Oscar Jaramillo Castro Índice Introducción 3



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Universidad Complutense de Madrid, Programa doctoral “Derecho a la Información en España y América Latina”


Derecho a la Información en la Web:

Una revisión conceptual


Oscar Jaramillo Castro

Índice


Introducción 3

Hacia la búsqueda de un derecho a la información on line 3

Objeto del trabajo: 4

Problemas colaterales 7

El Derecho a la Información: De la libertad de expresión al derecho la información 7

La web y la libertad de expresión: 8

DE LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN AL DERECHO A LA INFORMACIÓN 11

Características del derecho a la información 13

Los límites del derecho a la información: 14

Personas públicas versus privadas: 16

Internet y la web 17

El bit e Internet: las bases de la web 17



Sociedad de la información, era digital 18

El bit: sí o no 19

Internet, el concepto de red, hipertexto y la web 21

Los problemas del Derecho a la Información en la WWW 24

Intentos de control y censura por parte de los Estados: 25

Recibir, difundir e investigar en la web: 27

Los nuevos modos de difusión: 28

Los mecanismos indirectos de control 31

La encriptación 33

Los grandes conglomerados de la web 37

El Monopolio del software y problema del acceso 39

Conclusiones 41

Bibliografía 43

Introducción



Hacia la búsqueda de un derecho a la información on line

Desde el advenimiento de Mc Luhan, pasando por Daniel Bell y hasta el famoso Ser Digital de Negroponte se ha planteado que la tecnología y en especial, las tecnologías de la información, tienen el poder suficiente para moldear la sociedad.


Es así como se ha hablado de la irrupción de una nueva sociedad, de la Era Digital, la Sociedad Post - industrial o de la Sociedad de la Información. De esta manera gran parte de la discusión sobre el tema ha estado marcada por una especie de fascinación por las nuevas tecnologías, al punto de otorgarles un tacto similar al del Rey Midas.
Incluso autores como el mismo Negroponte y Manuel Castells, han llevado esta fascinación hasta el terreno del derecho a la información y prácticamente lo han enterrado, al asegurar que la tecnología es garantía por sí misma para mantener la libertad.
Dicho de otra manera, las llamadas nuevas tecnologías desterrarían “virtualmente” a “viejos” problemas como la censura previa de la faz de la tierra y condenarían al derecho a la información al museo de lo arcaico.
Sin embargo dicha fascinación se empieza a desvanecer según Gaëtan Tremblay al develar ciertos prejuicios heredados por el determinismo tecnológico. Determinismo que hace aguas al recordar las palabras de los verdaderos profetas de la tecnología como James Martin, que aseguraban que las personas tendrían más tiempo libre, las sociedades serían más justas y hasta bajarían los índices de criminalidad, todo gracias a la tecnología y al nacimiento de este nuevo tipo de sociedad.
Sin entrar en la validez en las críticas de Tremblay a este supuesto cambio y que según él no es más que un cambio del fordismo al gaitismo (en alusión al dueño de Microsoft, Bill Gates), tenemos que ver si el derecho a la información está listo para ser exhibido en el museo de la Era Digital.
Recurrimos a esta ironía porque de otra manera no se entiende por qué el derecho a la información on line, ha surgido como un tema digno de ser tomado en cuenta. No hay que olvidar que ONGs de la talla de Amnistía Internacional, Human Right Watch (HRW) y ACLU (American Civil Liberties Union), han destinado programas especiales para estudiar y denunciar los abusos que ocurren en torno a esta problemática. Incluso 53 de estas organizaciones se han juntado para formar la GILC (Global Internet Liberty Campaing)1, en la cual la lucha por la libertad de expresión en la red constituye uno de sus principales ámbitos de acción.
Como podemos observar, esta preocupación y la larga lista de atropellos al derecho a la información en la red que han realizado los miembros de la GILC, entregan los argumentos necesarios para negar esta suerte de determinismo tecnológico.
Sin embargo la única forma de poder sacudirnos definitivamente de él o de aceptar parte de lo que nos propone, es ir a la base de los hechos y ver si las nuevas tecnologías son capaces de determinar al derecho a la información. Dicho de una manera más simple, podemos preguntarnos si el derecho a la información se ajusta a las necesidades de la web.
La razón de fondo de esta pregunta está en que al desmitificar esta realidad y al analizar que hay de falso o verdadero, podremos hacer frente a la corriente de pensamiento que propugna el estricto control de los contenidos al interior de la web, con el fin siempre noble de proteger la infancia, las culturas nacionales y erradicar problemas como el racismo.

