Paper “Business as usual…” (demasiado grandes para acatar la ley). El “testamento en vida” de Helicopter Ben: más escándalos a la vuelta de la esquina. Septiembre de 2010. A dos años del colapso de Lehman Brothers



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20/4/10)

(Por Jamie Heller) Lectura recomendada

La Comisión de Bolsa y Valores (SEC) ha acusado de fraude a Goldman Sachs Group Inc. en una demanda civil.

A continuación, algunas respuestas a las de las preguntas más comunes del caso

¿Qué hizo exactamente Goldman?



Durante el auge del mercado inmobiliario hace varios años, el gerente de fondos de cobertura John Paulson quería apostar fuerte por el colapso del mercado hipotecario.

Acudió a los bancos, incluyendo Goldman Sachs, solicitando ayuda para diseñar acuerdos que le permitieran ganar dinero si el mercado de la vivienda perdía valor.

Goldman Sachs acordó agrupar un grupo de activos hipotecarios en estructura llamada obligación de deuda garantizada (CDO), contra los que apostaría la firma de Paulson. De acuerdo a la SEC, Paulson y Goldman discutieron qué bonos -garantizados por hipotecas residenciales- constituirían los activos que respaldarían los CDO.

Paulson haría una apuesta con Goldman contra esa cartera que daría ganancias si los activos perdían valor.

Paulson y su compañía no han sido acusados en el caso y no se espera que la SEC los demande.

¿Qué ocurrió en 2007?

Tras conocer los planes de Paulson, Goldman contactó con una firma llamada ACA Management, con “experiencia analizando riesgo crediticio” en valores residenciales garantizados por hipotecas, para seleccionar los títulos para el CDO propuesto por Paulson, según la demanda. Goldman alega que tan sólo se aprobaba la inclusión de los inversionistas que apostaban por el éxito del portafolio con el consentimiento de esta tercera empresa.

¿Cuál fue el papel de Paulson y ACA?



Según la demanda, Paulson y ACA colaboraron para seleccionar los bonos a incluir en la cartera. Paulson identificó 123 bonos.

ACA aportó a Goldman su propia lista de 86 posiciones que incluía 55 de los 123 bonos de Paulson. Tras varios tira y afloja, incluyendo correos electrónicos entre Paulson y ACA, eligieron 90 valores para el portafolio, según la demanda.

La SEC alega que Goldman ofreció los CDO recién creados a los inversionistas sin mencionar la participación de Paulson. Por el contrario, Goldman sólo indicó que ACA seleccionó los activos. La SEC añadió que “a los inversionistas se les aseguró que “el interés económico” de la compañía que seleccionó la cartera se ajustaba al de los inversionistas”.

En cuestión de meses, el portafolio perdió valor cuando muchos prestatarios de hipotecas de alto riesgo o subprime dejaron de pagar sus mensualidades. Los inversionistas en los CDO perdieron más de US$ 1.000 millones, lo que se tradujo en unas ganancias de unos US$ 1.000 millones para Paulson. Goldman recibió unos US$15 millones por su trabajo, afirma la demanda. Goldman dijo el pasado viernes que perdió más de US$ 90 millones.

La SEC no alega que Paulson hizo nada ilegal ni Goldman tampoco por trabajar con Paulson. El supuesto fraude ocurrió, afirma la agencia, porque Goldman nunca informó a los inversionistas de los CDO del papel de Paulson en crear el grupo de activos inmobiliarios. Además, la SEC alega que Goldman engañó a ACA al no revelar la posición al descubierto de Paulson sobre los valores.

¿Qué dicen las firmas?

En varios comunicados, Paulson ha dicho que “ACA como firma garantizadora tenía la autoridad exclusiva sobre la selección de todas la garantías en el CDO”. El inversionista también indicó: “Fuimos claros en nuestra aversión a esos valores pero la inmensa mayoría de la gente en el mercado pensó que estábamos totalmente equivocados y abierta e insistentemente compraron los títulos que estábamos vendiendo”.

