Perfil de la población destinataria del Programa Integral de Salud Sexual y Reproductiva (ssr), vih/sida e its en el Conurbano Bonaerense



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Perfil de la población destinataria del Programa Integral de Salud Sexual y Reproductiva (SSR), VIH/SIDA e ITS en el Conurbano Bonaerense

* Mariana Vazquez mariana.vazquez@huesped.org.ar

* Virginia Zalazar virginia.zalazar@huesped.org.ar

* Marina Rojo marina.rojo@huesped.org.ar

#Martín Romeo equisconsultora@ciudad.com.ar

* Angeles Vazquez angeles.vazquez@huesped.org.ar

* Fernanda Campos fernanda.campos@huesped.org.ar

* Lorena Rodriguez lorena.rodriguez@huesped.org.ar

* Fundación Huésped

# Consultora Equis



Introducción


El Programa Integral de Promoción de la SSR y prevención del VIH/sida es desarrollado por Fundación Huésped desde hace más de 8 años en el Conurbano Bonaerense, con el objetivo mejorar el cuidado de la salud y la calidad de vida de mujeres en edad fértil (25-49 años) y sus parejas, y de adolescentes y jóvenes de ambos sexos entre 14 y 24 años pertenecientes a sectores de bajos ingresos, facilitando el acceso a la promoción de la salud sexual y reproductiva (SSR) y la prevención y atención del VIH/sida.

Para la implementación del programa se diseñó un modelo de intervención que fue ajustándose y reformulándose a partir del monitoreo y evaluación de la experiencia en cada municipio. Este modelo incluye cinco componentes interrelacionados entre si:



  • El fortalecimiento de los centros de salud del primer nivel de atención, para el asesoramiento en salud sexual y reproductiva, VIH/SIDA e ITS a través de servicios de Consejería y Testeo, como parte de la estrategia de APS.

  • El fortalecimiento institucional de otras áreas de la política social a nivel local, para intervenir en la problemática de manera integrada.

  • El entrenamiento de referentes de grupos y organizaciones sociales como promotores de salud y la creación de consejerías comunitarias manejadas por ellos.

  • La formación de multiplicadores juveniles mediante la estrategia Cultura y Salud, que consiste en la producción de mensajes de salud de y para jóvenes a través de talleres culturales para la promoción y prevención de la salud entre pares.

  • La promoción del trabajo en red entre diversos actores: grupos y organizaciones sociales, instituciones intermedias, efectores públicos de salud y otras áreas, autoridades locales, etc.; mediante la gestión asociada y las alianzas estratégicas.

En este marco, en el año 2008 se efectuó un estudio de línea de base previo a la aplicación del modelo de intervención en zonas de alta concentración de población con bajos ingresos, ubicadas en los municipios de Almirante Brown, Florencio Varela, San Fernando y Moreno. El objetivo central de la investigación se orientó a identificar y analizar las barreras de acceso a los servicios de salud entre la población de ambos sexos en edad reproductiva (14-49 años), así como los conocimientos, actitudes y prácticas frente a la salud sexual y reproductiva, el VIH/sida y otras ITS en la población seleccionada.
Metodología

Se realizó una encuesta personal domiciliaria1 en población de ambos sexos entre 14 a 49 años, residentes en zonas seleccionadas según parámetros censales y estudios previos que indicaban alta concentración de población en condiciones de pobreza.

El cuestionario se aplicó a una muestra estadísticamente representativa estratificada por sexo y edad, con un tamaño muestral de 1200 casos: 596 varones (160 entre 14 y 19 años, 160 entre 20 y 24 años y 276 entre 25 y 49 años) y 604 mujeres (160 entre 14 y 19 años, 160 entre 20 y 24 años y 276 entre 25 y 49 años). El margen de error fue de +/- 5.61% para distribuciones simétricas, con un nivel de confianza de 95%.

