Plan de emergencia (delimitacióN, contención y erradicacióN) Introducción



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Plan de emergencia






PLAN DE EMERGENCIA (DELIMITACIÓN, CONTENCIÓN Y ERRADICACIÓN)
Introducción

Plan documentado de acciones fitosanitarias, que ha de implementarse en un área oficialmente delimitada para fines fitosanitarios, si se detecta una plaga o se sobrepasa un nivel de plaga especificado. Involucra medidas de emergencia, para prevenir el establecimiento y/o la diseminación de una plaga después de su entrada reciente (re-establecimiento de un área libre de plagas).

Cuando se detecte la presencia de plagas que pongan en situación de emergencia fitosanitaria a una o varias especies vegetales, en todo o en parte del territorio nacional, la SAGARPA instrumentará el Dispositivo Nacional de Emergencia de Sanidad Vegetal, que consistirá en la aplicación urgente y coordinada de las medidas fitosanitarias necesarias.

Existen plagas nuevas que pueden llegar o llegan a México y requieren atención en forma preventiva para retardar la propagación, controlar o erradicar cualquier plaga que se haya introducido.

Este producto tiene como objetivo contar con un plan documentado de acciones fitosanitarias para prevenir el establecimiento y/o la diseminación de una plaga después de su detección.

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I. ANTECEDENTES.

México es signatario, junto con otras 170 naciones, de la Convención Internacional de Protección Fitosanitaria, CIPF, la cual forma parte del programa mundial de políticas y asistencia técnica en materia de cuarentena vegetal que se lleva a cabo en el seno de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, FAO. Este acuerdo internacional que data de 1951, se tomó con el fin de prevenir la diseminación e introducción de plagas de plantas y productos vegetales y promover las medidas apropiadas para combatirlas. A través de este acuerdo, los países adheridos al mismo se comprometen a adoptar una serie de principios y medidas de protección fitosanitaria tendientes a promover y proteger el comercio internacional de productos vegetales.

Entre los compromisos más importantes que se derivan de la CIPF, esta la responsabilidad de establecer y mantener un Sistema de Vigilancia, análogo a los que se operan en las áreas de salud humana y sanidad animal. Este sistema de vigilancia se define como el “proceso oficial mediante el cual se colectan y registran datos sobre la presencia o ausencia de plagas y enfermedades por la vía de inspecciones, monitoreo u otros procedimientos”.

Con esta base, cada país adoptante de la CIPF, se compromete a la aplicación de una serie de medidas fitosanitarias, armonizadas internacionalmente, que se aplican a las plantas, los productos vegetales, los lugares de almacenamiento y de empacado, los medios de transporte y contenedores, así como al suelo y todo organismo, objeto o material capaz de albergar o diseminar plagas de plantas. Como resultado de estas medidas, se ubican áreas libres de plagas y enfermedades, se logra la detección temprana de nuevos organismos dañinos, se integran listados de plantas cultivadas y silvestres consideradas como hospedantes de plagas reglamentadas, listas de productos básicos protegidos y registros de la distribución actual de plagas reglamentadas en el territorio de cada país. Lo anterior bajo una serie de principios como la Soberanía, Armonización, Transparencia, Justificación Técnica y Cooperación, entre otros, que garantizan la prevalencia de la racionalidad, la buena voluntad entre las naciones y la protección al libre comercio.

Aunado a lo anterior, el hecho de que México sea el país que más tratados de libre comercio ha firmado al nivel internacional (10 a nivel mundial, además de contar con tres Acuerdos de Complementación Económica; esto involucra a 42 países, lo que representa aproximadamente un mercado potencial de más de 900 millones de consumidores, según datos de la Secretaría de Economía, 2009)., subraya la importancia de contar con un sistema de vigilancia dotado de los mayores avances científicos y tecnológicos, a la altura de los que operan actualmente en las naciones más desarrolladas del planeta para garantizar, por un lado, la protección de los artículos y productos vegetales nacionales y por el otro, la confianza de sus socios comerciales en la calidad y sanidad de los mismos.

En concordancia con estos hechos, la legislación mexicana en materia de sanidad vegetal, desde 1994 y con las actualizaciones del 2007, ya incorpora en el texto de la Ley federal de Sanidad Vegetal la obligación de definir y aplicar las medidas fitosanitarias convenidas internacionalmente, destacando la necesidad de que las mismas se sustenten en evidencias y principios científicos, considerando para ello el apoyo del Consejo Nacional Consultivo Fitosanitario y sus Comités Científicos.

