Otras cartas espirituales



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OTRAS CARTAS ESPIRITUALES 
La actuación de Don Eladio como guía espiritual, no se limitó a las religiosas de Serradilla sabemos que fueron muchos los sacerdotes, religiosas y seglares que acudieron a su confesonario y se beneficiaron de sus consejos. De su dirección epistolar, fuera del convento de Serradilla, poseemos sólo dos cartas. Es difícil que puedieran conservarse a través del tiempo cartas dirigidas a personas particulares. Sirvan estas como testimonio. Estas cartas están dirigidas a una joven, y a una madre de familia. Don Eladio se amolda perfectamente a las circunstancias de sus dirigidas.

CARTA A JUANA SÁNCHEZ
Juana Sánchez López vivía en Acehuche (Cáceres) casada con Valentín Hurtado. Había sido feligresa de Don Eladio en la parroquia de San Nicolás de Plasencia. Conservamos de ella siete cartas dirigidas a Don Eladio (25 Diciembre 1867 a 3 Junio 1869) y nueve cuadernos, en los hay alguna breve anotación de Don Eladio. Posiblemente la misma Juana se los envió para que pudiera acompañarla más fácilmente en los caminos del espíritu.
Falleció Juana en Acehuche el 5 de agosto de 1869. El coadjutor, Juan de la Cruz Julián, comunicó a Don Eladio la muerte de Juana por indicación de Valentín, su marido. En esta carta el coadjutor la define como: verdadera y ardiente cristiana, esposa fiel, madre amorosa, una de las Esposas de Jesucristo vigilante y preparada para que no la sorprendiera cuando llamara a su puerta. (AG-JST. EMS-CP, apuntes-cartas de Juana Sánchez).

1-3
Viva Jesús nuestro amor y María nuestra esperanza.
Plasencia, 14 de Noviembre 1868
Mi apreciable y antigua feligresa muy amada en mi Señor Jesucristo:
Se intresa por la familia de su dirigida
1. Recibí su grata carta que, aunque sin fecha, conozco que debió salir de ésa el dos o el tres del corriente1. Por ella veo que tanto usted como su querida familia gozan de completa salud; y en ésta tanto mi familia como yo gozamos del mismo beneficio, por lo que bendigamos a Dios una y mil veces al Señor, dador de todo bien.
No puede usted figurarse, hija mía, el placer intenso que me ha causado su espiritual, humilde y luminosa carta; y así paso a contestarla con la ayuda de Dios, en la manera y forma que mi pobre inteligencia comprende y que mi corazón agradecido siente.
Se siente instruido e iluminado por su dirigida
2. En honor de la verdad, hija mía, debo decirle, antes de entrar en materia, que no soy yo indigno ministro de Dios (a quien tantas veces he vendido cual Judas), quien la instruye y la resuelve sus dudas. No; antes bien, usted hija mía, es quien, por inescrutables juicios del altísimo y en virtud de su misericordia infinita, me instruye y guía por el camino de perfección2. Por tanto, mi corazón, agradecido, no puede menos de exclamar una y mil veces diciendo:"¡Loor y gloria y honor y gratitud y amor eterno al Dios de las misericordias3, que se ha acordado de este miserable pecador que tantas veces le ha ofendido y ofende!"
Sí, hija mía, ésta es la verdad. Mas ya que usted me manifiesta en la suya que necesita de mis consejos, se los daré rogando a nuestro muy amado Jesús que les dé calor y vida, si han de ser útiles a usted para progresar en perfección evangélica; más, si así no fuese, que los haga áridos y secos sin virtud ni vida; pues no es mi ánimo darlos sino para gloria y honra de El y bien de usted4.
3. Esto expuesto digo:
Actitud y posición de la Magdalena
1º Que me place en gran manera verla impávida, no obstante los fuertes ladridos del encadenado, y ayudará mucho para la conservación y aumento de ese don, que el Espíritu Santo gratuitamente le concede "el que se guarezca constantemente, colocándose abrazada íntimamente a los pies de Jesucristo nuestro bien"; a los pies, signo místico de la virtud hermosa de la humildad; abrazada íntimamente, signo místico y aun natural de la virtud del amor. ¡Humildad! ¡Amor divino! ¡Oh qué armas tan terribles contra el encadenado! ¿No ha fijado usted su atención en la posición ordinaria de María Magdalena ya penitente? ¿Adónde la hallamos generalmente? a los pies de Jesucristo. ¿Cómo? Deseando abrazárselos o abrazándoselos íntimamente5.
Situarnos como discípulos ante Jesús Maestro
2º No debe ser pensamiento vano el que usted tiene, hija mía, respecto de que Jesucristo ejerce de continuo para con usted el oficio de Maestro, porque, a la verdad, ¿por ventura nuestro amoroso Jesús es más Salvador que Maestro nuestro?. Ciertamente que no. Pues bien, ¿puede haber un solo instante en que deje de ser su Salvador?. No. Pues tampoco su Maestro. Mas esta doctrina es preciso entenderla bien, porque no se puede deducir de que Jesucristo sea siempre nuestro Maestro y Maestro verdadero, el que nosotros seamos siempre sus verdaderos discípulos y que todo lo que ocurra a nuestro entendimiento e imaginación sea doctrina de Jesucristo. La regla ordinaria para conocer esto, según mi modo de entender, es "si lo que ocurre a nuestro entendimiento e imaginación, sin saber de dónde viene, así como la doctrina que Jesucristo nos parece que nos da al digerirla nosotros, nos conduce a dar gloria y honra a Dios, bien de nuestra alma y tranquilidad de nuestro espíritu, doctrina es del divino Maestro, y, por tanto, sigámosla. Si no conduce a dar gloria y honra a Dios, al bien de nuestra alma, y turba la paz y tranquilidad de nuestro espíritu, doctrina es de cualquiera de nuestros enemigos, transformados en ángeles de luz,6 y, por tanto dejémosla. Si por último, conocemos que la doctrina es buena, pero que nosotros hicimos mal uso de ella, bendígase al Maestro y enmiéndese el discípulo, sobre todo humillándose más y más.
Pide oraciones y envía saludos
4. Nada encuentro digno de reprensión en la suya. No se olvide usted, hija mía, de este indigno ministro en sus oraciones, que mucho necesita, y deseando tanto a usted como a su bondadosa familia todo el bien que para mí deseo, me complazco en que uno y otro, desde lo más íntimo de nuestro corazón, mil y mil veces gritemos: ¡Viva Jesús! ¡Viva María!
Su antiguo párroco7.