Se relevaron los siguientes ejes: caracterización ocupacional, socioeconómica, educativa y ambiental de los entrevistados; conocimiento y uso de métodos anticonceptivos; conocimiento de infecciones de transmisión sexual (ITS), sus modos de transmisión y uso de métodos de prevención; asistencia a actividades de prevención del Sida; cambio de hábitos sexuales; situación de discriminación en escenarios simulados; características biográficas en la historia sexual reproductiva; y consumo de alcohol y estupefacientes.

Se prevé analizar la evolución de los indicadores relevados, comparando los resultados de la línea de base con un estudio de impacto que aplicará el mismo instrumento, a partir del tercer año de implementación del modelo en las zonas seleccionadas.
Resultados

El Conurbano Bonaerense es el aglomerado urbano más poblado del país y está compuesto por 24 municipios que rodean la Ciudad de Buenos Aires. Sus 8.7 millones de habitantes representan más del 60% de la población de la provincia de Buenos Aires y alrededor de la cuarta parte de la población argentina (INDEC, 2001).

Según datos oficiales, en esta región el 19.9% de la población se encuentra bajo la línea de pobreza y la tasa de desocupación ronda el 9% (INDEC, 2008). El 25% de la población residente en la región son jóvenes entre 15 y 24 años; en este grupo los índices de pobreza e indigencia superan al promedio.

El Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires declaró que entre 1983 y 2008 se registraron más de 18.000 casos de VIH/sida, lo que significa que la provincia concentra más de la mitad de los casos registrados en el país desde el inicio de la epidemia. Por otra parte, se observa un notorio incremento de las infecciones entre las mujeres en edad fértil, siendo la población con bajo nivel educativo y en condiciones de pobreza quienes presentan mayor vulnerabilidad frente al VIH/sida. Asimismo, 70% de los nuevos casos corresponden a personas desocupadas y 91% no tiene cobertura de obra social.

El presente estudio se realizó en cuatro municipios ubicados en el segundo cordón del Conurbano Bonaerense, donde se concentra la mayor proporción de población en condiciones de pobreza. Según cifras oficiales (INDEC, 2001) la pobreza estructural por NBI alcanza al 19.3% de la población en Almirante Brown, 30.4% en Florencio Varela, 26% en Moreno y 16.1% en San Fernando.

En este marco, se presenta a continuación el perfil sociodemográfico de la población estudiada, así como las barreras a los servicios de salud y los conocimientos, actitudes y prácticas frente a la SSR y al VIH/sida e ITS que caracterizan a este grupo.



1) Características socio demográficas de la población relevada


1.1 Pobreza

Mientras que el 38,4% del total de entrevistados vive en condiciones de pobreza, esta situación se agrava en adolescentes y jóvenes, entre los cuales la pobreza asciende al 77,2% de la población estudiada.

Asimismo, el 8,5% del total de la muestra está en riesgo inminente porque apenas supera el umbral de la línea de pobreza, lo que significa que sus ingresos solo están 25% sobre el valor de la línea de pobreza. Este es un indicador altamente fluctuante, por lo que esa población podría pasar a engrosar el grupo en situación de pobreza.

A su vez, el 20,5% de los entrevistados pertenece al nivel socioeconómico medio en riesgo, el 15,9% al medio pleno y el 2,8% al medio alto y alto.

Por otra parte, el 17,7% de la población relevada está en situación de pobreza estructural o de largo plazo. Es decir, es pobre por criterio de ingresos y también por tener sus Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI).

1.2. Empleo

El 70,7% de las familias de la población entrevistada recibe asistencia económica por medio del Estado Municipal, Provincial o Nacional; 29,6% lo hace a través de programas sociales de ayuda alimentaria y 24,4% por los programas para Jefes y Jefas de hogar.

Además, el 16,7% recibe algún tipo de pensión o jubilación.

Sobre el total de entrevistados el 39,9% declara ser jefe de hogar; dentro de este grupo el 38,2% son mujeres.

Por otra parte, 54,4% de los entrevistados son económicamente activos y el 29,2% de ellos se encuentra en situación de desocupación. En el caso de los jefes de hogar, el 85% son económicamente activos, dentro de los cuales el 10,7% se encuentra sub-ocupado y el 4,3% desocupado.




