P. ÁNgel peña o. A. R. Santa juana de arco, la heroína de dios lima – perú Santa juana de arco, la heroína de dios



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P. ÁNGEL PEÑA O.A.R.

SANTA JUANA DE ARCO, LA HEROÍNA DE DIOS


LIMA – PERÚ
SANTA JUANA DE ARCO, LA HEROÍNA DE DIOS

Nihil Obstat

Padre Ricardo Rebolleda

Vicario Provincial del Perú

Agustino Recoleto

Imprimatur

Mons. José Carmelo Martínez

Obispo de Cajamarca

LIMA – PERÚ
ÍNDICE GENERAL
INTRODUCCIÓN

El cisma de occidente.

La guerra de los cien años.
CAPÍTULO PRIMERO: SUS PRIMEROS AÑOS

Domrémy. La profecía.

Sus padres. Su infancia.

Referencias de los vecinos.

Las voces. Santa Margarita y santa Catalina.
CAPÍTULO SEGUNDO: PREPARATIVOS

Vaucouleurs. Viaje a Chinon.

El delfín. Poitiers.

La señal.


CAPÍTULO TERCERO: LA GUERRA

Los preparativos.

La liberación de Orleans.

Relato de su confesor. La coronación.

Prisionera.
CAPÍTULO CUARTO: PROCESO DE CONDENACIÓN

Pedro Cauchon.

El tribunal. El Proceso.

Juicio nulo. Actas de condenación.

Condenada por hechicera. ¿Hereje?

Apelación al Papa. La abjuración.

Sentencia de muerte. Su muerte.
CAPÍTULO QUINTO: REHABILITACIÓN

Proceso de rehabilitación. La realeza de Jesús.

Vida de santidad. a) Vida de oración.

b) Castidad. c) Caridad.

d) Compasión. e) Humildad.

f) Valentía.

Un milagro de Dios.

Milagros después de su muerte.



Beatificación. Canonización.
CONCLUSIÓN

BIBLIOGRAFÍA

INTRODUCCIÓN
La vida de santa Juana de Arco no es una leyenda, sino una hermosa realidad, aunque muchos no hayan creído nunca en su misión sobrenatural para salvar a Francia de la ocupación inglesa. Estamos en el siglo XV, un siglo de luchas civiles entre los mismos franceses. El rey de Inglaterra se consideraba heredero de la corona de Francia y deseaba conseguirla por la fuerza de las armas, si no lo podía conseguir pacíficamente. Muchos franceses, entre ellos los borgoñones, los apoyaron; de modo que el rey inglés firmaba con el nombre de rey de Inglaterra y de Francia.
Es en esos momentos cruciales de la historia francesa, cuando Dios escoge a una adolescente campesina de trece años para prepararla para la misión de liberar a Francia de los ingleses y coronar a su rey. Su misión sólo duró un poco más de un año. Después fue tomada prisionera y vendida a los ingleses, quienes organizaron un tribunal presidido por el obispo de Beauvais, Pedro Cauchon, para conseguir la eliminación de Juana, a quien consideraban su peor enemiga, porque los había derrotado en varios frentes, creyendo que eso se debía a sus hechicerías y sortilegios.
La historia de Juana de Arco es una historia apasionante en la que se manifiesta de modo claro y evidente el poder de Dios, que escoge lo más débil del mundo, una jovencita que no sabía leer ni escribir, ni sabía montar a caballo, para dirigir a los ejércitos de Francia y conseguir grandes victorias. Para ello Dios le concedió la compañía y los consejos permanentes de algunos santos como san Miguel arcángel, santa Margarita de Antioquía y santa Catalina de Alejandría, que le hablaban y le aconsejaban en todo lo que debía hacer.
Al final, murió esta heroína, llamada la Doncella de Orleans, por cumplir la voluntad de Dios y salvar a su país. Estuvo un año prisionera, sufriendo horriblemente hasta que la condenaron a morir en la hoguera.
El tribunal que la condenó no fue el de la Inquisición, pero fue un tribunal formado por muchos eclesiásticos, a cuyo frente estaba el obispo de Beauvais, totalmente al servicio de Inglaterra. Por ello se ha considerado con razón que los verdaderos autores de su muerte fueron los ingleses. En ese momento estaba en la ciudad el rey y el Consejo real con miles de soldados. Y en esas circunstancias nadie podía oponerse a su voluntad. De ahí que se considera este juicio y la condenación de Juana como una mancha indeleble de la historia de Inglaterra.
Esta biografía de santa Juana de Arco está bien documentada con el Proceso de condenación y rehabilitación. Y también con el Proceso de canonización, basado en las fuentes originales de los Procesos realizados en su tiempo. No hay aquí nada de imaginación de supuestos misticismos o de adornos literarios, sino la realidad de su vida, llena de Dios y de dones sobrenaturales. Es la vida real de una santa sin mezcla de fantasías.

