Plan de Trabajo 2018



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Plan de Trabajo 2018



semiótica i

SEMIÓTICA DE LAS MEDIATIZACIONES

EN ÉPOCA DE PLATAFORMAS

Titular: José Luis Fernández

Adjunta: Daniela Koldobsky

JTPs:Mónica Berman, Beatriz Sznaider, Ximena Tobi

Ayudantes de 1ª: Jimena Jáuregui, Mariano Lapuente, María de los Ángeles Mendoza, Pablo Porto López, Santiago Videla.
Becarios adscriptos: Jimena Jáuregui (Doctorado), Bárbara Pacífico (Estímulo)
Carrera de Ciencias de la Comunicación

Facultad de Ciencias Sociales -UBA

PRESENTACIÓN

Este documento presenta el Programa de Trabajo de la asignatura para el año 2018. Para su diseño se han tenido en cuenta los contenidos mínimos establecidos por el Diseño Curricular de la Carrera en Ciencias de la Comunicación y la relación que debe establecerse con el recorrido previo de los alumnos (CBC) y con las materias correlativas.

También se han tenido en consideración:


  • las necesidades de conocimiento técnico que la disciplina provee para los diferentes ejercicios profesionales a los que la carrera habilita;

  • el estado actual de la realidad mediática y del conocimiento actualizado respecto del tema;

  • el desarrollo alcanzado en nuestro trabajo de investigación dentro de la universidad y nuestras discusiones con enfoques desde la/s convergencia/s o la/s divergencia/s mediáticas, teóricas y metodológicas.

En un mundo mediatizado sometido a transformaciones brutales y en el que, sin embargo, se observan permanencias sorprendentes, este programa se presenta como una herramienta para la inserción de nuestros alumnos no sólo en un campo disciplinario, el de la Sociosemiótica de las mediatizaciones, sino en la experiencia de investigar fenómenos socio-culturales que sufrirán transformaciones en el año de cursada.

Además del carácter informativo que tiene para la Dirección de la Carrera, el documento debe ser considerado como el primer contenido bibliográfico para los alumnos en tanto herramienta de información, situación y evaluación del trabajo de la Cátedra.


El Equipo de Trabajo

I. LA SOCIOSEMIÓTICA FRENTE A LAS NUEVAS CONVERGENCIAS Y DIVERGENCIAS DE LAS MEDIATIZACIONES. EL FENÓMENO PLATAFORMAS. José Luis Fernández (2018)
1. Presentación

Cada año, la presentación de nuestro Programa de trabajo nos enfrenta a nuevos desafíos. El nuestro es un equipo de enseñanza e investigación que tiene como objetivos de trabajo el estudio de nuevos fenómenos mediáticos, pero en ese camino acostumbramos recuperar tradiciones teóricas y metodológicas de las que puedan aprovecharse sus experiencias de reflexión y aplicación. Avanzar en el conocimiento no es un procedimiento de abandono sino de recuperación y transformación de lo ya sabido frente a lo nuevo.

Actualmente nos enfocamos especialmente en las denominadas plataformas mediáticas, complejos sistemas de sistemas de intercambios mediáticos, en red y/o en broadcasting, interaccionales o espectatoriales, masivos, grupales o interindividuales, informativos, ficcionales, afectivos, sociales o comerciales, de búsqueda o de presentación para búsquedas, etc. (Fernández, 2016). En ese sentido, entendemos que hay vida social, mediática, en estas plataformas, que justifican la denominación de sus prácticas como “socialidad en plataformas” (Van Dijck, 2016).

El enfoque en plataformas nos lleva a un nuevo paso de convergencias con las otras disciplinas o modelos teóricos que se enfocan en la mediatización. Un avance que nos lleva también a precisar nuestras proposiciones, compararlas con las provenientes de otros modelos, revisar y modificar lo que decíamos de etapas previas de la mediatización. Como solemos decir, avanzamos, pero avanzamos en espiral, recogiendo lo que fuimos construyendo en el camino y proyectándolo hacia nuestras investigaciones y las de nuestros colegas.