1.3. Educación

Entre los y las adolescentes de 14 a 19 años, el 62% tiene un nivel educativo adecuado (escolaridad secundaria incompleta). Entre los mayores de 19 años, solo el 30,8 % tiene un nivel educativo adecuado, es decir que alcanzó como máximo nivel educativo secundario completo o un grado superior.

Por otra parte, existe una marcada diferencia entre el nivel educativo de los entrevistados y del jefe de hogar. Los jefes de hogar en las familias de los adolescentes entre 14 y 19 años tienen proporcionalmente un menor nivel educativo que éstos: solo el 52% completó la escolaridad secundaria o nivel superior. En el caso de los entrevistados mayores de 20 años el nivel educativo del jefe de hogar es proporcionalmente superior a los entrevistados, y asciende al 50.8% de los casos. Esto indica una brecha educativa importante en la población de 20 y más años respecto a otras generaciones.


2) Indicadores de base del Programa


Para el monitoreo y evaluación del programa se han establecido un conjunto de indicadores sensibles y significativos, que reflejan aquellas variables centrales sobre las que el modelo de intervención se propone actuar. Estos indicadores caracterizan condiciones referidas a la información y el cuidado de la salud en la población objetivo y su acceso a los servicios de prevención y atención de la salud.

2.1. Acceso a la atención médica

El 57,4% de los entrevistados no está afiliado a ninguna obra social o medicina prepaga. El 38% señaló que el espacio de consulta médica más frecuente es el hospital público y 25% concurre a los centros de salud.

El 82,3% ha realizado una consulta de salud durante el 2007. Entre quienes no realizan consultas, los principales motivos para desistir son: no le gusta ir al hospital, falta de tiempo y atención de los servicios en horarios inconvenientes.

Durante el año 2007, el 69,9% de los entrevistados no realizó ninguna consulta referida a su salud sexual y reproductiva. Dentro del 30% que si lo hizo, el 81,7% son mujeres. Es decir que, el 88,9% de los varones entrevistados no realizaron ninguna consulta referida a su salud sexual y reproductiva.

Los centros de salud concentran el 34,9% las consultas en este tema y los principales motivos de la misma son: chequeo medico (47,4%) y embarazo (24,9%).

Por otra parte, solo el 51,7% de las personas a quien se les indicó un tratamiento en el marco de la consulta lo completó efectivamente.


2.2. Uso consistente de preservativo

Se define uso consistente del preservativo si es utilizado en 1) la primera relación sexual, 2) en todas las relaciones sexuales y 3) desde el inicio de la relación sexual.

Para identificar el uso del preservativo en las relaciones sexuales, se distinguieron dos categorías: con pareja estable u ocasional, siendo el alcance de cada una definido por el propio entrevistado. El objetivo fue establecer si se adoptan pautas de cuidado diferentes en cada situación y, en tal caso, en qué medida los distintos grupos que componen la población seleccionada pueden presentar patrones de comportamiento particulares en relación al uso de preservativo.

La edad promedio de inicio sexual es de 16 años y el 91,5% de los entrevistados son sexualmente activos.

El 46,9% de los entrevistados manifiesta no haber utilizado preservativo en su primera relación sexual, comportamiento que crece significativamente a medida que aumenta la edad de los entrevistados.

El 78,7% de los entrevistados sexualmente activos tiene una pareja estable actualmente, lo cual se incrementa a medida que aumenta la edad. El 42,4% manifiesta no utilizar nunca el preservativo en sus relaciones sexuales con su pareja estable. Esto se observa con mayor frecuencia entre mayores de 25 años, donde el 53,3% de las mujeres y el 51,4% de los varones nunca usan preservativo.

El 62,2% utilizó preservativo en la primera relación sexual con su pareja estable. En cuanto a la frecuencia de uso, el 30,3% de los encuestados con pareja estable refiere utilizar preservativo siempre.

