Partidos politicos y sistemas electorales jorge eligio mendez perez



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Partidos de Patronaje.

Tienden al logro de la posición del poder para el jefe polìtico con la finalidad de que sus seguidores ocupen cargos administrativos en el aparato estatal.


2.3.1.2. Partidos de clase o de grupo social.
Estàn inspirados en una intuición del mundo, donde hay una actuación consciente de que el interés està basado en principios abstractos que se sitùan en una visión futurista.
La concepción Weberiana parte de que todos los tipos de partidos centran su caracterìstica comùn en la aspiración del poder personalista , ya que la tutela del interés del electorado es una función secundaria, porque su misión es asegurar el poder.
Weber fue el primero en reconocer la necesidad de la financiación de los partidos polìticos como una naturaleza para combatir la corrupción y dar seguridad de mayor confluencia de transparencia.
Expresa que “si los candidatos soportan el mayor peso de los gastos electorales, los partidos se configuran como plutocracias de los candidatos; si, por el contrario, los fondos provienen de mecenas o de grupos industriales y económicos el partido se presenta como representante de intereses especìficos; finalmente, si la financiación se obtiene por medio del aparato del partido los candidatos dependeràn de los funcionarios del partido” (Weber, M. : “Economìa y Sociedad”. P. 277).
Weber afirma que todo partido està caracterizado para alcanzar el poder, concediendo poca atención a la caracterización del partido en lo que respecta al funcionamiento en relación con sus adherentes o con los grupos sociales.
Sigmund Newman, contradice el criterio Weberiano al proponer una tipologìa de partidos polìticos que implica la participación polìtica en la contienda electoral, su influencia en la vida de cada militante en torno al conjunto organizativo , las actividades que acompañan a cada miembro partidista y la integración de estos a los grupos sociales especìficos que hay que movilizar e incorporar a la vida del partido. Partiendo de estas premisas presenta la siguiente tipologìa de partidos polìticos en contraposición a Max Weber:
1ro. Partidos de representación individual

2do. Partidos de integración

2.1. Partidos de integración democràtica

2.2. Partidos de integración total.
2.3.2. Tipologìa de Maurice Duverger.
Tras la consecución de la Segunda Guerra Mundial, Maurice Duverger analiza formulismos partidarios para concretizar la sistematización tipológica de los partidos polìticos y desde su naturaleza profundizó en la siguiente clasificación:

2.3.2.1. Segùn el origen de los Partidos Polìticos: Externos e Internos.

2.3.2.1.1. Internos.. Cuando se desarrollan desde el grupo parlamentario hacia abajo, ampliando la organización electoral a la sociedad.


2.3.2.2.2. Externos. Surgen fuera del Congreso y se organizan para accesar al mismo con formulaciones vinculantes en la sociedad.

2.3.2.2. Segùn la participación polìtica de los partidos: De masas y de Cuadros.

La participación polìtica interna establece la diferenciación entre los partidos de cuadros y partidos de masas y desde el àmbito de la estructura organizativa en partidos de acción directa e indirecta que se aplica a los partidos de masas.


2.3.2.2.1. Partidos de Masas

Son de estructura directa que se basan en una adhesión individual y directa al partido que soporta la elección de pagar la inscripción y de participar, màs o menos, con regularidad en su vida interna.


El partido indirecto de masas tiene una estructura constituìda por una serie de asociaciones como sindicatos cooperativas, mutualidades , organizaciones populares y profesionales, que estàn unidas en una ùnica organización electoral, en la cual la persona no es en estricto sentido miembro del partido, sino de la asociación a la cual pertenece.


2.3.2.2.2. Partidos de Cuadros.
Exigen un compromiso total del adherente, el cual conjuntamente con otros afiliados son agrupados en secciones o divisiones, las que cumplen por separado, pero integrados en un rol determinado, circunscrito a una actividad proselitista o electoral en un àmbito geogràfico o sectorial determinado, observando una disciplina fijada por la dirigencia y aceptada por la base organizada.
2.3.2.3. Segùn la Estructura Organizativa de los Partidos Polìticos: Directa e Indirecta.

Los elementos organizativos que sirven de base al fundamento y a las consecuencias derivativas de la naturaleza hace que las organizaciones partidistas basadas en comités, secciones, células o milicias tengan una categorìa de relevancia en el modelo clasificatorio de la estructura analizada por Maurice Duverger. La célula se ha constituido en una unidad organizativa histórica de referencia bàsica de los partidos comunistas, la cual sienta su espìritu, por lo general, en una muestra profesional y agrupa a los adherentes del Partido en un mismo lugar de trabajo, aunque existan otras células locales para agrupar a los trabajadores aislados o a los miembros del Partido que no trabajan en colectividad.