2. Un camino de trabajo en un espacio complejo de investigación

Por otra parte, cada año que se inicia nos muestra que el camino recorrido ya tiene su extensión, si bien todavía está en proceso de construcción y produce novedades a cada paso. La Sociosemiótica de los Medios en la Argentina ha recorrido un camino particular dentro de los estudios internacionales sobre medios de comunicación, y aún dentro de la propia Semiótica. Ese camino tuvo su origen pionero en el contacto con autores como Claude Lévi-Strauss, Roland Barthes, Umberto Eco y Christian Metz y, en menor medida, con la corriente sistémica de la denominada Escuela de Palo Alto.

Debe tenerse en cuenta que el órgano oficial de la primera Asociación Argentina de Semiótica --la prestigiosa revista LENGUAjes, que publicó cuatros números militantes entre 1974 y 1980-- era una revista especializada en Semiótica de los Medios, a pesar de que la convocatoria en su título mencionaba la presencia del código lengua. De hecho, en el recorrido de sus páginas, se recogen o producen los primeros cuestionamientos que se hacen en nuestro país a la aplicación directa del saber de la lingüística al estudio de los discursos materialmente complejos de los denominados medios masivos de comunicación.

En esas primeras publicaciones denominamos a su posición como militante porque allí encontramos manifestaciones teóricas de cuestionamiento sobre la realidad discursiva de la sociedad de la época, como también sobre las propias concepciones críticas que se desarrollaban en ese tiempo en toda Latinoamérica. Por ejemplo, en su número 2, un artículo discutía algunas de las proposiciones del Grupo Cine Liberación, publicadas en un libro de dos figuras muy respetadas dentro del cine militante como Octavio Getino y Fernando Pino Solanas; su autor: Oscar Traversa, su título: “Cine: la ideología de la no especificidad”. Fue un artículo que recibió una respuesta virulenta por parte de Héctor Schmucler, desde la revista Comunicación y cultura, muy importante regionalmente en la época, pero esa discusión no se profundizó: sólo sirvió para construir circuitos de producción y publicación con diversos verosímiles y las consecuentes e inevitables confusiones teóricas y políticas.

En esa misma época, Heriberto Muraro (1971) convertía en el libro El poder de los medios de comunicación de masas una serie de reflexiones, no plenamente individuales, que convergerían luego con la línea de estudios sobre comunicación y cultura popular que por fin se publicaría como libro en Medios de comunicación y cultura popular, de Aníbal Ford, Eduardo Romano y Jorge B. Rivera (1985).

En los años ochenta, y con la llegada de la democracia a la Argentina, quedarían constituidos los tres campos de estudios de la comunicación del país: la línea de comunicación crítica liderada por Schmucler, y que también integraban Ana María Nethol, Máximo Simpson y Sergio Caletti, entre otros, tal vez con mayor presencia en otras ciudades además de Buenos Aires; la de los estudios de cultura popular y mediática, alrededor de Aníbal Ford, Jorge A. Rivera, Eduardo Romano y Heriberto Muraro y, en el origen de nuestro trabajo, la de la semiótica de los medios, alrededor de Oscar Steimberg y Oscar Traversa. Es interesante anotar que las diferencias no eran definidas por pertenencia a corrientes políticas: en todas ellas había por ejemplo peronistas e izquierdistas de diversos matices. No parece un detalle menor: la teoría disputaba su espacio con la política en sentido lato: o sea, había chances de políticas en otros niveles.

En cuanto a las relaciones de estas tres corrientes con el exterior, dentro del campo latinoamericano, Jesús Martín Barbero, Néstor García Canclini y Eliseo Verón se constituirían en referentes teóricos regionales y Raymond Williams, Stuart Hall, Pierre Bourdieu, Michel Foucault, Roland Barthes, Christian Metz y Umberto Eco, con diferentes cruces entre ellos dentro de las tres corrientes, serían los referentes internacionales en la inserción teórica local.