El 43,5% de los entrevistados sexualmente activos manifiestan haber tenido parejas ocasionales. Entre ellos, el 69% ha utilizado preservativos siempre. Esto se observa especialmente en varones menores de 20 años (87,5%) El 81,1% manifiesta haber utilizado preservativo en la última relación sexual ocasional, y entre los varones menores de 25 años el porcentaje se eleva al 97,2%.




Por otra parte, sólo el 77,7% de los entrevistados que reporta el uso del preservativo lo hace desde el comienzo de la relación sexual.

El uso de preservativo es mayor en las relaciones sexuales ocasionales que en las estables, con el 69% y 30,3% respectivamente. La percepción de tener una “pareja estable” difiere de acuerdo a la edad y el sexo.


2.2 Información sobre VIH/Sida e ITS

En relación al nivel de conocimiento sobre las infecciones de transmisión sexual, el VIH fue nombrado por el 72,6% de los entrevistados, seguido de sífilis con el 38,2% y el herpes por solo un 0,9%. El conocimiento de otras ITS es casi inexistente. El desconocimiento total alcanza al 11% de los entrevistados, quienes no pudieron nombrar ninguna ITS espontáneamente y de los cuales el 71,2% son mujeres y varones mayores de 20 años.

Respecto al nivel de conocimiento sobre las vías de transmisión del VIH, se observa que, a pesar que existe información sobre la vía sexual, ésta difiere entre los diferentes tipos de relaciones sexuales. Las relaciones sexuales vaginales fueron nombradas por el 87,1% de los entrevistados, las anales por el 53,1% y las orales solo por el 47,25%.

Otras vías de transmisión nombradas fueron las transfusiones sanguíneas (27,9%) y compartir jeringas (26,2%). Solo el 3,2% de los entrevistados nombró la transmisión madre-hijo como vía de transmisión, aún cuando las mujeres embarazadas acceden con mayor frecuencia al test de VIH que el resto de la población.

En cuanto a la información errónea sobre las vías de transmisión del VIH, se nombró a la saliva, la infección bucal, el beso y el compartir comida, Además algunos encuestados dijeron no saber cuales son las vías. Por lo tanto el 3,4% tiene información incorrecta o un completo desconocimiento sobre las vías de transmisión. El 70% de éstos son menores de 25 años y el 51% es pobre.

Asimismo, el 9,6% de los entrevistados manifiesta haber tenido o tener alguna ITS, entre las cuales se destaca la hepatitis sin especificar el tipo (5,4%), el tricoma (1,1%), la sífilis (1,3%), el herpes genital (0,6%) y el VIH (0,4%). Este último dato refleja 5 casos de VIH en el total de la muestra que voluntariamente develó su estado serológico. Además un 0,5% refiere tener una co-infección con una hepatitis y/o VIH. El 41% de los entrevistados que manifestaron haber tenido una ITS son pobres, incluido 3 de los 5 casos de VIH/sida y la mitad de los casos de hepatitis.

Por otra parte, el conocimiento sobre los métodos para evitar ITS es encabezado por el preservativo con el 87,5% de las respuestas. El 7,7% de los entrevistados nombraron métodos erróneos o no conoce ningún método, el 45,1% de estos son varones y mujeres adolescentes y el 51,6% viven en condiciones de pobreza.

Con relación a la enseñanza sobre métodos de prevención para evitar ITS, 29,8% manifiesta no haber recibido información, el 24,8% nombra un familiar como fuente de información, el 21% nombra a la escuela como fuente, el 8,8% al médico y el 5,3% a un amigo. Al respecto, es marcada la influencia del entorno familiar y escolar por sobre los servicios de salud.



El 69,5% de los entrevistados manifiesta no haber participado de actividades de prevención del VIH durante 2007. Sólo el 15,4% asistió a charlas informativas. Las campañas con las que tuvieron contacto fueron en escuelas (27,8%) y por canales de televisión (5,3%).

