Paper (I) ¿Existe alguna terapia de choque contra la crisis? ¿Y para prevenir las futuras? Desconstruyendo los discursos oficiales Esperando a Godot: El g-20 y los demás… (De la Cumbre al precipicio) The show must go on



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Paper (I) - ¿Existe alguna terapia de choque contra la crisis? ¿Y para prevenir las futuras? Desconstruyendo los discursos oficiales

Esperando a Godot: El G-20 y los demás… (De la Cumbre al precipicio)



The show must go on (All that jazz)

Según la Reserva Federal (Fed), primero hay que resolver los problemas de la economía financiera y luego (en consecuencia) resolver los problemas de la economía real. No se puede lo uno sin lo otro. Si por un momento aceptamos la hipótesis (Krugman y otros), ¿qué ocurre (así y todo), si no se resuelven los “problemas” de la economía financiera?

Una “economía de casino” con “el mercado” (¡todo!) como “presunto implicado” (bancos, gobiernos, organismos de control, gurús, empresas de calificación, analistas, operadores financieros, hedge funds, agentes bursátiles, traders, brokers y demás patulea). La oligarquía bancaria.

¿Los mismos que nos metieron en esto, nos van a sacar? ¿Serán capaces de ponerle límites a una economía “ansiolítica”? ¿Estarán dispuestos a “desfinancierizar” la economía? ¿Aceptarán “desglobalizar” la economía? ¿O sólo habrá parches y no reformas?

Permítanme dudar al respecto (dicen que un pesimista es un optimista informado). Creo que estamos ante una “simulación” en toda regla. Sólo se trata de mantener un modelo de hacer empresa en el que unos pocos se benefician de la asunción de riesgos, si sale bien; y todos nos tenemos, de un modo u otro, que apretar el cinturón si ocurre lo contrario. Rehenes de la información peligrosa, víctimas de la locura crediticia. Irresponsabilidad corporativa sin el menor atisbo de componente social… La economía del espejismo.

No es un problema entre Smith y Marx o entre Keynes y Friedman. Han sido “todos” tergiversados, falsificados y… traicionados. Hasta a Hayek, lo han extraviado por los “senderos de libertad”. O sea.

De creer que lo que era bueno para General Motors era bueno para Estados Unidos, se ha pasado a creer que lo que era bueno para Wall Street era bueno para Estados Unidos… ¿Terminará igual?

“Pecados financieros” (de palabra, obra u omisión). Que de todo ha habido (¿y hay?). “Paradojas caminando”. Han corrido a socorrer a los bancos, gobiernos conservadores (Bush), demócratas (Obama), laboristas (Brown), demócrata cristianos (Merkel), napoleónicos (Sarkozy), fascistas (Berlusconi), indocumentados (Rodríguez Zapatero)… y sigue la lista de “falsificadores”. Muchas manos para un solo cadáver.

¿Los que no supo, quiso o pudo resolver el G-8 (G-9, con la “mafio-economía” rusa), puede hacerlo el G-20 (un “rejunte” infumable de “todo a 100”, que por oler, huele hasta a “sobaco”)? Tal vez, sólo se trate de sacarle dinero a los árabes y chinos, que son los únicos ricos verdaderos (eso sí, sólo su clase dirigente -tribal o comunista). ¿Salvarán al “mundo financiero” (lo demás, “puede esperar”…), el capitalismo feudal y/o el capitalismo comunista? El resto del G-20 es un decorado, actores secundarios, utilería, “socios del silencio”… “culiparlantes”. Se “conforman” con salir en la foto. Hacer creer en sus respectivos países que son “importantes”, que los invitan a la reunión de los poderosos, que opinan, que los consideran… (ni que decir de los que “mendigan” una silla de prestado, como España -aunque sea “medio culo”-, sin voz ni voto, pero con foto, sonrisa y telediario)… En fin, un G-¡Je!-20- surreal y triste.

Desde aquel sábado de noviembre en que el saliente George W. Bush -con los enviados del presidente recién elegido haciéndole sombra- se comprometió con sus colegas de los cinco continentes a coordinarse, supervisar más el sector financiero y evitar nuevas quiebras, poco ha mejorado para la economía a los dos lados del Atlántico. Desde entonces, aunque los mercados están más tranquilos y han colapsado menos bancos, a marzo de 2009, más de 2,5 millones de personas en EEUU se han quedado sin trabajo, y al menos otro millón en la UE, donde ya se calcula que habrá cerca de 22 millones de parados el próximo año.

Desde su investidura, a marzo de 2009, Obama ha conseguido aprobar un paquete de estímulo fiscal de 800.000 millones de dólares, además de 400.000 millones en garantías a Citigroup y Bank of America, y ha propuesto otro plan de rescate semipúblico para limpiar los activos tóxicos de, al menos, 600.000 millones.

En diciembre, los europeos se comprometieron a gastar cerca de 200.000 millones, aunque ha habido pocas novedades respecto a los paquetes ya aprobados en otoño (el último esfuerzo común son 50.000 millones en préstamos para países fuera de la zona euro). Pero, aparte de la escasez de datos positivos, la coordinación es aún una promesa.

Los dos lados del Atlántico, y también la mayoría de las potencias emergentes, están de acuerdo en que falta confianza para restablecer el crédito, paralizado, sobre todo, desde la caída de Lehman Brothers en septiembre, pero la receta para recuperar el valor perdido no es nada evidente.

La UE se ha enzarzado en una pelea con Washington sobre las cifras de sus planes de estímulo para responder a las críticas efectuadas por Larry Summers, el poco querido consejero económico de Obama. Según la UE, sus gastos extras por la crisis supondrán un 3,3% de su PIB de media entre este año y el siguiente, incluyendo el aumento de las prestaciones de desempleo y otras formas de protección social, mientras que EEUU superará el 5% sólo con sus ayudas a los bancos, descuentos fiscales para las empresas e inversiones públicas en infraestructuras y otros proyectos. En cualquier caso, hay una brecha entre el 3,4% de Alemania y el 1,3 de Francia, según los datos del FMI para 2009 y 2010.

