.

En la Conferencia de Chapultepec sobre Problemas de la Guerra y la Paz, nuestro Hemisferio alcanzó un esquema común que dio respuesta a los requerimientos de seguridad de aquella época. Lo hizo cuando la humanidad apenas finalizaba el conflicto bélico más intenso y dramático que hasta hoy haya vivido. La Guerra Fría impulsó y fortaleció ese esquema de cooperación colectiva que concebía al enemigo externo como su principal amenaza.

Deseamos subrayar que México renueva su total solidaridad con todos los países del Hemisferio. Seguiremos apoyando los esfuerzos que se realicen para lograr la solución pacífica de todas las controversias existentes en nuestra región, así como soluciones duraderas a las nuevas amenazas, preocupaciones y desafíos que enfrentamos.

A nivel planetario, el hecho más significativo ha sido el fin del equilibrio bipolar que dio sustento a la Guerra Fría. En nuestro Hemisferio el mapa se transformó sustancialmente. Los países del Caribe alcanzaron y consolidaron su independencia. América Latina dejó atrás el autoritarismo y, no sin dificultades, nuestros países avanzan en la consolidación de sus democracias. La globalización aparece como un fenómeno multifacético e inescapable. Ofrece oportunidades, pero también grandes desafíos y retos formidables para cada uno de nuestros países. La tarea de gobernar consiste en aprovechar unos y superar otros.

Las grandes transformaciones del escenario mundial y regional pusieron de manifiesto la necesidad de iniciar una reflexión conjunta sobre todos los aspectos relacionados con la seguridad en el Hemisferio, desde una perspectiva actualizada e integral, que permitiera hacer frente a los nuevos desafíos. El Compromiso de Santiago con la Democracia y la Renovación del Sistema Interamericano de 1991 así lo reconoció. Del mismo modo, las Cumbres de las Américas de Santiago de Chile, de 1998, y de la Ciudad de Québec, de 2001, dieron a la OEA el mandato de realizar un análisis sobre el significado, alcance y proyección de los conceptos de seguridad internacional en el Hemisferio, con el propósito de desarrollar enfoques comunes que todos pudiéramos adoptar como la nueva base de nuestra cooperación en este campo.

Desde que inició su gestión, en diciembre de 2000, el gobierno de México, encabezado por el Presidente Vicente Fox, decidió otorgar la mayor prioridad a la búsqueda de consensos y entendimientos que nos permitieran arribar a una nueva arquitectura de seguridad para nuestro Hemisferio. Por esa razón, el 7 de septiembre de 2001, cuando el Presidente Fox visitó la sede de la OEA, se refirió a la necesidad de que la región avanzara hacia un nuevo concepto de seguridad que respondiera a las necesidades reales de todos los Estados de nuestro Continente.

Cuatro días después de la visita del Presidente Fox a la OEA, los hechos terribles del 11 de septiembre de 2001 pusieron de manifiesto la urgencia de contar con un nuevo consenso sobre la seguridad en el Hemisferio. México, de acuerdo con su irrenunciable vocación histórica a favor de la paz y la convivencia pacífica, basada en el respeto al derecho internacional, y con un profundo espíritu de solidaridad, convocó a la XXIII Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores de nuestra Organización para acordar medidas concretas de cooperación regional frente a la barbarie que la humanidad entera presenció el 11 de septiembre.

En esa reunión acordamos acciones precisas que han orientado nuestra cooperación para hacer frente al flagelo del terrorismo que afecta a algunos países de nuestra región, pero cuyos efectos todos resentimos. Fue en esa ocasión que decidimos elaborar la Convención Interamericana contra el Terrorismo, aprobada en Barbados en 2002, y adelantar la celebración de esta Conferencia, originalmente programada para el 2004.

Señores Ministros:

México es un país amante de la paz. Frente a situaciones globales, regionales y bilaterales que han puesto en riesgo la seguridad y la paz internacional, siempre hemos apoyado e impulsado la tesis de que sólo a través del respeto y observancia del derecho internacional, se pueden crear las condiciones para la solución pacífica de las controversias. Privilegiamos, sobre cualquier otra opción, el respeto irrestricto del derecho, el diálogo, la negociación, la solución pacífica de controversias y la renuncia a la amenaza o el uso de la fuerza en las relaciones internacionales.