Objeto del trabajo:

La interrogante central de este trabajo es averiguar si debido a las características propias de Internet, el concepto tradicional de la libertad de expresión es suficiente y se ajusta realmente a lo que sucede en las páginas web de carácter comercial y sin clave de acceso.


Cabe señalar que la distinción de "web comercial y sin clave de acceso" no es antojadiza, debido a la amplitud del mundo digital que habita en Internet. Es común que la gente asocie a Internet sólo con la World Wide Web (WWW) y se olvide del mail, el FTP (File Transfer Protocol), Telnet, de los B2B (i bussines o comercio electrónico), web TV, el chat, las news o grupos de discusión, juegos en línea y un sin fin de servicios nacidos y por nacer.
Se escogió la web de carácter comercial no sólo por ser el modo más difundido de usar Internet, sino que por ser la que ha presentado mayores problemas frente al derecho a la información, según la Human Right Watch y otros organismos como la GILC. Asimismo se han dejado de lado las páginas personales, por ser ése un tema que debido a su posición fronteriza entre la comunicación masiva y la interpersonal, es suficientemente amplio como para hacer una investigación aparte. Al hacer esta aclaración el objetivo es delimitar el nivel de análisis y situarlo nada más que en el de la comunicación masiva, para poder centrarnos de lleno en el derecho a la información on line.
De esta manera el problema de la investigación se centra en su objeto, al dejar de lado la discusión si Internet es un medio de comunicación público o privado. Para nuestro efecto se partió del axioma de que Internet está compuesto por múltiples medios de comunicación a través de un solo canal (los bits), en los términos de Shannon y Weaver. No es casual que hablemos de axioma debido a la inexistencia de trabajos que avalen esta afirmación. Sin embargo, nace de la experiencia de navegar a través de la Internet desde los ya lejanos años del Gopher2 y de las múltiples definiciones de los medios de comunicación dadas por autores como Umberto Eco, Mc Combs, Marshall Mc Luhan, Roland Barthes y Guillermo Orozco.
Sin entrar en la discusión entre las escuelas americana y europea, ni entre los enfoques funcionalistas y semánticos, podemos llegar a establecer elementos comunes que necesariamente constituyen lo que es un medio de comunicación masivo. Al hacer esto lo que pretendemos es buscar los distintos puntos de vista para llegar a una concepción más amplia, que abanderizarnos por una u otra escuela. Es así como de todas estas definiciones podemos rescatar dos elementos básicos de lo establecido por Umberto Eco:


  1. " Unos canales de comunicación que permiten alcanzar, no a grupos determinados, sino a un círculo indefinido de receptores en situaciones sociológicas distintas;

  2. Unos grupos productores que elaboran y emiten determinados mensajes como medio industriales3".

Conforme a lo anterior, la producción de carácter "industrial" de contenidos y el hecho de que un número indeterminado de individuos pueda acceder a ese medio, son los elementos esenciales que constituyen un medio masivo. Claramente el carácter industrial de la producción de los contenidos deja de lado a la web personal.