El FMI también sostiene que los países que aumentan el gasto social de manera automática necesitan menos esfuerzo fiscal, si bien Paul Krugman, premio Nobel de Economía, señala que los europeos trampean al sumar el paro y la inversión en fibra óptica como si tuvieran el mismo efecto en el relanzamiento de la economía. En cualquier caso, Krugman considera que las acciones de EEUU y la UE son igual de insuficientes. También el gurú Nouriel Roubini asegura que evitar la recesión en L será posible sólo si hay “acciones políticas mucho más agresivas y coordinadas” entre Washington y el resto del mundo.

La respuesta oficial europea es que, para solucionar esta crisis, no sólo para prevenir la siguiente, es esencial más regulación que dé seguridad a los mercados. Sin embargo, incluso sus propias iniciativas de crear supervisores o controlar las agencias de calificación de riesgo o los hedge funds requieren años de proceso legislativo hasta llegar a aplicarse.

Los americanos apoyan más controles pero no consideran que sean la prioridad absoluta para salir de esta crisis. “No tiene sentido intentar reconstruir una casa mientras se está quemando”, dijo Paul Volcker, ex presidente de la Reserva Federal y consejero de Obama, en una reciente reunión de la Casa Blanca.

El presidente no es partidario de dejar aparcada la regulación, pero se resistirá a supervisores trasnacionales. Puede que, finalmente, los americanos y los europeos hablen con una sola voz, pero el tono de partida es bastante más bronco del esperado hace unos meses, cuando Europa se rendía ante Obama.

Entre los dos bloques hay muchos puntos de acuerdo, como el no permitir el colapso de grandes bancos, pero falta consenso en los detalles. Por ejemplo, el complicado plan para limpiar de activos tóxicos las entidades estadounidenses llega con pocas exigencias de reestructuración o control estatal, a diferencia del modelo de bancos malos apoyado por la UE, que obliga a la aprobación y el control continuo desde Bruselas y los gobiernos nacionales.

De hecho, en este caso, “el camino al infierno” que escandaliza a Topolanek ha despertado las críticas hasta de los más convencidos demócratas, como Jeffrey Sachs, de la Universidad de Columbia, que define el plan de Geithner como “un velado intento de transferir cientos de miles de millones de dólares de los contribuyentes americanos a los bancos comerciales”.

La reunión celebrada en Londres podría haber pasado a la historia como la Cumbre de las Cumbres. Se perfilaba como la reunión más importante de los últimos 80 años entre los líderes del G-20, secuela del encuentro que a mediados de noviembre tuvo lugar en Washington, pero finalmente se han desvanecido las importantes expectativas generadas. Los principales mandatarios del mundo parecieron conformarse con ofrecer un mensaje de unidad y coordinación global en un momento en que como telón de fondo está la peor crisis financiera internacional desde la Gran Depresión y la primera recesión económica global, con un comercio que desciende y un desempleo que aumenta en todo el mundo.

Ex presidentes de los bancos centrales y demás reguladores son los que de facto estuvieron guiando a los líderes de las 20 mayores economías del mundo en un argumento clave para evitar que otra crisis de estas características se vuelva a producir: subir los tipos de interés cuando el crédito se extienda y forzar a los bancos a construir un colchón de liquidez en tiempos de abundancia para utilizar en los años difíciles. Sobre el papel parece sencillo pero el caso es que Greenspan no lo hizo en su día.

Según publica Bloomberg, fue Paul Volcker, también exFed, quien aseguró en enero que “la preocupación por la estabilidad financiera es importante no sólo en tiempos de crisis sino también cuando se producen rápidas expansiones del crédito y aumenta el endeudamiento”.

Pero dejando a un lado todos los asuntos económicos, monetarios, financieros y demás menesteres del G-20 que se han revisado por activa y por pasiva, el gran ausente de la crisis en la Cumbre y no por ello menos importante ha sido el factor social.

En este sentido, William White, el que fuera presidente del Bank for International Settlements, según un artículo que publica Bloomberg, no deja de acordarse de Adolf Hitler. Al margen del pánico económico hay que tener en cuenta los costes sociales de la crisis, más si se compara con la Gran Depresión. “Cuando piensas en las grandes turbulencias económicas, yo siempre me preocupo de que se dejan de lado cuestiones políticas y sociales muy rápido”. Es peligroso olvidar estos factores a favor de una burbuja que ha degenerado en un abrupto problema económico.

Frente a la peor crisis de la economía mundial en décadas y que aún no ha tocado fondo- los líderes concluyeron la cumbre al otorgarle principalmente al Fondo Monetario Internacional la responsabilidad de lanzar advertencias sobre problemas futuros y evaluar si los miembros del grupo cumplen sus promesas acerca de la regulación y los paquetes de estímulo fiscal.

El Fondo Monetario Internacional (FMI), considerado en gran medida irrelevante hace seis meses, fue el mayor ganador de la cumbre de líderes del Grupo de los 20. Los líderes mundiales acordaron cuadriplicar la capacidad financiera del FMI a US$ 1 billón (millón de millones) para manejar las crisis en los países en desarrollo y le encargaron al Fondo monitorear si los países del G-20 están estimulando sus economías suficientemente y reformando sus sistemas regulatorios. Además, le pasaron otra tarea: dar señales de alerta tempranas de problemas financieros que se agravan. “El FMI está de vuelta”, dijo el director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn. “Hoy tenemos la prueba”.

Se trata, sin embargo, de responsabilidades que van más allá de las tareas tradicionales del FMI y que probablemente requieran que la entidad sea más dura con sus principales accionistas. Las tareas asignadas sin dudas pondrán a prueba la capacidad del FMI para reprender a sus 185 países miembro. El FMI generalmente emite advertencias privadas, no públicas, que los gobiernos de países poderosos suelen ignorar.

Las medidas podrían aliviar el sufrimiento ocasionado por la actual crisis de la economía global, pero muchas son declaraciones de principios que deberán tener un seguimiento. El G-20 ya convino otra reunión para este año.

El FMI no es la única entidad internacional con mayores responsabilidades. La Junta de Servicios Financieros -una versión ampliada del Foro de Estabilidad Financiera, un grupo de reguladores internacionales con sede en Suiza- tendrá la misión de coordinar los grandes cambios regulatorios globales. La Organización Mundial del Comercio, por su parte, se encargará de velar por que los miembros del G-20 cumplan sus promesas de mantener a raya el proteccionismo.

