Pgeomorfologia de la provincia de tucuman



Descargar 61.76 Kb.
Fecha de conversión23.01.2018
Tamaño61.76 Kb.

Departamento de Geografía

Cátedra de Geografía de Tucumán

Prof. Alicia Irene García y prof. Ana Isabel Rivas

PGEOMORFOLOGIA DE LA PROVINCIA DE TUCUMAN

ara comprender el relieve de la provincia con sus formas actuales es preciso conocer los principales acontecimientos geológicos y morfogenéticos que han intervenido en su creación. Según Rohmeder y Kühn en el Norte de Tucumán entran en contacto dos elementos antiguos de la estructura del territorio argentino: la zona de la orla fracturada de la Puna, en el Norte y las Sierras Pampeanas en el Sur; mientras que en el sector NE de la provincia se levanta el grupo austral de las Sierras Subandinas (¿Cordillera Oriental?). De esta manera en el área montañosa de la provincia se destacan dos unidades morfoestructurales1 :

1.- Sierras Pampeanas que incluyen los cordones de la Sierra de Quilmes o del Cajón y de las Cumbres Calchaquíes-Aconquija, y

2.- las Sieras Subandinas (¿Cordillera Oriental?) integradas por las Sierras del NE de la provincia y también la Sierra de San Javier.



SECCION MONTAÑOSA DEL OESTE: Sierras Pampeanas

En la provincia de Tucumán las Sierras Pampeanas están representadas por dos cordones subparalelos de orientación general N-S; el occidental integrado por las Sierras del Cajón o Quilmes y el oriental por las Cumbres Calchaquíes y las Sierras del Aconquija, ambos cordones separados por una depresión tectónica que es el Valle de Santa María o Yocahuil. El bloque de la Sierra de Quilmes fue elevado y basculado hacia el Este por una gran falla que corre por su borde occidental, ya fuera de la provincia de Tucumán, mientras que las Cumbres Calchaquíes y la Sierra del Aconquija son dos grandes bloques de basamento elevados e inclinados (volcados) hacia el Este por fallas que corren por el borde occidental de las mismas; estas Sierras están separados entre sí por el Valle de Tafí-Amaicha que constituye también una depresión tectónica de menor magnitud que la representada por el Valle de Yocahuil.



FORMACION DE SIERRAS PAMPEANAS

Intervinieron dos grandes fases de movimiento de la corteza terrestre, separadas por un largo período de tranquilidad tectónica y de denudación regional. Además, nunca fue interrumpido por ninguna transgresión marina desde su remoto origen, es decir que permanecieron siempre bajo un régimen continental.

* Primer movimiento orogénico: fines del Precámbrico-Paleozoico Inferior, ciclo Pampeano (caledónico), fuerte plegamiento, con metamorfismo regional e intrusiones ígneas de granmagnitud: batolitos graníticos cuya intrusión y ascenso fue contemporánea o posterior al plegamiento, rocas cristalinas: gneiss, cuarcitas, esquistos cristalinos, filitas, micacitas, migmatitas, granitos, etc.( rocas metamórficas y graníticas ).

Este zócalo cristalino plegado, en el centro y sur del conjunto de Sierras Pampeanas, aparece separado por una discordancia de la base de los Estratos de Paganzo (Gondwana Argentino) que empezaron a depositarse en el Pérmico. En las sierras de Tucumán no aparece, hasta ahora, la serie de Gondwana, o sea que en ellas falta un rasgo geológico característicos de Sierras Pampeanas. Después del proceso orogénico se inició un largo período de denudación continental (tranquilidad tectónica), su consecuencia morfológica fue la nivelación del relieve, la transformación de las formas ásperas en formas maduras y suaves con el correspondiente depósito terrestre en las zonas más deprimidas. Este periódo de erosión y sedimentación perduró hasta comienzos del Terciario, época en que las Sierras Pampeanas presentan un paisaje del tipo de las planicies de destrucción bastante adelantado (penillanura, peniplanicie) y de cuya superficie sobresalen, luego de la denudación de su cubierta, los anteriores batolitos graníticos como lugares de mayor resistencia y hoy constituyen, en muchos casos, las altas cumbres.

* Durante el Terciario, el gran movimiento orogénico andino que ocurría hacia el Oeste originó también perturbaciones tectónicas en las Sierras Pampeanas, la rígida peniplanicie fue fracturada y fallada diferencialmente en bloques, unos ascendidos y otros hundidos a distintas alturas sobre el nivel del mar, dando como consecuencia la estructura actual en bloques y el relieve de sierras y bolsones. Las perturbaciones fueron acompañadas en algunos sectores por la efusión de rocas volcánicas: lavas, cenizas, tobas y brechas que se observan en partes y en Tucumán, especialmente en el sector occidental y meridional de Sierras Pampeanas. Por lo tanto los movimientos ándicos son los responsables de la estructura actual de la región y de la diferenciación de las unidades morfoestructurales de Sierras Pampeanas y Sierras Subandinas. Las principales diferencias están dadas por el comportamiento tectónico del Basamento, según su grado de metamorfismo, es así que el de bajo grado de metamorfismo (subandino), dotado de cierta ductilidad, permitió su deformación por plegamiento en proporción considerable, mientras que el basamento de alto grado de metamorfismo (pampeano) se comportó rígidamente reaccionando ante las fuerzas y el empuje del Oeste mediante fallas de alto ángulo (inversas), por ejemplo las Sierras de Quilmes, bloque asimétrico con vuelco hacia el Este, falla al Oeste; Cumbres Calchaquíes, bloque levantado por fallas que corren por el Oeste y Este y que inclinan en sentido opuesto hacia el interior del mismo (fallas antitéticas), es el caso de las Sierras del Aconquija, se trata de un bloque con vuelco hacia el Este y falla hacia el Oeste (abrupto de falla).

