Parlamento del mercosur



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PARLAMENTO DEL MERCOSUR

XII Sesión Ordinaria
(18 y 19 de agosto de 2008)



Versión taquigráfica realizada por SIGNOS

Versión taquigráfica sin corregir por los señores Parlamentarios

Están presentes los siguientes Parlamentarios:


por Argentina: Fabio Biancalani, Oscar Castillo, Juan Manuel Irrazabal, Guillermo Jenefes, José Mayans, Mabel Muller, Julián Obiglio, Carlos Raimundi, Adolfo Rodríguez Saá, Beatriz Rojkes, Mariano West, Arturo Vera e Isabel Viudes;
por Brasil: Beto Albuquerque, Inácio Arruda, Eduardo Azeredo, Germano Bonow, Cristovam Buarque, Íris de Araújo, Claudio Díaz, George Hilton, Aloizio Mercadante, Efraim Morais, Celso Russomanno, doctor Rosinha, Marisa Serrano, Pedro Simon, Geraldo Thadeu, José Paulo Tóffano y Sérgio Zambiasi;
por Paraguay: Nelson Alderete, Ángel Barchini, Carmelo Benítez, Ricardo Canese, Ramón Domínguez, Alfonso González Núñez, Federico González, Mercedes González, Modesto Guggiari, Héctor Lacognata, Atilio Martínez, Ignacio Mendoza, Francisco Oviedo, Mirtha Palacios, Amanda Rosalía Núñez, Eric Salum, Zacarías Vera y Carlos Villalba;
por Uruguay: Juan Bentancor, Gustavo Borsari, Roberto Conde, Silvana Charlone, Eber Da Rosa, Juan Domínguez, Carlos González Álvarez, Gustavo Guarino, Doreen Javier Ibarra, Pablo Iturralde, Rubén Martínez Huelmo, Rafael Michelini, Gustavo Penadés, Adriana Peña, Aníbal Pereyra y Enrique Pintado;
por Venezuela: Alberto Castellar, Erasmo Marcano, Alfredo Murga, Calixto Ortega, Saúl Ortega, Marelis Pérez, Aurora Morales, Ángel Rodríguez, Desirée Santos, Hugo Márquez, Carlos Escarra, Francisco Torrealba y Roy Daza.

SEÑOR PRESIDENTE DEL PARLAMENTO DEL MERCOSUR (Dr. Rosinha) (Según versión de intérprete).- Declaro abierta la XII Sesión Ordinaria del Parlamento del Mercosur.
(Es la hora 11 y 00)
______De acuerdo con el Orden del Día de esta sesión, hoy tenemos el informe de la Presidencia Pro Tempore, que realizará el Embajador Celso Amorim. Por tanto, invito a que un miembro de cada delegación -un Parlamentario del Paraguay, uno de Argentina, uno de Uruguay y uno de Venezuela- me acompañe para recibir al Embajador Amorim.
(Así se efectúa)

(Ingresa a Sala el Embajador Celso Amorim)


______Señoras y señores Parlamentarios: en cumplimiento del artículo 4, inciso 7, del Protocolo Constitutivo del Parlamento del Mercosur, contamos con la presencia del Embajador Celso Amorim, quien hoy representa a la Presidencia Pro Tempore, que tiene Brasil.

En nuestro Orden del Día el punto 1 es la discusión y votación del Acta de la sesión anterior, del 28 de julio de 2008.

Tiene la palabra el Parlamentario Roberto Conde.
SEÑOR CONDE.- Quiero formular una cuestión de orden.

Propongo que la lectura y aprobación del Acta sea postergada para la tarde, para cuando se reanude la sesión.


SEÑOR PRESIDENTE (Dr. Rosinha) (Según versión de intérprete).- Si ningún Parlamentario se opone a la propuesta del Parlamentario Conde, vamos a posponer el tratamiento de ese punto hasta la tarde.

Antes de ceder el uso de la palabra a nuestro Embajador, quiero agradecer la presencia de los demás Embajadores y autoridades del Mercosur que están presentes en el día de hoy.

A continuación cedemos el uso de la palabra a nuestro Embajador, Celso Amorim, durante el tiempo que él estime necesario, ya que nuestro Reglamento Interno no establece un límite para escuchar a los Presidentes Pro Tempore o a sus representantes.