Las funciones encomendadas al Consejo de Estabilidad están a medio camino entre la regulación y la supervisión, una fórmula heredada de su naturaleza original, una mesa que reunía a ambos lados de la actuación pública sobre el sector financiero. Para reforzar esta misión, el Consejo, además de abrir la puerta a los países emergentes, ha incorporado a otras instituciones de supervisión, más allá de los bancos centrales: estarán las agencias internacionales de mercados de valores, contabilidad y seguros.

El Consejo también evaluará como funcionan las propuestas que ultima el Banco Internacional de Pagos, a través del comité de Basilea II, para evitar que un colapso en los mercados de crédito y títulos de deuda, como el que ha ocurrido ahora, deje secos de capital a los bancos y de liquidez al sistema financiero. El comité publicará, a principios de 2010, normas para elevar los requerimientos legales de capital mínimo (ahora el 4% de los activos), establecer qué títulos (básicamente acciones ordinarias) pueden considerarse capital de máxima calidad y extender las provisiones anticíclicas para crear colchones de liquidez cuando el crédito crece. Y revisará el efecto del actual sistema de calificaciones, monopolizado por tres agencias privadas de EEUU, en la multiplicación del riesgo excesivo.

Pero no hay que esperar que las nuevas reglas entren en juego antes de finales de 2010. Si para entonces la presión de la crisis afloja y no se mantienen los compromisos, se recordaría como un brillante ejemplo de la máxima de El Gatopardo, la novela de Giuseppe Tomasi di Lampedusa: “Algo tiene que cambiar para que todo siga igual”.

“Por la magnitud del reto que afrontamos y de las medidas que hemos adoptado, Londres será parte de la Historia”, proclamó el presidente de EEUU, Barack Obama, al cierre de la cumbre, recibiendo una insólita salva de aplausos de los periodistas al final del acto, otra demostración más del poder de seducción del líder estadounidense.

Al final (nada es cierto) los líderes del G-20 pretendieron salvar el mundo en 11 minutos. Los mandatarios de los países que componen el G-20 dedicaron más tiempo a comer y posar para la sesión de fotos con la prensa que a discutir sobre la profunda crisis económica y financiera global, apenas once minutos por intervención.

La Cumbre acordó un gasto de 5 billones de dólares, de los que cuatro billones habían sido ya comprometidos por los planes nacionales. Cada líder ha tenido una intervención de 11 minutos para acordar el fin de los paraísos fiscales y triplicar los recursos del FMI… Nosotros, los líderes del Grupo de los Veinte…



La pirámide monetaria (Secretos y mentiras)

“La crisis global actual -con una pérdida de US$ 50 billones (millones de millones) en acciones, bienes raíces, commodities y ganancias operativas en 15 meses- no puede achacarse sólo al impago de un ínfimo 7% de las hipotecas de alto riesgo (valoradas probablemente en más de US$ 1 billón) que la detonó. El verdadero villano es la falta de confianza en el papel en el que los activos están impresos. Si no restauramos la confianza en el papel, las nuevas moras -en tarjetas de crédito o créditos estudiantiles- detonarán otro colapso del papel que hundirá la economía mundial.

Considere que todo lo que tenemos de valor pasa de mano en mano en papel o títulos de propiedad. A principios de la década había unos US$ 100 billones en títulos de propiedad representando bienes tangibles como tierras, edificios y patentes en todo el mundo, y unos US$ 170 billones representando la propiedad de activos semilíquidos como hipotecas, acciones y bonos. Desde entonces, sin embargo, financistas agresivos han fabricado lo que el Banco Internacional de Pagos estima son US$ 1.000 billones en nuevos derivados (valores respaldados por hipotecas, obligaciones de deuda colateralizada, y seguros contra las cesaciones de pagos) que han inundado el mercado”… (Los activos tóxicos eran activos invisibles - The Wall Street Journal - 26/3/09 - Por Hernando de Soto)

“Si bien la necesidad de “cortar el despilfarro en el gasto gubernamental” se ha convertido en el mantra de cada campaña política en los últimos cuarenta años, Washington se ha embarcado en la mayor expansión del gobierno de la historia. Durante décadas, el gasto público masivo no se ha financiado a través de medios adecuados como los impuestos, sino simplemente por la emisión de deuda. En 2000, la deuda del Tesoro de EEUU se elevaba a la pasmosa suma de 5 billones de dólares. Hoy día, se está acercando a tres veces esa cifra. Si se incluyen otras obligaciones y pasivos, la deuda nacional asciende a unos ¡55 billones de dólares!

En los últimos meses, cientos de miles de millones de dólares han sido asignados por el Congreso para “rescates” a corto plazo del sistema financiero. Ello debería sentar las bases para reformas más profundas ¿verdad? Incorrecto. En su lugar, ingentes cantidades han sido gastadas para sacar de apuros a entidades y sus contrapartidas, a la par, en vez de dejarles pagar por sus imprudencias.

Algunos sostienen que los activos tóxicos representan sólo una parte muy pequeña de los activos totales del sistema bancario. Pudiera ser, pero el verdadero problema es el enorme tamaño de los activos tóxicos en relación tanto al capital de los bancos como a la capacidad financiera del gobierno.

Según el BIS, el total de las inversiones mundiales en derivados, incluyendo el mal entendido mercado de CDS, llegó a alcanzar cerca de 700 billones de dólares, ¡más de 20 veces la producción anual total del mundo! La parte de EEUU fue aproximadamente de 419 billones, cerca de 40 veces su producción anual”… (Un remedio peor que la enfermedad - El Confidencial - 27/3/09 - Por Fernando Suárez)

“Gran parte del exceso de ahorro mundial fue a parar a EEUU. ¿Por qué? Bernanke citaba “la profundidad y complejidad de los mercados financieros del país (que, entre otras cosas, han permitido a las familias acceder con facilidad al dinero del mercado inmobiliario)”. Profundidad, sí. Pero ¿complejidad? Bueno, se podría decir que los banqueros estadounidenses, confiados tras un cuarto de siglo de celo liberalizador, lideraron al mundo a la hora de encontrar formas complejas de enriquecerse disimulando el riesgo y engañando a los inversores.

