Palabras del director



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ANALES

1983-84


REAL SOCIEDAD ECONOMICA AMIGOS DEL PAIS

VALENCIA, MAYO 1985




PALABRAS DEL DIRECTOR




PALABRAS DEL DIRECTOR

PRONUNCIADAS EL 21-10-83

La Real Sociedad Económica de Amigos del País vive hoy unos momentos gratos e importantes, o, por lo menos, así los considera su director, que tiene el honor de dirigiros estas breves palabras.


Porque... grato es reconocer los méritos de quien durante más de veinte años ha regido con tanto acierto los destinos de la entidad, motivo por el que su Junta de Gobierno primero y la Asamblea General después, han acordado que constaran de forma perenne en los anales de la misma con el nombramiento a su favor de director honorario.

Considero también importante este momento por ser la constatación efectiva y pública de un relevo en la Dirección. El pueblo valenciano vive tiempos especialmente peculiares y nuestra entidad, alentada por el ejemplo del que hasta ahora la ha dirigido de forma efectiva con tanto acierto, ha decidido superar los sentimientos de orfandad, o, por lo menos, de justificado desconcierto, con otros de ilusión por contribuir de la forma más digna y eficaz posible, aunque en la limitada medida de nuestra dimensión y fuerzas, en la gran tarea de contribuir a la vertebración de la sociedad valenciana ante los nuevos hechos sociales, económicos y políticos, actuantes de forma intensa y, en algunos casos distorsionante.


Las brillantes intervenciones de la doctora Aleixandre, alma y bibliotecaria de nuestra Junta de Gobierno y del doctor catedrático de Historia Moderna de la Universidad de Murcia, Sebastián García Martínez, han puesto de manifiesto, además de su gran valía personal y el gran afecto que sienten por la Institución, algunos rasgos diferenciales que la distinguen, desde su nacimiento, del resto de entidades públicas o privadas con las que pudiera ser comparada.
Aunque resulta de todo punto inadecuado insistir en estos rasgos e inoportuno, por su extensión, desarrollar otros muchos que han sido característicos de las Sociedades Económicas de Amigos del País en general, interesa resaltar que, abstracción hecha de aconteceres anecdótico s de su vida diaria, la especial sensibilidad por la vida de su entorno y su afán de contribuir a mejorarla, está en lo más profundo de su razón de nacer y existir.
Este objetivo tan importante no tiene más remedio que resultar enormemente desproporcionado con los logros obtenidos, por grandes que éstos hayan sido en determinadas circunstancias, particularmente en otros tiempos, en los que el tejido social era menos denso y complejo que lo es actualmente. Hoy ya es prácticamente imposible, utilizando un símil muy al uso, encontrar un hueco a cubrir en este que hacer público. Cada necesidad social tiene ya un instrumento público o privado con el cometido concreto y la responsabilidad directa de satisfacerla. Sin embargo, la tarea de la Económica Valenciana puede y debe ser ahora más importante que nunca. Este es por lo menos mi sentir y el de los que comparten conmigo las tareas de la Junta de Gobierno

y en el que quisiéramos ver identificados y participando a todos los miembros de la entidad.