Esos tres circuitos relativamente independientes, cubrieron el desarrollo de diferentes investigadores que circulamos dentro de ellos sin interactuar con los otros, pero abriendo nuevas líneas de contacto en el exterior. No conviene nombrar a esos investigadores, en primer lugar, porque sería desafortunado olvidar a alguno y, en segundo lugar, no deja de tener sus riesgos el vencer el aparente tabú que impide nombrar o citar a colegas de la misma generación (y en eso todos estamos algo implicados). Se ha armado toda una gran generación de investigadores y docentes de buenas relaciones sociales y afectivas en los intercambios cara a cara (que incluyen los diferentes cursos), pero con muy baja interacción bibliográfica en artículos y libros publicados.

De todos modos, es necesario entender el relativismo blando de los verosímiles teóricos frente a la dureza de los circuitos políticos y disciplinarios: Schmucler terminó dirigiendo el Doctorado en Semiótica de la UNC, Rivera nunca dejó de incluir nuestros trabajos en sus bibliografías de cátedras y cursos, Ford hasta su fallecimiento fue el gran socio de Verón en la Argentina y nosotros siempre hemos utilizado textos de todos ellos, aunque más no sea como referencia general.

3. El recorrido de la sociosemiótica de los medios1

El hecho es que a mediados de los años ochenta del siglo XX, la ya reconocida como sociosemiótica de los medios es en la Argentina una corriente con buena cantidad de integrantes, que alcanza su madurez al incorporar definitivamente al análisis discursivo la problemática de las materialidades de los medios y las clasificaciones sociales de lo discursivo (medios, géneros y estilos) y sus relaciones, competencias y tensiones. Así se publican libros como Semiosis Social de Eliseo Verón (un modelo general sobre la producción de sentido), Cine, el significante negado de Oscar Traversa (otra insistencia en la lucha por dar especificad a los estudios sobre los medios) y Semiótica de los Medios masivos de Oscar Steimberg, (con sus proposiciones ordenadoras acerca de las tensiones entre géneros y estilos y sus aportes fundantes al estudio de las transposiciones (pasajes de géneros, textos y fragmentos de unos medios hacia otros); y luego, por ellos y otros autores, trabajos sobre arte, gráfica, información, radio y medios de sonido, televisión informativa y ficcional, etc.

A partir de la década de los noventa, si bien no se cuestionan esos campos de saber, dentro y fuera de la semiótica, las relaciones y la producción en investigación y en publicaciones estallan en el mismo momento en que todos tomamos contacto con las nuevas mediatizaciones. No se ha hecho todavía una revisión de ese proceso y ahora vamos recuperando viejas coincidencias, pero también sorprendentes divergencias2.

Un caso que es muy importante y revelador de esa explosión es el concepto tan importante para nosotros de dispositivo técnico y su importancia para comprender las características específicas de cada mediatización. Hoy descubrimos que, detrás de las citas permanentes al texto original en el que se presentaron por primera vez esas definiciones (Fernández, 1994), se ha producido un constante desplazamiento desde la perspectiva micro original, pero aplicable a cualquier mediatización, a concepciones más macro que, mientras se relacionan con otras formulaciones dentro de las ciencias sociales (Deleuze, Foucault, Agamben, Aumont, etc.)3, pierden la capacidad de discriminar materialmente, a nuestro entender, entre diferentes mediatizaciones.

En parte, ese despliegue se debe a que se han producido diversas ramificaciones en el estudio semiótico de los medios y que, ahora, parece que tienden a converger finalmente: como tantas veces, el desarrollo de lo social obliga a la reconfiguración de las disciplinas que lo estudian.