Y los sistemas financieros muy abiertos y escasamente regulados eran la característica de otros muchos receptores de grandes entradas de capital. Esto podría explicar la correlación casi espeluznante entre los elogios conservadores de hace dos o tres años y el desastre económico actual. “Las reformas han convertido a Islandia en un tigre nórdico”, proclamaba un informe del Cato Institute; Cómo se ha convertido Irlanda en el tigre celta era el título de un artículo de la Heritage Foundation; El milagro económico estonio se titulaba otro. Estos tres países atraviesan ahora una profunda crisis”… (La venganza del exceso - El País -29/3/09- Por Paul Krugman)

“Socializar las pérdidas y privatizar los beneficios es más preocupante que las consecuencias de nacionalizar los bancos. El trato se vuelve cada vez peor para los contribuyentes estadounidenses. En la primera ronda de inyecciones de efectivo obtuvieron aproximadamente 0,67 dólares en activos por cada dólar que pusieron (aunque los activos estaban casi con seguridad sobrevalorados y su valor cayó enseguida). Pero con las últimas inyecciones de efectivo se calcula que los estadounidenses reciben 0,25 dólares, o menos, por cada dólar que ponen. Malas condiciones significan una gran deuda nacional en el futuro. Una de las razones por las que posiblemente estamos obteniendo malas condiciones es que si obtuviésemos un valor justo por nuestro dinero, a estas alturas seríamos el accionista mayoritario de al menos uno de los grandes bancos.

No confundamos salvar a los banqueros y a los accionistas con salvar a los bancos. Estados Unidos podía haber salvado a los bancos, y haberse olvidado de los accionistas, por mucho menos de lo que ha gastado.

La economía de la filtración de la riqueza casi nunca funciona. Dar dinero a los bancos no ha ayudado a los propietarios de viviendas: cada vez hay más desahucios”… (La manera de no recuperarse - El País - 29/3/09- Por Joseph E. Stiglitz)

“En 2009, dado que la crisis aún hace que a muchas pequeñas y medianas empresas les sea difícil obtener siquiera un nivel mínimo de financiamiento para mantener inventarios y comerciar, el PIB global está al borde del precipicio. Existe la posibilidad real de que el crecimiento mundial registre su primera contracción desde la Segunda Guerra Mundial.

Con toda probabilidad, en una gran cantidad de países habrá caídas de la producción de entre el 4% y el 5% y algunos sufrirán desplomes a niveles de auténtica depresión, del 10% o más. Lo que es peor, a menos que los sistemas financieros se recuperen, el crecimiento seguirá siendo decepcionante durante varios años, sobre todo en países de la “zona cero” como Estados Unidos, Gran Bretaña, Irlanda y España. El crecimiento a largo plazo de Estados Unidos podría ser particularmente desalentador, a medida que la Administración de Obama conduzca al país hacia niveles europeos de seguridad social y distribución del ingreso.

Los países con tasas de crecimiento de tipo europeo podían manejar obligaciones de deuda del 60% del PIB cuando las tasas de interés eran bajas. Pero con el aumento de las deudas de muchos países al 80 o 90% del PIB, y puesto que las bajas tasas de interés actuales son claramente un fenómeno temporal, pronto habrá problemas. Muchos de los países que están acumulando enormes cantidades de deuda para rescatar a sus bancos tienen sólo perspectivas moderadas de crecimiento a mediano plazo, lo que plantea dudas reales de solvencia y sostenibilidad”… (¿Cuál es la fase final del déficit? (El País - 5/4/09 - Por Kenneth Rogoff)

“Las perspectivas futuras son muy negativas. De hecho, hay quienes ya están aconsejando abiertamente a la gente que retire su dinero de los depósitos y atesore, haciendo caso omiso al seguro de depósitos de la FDIC, debido a su precaria situación de solvencia. Los hay también, que como el bloguero de The Market Ticker, Karl Denningen, prevén una tasa de desempleo en EEUU del 20%.

En este contexto de medidas políticas alocadas y excesivamente onerosas para el contribuyente, y de consecuencias probables nefastas, Fekete acaba su artículo ofreciendo un panorama que pone los pelos de punta: profetiza el colapso total de la economía, como si del pinchazo de un globo se tratara, pero no en forma de hiperinflación y destrucción del dólar, sino de hiperdeflación y destrucción de la economía.

No obstante, no entiende esta crisis como un fenómeno casual, sino como “parte de la progresiva desintegración de la civilización occidental, que empezó con el sabotaje gubernamental del patrón oro en la primera parte del siglo XX”. A estas alturas, Ben Bernanke podría llegar a “tener el honor de administrar el golpe de gracia a nuestra civilización”, concluye”… (EEUU se enfrenta a la “hiperdeflación” y al “colapso económico” - Libertad Digital - 6/4/09 - Sobre Antal E. Fekete - Autores Invitados)

“En un reciente informe, Barry Eichengreen, experto en la Gran Depresión y profesor de Económicas en el Political Science at the University of California, Berkeley (EEUU), y Kevin O'Rourke, profesor del Trinity College de Dublín (Irlanda), han recopilado la evolución de la economía global a lo largo de los últimos meses. La conclusión no deja lugar a dudas: La actual crisis supera, de momento, en intensidad y rapidez al crack del 29”… (La crisis económica mundial supera ya a la Gran Depresión de 1929 - Libertad Digital - 7/4/09)

“El problema más grave que ahora puede plantearse consiste en que la intervención de gobiernos y bancos centrales pueda dificultar o incluso obstaculizar completamente el mencionado proceso espontáneo de reajuste. Especialmente preocupante, en este sentido, es la decisión adoptada por Ben Bernanke y su Reserva Federal, consistente en rebajar prácticamente a cero los tipos de interés, inyectando en forma de créditos toda la liquidez que sea necesaria para salir de la crisis.

Es claro que este tipo de políticas monetarias, lejos de acelerar la recuperación, la retrasan y dificultan, en la medida en que alargarán innecesariamente la agonía de los procesos empresariales que es preciso liquidar cuanto antes, si es que, como sucedió en Japón, no se bloquea indefinidamente la recuperación, al perder las empresas inviables todo incentivo para reestructurarse (de hecho en Japón no se ha salido de la recesión en más de una década pues el roll over indefinido de préstamos ha hecho posible la devolución generalizada de los préstamos morosos con otros de nueva creación, y así sucesivamente)”… (El error fatal de Ben Bernanke - Expansión - 10/4/09 - Por Jesús Huerta de Soto)

“La Administración de Estados Unidos ya ha hipotecado un gasto público de más de 10 billones de dólares para salvar a sus bancos y la Comisión Europea ha aprobado desde septiembre de 2008 más de 50 medidas nacionales para estabilizar el sistema financiero por un valor total de unos 3 billones de euros, pero esto no es suficiente, según el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz.