La sección es la unidad propia de los partidos socialistas europeos que con la existencia de una base territorial tiende a reagrupar a los miembros del Partido en un territorio determinado y a ser responsable de la actividad de Partido.
El comité es ponderado con un criterio que identifica a dos tipos de partidos ordinariamente distintos con respecto a sus caracterìsticas esenciales. Tiene un caràcter restringido, una naturaleza no expansiva, una composición estratégica basada en la tácita cooptación y su referencia territorial està dirigida a la circunscripción electoral, lo que lo convierte en una unidad que puede mostrar caracterìsticas propia de partidos de notables del régimen censitario de sufragio restringido con algunas diferencias no profundas, como a organizaciones electorales locales. El ejemplo se centra en los partidos polìticos de los Estados Unidos, donde de modo especial se presentan contraposiciones con relación al régimen de partidos europeos.
Véase que normalmente la mayorìa de los partidos polìticos de América Latina tampoco tienen una estructura formalista basada en una jerarquìa de unidades organizativas, aunque sì se verifican alianzas de comités electorales locales y los órganos centrales estàn interesados y activados para la propaganda electoral y no controlar con eficiencia la maquinaria del partido en su totalidad.
Duverger trabaja la estructura organizativa de la milicia como una entidad privada de caràcter militar con una filosofìa disciplinaria que se destaca por la simbologìa de uniformes e insignias, donde hay una marcada ruptura del partido con la acción electoral y parlamentaria, por lo que representa un instrumento tìpico que busca la derrota de un régimen por el estilo interno organizacional, propio del orden militar.
El desarrollo de un sistema polìtico es la fuente que cuando hay democracia facilita la preponderancia de los partidos polìticos, donde la oposición, la rivalidad y la competencia entre el gobierno y sus antagonistas conduce a lo que Robert A. Dahl denomina “Poliarquìa”, ahì nace el debate en pùblico y los axiomas de Dahl:
“1. La probabilidad de que un gobierno tolere la oposición aumenta en la medida que disminuye el precio de dicha tolerancia”.
“2. La probabilidad de que un gobierno tolere la oposición crece en la medida en que aumenta el precio de suprimirla”.
“3. En la medida en que el precio de la supresión exceda al precio de la tolerancia , mayores son las oportunidades de que se de un régimen competitivo”.
“4.Las probabilidades de que un gobierno tolere la oposición a su régimen aumentan a medida que disminuyen los recursos con que dicho gobierno cuenta para suprimir a sus adversarios en relación con las fuerzas de la oposición”.
“5. La probabilidad de que un gobierno tolere la oposición aumentar al reducirse su capacidad para utilizar la violencia y las sanciones económicas encaminadas a suprimir dicha oposición”.
En uno u otros casos tràtese de sistema de partidos o de tipologìa de partidos polìticos con relación a los sistemas electorales; hay que dejar la vaguedad que reduce la integración y la acción ciudadanas hacia la democracia, sin que haya el pluralismo extremo o polarizado de Sartori ni coaliciones inestables o endebles que imposibiliten la solución de problemas ni la existencia de élites polìticas o lùdicos de la vida polìtica que sepulten la confianza “en la democracia representativa y..... la buena voluntad para tolerar los conflictos polìticos” (Dennis, Jack; Lindberg, León, McCrone, Donald y Stiefbold, Rodney: “ Political Socialization to Democratics Orientations in Four Western Systems Comparative Political Studies.” 1 abril 1968. P. 91-92 y 101.
Los postulados demuestran que los partidos varìan en su estructura y en su organización, que existe la “necesidad de movilizar un electorado mayor”, que deje mas la “vìa libre para el desarrollo de modernas organizaciones de partidos... nuevas formas de competencia..... el partido que queria sobrevivir tiene que ir en busca de sus miembros, simpatizantes, seguidores y votantes potenciales, mediante organizaciones a nivel de barriada, sección, célula y demàs.... dentro de un sistema de sufragio amplio... penetrar cada vez màs profundamente en las zonas rural y urbana... la lucha por ganar afiliados, simpatizantes o votantes aviva la politización del electorado... donde los partidos compiten por los votos, la participación del electorado suele ser mucho mayor”. (Dahl, Robert A.: “Poliarquìa: Participación u Oposición”. P. 32-33).
3. Los Sistemas Electorales.
El concepto de sistema electoral està regularmente asociado con los términos de Derecho Electoral, Régimen Electoral y Ley Electoral.
La confluencia nominalìstica de la conceptualización planteada es abarcadora cuando subyace un sentido amplio normativo en el campo jurìdico-positivo o consuetudinario que regula la elección de representantes o de personas que accesan a cargos pùblicos; mientras que stritu sensu hay un caràcter de operatividad que se simplifica en la conversión de votos.
Es preciso determinar la diferenciación del marco conceptual de las terminologías empleadas que guardan relación con los sistemas electorales. El régimen electoral analiza la fenomenologìa de la elección. El Derecho Electoral matiza , abarca la regulación normativa desde el àmbito legal del proceso electoral, ponderando el sistema del sufragio, condiciones para la participación en las elecciones y la configuración axiológica que reglamenta el derecho de libre acceso del modo de participación de los partidos polìticos y de los ciudadanos. El sistema electoral es una muestra inequìvoca que resguarda el principio de representación , el procedimiento técnico de la elección, el mecanismo para que los electores expresen su voluntad polìtica en votos que seràn traducidos en puestos o funciones en una rama del poder pùblico.
Como se puede apreciar, un sistema electoral es la expresión de representación polìtica bajo el amparo del principio mayoritario o proporcional combinado con tecnicismos para su aplicabilidad en un proceso electoral que puede partir de la fragmentación sectorial o territorial anclada en las denominadas circunscripciones electorales, en la forma de presentación de candidaturas, en el procedimiento de votación y asignación de los votos computados como regla decisoria que conduce a la adjudicación de los puestos o funciones municipales, provinciales o nacionales, bajo el amparo del método de cómputo (D` Hondt o cifra repartidora inventada por el matemàtico belga Victor D` Hond T que divide los votos por partidos polìticos por una serie de divisores de donde se obtienen cocientes o cifras que favorecen a los partidos mayoritarios; en contraposición al método Imperiali (2,3,4,5, etc.), Método Sainte Lague (1,3,5,7, etc.), Método Igualado (1,4,3,5,7 etc.), Método Danés (1,4,7,10,13, etc.) y Método Huntington (1,2,2,3,4, etc.) que concluye con la proclamación oficial por el organo competente.
El antagonismo multifactorial que opera en los sistemas polìticos se prolonga a los sistemas electorales, pues la gobernabilidad con su vulnerabilidad o su viabilidad depende en gran medida del sistema electoral.
La influencia del sistema polìtico en el sistema electoral es variable en la connotación maligna o benigna de su potencialidad. El desarrollo del sistema electoral està concatenado con el sistema polìtico donde confluyen fenómenos polìticos-culturales, históricos-economicos y sociales.
La polémica puede tener vida, la oposición tener cuerpo y la interrelación de las instituciones polìticas conformar un sistema de partidos capaz de producir un sistema electoral con efectos reductivos de las mismas organizaciones partidarias, pero contribuir con la posibilidad de un sistema electoral cientìfico que incida en la altura del debate polìtico sin tomar parte en la estructuración y decisiones de los partidos polìticos, ya que el rol del sistema electoral bajo la dirección del órgano competente es fiscalizar y propender a que las reglas internas o estatutarias sean respetadas, que la ley o código electoral sea aplicado en procura de mantener la estabilidad e integración polìtica del Estado independientemente de la confrontación o competencia polìtica. Lo significativo es la utilidad de un comportamiento electoral dinàmico que contribuyen con un modelo de campañas electorales dentro del marco del decoro y la decencia que legitime la sacialidad del sistema polìtico y el compromiso de preservar la percepción de confianza y credibilidad del electorado.