En el conjunto formado por Cumbres Calchaquíes-Sierra del Aconquija y sus prolongaciones australes, se observan que las fallas se agrupan en 3 direcciones principales y las unidades orográficas se orientan según esas direcciones: en las prolongaciones australes: Sierras de Narváez, Silleta de Escaba, Cerro Quico, Potrerillos, etc. son bloques de rumbo predominante NNO-SSE; la Sierra del Aconquija a partir del Sur del Valle de Tafí tiene un cambio brusco en la dirección de las fallas:NE-SO, rumbo contra el cual parece terminar el sistema anterior, esto provoca la inflexión en las unidades orográficas, configurandose la Bahía de Concepción. En el extremo Norte de la Sierra del Aconquija y en Cumbres Calchaquíes: dirección predominate N-S de las fallas, con dos ramas NNO-SSE y NNE-SSO: Alto de la Totora, Altos de Vipos.

Las partes hundidas o llanas: campos, bolsones, etc. corresponde a las secciones de la antigua peniplanicie hundida a diferentes profundidades, y las sierras actuales representan a los bloques inclinados o elevados.

CARACTERES TIPICOS DE SIERRAS PAMPEANAS


1) Las Sierras Pampeanas tienen formas que no corresponden al concepto propio de la palabra "sierra" ya que carecen de la cresta dentellada de una verdadera sierra. Son cordones largos con rumbos submeridionales, de altura uniforme cuya culminación se acerca mucho a la horizontal. Se encuentran apenas interrumpidas por los "monadnocks" graníticos que sobresalían de la vieja peniplanicie y que son cerros aislados pocos destacados del conjunto macizo y compacto con su línea curvada uniforme que presenta el filo principal de las sierra. Sólo se dan formas más abruptas en las partes más altas, en donde la glaciación pleistocénica ha podido labrar circos glaciares como en los Nevados del Aconquija; se trata de cumbres chatas, planas y anchas, verdaderas "pampas" de altura por ejemplo el Cerro Muñoz.

2) Cuando se trata de bloques largos oblicuamente inclinados hacia el ESTE o el OESTE (bloques asimétricos con vuelco hacia el ESTE u el OESTE ),su perfil transversal muestra una gran diferencia entre sus dos vertientes o pendientes. La vertiente formada por la falla o una serie de fallas escalonadas (abrupto o rechazo de falla) tiene una pendiente abrupta; la otra que representa a la peniplanicie anterior, ahora inclinada y basculada, se caracteriza por sus faldas largas y tendidas de pendiente suave en las que en muchos lugares (en los interfluvios) se conserva parte de la antigua peniplanicie o antigua superficie de erosión y sedimentación.

3) Las depresiones o cuencas tectónicas intercaladas entre los bloques elevados o sierras, por ser zonas de hundimiento se caracterizan por el espesor considerable de los depósitos terciarios y cuaternarios (cantos rodados, arenas, arcillas, cenizas volcánicas, loess, limos fluviales, etc.). Muchas de estas cuencas han pasado del estado de acumulación al de evacuación y han elaborado sobre sus viejos aluviones terrazas fluviales en distinto estado de desarrollo, son ejemplos el Valle de Santa María en su sector central, el Valle de Tafí, de la Ciénaga, la cuenca de Escaba-Chavarría, la de Chasquivil, Valle de Raco, Potrero de las Tablas, valle de San Pedro de Colalao, el mismo valle del Río Salí y Campo del Pucará-Valle del Suncho (fuera de la provincia, pero del "area tucumana").

4) Los macizos graníticos presentan formas sobresalientes dentro del relieve general (Nevados del Aconquija, Cabra Horco, etc. ).

Recordemos los depósitos terciarios a ambos lados de las Cumbres Calchaquíes: Grupo Choromoro y Grupo Santa María, así como el Grupo Aconquija en el pie oriental de esa sierra; del mismo modo los depósitos cretácicos del Grupo Salta en las estribaciones orientales de Cumbres Calchaquíes y de San Javier (ver mapa geológico).