Con esta base, el SENASICA, a través de la Dirección General de Sanidad Vegetal, ha iniciado la instrumentación del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica Fitosanitaria, SINAVEF, en el cual se abordan como problemas piloto seis plagas reglamentadas, HLB de los cítricos, Cochinilla rosada del hibisco, mosca del mediterráneo, la langosta centroamericana, palomilla del nopal y roya asiática de la soya, integrando tecnologías como la percepción remota, los sistemas de información geográfica, los modelos de simulación, nuevos enfoques epidemiológicos y la más moderna tecnología informática para sistematizar los procesos de vigilancia epidemiológica fitosanitaria en el país. Este esfuerzo se lleva a cabo a través de un convenio entre el SENASICA y la UASLP donde entre otros objetivos, se busca desarrollar metodologías y esquemas de trabajo que sirvan como soporte técnico y científico tanto para las acciones de vigilancia externa e interna, como para el diseño de los programas fitosanitarios con enfoque epidemiológico que implemente el SENASICA a través de la DGSV.

El presente documento contiene los fundamentos técnicos, que a través del Centro Nacional de Referencia Fitosanitaria, se proponen para sustentar la vigilancia epidemiológica de plagas reglamentadas y las medidas sanitarias y fitosanitarias que de ésta se derivan.



II. REFERENCIA FITOSANITARIA.

El Centro Nacional de Referencia Fitosanitaria, es el área que se encarga de las cuestiones técnicas dentro de la Dirección General de Sanidad Vegetal, su función, como el nombre lo indica, consiste en ser referente, fuente de información y consulta en materia técnica en los aspectos de diagnóstico fitosanitario, control biológico, análisis de riesgo y en epidemiología y saneamiento vegetal.

El papel de la referencia fitosanitaria es el de proveer los estándares en cuanto a protocolos, métodos, procedimientos y técnicas relacionados con el diagnóstico, la vigilancia epidemiológica y la protección fitosanitarios, proporcionando las bases para la estandarización y la homologación a los niveles nacional e internacional en materia de medidas fitosanitarias para plagas bajo control oficial. La Referencia fitosanitaria es el proceso mediante el cual la DGSV define:


  • Los protocolos para el diagnóstico y la evaluación de conformidad de los laboratorios aprobados.

  • El Análisis de Riesgo, la vigilancia y los métodos para el muestreo, control, y reporte del estatus epidemiológico de plagas bajo control oficial

  • Los Métodos para la colecta, aislamiento, purificación, reproducción y liberación de organismos de control biológico.

Respecto a la vigilancia epidemiológica fitosanitaria, el SENASICA ha establecido dos elementos fundamentales para contar con una visión unificada e integral de la información fitosanitaria de las plagas reglamentadas, al nivel nacional, estos son:



  • El SINAVEF, un sistema que permite poner a la disposición de los técnicos, funcionarios, investigadores, productores y público en general, los reportes, boletines de alerta, las herramientas de análisis y las bases de datos referentes a este tipo de organismos.

  • El PARE, una guía o protocolo para el manejo de la información contenida en el SINAVEF con el propósito de determinar el estatus de un organismo considerado como plaga y diseñar las medidas encaminadas a la vigilancia y manejo del mismo.

Otro avance importante en esta materia se refiere al desarrollo del Sistema Coordinado de Operaciones para el Manejo de Plagas Reglamentadas y su Epidemiología, SCOPE, el cual se constituirá en la plataforma oficial de vigilancia y alerta de plagas reglamentadas externas e internas; a la fecha esta plataforma se construye considerando únicamente 6 plagas de referencia, con énfasis en el desarrollo del sistema, quedando pendientes los aspectos de caracterización detallada de los organismos y la inclusión de nuevos problemas fitosanitarios de gran relevancia para la agricultura, como los que se proponen en este documento.