Estamos convencidos de que, en el marco de la Carta de la OEA, cada estado tiene la irrenunciable facultad soberana de identificar sus propias prioridades en materia de seguridad y defensa, y definir sus estrategias, planes y acciones en esta materia. Estamos muy satisfechos con la adopción de enfoques comunes en materia de seguridad, pero creemos que debemos reconocer abiertamente la existencia de percepciones diferentes sobre cuáles son las amenazas, preocupaciones y desafíos a la seguridad de cada uno de nuestros estados, y la forma diversa en que muchas de las nuevas amenazas afectan a nuestras naciones.

Afortunadamente, nuestra región sitúa al ser humano en el centro de nuestras preocupaciones. Nuestra tarea en materia de seguridad radica en dar protección a nuestros ciudadanos. Comprende la mejora de sus condiciones de vida, a través del desarrollo económico y social, la educación, la salud y el combate decidido a la pobreza.

Nuestros valores y principios comunes nos han permitido alcanzar recientemente acuerdos de gran significado. La adopción del enfoque multidimensional de la seguridad, acordada en Bridgetown el año pasado, es uno de ellos. Actualmente la seguridad no puede concebirse únicamente en su dimensión político-militar. Las realidades y efectos de la globalización imponen nuevas dimensiones a nuestras concepciones de la seguridad.

Ningún estado puede ignorar los aspectos económicos, políticos, sociales, de salud y ambientales de la seguridad, porque en esos aspectos residen muchas de las verdaderas preocupaciones de nuestros países el día de hoy.

De la misma manera, una visión integral de la seguridad no puede ignorar la amenaza que la corrupción y el lavado de activos representan para nuestros estados, por sus efectos devastadores en las instituciones públicas y privadas, en la moral de nuestros ciudadanos, en el estado de derecho y la gobernabilidad democrática.

No buscamos, ni podríamos aceptar, la militarización de la OEA. Por ello, recogemos complacidos que entre los criterios que la Conferencia ha establecido para aclarar la relación jurídica entre la OEA y la Junta Interamericana de Defensa se destaque su papel de ésta última de "asesoramiento y prestación de servicios consultivos de carácter técnico-militar que en ningún caso podrán ser de naturaleza operativa... incluido el principio de supervisión civil y la conformación democrática de sus autoridades."

Señoras y Señores jefes de Delegación:

El mundo globalizado de nuestros días ha dado paso a nuevos elementos que ponen en riesgo nuestra seguridad y nuestra tranquilidad. El terrorismo, el crimen organizado, el narcotráfico, el tráfico de armas, entre otros, constituyen nuevas y complejas amenazas que rebasan las fronteras nacionales, por lo que requieren de la cooperación de todos para enfrentarlas exitosamente.

México considera que el sistema interamericano, y en particular la OEA, cuentan con las herramientas necesarias para promover la cooperación regional para combatir más eficazmente las nuevas amenazas a la seguridad. Se requiere el fortalecimiento de esos mecanismos, a través de la activa y solidaria participación de todos nosotros.

La Conferencia nos permitirá adquirir una visión de conjunto del estado que guarda nuestra cooperación en todas estas materias. Sin embargo, vale la pena resaltar que muchos estados no han ratificado todos esos instrumentos de cooperación. El fortalecimiento de los mecanismos de combate a estas amenazas requiere el concurso de todos, por eso insistimos en nuestro llamado para la pronta suscripción y ratificación de las convenciones interamericanas contra la fabricación y el tráfico ilícito de armas, la corrupción, el terrorismo y asistencia mutua en materia penal.

Señoras y Señores Ministros:

Nuestras poblaciones enfrentan también otros enemigos que de manera recurrente amenazan nuestra seguridad y nuestro patrimonio. Las crisis económicas en muchos de nuestros países han producido efectos devastadores. De acuerdo con la CEPAL, el actual panorama de más de 220 millones de pobres en América Latina y el Caribe, de los cuales 95 millones viven en la indigencia, confirma una tendencia que ha sido constante por décadas y que amenaza con agravarse en el futuro próximo si no somos capaces de revertirla. Requerimos de manera urgente nuevos consensos orientados a la búsqueda de un crecimiento económico que ponga énfasis en el desarrollo social.

Señoras y Señores Ministros:

Al dar la más cordial bienvenida a todas las delegaciones, los invito a renovar su compromiso con la paz, la estabilidad y el desarrollo de nuestra región del mundo y de cada una de nuestras naciones, de forma que contribuyamos a garantizar un futuro más seguro para nuestras poblaciones. Los acuerdos que logremos adoptar en esta Conferencia serán nuestro mejor tributo a esta gran tarea.

OEA/Ser.K/XXXVIII

CES/INF.3/03

27 octubre 2003



Original: español


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