El economista, gran defensor del gasto público y del déficit para impulsar la demanda, lanza un mensaje neokeynesiano a los gobiernos de todo el mundo: estas enormes cantidades de dinero no son suficientes para superar la crisis financiera internacional y su contagio a la economía real”… (El Nobel Stiglitz cree que hace falta más gasto público en EEUU y Europa - Libertad Digital - 10/4/09)

“Ahora, gran parte del éxito aparente del sector financiero ha resultado ser una ilusión. (Las acciones de Citigroup han perdido más del 90% de su valor desde los días en que Weill se felicitaba a sí mismo). Y lo que es peor, el hundimiento del castillo de naipes financiero ha causado estragos en el resto de la economía, de forma que el comercio mundial y la producción industrial actuales están cayendo más rápidamente que durante la Gran Depresión. Y la catástrofe ha dado pie a llamamientos en favor de una regulación mucho mayor del sector financiero.

Pero tengo la impresión de que los políticos siguen pensando sobre todo en reorganizar las casillas del organigrama de supervisión bancaria. No están ni mucho menos preparados para hacer lo que hay que hacer, que es volver a convertir la banca en algo aburrido.

Una parte del problema es que la banca aburrida equivale a banqueros más pobres, y el sector financiero todavía tiene muchos amigos en puestos muy altos. Pero también es un problema de ideología: a pesar de todo lo que ha sucedido, la mayoría de la gente que ocupa puestos de poder sigue asociando las finanzas sofisticadas con el progreso económico.

¿Se les podrá convencer de lo contrario? ¿Tendremos la fuerza de voluntad necesaria para llevar a cabo una reforma seria del sistema financiero? Si no, la crisis actual no será algo puntual, sino el patrón que seguirán los acontecimientos venideros”. (Hacer que la banca sea aburrida (El País - 19/4/09- Paul Krugman)

“Es probable que éste sea el peor año para la economía internacional desde la II Guerra Mundial, pues el Banco Mundial calcula que la reducción será del 2%, aproximadamente. Incluso los países en desarrollo que hicieron todo bien -y aplicaron políticas reguladoras y macroeconómicas mucho mejores que las de EEUU- están sintiendo sus efectos. Es probable que, a consecuencia en gran medida de una caída en picado de las exportaciones, China siga creciendo, pero a un ritmo mucho menor que el de entre 11% y 12% de los últimos años. A no ser que se haga algo, la crisis hundirá más en la pobreza nada menos que a 200 millones de personas.

Esta crisis mundial requiere una reacción mundial, pero, lamentablemente, el deber de reaccionar sigue circunscrito en el nivel nacional. Cada país intentará formular su plan de estímulo con vistas a las repercusiones en sus ciudadanos... y no a escala mundial. Al evaluar las mayores repercusiones del estímulo, los países contrapesarán los costos para sus presupuestos con los beneficios desde el punto de vista del aumento del crecimiento y del empleo para sus economías. Como una parte del beneficio (una gran parte en el caso de las economías pequeñas y abiertas) irá a parar a otros, es probable que los planes de estímulo sean menores y estén peor formulados de lo que deberían, razón por la cual se necesita un plan de estímulo mundialmente coordinado”… (Los países en desarrollo y la crisis mundial - El País - 26/4/09 - Por Joseph E. Stiglitz)

“¿Podemos darnos el lujo de reparar nuestros sistemas financieros? La respuesta es sí. Lo que no podemos permitirnos es lo contrario. La gran pregunta es, más bien, cuál es el mejor medio de hacerlo. Pero la reparación del sistema financiero, si bien es fundamental, no basta.

El último informe de Estabilidad Financiera Global del Fondo Monetario Internacional ofrece un contundente y aleccionador análisis sobre el estado del sistema financiero. El organismo eleva a cerca de 4,4 billones de dólares (3,3 billones de euros) sus cálculos aproximados sobre las provisiones. Esto se debe en parte a que el informe incluye estimaciones sobre activos europeos y japoneses, que ascienden a 1,1 billones de dólares y 149.000 millones de dólares respectivamente, y sobre los activos que los bancos de las economías desarrolladas poseen en mercados emergentes, que alcanzan los 340.000 millones de dólares.

Si lo ponemos en contexto, las provisiones que calcula el FMI equivalen a 37 años de las ayudas oficiales al desarrollo concedidas en 2008. Las provisiones que se estiman sobre los activos estadounidenses y europeos, en manos principalmente de entidades de estas regiones, también ascienden al 13% del producto interior bruto conjunto de ambas áreas.

El FMI también realiza evaluaciones sobre los requisitos de capital de los bancos. Comienza con las provisiones globales que se han dado a conocer hasta finales de 2008, que ascienden a 510.000 millones de dólares en EEUU, 154.000 millones de dólares en la eurozona y 110.000 millones de dólares en Reino Unido.

El capital recaudado hasta finales de 2008 suma 391.000 millones de dólares en EEUU, 243.000 millones de dólares en la eurozona y 110.000 millones de dólares en Reino Unido. Pero el FMI prevé provisiones adicionales en 2009 y 2010 por valor de 550.000 millones de dólares en EEUU, 750.000 millones de dólares en la eurozona y 200.000 millones de dólares en Reino Unido. Frente a esto, cifra las reservas netas en 300.000 millones de dólares en EEUU, 600.000 millones de dólares en la eurozona y 175.000 millones de dólares en Reino Unido.

Según el FMI, el capital extraordinario necesario para reducir el apalancamiento de 17 a 1 (o el capital común al 6% de los activos totales) ascendería a 500.000 millones de dólares en EEUU, a 725.000 millones de dólares en la eurozona y a 250.000 millones de dólares en Reino Unido. Para un desapalancamiento del 25 al 1, las cantidades necesarias serían 275.000 millones de dólares en EEUU, 375.000 millones de dólares en la eurozona y 125.000 millones de dólares en Reino Unido.

