Por Andrés López



Descargar 88.69 Kb.
Página1/5
Fecha de conversión07.04.2019
Tamaño88.69 Kb.
  1   2   3   4   5


Origen, crecimiento y evolución del básquetbol en Argentina



Por Andrés López

El básquetbol se creó el 21 de diciembre de 1891 en Springfield, Estados Unidos. Y el responsable de la invención tiene nombre y apellido: fue James Naismith, un profesor canadiense. Era profesor de Educación Física en la YMCA (Young Men's Christian Association), la Asociación Cristiana de Jóvenes. Y allí le encargaron que inventara un juego para que los alumnos pudieran practicar en invierno y bajo techo.

El tiempo pasó y su creación se transformó en un éxito. Tanto que la Asociación Cristiana de Jóvenes comenzó a expandirlo por el mundo. Fue esa institución la que organizó los primeros partidos de basket-ball en Buenos Aires, en 1912. Faltaban años para que la castellanización lo transformara en básquetbol o básquet, como se nombra actualmente en Argentina.

El impulsor de este deporte en la capital argentina también tiene nombre y apellido: Philip Paul Philips. Llegó desde la YMCA de EEUU para organizar las prácticas deportivas de la institución en el país, donde funcionaba desde 1902. Fue quien introdujo distintos deportes de origen norteamericano, como el voleibol, el sóftbol y el béisbol. Pero fue el básquet el que contó con la mayor aceptación.



Los primeros pasos


Los primeros partidos se disputaron en el edificio que la Asociación Cristiana de Jóvenes tenía en la calle Paseo Colón 1611. El juego prendió rápidamente y apenas un año después de su llegada al país se disputó el primer encuentro internacional, enfrentando a la Asociación Cristiana de Jóvenes de Montevideo. El resultado final fue de 16-13, lo que marca que se trataban de épocas muy distintas a las actuales, pero marcó el camino para que la competencia se extendiera. El gimnasio original era muy pequeño, pero ya en 1914 el campeonato interno de la Asociación contaba con 20 equipos.

La YMCA fue la gran impulsora del básquetbol en sus orígenes, llevando el deporte desde Buenos Aires a distintos puntos del país. Por su iniciativa se fundó en 1921 la Federación Argentina de Basket-Ball (FABB), desde donde se inpulsó la práctica del deporte en la Capital Federal.

Existió, sin embargo, una organización anterior bastantes kilómetros al sur. Fue en Bahía Blanca, donde en 1917 se creó la Liga Bahiense de Basket-Ball. Se trató del “primer organismo rector que se tenga constancia en el básquetbol argentino”2, según un minucioso trabajo publicado en el diario La Nueva Provincia. Tuvo una existencia fugaz, aunque ya marcaba la presencia de este deporte en la ciudad del sur bonaerense, donde tuvo un desarrollo propio y muy particular.

La que décadas después fue denominada como “la Capital del Básquetbol” también disputa el privilegio de haber sido la primera ciudad del país donde se jugó un partido. Incluso tiene una fecha definida: el 21 de mayo de 1910, justo en la semana del centenario de la Revolución de Mayo. Según La Nueva Provincia, lo habrían disputado tripulantes de barcos estadounidenses que se encontraban visitando la ciudad3.

Como sea, y si bien se trató en ese caso de un evento aislado, rápidamente surgieron numerosos equipos, que fueron los que conformaron aquella primera liga de 1917. Un incidente con un árbitro llevó a la disolución de la competencia, pero no acabó con la pasión por el deporte. Ya en los años siguientes se multiplicaron los clubes para la práctica del mismo, y en 1929 vio la luz la Asociación Bahiense de Básquetbol4, que continúa rigiendo la actividad hasta el día de hoy.

Si bien existía desde 1921 la FABB, ésta era porteña y organizaba al deporte en la Ciudad de Buenos Aires. La organización bahiense da cuenta de que “el básquetbol se jugó originalmente en dos lugares distintos, en forma casi simultánea pero independiente una de la otra. Bahía Blanca y Capital Federal fueron los primeros destinos”5, según el análisis de Eduardo De la Vega.

Justamente fueron dirigentes bahienses y porteños, junto a representantes de la Federación Santafesina, la Federación Cordobesa, la Federación Riojana y la Federación del Norte de Buenos Aires, quienes crearon en 1929 la Confederación Argentina de Basket Ball (CABB), por una iniciativa de la Asociación Cristiana de Jóvenes. Fue por medio de la YMCA que el deporte había llegado a otras provincias, donde fue recibido con aceptación. Así empezaron a gestarse las identidades regionales, con polos importantes en las provincias de Córdoba, Santa Fe, Tucumán y Santiago del Estero.

A diferencia de otros deportes populares, el básquetbol se caracterizó por tener un mayor arraigo en las clases medias urbanas. En ese análisis coinciden De la Vega y el historiador bahiense Félix Weinberg, quien explica el por qué de su aceptación en Bahía Blanca: “Desde el punto de vista social, el básquet, a diferencia del fútbol, es un fenómeno de clase media. Y acá en Bahía hay una clase media bastante antigua, relacionada con el crecimiento de estos inmigrantes que vienen con una mano atrás y otra adelante, pero que luego logran un ascenso social. Tal vez el practicar el básquet marcaba una distancia social con el fútbol, no sólo una rivalidad deportiva. Que los hijos lo jueguen, y en el club de barrio de a la vuelta de sus casas, es un fenómeno de contención más que interesante”6.

Otra diferencia sustancial con el fútbol empezó a quedar en evidencia en la década del ’30. Mientras el más popular de los deportes ingresaba en el profesionalismo, el básquetbol sostenía su espíritu y su estructura amateur. Y eso ocurrió no sólo en el país, sino en escala internacional.

El 18 de junio de 1932 se fundó en Ginebra la FIBA, la Federación Internacional de Básquetbol Amateur. El término “amateur” estaba unido a la organización del deporte en sus inicios y Argentina fue uno de los ocho países fundadores, junto con siete naciones europeas (Checoslovaquia, Grecia, Italia, Letonia, Portugal, Rumania y Suiza). También fue nuestro país el que pidió el ingreso del básquet como deporte olímpico, algo que se concretó en la edición de Berlín 19367.

La paradoja es que el seleccionado argentino no participó de ese torneo y que recién en 1948 tuvo su bautismo olímpico. Antes de esa fecha, la competencia internacional estaba restringida a los Sudamericanos, que comenzaron en 1930. Pero antes de eso ya se disputaba puertas adentro el certamen que mejor representó el espíritu del básquetbol hasta entrados los años ’80: el Campeonato Argentino de selecciones. Al decir del periodista Salustiano González, se trató de “el más argentino de los campeonatos”.





Compartir con tus amigos:
  1   2   3   4   5


La base de datos está protegida por derechos de autor ©bazica.org 2019
enviar mensaje

    Página principal