SEÑOR MINISTRO DE RELACIONES EXTERIORES DE BRASIL (Embajador Celso Amorim) (Según versión de intérprete).- Excelentísimo señor Presidente del Parlamento del Mercosur, mi amigo doctor Rosinha; señores Vicepresidentes; señoras y señores Parlamentarios del Mercosur, tantas personas amigas y conocidas, no solamente entre los Parlamentarios brasileños, sino también de los demás países; señores Embajadores, señoras y señores: para mí es un gran honor estar presente hoy delante de este Parlamento, que cada vez se afirma más como la verdadera casa de los pueblos del Mercosur.

Es particularmente interesante estar en este salón, en el cual participé en tantas negociaciones relativas al Mercosur y donde hoy se lleva adelante una sesión del Parlamento.

En Brasil, y en los demás países de la región, los debates del Parlamento del Mercosur son acompañados con creciente interés. Sus manifestaciones públicas se revisten de un gran significado político, como, por ejemplo, en el caso del reciente repudio a la Directiva de Retorno de la Unión Europea.

Cuando se ocupa de importantes temas de la agenda internacional, tales como la seguridad alimentaria y energética, el cambio del clima y la crisis financiera, el Parlamento vocaliza las ansias e intereses de nuestra ciudadanía y da, así, mayor legitimidad y respaldo a la acción diplomática de nuestros países.

Es como espacio para el fortalecimiento de la democracia del Mercosur que el Parlamento cumple su mayor vocación. La consolidación del Parlamento se traduce en el hecho de que el Mercosur es patrimonio de las sociedades, del conjunto de la comunidad política de los países de la región.

Habiendo participado en el Mercosur desde sus inicios -ya que tuve el honor de haber firmado el Tratado de Asunción y el Protocolo de Ouro Preto, como así también por otras intervenciones más recientes- puedo decir que siempre escuché la queja de que había un déficit democrático en el Mercosur. Ese déficit democrático está siendo superado.

Luego de más de 17 años del Tratado de Asunción, el comercio intra Mercosur ha crecido de una manera espectacular y la integración realmente sumó nuevas dimensiones. Hoy, segmentos de la sociedad civil organizada se movilizan y articulan a nivel regional y aspiran, sobre todo, a una mayor representatividad en la formación e implementación de las políticas de integración. Este anhelo se origina, en gran medida, en la clara percepción de la importancia de la integración regional como instrumento para el desarrollo económico y social de todos nuestros países, y es natural que así sea. También es natural que la dinámica que adquirió el Mercosur sea fruto de la consolidación de la democracia, del estado de derecho y del respeto a los derechos humanos, los cuales engloban los derechos civiles y políticos, pero también culturales, sociales y ambientales.

Esta nueva dinámica refleja el ambiente de libertad y pluralidad que vivimos en el Mercosur y también en América del Sur. El Protocolo de Ushuaia estableció la centralidad de la democracia como condición para que la integración avance. La preservación del orden democrático y su fortalecimiento hoy no sólo son objetivos de cada uno de nuestros países en forma aislada, sino que también son un compromiso común e inseparable del propio proyecto de integración.

La participación creciente de la sociedad civil origina demandas para los Gobiernos de la región. Se espera que haya cada vez más Mercosur, más integración, y que ésta sea siempre mejor.

El Parlamento tiene asumido un papel decisivo en la proyección del Mercosur en nuestras sociedades. El Mercosur no solamente se aproxima a los ciudadanos, sino que también permite que nuestras sociedades se sientan parte de nuestro proyecto común.

Para el futuro del Mercosur es fundamental el desarrollo de una interacción fluida y constructiva entre el Parlamento y el Consejo del Mercado Común. Esto será, sin dudas, una prioridad de la Presidencia brasileña. Será imprescindible que el Consejo, en el ejercicio de sus competencias conferidas por los tratados fundacionales, escuche con toda atención la voz del Parlamento, tomando debida cuenta de sus deliberaciones. Las pautas básicas para esta interacción están dadas en el Protocolo Constitutivo del Parlamento, pero es necesario definir en forma más precisa los procedimientos a ser adoptados.