3.1 Tipologìas de Sistemas Electorales.
La nomenclatura de los sistemas electorales està bajo el manto de una diversidad que ha generado una lucha de opinión contravertida que en su marco conceptual resulta cuasi difícil una determinación ùnica. Sin embargo, la enunciación tipológica de los sistemas electorales ha quedado plasmada con la ponderación de una serie de leyes formuladas en Francia por León Deguit, Adhemaz Esmein, Maurice Hauriou y Joseph-Barthelemuy en consonancia polémica con Maurice Duverger; en Italia por Giovanni Sartori contrarrestando o apreciando reducciones estructurales de Aristóteles, Saint-Just y Condorcet; en Inglaterra Thomàs Hare, Stuart Mill; en Bélgica los planteamientos pluralistas de Van den Heuveny y Victor d` Hondt que siguió la intención matemàtica del danés Andrae que atrajo la sutileza del profesor Henri Poincaré y la inspiración de Stefano Bartolini que hizo comprensible la normativa conclusiva de Hume en 1742; los fundamentos tripartitos de M. Ostrogorski (1902), de R. Michels (1911), en conducto con la modernidad, con el ideal recurrente de Max Weber y las críticas proyecciones de aproximaciones hipotéticas de William Rike , Douglas Rae y Dieter Nohlen.
El comùn denominador de los sistemas electorales toma su forma dependiendo de las preferencias polìticas en el acto eleccionario hasta la producción de un resultado electoral que conduce al efecto de la adjudicación de los puestos pùblicos electivos.
El logicismo muestra la influencia determinante que ejercen los sistemas electorales en el proceso de votación en vital coyunda con los electores como elemento decisorio que marca la posibilidad exitosa de los candidatos y de los partidos polìticos, dependiendo de los sistemas electorales que se verifiquen frente a otras hipótesis propias entre la relación definitiva de votos y escaños, la cantidad reductiva de partidos hacia el Congreso, del candidato presidencial electo con la proporción o desproporción de votos vàlidos requeridos.
Es importante tener presente que la existencia de los sistemas electorales no se reduce a la relación entre votos y escaños o funciones y al efecto reductivo o no reductivo que se produce al momento de emitir el voto; sino a la fragmentación del sistema de partidos, a la capacidad del sistema de partidos de conformar una sola o mùltiple representación congresional o municipal; o determinar la vinculación votante-elegido , dimensión de las circunscripciones electorales, forma de sufragio y criterios técnicos considerables.

3.1.1. Sistema Electoral de Escrutinio Mayoritario.
Toma como referencia la pluralidad y el candidato es elegido cuando obtiene la mayorìa absoluta o relativa de votos, lo que representa que el resultado electoral es cuantificado a nivel de globalidad para la proclamación del candidato elegido.
La mayorìa absoluta se aprecia cuando un candidato resulta gananciado en la primera vuelta, donde hay un sistema electoral de escrutinio que cuenta con una doble vuelta y la mayorìa relativa puede quedar configurada en la segunda vuelta.
El escrutinio mayoritario puede tener una naturaleza uninominal cuando estamos en presencia de un solo escaño o puesto y plurinominal cuando los electores tienen un menù de candidatos para elegir a varios en el mismo acto eleccionario.

El escrutinio mayoritario puede darse a una vuelta cuando se identifica como puro o simple y a dos vueltas cuando se denomina ballotage.


Cuando el escrutinio mayoritario es puro y simple, el candidato a proclamar como ganador es el que obtiene el mayor nùmero de votos, sin importar la totalidad de votos que tenga el adversario. En tanto que en el escrutinio de doble vuelta o ballotage para resultar elegido es necesario obtener la mitad màs un votos en la primera vuelta , lo que equivale a la mayorìa absoluta y en caso contrario se va a una segunda vuelta que se define con una mayorìa relativa.
Maurice Duverger plantea que el sistema de escrutinio mayoritario bajo la consignación de vuelta ùnica o de dos vueltas depende de la cantidad de partidos que estén debidamente registrados y reconocidos por el órgano competente de un Estado determinado; ya que cuando opera un sistema bipartidista que se disputan con verticalidad el manejo del poder estatal sólo hace falta la consignación de una sola vuelta, pero que cuando hay una manifestación de un pluripartidismo la segunda vuelta parece indispensable.
Existe también el voto alternativo o preferencial como modalidad naciente del escrutinio mayoritario donde en base a una combinación polìtica se realiza una sola vuelta de votación que resume los efectos de las dos vueltas. En este caso cada sufragante votarà por un candidato, pero concomitantemente señala otros candidatos que tienen segunda preferencia, tercera preferencia, cuarta preferencia, y asì sucesivamente hasta llegar al nùmero de candidatos deseados. El candidato que obtenga la mayorìa absoluta de los votos emitidos en la primera preferencia serà proclamado como elegido. En caso adverso, se elimina el candidato con menos preferencia teniendo en cuenta la segunda preferencia indicada en la papeleta o boleta electoral y la segunda preferencia se traslada hacia otros candidatos. Sin ningùn candidato obtiene la mayorìa absoluta se pasa al tercer orden preferencial, etc.
“La ventaja eventual del escrutinio mayoritario reside en su simplicidad “, a pesar de que ciertas variantes como el voto alternativo o la inscripción en una papeleta de candidatos de listas diferentes, exigen un esfuerzo por parte del electo y una gran educación cìvica. También se ha dicho que el escrutinio mayoritario es injusto y a menudo inmoral.

