Pensar el espacio



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AYUNTAMIENTO

DE REQUENA

Concejalía de Cultura

PENSAR EL ESPACIO”
Temas exposición cartográfica:


  1. EDAD MEDIA. MAPAS DE T EN O

  2. LOS PORTULANOS

  3. TABULAE NOVAE

  4. LA NUEVA CARTOGRAFÍA

  5. LA CARTOGRÁFIA ACADÉMICA

  6. LA CARTOGAFÍA CONTEMPORÁNEA

  7. OTRAS CARTOGRAFÍAS

PENSAR EL ESPACIO


La historia en parte es proyección de ideas, de gentes y de tiempo, en un espacio físico, así como la transformación de éste. Es indudable que el hombre a lo largo del tiempo ha tenido la necesidad de plasmar sobre distintos soportes, ya fuesen piedra o papel, la concepción del espacio físico que le tocó vivir. Pero también del espacio desconocido, muchas veces imaginado, otras veces incluso fantástico, representando multitud de cosas con una clara intención de señalar, medir o colocar en un lugar, montes, ríos, mares, ciudades, etc., pero plasmando también sus ideas, sus temores o sus creencias. Sin duda inventando el espacio, su espacio, de una forma real o fabulosa, pero su espacio vital, tal vez para sentirse vinculado a un lugar con relación a otros lugares que también tenía la necesidad de reflejar.


Esos lugares reflejados en un soporte, serían de gran utilidad, si no, no se entiende la navegación, los viajes, ya fuesen comerciales o de búsqueda, las campañas militares o las peregrinaciones.
La cartografía, los mapas, son una de esas pocas cosas que cuando estamos ante ellos, sea cual sea su naturaleza o el lugar representado, nos atraen y nos sugieren desde un punto de vista emocional o intelectual muchas cosas. Existe desde nuestra infancia esa fascinación por lo que nos cuenta un mapa. Desde el momento en que nos asomamos a él, nos hace viajar por un espacio que aun teniendo un referente real, es irreal. Nuestra mente recreará la Jerusalem de los beatos, las caravanas medievales o los monstruos oceánicos. Viajará a donde quiera, sea un lugar real o fantástico de la mano del cartógrafo que así lo vio, mejor dicho, que así pensó aquellos espacios.
Y eso es lo que pretende esta muestra, no hacer un análisis estricto de la geografía y cartografía como ciencias y sus variantes especializadas, solo queremos de una manera discreta guiar al visitante por las distintas tendencias y por la evolución histórica de la cartografía. Nos interesa más la representación y la visión directa de los espacios. El resto queda en manos del observador, ante él, todo un mundo de imágenes para dejar volar la imaginación y adentrarse en ellos y participar de esos maravillosos espacios pensados.
EDAD MEDIA. MAPAS DE T EN O
Con el hundimiento del Imperio Romano se produce en general un vasto retroceso cultural en toda Europa. En lo que respecta a la geografía se pierden los conocimientos desarrollados en el periodo greco-latino, en especial todo lo que aportó el gran astrónomo y matemático Ptolomeo de Alejandría (90-168 d.C)
La geografía matemática es sustituida por otra basada en las interpretaciones bíblicas con la particular forma de considerar Jerusalén como el centro del mundo conocido. El evolucionado sistema de medición por coordenadas (meridianos y paralelos) se olvida y se retoma el antiguo estereotipo del mundo como un disco flotando en un inmenso océano.
El método cartográfico que se impondrá será el denominado “mapamundi circular”, “discario” o “orbis terrarum” que darán la más conocida expresión de mapa de T en O. El origen derivaría de las representaciones aparecidas en “Las Etimologías” de San Isidoro. Son en realidad jeroglíficos llenos de simbolismo con un claro armazón conceptual religioso donde se quiere representar la armonía del mundo.
De este periodo destacan por su exquisita factura y su gran originalidad los mapamundi representados en los Comentarios del Apocalipsis de San Juan, de Beato de Liébana, donde se ilustran las misiones apostólicas, describiendo que parte le tocó a cada uno evangelizar. De estas representaciones se conservan magníficos ejemplos donde podemos apreciar como se mantiene la característica forma de “mapa de T en O”.

LOS PORTULANOS

Durante el siglo XII surge un tipo de cartografía muy peculiar, las llamadas cartas portulanas o de puertos, más conocidas como portulanos. Se crean como contraposición a los mapas de inspiración eclesiástica que no tenían utilidad práctica, sobre todo para la navegación. Precisamente se elaboran para resolver la navegación por el Mediterráneo. Son muy realistas, con una precisión extraordinaria. Estas cartas surgen para facilitar la navegación de un puerto a otro.