Este moderno sistema sienta las bases para evolucionar la sanidad vegetal en México y pasar de un enfoque de atención a emergencias a la prevención sistemática de problemas fitosanitarios. En tal sentido, la ampliación y actualización del SCOPE se constituirá en la estrategia más importante para la modernización de la toma de decisiones en aspectos de sanidad vegetal en el país.
III. ESTRUCTURA DEL PARE

El Proceso de Prevención y Análisis para la Referencia Epidemiológica de Plagas de Importancia Cuarentenaria, PARE, es la estrategia del SENASICA para consolidar el enfoque preventivo en el manejo de los problemas fitosanitarios. Para ello toma en cuenta los actores, los insumos y la infraestructura necesaria para abordar esta importante tarea, así como un esquema de articulación de los esfuerzos como medida para garantizar la eficacia y la eficiencia de los procesos.

El PARE es la aplicación del concepto de ARP como base de la Vigilancia Epidemiológica y la Sanidad Vegetal. En el diagrama de la Figura 1, se muestra la relación entre el ARP y algunos de los procesos más importantes dentro de la referencia fitosanitaria, como son la definición de las Medidas Fitosanitarias, La implementación de un Sistema de Vigilancia y Monitoreo, El Desarrollo de Tecnologías para el Muestreo y Manejo y El Manejo del Organismo mediante la aplicación de las MF correspondientes.

Figura 1. Elementos del PARE y su relación.

La Estrategia de prevención respecto a la posible introducción, dispersión y establecimiento de un organismo considerado de importancia cuarentenaria inicia con el Análisis de Riesgo de Plagas, el cual permite determinar:



  • La probabilidad de que el organismo considerado como amenaza se introduzca y se disemine por el país.

  • Los patrones probables de introducción y dispersión.

  • Las características, hábitos y requerimientos del organismo y sus posibles hospedantes.

  • Las zonas con mayor riesgo, por la presencia de hospedantes y/o por la existencia de condiciones favorables para el desarrollo del organismo.

  • El impacto económico ante la probable introducción y establecimiento del organismo

  • Las Medidas Fitosanitarias correspondientes de acuerdo al nivel de riesgo que representa el organismo

  • Las características del Sistema de Vigilancia para la detección, el monitoreo y la alerta relacionados con el organismo

  • Las necesidades de investigación y desarrollo tecnológico para dar soporte a la vigilancia y manejo del organismo.

  • Las estrategias de vinculación, capacitación y seguimiento para la implementación de campañas para el manejo del organismo.

Dentro de la visión moderna de la referencia fitosanitaria que despliega hoy en día el SENASICA, el PARE es el conjunto de procedimientos que permite jerarquizar las amenazas fitosanitarias de carácter reglamentario y planificar con fundamentos técnicos y científicos las medidas preventivas para su oportuna detección, así como para su erradicación, contención o manejo.

Las Etapas o procesos principales que integran el PARE son El ARP, La Vigilancia, La Investigación y Desarrollo Tecnológico y El Manejo. Auque estos procesos guardan una estrecha interrelación, se abordan por separado para enfatizar las alternativas de análisis en cada caso y los productos, que para efectos de la referencia fitosanitaria, son la parte más importante.

3.1. Etapa 1. Análisis de riesgo

La Convención Internacional de Protección Fitosanitaria, CIPF, es un organismo fundado en 1951 que agrupa a 171 naciones con el propósito de “Prevenir la diseminación e introducción de plagas de plantas y productos vegetales y promover medidas apropiadas para combatirlas”

Este importante acuerdo internacional, del cual nuestro país es signatario, compromete a los países a implementar una serie de acciones como la emisión de certificados fitosanitarios y la vigilancia, inspección y desinfección o desinfestación de plantas y productos vegetales. Uno de los compromisos más importantes que forman parte de este acuerdo, es el relacionado con el Análisis de Riesgo de Plagas, ARP, el cual es uno de los principios operativos de la CIPF para la protección de las plantas y la aplicación de medidas fitosanitarias en el comercio internacional.

Las Medidas Sanitarias y Fitosanitarias, MSF, son una serie de disposiciones aplicables a las plantas, los productos vegetales, los lugares de almacenamiento y de empacado, los medios de transporte, contenedores, el suelo y todo organismo, objeto a material capaz de albergar o diseminar plagas de plantas. La aplicación de las MSF debe justificarse con base en evidencias científicas.

El ARP es el instrumento metodológico que ha sido designado dentro de la CIPF como fundamento de las MSF, ya que éste:


  • Aporta las evidencias científicas para determinar si un organismo es una plaga.

  • Evalúa la probabilidad de introducción y dispersión de la plaga y su posible impacto económico en un área definida.