En las actuales circunstancias, las posibilidades de captar esas cantidades en los mercados son nulas. Además, es probable que ni siquiera esas cifras fueran suficientes. Después de todo, los cálculos del FMI sobre las provisiones potenciales de los activos en EEUU se han multiplicado por tres en sólo un año y no debería sorprendernos que volvieran a aumentar.

No obstante, éstas no son las únicas intervenciones necesarias. Hasta ahora los gobiernos han aportado hasta 8,9 billones de dólares para la financiación de los bancos mediante planes de compras de activos. Sin embargo, la cantidad es sólo una tercera parte de sus necesidades financieras”… (Reparar los sistemas financieros es sólo el principio (Expansión - 28/4/09 - Por Martin Wolf - The Financial Times)

“El 15 de julio de 2007, The New York Times publicaba un artículo con el titular “Los más ricos entre los ricos, orgullosos de una nueva Época Dorada”. Entre los “nuevos titanes”, el que destacaba más prominentemente era Sanford Weill, ex presidente de Citigroup, que insistía en que él y sus homólogos del sector financiero habían obtenido su inmensa fortuna gracias a sus aportaciones a la sociedad.

Poco después de que se publicara dicho artículo, el edificio financiero que Weill se congratulaba de haber ayudado a construir se venía abajo, y provocaba con su caída inmensos daños colaterales. Aunque consigamos evitar que se repita la Gran Depresión, la economía mundial necesitará años para recuperarse de esta crisis.

Todo esto explica por qué debería preocuparnos que las remuneraciones en los bancos de inversión, tras bajar el año pasado, vuelvan a dispararse, hasta los niveles de 2007. ¿Por qué es esto preocupante? Déjenme contarles los motivos. En primer lugar, ya no hay razón para creer que los magos de Wall Street realizan de hecho una aportación positiva a la sociedad, y mucho menos una aportación que justifique esas nóminas desmesuradas”… (Dinero a cambio de nada - El País - 3/5/09 - Paul Krugman)

“Stiglitz no fue muy optimista sobre las medidas adoptadas para hacer frente a la crisis. “Cuando de la reunión del G-20 sale la decisión de fortalecer el papel del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Foro de Estabilidad Financiera, que son instituciones que gestionaron mal las crisis de los años 90, no podemos tener mucha esperanza sobre la resolución actual de la crisis”, afirmó.

Pero además de las medidas internacionales, el premio Nobel también realizó un balance negativo sobre los planes para combatir la crisis de Estados Unidos.

Por un lado, acusó a la Administración Obama de apostar por “mantener vivos bancos zombis”, incentivando la creación de instituciones “todavía mayores” de las que ya existían. Por otro, consideró que los apoyos a la economía “llegaron demasiado tarde, fueron demasiado pequeños y mal diseñados”.

Además, defendió que “la doctrina de la derecha sobre la economía de mercado falló claramente” y demostró “la importancia de regular los mercados”… (Stiglitz pronostica una recesión profunda tras la “caída libre” de la economía - Cinco Días - 8/5/09)

“Branko L. Milanovic, asesor del Carnegie Endowment for International Peace, una organización sin ánimo de lucro dedicada a la cooperación internacional, y economista jefe del grupo de investigación de desarrollo del Banco Mundial es experto en desigualdad, una materia sobre la que ha escrito diversas obras y a la que achaca la crisis actual.

¿Sus investigaciones para el Banco Mundial a qué conclusión le han llevado sobre el origen de la crisis actual?

Creo que para entender el origen de la crisis actual uno tiene que analizar la desigualdad de ingresos a nivel mundial. Desde 1978 ha aumentado mucho y en el año 2006 regresó a niveles de 1929. Esto significa que en los últimos 30 años mucha gente se ha hecho rica y disponía de grandes sumas para invertir. Debido a las cantidades tan enormes de capital disponible se necesitaban intermediarios y estos tenían cada vez más dificultades para encontrar oportunidades de inversión. Por ello, poco a poco fueron buscando activos menos regulados y más arriesgados. Por otro lado, el aumento de la desigualdad significa que la clase media de EEUU no creció al mismo ritmo que la economía. Sabemos que el salario medio en EEUU ha estado congelado 30 años. Por eso hacer participar a la clase media del crecimiento del país se convirtió en una prioridad política. Al mismo tiempo para los ricos crecía la necesidad de encontrar dónde invertir su dinero, por lo que las dos partes encontraron un nexo de unión. Y no dudaron en prestar a gente que hoy sabemos que no era solvente. A todas las partes les interesaba que fluyera el crédito fácil y muchas familias comenzaron a vivir por encima de sus prioridades. Esta combinación provocó que la deuda de las familias en relación al PIB pasara del 40% al 100%...

¿Como experto en la materia cree que la globalización es positiva? ¿No ha hecho el mundo más vulnerable?

No hay ninguna duda de que ha hecho el mundo más vulnerable. Sólo hay que mirar a las economías de Europa del Este por ejemplo. Países como Estonia o Letonia recibieron grandes cantidades de flujos de inversión y han tenido crecimientos impresionantes cercanos al 10%. Ahora se han visto muy expuestos por la salida de capital y la caída de las exportaciones. En ese sentido sí se han vuelto más vulnerables pero sin la globalización aunque hubieran estado menos afectados ahora también estarían menos desarrollados”… (“El origen principal de la crisis es la desigualdad” (Cinco Días - 9/5/09 - Entrevista Branko L. Milanovic)

“Esta recesión es compleja: una crisis económica combinada con una crisis financiera. Antes de que se iniciara, los endeudados consumidores estadounidenses eran el motor del crecimiento mundial. Ese modelo se ha roto, y tardará en ser sustituido, porque aunque se pudiera sanear los bancos estadounidenses, la riqueza de las familias está por los suelos y los estadounidenses se endeudaban y consumían dando por hecho que el precio de sus casas subiría eternamente.

La caída del crédito empeoró las cosas, y las empresas, enfrentadas a unos altos costes de endeudamiento y a unos mercados en descenso, respondieron con rapidez recortando inventarios. Los pedidos cayeron bruscamente -de manera muy desproporcionada respecto al descenso del PIB-, y los países que dependían de los bienes de inversión y duraderos (gastos que podían posponerse) se vieron especialmente golpeados…

El sistema bancario ha sido sometido a una prueba para ver si está adecuadamente capitalizado -una prueba de “resistencia” a la que no se ha aplicado estrés-, y algunos bancos no han podido superarla. Pero en lugar de aprovechar la oportunidad para recapitalizarse, quizá con ayuda estatal, los bancos por lo visto prefieren responder a la japonesa: capear el temporal.