Goldman dijo: “No estructuramos una cartera diseñada para perder dinero”. La entidad dijo que los inversionistas eran conocedores del mercado y recibieron “abundante información sobre los valores hipotecarios subyacentes”. En cuanto a no divulgar el papel de Paulson, Goldman afirmó: “Es una práctica empresarial común que los participantes del mercado no divulguen a un vendedor la identidad de un comprador y viceversa”. La firma añadió que nunca dio a entender a ACA que Paulson tenía posiciones largas. La firma está apelando las acusaciones.

¿Qué acusaciones se presentarán probablemente en los tribunales?



La SEC alegará probablemente que es un caso de declaración inexacta: Goldman no reveló a algunos de sus clientes que otro cliente con una visión opuesta del mercado había participado activamente en crear los valores ofrecidos por la firma.

Abogados y banqueros que han revisado el caso afirman que Goldman dirá probablemente que no tenía la obligación de revelar el papel de Paulson. Es común en Wall Street, afirman, que los banqueros negocien con compradores y vendedores con diferentes opiniones en un acuerdo sin revelar sus identidades.



La SEC versus Goldman Sachs (y de las agencias calificadoras de riesgo, ¿nadie habla?)

Abacus 2007-AC1, el acuerdo hipotecario en el centro de la demanda civil entablada el viernes por Estados Unidos contra Goldman Sachs Group Inc., tiene otra dudosa distinción: fue uno de los instrumentos de peor desempeño durante la crisis financiera.



Menos de un año después de finalizar el acuerdo, las agencias de calificación de riesgo habían rebajado el valor de 100% de los bonos seleccionados para formar Abacus, según un informe de febrero de 2008 elaborado por Wachovia Capital Markets, que ahora forma parte de Wells Fargo Securities”... La acusación contra Goldman resalta las fallas de las calificadoras de riesgo (The Wall Street Journal - 20/4/10)

Esta misma suerte la corrieron sólo otros dos acuerdos entre cientos, conocidos como obligaciones de deuda garantizada (CDO, por sus siglas en inglés) durante esa época, según el reporte de Wachovia. Pero otros acuerdos ya estaban en problemas y numerosos CDO también se vieron afectados más adelante, a medida que las calificadoras se volvían más pesimistas sobre los bonos respaldados por hipotecas de alto riesgo o subprime.

La noticia de Abacus y la acusación contra Goldman vuelve a resaltar las fallas de las calificadoras a la hora de evaluar los bonos respaldados por hipotecas. Muchos expertos dicen que estas equivocaciones fueron uno de los principales detonantes de la crisis financiera.

Moody's Corp. y Standard & Poor's, una filial de McGraw-Hills Cos., otorgaron una calificación de Triple A (la más alta) a Abacus. Las acciones de ambas firmas han caído desde el viernes (16/4), en parte debido a la preocupación de que la acusación contra Goldman, una demanda civil entablada por la Comisión de Bolsa y Valores (SEC, por sus siglas en inglés), planteará nuevas dudas sobre la capacidad de las calificadoras para evaluar correctamente el riesgo de los bonos, dijeron analistas.

Un subcomité del Senado estadounidense informó el lunes (19/4) que sostendrá audiencias sobre el papel de las firmas de calificación de riesgo en la crisis financiera. Las audiencias, que fueron programadas antes de la presentación de la demanda contra Goldman, tendrán lugar en momentos en que el Congreso de EEUU, la SEC y autoridades de valores de todo el mundo estudian la aprobación de nuevas reglas que mejoren el sistema de calificación de riesgo.

Entre las soluciones que se contemplan figura la eliminación del papel de las firmas de calificaciones en la ley para, de este modo, obligar a los inversionistas a que hagan su propia investigación. También proponen que las firmas calificadoras divulguen más detalles sobre sus evaluaciones. Otro esfuerzo se concentra en facilitar que firmas de calificación nuevas compitan contra las ya establecidas como S&P y Moody's, que son contratadas por los emisores de bonos para que evalúen sus valores.

Los críticos, sin embargo, insisten en que estas medidas no van lo suficientemente lejos. Las actuales propuestas “no responden en realidad al problema fundamental, que son los incentivos”, señala Joseph Grundfest, profesor de la escuela de derecho de la Universidad de Stanford. “Los inversionistas necesitan estar a cargo del proceso”.

