Parte II de IV el desafío de las materias primas Contigo ¿Pan y Petróleo?



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(Parte II de IV) - El desafío de las materias primas - Contigo ¿Pan y Petróleo?

(Una tomografía de la escasez - ¿El regreso de Malthus?)
- Parte II de IV: La pesadilla petrolera

(El desaforado consumo de los recursos agotables)
- “Un barril se puede comprar y vender más de 20 veces antes de que sea entregado y consumido y en cada transacción el precio aumenta”. Si ustedes lo dicen… Convocatoria a la movilización ciudadana (un comienzo “sugerente”)
- Las aerolíneas de EEUU piden a los ciudadanos que se movilicen (La Vanguardia - 28/7/08)
Nueva York.- Las aerolíneas estadounidenses han optado por apelar a la movilización ciudadana para intentar que el Congreso reduzca la especulación en el mercado del petróleo con una legislación más estricta que termine por bajar los precios.
“Por favor, contacte con el Congreso y dígales que no se vayan de Washington por el receso de agosto sin haber estudiado y resuelto la crisis energética”, reclama US Airlines en un correo electrónico que miles de clientes encontraron hoy en sus bandejas de entrada. Además, señalan que: “Unámonos para ayudar a que este país emprenda el proceso para restituir la salud de nuestra economía”.
Es la segunda vez en dos semanas que esa aerolínea se dirige a sus clientes para tratar de movilizarlos en el combate contra el alto precio del crudo, que en lo que va de año se ha encarecido cerca del 50 por ciento.
Lo mismo han hecho sus principales competidoras que, incluso, han redactado una carta abierta conjunta en la que aseguran que Estados Unidos “se enfrenta a un posible descenso económico por la escalada del precio del crudo y los carburantes”.
Firmada por los doce consejeros delegados de otras tantas aerolíneas (entre ellas American Airlines, Continental, Delta, United y US Airways), la misiva llama a la movilización ciudadana apelando a los miles de puestos de trabajo que se pierden con los recortes que se ven forzadas a acometer.
“Las fuerzas normales de mercado que causan los altos precios del carburante están siendo peligrosamente amplificadas por una pobre regulación del mercado especulativo”, explican las aerolíneas, que aseguran que el 66 por ciento de los contratos de futuros son negociados por especuladores que nunca van a utilizar ese crudo.
El sector afirma que “un barril se puede comprar y vender más de 20 veces antes de que sea entregado y consumido y en cada transacción el precio aumenta”.
Con ese mismo propósito de movilizar a la ciudadanía para que presione al Congreso de Estados Unidos se ha desarrollado la campaña “Stop Oil Speculation (SOS) Now”, a la que se han adherido decenas de aerolíneas, empresas de transporte por carretera y agricultores.
La iniciativa alerta en su web que “los especuladores compran cada vez más materias primas para venderlas nuevamente en lugar de usarlas” y reclaman que desde todos los frentes se inste a los legisladores a reducir la especulación que reina en el mercado.
“El Congreso puede bajar drásticamente el precio de crudo y carburantes”, defiende US Airways en su último email, donde añade que “millones de mensajes ya han inundado el Congreso, lo que ya se ha convertido en docenas de propuestas de proyectos de ley” para atender este problema.
“La burbuja actual de precios del petróleo está imponiendo tarifas injustas a las familias norteamericanas y restringiendo el potencial económico de nuestra nación”, asegura SOS Now, que calcula que el volumen de petróleo negociado puede ser hasta 22 veces superior al consumido, debido a “la especulación descontrolada, una fuerza en juego invisible pero peligrosa”.
Por ello, las empresas reclaman que se restablezcan límites estrictos de posición para los operadores que negocien con crudo, sobre todo en transacciones que se cierran al margen de la bolsa. Se calcula que esas operaciones (conocidas como OTC) son entre nueve y 10 veces más habituales que las de mercados de futuros regulados, como la Bolsa Mercantil de Nueva York (Nymex).
Además, piden que los operadores de Londres que manejen contratos de futuros estadounidenses estén sujetos a las mismas reglas y que las posiciones de los comerciantes (con identidad y localización incluidas) sean comunicadas a la Comisión de Operaciones de Futuros sobre Bienes, para aumentar la transparencia.