Las primeras de estas cartas portulanas nacen de la plasmación en pergamino, de los datos recogidos por navegantes sobre trayectos entre puerto y puerto a través de observaciones astronómicas. Con la introducción de la brújula, estas observaciones adquieren una gran precisión, y aunque no utilizan el sistema de coordenadas si están trazados a escala.
Su representación se caracteriza por el realce de la línea costera, quedando las tierras del interior, de menor interés, en blanco o con escasos datos geográficos; y uno o más puntos centrales llamados “rosa de los vientos” de donde parten un sistema de líneas de rumbo que forman polígonos. Surgen dos grandes centros de creación de portulanos, Italia y Mallorca. Esta última alcanza sus grandes producciones en los siglos XIV y XV, destacando entre los cartógrafos un judío mallorquín, Abraham Cresques, “magíster mapamundorum et bruxolarum”.
TABULAE NOVAE.
A principios del siglo XV se redescubre la obra geográfica de Ptolomeo. A Europa llega a través de los árabes, donde perduró la tradición latina a través de Bizancio.
De pronto irrumpe en la cartografía medieval la sorprendente precisión del mundo conocido en el siglo II. La obra de Ptolomeo reúne y estudia de forma detallada gran cantidad de guías y periplos anteriores al momento de su elaboración, con una descripción pormenorizada del mundo con un alto grado de rigor.
A partir de ese momento se difunden por toda Europa gran número de reproducciones y se reintroducen en los mapas la graduación por coordenadas, revitalizando el concepto de esfericidad de la Tierra. En poco tiempo aparecen nuevos mapas, los “tabulae novae” o tablas nuevas, referidos, sobre todo a Europa y las distintas naciones del momento, que se van añadiendo a las ya existentes con Ptolomeo. Esto ocurre durante todo el siglo XV, cambiando totalmente el panorama geográfico y cartográfico con la utilización de la imprenta.
A pesar de lo revolucionario y la calidad de las aportaciones ptolemaicas, se observó que no coincidían con los conocimientos empíricos de los portulanos, ya que mantenían un error de medición terrestre que se hizo necesario ir corrigiendo.
Un papel importante en la nueva visión del mundo fue el generado por todas las grandes navegaciones y descubrimientos geográficos de este periodo.

LA NUEVA CARTOGRAFÍA

La eclosión de las navegaciones ultramarinas y de los descubrimientos geográficos, trastocaron por completo la imagen que se tenía hasta entonces del mundo conocido. Esto provocó un radical cambio de la perspectiva geográfica y de cómo representar la Tierra. Así durante todo el siglo XVI la aportación constante de noticias sobre nuevas tierras ocupará el tiempo y el esfuerzo de los cartógrafos para reproducirlas en una perspectiva universal. Esto fue posible con un gran despliegue técnico y nuevas técnicas de proyección.


Durante este siglo los estudios cartográficos, matemáticos y astronómicos se impondrán a los datos de los navegantes y los viajeros, dando como resultado una nueva cartografía. Mención aparte merecen las nuevas técnicas de Mercator y Ortelius, que ponen fin a las formas ptolemaicas.
Mercator: Gerghard Kremer, matemático y geógrafo holandés, corrigió los errores de las medidas terrestres de Ptolomeo y recogió toda la información disponible en la época, crónicas de viajes, mapas, descripciones, etc. Consiguió una gran exactitud. Su gran obra “Atlas”, fue editado un año después de su muerte en 1595.
Ortelius: Abraham Ortel, cartógrafo holandés, el más famoso de su tiempo. Fue cartógrafo de Felipe II. Su gran obra “Theatrum Orbis Terrarum” de 1570, es el primer atlas moderno, con múltiples ediciones. Fue un gran éxito en su tiempo, no sólo por la calidad técnica, sino también por la decorativa.
Los Países Bajos se convierten en el centro europeo de la cartografía, en especial Amsterdam y Amberes, tanto con fines comerciales y de navegación como para el público adinerado que coleccionaba estas bellas representaciones. Precisamente esa será una de las características: el aumento de la riqueza decorativa de los mapas, la delicadeza y la iluminación de las obras. También en Holanda destacarán durante el siglo XVII las publicaciones de las casa Blaeu y Hondius-Janssonius.
También tendrán su importancia la cartografía inglesa y francesa. Precisamente será la Academia Francesa de Ciencias quien puso de manifiesto que la Tierra no es esférica, sino elipsoidal.
LA CARTOGRAFÍA ACADÉMICA.
Durante la segunda mitad del S.XVII se busca una cartografía más rigurosa. Innovaciones como el telescopio, el reloj de péndulo y las tablas logarítmicas, permitieron mejorar las representaciones cartográficas. A finales del siglo se inicia un proceso de reforma, sobre todo en Francia, donde los cartógrafos eran hombres de ciencia pagados por el Rey y la Academia. Los mapas anteriores muy decorados, muchos de ellos elaborados para una demanda de coleccionistas, dejan paso a otros creados con criterios más científicos, más modestos en su diseño, pero más realistas, sobre todo al ir ampliándose con las noticias y datos aportados por las expediciones científicas. Así, en ese periodo asistiremos a la desaparición de los estilos de la vieja escuela holandesa, sustituyéndose por el reformismo academicista del S. XVIII.
Sería durante este siglo cuando se asume un auge de la cartografía ilustrada, influenciada por Francia. Destaca en este país como cartógrafo Cassini, que con el método de triangulación, permitió la representación rigurosamente geométrica de los puntos levantados. Aun así se seguirán realizando muchos mapas de tipo barroco, más arraigados en el S.XVII.
La cartografía ilustrada prescinde del exceso de ornamentación, destacando la calidad alcanzada en la elaboración de cartas náuticas, apoyadas en métodos geodésicos y astronómicos que adquieren una gran calidad científica. De igual modo se elaboran gran cantidad de trazados, itinerarios o mapas de caminos.
En el caso de España, también influido por la Ilustración, con Tomás López de Vargas Machuca se da comienzo a la modernidad, a pesar de sus limitaciones.