En este sentido, es muy positiva la idea de tener un acuerdo interinstitucional entre el Parlamento y el Consejo. Entiendo que el Parlamento ya dio inicio a estudios para elaborar un documento base. Sugiero a mis colegas en el Consejo la designación de un grupo de trabajo ad hoc para que, en conjunto con los representantes que el Parlamento designe, redacte lo antes posible un texto de acuerdo que pueda llevar a la firma de un documento.

Otro aspecto decisivo entre la colaboración del Consejo y el Parlamento será cuando tengamos plenamente regulado el procedimiento para la rápida aprobación de normas que requieran incorporación legislativa en el ordenamiento jurídico de los Estados Parte. Ese obstáculo que encontramos muchas veces en la aprobación parlamentaria a pesar de los esfuerzos individuales, podrá ser superado con procedimientos adoptados por el propio Parlamento del Mercosur y debidamente internalizados en cada uno de nuestros países.

El origen de la vocación del Parlamento es la ampliación del debate sobre los rubros de la integración y la consecuente profundización de la legitimidad democrática del proyecto regional. Uno de los elementos esenciales de este esfuerzo será la definición de criterios de representación ciudadana. Conforme determina el Protocolo Constitutivo del Parlamento, esa cuestión debe ser objeto de decisión del Consejo, a través de una propuesta emanada del Parlamento.

No voy a cometer el error de enseñar el Padre Nuestro al
vicario, ni quiero simplificar una cuestión que es delicada y compleja, pero siendo un trabajo conjunto del Parlamento y del Consejo, no puedo dejar de mencionar que existe una determinada importancia en nuestra agenda.

Señores Parlamentarios: la participación de este Parlamento en el proceso decisorio regional, en representación de las sociedades, da un impulso político fundamental en el tratamiento de cuestiones clave para el proyecto de integración. En otras palabras, nos ayuda a tomar decisiones valientes e innovadoras.

Desearía mencionar brevemente los principales temas que Brasil va a intentar impulsar al frente de la Presidencia Pro Tempore del Mercosur.

En primer lugar, quiero resaltar el hecho de que, desde mi punto de vista, va a exigir atención prioritaria y urgente, que va a necesitar, sin duda, el apoyo de los señores Parlamentarios: la eliminación de la doble cobranza de la tarifa externa común; es una cuestión aparentemente técnica, pero es de gran importancia para la consolidación del Mercosur como bloque, es un paso de enorme trascendencia para consolidar la unión aduanera. Brasil está firmemente empeñado en que el Mercosur dé definitivamente ese paso en este semestre; tenemos una resolución del 2004 que estipula ese plazo del 2008, y es muy importante que seamos capaces de avanzar. Dentro de este objetivo estamos trabajando con ahínco para determinar un mecanismo justo y equilibrado para la distribución de la renta aduanera. Comprendemos perfectamente que exista esa preocupación por parte de algunos países, y queremos que esa distribución se realice en forma justa y que ayude al desarrollo de los países más pobres, de los países menores.

Desde el inicio del Mercosur las excepciones a las tarifas externas comunes han sido hechas con un espíritu constructivo, como un reconocimiento de las necesidades específicas de la economía del bloque. Mientras tanto, debemos caminar, a largo plazo, hacia la consolidación plena de la unión aduanera de un modo concreto y definitivo, lo cual le dará fuerzas al Mercosur como actor en el escenario internacional.

En lo que tiene que ver con la doble cobranza de tarifas de importación entre los países del Mercosur, su eliminación representará un avance excepcional para la consolidación del bloque; abrirá nuevas oportunidades para el desarrollo de las cadenas productivas regionales; tendrá efectos positivos en el comercio entre las zonas; facilitará las negociaciones externas del bloque, ya sea con la OMC, ya sea con otros países, como la Unión Europea.

Aquí quiero hacer un breve paréntesis, porque en algunos países existe la sensación de que la tarifa externa común es un bonus. En realidad, además de ser algo indispensable para que logremos el objetivo de la unión aduanera, es también, como decían los moralistas del siglo XVIII y XIX, una virtud, es su propia recompensa. Muchas cosas que intentamos hacer en términos de integración productiva, liberalización del comercio a nivel interno, negociación externa, quedan limitadas por la ausencia de esta tarifa externa común.