“Adoptando estas soluciones de sentido común, el Congreso puede reducir drásticamente el precio del petróleo y la gasolina, proveyendo un alivio inmediato para las empresas y trabajadores norteamericanos”, aseguran sus impulsores.
US Airways urge a sus clientes a actuar y explica que “desafortunadamente, estas medidas están paradas en el Congreso y necesitamos hacer que el proceso arranque antes de que llegue el receso veraniego de agosto”.
(“La semana pasada se conoció el informe preliminar de la Comisión nombrada por las autoridades norteamericanas con el encargo de investigar posibles manipulaciones del precio del petróleo. La investigación analiza el periodo comprendido entre enero de 2003 y junio de 2008. Como principal conclusión preliminar considera que “las actividades especulativas” no han producido cambios sistemáticos en la evolución de los precios. No obstante, reconoce que el número de operadores no comercial (aquellos que nunca van a recibir los barriles de petróleo) se ha más que duplicado en estos cuatro años, y el número de contratos vivos (open interest) de futuros sobre el petróleo se ha triplicado durante el periodo analizado”… El Confidencial - 29/7/08)


- Evolución histórica del petróleo

He aquí las fechas clave de cuatro décadas de ascenso de los precios (en dólares corrientes) del crudo, al ritmo de las tensiones geopolíticas:


- 1970: el precio oficial del petróleo saudita se fijó en 1,80 dólares por barril, según datos del Departamento de Energía de Estados Unidos.
- 1974: el embargo de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) durante la guerra de Yom Kippur provoca el primer shock petrolero. El precio del barril importado para los refinadores estadounidenses supera los 10 dólares.
- 1979: la revolución en Irán desencadena el segundo shock petrolero, y el barril supera los 20 dólares.
- 1980: la guerra Irán-Irak lleva las cotizaciones del petróleo por encima de los 30 dólares y el barril alcanza los 39 dólares a comienzos de 1981.
- En 1983, los precios del petróleo “light sweet crude” empiezan a cotizarse en el New York Mercantile Exchange (Nymex)

- Fines de septiembre y comienzos de octubre de 1990: breve incursión por encima de los 40 dólares por barril, antes de la guerra del Golfo.


- Septiembre de 2001: el barril roza los 30 dólares la semana de los ataques del 11, para luego volver a caer. Termina el año por debajo de los 20 dólares.
- Febrero de 2003: el precio del petróleo roza los 40 dólares -su nivel más alto desde 1990- en las semanas previas a la invasión estadounidense de Irak.
- Mayo de 2004: la barrera de los 40 dólares es superada una vez más en el mercado neoyorquino.
- Septiembre 2004: 50 dólares. El mercado se preocupa por el abastecimiento.
- Junio de 2005: 60 dólares.
- Fines de agosto de 2005: el huracán Katrina sacude la zona petrolera del Golfo de México. El barril pasa por encima de los 70 dólares.
- 12 de septiembre de 2007: el barril de “light sweet crude” supera los 80 dólares, el mercado se preocupa por el aprovisionamiento de las reservas petroleras estadounidenses.
- 18 de octubre de 2007: 90 dólares.
- 2 de enero de 2008: el barril alcanza brevemente la barrera psicológica de los 100 dólares en el mercado neoyorquino, a raíz de la violencia en Nigeria y en medio de temores de una nueva baja de las reservas estadounidenses.
- Marzo de 2008: tras una pausa, el barril empieza a subir para compensar la baja del dólar, hasta alcanzar 111 dólares el 13 de marzo. Enseguida volvió a caer por debajo de los 100 dólares.
- Abril 2008: estimulado por la baja de las reservas estadounidenses, el mantenimiento sin alteraciones de la producción de la OPEP, el crecimiento de China y, sobre todo, la baja del dólar, que rozó 1,60 por euro, el precio del barril rompe un récord tras otro: 112 dólares el 9 de abril, 113 dólares el 14 de abril, 114 dólares el 15 de abril y 115 dólares el 16 de abril.