El proceso muy pronto excedió a Buenos Aires, en buena parte porque Eliseo Verón, que en el desarrollo que venimos relatando, tuvo más inserción estable en la Universidad Nacional de Rosario, en la provincia de Santa Fe, que en la de Buenos Aires, generó allí un núcleo de investigación y enseñanza muy productivo. Si bien con un enfoque epistemológico más acentuado, investigadores como Sandra Valdettaro, Luis Baggiolini, Rubén Biselli y una nueva generación de becarios y doctores, van constituyendo un centro de excelencia con el que vamos profundizando los intercambios. Así, en el Centro de Investigación en Mediatizaciones, se ha generado un amplio sistema de intercambio en el que intervenimos como investigadores externos junto a Carlos Alberto Scolari, UPF, Barcelona; Pablo Francescutti, URJC, Madrid y Antonio Fausto Neto, Unisinos, generando coloquios y publicaciones derivadas de ellos.

Además, alrededor en buena parte de la revista deSignis y de la actividad institucional de la Federación de Estudios Latinoamericanos de Semiótica (FELS) se ha expandido una producción muy interesante y actualizada sobre mediatizaciones, con investigadores como Neyla Pardo, José Enrique Finol, Secretario de la Asociación Internacional de Semiótica, Lucrecia Escudero, directora de la revista deSignis, José María Paz Gago, actual Presidente de la FELS, Alfredo Tenoch Cid Jurado, Eufrasio Prates, Fernando Andacht, Rubén López Cano y tantos otros. La sociosemiótica de las mediatizaciones tiene una cobertura latina que comienza a interactuar con los estudios sobre mediatizaciones anglosajones o del norte de Europa, de enfoque semiótico, sociológico o ecológico4.

El desafío actual de nuestra disciplina, que tiene esa inserción regional, y en el que precisamente coincidimos con otros enfoques, es proponer descripciones y explicaciones sobre las profundas transformaciones que se están produciendo en el campo de la mediatización. Debemos articular, entonces, los grandes movimientos de mediatización a los que solemos denominar, esquemáticamente, como broadcasting (pocos emisores para muchos receptores, en modelo estrella) y networking (múltiples emisores y receptores, alternando sus posiciones, interactuando en red). Pero debemos tener en cuenta que, a partir de la digitalización discursiva, la conectividad extendida, la hipertextualidad de las interfaces informáticas y la presencia de la Internet como metamedio (o hipomedio) y las instancias receptivas y productivas de la movilidad, se han producido modificaciones en los intercambios sociales en general y en las prácticas periodísticas, publicitarias, musicales y ficcionales, tanto dentro de los propios medios, como en el resto de la vida social. A ese proceso lo hemos denominado como postbroadcasting.

En definitiva, está en cuestión la idea de medio como sistema especializado de intercambio discursivo y de vida relativamente independiente de los otros, y se abre paso la perspectiva del estudio de las mediatizaciones: algunas veces las mediatizaciones atraviesan diversos medios y plataformas y otras generan prácticas mediáticas novedosas y/o más específicas.

4. El trabajo en el tercer momento de los estudios sobre las nuevas mediatizaciones

Podemos describir a este momento de nuestro trabajo de investigación sobre las mediatizaciones como uno en el que ya estamos alcanzando una relativa madurez en los estudios sobre los nuevos fenómenos; ahora podemos ver que se van delineando tres momentos diferentes en el modo de entender las nuevas mediatizaciones. Cada uno de esos momentos se relaciona en parte con cambios en las nuevas mediatizaciones que, como se verá brevemente aquí, no han representado el fin de lo anterior, ni rupturas definitivas en la continuidad, pero también se relacionan con el avance de diferentes líneas de estudio y aún de experiencias de uso de las nuevas mediatizaciones.

El primer momento del estudio de las nuevas mediatizaciones, puede denominarse como fundacional y está vinculado al reconocimiento y a la preocupación por la aparición de lo informático, lo digital, la conectividad y el acceso facilitado a grandes volúmenes de información; autores como Alvin Toffler (1987), Nicholas Negroponte (2000), Regis Debray (2001) y los primeros trabajos de Eliseo Verón, sobre el acceso a la Internet y de Carlos Alberto Scolari respecto de lo digital, abrieron los primeros caminos. Los grandes temas eran el estallido de la información en red, sus posibilidades de procesamiento y los cambios en el acceso a la información y algunas de sus consecuencias, por ejemplo, en lo periodístico y el consumo. Blogueros, piratas y hackers, internautas y prosumidores eran, y todavía son, los nuevos actores sociales.