Abacus podría servir como la primera evidencia de lo que salió mal con las calificaciones. La demanda de la SEC dice que 83% de los valores hipotecarios que componían Abacus habían sido rebajados para octubre de 2007, unos seis meses después de que el acuerdo había sido finalizado. Para noviembre de 2007, Moody's rebajó los bonos a grado de “basura”. El propio CDO está al 20/4 en el nivel más bajo posible, o muy cerca, de acuerdo con los sitios web de las agencias calificadoras.

“No podrían haberlo hecho sin la calificación”, indica Jack Chen, un ex analista de Moody's que dejó la firma en 2006 y ahora forma parte de la consultora Sophrosyne LLC.

En Moody's, se había estado gestando un debate interno a principios de 2007 sobre si la firma debería otorgar calificaciones más bajas, o ninguna calificación, a acuerdos de CDO como el de Abacus. Los CDO son fondos de bonos hipotecarios u otros activos.

En ese entonces, el director gerente responsable de las calificaciones de CDO, Eric Kolchinsky, le planteó su inquietud a su jefe, Yuri Yoshizawa, según un artículo de The Wall Street Journal en 2008.

Moody's indicó en ese momento que necesitaba más información para otorgar calificaciones más estrictas a CDO y bonos hipotecarios. Esa y otras decisiones similares en otras firmas de calificación permitieron que muchas partes de los CDO de peor desempeño se emitieran en el primer semestre de 2007 con calificaciones de triple A. Los reguladores han examinado otros acuerdos como el de Abacus para ver si los inversionistas que apostaron en contra fueron instrumentales en su diseño.

La SEC sostiene que Goldman vendió Abacus sin revelar apropiadamente que el fondo de cobertura Paulson & Co. ayudó a seleccionar los valores respaldados por hipotecas residenciales que lo integraban. Paulson & Co, luego apostó contra partes de Abacus. La firma no ha sido acusada por el gobierno.

- EEUU contra Goldman Sachs

- Simon Johnson: Goldman Sachs: Demasiado grande para acatar la ley (El Economista - 22/4/10)

(Por Simon Johnson) Lectura recomendada



A corto plazo, Goldman Sachs tiene poco que temer. Tiene las espaldas cubiertas y rebatirá las alegaciones sobre Fab con uñas y dientes. Resolver el caso, a través de todas las fases de apelaciones, llevará muchos años.

El anuncio del viernes afectó muy negativamente a la percepción del mercado del valor de franquicia de Goldman, en parte porque lo que se le acusa de hacer a clientes confiados es tan desagradable. Sin embargo, como un analista de Bank of America ha recalcado, el importe en dólares de esta alegación en concreto es pequeño comparado con el negocio global de Goldman y, francamente, su posición de mercado es tan fuerte que la mayoría de los clientes echa en falta alternativas plausibles.



La acción principal, como es obvio, es el posible ensanchamiento de la investigación. Es probable que incluya a más operaciones de Goldman y de otros grandes bancos. Se presume que la mayoría ha participado en actividades al menos vagamente paralelas, aunque el grado exacto de la ocultación de datos materiales adversos se supone haber variado.

Dos congresistas ya han establecido conexiones, con toda la razón, con el rescate de AIG (¿cuánto fue necesario por operaciones fundamentalmente fraudulentas?), Gordon Brown echa más leña (una oveja legisladora tratando de enfundarse el traje de lobo para las elecciones del 6 de mayo) y el Gobierno alemán estaría encantado de culpar a otros de los problemas de gobernancia de sus propios bancos (como IKB).

Bancos demasiado grandes

Sin embargo, mientras la Casa Blanca inspecciona el campo de batalla y considera la opción más ventajosa, un factor impera. Cualquier persecución de Goldman y otros a través de nuestro sistema jurídico aumenta la incertidumbre y podría incluso provocar una campaña política en el banco.

Y, como sin duda Jamie Dimon (el elocuente y muy bien conectado jefe de JP Morgan) habrá explicado al secretario del Tesoro, Tim Geithner, este fin de semana, demonizar a nuestros grandes bancos de esa manera minará la recuperación económica y podría debilitar la estabilidad financiera en todo el mundo.

