Por Andrés López y Mariano Hernán López


El periodismo radiofónico



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El periodismo radiofónico

El viernes 14 de septiembre de 1923 a las 21.56. Ni un minuto más, ni un minuto menos. Ese es el momento exacto en que la radio y el deporte en nuestro país sellaron su unión. Y sería eterna. Ese fue el momento preciso en que se anunció que estaba a punto de comenzar el combate de boxeo por el título mundial de los pesados entre Jack Dempsey y Luis Angel Firpo. La transmisión estuvo a cargo de Radio Cultura37, aunque muchos porteños se reunieron frente a las pizarras del diario Crítica, desde donde siguieron la pelea a través de altavoces, un sistema que se utilizó en los primeros años y que rápidamente fue adoptado también por el diario La Nación.

En los años siguientes llegaron las primeras versiones de un clásico del periodismo deportivo: las transmisiones radiales de partidos de fútbol. El punto de partida hay que buscarlo el jueves 2 de octubre de 1924. Esa tarde el seleccionado argentino se midió con Uruguay, que venía de consagrarse campeón olímpico, en la cancha de Sportivo Barracas. Horacio Martínez Seeber, un radioaficionado de 23 años, quedó en la historia como el que llevó adelante la emisión por LOR Radio Argentina, acompañado por Atilio Casime, periodista del diario Crítica. Les quedó para siempre el rótulo de pioneros, aunque su tarea no fue un relato como los que se conocen en la actualidad, sino que consistió en “describir someramente lo que ocurría en el terreno de juego”38 en ese partido en el que Argentina ganó 2-1 con el célebre gol de Cesáreo Onzari desde un tiro de esquina, que dio nacimiento al nombre de “gol olímpico”.

En cuanto al primer partido relatado, las distintas fuentes no son tan coincidentes. Una fuente se lo atribuye a Tito Martínez Delbox con fecha de 192739, mientras que Jorge Iwanczuk la sitúa dos años antes (en 1925) y le da el crédito al periodista Jorge Leal, por LS 2 Radio Prieto de Buenos Aires40.

Sea como sea, revisando las fechas de las primeras experiencias radiales en la materia, se estima que Argentina fue pionera en el mundo. En Inglaterra la primera transmisión fue en 1928, y luego siguieron otras en Austria (1929), Francia (1929), Brasil (1930), Italia (1930), Uruguay (1930) y Checoslovaquia (1931).

Rápidamente, nuestro país vio surgir también a los primeros especialistas en relato de fútbol. En 1928 ingresó a Radio Prieto el relator Roque Silliti, que transmitía los partidos pegado al alambrado41. En ese mismo año se realizaron los Juegos Olímpicos de Amsterdam, que representaron el salto a la popularidad de Alfredo Aróstegui, y le valieron para siempre el apodo de “relator olímpico”42.

Ya en los años ´30 llegaría el turno de Lalo Pelliciari, la primera figura indiscutida del relato. Nació en Buenos Aires, pero se radicó en Montevideo y se formó en la escuela de radio uruguaya, por lo que su llegada al país (para relatar en Radio Rivadavia) rompió con los moldes de la época43. Pasó fugazmente por radio Stentor y desde allí saltó a Mitre, emisora que terminó comprando y donde fue famosa su dupla con el comentarista Enzo Ardigó.

Pese a todo, para la radio no fueron sencillos los primeros tiempos, ya que incluso fue muy fuerte la idea de suprimir las transmisiones de fútbol. A partir de su creciente aceptación, se hizo fuerte una creencia de que iban a alejar al público de las canchas. En ese sentido, es reveladora la siguiente editorial de la revista Radiolandia, en el año 1936. "En estos momentos, una entidad directiva del fútbol trata de obtener de su comisión directiva un resolución tendiente a la supresión total de las transmisiones de los matches profesionales, alegando que ellas son responsables de la reducción de los ingresos en sus respectivas arcas. Vamos a colocarnos decididamente en contra de tal posibilidad, por cuanto no tenemos otra orientación que defender la aspiración popular, en amplia mayoría, de que las transmisiones del fútbol sean mantenidas. Por lo contrario, ya hemos sostenido que esa difusión radiotelefónica del deporte de actualidad debe ser mejorada mediante circunstancias más favorables para los relatores que, domingo a domingo, deben afrontar rigores de temperatura y molestias de ubicación, a fin de cumplir su cometido. Las direcciones de las broadcastings interesadas deben interponer su influencia más enérgica, a fin de que con un motivo de tanta parcialidad y de tamaño error no se adopte una medida a todas luces injusta y desconsiderada”44.