- 6 mayo 2008: tras una pausa temporaria gracias a una subida del dólar, las cotizaciones del crudo retomaron su marcha ascendente y superaron la barrera de los 120 dólares.
- Mayo de 2008: tras un repliegue temporario debido a una recuperación del dólar, la cotización del petróleo vuelve a subir por un conjunto de factores, incluyendo nuevas perturbaciones a la producción en Nigeria. El barril supera los 120 dólares el 5 de mayo, los 125 el 9 de mayo, los 130 el 21 de mayo y los 135 el 22 de mayo.
- Junio de 2008: luego de volver a 122 dólares, los precios explotan, y ganan 16 dólares en dos días, tras una crisis de debilidad del dólar. Se establece un nuevo récord en 139,12 dólares el 6 de junio…
- Las manos que mueven el petróleo - ¿Cómo se ha llegado a esta situación?
El barril de petróleo ha dejado de ser una unidad de medida, equivalente a 159 litros, que se utilizaba para comprar y vender en el mercado más sensible del mundo. Se ha convertido en un concepto. Sobre el “barril de papel” ha florecido un inmenso y sofisticado negocio financiero. En apenas dos años, de 2005 a 2007, según datos de la Securities and Exchange Commission (SEC, comisión de valores) de EEUU, los contratos de futuros sobre petróleo (promesas de compras y de ventas sobre un producto que aún no existe físicamente) han pasado de 1,7 billones de dólares a ocho billones.
- Los contratos de futuros han pasado en dos años de 1,7 a 8 billones de dólares
- Hay 630 fondos vinculados a la evolución del precio de la energía
- Sólo unos pocos saben quién compra y vende “petróleo de papel”
- Según los expertos, el precio del barril se mantendrá sobre los 100 dólares
- Oferta y demanda sólo pueden explicar subidas del 60% en seis meses
- El mundo consume 160.000 litros de petróleo por segundo
Con unos precios que se han duplicado en un año, la cuestión no se centra en si hay especulación en el mercado del crudo, algo que nadie niega, sino si lo que realmente existe es manipulación. ¿Hay alguien que se lo está llevando crudo? La pregunta, con el mítico FBI practicando centenares de detenciones en EE UU por supuestas irregularidades cometidas con las hipotecas basura, tiene mucha miga. Y tiene base.
No es un debate de barra de bar. El presidente del Comité de Energía del Senado de EEUU, Jeff Bingamann, ha solicitado información al organismo encargado de supervisar el mercado de futuros, la Commodity Futures Trading Commission (CFTC), porque cree que, efectivamente, existe riesgo de manipulación en el mercado. La CFTC no ha llegado tan lejos. El organismo sólo ha admitido, en un informe hecho público a finales de junio de 2008, que los inversores “especulativos” acaparaban en enero del año 2000 el 37% de los contratos de compra para el petróleo West Texas en el New York Mercantile Exchange (Nymex), el mercado oficial del petróleo en EEUU; mientras que la última actualización de estos mismos datos, del mes de abril del año 2008, eleva el porcentaje hasta el 71%.
El espectacular aumento de las posiciones especulativas casa perfectamente con la multiplicación, en los últimos años, de los fondos “indexados” a la evolución de los precios de las materias primas. La caída en la rentabilidad de la Bolsa, el hundimiento del dólar frente al euro y las presiones inflacionistas, entre otros factores, han hecho florecer este tipo de fondos como los hongos. También el sector de la energía. Los datos son fáciles de encontrar. Según el Energy Hedge Fund Center, en 2004 existían 180 energy funds. Hoy hay 630 contabilizados.

¿Qué hacen este tipo de fondos? Especular. Algo que, en principio, no es ilegal. Forma parte de las reglas del juego financiero. Al fin y al cabo, cualquier inversión en Bolsa es una apuesta especulativa. Incluso en determinados momentos, y así lo reconocen las propias compañías petroleras, la proliferación de fondos y de contratos fue bien recibida. Más agentes y más contratos significan más mercado, más liquidez, más comisiones y más beneficios.