Los argumentos de Dimon son válidos, dada nuestra estructura financiera y eso es, precisamente, lo que le hace tan peligroso. Nuestros principales bancos, en efecto, han crecido demasiado como para tener que rendir cuentas ante la ley.

En un tono más positivo, el Gobierno sigue despertándose de su profundo sopor en cuestiones bancarias, al menos a cierto nivel. Como Michael Barr contó recientemente, “la intensidad, ferocidad y repugnancia de los grupos de presión en el sector financiero ha empeorado. Es más intensa”.

Hay preocupación por la toma de Wall Street. No obstante, en la cima misma de la Casa Blanca sigue existiendo la ilusión, o al menos existía a mediados de la semana pasada, de que los grandes bancos no son demasiado poderosos políticamente. Empresarios inteligentes ha sido la última frase poco afortunada de Obama (se refería a Dimon y Lloyd Blankfein, director de Goldman). Al fin y al cabo, dicen algunos, los concesionarios de coches son tan poderosos por lo menos como los fabricantes, por lo que si desguazamos los grandes bancos, el lobby financiero resultante podría ser aún más fuerte.

Pero eso erra en el punto principal, con el que el senador Kaufman nos machacará sin duda esta semana: hay fraude en el corazón de Wall Street. Y sólo podemos pedir cuentas a las empresas, tanto en términos políticos como jurídicos, si no son demasiado grandes.

Los bancos ante la justicia

Es mucho más difícil demandar a un gran banco y ganar (pregunte a su abogado favorito). Los grandes bancos pueden aferrarse a sus clientes con más facilidad pese a tratarles obviamente como carne de cañón (júntese con la gente que gestiona su pensión). Los grandes bancos gastan cantidades disparatadas en hacer presión política, incluso después de haber sido salvados por el Gobierno.

Cuando queremos de verdad llevar a los mega-bancos a los tribunales, y hemos encontrado la teoría legal correcta y unas líneas de investigación convincentes, ellos amenazarán con hundirse o, simplemente, contraer el crédito.

Ningún concesionario de automóviles tiene ese poder. Ninguna asociación de ahorro y crédito aguantaría en último término contra la fuerza de la ley -casi 2.000 quebraron y unas 1.000 personas acabaron en la cárcel tras el fraude financiero galopante de los 80-. No conviene exagerar de hasta qué punto disponemos de igualdad ante la ley en Estados Unidos porque el comportamiento y la inmunidad de facto de los grandes bancos siguen fuera de control.



Los grandes bancos se comportarían mejor sólo cuando y si sus directivos se enfrentaran a sentencias penales creíbles, y eso no ocurrirá mientras que los bancos mantengan su tamaño actual.

Por fortuna, no hay ninguna evidencia de la necesidad de que los bancos mantengan su tamaño actual. Desguacemos los grandes bancos antes de que hagan más daño.

(Simon Johnson, profesor del Instituto Peterson y de la Escuela de Administración Sloan del MIT, ex director del dpto. de Estudios del FMI)



Goldman está en todos los fregados (todo sea por la pasta)

- Goldman era a la vez asegurador e inversor en la refinanciación de Lloyds (Cinco Días - 23/4/10)

Goldman Sachs actuó al mismo tiempo como asegurador e inversor en el acuerdo de refinanciación, el año pasado, del banco británico Lloyds Bank Group, revela hoy el Financial Times”... Goldman era a la vez asegurador e inversor en la refinanciación de Lloyds (Cinco Días - 23/4/10)

Este hecho pone de manifiesto el “potencial conflicto de intereses” que subyace en el modelo de negocio del banco de inversiones estadounidense, dice el periódico.

Según cuatro personas involucradas en la búsqueda de inversiones, Goldman exigió cambios de última hora en la estructura del acuerdo que estaba asegurando, cambios que beneficiaban su propia posición inversora.

Según fuentes de Goldman, sus aseguradores no están nunca al corriente de las inversiones de quienes se dedican a actividades de “propietary trading” (comercio con capital propio), y esas acusaciones son un intento de difamar al banco.

Sin embargo, señala el diario británico, lo ocurrido en las horas finales de la captación de capitales, la mayor de la historia, alimentará las sospechas de los críticos de Goldman Sachs de que este banco antepone sus propios intereses a los de sus clientes.