NOTAS
Al citar Proceso, nos referimos al Proceso, en latín, publicado por Jules Quicherat, Procès de condamnation et de réhabilitation de Jeanne d´Arc, dite la Pucelle, publiés pour la première fois d´apres les manuscrits de la bibliothèque royale, suivis de tous les documents historiques qu´on a pu réunir, París, en cinco tomos, publicados en 1841, 1844, 1845, 1847 y 1849 respectivamente. Citaremos Proceso, seguido del número romano del tomo correspondiente y de la página.
El Proceso publicado por Quicherat, fue escrito primero en francés y después de la muerte de Juana fue traducido al latín por los latinistas Manchon y Courcelles. Se poseen tres ejemplares de la traducción latina, declarados auténticos por los escribanos; dos están en la biblioteca nacional de París con los números 5965 y 5966 y el tercero en la biblioteca del Cuerpo legislativo.
Ayroles hace referencia al libro de Jean Baptiste Joseph Ayroles, La vrai Jeanne d´Arc, Paris, 1984. Este libro también tiene documentos originales y está muy bien documentado.
Al citar Expositionis virtutum nos referimos al Index expositionis virtutum del Proceso beatificationis et canonizationis Ven. Servae Dei Joannae virginis, de Arc de Aurelianensis nuncupatae puellae, vol 9, de 1908.
Al nombrar informatio super dubio, Responsio ad animadversiones, Animadversiones super dubio nos referimos a las partes de la Positio super virtutibus, vol 3, de 1901, del Proceso de canonización antes citado.


EL CISMA DE OCCIDENTE
Durante todo el siglo XIV la Iglesia vivió uno de los periodos más tristes de su historia: el cisma de Occidente. A la muerte del Papa Benedicto XI, en 1304, fue elegido Clemente V (1305-1314). Este Papa cometió el grave error de trasladar la sede papal a Avignon en Francia, donde residieron los Papas hasta 1377. El vivir en territorio francés los hacía estar bajo el influjo directo del rey de Francia. El débil Clemente V por presiones del rey Felipe el Hermoso suprimió la Orden de los templarios y así el rey pudo apropiarse de sus bienes. Mientras tanto, los Estados pontificios, sin la presencia del Papa, estaban en desorden y decadencia.
Durante muchos años la Ciudad Eterna estuvo abandonada a los políticos y cayó en gran miseria humana y espiritual. La decadencia de los Estados Pontificios, debido sobre todo al desinterés demostrado por los Papas de Aviñón, se pudo poner remedio por medio del cardenal español Gil Carrillo de Albornoz, enviado del Papa Inocencio VI. Con habilidad y tenacidad cortó las violencias y desórdenes y promulgó leyes sabias y providenciales conocidas como Constituciones Egidianas. Una vez restablecida la paz, parecía amanecer una nueva etapa en la vida de la Iglesia.
El Papa Urbano V (1362-1370) fue el primero en volver a Roma, pero en 1370 regresó a Aviñón, presionado por los cardenales franceses, que dominaban en mayoría el colegio cardenalicio.