Una particularidad morfológica de las Sierras Pampeanas tucumanas es la existencia de formas glaciares en las altas cumbres del Aconquija que por su altura de más de 5.500 m. sobrepasan todavía hoy el límite de las nieves eternas. Durante el cambio climático del Pleistoceno el límite de las nieves perpetuas estaba situado hasta 1400 m. más abajo (del nivel actual) por lo que estas cumbres fueron cubiertas por masas suficientes de nieve para producir glaciares cortos, que luego desaparecieron por completo ante el retroceso del nivel de las nieves permanentes hasta más de los 5.200 m. Las cuencas de alimentación de aquellos glaciares son los circos glaciares, hoy vacíos, que se distinguen perfectamente desde la llanura desde Concepción: Andalgalá, Campo del Arenal, pues son formas ajenas al carácter general de las semiplanicies levantadas. Otra evidencia de la acción glaciaria en los Nevados son la existencia de morrenas de distintos tipos (frontales, laterales, de fondo), hoy en proceso de destrucción y evacuación por la acción fluvial. Estos fenómenos glaciarios se han debido fundamentalmente al hecho de que los Nevados están expuestos favorablemente a las corrientes húmedas procedentes del Atlántico. Lógicamente que la glaciación de los Nevados no puede competir ni por su intensidad, extensión y efectos morfogénicos con otras zonas glaciares del país como son la cordillera mendocina y menos aún los Andes Patagónicos-Fueguinos.

Según Rohmeder en los Nevados del Aconquija en general se pueden distiguir 3 zonas con respecto a la glaciación o glaciarismo pleistocénicos:

1.- la alta, es decir desde las cumbres hasta 2.500 m. con los circos glaciares, artesas y morenas laterales y terminales de las últimas etapas de los glaciares,

2.- una zona media, entre 2500 m hasta 1800 o 1000 m, compuesta de valles con restos fluvioglaciares gruesos provenientes de distintas fases y etapas, en parte ya evacuados, según las bocas de los respectivos valles,

3.- y una zona baja, donde se acumulaba en grandes conos de deyección el material fluvioglaciar de los avances de los frentes de los glaciares y el más fino material de los retrocesos.



Evolución de la glaciación: Según Rohmeder a una primera glaciación se deben los circos iniciales en las faldas de las cumbres altas; los depósitos glaciarios y fluvioglaciares han desaparecido por el mayor desarrollo de una segunda glaciación más fuerte, cuando se excavaron los circos en las cumbres radiales y se profundizaron los nichos ya existentes hasta la formación de pequeños glaciares de valles. Una tercera glaciación más pronunciada recién pudo haber originado las cortas artesas de las vertientes occidentales de las Sierras y permitió el avance de los glaciares australes y orientales, produciendo las artesas amplias de estos faldeos y la unión de las lenguas más avanzadas en un glaciar de piedemonte. La cuarta glaciación, de dimensiones y efectos más reducidos, cubre los restos de la anterior con sus productos de desintegración de las rocas, ocupando sólo una parte de las cavidades excavadas en la época anterior. La relación de estas glaciaciones con la de la Cordillera de los Andes no está aún resuelta. Podría ser que las 4 glaciaciones de los Nevados quepan dentro del período de máxima glaciación de los Andes o de la última con sus diferentes fases: en este caso sería probable que existieran otras glaciaciones anteriores en los Nevados cuyos vestigios se habrían borrado con el efecto de las posteriores.

En cambio G. Viers asegura que en los Andes mendocinos no hubo más de dos glaciaciones, cuando mucho, seguro una y probablemente dos que se correlacionarían con el Riss y el Wurm de las glaciaciones Alpinas. Si en Mendoza, una zona más fría que Tucumán, no hubo más que dos glaciaciones, en Tucumán entonces sólo hubo una glaciación y los restos que encontró Rohmeder serían los restos de distintos momentos de una única glaciación.



Orografía: En este conjunto de Sierras Pampeanas, orográficamente podemos distinguir las siguientes partes: Sas. de Quilmes o del Cajón, de 4300 m a 4720 (Cerro Negro) como altura máxima, es su límite occidental en la provincia de Tucumán. En el cordón formado por las Cumbres Calchaquíes- Sas. del Aconquija podemos distinguir tres secciones:

1.- la Sección Septentrional hasta el río de Los Sosas- La Angostura, caracterizada por el paralelismo casi perfecto de las cadenas y su valles intercalados y por la considerable extensión del grupo hacia el este.

Al Oeste de San Miguel de Tucumán, después de la Sierra de San Javier (que no pertenece a Sas. Pampenas) siguen alternantes: Loma Montuosa, Periquillo, Alto del Garabatal, Sas. del Siambón, de la Hoyada y de Anfama, La Cuenca de la Ciénaga separa estas elevaciones de su continuación orográfica austral más baja, las Cumbres de Mala Mala (3500 m). Subdividida y ramificada en forma de abanico, entre ella la Cumbre de Tafí, rematan hacia el SUR en el llano, en el pie de la sección central de las Sierras del Aconquija. La terminación septentrional de esta sección es algo diferente a la austral: está formada por bloques aislados y elevados sobre el nivel general, circundados por planicies como restos del antiguo paisaje: cerro Cabra Horco, con las mesadas de San José y Chasquivil; ellos pierden altura hacia el NORTE y forman cada vez más morros aislados como ser el Alto de la Queñoa o Taco Yaco, Alto de la Totora, Morro Lucho. Bordeando a estas sierras por el oeste se levantan Las Cumbres Calchaquíes (continuadas hacia el NORTE por la Sierra de Santa Bárbara-Carahuasi y hacia el SUR por el C º Pabellón) con una zona encumbrada con el carácter de una verdadera altiplanicie coronada por una serie de mayores elevaciones como el Cerro Pelado, Altos de Lara, Cumbres de Amaicha, El Negrito y otros de 3500 a 4500 msnm; la altura máxima es el Morro de la Laguna de 4.452 msnm.