Pero con el petróleo en 140 dólares, se han encendido las alarmas. En una doble dirección. Primero, se trata de determinar hasta qué punto está influyendo la especulación en los precios. Y segundo, se intenta dar respuesta a una cuestión inquietante: ¿está todo el mercado del petróleo bajo control?
La prestigiosa publicación económica Business Week trataba de contestar ambas cuestiones recientemente. La conclusión era sombría: “Es difícil calibrar la influencia de la especulación (en los precios) porque buena parte del mercado no está regulada”. Son palabras gruesas. Apuntan a ausencia de controles, a zonas oscuras que nadie, ni siquiera la CFTC estadounidense, controla. De ahí a las teorías de la conspiración hay un paso. Un paso que ya se ha dado.
En junio de 2006, un informe del Subcomité Permanente de Investigaciones del Senado de EE UU puso el primer cascabel al gato especulativo. El informe, titulado El papel del mercado especulativo en los precios crecientes del petróleo y el gas, señalaba que “hay pruebas sustanciales que apoyan la conclusión de que la gran cantidad de especulación en el mercado ha aumentado considerablemente los precios”. “Hasta hace poco”, continuaba el informe, “los futuros de energía estadounidenses se negociaban exclusivamente sobre intercambios regulados dentro de Estados Unidos, como el Nymex, que está sujeto a la supervisión extensiva del CFTC (...). Sin embargo, en los años recientes hubo un enorme crecimiento del comercio de contratos que parecen estructurados y están estructurados como contratos de futuros, pero que se negocian en mercados electrónicos no regulados de tipo OTC (Over the counter)”. Hay una parte del mercado que nadie controla porque los contratos OTC no son otra cosa que instrumentos financieros negociados directamente entre dos partes que nadie controla, sin salir al mercado y sin informar de ellos. Se parecen a los contratos de futuros, pero no lo son. En inglés se les llama futures look-alikes. Y están a resguardo de cualquier mirada.
¿Cómo se ha llegado a esta situación? Hay respuesta. Porque en 2000, en EEUU, se cambió la legislación. En la llamada Commodity Futures Modernization Act of 2000, el comercio de materias primas energéticas por parte de grandes empresas en los mercados over the counter quedó eximido de la supervisión de la CFTC. El hecho de que la reforma fuera solicitada e impulsada por Enron, la compañía protagonista de uno de los mayores escándalos energéticos de todos los tiempos es la guinda.
La trascendencia de la reforma de 2000 es importante. Entre otras cosas, a los que comercian en el Nymex se les exige guardar los registros de todos los tratos e informar de los grandes contratos a la CFTC. A los que operan en mercados OTC se les exime del deber de informar.
Creado el agujero negro, todavía en 2006 se registró otra vuelta de tuerca a favor de la especulación. En enero de ese año, la Administración de Bush permitió al principal operador de negocios electrónicos en energía, el Intercontinental Exchange (ICE), usar sus terminales de comercio en EEUU para operar con futuros de petróleo estadounidense en el mercado de futuros de Londres, el ICE Futures. El resultado es que los estadounidenses que quieran negociar con petróleo, gasolinas, etcétera, de EEUU pueden evitar toda la supervisión del mercado de EEUU si contratan en el ICE de Londres en vez de en el Nymex de Nueva York. Un dato: cuando se aprobó la excepción, en enero de 2006, el petróleo rondaba los 60 dólares por barril.
El Nymex y el ICE, a través de los contratos de futuros sobre el petróleo de EEUU (West Texas Intermediate) y de Europa, brent, controlan los precios de referencia del petróleo. Pero no está claro quién controla al controlador. El hecho de que el presidente de Nymex, James Newsome, fuera, a su vez, ex presidente de la CFTC y se siente en la dirección de otro de los mercados petroleros mundiales importantes, el Dubai Mercantile Exchange, no hace sino alimentar suspicacias.
Esos recelos pueden tener más o menos fundamento. Pero hace tiempo que se sabe que en un lugar oscuro, a 14 grados de temperatura, con sustrato adecuado y una humedad del 80% crecen champiñones. ¿Qué sucede cuándo se dan todas las condiciones para que alguien gane miles de millones a través de mercados no regulados y con transacciones de las que no queda rastro? La respuesta es obvia. Y está en buena parte detrás de las acusaciones que, por ejemplo, está lanzando la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) contra EE UU.