En contraste, se puede tener de este modo de escrutinio un mejor conocimiento de los candidatos por los electores, sobre todo cuando el escrutinio es uninominal y las circunscripciones poco pobladas. Desde el punto de vista polìtico es un perfecto barómetro” (Sànchez Torres, C.A.: Derecho Electoral Colombiano”, P. 32).



3.1.2. Sistema Electoral de Representación Proporcional.

Sitùa su ambito de aplicabilidad como un reflejo de la representación polìtica que parte del criterio de la distribución de los sufragios entre los partidos polìticos en grado de la proporcionalidad de los votos emitidos y los escaños disponibles.


Se aprecia un caràcter diferenciador sustancial cuando el sistema de escrutinio mayoritario favorece a los partidos grandes por la brecha existente en término porcentual de votos y escaños obtenidos por varios partidos, lo que obra en desventaja de los partidos pequeños; mientras que en el sistema electoral de representación proporcional se evidencia un marco de concordancia relativa en votos y escaños obtenidos.
El sistema de representación proporcional obedece a variables que surten efectos dinàmicos como producto hasta del mismo debate polìtico, lo que conduce que sea estructurado asì:
a) Representación proporcional pura: Es cuando hay una coincidencia aproximada entre la proporción de votos obtenidos por un partido polìtico y la proporción de escaños que le corresponden. En éste apartado no hay barreras legales directas ni indirectas que alteren el efecto de la proporcionalidad, por lo que tampoco està presente la presión psicológica sobre los votantes en cuando a su preferencia polìtica de acuerdo al càlculo de los votos ùtiles, ya que de existir condicionantes los electores tendrìan opciones por partidos que sobrepasen cualesquiera barreras. Ejemplo: Holanda, Israel, Uruguay , Venezuela, Nicaragua.