  • Propone opciones en materia de manejo que puedan reducir el riesgo a un nivel aceptable.

Las Normas Internacionales sobre Medidas Fitosanitarias, NIMF’s, son la guía convenida por las naciones participantes de la CIPF para implementar sus programas nacionales y cumplir con los compromisos contraídos con la propia CIPF. En el caso del ARP, la FAO publicó en 2007 un Manual de Entrenamiento en ARP, el cual analiza de manera exhaustiva todos los pasos de este análisis; desde el punto de vista normativo, existen 3 NIMF’s que se refieren a los detalles del proceso:



  • La NIMF No. 2, “Marco para el Análisis de Riesgo de Plagas”.

  • La NIMF No. 11, “Análisis de Riesgo para Plagas Cuarentenarias, incluyendo el Análisis de Riesgos Ambientales y Organismos Vivos Modificados.”

  • La NIMF No. 21, “Análisis de Riesgo para Plagas No Cuarentenarias, reguladas.”

En el diagrama de la Figura 2, se señalan las diferentes Etapas del ARP de acuerdo con la NIMF No. 2, ubicándose además las fases correspondientes al PARE



Figura 2. Correspondencia entre el ARP y el PARE

Como puede apreciarse, una vez que se ha determinado que el riesgo representado por cierto organismo No es Aceptable, la definición de Medidas Fitosanitarias para el Manejo del Riesgo corresponde, en el caso del PARE al Dispositivo Nacional de Emergencia (DNE),

Para una revisión detallada de los aspectos a considerar en cada una de las Etapas del ARP, se recomienda considerar el Manual de entrenamiento en ARP de la FAO (2007), de manera resumida, las características de estas etapas son:


      1. El Inicio del ARP, es la etapa en la cual se definen las causas por las que se lleva a cabo el ARP, éstas pueden estar relacionadas con :

    1. La identificación de una vía que presenta un riesgo potencial para la introducción o diseminación de una plaga

    2. La identificación de una plaga (a partir de una detección o intercepción o bien de un requerimiento de importación), la cual puede requerir MSF

    3. La revisión de las políticas y prioridades fitosanitarias existentes

  1. La identificación de un organismo que no había sido conocido como plaga con anterioridad.

En general, la etapa 1 del ARP comprende la definición de los objetivos, el acopio de toda la información relevante con respecto al organismo u organismos que han sido identificados potencialmente como una plaga cuarentenaria y la definición del Área para la cual se efectúa el ARP.

En esta etapa el ARP puede detenerse si se determina que el organismo no es una plaga o bien que la vía analizada no conduce o disemina plagas.



      1. Evaluación del Riesgo, es la etapa subsecuente del ARP cuando se ha determinado que existe una vía con potencial para el ingreso de plagas o un organismo que puede ser una plaga cuarentenaria o una plaga no cuarentenaria que amerita ser regulada. Los procesos principales que se abordan en esta etapa son:

  • La Categorización de la plaga

  • La Evaluación de la probabilidad de introducción (incluyendo el establecimiento) y dispersión

  • La Evaluación de los impactos potenciales de la introducción y dispersión.

Los elementos que se consideran para la categorización de la plaga son: su identidad precisa; la presencia o ausencia de ésta en el área del ARP; su situación regulatoria; su potencial para el establecimiento y dispersión en el área del ARP y su potencial para causar daño económico en el área del ARP. Los detalles de este proceso pueden consultarse en el Manual de la FAO y en las NIMF No. 11 y 21.

De manera general, en las normas internacionales, el Riesgo representado por un organismo se expresa como la combinación de la Probabilidad y el Impacto; es decir, la probabilidad de introducción del organismo y el impacto potencial que éste ocasionaría. De acuerdo con el Manual de ARP de la FAO, el riesgo se expresa de la siguiente manera:
Riesgo de una Plaga = (Probabilidad de Introducción) X (Magnitud del Impacto)

Prob. Introducción = (Prob. de entrada) x (Prob. establecimiento) X

(Prob. de diseminación)

Magnitud del Impacto = (Impacto económico) X (Impacto ecológico) X

(Impacto Social)
La probabilidad de entrada de una plaga depende de las vías seguidas desde el país exportador hasta el lugar de destino, y de la frecuencia y cantidad de las plagas asociadas con ellas. Entre más vías haya, existen mayores probabilidades de que la plaga entre al área de ARP.