El 55,1% de los entrevistados no utiliza ningún método para evitar ITS, de los cuales 55,8% son mayores de 25 años. El 50,8% asegura no hacerlo por tener una pareja sexual estable y el 16,3% por confianza hacia su pareja. Sólo un 33% manifiesta utilizar siempre algún método preventivo, dentro de los que se destacan el 51,8% de los varones adolescentes.

El 83,5% de los entrevistados manifiesta no haber cambiado hábitos a partir de haberse informado o haber tenido experiencias cercanas relacionadas con el VIH. El aumento del uso del preservativo es el cambio de hábito más mencionado, lo hicieron el 6,9% de los entrevistados, de los cuales el 62,6% son adolescentes y jóvenes.


2.3 Información sobre SSR

El método anticonceptivo más conocido es el preservativo (92,4%), seguido por las pastillas anticonceptivas (83,4%). Otro método nombrado es el dispositivo intrauterino DIU (44,6%)

El 59,3% de los entrevistados utiliza siempre métodos anticonceptivos en sus relaciones sexuales. Entre el 23,6% que manifiesta no utilizarlos nunca, se destacan las mujeres menores de 25 años, entre las cuales el 32,5% no utiliza métodos anticonceptivos.

2.4 Uso de doble protección

Este indicador considera el uso combinado del preservativo, para prevenir ITS y VIH, con otros métodos anticonceptivos. De esta manera se puede reunir en un solo valor a quienes no utilizan ningún método y se puede visualizar en qué medida el uso de los métodos de cuidado está asociado a la prevención del VIH e ITS.

Solo el 2,8% de los entrevistados combina el uso de preservativo como método de prevención de ITS y otro método como anticonceptivo. El 40%, dice utilizar solo preservativo para ambos fines. En este grupo el 41,6% son varones adolescentes y jóvenes.

Asimismo, el 24,4% de los entrevistados utiliza métodos para prevenir el embarazo pero no para evitar ITS, mientras que el 22,9% de los entrevistados no utiliza ningún método de prevención ni de embarazo ni de ITS.
2.5 Test de VIH

El relevamiento indagó sobre la realización del test de VIH en la población destinataria pero no sobre su resultado, ya que los entrevistados podían sentir que esta pregunta violaba el derecho a la confidencialidad.

La proporción de personas testeadas alcanza al 47,6% de los entrevistados y la devolución de resultados llega al 94,6%. El 51,5% lo hizo en hospitales públicos.

Los principales motivos para realizar el test de VIH son prescripción medica (27,1%), embarazo (28,7%), para tranquilidad (8,5%) y chequeo médico (5,4%). El 5,4% que no retiró el resultado lo atribuye a que no se lo entregaron o se olvidó de retirarlo. Entre quienes sí lo hicieron, el 68,8% asegura no haber recibido ningún tipo de información, mientras que el 11,1% recibió información preventiva y de atención y el 17,2% solo información preventiva.



2. 6 Control de las embarazadas

Se tomó como grupo de referencia a las mujeres que estuvieran embarazadas al momento del relevamiento o que lo hubieran estado en los últimos dos años. Esta sub-muestra está conformada por 185 mujeres que representan al 34% de las mujeres entrevistadas sexualmente activas.

El promedio de embarazos en la población estudiada es de 2,37. En adolescentes de 14 a 19 años la media es de 0,28.

La detección del embarazo suele ser temprana. El 84,7% de las mujeres registraron el primer control durante el 1º trimestre. El 36,3% realizó entre 1 y 5 controles y el 57,7% ha realizado más de 5 controles durante el embarazo. El 51,5% lo hizo en hospitales públicos.

De las 11 mujeres que no realizaron controles, 6 son pobres y 10 son mayores de 20 años.

En cuanto al test de VIH, el 80,6% de las entrevistadas se lo realizó en el último embarazo, aunque solo el 36,2% lo realizó en el 1º trimestre del embarazo, tal como lo indica la normativa vigente. El 49,6% lo hizo en el 2º trimestre y 14.2% al finalizar el embarazo.