B) Representación proporcional Impura: Es cuando hay barreras indirectas que impiden un efecto proporcional inmediato que iguale el porcentaje de escaños con el de los votos, ya sea por la división del territorio en distritos o circunscripciones electorales. A mayor incidencia de barreras, conforme a las variaciones en tamaño de distritos electorales, mayor serà el efecto concentrador que tendràn esas barreras sobre el comportamiento del electorado. Ejemplo: España, Portugal, Grecia, Chile (1973), Perù (1980), Brasil, Repùblica Dominicana.
C) Representación proporcional con Barrera Legal: Es el resultado de la limitación del nùmero de partidos con posibilidad de acceder a la representación parlamentaria del electorado por la existencia de una barrera que afecta la decisión del votante, restringe los partidos con posibilidades de enfrentarse a esas barreras y sucede como en el sistema alemàn que distribuye la totalidad de los escaños de manera proporcional entre los partidos que lograron la meta. Ejemplo: Alemania Federal, Suecia.
Como se puede apreciar de modo general, la representación proporcional asegura una representación de la minorìa que reside en cada circunscripción porque se toma en cuenta la proporcionalidad de los votos obtenidos exactamente ; a lo que tanto Cotteret como Emeri han afirmado que la “representación proporcional procede del objetivo que persigue atribuir a cada partido o a cada grupo de opinión un nùmero de mandato proporcional a su fuerza numérica”. Estos criterios encuentran similitud con los planteamientos de Aristóteles, Saint-Just y Condorcet donde conjugan ideas de la perfecta reducción del conjunto de los representados con su alta variedad , matices físicos, ideológicos y económicos.
La intención que valida el sistema de proporcionalidad para la representación ganó fuerza con el matemàtico danés Andrae quien en el 1885 valoró e integró este sistema; lo que condujo a que Stuart Mill polemizara ferozmente con el inglés Thomas Hare, quien se hizo publicar “El Mecanismo de la Representación Proporcional”, sin que Mill lograra desarticular el sistema “The Frist Past the Post”.
En la lucha combativa librada en Bélgica entre liberales y socialistas, los medios católicos internanalizaron la expresión del pluralismo para desarticular al Partido Socialista; lo que condujo a que Van den Heuven, Ministro de Justicia motivara a Victor D` Hont, Profesor de Derecho Civil y apasionado de las matemàticas a que concibiera un Proyecto de Ley Electoral, que fue aprobado el 30 de noviembre del 1899, situación similar que fue presentàndose en Francia, cuando Yves Guyot preside un movimiento polìtico francés denominado “Liga para la Representación Proporcional. Luego Ernest Lavisse en “La Revue de Parìs” diseña una campaña en contra del escrutinio de distrito por su caràcter abusivo hasta crear el “Comité Republicano de la Representación Proporcional”, que concibe un programa que conocera los candidatos a las elecciones legislativas del 1910, coincidencia que se verificaba también en Gran Bretaña con The Proportional Representación Society”.
La Europa Occidental tras la primera Guerra Mundial estaba bajo el influjo del sistema de la representación proporcional, por ser un modelo coherente de la justicia y la libertad, pero aùn cuando no hubo un logro absoluto en la instauración del sistema de la representación proporcional, por lo menos en Francia se votó la Ley Electoral del 12 de Julio del 1919 donde se producìa la mixtificación de la representación proporcional y el escrutinio mayoritario; aunque Alemania, los paìses bajos, Checoslovaquia, Italia y Suiza consiguieron establecer el sistema de representación proporcional, lo que era favorecido por los movimientos socialistas de la época.
El mecanismo de la representación proporcional viene dado por un escrutinio de lista, donde los partidos polìticos tienen que hacer un listado de nombres de los candidatos que someten a sufragio. Esto presupone el escrutinio de lista ùnica que permite la atribución o reparto de escaños, tanto a la mayorìa como a la minorìa.
Maurice Duverger establece que cada lista de los escaños obtiene como base los sufragios reunidos, no se toma en cuenta el resto o residuo; porque la distribución puede hacerse siguiendo el método del cociente electoral o el método del nùmero uniforme, ya que ambos métodos encuentran su razón de ser en el sistema del cociente nacional.
El sistema del conciente electoral resulta de la división en cada circunscripción del nùmero total de los sufragios emitidos por el nùmero de diputados o regidores a elegir. La cifra obtenidida se denomina cociente electoral. La lista posee tantos candidatos elegidos como cuantas veces el cociente electoral esté contenido en la cifra de los sufragios obtenidos.
En el sistema del nùmero uniforme la ley determina con precisión para todo el territorio el nùmero especìfico de votos que son necesarios para que una lista puede tener derecho a un diputado o regidor. Una lista obtiene tantos diputados o regidores cuantas veces ese nùmero esté contenido en la cifra de votos dados a la lista. En el caso anterior el nùmero de diputados o regidores de una circunscripción no està previamente determinado.
El sistema de cuociente nacional consiste en dividir el conjunto de sufragios emitidos en la totalidad de circunscripciones del Estado de la provincia o del Municipio por el conjunto de los puestos a elegir. Cuando el couciente nacional sea determinado se usa la misma forma que el nùmero uniforme, donde hay que establecer que el reparto del resto o residuo es difìcil de resolver por lo que es conveniente agrupar todos los residuos a nivel nacional, para que coincida con el sistema del nùmero uniforme, por lo que la sumatoria de los restos obtenidos por todas las listas del paìs darà como resultado que se obtendràn tantos puestos cuantas veces el nùmero uniforme esté contenido en la totalidad de los restos de cada lista. En fin, la atribución de los residuos dentro del marco nacional es una solución acorde con la teorìa de la representación proporcional pero tiende a la multiplicación de los partidos al sumar una cuota de votos que puede causar incisión local de dimensión general.
Cuando los restos de cada circunscripción son repartidos es porque se emplea el procedimiento del cociente electoral; lo que dentro del àngulo de multiplicidad de modalidades hace que cuando se atribuyen los escaños no encubiertos a las listas que tienen mayores restos en el orden decreciente de éstos, se esté calculando un nuevo resto tras la atribución a una lista del escaño que queda, lo que favorece a los partidos minoritarios y desfaroce a los partidos grandes.
Lo frecuente es adoptar el sistema de “la media màs fuerte”, que finge atribuir cada escaño no cubierto a cada lista sucesivamente y se hace la media de los votos obtenidos por los diputados o regidores de cada lista, donde si ésta tiene la media màs fuerte se ve efectivamente atribuido el escaño a cubrir.
Cuando la representación proporcional recae en un escrutinio de lista, los escaños atribuidos a los partidos son distribuidos entre los candidatos segùn el orden de presentación de los candidatos propuestos en el interior de las listas. La gravedad del asunto reside en el riesgo que amenaza al elector, el cual a veces tiene que votar por un candidato que encabeza la lista que tiene poca fuerza electoral, pero que los comités de los partidos polìticos o los comités electorales lo imponen; aunque el voto preferencial y la inscripción en una boleta o papeleta electoral de votos de candidatos de listas diferentes pueden corregir dicha rigidez en la presentación de los aspirantes a cargos electivos.
El voto preferencial consiste en que el elector clasifica los candidatos segùn su preferencia en el interior de una misma lista, lo que engendra que los que estàn inscriptos en un listado van a ser clasificados segùn el nùmero de preferencia, clasificación que va a determinar la personalidad de los candidatos elegidos.
El caràcter de aplicabilidad de la representación proporcional es una moda de simplicidad en el intermedium de las dos guerras mundiales, sobre todo en Europa Occidental; aunque el sentido de criticidad en cuanto a la equidad en la representación se convirtió en una preocupación. Resalta a la vista el caso de la antigua Checoslovaquia, donde a partir de la Ley Electoral del 29 de enero del 1920 el càlculo fue revestido de una complejidad que condujo a la ampliación del plazo mayor de una semana entre el conteo de los votos emitidos y la publicación de los resultados que traìa como efecto la proclamación de los candidatos electos. La complicación fue mayor porque los restos obtenidos en cada lista en el plano local después de una primera atribución o cociente eran centralizados en el Ministerio del Interior de Praga, que era quien finalmente totalizaba los restos calculaba un nuevo cociente en función de los escaños restantes a proveer y si aùn faltaban escaños por llenar, utilizaba el método de los restos màs amplios.