Sobre este aspecto quiero realizar otra rápida reflexión, porque es muy común oír, y estoy de acuerdo, que el Mercosur es un proyecto político, no es meramente económico-comercial. Estoy de acuerdo, pero es un proyecto político que necesariamente pasa por el aspecto comercial. En Europa, después de la Segunda Guerra Mundial, cuando quisieron hacer la Unión Europea, que era un proyecto político, el paso que se dio fue el de la unión aduanera. Si pensamos en cuando Alemania se constituyó en un Estado único, el primer paso que se dio fue la unión aduanera. No podemos reducir la importancia de estos aspectos económicos porque, en la medida en que tocan directamente la forma en que las personas producen y distribuyen sus bienes, tienen un impacto político. Pensemos en nuestros propios Estados, que son Estados Federales; pensemos cómo dificultaría la integración el hecho de que hubiera una cobranza de tarifas entre un Estado y otro de la Federación. Reconocemos que hay problemas, que hay necesidad de adaptación, que las economías menores necesitan tiempo para llegar a esto, y también que dependen de acciones nuestras y de otros sectores; pero no podemos reducir la importancia de la tarifa externa común para la unión aduanera y, por tanto, para la integración del bloque.

Queremos un Mercosur equilibrado, beneficioso para todos, en el cual las asimetrías entre sus miembros sean cada vez menores; es nuestro compromiso luchar para superarlas. Discutiremos este concepto en profundidad en el contexto de la definición de un plan estratégico para superar asimetrías, y pensamos que debemos llegar a tener mayor transparencia, mayor información en cuestiones de políticas tributarias e incentivos, para que no se piense que son usados para crear problemas y diferencias de nivel entre nuestros países.

El FOCEM demostró que somos capaces de emprender cuando nos ponemos a trabajar por una integración ambiciosa, de gran alcance. El FOCEM significó, en la práctica, el reconocimiento de las asimetrías. Su impacto ya se hizo sentir en comunidades con necesidades en materia de habitación, saneamiento, energía, transporte y capacitación tecnológica. Ya hay 23 proyectos aprobados; de esos proyectos, 13 fueron presentados por Paraguay y 6 por Uruguay, los cuales suman U$S 130:000.000 en recursos del Fondo. También hay proyectos para lidiar con problemas que afectan a todos, como es el combate a la fiebre aftosa. Al fin del 2008 la contribución de los Estados Parte para el FOCEM alcanzará los U$S 225:000.000; puede no parecer mucho pero es un inicio, es el reconocimiento de que es necesario actuar positivamente en la lucha contra estas asimetrías.

Otra área en la cual debemos avanzar, y que tendrá impacto en la reducción de las asimetrías, es el Fondo de Apoyo a las Pequeñas y Medianas Empresas. Debemos aprobar un sistema de garantías que contribuya a facilitar a los pequeños emprendedores la obtención de créditos de parte de las instituciones financieras. Pretendemos establecer un sistema de cooperación entre organismos que actúan en cada país en el desarrollo de las pequeñas y medianas empresas. Con estos mecanismos, muchos de los pequeños y medianos emprendedores de la región, especialmente los instalados en los países menores, podrán exportar al mercado regional.

Otra iniciativa que traerá beneficios para las empresas medianas y pequeñas es la implementación del sistema de pago en monedas locales, que funcionará en primer lugar entre Brasil y Argentina a partir de setiembre próximo. Ya existe una decisión del Consejo del Mercado Común al respecto, y esperamos que a partir de la experiencia entre Brasil y Argentina los demás Estados Parte se puedan adherir a esa iniciativa.

No me quiero extender sobre otros temas que tienen relación directa o indirecta, teniendo en cuenta que parte de la institucionalidad del Mercosur son las cuestiones relativas al financiamiento, sea a través del Banco del Sur o de bancos nacionales, como es el caso del BNDS; pero en el tratamiento de las asimetrías un tema que aparece siempre es el desnivel de las posibilidades de financiamiento entre los cuatro o cinco países, incluyendo a Venezuela. Nuestro trabajo y la apertura de la agencia del BNDS en Montevideo tienen como objetivo, entre otros, facilitar una mayor integración.