Pese a esta delimitación que podemos calificar de tajante y exacta, un cibernauta atento a lo que sucede nos podría criticar que el último chat de Michael Jackson, Valeria Maza, Madonna o de cualquier otra estrella de cine cumple con los requisitos de detentar detrás de ella una producción de carácter industrial y de poder llegar a un número indefinido de personas. Lo mismo podría aplicarse a los juegos en línea y las emisiones de radio y TV a través de la red.
Esto nos llevaría al punto de partida y a replantearnos la validez de la limitación del tema y del establecimiento del nivel de investigación. Es justamente esta disolución del concepto tradicional de medio de comunicación masivo (léase radio, prensa y televisión) en medio de la digitalización, lo que nos motiva a hacer esta revisión conceptual debido a que las cosas no parecerían ser lo que son. Problema que parecería indisoluble, pero que a la larga no afecta el objeto de estudio que es el derecho a la información en la web como medio masivo.
Desde esa perspectiva si un chat, un sitio de juegos on line, web TV o web radio, presenta detrás de ella una producción industrial, entendiendo por ello como el establecimiento de una infraestructura técnico - comunicacional que persigue fines de lucro a través del uso de la publicidad o de la obtención de ciertas metas institucionales, lo consideraremos como una web o sitio comercial. Aunque hay que dejar en claro que si para acceder a esta página se requiere de clave de acceso previo pago, no será considerada como medio masivo debido a que no cumpliría con la condición de potencialmente llegar a un círculo indefinido de individuos. Aquí la restricción estaría dada por el pago previo. Aunque una vez más hay que reconocer que dicha limitación corresponde más a un fin metodológico y práctico, que a una distinción teórica y avalada por un suficiente corpus investigativo. Se trata nada más de una delimitación un tanto artificiosa y que cumple con la función de hacer manejable el ámbito de la investigación.
De esta manera queremos dejar establecido que nos interesa la web en cuanto sea masiva y se ubique dentro del marco de acción del derecho a la información. Al hacer esta distinción lo que se busca es delimitar expresamente el objeto de investigación y dejar establecido que la discusión sobre si Internet es un medio de comunicación que cae dentro de la esfera de lo público o lo privado, no nos va a interesar por ser un tema lo suficientemente amplio como para iniciar otra investigación.
Otro aspecto importante que es necesario aclarar antes proseguir, es que el tema central de esta investigación no es la Sociedad de la Información o la llamada Era Digital. Más bien son punto de partida, debido a la carga de determinismo tecnológico que encierran. Es por eso que siempre que se toquen, lo serán como referencia al contexto y no como objeto de estudio.
La necesidad de hacer la aclaración radica en que pese a lo interesante que pueda parecer el fenómeno del determinismo tecnológico y la Sociedad de la Información, no lo abordaremos como tema central, debido a que su amplitud y profundidad serían materia de una investigación aparte.
En cambio nos limitaremos sólo a ver si el derecho a la información se ajusta a los requerimientos de la web, de manera de abordar nada más que lo le compete al derecho a la información.
Esto que a primera vista parece una mera diferenciación semántica, adquiere sentido al fijar el nivel de análisis. Nos referimos a que nuestro nivel de análisis es más bien modesto, al centrarnos sólo en el concepto de derecho a la información y no en su capacidad socializadora y de transformación del mundo.
Esto deja fuera del campo de acción la discusión sobre la validez, realidad o alcances de la Sociedad de la Información, sin perjuicio de que en algunas oportunidades sea abordado, pero siempre como tema secundario. Aclarado ya los límites de la investigación podemos empezar la discusión sobre los problemas colaterales y que sí forman parte del esquema argumentativo.


Problemas colaterales

Pese a que ya hemos delimitado el nivel de análisis dentro de Internet, podemos observar que existen algunas interrogantes que sin desviarnos del problema, es necesario resolver antes de poder entrar de lleno a discusión sobre el derecho a la expresión on line.

La primera de ellas se refiere a qué consideraremos por derecho a la información y cuáles son sus alcances y limitaciones. Este punto es fundamental ya que nos entregará el marco conceptual con el que se analizará la web. A partir de ahí será necesario caracterizar la red, para de esa manera determinar los problemas a los que el derecho a la información se ve enfrentado en este entorno digital y si existe una estrechez conceptual.
Para caracterizar la web, se analizarán los conceptos del bit, la red, la encriptación, el hipertexto y el cambio en los modos de difusión. La razón que existe para analizar esos puntos y no otros, es que pese a que creemos que la tecnología no tiene el poder para determinar el derecho a la información, al menos existen ciertos indicios que nos permiten afirmar que es ahí donde se podrían presentar ciertos problemas.
Dicha hipótesis se basa en que al leer los distintos informes sobre la libertad de expresión en la red, se observa que esos son los puntos que estarían generando los distintos problemas que presenta el derecho a la información en este entorno digital.
Los informes a los que hacemos referencia son esencialmente los realizados Human Right Watch (HRW)4, GILC5 y el Canadian Committee to Protect Journalist (CCPJ)6, ya que son los que han abordado el tema con mayor seriedad y sirven de base para los demás artículos que circulan en la web.
Hecha esta aclaración, que más que un problema colateral es una verdadera hipótesis de trabajo, estamos en condiciones de comenzar nuestro análisis.


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