No se trata, o por lo menos, no quisiera que se tratara, de la parcialidad y apasionamiento con las que presenta su asignatura el profesor encargado al inaugurar el curso, como ha sido tópico generalizado. Se trata, o por lo menos sí quisiéramos que se tratara, de la inevitable consecuencia de un análisis profundo de la sociedad valenciana, del entorno de nuestra entidad y del cumplimiento del cometido tradicional de los objetivos de la misma, realizado con su característica rectitud de intención, objetividad e independencia de criterio, teniendo como único norte el bien común de nuestro pueblo, este pueblo valenciano que vive la más interesante etapa de los tiempos modernos en un marco de libertades democráticas y con posibilidades de decidir en mayor medida que nunca, dentro de los últimos doscientos cincuenta años, su propia vertebración. Si siempre puede decirse que se viven momentos de transición, difícilmente se podrá discutir que existen hoy hechos objetivos fácilmente constatables que permitan afirmar con justeza y razón que en la actualidad la transición afecta más profundamente que nunca al propio ser de nuestro pueblo.
La Económica, va, pues, a iniciar esta nueva andadura bajo el signo de una gran y al mismo tiempo sutil contradicción. Debe hacerse presente, debe actuar en un pueblo que sufre una crisis económica profunda y en una no me- nos profunda crisis de identidad que permite que ante una gran mayoría de espectadores atónitos, determinados sectores de la sociedad valenciana adopten posturas radicales, muchas veces irreconciliables, a la hora de interpretar nuestra historia común y tracen programas o alberguen proyectos de futuro colectivo diametralmente opuestos, no obstante estar basados, en la mayoría de los casos, en un gran amor a las raíces y en una gran dosis de buena intención, aunque, hay que reconocerlo y hacer énfasis en ello, basados en muy diferentes grados de información, investigación y estudio. Parece natural, por lo tanto, que esta sociedad nuestra, así estructurada, no se corresponda adecuadamente al marco político actual, dentro del cual tiene que vivir y desenvolverse. Esta sociedad, este pueblo valenciano, que sufre estas dos grandes y profundas crisis, que soporta, en el más estricto sentido de la palabra, un marco político claramente inadecuado, quizás porque está todavía en proceso de formación y consolidación, o por lo menos, con defectuosos cauces participativos para una gran parte de la población, quizás también porque el proceso de selección de conductores o líderes exige una gran etapa de libertades públicas, goza en mayor medida que en ninguna otra etapa de los tiempos modernos de la capacidad de decidir, de la autonomía necesaria para resolver sus propios problemas, su propia gobernación. Esta gran contradicción, que no debe sorprender al estudioso de nuestra historia reciente, no tiene más remedio que estimular, no sólo' a aquel que tiene asignadas responsabilidades políticas concretas, sino también a todo aquel que sabe, puede y quiere levantar la cabeza de su diario que hacer y mirar en su derredor para buscar su cuota de participación solidaria con su prójimo. «Los amigos del País» somos seguramente un colectivo diferenciado y pluralista en muchísimos aspectos, pero participamos, sin duda, de un denominador común que es la inquieta búsqueda de ese puesto de acción solidaria con nuestro pueblo que queremos cohesionado e «ilustrado», dicho en término tan vinculado a nuestra institución. Esta debe ser, -a nuestro entender, la principal tarea de la Económica como institución y de todos sus miembros individualmente o a través de sus comisiones, secciones, Junta de Gobierno y Asamblea General: fomentar el diálogo y encauzar la participación de todo aquel que esté dispuesto a contribuir a ésta nuestra tarea común.
Decíamos al principio que, a diferencia de otros tiempos, en los nuestros existe una sociedad densamente tejida y una burocracia administrativa, soporte del poder político, lo suficientemente compleja para poder afirmar que no existe necesidad social sin institución, organismo u oficina con la responsabilidad directa de su satisfacción concreta y, aunque la sociedad es más dinámica que nunca, evoluciona continuamente y cada día se plantean nuevas necesidades, el mercado, la sociedad intermedia o la Administración da también continuamente su adecuada respuesta, particularmente en un régimen de libertades. Por eso hablaba de gran contradicción, por eso hablaba de sutil contradicción. La más de dos veces centenaria Sociedad Económica de Amigos del País de Valencia, con su historia, su independencia política y su prestigio no debe aspirar ya a promover una Caja de Ahorros, como la que ha presidido hasta época bien reciente, ni tomar la iniciativa y apoyar después la creación de una exposición regional como la que cumple estos días cien años y que sin duda es el antecedente de la brillante realidad ferial de nuestros días; sin embargo, la necesidad de su permanencia, de su actividad, de su presencia en la sociedad valenciana está más justificada que nunca porque nunca es más necesario que ahora el apoyo riguroso y documentado, sincero y leal, independiente y objetivo, aunque tuviera que ser crítico y no laudatorio a toda persona, grupo social o político claramente comprometido con el bienestar y progreso social, cultural y económico de nuestro pueblo. Todo lo que puede formar hoy nuestro escaso activo material y el no tan escaso inmaterial puesto que lo forma el prestigio y la historia de la entidad, su biblioteca y archivo documental, el conjunto de personas que formamos la entidad, nuestra decidida intención de aportar y fomentar la solidaridad estará a disposición de nuestro pueblo que necesita cohesión, vertebración, progreso cultural y económico y que es ya y, debe serlo cada vez más, de su propia responsabilidad.
Puede que un análisis superficial de estas palabras, de estas intenciones que a lo largo del año se tienen que plasmar en dictámenes, estudios, seminarios, conferencias o coloquios, un conjunto en suma de actividades sociales o públicas que van a formar el programa de actividades del curso 1983-1984 pudiera dar lugar a una interpretación equivocada si se matiza como político o partidista. Importa mucho dejar bien claro desde el principio de nuestro curso que por decisión unánime de la Junta, porque así lo exigen los Estatutos y porque así lo ha debido de ser siempre, la independencia y objetividad de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Valencia son y seguirán siendo virtudes esenciales a su propio ser, existir y actuar. Así es como nos disponemos a trabajar aceptando de antemano toda colaboración, particular- mente la de los que conociendo sus orígenes valencianos, aceptan su vinculación a los mismos y tratan de enaltecerlos tanto en su diario quehacer privado como en su aportación solidaria a la sociedad.
Me van a permitir que inicie hoy la lista de esos colaboradores con el nombre de Joaquín Maldonado Almenar, director efectivo de la Real Sociedad Económica durante más de veinte años y honorario a partir de ahora y para siempre.
No resulta difícil adjudicar las características y las virtudes de nuestra entidad a quien hoy rendimos tributo de gratitud, homenaje y admiración.
Su concreto criterio político podrá ser compartido o no, pero desde la óptica de nuestra entidad no hace falta perder un sólo minuto para justificar este nombramiento de director honorario. A él se debió la propia existencia de la Económica en algunos momentos verdaderamente difíciles y él ha sido el responsable principal, activo y estimulador de todas las actividades desarrolladas durante este largo período bajo su dirección durante el que ha entregado gran parte de su vida en el más amplio sentido de la palabra. Las actas de las reuniones de las juntas y asambleas son buen testimonio de ellos y de su amor a Valencia canalizado a través de esta institución.
Pero más por nuestra propia satisfacción que por la suya, por muy merecida que la tenga, me creo en el deber de recordar otros aspectos de su vida, constante ejemplo para un ciudadano valenciano.
Sería una falta de respeto a su intimidad glosar sus méritos en la vida personal y familiar. Todos o casi todos nos honramos con su amistad personal o con la de algunos de sus familiares y de sobra nos es conocido ese auténtico milagro que supone simultanear tan intensa actividad profesional, social y pública con su dedicación ejemplar a su familia. A su esposa y en ella personifico a toda su gran familia quiero rendir hoy público sentimiento de afecto, admiración y respeto.