Por supuesto, la prohibición nunca llegó a ser tal y la radio siguió construyendo un camino indestructible junto al deporte. Para ese entonces ya estaba al aire una audición que marcaría a generaciones de oyentes: La oral deportiva. Inicialmente se emitía por Radio Splendid, hasta consolidarse en Radio Rivadavia. Es decana en el periodismo nacional y, todavía vigente, se trata de uno de los programas más antiguos del mundo. “Nació en 1933, como un programa de informaciones en la redacción de Crítica. Sus propulsores fueron Edmundo Campagnale y su hermano. Colaboraba también Enzo Ardigó y, luego, José María Muñoz. Al morir en 1958 Campagnale, fue Muñoz quien continuó al frente del programa durante 35 años. Tras su muerte, en octubre del 92, siguieron en la conducción del emblemático ciclo Horacio García Blanco y, en un período más prolongado, desde fines de 1993 hasta 2001, el periodista Ernesto Cherquis Bialo”45. Desde 2002, la radio pasó a ser manejada por el equipo periodístico de la señal de cable ESPN, aunque ya alejada de su momento de gloria.

En su momento, su predicamento fue tan fuerte que todos los 7 de noviembre se festeja el Día del Periodista Deportivo, conmemorando esa jornada de 1933 en que salió al aire por primera vez. Su sello de marca fue la producción propia de noticias, bombardeando al oyente con información desde los distintos escenarios del mundo deportivo. En sus inicios se ocupó exclusivamente del fútbol y fue líder de audiencia, por lo que rápidamente se iban a formar equipos periodísticos para competir con el grupo que ya descollaba en Rivadavia.

El primero fue el que se hizo conocer como Alca, la Voz del Gigante y que se puso en marcha el 6 de marzo de 193546. Nació con la idea de hacer una audición similar a la de Radio Rivadavia, con un boletín diario en el clásico horario vespertino (esta vez de 19.15 a 20) y a su vez con transmisiones de fútbol y boxeo. Salía al aire desde dos emisoras: LR2 Radio Argentina y LS2 Radio Prieto y hay que destacar que incorporaron la cobertura de un amplio número de deportes, con un equipo de periodistas provenientes de la prensa escrita47.

Alca creció velozmente y eso quedó evidenciado cuando en poco tiempo compró la revista Alumni, y por un sistema de autoparlantes se encargaba de entretener al público en los estadios. Además, armó una red con radios del interior del país, que incluyó a LT3 de Rosario, LT9 de Santa Fe, LU7 de Bahía Blanca y LV2 de Córdoba. Incluso muchos diarios del interior tomaban las transmisiones y las difundían por el sistema de parlantes.

Dos años después, en 1937, un desprendimiento de Alca dará nacimiento a un nuevo equipo periodístico: Sports, emitido por LS9 La Voz del Aire. Se trató del despegue definitivo de Joaquín Carballo Serantes, más tarde apodado el Maestro, pero al que todos conocieron con su seudónimo: Fioravanti. Luego de ser el jefe del boletín diario en el equipo de Alca, y de haber comentado fútbol en sus transmisiones, en La Voz del Aire se consolidó definitivamente como relator. En esa tarea, muchos lo consideran el mejor de todos los tiempos, aunque él siempre se consideró un periodista gráfico, actividad que desarrolló ininterrumpidamente entre 1932 y 1958. Uruguayo de nacimiento pero santafesino por adopción, empezó en los diarios La Provincia y El Orden, de la capital de la provincia. Luego, ya en Buenos Aires, escribió en Noticias Gráficas, Pregón y La Razón (desde 1939), donde su columna “Claxon Deportivo” marcó una época48.

Apoyado en esa formación, marcó una época con su manejo del lenguaje y fue líder de audiencia durante las décadas del ’40 y ’50, la primera en LR4 Radio Splendid y la segunda en Radio El Mundo. El domingo 13 de abril de 1941, debutó en su nueva etapa con un Newell’s 3 – Boca 2 al que recordaba como “el primer partido que narré”, no por falta de memoria (hacía cuatro años que alternaba el relato con el comentario), pero sí por considerar que su etapa anterior constituía un período de transición. No sólo relató fútbol, sino que también hizo historia de la mano del boxeo.