La probabilidad de entrada de un organismo o de un grupo de organismos, puede asociarse a los siguientes factores:



  • Probabilidad de que la plaga esté asociada con la vía en el lugar de origen

  • Probabilidad de supervivencia durante el transporte o almacenamiento

  • Probabilidad de que la plaga sobreviva los procedimientos vigentes de manejo de plagas

  • Probabilidad de transferencia a un hospedante apropiado.

La estimación de la probabilidad de establecimiento, requiere por su parte de el análisis de información más detallada sobre el o los organismos involucrados. Los principales factores que pueden determinar el establecimiento de una plaga son:



  • La disponibilidad de hospedantes compatibles, hospedantes alternativos y vectores.

  • La presencia de condiciones ambientales favorables en el área del ARP

  • Las prácticas culturales y medidas de control en el área del ARP

Las características específicas de la plaga también influyen sobre su probabilidad de establecimiento en el área del ARP, entre ellas, las más importantes son:



  • La estrategia reproductiva de la plaga, donde características como la partenogénesis o la autofecundación, la duración del ciclo de vida, el número de generaciones por año, etc., pueden incrementar las probabilidades de establecimiento

  • Su adaptabilidad genética, ya que características como el polimorfismo y la amplia variabilidad genética mejora las probabilidades de que la plaga se adapte a las fluctuaciones ambientales y pueda sobrevivir en un amplio rango de hábitats, desarrollar resistencia a los pesticidas y superar la resistencia de los hospedantes.

  • El nivel poblacional necesario para establecerse, donde las especies que pueden establecerse con bajos niveles poblacionales tienen mayores posibilidades de hacerlo exitosamente.

En cuanto a la probabilidad de dispersión, es conveniente recuperar información sobre la biología del organismo que se haya generado en las áreas donde la plaga está presente, para tratar de establecer comparaciones con las condiciones prevalecientes en el área del ARP. Entre otros, los factores que pueden ser tomados en consideración son:



  • La biología de la plaga, es decir, sus mecanismos de reproducción y dispersión.

  • La existencia de condiciones ambientales favorables (naturales o artificiales) que faciliten la dispersión natural de la plaga.

  • La presencia de barreras naturales.

  • El uso final pretendido para el producto, ya que los frutos o granos destinados a procesos destructivos no son tan efectivos como medios de introducción de plagas.

  • La disponibilidad y abundancia de vectores potenciales de la plaga en el área del ARP.

  • el potencial de movilización con lo productos dentro del área del ARP.

  • Los enemigos naturales potenciales de la plaga en el área del ARP

  • El potencial de hibridación con parientes naturales en el área del ARP.

  • Los registros de dispersión del organismo después de la introducción en cualquier lugar que haya ocurrido.

En cuanto a los impactos o consecuencias de la introducción de la plaga, es conveniente obtener información de las áreas donde la plaga está presente en forma natural o se ha introducido, con el fin de comparar con la situación en el área del ARP.

Es conveniente recordar que las plagas pueden ocasionar efectos directos y efectos indirectos en las plantas, en la economía y en el ambiente. En el análisis de las consecuencias económicas, la NIMF no. 11 propone la utilización de algunas técnicas analíticas para determinar, de una manera más detallada, los efectos económicos potenciales de una plaga cuarentenaria.

Aunque es recomendable efectuar análisis cuantitativos de las consecuencias económicas de la introducción de una plaga, cuando se disponga de datos para ello, en muchos casos, los datos cualitativos resultan suficientes. Es útil también efectuar análisis basados en valoraciones no monetarias (número de especies afectadas, calidad del agua) o en la opinión de expertos, si el análisis sigue procedimientos documentados, coherentes y transparentes.

Si en la evaluación del riesgo, se determina que el evento de introducción del organismo es muy poco probable o su impacto no es de consideración entonces se concluye que no hay riesgo o bien éste es Aceptable y el ARP termina. En cambio, si el riesgo es importante, ya sea por la alta probabilidad o la magnitud del impacto o ambos, entonces es necesario definir medidas fitosanitarias que garanticen un nivel adecuado de protección o de mantenimiento de la condición fitosanitaria ya sea en todo el territorio nacional o en parte de éste.