Santa Brígida se lo reprochó, pero fue santa Catalina de Siena, quien logró el represo definitivo del Papa. Ella se dirigió a Aviñón y consiguió que en enero de 1377 regresara a Roma el Papa Gregorio XI.
Pero aquí no terminaron los males para la Iglesia. Del servilismo de Aviñón, vino como fruto el gran cisma de Occidente. A la muerte de Gregorio XI, los cardenales franceses, que eran mayoría, querían un Papa francés, mientras que el pueblo romano gritaba: Queremos un Papa romano o italiano. Así fue elegido apresuradamente el arzobispo de Bari Urbano VI.
Los cardenales franceses estaban descontentos por la presión ejercida por el pueblo romano y consideraron que eso invalidaba la elección. Trece cardenales, en su mayoría franceses, reunidos en Fondi, eligieron a Clemente VII (1378- 1394) que se estableció en Aviñón. Así comenzaba el gran cisma. Esto dio lugar a una gran división de la cristiandad; unos obedecían al Papa de Roma y otros al de Aviñón. Algunas diócesis tenían dos obispos, de acuerdo al Papa de su obediencia; lo mismo sucedía en algunas abadías u Órdenes, según fueran nombrados por uno u otro Papa.
El prestigio de la Iglesia decayó y la disciplina religiosa se resintió. A Urbano VI, el verdadero Papa, le sucedieron Bonifacio IX (1389-1404), Inocencio VII (1404-1406) y Gregorio XII (1406-1415). Al antipapa Clemente VII le sucedió Benedicto XIII (1394-1417).
Ante este panorama desolador tomó fuerza la teoría conciliar de que el concilió universal era superior al Papa. Esta teoría, aunque herética, era una manifestación del deseo de encontrar una solución al cisma. Por ello, se celebró el concilio de Pisa en 1409, y declaró cesantes a los dos Papas: Gregorio XII y Benedicto XIII. Eligieron un nuevo Papa en la persona de Alejandro V, pero como los Papas depuestos no reconocieron la nueva elección, el hecho fue que existían tres Papas al mismo tiempo. El antipapa elegido en Pisa, murió al año siguiente y quedaron de nuevo los dos anteriores. Se reunió otro concilio universal en Constanza (1414-1418). Felizmente todo se pudo solucionar, cuando el verdadero Papa Gregorio XII abdicó por el bien de la Iglesia, mientras que Benedicto XIII siguió sintiéndose Papa, pero sin ninguna influencia, encerrado en su castillo de Peñíscola (Castellón). El Papa Gregorio XII, antes de renunciar, dio lectura a una bula por la cual convocaba al concilio de Constanza, dándole así validez a sus decisiones.
El 11 de noviembre de 1417 se realizó el cónclave y fue elegido por unanimidad Martín V, superándose así el gran cisma.
Notemos que en ese momento Juana de Arco ya tenía cinco años y que en 1431, cuando la estaban juzgando en Ruán, apeló al concilio ecuménico que estaba comenzando a celebrarse en la ciudad alemana de Basilea ese mismo año. Pero las consecuencias del cisma de Occidente y la relajación de la disciplina eclesiástica duraron muchos años más.