A mediados de los años 40, introdujo un sistema de cartografía similar al que se utilizaba en Uruguay, en el que la cancha se dividía en 16 sectores, de modo tal que los oyentes tuvieran referencias más claras de lo que ocurría en la cancha. Auspiciaba la empresa tabacalera Nobleza, que imprimió el Plano Nobleza para servir de referencia a quienes sintonizaran la audición49. Esta fue una más de las muchas innovaciones que Fioravanti introdujo en el relato deportivo. “Fue el creador de la transmisión tal cual se la conoce ahora, el primero en todo. Relató desde una cabina ubicada en lo más alto del estadio y no desde el borde del campo o en la platea para evitar que se cuelen los insultos de los espectadores. Creó las conexiones para tener al instante todo lo que sucedía en las otras canchas. Tuvo durante años un auspiciante único (cigarrillos Caravana, Bodegas y Viñedos Giol) para que las largas tandas y las voces de sus locutores comerciales no consumieran los mejores momentos de los partidos. Y al final de sus programas resumía la jornada con una vibrante síntesis que remataba con la repetición del relato de los goles”50.

Su voz transmitió a los argentinos los triunfos del seleccionado en los sudamericanos de los años ’40 y ’50, y también el fallido retorno a los campeonatos del mundo en 1958. Acompañado por Enzo Ardigó, Horacio Besio y la locución de Valentín Viloria, estuvieron a punto de convertir a Radio El Mundo en la única emisora argentina en Suecia, aunque a último momento se sumó Radio Belgrano, con Eugenio Ortega Moreno, Roberto Moreno y un joven Enrique Macaya Márquez, que desde entonces estuvo presente en todos los Mundiales51.

También en Belgrano, Dante Panzeri, Pepe Peña y Adolfo Pedernera produjeron un gran impacto periodístico en la década del 60, con la audición nocturna Fútbol al centímetro. “Eran Las tres P, una verdadera revolución en la manera de analizar, sin concesiones, el tema futbolístico”52.

Pero nadie hizo olvidar a Fioravanti, galardonado en 1987 con el premio Konex de Platino, como la máxima figura de la historia del periodismo deportivo en medios audiovisuales. Entonces tenía 82 años y la distinción le llegó dos años antes de su muerte, el 30 de noviembre de 1989. Había dejado el relato en 1975 (en Radio Cerealista de Rosario) para pasar a ser nuevamente comentarista, y en esa función vivió el Mundial 78, trabajando para Radio Splendid. Su clásico grito de gol alargando la L (Golllllllllll) lo distingue claramente de los relatos actuales.

Quien rompió con ese estilo y empezó a estirar la O (Gooooooool) fue Bernardino Veiga, otro que relataba boxeo además de fútbol. Se inició al lado de Fioravanti en La Voz del Aire, pasó por Radio Rivadavia y fueron célebres sus noches de boxeo desde el Luna Park, en Splendid. Pero su gran salto a la popularidad lo tuvo en Radio Mitre, siguiendo la campaña de Boca.

El Xeneize fue el primer equipo del país en tener una transmisión partidaria, que nació en 1954 en Radio Argentina. La idea fue de tres amigos que, curiosamente, no eran hinchas del club: Héctor Rombys, Víctor Francis y Alfredo Curcu. “¿Por qué Boca? Es el más popular. Fuimos los primeros en seguir solamente a un club de fútbol. Y nunca nos imaginamos que íbamos a permanecer tanto tiempo”53, recordaba Rombys, que estuvo a cargo de la campaña 26 años seguidos, hasta 1980. Habían comenzado en Radio Argentina con los relatos de Raúl Peiré, al que sucedió brevemente Curcu hasta la llegada de Veiga. Bernardino fue el más querido por los hinchas, a partir de un estilo pasional que siguieron después las distintas transmisiones de este tipo. “Era muy fanático, no lo podía evitar. Los goles del rival no los gritaba”, aseguraba Rombys.

Siguiendo a Boca viajaron por todo el mundo y dieron espacio a figuras como Juan José Moro, Ricardo Arias, Ernesto Cherquis Bialo y Juan José Lujambio. A este último lo ubicaron en estudios centrales, un puesto clave en cualquier transmisión, y desde allí hizo historia durante décadas en distintas emisoras, destacando por su información y manejo de la estadística. Con todos esos ingredientes marcaron un camino y el público los acompañó, ya que la transmisión se consolidó como la segunda más escuchada y por momentos peleó el primer lugar.