Esas nuevas revelaciones se producen en un momento en que Goldman Sachs trata de defenderse de las acusaciones de fraude por la Comisión Reguladora Bursátil de Estados Unidos.

Según las fuentes consultadas por el Financial Times, la víspera del anuncio del acuerdo, Lloyds insistió en que debía elevarse hasta un 2,5% el interés extraordinario por los bonos que iban a intercambiarse cuando el resto de los bancos se habían puesto de acuerdo en un 2%.

Ese incremento de última hora siguió a una rebaja del rating (calificación) crediticio atribuido a los bonos, lo que los convertía en una inversión más arriesgada. Según el periódico, Goldman también participó en las discusiones sobre qué bonos debían tener prioridad en la oferta de intercambio de bonos.

Posteriormente se supo que Goldman Sachs había realizado una fuerte inversión en los bonos del 6,9%, precisamente aquellos a los que se había dado prioridad. Según una persona conocedora de lo ocurrido, Goldman adquirió aproximadamente la mitad de la emisión de 1.000 millones de dólares.

El dudoso papel del banco estadounidense en la transacción -tanto el supuesto conflicto de intereses como la acusación de que encareció los intereses- es un asunto políticamente sensible en el Reino Unido, dado que el Gobierno posee actualmente el 41% de Lloyds, el banco afectado.



La codicia insaciable de Goldman (por especular lo hacían hasta contra sí mismos)

Un director de Goldman Sachs Group Inc. alertó a un multimillonario de un fondo de cobertura sobre una inversión de US$ 5.000 millones que realizó Berkshire Hathaway Inc., la empresa de Warren Buffett, en Goldman antes de que se anunciara públicamente la operación, durante uno de los momentos más críticos de la crisis financiera de 2008, señaló una persona cercana a la situación”... EEUU investiga a director de Goldman por inversión de Buffett (The Wall Street Journal - 23/4/10)

La revelación marca un importante giro en el caso del gobierno contra Raj Rajaratnam, el empresario de fondos de cobertura que se encuentra en el centro del mayor caso de abuso de información privilegiada en los últimos diez años.

La inversión que realizó Buffett en Goldman en septiembre de 2008 fue un punto clave en la crisis financiera. Buffett ayudó a calmar los temores sobre la inestabilidad del sistema financiero al respaldar al principal banco de inversión estadounidense.

La nueva información proviene de una investigación gubernamental sobre si el director de Goldman, Rajat Gupta, entregó información privilegiada a Rajaratnam.

En un documento judicial del 22 de marzo, el gobierno sostuvo que Rajaratnam o sus cómplices negociaron sobre la base de información reservada sobre Goldman. En un documento de la semana pasada, el Gobierno proporcionó más detalles sobre la información que afirma recibió Rajaratnam, incluido un aviso anticipado de la transacción de Buffett con Goldman.

Según una fuente al tanto, la información provino de Gupta. Los fiscales notificaron por carta a Gupta que habían interceptado conversaciones telefónicas que mantuvo con Rajaratnam. Gupta informó a Goldman el mes pasado que no buscaría su reelección como director.

Gupta no ha sido acusado y niega haber cometido algún delito. La primera información sobre la investigación del gobierno a Gupta fue entregada la semana pasada por The Wall Street Journal. Rajaratnam, fundador del fondo de cobertura Galleon Group, enfrenta cargos de uso de información privilegiada. Rajaratnam no quiso comentar a WSJ sobre cualquier discusión con Gupta. Goldman también declinó entregar comentarios a WSJ.

“Rajat no ha violado ninguna ley ni ha hecho nada incorrecto. Siempre se ha comportado con integridad en su vida empresarial, filantrópica y personal”, dijo Gary Naftalis, abogado de Gupta.

La inversión de Buffett fortaleció las acciones de Goldman. En las sesiones previas a la operación, las acciones de la firma cayeron más de un 40%, a US$ 86 durante la jornada del 18 de septiembre. Cuando se anunció la operación, el 23 de septiembre, las acciones subieron un 45% a US$ 125.