La conclusión de la adhesión de Venezuela al Mercosur, que espero que se dé en el 2008, significa mucho para nosotros. El ingreso definitivo de Venezuela vertebrará la integración sudamericana; que el Mercosur se extienda del Caribe a Tierra del Fuego, con su gran potencial productivo, su capacidad energética y su diversidad climática y biológica, tendrá un peso enorme en las relaciones internacionales. En un mundo de grandes bloques, que cada vez se organizan más en regiones, debemos fortalecer la integración de América del Sur. La firma este año del tratado constitutivo de la UNASUR amplía nuestra perspectiva integracionista y conseguirá un mayor equilibrio en los procesos asociativos de la región; rescata parte de una larga historia de reconocimiento recíproco entre los países sudamericanos. En este proceso, las cúpulas del Mercosur han tenido encuentros con una nítida orientación sudamericana, contando siempre con la presencia de los países asociados, que incluyen a todos los latinos de América del Sur, pero también frecuentemente a Guyana y Surinam como observadores.

De todas maneras, esa integración dentro de la UNASUR y del Mercosur casi se confunde a pesar de que las institucionalidades sean diferentes entre sí. Me gustaría hacer una observación sobre esto: a pesar de que nosotros consideramos que la integración de toda América del Sur es algo fundamental, no tengo la menor duda de que el Mercosur, por ser una unión aduanera, por tener esa cohesión que solamente una unión aduanera tiene, es el verdadero motor de la integración de toda América del Sur.

En el plano institucional, la Presidencia Pro Tempore dará prioridad a la ampliación y fortalecimiento de la Secretaría del Mercosur, para lo cual será esencial incentivar el reclutamiento de profesionales calificados para que el adecuado cumplimiento de sus tareas, cada vez más complejas. Vamos a apoyar los trabajos para la implementación de la Decisión CMC 7/07, en particular la expansión de ese cuadro de funcionarios; naturalmente, acompañada de contribuciones financieras, y para ello contamos con el apoyo de nuestros Parlamentarios.

Señores Parlamentarios: tenemos todavía un largo camino a transitar con relación al acompañamiento por parte de la sociedad civil de las actividades de los órganos institucionales del Mercosur. En Brasil estamos creando el programa del Mercosur Social y Participativo, para divulgar políticas e iniciativas del Gobierno relacionadas con el bloque, fomentar discusiones sobre diversos temas de integración, y ampliar, en forma regular y permanente, los espacios de participación de la sociedad civil brasileña. Brasil está dispuesto a asumir un aporte presupuestario diferenciado para estimular esta participación en el ámbito del Mercosur.

Nuestras sociedades reclaman también una profundización del contenido social de la integración; no es poco lo que ya alcanzamos en áreas de relevancia para la construcción del Mercosur ciudadano, como la circulación de personas, facilitación de residencia, derechos previsionales, educación y otros; pero debo decir  ya lo comenté hasta con el Ministro de Justicia de Brasil- que me surge cierta preocupación cada vez que llego de un viaje internacional y veo que los habitantes del Mercosur no pueden seguir el mismo canal que los ciudadanos brasileños al entrar al país. Debemos superar esos elementos simbólicos, lo cual daría gran fuerza al proceso de integración. Hemos conversado en el Ministerio de Justicia de Brasil para ver cómo podemos profundizar la integración en ese sentido.

A partir de este semestre vamos a implementar la decisión que aprobamos en Tucumán de realizar una sesión específica del Consejo del Mercado Común con la participación de Ministros del área social de los Estados Parte y asociados.

En Tucumán los Presidentes del Mercosur decidieron también discutir posibilidades de cooperación de los sectores estratégicos, como la seguridad alimentaria; eso se podría hacer si todos estuvieran de acuerdo, el tema central de la reunión ampliada en el Consejo del Mercosur.

Quería dejar planteado otro tema para la reflexión  como dije, no tengo problema en agotar todos los puntos importantes , que tiene mucho que ver con la seguridad alimentaria: me refiero al tema de los fertilizantes. Algunos de nuestros países  ciertamente, Brasil  tienen un fuerte déficit en materia de fertilizantes, y creo que ese es uno de los elementos más fuertes en el movimiento de precios de los productos agrícolas, especialmente los alimenticios. Sería muy importante que pudiésemos hacer a nivel del Mercosur, no sólo en el Ejecutivo, sino también a través de los Parlamentarios, una reflexión sobre lo que podemos hacer juntos para mejorar nuestro balance interno, nuestro mercado regional en el área de fertilizantes, que es un elemento fundamental para la seguridad alimentaria. Es muy común que cuando en los países ricos se habla de seguridad alimentaria confronten sus objetivos con los de la bioenergía. En Brasil tenemos una gran experiencia acumulada sobre el etanol, experiencia que estamos dispuestos a compartir con todos los socios del Mercosur. No vemos contradicción entre los biocombustibles y la seguridad alimentaria; creemos sí que es muy importante mejorar la situación del abastecimiento, del suministro de los fertilizantes. Ese es un tema que el Mercosur debe mirar como prioritario, tanto a nivel ejecutivo  la Presidencia Pro Tempore del Mercosur va a tratar de verlo  como a nivel legislativo.