Hacia la parte austral de estas cumbres se encuentra la depresión tectónica del Valle de Tafí de 2000 msnm, cerrado en el SUR por una corta cadena filosa en dirección NE-SO: los cerros Ñuñorco Grande de 3.321 m. y Ñuñorco Chico de 900 msnm.; mientras que por el NORTE está conectado con el Valle de Sata María por la Quebrada de Amaicha a través del Abra del Infiernillo de 3.042 msnm. El Cerro Muñoz de 4.600 msnm. y sus sierras secundarias (de las Horquetas, de los Potrerillos, del Quemado, Macho Huañusca ), cierran la cuenca de Tafí por el OESTE . Un abra alta y plana, el Portezuelo de las Animas de 4.150 m., lo separa del cordón central formado por C º de las Animas y los Nevados del Aconquija. En la zona central del Valle de Tafí se levanta el Cerro Pelado o Loma del Medio a 2.680 msnm. ( 680 m. sobre el fondo del valle), un pequeño bloque elevado o exhumado por la erosión, rodeado por el Valle de Tafí, de las Carreras, Rodeo Grande y El Mollar.

2) En la sección Central, al SUR del Río la Angostura-Los Sosa, la parte central de los cordones (Cº de las Animas-Nevados del Aconquija) no cuentan con valles longitudinales y por ello carece de los grandes contrafuertes, que más al NORTE y al SUR, se intercalan entre la montaña y la llanura, es decir que entre el filo principal y el llano levantaría un sector compacto, de gran altura. Es aquí donde el Aconquija se presenta con toda su grandeza inmediatamente desde la llanura, la "Bahía de Concepción". En la suave vertiente inclinada hacia el ESTE, a causa de la fuerte erosión, no se ha podido conservar la antigua superficie intacta sino que está desintegrada o disuelta en un gran número de filos transversales agudos, con laderas abruptas, separados por quebradas muy hondas y casi inaccesibles por donde bajan ríos o torrentes caudalosos. Las altas cumbres que se divisan desde la llanura tucumana (desde Monteros-Concepción) pertenecen a tres grupos de elevaciones: en el NORTE las estribaciones australes del Cº Muñoz que descienden hasta el Portezuelo de las Animas de 4.300 m.; una parte media, desde el Cerro de las Animas hasta el Paso o Portezuelo del Campo Colorado; y en el SUR las cumbres de los Nevados del Aconquija. Este sector central en sus más altas cumbres es escotado por la erosión de los glaciares pleistocénicos y el material de acarreo fluvioglacial que se desparramó sobre gran parte del piedemonte, donde forma una llanura de piedemonte. Esta por su parte, ha sido recortada por los ríos consecuentes casi paralelos, de modo que actualmente, delante de la vertiente principal oriental de la sierra alta, se extiende una región de bajas colinas que comunican el piedemonte con la llanura. Los Nevados presentan alturas superiores a los 5.000 msnm.: se destacan el Cº de la Bolsa ( 5.300 m. ), el Tipillas de Cerrillos (5.400 m ), Cº de las Minas ( 5.500 m. ), Cº Chimberí o de la Laguna ( 5.500 m. ), Cerro de Bolsón o Nevado del Bolsón de 5550 m. la cumbre máxima de la provincia, llamada también el Clavillo de los Tres Cerrillos (nacientes del río Bolsón); entre el río Cochuna y el Bolsón se levanta otro Clavillo (Nevado del Clavillo, Clavillo Tucumano o Cumbre de la Jaya) de 5.450 m., más al SUR el Nevado o Cº de Las Dos Lagunas o de Los Cóndores de 5.450 m.; en la Loma Atravesada o Loma del Vallecito se encuentra el "Clavillo" de la Atravesada de más de 2.000 m. (la famosa " cuesta del Clavillo" en el camino hacia Las Estancias ). El grupo más austral de los Nevados se destaca con los Cerros Overo (5.350 m.) y el Nevado del Candado de 5.450 m. y el Cº Pabellón de 5.200 m.

3) El grupo de las Sierras Sudoccidentales o Australes de la provincia, correspondiente al sector SO tucumano, comprende también la cuenca tectónica del Campo del Pucará y su prolongación el Valle del Suncho o de las Estancias. Este grupo de sierras, inclusive su franja fronteriza, se presenta nuevamente como un conjunto de sierras y valles paralelos; se halla constituido por dos, luego más al S por tres, cuatro y cinco cadenas con sus valles longitudinales intermedios y éstos comunicados entre ellos y finalmente con la llanura por estrechas quebradas (Escaba, de las Cañas, etc). Los mismos nombres de las sierras: Silleta de Escaba, Silleta de la Hiquera, Potrerilllo, indican el carácter particular de cumbres chatas, con declive general hacia el este más débil que hacia el oeste, característico también para otras sierras del conjunto: Morro del Clavillo, Cumbres de Sta. Ana, Cerro Quico, Cumbre de los LLanos, Cumbre de Narváez (2.400 m), Sierra de la Carreta y de Humaya como cordón más occidental. Todos estos cuentan con altura entre 1.800 y 2.800 metros; al sur del cuerpo pasa la Sierra de Ambato y del Alto, y al norte desciende con estribaciones abruptas a la llanura.