Menzi Poincaré afirmaba que “el sistema de nùmero ùnico serà comprendido desde el primer momento y el màs ignorante en matemàticas verà sin razonamiento que da completa satisfacción a la justicia”. Sin embargo, Carlos Ariel Sànchez Torres establece que “la elección se transformaba en una operación matemàtica sutil, cuyos límites escapaban frecuentemente al comùn de los ciudadanos”. (Ob. Cit. P. 35).


El caràcter de historicidad de la representación proporcional ha sido complicado. Su aceptación o rechazo ha estado sometido al vaivén de la oportunidad o de las ventajas competitivas que puedan favorecer a las parcelas de los partidos polìticos en un perìodo electoral determinado. Fìjese que Estados Unidos adoptó la representación proporcional con un criterio limitativo a las elecciones municipales por corto tiempo, viraje progresivo que se hizo manifiesto con sentido analítico en los cìrculos polìticos y en los tratadistas del Derecho Constitucional que llegaron a plantear que la cuota de poder alcanzada por el fascismo y por el nacionalismo socialista fue obra de la representación proporcional.
El debate sobre los sistemas electorales centró la atención de la comunidad europea a raìz de la Segunda Guerra Mundial . Los partidos polìticos de una estructura ideológica de izquierda ascendìan al poder ante la marcada preocupación de los partidos socialdemócratas que recelaban el avance del comunismo. El reflejo palpable se instaura en Francia con la mayùscula contradicción existente entre comunistas, socialistas y republicanos populares en torno a la representación proporcional, la cual fue modificada e impuesta por el Partido Comunista con una denominación de sistema de representación departamental, que fue aniquilado en 1958, cuando Francia decidió abandonar la representación proporcional.
3.1.3. Sistema Electoral Mixto
El sistema electoral mixto resulta de la combinación de los sistemas electorales del escrutinio mayoritario y de representación proporcional, de donde pueden darse tres tendencias comprensibles que se ubican dentro del sistema mixto con dominante mayoritario, con dominante proporcional y equilibrado.

4. Formulación de Leyes sobre los Sistemas Electorales.
La Ciencia Polìtica se nutre de la complejidad sistémica que evoca de la teorìa del conflicto. El desarrollo de métodos electorales es un mecanismo valioso que se traduce en la discusión del sistema polìtico donde se analiza hasta la estructura ideológica que conforma la base organizativa de los procesos electorales.
La competitividad de los partidos polìticos y la fórmula del conteo de los votos que desemboca en la asignación de los escaños presagió elementos de ponderación sobre la consulta de ciudadanos mediante el sufragio, lo que condujo al anàlisis de la aplicación del principio de mayorìa, lo que llevó al planteamiento de posiciones radicales como mostró Juan Jacobo Rosseau y a las “Consideraciones sobre el Gobierno Representativo” de John Stuart Mill del 1861, donde toma criterios de la “Democracia en América “de Tocqueville, en lo referente a la expansión de la ciudadanìa que “provocarìa el surgimiento de nuevas élites que tendrìan que obtener representación “ (Ream, Juan: “Leyes de Maurice Duverger”, P. 430).
Las formulaciones de Althussius sobre la realización de elecciones; las propuestas de Hare en 1859 en base al “single transferable vote”; el corolario de Carlo C. Andrae de 1855, apoyado en la dinamización de la representación de la minorìa, atrajo la aparición del principio de representación proporcional, el modelo de los métodos electorales sobre la conformación de los partidos polìticos; lo cual dio paso en 1869 a la primera Ley de Maurice Duverger, formada por el voto mayoritario que a decir de Ashworths “ha desarrollado el sistema de partidos”, bajo la regla de la mayorìa simple y lo bipartidario que en 1910 Holcombe concebìa como”... casi irresistible”, lo que ya habìa sido defendido en 1909 por Ramsay MacDonald, bajo el concepto de que “la regla de la mayorìa... debìa imponer su programa”, pero si se tratase de un sistema de representación proporcional “tendrìa que entrar las coaliciones” y negociación.
La posición del Primer Ministro de Reino Unido, Ramsay MacDonald, fue respaldada en 1924 por Samuel E. Finer quien planteó que “la representación proporcional confundìa la responsabilidad”, a lo que agregó en 1935 que la representación proporcional multiplicaba los partidos polìticos en Alemania e Italia, donde hizo presencia la inestabilidad de gobiernos y la reacción que llevó al poder a Mussolini y Hitler; argumentaciones que fueron compartidas por Hermens en 1941 y Millen en 1943; dando paso a la segunda ley de Maurice Duverger que descansa el sistema de representación proporcional al de la mayorìa obtenida tras una segunda vuelta que tiende al multipartidismo.
4.1 Leyes de Maurice Duverger

Maurice Duverger formula tres leyes sociológicas determinantes en el sistema electoral con influencia en el sistema de partido, las cuales son:


4.1.1. El escrutinio mayoritario a una sola vuelta tiende al bipartidismo.
4.1.2. La representación proporcional tiende a un sistema de partidos mùltiples e independientes unos de otros.
4.1.3. El escrutinio mayoritario a dos vueltas tiende a un multipartidismo atemperado por alianzas.
Como se aprecia el sistema de pluralidad en circunscripciones uninominales conduce a sistemas bipartidistas y la representación proporcional a sistemas pluripartidistas.
Estas leyes estàn bajo el espectro de las Ciencias Sociales y no estàn anclada en un determinismo absoluto porque pueden caer dentro del àmbito de la refutabilidad.
Duverger plantea que el escrutinio mayoritario a una sola vuelta lleva a la tendencia de la reagrupación, so pena de ser aplastada con un doble efecto de subrepresentación y de polarización.
La subrepresentación es un fenómeno mecànico porque un partido puede obtener una proporción de escaños inferior a su población de sufragios. Existen cuando el escrutinio mayoritario funciona solamente con dos partidos. El que gana es favorecido y el otro es perjudicado en una proporción que se ha denominado en Inglaterra “Ley del Cubo”, porque la relación del porcentaje de los escaños de dos partidos serà igual a la relación de los cubos de los porcentajes de los sufragios.
Ante la existencia de un tercer partido crece la posibilidad que esté màs representado que el segundo partido, lo que genera que se arriesgue a ser barrido. La subrepresentación tiende a hacer perder los votos que van inùltilmente a un tercer partido, fenómeno que es advertido por los electores, los cuales también apreciar que la división de los partidos entre dos tendencias próximas favorece a un adversario que sea comùn. Ante esta realidad los electores tienden a dejar el tercer partido para dirigir sus votos hacia los dos partidos polìticos màs fuertes, creando asì una polarización.
La polarización crea un fenómeno psicológico en el electorado y refuerza los factores mecànicos que conducen al bipartidismo.
Duverger concibe el planteamiento anterior desde un foco distinto en un régimen de representación proporcional, ya que el principio de representación proporcional explica la multiplicidad de partidos que ocasiona. Esto asegura que una minorìa partidaria, por débil que sea, tenga una representación lo que puede repercutir en una fragmentación polìtica con tendencias separadas que no disminuyen la fuerza del conjunto.
El mecanismo de escrutinio no fuerza los partidos a unirse, pero electoralmente la alianza que pueda producirse es inùtil, porque todo sistema tiende a permitir que cada partido polìtico corra su suerte conforme a la reciprocidad de independencia de los partidos polìticos.
En cuanto al sistema mayoritario a doble vuelta, Maurice Duverger establece que la multiplicidad de partidos polìticos se debe porque la existencia de una segunda vuelta permite a cada partido probar su propia suerte en la primera vuelta, sin que la lucha de tendencia provoque su derrota, lo que significa un reagrupamiento de fuerzas polìticas en la segunda vuelta.
El fenómeno de la segunda vuelta demuestra que los partidos polìticos pueden multiplicarse, pero por desprendimiento natural tienden a la alianza por obligación como forma de derrotar adversarios por la retirada pura y simple o por desistir en favor de otro. Esto confirma el postulado duvergeriano de que “la segunda vuelta es el escrutinio de las alianzas”
Maurice Duverger hace sus planteamientos en términos de tendencia màs que de dependencia, de donde queda implìcita la estimación de una posible aproximación causa-efecto a la realidad aplicada al contexto social concreto que permita la comprobación o refutación del fenómeno.
Las Leyes de Maurice Duverger han recibido un sentido de criticidad de analistas polìticos como Sartori, William Riker, Douglas Rae y Dieter Nohlen; quienes con sus criterios enriquecen la tesis dicotómica acerca de los sistemas electorales, siendo el propio Duverger quien se haya encargado de interpretar las hipótesis de sus adversarios y replanteado su preceptos sobre la base de “lo aprendido durante los ùltimos cuarenta años”.
Duverger reconoce que su formulación tentativa e imprecisa ha conducido a algunos errores interpretativos como lo demuestra la supuesta diferencia que plantea en lo atinente a la tendencia del escrutinio mayoritario a una sola vuelta que dirige a la creación y al mantenimiento de sistemas bipartidistas y la hipótesis tendencial hacia el multipartidismo de la representación proporcional y el sistema de escrutinio mayoritario a dos vueltas.
Duverger se retracta en franca confesión, cuando afirma que en 1951 dije en partidos polìticos que aquella es la que “mas se aproxima a una ley sociológica en todas las generalizaciones sugeridas en este libro. Reflejaba solamente una actitud cautelosa de mi parte, que era una reacción ante las crìticas a la formulación original que hice en 1945 en la Universidad de Bordeaux, donde presenté las consecuencias de los tres sistemas electorales como una ley sociológica tripartita”.
Señala Maurice Duverger que las leyes sociológicas estàn sujetas a un grado de vulnerabilidad mayor que las ciencias naturales, pero que estas ùltimas tampoco son otro fenómeno que interpretan objetos y relaciones no revelaciones de su esencia, porque los errores de interpretación sobre sus leyes son culpa de los lectores màs que del autor.
La conclusión final de Duverger se centra en asegurar que “la relación entre normas electorales y sistemas de partidos no es mecànica ni automàtica: un régimen electoral especìfico no produce necesariamente un sistema de partidos especìfico; sólo ejerce presión en dirección a dicho sistema, es una fuerza que actùa junto con varias otras fuerzas, algunas de las cuales tienden en dirección contraria”.
4.2. Leyes Tendenciales de Giovanni Sartori
4.2.1. Las fòrmulas electorales pluralistas facilitan (son condiciones que facilitan) un formato bipartidista e inversamente obstruyen (condiciones que obstruyen) el multipartidismo.
4.2.2. Las fòrmulas electorales de representaciòn proporcional facilitan el multipartidismo e, inversamente, dìficilmente conducen a un bipartidismo.
4.2.3. Dada una estructuraciòn sistèmica de partidos, la representaciòn proporcional obtiene un efecto reductivo causado (como condiciòn suficiente por su no proporcionalidad. A mayor grado de impunidad de la representaciòn proporcional, mayor serà el costo de entrada para los pequeños partidos y màs fuerte serà el efecto reductivo y por el contrario, a menor grado de impunidad del sistema de representaciòn proporcional, màs dèbil serà el efecto reductivo. Alternativamente , un sistema de partidos estructurado fuertemente es sòlo la condiciòn suficiente para mantener el formato partidario pre-existente a la introducciòn de la representaciòn proporcional. (Puede observarse que esta ley es pràcticamente ad hoc para cubrir la “excepciòn austrìaca”).
4.3.4. No existiendo un sistema estructurado de partidos y bajo el imperio de un mètodo de representaciòn proporcional pura, que supone un costo de entrada igual para todos, los partidos, el nùmero de los mismos dependerà sòlo de lo que la cuota de ingreso permita.
Sartori toma el bisturì para ponderar el pensamiento de Duverger al indicar que el autor francès lo que hace es presuponer que una relaciòn causal puede ser garantizada por una correlaciòn; queriendo significar que Duverger no percibe la diferencia entre causa de y asociado con, relacionado con.