En su vida profesional su trayectoria no puede ser más brillante, pues, que tras su licenciatura de Derecho en 1928 y sus exámenes de habilitación para corredor colegiado de comercio, es en 1935 cuando es nombrado del Colegio de Valencia donde ha transcurrido toda su vida profesional, desempeñando en dicho colegio los puestos de secretario y síndico presidente. Es elegido vocal de la Junta Central de Corredores y presidente de todos los corredores de comercio de España durante más de 10 años. Durante todo este tiempo, sus actuaciones al servicio de la profesión y sus trabajos para mejorar la legislación, para la creación del Bolsín y su posterior transformación en Bolsa, le hacen acreedor a la Gran Cruz del Mérito Civil que motivó un homenaje que le ofreció el Cuerpo en 1972.


A la creación de los Patronatos de Universidad como cauce de unión entre ésta y la sociedad, nuestro homenajeado de hoy es elegido representante de la valenciana primero como vocal en 1971 y posteriormente como presidente en 1978.
Un hombre como don Joaquín no podía estar ausente de la entidad tan íntimamente vinculada a la sociedad valenciana tan prestigiosa e independiente como el Ateneo Mercantil y de él fue su presidente en reiteradas ocasiones y sigue siendo en la actualidad presidente de honor. Desde el Ateneo, que preside en la esplendorosa época de los más de 8.000 socios, salió la voz en defensa del ingreso de España en el Mercado Común con un famoso ciclo de conferencias que inauguró Larraz en 1955, la llamada de la solidaridad valenciana con motivo de la riada de 1957, la campaña de conferencias, artículos, exposiciones y libros que patrocinados por el Ateneo contribuyeron de forma decisiva en la Solución Sur y tantas otras iniciativas como se puede constatar en los libros de actas que no dejan de ser piezas importantes de la historia moderna de Valencia.
En las únicas dos ocasiones en que nuestro director de honor da un paso voluntario, firme y decidido hacia la política activa son: en 1935 para afiliarse a la Derecha Regional Valenciana; y, en 1977, a la U.D.P.V. partido que le designa candidato para encabezar la lista del Senado. Suficientes intentos para configurar así su vinculación apasionada a Valencia, su criterio político y su talante democrático y dialogante.
Sé que he sido demasiado corto en la exposición de sus méritos y, quizás no lo afortunado que hubiera querido, pero sé también que estoy abusando de vuestra atención demasiado tiempo ya.
Quiero, por lo tanto, poner ya punto final con la expresión del más sincero agradecimiento de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Valencia a todos los que respaldaron nuestra propuesta de que el excelentísimo señor don Joaquín Maldonado Almenar fuera nombrado hijo predilecto de la ciudad y a nuestro Ayuntamiento por haberla aceptado, tramitado y final- mente acordado dicho nombramiento el 23 de junio pasado. Este título nos ha llenado a todos de satisfacción y de estímulo con el que vamos a iniciar éste y los próximos cursos ejercitando de la mejor manera a nuestro alcance nuestro deber de ciudadanía libre y responsable.

Muchas gracias.


Director,

J. A. PERELLO



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