Pero la mayoría de analistas coinciden en señalar que el incremento del precio del petróleo se debe a un problema clásico de oferta y demanda, más que al papel de los especuladores o los manipuladores en el mercado. Jeff Currie, jefe de Materias Primas de Goldman Sachs, y Paul Horsnell, su homólogo en Barclays Capital -dos de los expertos más respetados del sector-, afirman que el problema es estructural. “Los especuladores juegan a ambos lados del mercado, y cuando unos compran, eventualmente venden, y viceversa”, afirma Horsnell, que subraya que “los datos fundamentales apuntalan la idea de que el precio a largo plazo del petróleo se mantendrá sobre los 100 dólares”.
Nadie niega que en el mercado haya un componente especulativo. Pero la mayor parte de los expertos que trabajan para grandes bancos y fondos limitan su influencia. Harry Tchilinguirian, analista senior de BNP, sostiene, por ejemplo, que “la posición neta en futuros mantenida por los especuladores, como porcentaje del conjunto del mercado, se ha estancado en el 4% y los máximos de los dos últimos años no se han situado por encima del 8%”. Tchilinguirian distingue entre especuladores “comerciales”, que trabajan con el producto y se cubren de posibles oscilaciones en los precios con contratos de futuros y especuladores puros, que no están interesados físicamente en el producto, sino simplemente en las ganancias que pueden obtener. Pues bien, para el analista, ambos tipos de especulación han aumentado en número. Pero son los participantes comerciales los que marcan la tendencia. El movimiento sería así: los cambios en las posiciones especulativas siguen a los cambios en las posiciones comerciales. En su opinión, todo se reduce a una cuestión: “¿Podemos”, se pregunta, “satisfacer el incremento de la demanda de petróleo a medida que avanzamos?”. La respuesta es “no”, y la consecuencia, una gran presión alcista sobre los precios. Todo claro.
Pero no lo suficiente para tranquilizar a todo el mundo. El mercado, además de opaco, es estrecho en la cúspide. Según destacan especialistas como el economista del Centro de Investigaciones sobre la Globalización William Engdahl, sólo unos pocos grandes actores, como Goldman Sachs, Morgan Stanley, Citigroup y JPMorgan Chase, tienen idea real de quién compra y quién vende “petróleo de papel”. En estas circunstancias, el hecho de que los gurús pagados por estas entidades acierten en sus pronósticos de precios puede avivar los recelos en vez de calmarlos.
El gurú-analista de moda es Arjun Murti. Encuadrado en la poderosa organización Goldman Sachs (gestor de su propio índice, el Goldman Sachs Commodity Index), Murti pronosticó en una fecha tan temprana como marzo de 2005 -con el petróleo por debajo de los 50 dólares- una espectacular escalada en el precio del petróleo. Aseguró que llegaría a 105 dólares. El pronóstico fue recibido con hilaridad. Pero Murti acertó. Ahora, cuando los pronósticos plantean horizontes de 150 y hasta 200 dólares por barril, nadie se ríe. Pero, ¿son simplemente pronósticos basados en fundamentales o empujones poco discretos a lo más primario del ser humano, el miedo a un mañana todavía peor? Lo dirá el tiempo. Pero las profecías que se autoalimentan son peligrosas. Sobre todo si hay beneficios de por medio.
“En los mercados regulados no hay manipulación”. El responsable de estudios de la petrolera española de Repsol YPF, Antonio Merino, no tiene dudas. Es más, nadie -asegura- ha dicho taxativamente y con pruebas que los precios en el mercado del petróleo puedan estar manipulados. Con todo, reconoce, hay algunos aspectos complicados en el mercado, relacionados con el aumento de la inversión y posibles distorsiones en los precios.
Es una preocupación extendida, que ha llevado a proponer algunas fórmulas de solución que, en estos momentos, parecen utópicas. Por ejemplo, constituir un comité internacional de expertos que fijen los precios de referencia del barril de petróleo una vez al mes. La idea del comité la defiende, por ejemplo, el presidente honorario del Oxford Institute of Energy Studies de Reino Unido, Robert Mabro. El objetivo: que el mercado gane en transparencia, evitando que, como ahora sucede, sea una publicación privada, propiedad de la industria petrolera -Platt's-, la encargada de publicar el precio del brent.