La inversión, en acciones preferentes de Goldman que pagan un dividendo del 10%, ha sido lucrativa para Buffett: Berkshire ha obtenido ganancias por un total de US$ 750 millones.

¿Quién le teme a Virginia Wolf?

Por el momento (abril 2010) se desconoce la solidez del caso contra Goldman. Sin embargo, mientras se contemplan las distintas cuestiones legales y políticas, lo que queda totalmente claro es que la acción de la SEC está animando a otros a plantearse seguir su ejemplo. Tal es el caso de grupos como la aseguradora AIG y el banco IKB.

La cuestión que se plantean algunos juristas y consultoras, que seguramente tengan que declarar como testigos en los juicios, es cuál será el siguiente paso que tomen. ¿Deberían aliarse con una de las empresas que decidan enfrentarse a Goldman y arriesgarse a despertar la cólera del conocido como el “Gigantesco Calamar Vampiro” o deben dar por hecho que Goldman seguirá dominando el futuro entorno y evitar ofender al grupo?

Seguramente, los bufetes de abogados y las consultoras tardarán meses en decidir cómo proceder, y casi con toda probabilidad, dominará la sensación de inercia, sobre todo entre los grupos más grandes y conservadores. Pero el hecho de que haya surgido este debate ya es interesante por dos motivos. Primero, y más evidente, porque podría afectar al futuro de Goldman Sachs.

En la última década, el banco disfrutó de un aura extraordinaria en Wall Street y la City londinense, en parte porque sus competidores envidiaban su éxito. “La envidia a Goldman”, después de todo, fue un motivo por el que los principales directivos de empresas como Merrill Lynch y UBS decidieron ampliar sus operaciones crediticias a un ritmo espectacular.

El poder de la firma también se ha mantenido sobre una especie de temor. Con independencia de lo que los clientes y proveedores de servicios de Goldman pensaran del banco, la mayoría han evitado contrariarlo, temerosos de que Goldman tuviera tanto poder que pudiera tomar represalias. De ahí que haya habido tan pocos despachos de abogados, consultoras o incluso banqueros que hayan testificado en público contra la firma.

El segundo motivo por el que todo esto es importante es porque la posición de Goldman es el extremo de un problema mucho más extendido que afecta a todo el mundo financiero. Entre 2004 y 2007, el mundo de las CDO y de los derivados crediticios creció a un ritmo espectacular, generando cuantiosos beneficios para algunos bancos. Pero, debido a la novedad del producto, el número de contables, abogados y banqueros que conocía realmente su funcionamiento siempre fue muy reducido.

Una de las consecuencias de ello es que los inversores han tenido problemas para encontrar financieros que pudieran ofrecer asesoramiento independiente sobre los productos ya que, por lo general, trabajaban para los bancos. También les ha resultado difícil hallar buenos abogados si querían demandar a un gran banco de inversión, por ejemplo, por una CDO. Para asegurarse, existen boutiques especializadas en este tipo de demandas en EEUU.

Sin embargo, la mayoría de ellas no son expertas en CDO, y no hay muchas en Europa. Los inversores que han intentado contactar con importantes despachos de Londres para emprender acciones legales se han encontrado con que, con frecuencia, los abogados se negaban a actuar alegando “conflictos” (es decir, ya estaban trabajando para los bancos). No sorprende, por tanto, que hayan prosperado tan pocas demandas. El control casi total de los bancos sobre el entorno legal ha sido impresionante.

No está claro si esto cambiará a partir de ahora. Tal y como he dicho, los bufetes y los grupos de gestión de inversiones suelen ser conservadores, y la capacidad de Goldman para inspirar envidia y miedo sigue siendo formidable. Pero a veces las señales de poder más importantes pueden ser las más sutiles. Los inversores harían bien en seguir esperando para comprobar si esas demandas terminan por materializarse en las próximas semanas y, de hacerlo, para ver el número de importantes abogados o banqueros que están dispuestos a hacer algo que pocos han intentado antes -enfrentarse al poder de Goldman en público.



El Gigantesco Calamar Vampiro tranquiliza al “cardumen” (cadena de favores)

- Goldman lucha por salvar sus vínculos gubernamentales (Expansión -

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