Desde el punto de vista metodológico, existen dos enfoques para el ARP:



  • Un Enfoque Cualitativo, el cual considera Clasificaciones basadas en la opinión de expertos que utiliza escalas ordinales (Alto, Medio, Bajo)

  • Un Enfoque Cuantitativo, el cual consiste en Clasificaciones basadas en el análisis de datos cuantitativos sobre variables relacionadas con la probabilidad de introducción y dispersión de una plaga.

Es necesario reconocer que en la práctica, en México y en la mayor parte del mundo, los ARP han seguido el enfoque Cualitativo; entre las principales causas de esta situación, en el caso de nuestro país, se encuentran:



  • La falta de datos sobre el comportamiento de los organismos o su relación con los eventos meteorológicos y la insuficiencia de las bases de datos climáticas, lo cual imposibilita la aplicación de técnicas cuantitativas para la evaluación del riesgo.

  • La dificultad, en general, de acceder a los registros de datos de índole no solo fitosanitario, sino productivos, económicos, físicos, etc., lo cual genera una gran heterogeneidad en la disponibilidad de datos para el análisis al nivel nacional

  • La falta de articulación de los esfuerzos entre los diferentes actores de las entidades públicas y privadas

  • La falta de capacitación y actualización del personal técnico y científico relacionado con la sanidad vegetal y su integración con otras disciplinas necesarias para el manejo de enfoques holísticos en la sanidad vegetal.

En el enfoque Cualitativo, la definición del Riesgo y sus implicaciones descansa mayormente en la interpretación, que un grupo de expertos, hace de la información disponible. El papel de los expertos, en este caso consiste en calificar o dar un valor final al riesgo o a la probabilidad de establecimiento o dispersión del organismo, o bien, a la magnitud del impacto económico, todo ello con base en su criterio e interpretación de la información general con que cuenta, en ausencia de datos duros. Los principales problemas relacionados con los ARP basados en el enfoque Cualitativo tienen que ver con ciertas ambigüedades en la interpretación de lo que es “Alto”, “Medio” o “Bajo” Riesgo o la clasificación de algunos eventos como “Poco probables”, “Medianamente Probables” o “Muy Probables”; todo lo cual imprime un grado de incertidumbre considerable al proceso de ARP.

En el caso del Enfoque Cuantitativo, el criterio y la opinión de los expertos siguen siendo importantes, sin embargo, éstos son aplicados ahora a etapas intermedias en el proceso del ARP, como en el establecimiento de criterios o ponderaciones que ayuden a clasificar, utilizando datos, la probabilidad de establecimiento de una plaga en una región, o sus patrones de dispersión, así, la calificación final del riesgo implica el cálculo de probabilidades de que los valores de ciertas variables climáticas ocurran en los períodos considerados como críticos para el establecimiento o la reproducción del organismo. El resultado final de la evaluación del riesgo son consideraciones objetivas que confieren una mayor confiabilidad al ARP.

Actualmente, al nivel internacional hay una tendencia hacia la integración de sistemas compuestos por modelos y bases de datos que permitan la realización del ARP bajo el enfoque cuantitativo. Algunos de los sistemas más representativos de esta tendencia son el CLIMEX (Sutherst, et al., 2007) y el NAPPFAST (Magarey, et al., 2007), en la Unión Europea existe incluso un proyecto denominado PRATIQUE (Enhancements of Pest Risk Analysis Techniques), el cual se enfoca al desarrollo de estrategias integrales y sostenibles para el Análisis de Riesgo y Manejo Fitosanitarios.

A partir del 2009, el SENASICA, a través de la DGSV, y con el concurso de varias instituciones nacionales de investigación y enseñanza superior, puso en marcha el Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica Fitosanitaria, SINAVEF, mediante el cual se coordinaran las acciones de vigilancia interna y externa de plagas reglamentadas en el país, tratando a su vez de subsanar las deficiencias que hasta ahora han imposibilitado la aplicación de enfoques más basados en la prevención y el análisis cuantitativo en el manejo de la sanidad vegetal. Este importante sistema se encuentra aún en desarrollo y se ha previsto dotarlo con las más modernas herramientas analíticas y bases de datos, para darle soporte al Análisis de Riesgo de los organismos sujetos a la vigilancia interna y externa, constituyéndose en el más importante punto de encuentro entre los principales actores relacionados con la sanidad vegetal en nuestro país.

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