Los finales del S. XVIII y principios del S. XIX vendrán marcados por un fuerte desarrollo en la cartografía donde aparecen mapas y planos delineados a mayor escala, hechos con unos detalles sin precedentes.


Durante el período napoleónico se produjeron grandes cantidades de mapas. Este periodo fue el impulsor de las distintas cartografías nacionales en toda Europa. Considerable fue la actuación de los cartógrafos franceses e ingleses en este momento, al verse involucrados en un periodo bélico de gran repercusión europea.
LA CARTOGRAFÍA CONTEMPORÁNEA.
El proceso de revisión y mejora de la cartografía tiene una base científica que alcanza su momento cumbre en la Francia del siglo XIX. La carta geométrica de Cassini sirvió de modelo a los cartógrafos de todo el mundo hasta mediados de este siglo, cuando se adoptó el sistema de proyección policónica, mucho más compleja, que supone una serie de conos, cada uno de los cuales toca la superficie del globo terráqueo en un paralelo diferente, y solo se utiliza el área que se halla próxima a ese paralelo. A principios del siglo XIX se crean los servicios geográficos oficiales en gran número de países, y más adelante las exploraciones llevadas a cabo en esos años permitieron rellenar las grandes manchas blancas de los atlas. La última en ser cartografiada sería la Antártida.
El problema de la representación en los mapas de los relieves terrestres se solucionó con la técnica de sombrear los mapas, aplicando tintas oscuras para señalar las cadenas montañosas. Después aparecieron los mapas policromados, destacando así con los colores diferentes elementos como el relieve, siendo este representado a partir de entonces con las curvas de nivel. De igual modo se crean muchos mapas de escalas muy diferentes. A finales del siglo XIX se puso de manifiesto la necesidad de la cooperación internacional para un mejor conocimiento y representación de la superficie terrestre.
Ya en el siglo XX encontraremos dos periodos muy diferenciados. El primero hasta 1970 con el desarrollo de instrumentos de medida y nuevas técnicas de interpretación, apareciendo una clara divergencia entre cartografía topográfica y temática. El segundo desarrollado a partir de los años 80, donde la tecnología digital y espacial dominan, cambiando de una forma considerable el concepto de la cartografía.
En el caso de la fotografía aérea aunque se inició con la I Guerra Mundial (1914-1918), no sería hasta la segunda Gran Guerra (1939-1945) cuando se generalizó.
Otro apartado importante son los datos obtenidos por satélite para estudios geodésicos por medio de sofisticados equipos.
Todos estos revolucionarios avances obtenidos, culminan con la utilización de los ordenadores y el tratamiento digital de las imágenes, creando lo que en la actualidad se denomina cartografía automática.
En la segunda mitad del siglo XX las Naciones Unidas asumen la cooperación cartográfica internacional, incluyendo las profundidades marinas y la cubierta vegetal del planeta.
A pesar de tantos y tan grandes avances técnicos y los conocimientos cartográficos adquiridos en los inicios del siglo XXI, aún quedan por realizar estudios y levantamientos topográficos y fotogramétricos de grandes áreas del planeta.
OTRAS CARTOGRAFÍAS
Hemos seguido en este trabajo un esquema histórico de la cartografía occidental, pero no por ello hemos querido dejar de nombrar la existencia de otras tradiciones cartográficas muy ricas como las asiáticas o las islámicas.
La cartografía, representación científica de la tierra, también se ha utilizado con fines: didácticos (mapas escolares), lúdicos (rompecabezas), religiosos (Camino de Santiago), cosmológicos o puramente ornamentales.


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