Poema La Florida, hallazgo histórico cultural en Cuba



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Poema La Florida, hallazgo histórico cultural en Cuba

Yahumila Hidalgo Ceruto (Estudiante de Periodismo) (AIN)

El hallazgo hace apenas cinco años del poema La Florida puso al alcance de los estudiosos un manuscrito con valiosa información acerca de la naturaleza y la vida de los pobladores que habitaban Cuba en 1598.

Se anticipaba algunos años a Espejo de Paciencia, obra literaria escrita por el acriollado Silvestre de Balboa y fechado en 1608 la cual se considera la primera obra literaria escrita en la Isla sobre un tema cubano y de autor criollo.

La Florida, mas allá de su anticipación cronológica al poema de Balboa, es una obra que debe su importancia a la información que ofrece sobre la composición y las costumbres de la sociedad criolla en el siglo XVI y sobre algunas creencias de los indocubanos que se ignoraban hasta ahora, afirma J. A. Molina, investigador de la Biblioteca Nacional de Cuba.

El documento fue encontrado en los archivos de la Biblioteca Nacional de Madrid y en el año 2002 se conoció de su existencia en la Isla. La obra fue escrita por el Fraile franciscano, Alonso Gregorio de Escobedo, radicado en La Florida, quien en un viaje realizado por las Antillas recala en las mayor de ellas, dedicándole más de 500 versos de los miles que contiene su poemario.

La lectura de la obra de Escobedo ofrece entre otras informaciones la demostración de que, aun a finales del siglo XVI, la antigua etnia aborigen permanecía viviendo con españoles y criollos, es decir pone en duda la llamada tesis del exterminio total de la población indígena durante la conquista, aseveró Molina quien hace referencia al tema en el último número de la revista literaria Matanzas.

Detalles reveladores de la cultura espiritual de los primeros pobladores de la Isla son revelados por el fraile franciscano en sus versos, pues son la confirmación de lo que presumían los etnoantropólogos: que los aborígenes cubanos adoraban al sol y la luna como el resto de los indígenas de América.

Otras tradiciones indígenas ya conocidas se confirman en este documento histórico, como es la elaboración del casabe o la adopción por los criollos, como asevera el mismo Escobedo, del método indio para obtener el palmito (fruto de las palmas).

Los estudiosos de la historia nacional pueden encontrar en esta obra del siglo XVI una valiosa fuente para el conocimiento de las raíces de nuestra cultura, para lo cual es fundamental tener en cuenta también al indio o aborigen, a veces olvidado por algunos estudiosos, para conformar el verdadero perfil de nuestra identidad.



El libro de Molina, Huellas vivas del indocubano, existente en la Biblioteca Nacional José Martí y en proceso por la editora Ciencias Sociales para su aparición en la próxima Feria del libro, rastrea la innegable influencia de los primeros pobladores en este gran ajiaco que es la cultura nacional


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