Una ley (generalizaciòn causal) es verificable sì y sòlo sì; la causa-efecto queda especificada , cuando el efecto de la primera ley (dualismo partidista) es todo lo impreciso que puede ser y el efecto de la segunda ley (multipartidismo) presenta una excesiva imprecisiòn, ya que las leyes dan un efecto sobre el nùmero de partidos. Duverger nunca ciñe su anàlisis a regla de recuento consecuente, contabiliza los partidos conforme a su valor nominal, desechando a veces partidos locales por partidos a medias. . El efecto del factor causal presupuesto nunca es aclarado, lo que genera que las leyes de Duverger pueden adecuarse con facilidad a pruebas que resulten positivas. Esto hace que la segunda ley sea ambigua e enigmàtica, porque està precedida por dilatados descargos en lo atinente a la definiciòn de su supuesto efecto (multipartidismo), la cual toma comogrado para inferir acerca de la nociòn tècnica del multipartidismo y la nociòn corriente de multiplicaciòn.


Sartori afirma que Duverger tiene una concepciòn mental de la relaciòn causal que importantiza con mayor propulsiòn el efecto de màs partidos de la representaciòn proporcional, aunque dicho efecto sea limitado y no necesariamente inmediato. Es de ahì que Sartori sostenga que “la representaciòn proporcional causa una remociòn de obstàculos, pero no puede decirse que causa multiplicaciòn.... la influencia del sistema de representaciòn proporcional es meramente.... un debilitlamiento de la misma influencia que es ejercida por los sistemas pluralistas de mayoría”.
Un inventario del pensamiento de Giovanni Sartori, arroja el marco conceptual de que para èl los sistemas electorales son dèbiles y fuertes, sujetos a un grado de influencia manipuladora.
Se colige que Sartori sigue el modelo de Duverger, pero con una aproximaciòn metodològica de las generalizaciones tipo-ley, tratando de reformular y corregir los vacíos metodològicos de los postulados.
Nohlen (1981) y Bogdanor (1983) desechan las ideas de Duverger y Sartori cuando se presentan como leyes , al creer que la relaciòn entre sistema electoral y partido no es factible de encapsular en fòrmulas causales, por su caràcter determinante profundo de la sociedad vigente, sujeta a una evoluciòn històrica, llegando Nohlen a establecer que la concreta forma de articulaciòn entre sociedad, sistema o comunidad polìtica, partidos con el mètodo electoral tiene variados efectos recìprocos que pueden darse entre un sistema aplicado para transformar votos en cargos y el sistema de partidos polìticos.

La posiciòn de Nohlen no es compartida por Sartori, bajo el criterio de que la formulaciòn de leyes lleva a un camino estructural y formalista; descartando tambièn el intento de Ral (1971), de reformular la primera ley de Duverger con el criterio de que “los mètodos de pluralidad (mayoría simple) causan sistemas bipartidarios”, y de subdividir la segunda ley en 28 proposiciones bajo el amparo del mètodo de porcentaje de fraccionalizaciòn de los partidos y de asociaciòn probabilìstica del sistema de proporcionalidad.


Riker (1986) revisa las leyes de Duverger para producir un conocimiento acumulativo que rechaza Sartori , porque cuando Riker pretende sustituir “dualismo partidario” por “competencia bipartidaria”, y “mantienen” por “provocan” (bring about) como corolario de los mètodos de pluralidad (mayoría simple) en relaciòn a los partidos no es màs, segùn Sartori, que reemplazar una oscuridad por otra, una inadecuaciòn por otra, porque “mantener” no es lo mismo que “provocar”, con lo que Sartori deja sin oportunidad las argumentaciones de Riker, combate con tèrminos sociològicos los planteamientos de Condorcet que concibe la construcciòn teòrica de partido ganador o perdedor.
Sartori en la sofisticaciòn reductual de su mètodo lògico presente como equivocado al J.E. Mill en el mòdulo definitorio de “causa”, porque equivale a “condiciònes suficiente”, como factor disparador, provocador de un efecto.
En una argumentaciòn alternativa Sartori concibe los mètodos matemàticos posibles de Sainte-Lague y de D`Hondt , pero que màs que promedios hay que tener en cuenta las circunscripciones electorales porque en un règimen de proporcionalidad cuando la circunscripciòn es pequeña elige un nùmero muy limitado de cargos que hace que la proporcionalidad sea notoriamente atenuada, por lo que en este caso los mètodos electorales afectan al votante y a un nivel local, mientras que el sistema partidario considerado es un agregado a nivel nacional. El efecto del sistema electoral puede ser constrictivo o no para el elector y por consiguiente asumir una dimensiòn manipulativa.
SISTEMA DE PARTIDOS COMO SISTEMA DE CANALIZACION DE LA POLICIA EN SOCIEDAD.




SISTEMA ELECTORAL


SISTEMAS DE PARTIDOS.

FUERTE


DEBIL

FUERTE


(Estructurado)

1.Efecto restrictivo del Sistema Electoral


2. Efecto de contrapeso y bloqueo del Sistema Partidario.



DEBIL


Desestructurado

3. Efecto restrictivo de la Circunscripciòn Electoral.


4. Sin influencia.


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