Ingresados en el siglo XXI se genera el segundo momento de las preocupaciones académicas por las nuevas mediatizaciones, a la que debería denominarse como de fascinación con el networking: la explosión de las vidas en las redes sociales, la esperanza en el poder transformador de la interacción, la convergencia y la movilidad. Este momento, inaugurado entre otros por Henry Jenkins, Manuel Castells (2008), Alejandro Piscitelli (2009), Carlos Scolari trabajando la movilidad con Robert Logan (2010) y las narrativas transmedia, Roberto Igarza y su iluminadora noción de burbujas en la vida social, etc., todavía sigue plenamente vivo y sus consecuencias están en expansión. Es un momento que ocupa un lugar importante desde hace unos años en nuestro programa de trabajo.

Y ahora, los que hacemos experiencia o investigamos la vida de las mediatizaciones podemos decir que estamos en un tercer momento, un nuevo estadio de saber sobre dichos objetos que hace pocos años recién se estaban construyendo y presentando. Es un momento de reaparición, en el universo de las nuevas mediatizaciones, de las problemáticas socio-culturales. Se ha denominado como de postbroadcasting este momento en las mediatizaciones por la convivencia que se registra, finalmente, entre broadcasting y networking (Fernández, 2013). Convivencia que implica tensiones, competencias, batallas de supervivencia, etc., pero que no deja de cuestionar aún las fronteras del arte, sea como intento transformador o con todas las consecuencias del remix (López Cano, 2010; Scolari, 2014).

¿Qué quiere decir esto? Quiere decir que, si bien se descubren todavía en las redes y en sus mediatizaciones novedades extraordinarias por lo disímiles y complejas, aparecen muchas oportunidades para aplicar el conocimiento previo sobre lo social. Ello se debe a que ahora se acepta que los procesos de transformación mediática también comprenden niveles de acumulación de las prácticas y experiencias previas.

Hay cuatro aspectos que son representativos de este momento de nuestro trabajo de investigación:


  • si bien las redes generan efecto peer to peer o de horizontalidad y es verdad que los emisores son muchos más que en el mundo broadcasting, todavía la gran mayoría de quienes están en las redes emiten poco o no emiten y sólo participan observando el flujo de posteos o interviniendo lateralmente;

  • en el mundo del networking ya aparecen fenómenos propios del broadcasting, más allá del microblogging de Twitter; propuestas como la de Vorterix.com son utilizaciones centralizadas y sin posibilidades de interacción en ambiente de redes basado en Internet y en las posibilidades del streaming para aproximarse al directo radiofónico y televisivo; (Fernández 2014).

  • en lo que denominamos como plataformas mediáticas, conviven diversos sistemas de intercambio discursivo mediatizado y este fenómeno está en explosión por el crecimiento del smartphone como dispositivo soporte de base y la capacidad que tienen las oleadas de nuevas aplicaciones para articularse con esas plataformas, que se van complejizando por el uso de los usuarios y la búsqueda de su satisfacción por los diseñadores de aplicaciones (Van Dijck, 2016; Fernández, 2014 y 2016).

  • además, vamos registrando fracasos, desde la explosión de la burbuja Nasdaq, la decadencia de Napster y SecondLife, hasta las esperanzas sobre la gran movida sociopolítica de la primavera árabe que terminó mostrando la importancia de las redes para diversos usos políticos, no solamente democráticos y, menos, puramente occidentales (Castells, 2014).