VALLE DE SANTA MARIA: tectónica y geomorfología.

El valle de Sta. María constituye una amplia depresión tectónica situada entre bloques del basamento levantados por fallas de notable importancia regional. El bloque representado por la Sierra del Cajón o Quilmes ha sido levantado y volcado hacia el este por una falla de rumbo aproximado N-S que corre por su borde occidental, constituyendo así el borde occidental del valle.

En cambio el borde oriental del Valle está representado por las Cumbres Calchaquíes-Sierra de Aconquija; está también afectado este borde por una falla cuya manifestación superficial está cubierta por sedimentos cuaternarios pero ha elevado el basamento a una altura superior a la de los sedimentos terciarios del Grupo de Santa María que afloran en ese sector del Valle. La ausencia completa de sedimentos terciarios sobre el basamento de la Sierra de Quilmes permite suponer que éstos han sido eliminados por la erosión al producirse el levantamiento del bloque por la falla antes citada. Es decir que la cuenca está limitada por dos fallas que en su fondo aparece tapadas por los sedimentos cuaternarios. Los sedimentos terciarios, al levantare el bloque de Cumbres Calchaquíes, quedaron adosados tectónicamente al bloque y resbalaron independientemente de él; en cambio en la Sierra del Cajón los sedimentos terciarios fueron llevados por la erosión (o ¿se encuentran por debajo, cubierto por los sedimentos terciarios?).

El Valle de Santa María está limitado al ESTE por dos bloques de basamento de gran mgnitud separados por otra depresión tectónica de menor importancia que el Valle de Santa María: es el Valle de Tafí continuada al NNO y SSE por las Quebradas de Amaicha y de Los Sosa respectivamente; el bloque septentrional es el macizo cristalino de las Cumbres Calchaquíes mientras que el austral está representado por la Sierra del Aconquija.

En el Valle afloran los sedimentos del Grupo Santa María, los que localmente presentan suaves pliegues cuyos flancos manifiestan grandes inclinaciones. El plegamiento de la cobertura sedimentaria (pliegues-fallas) indica un juego independiente de ésta con respecto al basamento rígido. Esta cobertura es visible en la margen derecha del Valle, recostada sobre las Cumbres Calchaquíes y Sierra del Aconquija. Las diferencias que existen entre el Terciario Superior del Valle de Santa María y el borde oriental de las Cumbres Calchaquíes y Sierra del Aconquija permiten suponer que los bloques estaban parcialmente elevados durante la deposición de los mismos, constituyendo en algún momento un elemento positivo.

Se reconocen dos sistemas de fallas: uno de rumbo NO-SE fuertemente oblicuo a las estructuras principales, y otro de dirección predominante SSO-NNE. El 1º representa la reactivación, quizás de lineamientos antiguos, reconocidos en varias partes del Noroeste Argentino, y el 2º limita los bloques mayores y ha sido originado por los movimientos andinos, más intensos en el Mioceno-Plioceno, después de la deposición del Grupo Santa María, habiendo continuado hasta épocas recientes (Pleistoceno Superior).

El Valle de Santa María es una depresión intermontana dentro de la unidad estructural de Sierras Pampeanas.

Geomorfología: El Valle de Santa María es una típica región semiárida a árida. Los elementos de la dinámica geomorfológica que se encuentran son:

1) Los conos aluviales: bien desarrollados a expensas de los torrentes que bajan de la Sierra de Quilmes o del Cajón, constituídos por clastos de las migmatitas que constituyen el basamento aflorante, son formas fuertemente erosionadas por la dinámica lineal reciente y actual; su formación dataría del Pleistoceno Superior. También encontramos un conjunto de conos anormalmente pequeños adosados al basamento, posiblemente vinculados a una reactivación tectónica neopleistocénica, cercanos a Amaicha del Valle.

2) Los derrames terminales("epandages") torrenciales arenosos y con escasos rodados (abanicos aluviales): corresponden al área de disipación reciente y de la sierra de Quilmes hacia el Río Santa María y los que se desarrollan en la extremidad distal de los niveles de glacís que se apoyan contra el basamento de las Cumbres Calchaquíes y Sierra del Aconquija.

3) Las terrazas de acumulación limo-arenosas y arenosas(dos niveles) de los ríos Santa María y Amaicha (Pleistoceno y Reciente u Holoceno respectivamente).

4) Los glacís de "epandage" o de derrame (tres niveles): desarrollados exclusivamente en el piedemonte occidental de las Sierras del Aconquija y Cumbres Calchaquíes y cuya presencia está vinculada a la existencia de una pendiente favorable, menor que la existente al pie de la Sierra de Quilmes cuya vertiente oriental está ocupada por los conos aluviales ya citados. Los niveles de glacis fueron elaborados en el Pleistoceno Superior, período en que se constató balanceos climáticos con tendencias relativas a la sequía y humedad sucesivas. Primero en una etapa de torrencialidad se depositaron mantos de rodados o epandages aluviales; una segunda etapa de menor torrencialidad puso en marcha los mecanismos de erosión tipo glacis; una tercera etapa, de tipo torrencial, similar a la primera, favorece a la deposición de nuevos mantos y así sucesivamente.