Los países del Mercosur son algunos de los que reúnen la mayor cantidad y las mejores tierras cultivables del planeta. Somos, incuestionablemente, algunos de los actores centrales en la discusión sobre la seguridad alimentaria en el plano global. El Mercosur tiene una importante contribución a dar en ese tema, como ya está haciendo en la OMC, planteando el fin de los nefastos subsidios agrícolas en los países ricos, que distorsionan y perjudican el comercio internacional.

La falta de consenso para la conclusión de la Ronda de Doha, en Ginebra, no es un sinónimo de parálisis. Aunque el acuerdo no haya sido cerrado, avanzamos en varios puntos. Yo diría más: avanzamos en casi todos los puntos, llegamos muy cerca del resultado. Nuestra convicción es que tenemos el deber de continuar buscando consensos para concluir la Ronda, que podrá traer grandes beneficios para los países en desarrollo, sobre todo los más pobres.

No necesito aquí, en este Parlamento, enfatizar la importancia insustituible que tiene el sistema multilateral de comercio para el Mercosur, para sus propias tradiciones, pero también para la estructura de su comercio internacional. La ausencia de acuerdo en la OMC  o sea, el mantenimiento del status quo  afecta de modo más grave a los países más pobres y más vulnerables, porque las barreras y los subsidios de la agricultura privan a esos países de la oportunidad de competir en el mercado mundial, atrasando así su desarrollo.

Permítanme una vez más enfatizar que esas barreras, esas distorsiones, no serán superadas en acuerdos bilaterales, por más importantes que puedan ser para abrir mercados. El elemento más importante y más fuerte que distorsiona el comercio internacional y que afecta a nuestros productores son los subsidios de exportación y, por propia lógica, no pueden ser tratados en acuerdos del tipo ALCA o incluso en acuerdos del tipo Mercosur o Unión Europea, por la importancia que tienen desde otros ángulos.

Por todas estas razones, tenemos esperanza de obtener un resultado justo y equilibrado. Brasil continúa trabajando en la OMC porque pensamos que va a ser bueno para el Mercosur como un todo y para cada uno de los países que lo integran.

Las negociaciones de Ginebra también representan un aprendizaje para el Mercosur. Ellas muestran, entre otras cosas, el precio que muchas veces pagamos en los procesos de negociación por no tener todavía una tarifa externa común. Si tuviéramos hoy una tarifa externa común habríamos tenido una negociación unificada desde el comienzo, mucho más fácil de controlar, lo que habría evitado si no problemas, porque los problemas son grandes, por lo menos malentendidos. Lo importante es que en ningún momento  repito: en ningún momento  faltó disposición, ni faltará, de ninguna de las partes para solucionar las preocupaciones de todos.

Tenemos el firme propósito de reactivar las negociaciones para un Acuerdo de Asociaciones Interregional con la Unión Europea, a pesar de las limitaciones que mencioné antes. Es un acuerdo que podrá significar importantes ganancias, sobre todo en materia de acceso a mercados, principalmente para los socios menores del Mercosur.

Tenemos negociaciones y diálogos, en diferentes estadios, con diferentes socios: los cinco países africanos integrantes de la SACU, el Consejo de Cooperación del Golfo, con Jordania, Marruecos, Egipto, Turquía, Rusia, India, Corea, los diez países de la ASEAN, entre otros.

En América Latina y el Caribe hay varios frentes importantes. El Mercosur ya tiene acuerdos de libre comercio con prácticamente todos los países de América del Sur. Esa fue la base del Mercado Común del Sur, pero pretendemos profundizar ese relacionamiento perfeccionando esos instrumentos e incorporando nuevas disciplinas.