Porque lo que sucedió una vez, puede volver a suceder. Entre los traders de las grandes compañías se recuerda lo sucedido en el año 2001 con una pequeña petrolera de Reino Unido, Arcadia, controlada entonces por la japonesa Mitsui. Arcadia, según la denuncia de una compañía rival (Tosco), jugó con éxito durante un mes a marcar, ella sola, el precio del brent. En el póquer, eso se llama jugar con cartas marcadas. ¿Cómo lo hizo? En el mercado over the counter y tomando posiciones que le permitían controlar toda la cadena del valor. El resultado fue que entre el 21 de agosto de 2001 y el 5 de septiembre del mismo año, una sola compañía, supuestamente, controló los precios de uno de los crudos de referencia al margen de cualquier control. El asunto beneficiaba a la compañía, pero perjudicó a toda la cadena de intermediarios en el negocio. Probablemente fue denunciada por ello. Jugó con fuego y se quemó. Como consecuencia del escándalo, Platt's tuvo que cambiar la fórmula para fijar el precio oficial del crudo brent.
Alfonso Mingarro, responsable de trading de la petrolera Cepsa, recuerda el caso. Pero, aun admitiendo que toda posibilidad que pueda ser imaginada, puede ser realizada -simple cuestión de tiempo-, Mingarro subraya que, en estos momentos, manipular los precios y los mercados es muy complicado. Sencillamente, sostiene, para manipular el mercado, en todo o en parte, haría falta controlar tales volúmenes de petróleo que sería prácticamente imposible.
Lo que sí se admite es que el mercado del “barril de papel” ha adquirido dimensiones impensables hace apenas cinco años. “Entonces”, señala Mingarro, “por cada barril físico de crudo se negociaban entre cinco y diez de papel”. ¿Y ahora? Nadie se aventura a hacer un cálculo.
Sólo de vez en cuando, voces acostumbradas a remar contracorriente se atreven a hacer diagnósticos precisos. El multimillonario George Soros ha sostenido públicamente que “la especulación está afectando cada vez más al precio, y éste tiene una forma parabólica típica de las burbujas”. En la misma línea, el director gerente de Oppenheimer & Co, Fadel Gheit, sostiene que el juego de oferta y demanda no puede explicar que el precio suba en porcentajes superiores al 60% en menos de seis meses. “Llevo 30 años en este mercado y nunca vi algo igual”, señalaba Gheit en una entrevista a la revista Foreign Policy hace apenas seis meses.
Y es que, en el último año, la escalada de precios ha sido brutal pero, bien mirada, no hay elementos de inestabilidad nuevos que expliquen la escalada. Los problemas geopolíticos siguen siendo los mismos que hace un año (Irán, Irak, Nigeria), las reservas petroleras de países como EEUU siguen altas -más que nunca, según algunos expertos-, el dólar goza de la misma mala salud y debilidad y, si acaso, lo único que se ha reforzado es el miedo. Luego, si no hay factores nuevos, habrá que concluir que algo por determinar está pasando en los mercados. Algo más, quizá, que la eterna tensión entre una demanda de crudo al alza y una oferta que apenas es suficiente para cubrirla.
Aunque a lo mejor se tiende a dramatizar el asunto y lo que conviene es aceptar que vivimos en una sociedad devoradora de recursos que no son eternos pero que quizá sí son baratos. En un reciente artículo, el catedrático de Recursos Energéticos de la Universidad de Barcelona Mariano Marzo recordaba -previa cita del profesor sueco Kjell Aleklett- que un litro de gasolina suministra energía por 10 kilovatios a la hora, cifra equivalente al esfuerzo que habría que hacer para subir con una cuerda 10 coches de 1.200 kilos a la cúspide de la torre Eiffel. Todo ello por un precio de 1,20 euros (gasolina sin plomo 95), poco más o menos lo que cuesta una cola embotellada. Y ¿cuántos refrescos serían necesarios para tener energía suficiente para subir 1.200 coches a lo alto de la torre Eiffel? El mundo consume, dicen los especialistas, 160.000 litros de petróleo por segundo. No es de extrañar que alrededor de tal hemorragia proliferen especuladores, gurús, teóricos, técnicos, falsos profetas y hasta simples bandidos. Es probable, además, que el núcleo del problema -una escalada de precios que asusta- tenga más que ver con el juego de oferta y demanda que con maniobras extrañas. Pero está claro también que las tuberías por las que discurren las decisiones que orientan los precios permanecen ocultas para la mayor parte de los ciudadanos y, lo que es peor, también para los Gobiernos.