Se encuentran tres depósitos que han sido erosionados, reconociéndose sobre ellos superficies de erosión en plano inclinado (superficie de glacís), lo que implica la intervención de factores climáticos distintos de los que proporcionaron la extensión de los mantos de rodados (epandage). El segundo nivel de epandage ha cubierto casi totalmente el valle, mientras que el primero más joven tiene menos desarrollo y está formado a expensas del anterior. Del tercer nivel quedan sólo relictos. La relación entre niveles de glacis2 se ha establecido por erosión, redeposición y encajamiento entre el primer y segundo nivel, y por reactivación tectónica y erosión posterior entre el segundo y tercer nivel.

El origen de los glacis se asocia a una sucesión de torrencialidad: el agua arrasa con materiales de la montaña y trae los derrames de barro, piedras, etc. Los derrames en manto cubrieron el valle. Período de sequía: erosión tipo glacis, en que se empareja la superficie niveladora , cepillándola, con lo que se forma el glacis. Reactivación tectónica: una mayor pendiente, los ríos excavan en busca de su nuevo nivel de base, se alteran los glacis. Los ríos forman el segundo nivel (fondo de sus cauces), destruyen la primitiva superficie en el fondo de sus cauces dejan el segundo nivel. En el actual nivel de glacis: ensanchado por los restos de anteriores niveles, se observa que hoy allí los ríos se están encajando de nuevo, de tal manera que se está elaborando el nuevo nivel de glacis (1ª).

El desarrollo de formas de erosión por la acción combinada de clima y tectónica, permiten identifiacar en los sedimentos terciarios un relieve apalacheano; además, entre Amaicha del Valle y Santa María se comprobó una inversión de relieve, demostrada por la presencia de un sinclinal suspendido, desarrollado entre Amicha del Valle y el Arroyo Caspinchango.



SECCION MONTAÑOSA DEL NORDESTE. SIERRAS SUBANDINAS

Según Mon los elementos estructurales de estas sierras al NE y O de la ciudad de San Miguel de Tucumán, presentan rumbo predominante NNE-SSO y están distribuidos en dos cordones constituidos por sierras en posición escalonada: uno de ellos formados por la Sierra de la Candelaria (Salta), de Medina-Nogalito y San Javier y el otro situado más al E está integrado por las Sierras del Campo y La Ramada. Cada Sierra corresponde a un gran anticlinal en cuyo núcleo aflora el basamento metamórfico; los ejes de los anticlinales buzan tanto hacia el Norte como hacia el Sur. Estos pliegues se han producido por el ascenso de bloques de basamento fallados que al elevarse han plegado la cobertura sedimentaria, pero al mismo tiempo los bloques han sido lo suficientemente dúctiles como para experimentar también deformación por plegamiento. Tanto el basamento como la cobertura se han plegado juntos sin que se note ningún juego independiente entre ambos. La Sierra del Nogalito representa un bloque de menor tamaño adosado al de Medina, con el que se suelda en su extremo meridional.

Podemos concluir diciendo que el pasaje ente las Sierras Subandinas y Pampeanas no se verifica por simple elevación del basamento y eliminación de la cubierta sedimentaria como había sido propuesto anteriormente González Bonorino, sino que además hay un cambio profundo en el estilo de su formación. El contacto entre ambas unidades estaría dado en el macizo intermedio (Alto de la Totora y Alto de Vipos) situado entre la Sierra de San Javier al este y las Cumbre Calchaquíes al oeste, representando una zona de comportamiento intermedio pero posiblemente más cercano al de las Sierras Subandinas ya que en su núcleo afloran facies de bajo grado de metamorfismo que han experimentado deformación por plegamiento.

CUENCA DE TAPIA TRANCAS O VALLE DE CHOROMORO

Recibe este nombre la depresión tectónica que se extiende entre las estribaciones orientales de las Cumbres Calchaquíes y la Sierra de Medina al Norte de la Sierra de San Javier. Esta cuenca está ubicada dentro del ambiente subandino (sierras Subandinas), en ella afloran principalmente sedimentos terciarios (grupo Choromoro) que corresponden a lo que muchos autores han incluído en el amplio término de Terciario Subandino; en gran parte están cubiertos por depósitos del cuaternario en sus bordes y en algunos núcleos anticlinales asoman los sedimentos del Grupo Salta (Cretácico Sup.-Terciario Inferior).

El límite occidental del Valle de Choromoro es de origen tectónico; las grandes fallas que afectan el borde oriental de las Cumbres Calchaquíes y de sus estribaciones ponen al basamento y, en algunos casos, al Subgrupo Pirgua (Mesozoico, areniscas rojas) en contacto con los sedimentos terciarios que rellenan la depresión. El borde oriental está dado por la Sierra de Medina, donde los sedimentos mesozoicos (Grupo Salta) se inclinan al O. con un ángulo aproximadamente de 45°, de manera que se hunden rápidamente para reaparecer en el núcleo de algunos anticlinales suaves al O. de la ruta Nª 9. No se pudo establecer aún con exactitud el espesor total de los sedimentos cretácico-terciarios que rellenan la depresión, pero se piensa que alcanzan como mínimo 2.500 m. Estos sedimentos están suavemente plegados, aún no se decidió si éstos se deben a movimientos diferenciales del basamento mediante fracturas o son producidos por el despegue de una parte de la cobertura que se ha movido independiente del resto. Las fallas son de rumbo permanente cercano a los meridianos, sin embargo se notan fracturas de rumbo fuertemente oblicuos con respecto a las estructuras principales.