Durante la Presidencia Pro Tempore argentina concluimos el acuerdo de servicios entre el Mercosur y Chile, el primer instrumento de ese tipo entre el Mercosur y terceros países. Es nuestra intención buscar acuerdos semejantes con otros socios de la región, especialmente con los miembros de la Comunidad Andina, si se dispone hacerlos.

Deseamos estrechar los lazos políticos y económicos entre el Mercosur y el Sistema de Integración Centroamericana, SICA, y la Comunidad del Caribe, Caricom. Ya tenemos agendada una reunión Mercosur SICA para el próximo mes de setiembre.

Es muy curioso  y quiero hacer aquí esta mención porque hay muchos contactos parlamentarios que se realizan con esos países  que los países de América Central, no digo sólo los del Caribe, en gran medida no tienen grandes temores para negociar con Estados Unidos o con la Unión Europea, pero tienen muchos temores para negociar con el Mercosur. Yo creo que nosotros tenemos que darles, sobre todo a las economías más frágiles, las garantías de que nosotros también sabremos comprender situaciones específicas más complejas.

Para promover e intensificar un diálogo propio en el ámbito latinoamericano y caribeño con énfasis en el Mercosur, con énfasis en la integración sudamericana, pero sin abandonar nunca la integración latinoamericana y caribeña, el Presidente Lula invitó a todos los Jefes de Estado y de Gobierno de la región a una inédita “Cúpula de América Latina y el Caribe sobre Integración y Desarrollo” que se realizará en Salvador, Bahía, los días 16 y 17 de diciembre próximo, después, por lo tanto, de la reunión del Mercosur.

Es interesante hacer notar a los señores Parlamentarios que si bien América Latina y el Caribe se reúnen cuando tienen una reunión con la Unión Europea, o se reúnen  sin Cuba  para la reunión de la Cúpula de las Américas, o se reúnen sin el Caribe anglófono o Haití cuando se trata de una Cúpula Iberoamericana, nunca se han reunido los países de América Latina y del Caribe para expresar sus propias prioridades, para discutir eventuales convergencias entre procesos de integración. Todos sabemos que los países, debido a su ubicación geográfica, tienen atracciones diferentes y realidades económicas distintas. Por eso nosotros ponemos tanto énfasis en el Mercosur, tanto énfasis en la integración de América del Sur. Pero eso no nos debe impedir buscar también una convergencia, una asociación con los países de América Latina y el Caribe como un todo. Pero, por increíble que parezca, esa reunión en Bahía, por invitación del Presidente Lula, será la primera reunión en la historia de los países de América Latina y del Caribe sin que haya, digamos, otro polo imantador que cause esa proximidad. Es algo impresionante.

Esas son, en grandes líneas, las acciones que iremos desarrollando durante la Presidencia Pro Tempore brasileña.

Señores Parlamentarios, queridos amigos: concluyo reafirmando la disposición de Brasil, del Presidente Lula y la mía personal de mantener un relacionamiento intenso y fluido con las señoras y los señores representantes del Parlamento del Mercosur. Con los representantes brasileños ya participé en una sesión hace poco tiempo en el Congreso brasileño, sin mencionar las sesiones de la Comisión de Relaciones Exteriores  presididas por Heráclito Fortes , y me tocó estar presente en una sesión de la Asociación Brasileña del Parlamento del Mercosur. Ese diálogo ciertamente ayudará mucho en el esfuerzo por llevar a buen término las responsabilidades de la Presidencia del Mercosur.

Una vez más quiero hablar de mi emoción por haber participado desde hace ya diecisiete años en las negociaciones del Tratado de Asunción y poco después, cuando se firmó el Protocolo de Ouro Preto. También he participado en esta misma Sala en una cantidad enorme de reuniones presidenciales, así que estoy muy contento y emocionado de poder tener esta convivencia y este diálogo con los señores Parlamentarios del Mercosur.

La creación de este Parlamento fue un gran paso. Hemos estimulado a participar a los Parlamentarios brasileños, y veo también el entusiasmo que tienen todos los Parlamentarios, lo que hace que nos sintamos orgullosos de esta ciudadanía del Mercosur que está siendo creada.

Muchas gracias.


(Aplausos)
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