Los Papas La Línea Aviñon (antipapas) La Línea Pisa (antipapas)




Urbano VI (1378-1389)

Bonifacio IX (1389-1404)



Inocencio VII (1404-1406)



Gregorio XII (1406-1415)



Clemente VII (1378- 1394)

Benedicto XIII (1394-1417)



Alejandro V (elegido por los cardenales en Pisa) 1409-1410

Juan XXIII (1410-1415)






Resuelto con la elección del Papa Martín V, en el concilio de Constanza en 1417.






LA GUERRA DE LOS CIEN AÑOS
Al terminar el cisma de Occidente, Francia llevaba 70 años agotada por la guerra con Inglaterra. En Francia luchaban franceses contra franceses para disputarse el trono. El asunto venía desde que Guillermo el Conquistador (1027-1087), duque de Normandía, conquistó Inglaterra en 1066. Por este motivo, los reyes ingleses pretendían tener soberanía sobre Normandía. Además, por haberse casado Matilde, la hija de Guillermo el Conquistador, con Godofredo de Anjou poseían también Maine, Anjou y Turena. El hijo de Matilde, Enrique II de Inglaterra, añadió al territorio francés la Gascuña, Limousin, Poitou, Angulema y otros territorios por su matrimonio con Leonor de Aquitania. Por otra parte, tropas francesas fueron a Escocia a apoyarlas en su deseo de independencia de Inglaterra; y eso el rey inglés no estaba dispuesto a permitirlo. El caso es que la guerra entre la parte inglesa de Francia y la parte francesa duró en total unos cien años, a partir de 1337. En una de las tantas treguas pactadas sin solución definitiva hubo un tratado que tuvo gran trascendencia. Nos referimos al tratado de Troyes, de mayo de 1420, cuando ya Juana de Arco tenía ocho años.
Por este tratado Enrique V de Inglaterra debía casarse con Catalina, hija del rey de Francia Carlos VI, y así unir los dos tronos. También se acordó que Carlos, el hijo de Carlos VI, llamado el Delfín, no debía tenerse en cuenta como si en realidad fuera hijo bastardo y no legítimo. El matrimonio de Enrique V con Catalina tuvo lugar en junio de 1420, pero tanto Enrique V como el rey de Francia Carlos VI murieron en 1422, a los dos años. El asunto se complicaba, porque la madre de Carlos, el Delfín, por el tratado de Troyes, de alguna manera, reconocía, al no tomarlo en cuenta, que no era su hijo de Carlos VI, rey de Francia. Por ello, todos entendieron que al menos la paternidad de Carlos, el Delfín, era como mínimo discutible. Por otra parte, el Delfín tenía un carácter débil y él mismo dudaba de ser el verdadero heredero e hijo legítimo del rey.
El nuevo rey de Inglaterra, Enrique VI, era todavía un bebé de nueve meses cuando fue reconocido, según lo estipulado en el tratado de Troyes, como rey de Francia e Inglaterra, ejerciendo la regencia su tío el duque de Bedford.
Los franceses estaban divididos en dos bandos: borgoñones y armañacs. Los borgoñones apoyaban a los ingleses y los armañacs eran partidarios de una Francia independiente. Ambos partidos eran enemigos a muerte, dejando a un lado la idea del patriotismo. Los armañacs, al oponerse a los anglo-borgoñones eran a la vez considerados como el partido nacionalista, que deseaba la independencia de Inglaterra. Ambos partidos cometieron muchas represalias y brutalidades con sus enemigos y asolaban pueblos y ciudades, saqueando y robando a los campesinos. Francia estaba envuelta en una espiral de violencia sin fin. Por su parte, los ingleses estaban más cerca que nunca de conseguir su objetivo y apoderarse del trono de Francia en su totalidad, pues eran dueños de casi todo el territorio francés. Estaban sitiando a Orleans, eran dueños de París y eran muy pocas las ciudades de obediencia al Delfín, quien cada día estaba más arrinconado y con menos dinero pare hacer la guerra, viendo que todo iba a terminar pronto en las manos inglesas.
Es precisamente en este contexto de desaliento francés, cuando surge la figura de Juana de Arco, enviada por Dios para liberar a Francia y reconocer a Carlos VII, el Delfín, como verdadero rey.
Juana morirá en 1431 y Carlos VII continuará la lucha. En 1435 el partido borgoñón se unirá a él para luchar contra Inglaterra. En 1436 se adueñó de París. En 1450 venció a los ingleses en Fromigny y en 1453 terminó prácticamente la guerra, pues era dueño de todo el territorio francés menos de Calais, que pronto sería abandonada por los ingleses.


LA CASA DE VALOIS (Reyes de Francia en mayúsculas)

FELIPE VI, 1328-1360


JUAN, 1350-1364 (capturado en Poitiers)


6 conector recto

24 conector recto


26 conector recto27 conector recto28 conector recto29 conector recto30 conector recto

Juan


Duque de Berry

CARLOS V.

1364-1380

c. Juana de Borbón

Felipe el Osado

Duque de Borgoña

m. 1404.


1 conector recto


2 conector recto3 conector recto


20 conector recto25 conector recto31 conector recto288 conector recto

CARLOS VI

1380-1422

c. Isabeau de Baviére



Luis

Duque de Orleáns

1372 – asesinado 1407

c. Valentina Visconti



Una hija casada

Con Bernard d´Armagnac


Juan sin miedo

Duque de Borgoña

Asesinado 1419



289 conector recto295 conector recto


306 conector recto


290 conector recto291 conector recto292 conector recto293 conector recto294 conector recto301 conector recto302 conector recto303 conector recto304 conector recto

CARLOS VII

n. 1403

1422-1461



c. María d´Anjou

Otros

diez


hijos

Catalina

c. Enrique V

de Inglaterra

Carlos

Duque de


Orleáns

m. 1465


(el poeta)

Otros

dos


hijos

Juan

Conde de Dunois

(el Bastardo de

Orleáns)


Felipe el Bueno

Duque de Borgoña

m. 1467.