Quienes se realizaron el test de VIH durante el último trimestre fueron 20 mujeres. Entre ellas 10 tenía entre 20 y 24 años y el resto más de 25 años. La mitad de ellas son pobres.

Asimismo, el 19,4% de las mujeres entrevistadas no realizaron el test de VIH durante su último embarazo, dentro de las cuales el 55,5% son pobres.

Por otra parte, el 81,2% de las mujeres que realizaron el test de VIH durante el embarazo no recibieron ningún tipo de información preventiva ni de atención junto con el resultado.

Estos datos dan cuenta que, a pesar de la alta cobertura lograda en cuanto al test de VIH a embarazadas, todavía resta mejorar la oportunidad y calidad de la atención en su administración.

2.7 Uso de drogas y alcohol

El 40,4% de la población entrevistada consume alcohol. El promedio de días de consumo asciende a 1,84 días por semana, que se incrementa a 2,21 días en varones mayores de 25 años. Los litros consumidos promedian los 4,34 litros en el día de mayor consumo semanal y disminuye a 3,49 litros en varones mayores de 25 años y a 3,28 litros en adolescentes de ambos sexos. El mayor consumo es de cerveza y vino.



El 9,3% de los entrevistados ha consumido alguna droga ilícita durante el 2007, de los cuales el 58% son varones menores de 25 años. El reporte de consumo en mujeres fue escaso. Entre los que consumen drogas ilegales el 86,5% consume marihuana, el 33% cocaína y el 0,6% clonazepam. El promedio de consumo asciende a 2,41 días por semana.


2.8 Discriminación hacia personas viviendo con VIH/sida

Para indagar sobre actitudes de discriminación hacia personas viviendo con VIH/sida se utilizó un índice elaborado por el Instituto Gino Germani (UBA) publicado en el informe para el establecimiento de la línea de base del proyecto “Actividades de apoyo a la prevención y el control del VIH/sida en Argentina”(2005). En este marco, se tomaron en cuenta los siguientes indicadores:



  • ¿Compartiría una comida con una persona de la que sabe o sospecha que tiene VIH o Sida?

  • ¿Tomaría del mismo vaso que usa una persona de la que sabe o sospecha que tiene VIH o Sida?

  • Si un maestro tiene Sida, ¿piensa que se le debería permitir seguir enseñando en la escuela?

  • Si se enterara de que alguien que vende fruta y verdura tiene Sida, ¿le seguiría comprando?

  • Si una persona de su familia se enfermara de Sida, ¿preferiría que se mantuviera en secreto?

Se considera la cantidad de respuestas “favorables”, compuestas por las respuestas afirmativas a las cuatro primeras preguntas y la respuesta negativa a la quinta pregunta.

La categorización se realiza en base a los siguientes indicadores:


  • Discriminación baja: 5 respuestas “favorables”

  • Discriminación media: 4 respuestas “favorables”

  • Discriminación alta: 0 a 3 respuestas “favorables”

En este marco, se observó que el 45,7% de las personas encuestadas denota un alto índice de discriminación. El 64,3% de los adolescentes reportan este índice.

Entre los encuestados de nivel socio-económico pobre, el 41,9% reporta un nivel de discriminación medio y el 50,1% un nivel de discriminación alto. En los sectores económicos medio pleno, medio alto y alto prevalece el índice de discriminación medio (55,2%).

También el nivel de instrucción influye sobre los niveles de discriminación. Los niveles más altos de discriminación se observan mayoritariamente entre quienes tienen primaria incompleta (69,9%) y la proporción decrece a medida que aumenta el nivel educativo. En más de la mitad de los entrevistados que completaron la educación secundaria o tienen un nivel mayor de educación predomina un grado de discriminación medio (58,2%) y los niveles de alta discriminación representan solo el 32,9%.



El indicador de discriminación que presentó mayor proporción de casos se vincula al hecho de ocultar la identidad de un familiar con VIH (71%), seguido por la falta de disposición a tomar del mismo vaso que haya usado una persona que sabe o sospecha que tiene VIH (34,4%). Por otra parte, el 82,8% esta de acuerdo con que debería permitírsele a un maestro con VIH enseñar en la escuela. Además, la mayoría de los encuestados (79,3%) compartiría una comida con alguien que sabe o sospecha que tiene y el 69,2% continuaría comprando a una persona con VIH que vende frutas y verduras.