En la zona se distinguen las siguientes unidades morfológicas:



  1. Penillanura: se presenta en ambos sectores montañosos, es decir, Cumbres Calchaquíes y Sierra de Medina. El sector occidental desciende suavemente hacia la cuenca por medio de un amplio pedimento arenizado, mientras que el Block oriental desciende bruscamente hacia la playa a través de un pedimento arenizado de poca extensión. Pedimento: plano inclinado, glacis.

La penillanura ofrece pendientes bruscas y rápidas que señalan una sucesión de fallas paralelas con hundimientos sucesivos. El macizo occidental presenta una morfología en bloques, a distintos niveles muestra marcados abruptos de falla en sentido N-S que han hecho descender varios metros de sectores del bloc. Estos abruptos acusan considerables rupturas de pendientes donde aparecen las rocas terciarias, fundamentalmente areniscas, que al parecer se depositaron bajo condiciones paleoclimáticas áridas y quedaron "colgados" cuando se produjo alternativamente el levantamiento del bloc y el hundimiento de la base de la cuenca. Este sistema de fracturas se produjo a fines del Terciario, durante los movimientos ándicos, sacando los materiales de su posición normal y tectonizando a la serie terciaria. El macizo de la Sierra de Medina presenta en sus cumbres una superficie uniforme de aplanamiento mostrando notables frentes de falla.

b) El pedimento: se diferencia notablemente en ambas márgenes. El occidental se caracteriza por su mayor extensión y altura, mientras que el oriental es más reducido. Esta formación está representada en el OESTE por un nivel principal, que es por donde corre el camino y un nivel superior del que sólo quedan restos (adosados a Cumbres Calchaquíes). El nivel principal está cubierto por una delgada película de materiales pequeños y pocos rodados y mezclados con arenas de distintos tipos. Sobre esta cubierta los ríos efectuaron una notable destrucción, dando lugar a cauces de fondo plano y paredes casi verticales.

c) La playa: es la unidad morfológica del fondo de la cuenca, por ella corre el Río Salí que recibe tributarios que tienen sus nacientes en ambos cordones montañosos. Es una cubeta ondulada constituida en superficie por sedimentos modernos de coloración pardo-arisácea. En todas partes el terreno es accidentado por la presencia de suaves elevaciones de base plana con altitud uniforme, muy seccionada por los torrentes antiguos y modernos. Esta gruesa capa de materiales sedimentarios se acumuló en el fondo de la cubeta mediante un escurrimiento mantiforme. Este material descendió a la cubeta mediante un escurrimiento mantiforme, es decir acarreado por el agua pero englobado en una masa de barro que se depositó normalmente; esto se supone por cuanto los trozos de rocas no ofrecen ningún rodamiento. La playa entonces se cubrió de una faja ininterrumpida que se extendía desde el pie de ambos macizos montañosos, pero el aluvionamiento fue más importante desde la vertiente de las Cumbres Calchaquíes. En la actualidad este manto se presenta discontinuo por efectos de la fuerte disección producida por los ríos y por causas neotectónicas. Hoy existen sectores aislados con formas de lomas, con un notable aplanamiento en las partes cumbrales, que muestran coincidencia en altitud, éste sería el nivel superior de los materiales que se depositaron. El nivel inferior está dado por el fondo de los cauces que disectaron los sedimentos. La tectónica cuaternaria reactivó ciertas fallas lo que produjo la inclinación o basculación, levantamiento o hundimiento, de algunos trozos del manto depositado como los que se observan en el "Balcón de Vipos".- Otros autores consideran que a través de los derrames que cubrieron toda la cuenca no pueden separarse el pedimento de los relictos de la llamada playa, no separan pedimento de la playa.

LLANURA TUCUMANA.

En realidad la llanura tucumana constituye una llanura de piedemonte en toda la provincia porque según la clasificación de De Martonne para climas templados con ríos que tienen un recorrido menor de 500 km. debe tener una pendiente del 0,33 % para estar incluido dentro de la llanura de piedemonte. Según Rohmeder la llanura central tucumana comprende la tendida pero no uniforme u homogénea superficie preserrana comprendida entre el Río Salí-Dulce y las Montañas del Oeste y Nordeste. Se compone de lomas, plataformas y terrazas delante de las estribaciones montañosas y está más extendida cuando más próxima al río se encuentra. El río Salí corre por el eje de una depresión ovalada cuya parte oriental y sudoriental le comunica suavemente con la llanura chacopampeana.