E.M.S.


CARTA A FELIPA DE ALDAMA
La receptora de esta carta es Felipa de Aldama. Una de las huerfanas nacidas de unión ilegítima que Don Eladió recogió y confió a los cuidados de las hermanas Josefinas Trinitarias de la comunidad de Hervás.
1-565
J. M. J.
Muy amada hija Felipa en Jesucristo:
Acabo de recibir tu grata y debo contestarte:
1º. Que lo que tú me pides es muy justo y piadoso, y, por tanto, te lo concedo con mucho gusto.
2º. Que, además de ser devota de San José, lo seas también de la Virgen. Has de pedir a los dos (hablando con ellos con afecto de hija) que te enseñen a conocer, amar y servir a Jesús; para conocerle ora, para amarle y servirle imita su buen ejemplo. Sobre todo, sé muy humilde, obediente y casta.
No creas que Dios te ha de desamparar, si tú eres buena y trabajadora. Tampoco te he de abandonar yo, ni las Josefinas, si te portas bien. Esto mismo digo a tu hermana8.
No puedo ser más lato, porque es ya muy tarde. Mañana, día 15 de febrero, salgo para Navalmoral de la Mata con mi sobrino José,9

que va a encargarse de la parroquia de dicho pueblo.


Adiós, hija mía; sé muy buena, piadosa, trabajadora y casta, y no dudes que San José te acogerá como hija y la Virgen te cubrirá con su manto, que es manto de misericordia, llegando a obtener la gracia de ser esposa de Jesús algún día, si conviene, y, si no, logrando una buena muerte en medio de este mundo corrompido.
Jacoba te saluda10.

Tu afmo. padre en Jesucristo



E. M. S.
Plasencia y febrero 14 de 1896.

1     Al final de la carta de Juana puede verse escrito con caligrafía de Don ELadio, 2 noviembre 1868.

2     Llama la atención la actitud humilde con la que Don Eladio se dirige siempre a sus dirigidas y la alta consideranción en que las tiene.

3     Cf. Sal 98, 2-3; 2 Cor 1,3; Ef 2,4.

4     Juana le decía en su carta:" Estoy muy conforme con todo, pero sim embargo un reloj, por más que no le falte rueda alguna, siempre tiene necesidad de que le den cuerda para que ande arreglado, pues así yo tengo necesidad que usted me dé cuerda con sus consejos espirituales".

5     Cf. Jn 20, 17.

6     Cf. 2 Cor 11,14.

7     Don Eladio fue párroco de San Nicolás de Plasencia desde el 27 de Julio 1866 hasta el 31 mayo 1881, fecha en la obtuvo la canongía penitenciaria de la catedral placentina.

8     Se refiere a Carmen, hermana mayor de Felipa, recogida como ella por Don Eladio y confiada a la comunidad de Josefinas Trinitarias de Hervás. Posteriormente Carmen marchó a trabajar a Bilbao conservando una cordial relación con las HH. Josefinas Trinitarias. Esta relación se hizo más frecuente en los últimos años de su vida a través de las hermanas de la comunidad de Santander, (año 1954).

9     José Mª Santamera Tejedor, era hijo de un primo segundo de Don Eladio. Nacido en Sigüenza vivió en Plasencia desde 1882. Ordenado sacerdote en 1894. Ecónomo de la parroquia de San Andrés de Navalmoral de la Mata en 1896. Párroco de Navaconcejo y de la parroquia de San Juan de Bejar. Falleció en Bejar en 1934.

10     Jacoba era hija de Zacarías Santamera, primo de Don Eladio. Nació hacia 1878 y falleció en Hita (Guadalajara) el 16 de Octubre de 1897. Pasó algunos períodos con Don Eladio en Plasencia. En el censo de 1893 aparece en la calle Zapatería 40, junto con Simona Santamera, José Mª Santamera y Bibiana Luengo.


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