4. Conclusiones


El estudio de línea de base de los Municipios de Almirante Brown, Florencio Varela, San Fernando y Moreno refleja la situación de los y las residentes de ambos sexos entre 14 y 49 años de edad, como destinatarios del programa.

Más de un tercio de los entrevistados se encuentra bajo la línea de pobreza; pero esta proporción asciende a alrededor de la mitad de la población relevada si se considera a aquellos que están en riesgo inminente de ingresar a la pobreza, por la fluctuación del nivel de ingresos. Por otra parte, el clima educativo en el hogar de los entrevistados ha disminuido significativamente, observándose especialmente en el grupo de mayores de 20 años, quienes alcanzaron un nivel de educación inferior a la reportada por el jefe de hogar.

De acuerdo a los datos registrados tanto a nivel nacional como en la Ciudad de Buenos Aires y la Provincia de Buenos Aires, la mayor parte de las nuevas infecciones por VIH se encuentran en población de bajos ingresos y con bajo nivel educativo. En este sentido, las características sociodemográficas de la población estudiada dan cuenta de la situación de vulnerabilidad en relación a la epidemia de VIH/Sida.

Respecto a la accesibilidad a los servicios de salud, se observó que los espacios de consulta médica más frecuentes son el hospital público y los centros de salud. La asistencia a éstos como los principales lugares donde tramitar sus consultas, implica una gran demanda para los efectores públicos. Este hecho remarca la necesidad de que dichos actores cuenten con la información, los recursos y la capacitación necesaria para hacer frente a tal demanda.

Asimismo, se pueden encontrar diferencias en el acceso a los servicios de salud según el sexo y la edad. Solo un tercio de la población consulta sobre su salud sexual y reproductiva y esta proporción es similar a la encontrada en estudios anteriores (Vazquez, 2007). Además, son pocos los varones que realizan consultas relacionadas a su salud sexual y reproductiva, por lo que es necesario reforzar las estrategias de de promoción de la SSR y prevención de ITS y VIH/Sida para facilitar el acceso de los varones y en particular de los adolescentes y jóvenes.

Con relación a las prácticas de cuidado y auto-cuidado en salud sexual y reproductiva, se observa que el uso de preservativo es mayor en las relaciones sexuales ocasionales que en las estables. Esta situación también se encontró en otras investigaciones de los últimos años (Kornblit, 2005 – Vazquez, 2007 – Jorrat, 2008) donde el uso del preservativo en pareja ocasional supera en más del doble al uso con la pareja estable. Por otra parte, la utilización del preservativo es más frecuente como método anticonceptivo que como protección frente al VIH y otras ITS.

Respecto a la información preventiva, aunque el VIH es la ITS más nombrada, el nivel de conocimiento sobre las diferentes vías de transmisión es desigual e insuficiente, especialmente en lo referido a la transmisión vertical, aún en mujeres que fueron testeadas durante el embarazo. Sin embargo, mientras en este estudio se reportó que el 3,2% de los entrevistados tenía información sobre la transmisión del virus por vía perinatal, en otro estudio del mismo año realizado sobre población similar se reportó el 2% (Jorrat, 2008) y en la línea de base realizada durante el año 2003 (Vazquez, 2007) apenas llegaba al 1%.

Asimismo, el desconocimiento de la población entrevistada sobre otras infecciones de transmisión sexual es preocupante, debido a su creciente incidencia tanto a nivel nacional como regional. Además, la presencia de ITS no tratadas ofrece una puerta de acceso para la infección por VIH.