No es fácil hallar un único culpable del alza del barril. Ni el Congreso Mundial del Petróleo en Madrid ni la cumbre de Yeda han dado respuesta a cómo frenar la escalada del crudo.
¿Una gigantesca especulación o falta de petróleo en el mercado en un momento de creciente demanda? Durante una semana (finales de junio de 2008), productores consumidores y firmas han debatido en el Congreso Mundial del Petróleo de Madrid, como hicieron poco antes en Yeda, cuál es la causa de que el barril alcance el estratosférico precio de 146 dólares. Y no hubo acuerdo sobre la causa de una tercera crisis petrolera que pone en jaque la economía.
Para países consumidores y (empresas) petroleras, la culpa es de la conjunción de una fuerte demanda y de una oferta insuficiente e incierta. Y la responsabilidad es de los productores, que no elevan el bombeo para acabar con la cada vez más ajustada relación oferta-demanda, factor que sobresale sobre una serie de interacciones cuya confluencia dispara el barril. “La especulación no puede convertirse en chivo expiatorio. Es la acusación fácil”, ha dicho la AIE, que culpa a la restricción de oferta y a la débil actividad refinera.
Para los productores, la oferta responde a la demanda, no falta suministro, y el alza se debe a una especulación crecida tras la crisis del subprime; a las tensiones geopolíticas; a la caída del dólar; al cuello de botella refinero y a los biocarburantes. El presidente de la OPEP, Chakib Jelil juzga que muchos se enriquecen con el mito de que faltará crudo y ha recordado que hay reservas para 40 años: “no hay crisis de suministro, sino de precios”. “Elevar la oferta no bajará el precio porque el alza se debe a la especulación”, ha dicho el rey saudí. Pero no es el único factor:
❚ Especulación. Según la OPEP, el 60% del alza del crudo (entre 50 y 65 dólares) se debe a la especulación. Consumidores y petroleras no lo creen. “No hay pruebas de que sea el origen. El dinero se apunta a un mercado en progresión, no lidera la subida”, ha dicho el ministro norteamericano Bodman. “No puede culparse a los especuladores”, dijo en Madrid Jeroen van der Veer, patrón de Shell, mientras que el jefe de BP, Tony Hayward, habla de “mito de la especulación” y cree que “el alza no está ligada a una burbuja especulativa”. Pero otros expertos apoyan a la OPEP y apuntan a la especulación, ya que las inversiones han acudido al mercado de materias primas como refugio por la crisis de otros. Por eso en Yeda se pidió más transparencia y regulación.
❚ Oferta incierta y demanda en alza. Para los consumidores, el gran culpable es una oferta insuficiente que coincide con un alza de la demanda impulsada por los emergentes (China, India). Ambos factores, junto a una exigua capacidad excedentaria de bombeo (2,75 millones de barriles/día) crea el mal: el temor a que la oferta sea rebasada por la demanda. Y, de hecho, la AIE alerta de una gran caída de la oferta desde 2010. Pero la OPEP donde ve incertidumbre es en la demanda, lo que resta inversión en capacidad.
❚ Caída del dólar. Según la banca Oppenheimer, la depreciación del dólar (la divisa en la que se paga el crudo) ha elevado el barril entre 10 y 15 dólares.
❚ Riesgos geopolíticos. Nadie discute su impacto, plasmado hoy en la crisis Irán-Israel; el conflicto nigeriano y el miedo a ataques terroristas al crudo saudí.
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