Los bancos zombis -muertos, pero que todavía caminan entre los vivos- están, usando las inmortales palabras de Ed Kane, “apostando por la resurrección”. Repitiendo el desastre de las cajas de ahorro en la década de 1980, los bancos están usando una contabilidad peligrosa (se les permitía, por ejemplo, mantener los activos desvalorizados en sus libros sin amortizarlos, con la falsa pretensión de que podían retenerlos hasta su vencimiento y que de algún modo se volverían sólidos). Peor aún, se les está permitiendo endeudarse a bajo precio con la Reserva Federal de Estados Unidos, respaldados por avales defectuosos, y al mismo tiempo asumir posiciones arriesgadas.

Algunos de los bancos registraron ganancias en el primer trimestre del año, basadas principalmente en trucos contables y beneficios de explotación (léase “especulación”). Pero esto no va a hacer que la economía eche a andar rápidamente. Y si las apuestas no salen bien, el coste para los contribuyentes estadounidenses será aún mayor…

Arreglar el sistema financiero es necesario para la recuperación, pero no basta con eso. La estrategia estadounidense para arreglar su sistema financiero es cara e injusta, porque recompensa a los mismos que causaron el caos económico. Pero hay una alternativa que básicamente significa seguir las normas de una economía de mercado normal: una permuta financiera de deudas por capital social”… (La primavera de los zombis (El País - 17/5/09 - Por Joseph E. Stiglitz)

“Quizá lo que la economía estadounidense necesita es una dosis de inflación. Esa es la opinión de economistas como Gregory Mankiw, ex asesor de la Casa Blanca, y Kenneth Rogoff, que fue economista jefe en el Fondo Monetario Internacional.

Los economistas argumentan que un control menos estricto de la inflación facilitaría a los consumidores y a los Gobiernos el cumplir con sus obligaciones. Además podría ayudar a la economía si anima a los estadounidenses a gastar ahora en lugar de hacerlo más adelante, cuando suban los precios.

“Propongo una inflación del 6% durante al menos un par de años”, según Rogoff, de 56 años, que ahora es profesor de la Universidad de Harvard. “Mejoraría la bomba de deuda y nos ayudaría en el proceso de desapalancamiento”.

Dicha estrategia sería arriesgada. Una perspectiva de precios más altos ahuyentaría a los inversores extranjeros y haría caer el dólar. El reto sería evitar que la inflación regresara a los niveles de más del 10% que prevalecieron en los años setenta, que necesitaron de una recesión y casi una década para ser subsanados”… (La inflación podría ser la solución a los problemas de la economía de EEUU - El Economista - 20/5/09)

“La tercera fase del actual proceso, la crisis monetaria, centra la atención de destacados economistas y analistas. En el ojo del huracán se encuentra el dólar y su futura evolución como divisa de referencia internacional. En los últimos meses, potencias del calibre de China o Rusia exigieron la reforma del actual sistema monetario con el fin de sustituir el dólar por una cesta de divisas con respaldo real. Pese a que sus peticiones no fueron atendidas en la última reunión del G-20 en Londres, la cuestión sigue encima de la mesa de los principales líderes políticos del planeta.

El último en pronunciarse ha sido el gurú Nouriel Roubini. En un editorial del New York Times, el economista advierte de que el renmimbi chino ha comenzado el proceso para sustituir al dólar estadounidense como divisa de referencia. Roubini alerta de la abultada deuda que acumula la primera potencia mundial, no sólo privada sino también pública. De hecho, EEUU se encuentra en estos momentos ante la mayor necesidad de financiación exterior de su historia, ya que el Tesoro tiene que colocar más de 2 billones de dólares en letras entre los inversores, tan sólo en el presente ejercicio.

Los rescates financieros y los planes de estímulo de Obama han disparado el déficit fiscal, previsto para el 13% del PIB en este ejercicio. Sin embargo, tal nivel de gasto ha levantado las dudas entre los inversores. China y Japón, principales acreedores de EEUU, ya han afirmado que no están dispuestos a financiar este nivel de deuda de forma indefinida.

En este sentido, Roubini prevé que China podría ocupar el lugar que ahora ostenta el dólar. China es un país acreedor, con gran superávit en la balanza por cuenta corriente (gran nivel de ahorro), un escaso déficit presupuestario y un nivel de deuda pública sobre el PIB mucho más bajo que el de EEUU. Ante esta fortaleza, el régimen de Pekín ha comenzado a cuestionar la supremacía del dólar”… (Roubini augura que el dólar ha muerto y será sustituido por la divisa china - Libertad Digital - 20/5/09)

“La actual crisis mundial es “mucho peor” que la década de 1930 porque los sistemas financieros y economías de todo el mundo se han vuelto más interdependientes, según el autor del bestseller Cisne Negro, Nicholas Nassim Taleb.

“Este es el período más difícil que está atravesando la humanidad porque los gobiernos no tienen ningún control”. De hecho, según Taleb, la actual crisis acabará superando a la Gran Depresión de los años 30. Un mensaje que contrasta con las recientes declaraciones emitidas por los responsables de organismos internacionales de referencia como el Fondo Monetario Internacional (FMI), Banco Central Europeo (BCE) o la Reserva Federal de EEUU (FED), junto a la mayoría de los gobiernos.

Taleb va aún más allá y advierte de que la economía global se dirige hacia una “gran deflación”, aunque no descarta futuros riesgos inflacionistas debido a la impresión de billetes por parte de los principales bancos centrales del mundo desarrollado, en consonancia con la previsión del profesor Antal Fekete. Como resultado, el “oro” experimentará un “rally masivo” como valor refugio por excelencia con el fin de mantener el poder adquisitivo, informa Bloomberg.