En cuanto al acceso a la consejería y testeo voluntario, la mitad de los entrevistados se realizaron el test de VIH por lo menos una vez, pero, al igual que en el estudio realizado en 2003 (Vazquez, 2007), la mayoría no recibió información preventiva. Aún así, el 94% de las personas testeadas retiró el resultado, encontrándose la misma proporción en otro estudio realizado el mismo año (Jorrat, 2008). Al respecto, se señala la falta de aprovechamiento de los espacios de pre y post test para realizar acciones de consejería que alienten la promoción y prevención de la salud; y en este sentido, la necesidad de entrenar a los equipos de salud para que asuman estas tareas de asesoramiento.

En relación a las embarazadas, se observó una buena cobertura en el control del embarazo (94%) superando la cobertura registrada en el 2003 (90%). Si bien una amplia mayoría de las mujeres realizan el primer control en el primer trimestre de su embarazo, el test de VIH se realiza mayormente durante el segundo trimestre y no se les brinda ningún tipo de información referida a la prevención y tratamiento. Por esto es importante destacar que para evitar la transmisión perinatal se recomienda hacer el test desde el primer trimestre, ya que con el diagnóstico y el tratamiento adecuado la transmisión de madre a hijo se puede prevenir en el 98% de los casos. La información sobre esta y otras vías de transmisión deben ser provistas a las embarazadas para una mejor prevención de la transmisión perinatal del VIH.

Respecto al consumo de alcohol y drogas, se observó que el consumo de alcohol es alto entre los entrevistados, especialmente en adolescentes de ambos sexos y varones jóvenes y adultos. Este consumo, por estar socialmente aceptado, no despierta alarmas en la sociedad. Por otra parte, 1 de cada 10 entrevistados consume drogas ilegales, casi en su totalidad son varones. Es conveniente resaltar que tanto el consumo de alcohol como el de cualquier otra sustancia psicoactiva reduce significativamente la adopción de medidas de cuidado en cuestiones de salud sexual.

Por último, al indagar sobre actitudes de discriminación hacia las personas que viven con VIH/sida, de acuerdo a la aplicación del índice de discriminación los niveles más altos se observan mayoritariamente entre las personas que tienen primaria incompleta y la proporción decrece a medida que aumenta el nivel educativo. Estos resultados coinciden con la aplicación del mismo índice en los estudio del año 2003 (Kornblit, 2005) y 2008 (Jorrat, 2008), corroborando una tendencia ya identificada en otros estudios sobre discriminación.



Para concluir, es importante resaltar el papel estratégico que tiene la educación tanto para mejorar los indicadores de salud como para reducir los índices de discriminación, a través de la información adecuada y la adopción de pautas vinculadas a la promoción y el ejercicio de los derechos humanos.

Bibliografía consultada

  • INDEC (2001). Censo Nacional de Población y Vivienda. Provincia de Buenos Aires.

  • INDEC (2008) Encuesta Permanente de Hogares Continua. Primer y segundo semestre año 2008.
  • Jorrat, J et. al. “Información, actitudes y conductas en relación con el VIH/sida. Estudio social en población bajo la línea de pobreza en el área Metropolitana de Buenos Aires”. Estudio realizado en el marco del proyecto "Actividades de apoyo en la prevención y control del VIH/sida en Argentina". Fondo Mundial de lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria. Centro de Estudios de Opinión Pública – UBA. Buenos Aires, 2008.

  • Kornblit, A.L. (dir). “Actitudes, información y conductas en relación con el VIH/sida en la población general: Informe para el establecimiento de la línea de base para el proyecto Actividades de apoyo en la prevención y control del VIH/sida en Argentina". Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Fondo Mundial de lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria. Instituto Gino Germani – UBA. Buenos Aires, 2005


  • Vazquez, M et al. “Programa Integral de promoción de la salud sexual y reproductiva y prevención del VIH/sida en mujeres, adolescentes y jóvenes pobres del Gran Buenos Aires. Informe Final”. Fundación Huésped, CIES, Unión Europea. PVD/2002/020-534. Buenos Aires, 2007.



1 La coordinación del estudio estuvo a cargo de Fundación Huésped y se encargó el trabajo de campo a la Consultora Equis.




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