297 conector recto


296 conector recto298 conector recto


LUIS XI



Enrique VI

de Inglaterra

m. 1422

Una hija

casada con el



Duque de Alençon




CAPÍTULO PRIMERO

SUS PRIMEROS AÑOS

DOMRÉMY
Juana de Arco nació el 6 de enero de 1412 en el pueblo de Domrémy. Hoy se llama Domrémy-la-Pucelle y tiene unos 300 habitantes. Algunos han dudado si ella era realmente francesa o de otra nacionalidad, pues cuando Dios la llama le dice que vaya a Francia. Además su pueblo de Domrémy pertenecía en su tiempo al país de Lorena (Lorraine), que estaba en el valle del Mosa, en la frontera entre Francia y el ducado independiente de Bar, en la región de Lorena.
En el libro La Chronique de la Pucelle, de gran autoridad en este tema, se dice que nació en Las Marcas de Vaucouleurs, es decir, en la parte de Lorena que pertenecía al rey de Francia. El Journal du siège habla de Juana como nacida en una villa del ducado de Bar, llamado Domrémy, bajo el señorío de Vaucouleurs 1.
De hecho, el rey Carlos VII en 1430, a los quince días de su coronación en Reims y a petición de Juana, concedió a los pueblos de Greux y Domrémy la exención perpetua de todos los impuestos y levas. Por eso, las hojas de impuestos aparecen desde entonces canceladas con las palabras Néant, La Pucelle (Nada, La Doncella), escritos al margen.
Ahora bien, cuando los reyes de Francia cedieron en 1571 estas villas de Greux y Domrémy al ducado de Bar, ellas perdieron al mismo tiempo la exención de impuestos concedida por el rey de Francia. Estos derechos sólo fueron recuperados cuando Lorena y el ducado de Bar fueron definitivamente unidos a Francia en 1776 2.
Otro dato interesante lo da la misma Juana cuando habla de que los del pueblo vecino de Marcey eran angloborgoñones y los de Domrémy eran partidarios del rey de Francia. Y dice: Yo he visto a algunos jóvenes de Domrémy, después de sus batallas contra los de Marcey, regresar a veces bien heridos y ensangrentados 3.


LA PROFECÍA
La llegada de Juana al mundo no fue por casualidad. No fue por azar que nació en su tierra ni su llamada a liberar Francia. En los planes de Dios ya había sido anunciada años antes. Una profetisa, María Robine de Aviñón, llamada la gasca de Aviñón, ya había anunciado que Francia sería liberada por una doncella, a principios del siglo XV.
Juan Barbin afirma que en el juicio que le hicieron en Poitiers, Juan Erault contó que una tal María Robine de Aviñón 4 se había presentado una vez al rey y le había profetizado que el reino de Francia tendría mucho que sufrir con muchas calamidades y que ella había tenido muchas visiones referentes a la desolación del reino de Francia. Entre otras cosas, esta María había visto numerosas armaduras que le eran presentadas y ella, espantada, había tenido miedo de ser forzada a vestirse con ellas. Pero le fue dicho que no temiera, que no sería ella la que tenía que portar esas armas, sino una doncella que vendría después de ella y libraría al reino de Francia de sus enemigos. Él creía firmemente que Juana era de la que hablaba María de Aviñón 5.

SUS PADRES
Su padre ejerció varias funciones en Domrémy. Fue responsable del castillo local en 1419 y alguacil de Domrémy en 1423. También este mismo año fue el responsable de la recaudación de algunos impuestos.
Su madre era de carácter fuerte y educó a sus cinco hijos en la fe. A sus 60 años, en 1440, fue a Orleans (ya muerto su esposo) con dos de sus hijos para pedir al Papa la revisión del Proceso de Juana.
Sobre su padre, la misma Juana declaró: Mi padre se llamaba Jacques d´Arc y mi madre Isabel. Mi madre me enseñó el padrenuestro, el avemaría y el credo; y fue ella, y no otro, quien me enseñó todas mis creencias religiosas 6.
Me bautizaron en la Iglesia de Domrémy. Creo que fue el padre Juan Minet. Una de mis madrinas se llamaba Inés, otra Juana y otra Sibila. Entre mis padrinos uno se llamaba Juan Lingue y otro Juan Barrey. Mi madre me dijo que yo tenía otras madrinas 7.
Mi apellido es d´Arc (de Arco) Romée, pues en mi país las hijas llevan el apellido de sus madres 8. En mi país me llaman Juanita, pero desde que he venido a Francia me llamen Juana (Jeanne) 9. Mi nombre es Juana la Doncella (Jeanne la Pucelle) 10.
Antes del levantamiento del sitio de Orleans y después todos los días, cuando (las santas) me hablan, me llaman muchas veces Juana la Doncella, hija de Dios 11.
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