La actual crisis mundial es la peor desde la Gran Depresión que se produjo tras el crack del 29 en EEUU, añade el conocido analista. Además, añade que el euro y el dólar van a estar sometidos a fuertes presiones frente activos más sólidos como el oro o la divisa china. Señala que la inversión en deuda pública presenta “muchos riesgos ocultos”, y apunta a la posibilidad de que se produzcan pérdidas billonarias en el mercado de crédito de derivados (CDS), que se emplea como un seguro para garantizar la inversión en todo tipo de deuda pública y empresarial”… (No todos ven fondo: “Lo peor está por llegar” y superará a la Gran Depresión - Libertad Digital - 20/5/09)

“Exactamente, ¿cuál es el volumen de deuda pública en el que tiene que incurrir un presidente para ser considerado un irresponsable? Bien, uno mucho mayor al parecer que las cantidades masivas previstas por el presidente Obama. La versión final de sus presupuestos para el ejercicio 2010, dada a conocer la semana pasada, constituye un ejemplo de manual de creación de riesgos económicos e interés político.

Veamos. De 2010 a 2019, Obama proyecta un déficit anual neto de 7,1 billones en total; esos se suman al déficit de 1,8 billones de dólares del ejercicio 2009. Hacia 2019, la razón entre deuda federal pública y producto interior bruto alcanzaría el 70%, por encima del 41% de 2008. Será el más elevado desde 1950 (80%). La Oficina Presupuestaria del Congreso, usando pronósticos menos halagüeños, eleva estas estimaciones. Los déficits 2010-19 sumarían 9,3 billones de dólares; el cociente entre deuda y PIB en 2019 sería del 82%. Pero aguarde: incluso estos totales pueden quedarse cortos. Según diversas estimaciones, el plan de salud de Obama podría costar 1,2 billones de dólares a lo largo de una década; Obama sólo ha presupuestado 635.000 millones. Además, los considerables déficits se registran a pesar de la acusada contracción del gasto en defensa. De 2008 a 2019, el gasto federal total se elevaría un 75%, pero el gasto en defensa sólo sube un 17%. A menos que las amenazas en el extranjero cedan, tanto el gasto militar como los déficits podrían elevarse.

Republicanos cabreados aparte, estas cifras sobrecogedoras han recibido muy poca atención. Todo el mundo tiene la vista puesta en la crisis económica actual, que explica y justifica gastos abultados durante unos cuantos años. Pero casi nadie se da cuenta de que esos déficits se prolongan indefinidamente”… La peligrosa deuda de Obama (El Mundo - 24/5/09 - Por Robert J. Samuelson)

“Los reguladores del sistema financiero británico anticiparon la crisis que sacudió el año pasado a los grandes bancos del Reino Unido en 2004, con un simulador que indicó que el hoy nacionalizado Northern Rock estaba en el punto de mira.

Según informa hoy el diario “Financial Times”, la simulación realizada por la Autoridad de Servicios Financieros (FSA), el Banco de Inglaterra y el ministerio de Economía alertó sobre los riesgos que implicaba el modelo de negocio de Northern Rock, que apostó por las hipotecas de alto riesgo y contaminó al resto del sistema. La simulación sobre la posible evolución de los bancos también indicó que los eventuales problemas del Northern Rock -que el Gobierno rescató con 26.600 millones de libras- podrían afectar al HBOS, que en 2004 tenía la mayor cartera de hipotecas del país”. (Los reguladores financieros británicos anticiparon la crisis de los bancos en 2004 - Expansión - 30/5/09)

“El famoso inversor Marc Faber cree que Estados Unidos va a entrar en un periodo de hiperinflación que se acercará a los niveles de Zimbabwe, ya que la Reserva Federal se mostrará reacia a subir los tipos de interés, según ha declarado en una entrevista con Bloomberg Televisión. La inflación en Zimbabwe alcanzó los 231 millones por ciento en julio del año pasado, último dato disponible sobre precios del país africano.

“Estoy un 100% seguro de que Estados Unidos irá hacia la hiperinflación”, declaró Faber. "El problema de que la deuda crezca demasiado es que cuando llegue el momento y la Reserva Federal debo subir los tipos de interés, se va a mostrar muy reacia a hacerlo y entonces la inflación empezará a acelerarse”… (Faber: EEUU se dirige hacia una hiperinflación similar a la de Zimbabwe - El Economista - 27/5/09)

“Algunos de los principales hedge fund británicos han advertido al Tesoro de que podrían verse obligados a abandonar al país a menos que se introduzcan cambios drásticos a un borrador de la directiva europea.

Estos fondos de inversión libre han comenzado incluso a pensar en mudarse a Suiza en el caso de que la normativa, a la que un gestor ha llegado a describir como “un complot de Francia contra Londres”, no se vuelva a redactar. Otros se plantean Nueva York como destino alternativo.

Sus advertencias coinciden con una campaña de los hedge fund contra el borrador de la directiva sobre gestoras de fondos de inversión alternativas, que se modificó en el último momento para pedir a la Comisión Europea que estableciera un límite a los préstamos. Los grupos de capital riesgo también se muestran en contra de la normativa”… (Los hedge fund amenazan con abandonar Reino Unido - Expansión - 4/6/09 - Por James Mackintosh, George Parker y Nikki Tait - The Financial Times)

“Los estados miembros de la UE han utilizado hasta ahora 1,48 billones de euros para medidas de apoyo a la banca -inyecciones de capital, garantías, compra de activos “tóxicos”, liquidez- ante la crisis financiera.

Ese es el dinero que los países ya han hecho efectivo, pero el importe máximo de todas las medidas aprobadas es más del doble, ya que asciende a 3,72 billones de euros. Estos datos están incluidos en un informe del Comité Económico y Financiero, un organismo técnico en el que están representados los Veintisiete, sobre la efectividad de las intervenciones públicas en el sector financiero que el próximo martes debatirán los ministros de Finanzas de la UE (Ecofin) en su reunión mensual”. (Los 27 ya han usado 1,48 billones para apoyar a la banca ante la crisis - El Economista - 5/6/09)

Creo que ya han leído (parcialmente) el argumento de la obra. Ahora (si lo desean) pueden entrar al Teatro. Se presenta en escena la Opera Bufa: El G-20 y los demás… Con la actuación especial de Obama Super Star y el “corus line” compuesto por algunos bobos solemnes, ciertos patriotas de hojalata y otros juguetes de ocasión. Por favor, ocupen sus butacas y apaguen los teléfonos móviles. El espectáculo va a comenzar…


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