En los dos primeros momentos, las ciencias sociales, en general, y las semióticas en particular, aparecían a la defensiva, desbordadas por las novedades socioculturales mediatizadas. La reacción era conservadora y de desconfianza sobre las nuevas formulaciones teóricas que parecían adelantarse a los fenómenos, cambiando la posición de la teoría, habitual e inevitablemente en un momento posterior al de la práctica.

La principal característica del momento actual es que no sólo nos enfrentamos a la lista de novedades contando con algunos estatutos desarrollados, sino que estamos en condiciones de construir nuevos estatutos a partir de listas de resultados que, por definición, ya no miramos sólo hacia el futuro sino que, si lo hacemos, es con datos del pasado y del presente, aunque estemos todavía en la corta duración.

De este modo, la Sociosemiótica recupera un lugar protagónico, tanto en términos específicos, como en términos de su interacción —en ciertos sentidos muy novedosa— con otras disciplinas de lo social, y la teoría, en su conjunto, recupera su espacio de trabajo detrás de las prácticas de la sociedad. Por ejemplo, ya nadie se atreve demasiado a asegurar el éxito futuro de una nueva mediatización, tan desafiante y novedosa como google-glass; en el mejor de los casos se observa su desenvolvimiento y se deja el optimismo al gigante de las búsquedas en la web y a sus comentadores pagos.

Desde ese punto de vista, nos interesa que los alumnos puedan incorporar las conceptualizaciones y el herramental analítico de la Sociosemiótica de las Mediatizaciones para comprender y discutir temas de la época como:



  • Diferencias en la comprensión de lo social según los distintos principios teóricos e ideológicos puestos en juego.

  • Las diferenciaciones entre medios, mediatizaciones y plataformas mediáticas.

  • El peso de la vida mediática en el conjunto de la vida social.

  • Relaciones entre fenómenos globales y locales.

  • Previas y nuevas mediatizaciones.

  • Intersecciones entre medios masivos y medios en red.

  • El lugar que tienen en los ordenamientos discursivos sociales instituciones como los géneros y los estilos.

  • Interacciones de la Sociosemiótica de los medios con otras disciplinas y modelos en el abordaje de las nuevas mediatizaciones.

Por otro lado, esta relación de investigación sobre fenómenos que se despliegan en nuestra época, nos llevan a diseñar cada vez más nuestras clases prácticas como observatorios micro de lo social, para que la práctica de enseñanza aproveche la actitud investigativa de los alumnos respecto de las nuevas mediatizaciones. En ellas, los alumnos se introducen en la investigación pluridisciplinaria desde los primeros encuentros, observando etnográficamente fenómenos de mediatización que los rodean, y auditando los cambios en las plataformas mediáticas que investigan en sus clases prácticas y discuten en las teóricas. Esto contribuye a mantener actualizados los contenidos académicos en épocas de cambios y a los docentes en una productiva posición de aprendizaje.

5. Referencias bibliográficas

Castells, M. (2012). Redes de indignación y esperanza. Madrid: Alianza Editorial.

Debray, R. (2001). Introducción a la mediología. Barcelona: Paidós Ibérica.

Escudero-Chauvel (2016). Convergencias y divergencias en las nuevas reflexiones sobre la mediatización. La escuela nórdica y la sociosemiótica. Ponencia presentada en la mesa Semiótica de las mediatizaciones: nuevas convergencias y divergencias. Coord. Beatriz Sznaider. X Congreso Argentino y V Congreso Internacional de Semiótica. Santa Fe – Paraná. AAS-UNL-UNER,

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Jenkins, H. (2008 [2006]) Convergence Culture. La cultura de la convergencia de los medios de comunicación. Barcelona: Paidós Ibérica.

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Verón, E. (1987) El sentido como producción discursiva. En: La semiosis social. Barcelona: Gedisa.

II. CONTENIDOS Y BIBLIOGRAFÍAS

El Plan de trabajo para el año 2018 estará dividido en tres grandes prácticas a desarrollar entre las denominadas clases teóricas y prácticas. El contenido estará organizado en tres grandes partes:



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