En el piedemonte se presentan restos de una franja de colinas compuestas de material cuartario, a veces con núcleo terciario (Plioceno), alcanzando 500 msnm, en el sur y 600 msnm, en el norte (el límite entre llanura y montaña aumenta de sur a norte). Estas colinas son restos o segmentos de anteriores abanicos de pedregullo y de rodados gruesos en las bases de las quebradas, relacionados con los movimientos orogénicos terminales, recostados sobre la franja de sedimentos pliocenos y anteriores que bordean el pie de las montañas del Aconquija y de Burruyacu. La coherente faja de abanicos, como consecuencia de un moderno ascenso del conjunto, ha sido cortada y dividida por los mismos ríos que la habían depositado. Ellos llevaron el material ya existente y el acarreo nuevo más hacia el Este rellenando más la amplia depresión entre el semicírculo montañoso y dejando subsistir la actual serie de colinas pieserranas junto a los faldeos o algo distantes de ellos. Se trata de conos de deyección depositados en las zonas adosadas a las montañas, la terminación de los conos se observa sobre un nivel de glacís. Los ríos produjeron extensa playas arenosas sobre esos conos, en el área sur este proceso se ha cumplido desde ambos lados de la depresión, entre la Sierra de Guasayán y los cordones australes del Aconquija, cerrándose así la continuación hacia el sur de la anterior depresión interserrana. Con esto se creó al sur una zona hidrográficamente indefinida, una clase de divisoria de agua muy amplia, es decir una zona marginal de suaves ondulaciones, de depresiones playas donde se pierden las aguas ocasionales de las sierras en los barreales y salitrales de finísimos materiales de acarreo, mantenidos abiertos por los vientos dominantes del S y SE.

En líneas generales, la llanura al Este del Río Salí-Dulce, como la del Oeste, no es horizontal absoluta; forma algo así como una arista sumamente suave el Este del Río Salí-Dulce, con dirección hacia el sudeste, hacia la punta septentrional de la Sierra de Guasayán. Sobre esta suavísima y ancha lengua de terrenos algo más elevados se hallan una serie de débiles depresiones, se trata de lechos borrados de cauces desaparecidos o producto de una deflación eólica. El río Salí corre por un lecho aterrazado sobre sustrato terciario suavemente plegado.



La llanura tucumana estructuralmente forma parte del borde occidental del graben chaqueño que se define morfológicamente por la sedimentación de la llanura chaqueña. Las aguas surgentes y semisurgentes del Este tucumano, en parte termal, comprueban la continuación del accidentado relieve tectónico del oeste también debajo de esta parte de la llanura tucumana (llanura oriental), zona marginal que actúa como una típica franja fronteriza entre áreas y territorios.

Apunte para uso exclusivo de los alumnos de la cátedra de Geografía de Tucumán.

Docentes responsables Prof. Alicia Irene García y Prof. Ana Isabel Rivas.

Este apunte debe ser con la lectura de la siguiente bibliografía.

Bibliografía

ACEÑOLAZA Y TOSELLI (1981). Geología del Noroeste Argentino. Facultad de Ciencias Naturales U.N.T. Tucumán.

SANTILLAN DE ANDRES, SELVA y RICCI, TEODORO (1980). Geografía de Tucumán. Facultad de Filosofía y Letras - U.N.T. Tucumán.

SANTILLAN DE ANDRES, SELVA y RICCI, TEODORO (1966). "Región de la Cuenca de Tapia Trancas". Serie monográfica 15. Dpto de Geografía, Facultad de Filosofía y Letras, U.N.T .Tucumán.

SANTILLAN DE ANDRES, SELVA, RICCI, TEODORO, SANTAMARINA, y WÜRSCHMID, E. J. (1966). "La región de las sierras del NE de la Provincia de Tucumán". En Monografía 16. Dpto. de Geografía, Facultad de Filosofía y Letras - U.N.T - Tucumán

COLEGIO DE GRADUADOS EN CIENCIAS GEOLÓGICAS DE TUCUMAN (1984). Geología de Tucumán. Editada por el Colegio de Graduados en Geología y el Instituto Miguel Lillo.Tucumán

FERREIRO y MON (1973). "Geomorfología y tectónica del Valle de Santa María". Acta Geológica Lillona Tomo XII: Fundación Miguel Lillo. Tucumán.

KÜHN Y ROHEMEDER (1943). "Estudio Fisiogeográfico de las Sierras de Tucumán". Monografía 3- IEG, UNT. Tucumán.

MON, R. y URDANETA (1972). "Introducción a la Geología de Tucumán". Raga tomo XXVIII:3. Bs.As.

MON, RICARDO (1976). "Esquema Estructural de la Provincia de Tucumán". Raga Tomo XXVII: 2 Bs. As.

MON, RICARDO: (1976)."La Tectónica del Borde Oriental de los Andes en la Provincia de Salta, Tucumán y Catamarca". Raga Tomo XXXI: 2 Bs. As.

SETTI, E. J. : (1972) "Consideraciones Geomorfológicas sobre la Cuenca de Tapia Trancas". Geographia Varia Opera. Departamento de Geografía, Facultad de Filosofía y Letras - UNT, Tucumán

ZUCCARDI, RAMON y FADDA, G. : (1985) "Bosquejos Agroecológico de la Provincia de Tucumán" Miscelánea 86, Facultad de Agronomía y Zootécnia, UNT., Tucumán.

ZUCCARDI Y FADDA: (1972) "Mapa de Reconocimiento de Suelos de la Provincia de Tucumán". Publicación Especial 3, Facultad de Agronomía y Zootécnia, UNT , Tucumán.

1 porción de la corteza terrestre caracterizada por una estructura y morfologías propias

2contacto entre montaña y fondo del valle por un plano inclinado con menos de 8% o 9% de pendiente.

Fecha:Año 2001.




La base de datos está protegida por derechos de autor ©bazica.org 2016
enviar mensaje

    Página principal