Claro, para ese entonces hacía tiempo que el líder de audiencia era José María Muñoz. “El relator de América”, como se lo conoció después, había ingresado a Radio Rivadavia en 1947 y se mantuvo por 45 años (con la sola excepción de una temporada en Radio Belgrano). En 1958, al morir Edmundo Campagnale, se hizo cargo de la dirección de deportes y fue el gran puntal para que La oral deportiva recuperara el liderazgo. Sus relatos en dupla con el comentarista Enzo Ardigó, más la locución comercial de Cacho Fontana, marcaron una época en los años sesenta. Tanto que las mediciones de 1968 marcaban que el 85 por ciento de las emisoras sintonizaban Rivadavia54. “Muñoz cambió todo, lo dio vuelta, con un concepto y un estilo de radio distinto. Y además lo avaló la aparición de la famosa Spika, que la gente llevaba a la cancha. Eso terminó con una camada de narradores excepcionales, porque Muñoz demostró que iba con la pelota o antes que la pelota, marcando la jugada que podía venir. Como relator fue extraordinario”55, recordó años después Horacio García Blanco, quien fuera uno de sus comentaristas más destacados de los ’70 y ’80 (como lo fueron también Julio César Calvo, Julio Ricardo y Enrique Macaya Márquez) y su sucesor en la dirección de deportes de la radio.

Como Fioravanti, el Gordo Muñoz no se limitaba al fútbol: también relató Juegos Olímpicos, siguiendo las actividades de los argentinos, y se preocupó por la difusión de deportes que no eran tenidos en cuenta por los medios, lo que lo transformó en gran impulsor de las Fiestas Mayas de atletismo. Con un estilo que contrastaba con el lenguaje cuidado de su antecesor en el liderazgo, lideró un torbellino de información que no tuvo contra. En La oral deportiva se hablaba de todo y esa fue la clave del éxito. El programa llegó a contar con cerca de un centenar de periodistas trabajando, siempre con Muñoz a la cabeza56.

Una lista de los que pasaron por La oral será siempre incompleta, pero incluye a los hermanos Sojit, los Campagnale, Lalo Pelicciari, Bernardino Veiga, Aytor Aramburu, Luis García del Soto, Ulises Barrera, Washington Rivera, Héctor Vidaña, Francisco Mura, José Caldez, Julio Ricardo, Alfredo Curcu, Néstor Ibarra, Julio César Conte, Dante Zavatarelli, los hermanos D’Agostino, los Marini, Julio César Calvo, Roberto Montes, Pedro Fiore, Horacio García Blanco, Juan Carlos Morales, Osvaldo Caffarelli, Enrique Macaya Márquez, Jorge Bullrich, Marcelo Tinelli, Beto Gonzáñez, Roberto Ayala, Juan José Lujambio, Roberto Rinaldi, Walter Saavedra, Juan José Moro, Eduardo Luis, Osvaldo Whebe, Horacio de Bonis, Rubén Falcón, Juan Carlos Aced, Héctor Sanz, Hernán Didona, Alberto Citro, Hugo Sánchez, Mario Serafini, Hernán Ramazoti, Víctor Brizuela, Roberto Reyna, Emilio Caso, Roberto Sbarra, Carlos Menéndez, Walter Nelson, Julio Gonzalo Pertierra, Carlos Alberto Muñoz, Marcelo Baffa, Oscar Mileti, el profesor Civitarese, Ernesto Cherquis Bialo, Néstor Centra, Enrique Sacco y hasta Luis Sandrini, que tuvo un muy fugaz paso por el programa, al igual que Fioravanti57.

También en Radio Rivadavia nació Carburando, en marzo de 1960, de la mano de Isidro Gonzalez Longhi y Andrés Rouco, las cabezas de un grupo de periodistas que se especializaron en el automovilismo. Eduardo Gonzalez Rouco se hizo cargo de los relatos en 1969 y tuvo mucho que ver en el éxito de las audiciones, que se transformaron en las líderes en la materia y desembarcaron en la televisión en 1990, para combinar los dos soportes desde entonces.

Continuaron así la senda que había iniciado Luis Elías Sojit, para muchos “el inventor del automovilismo deportivo”58. Había comenzado en 1933 en Radio Splendid, y a finales de la década ya eran famosas sus transmisiones (junto a Manuel Sojit, su hermano) de los Grandes Premios a través del programa Coche a la vista, frase que usaba como latiguillo en sus transmisiones y que también sirvió de nombre a una revista que fundó años después. Vivió una época de oro del TC, cuando coincidieron Juan Manuel Fangio y los hermanos Gálvez. También incursionó en el fútbol, fue quien bautizó como “León de Wembley” al arquero Miguel Angel Rugilo y vivió dos momentos centrales de su trayectoria en Rivadavia. En 1934 relató el Mundial de Italia y en 1952 fue la voz de los Juegos Olímpicos de Helsinki, cuando le cedió a José María Muñoz la chance de relatar la regata de Tranquilo Capozzo y Eduardo Guerrero, que se quedaron con la medalla de oro en remo.

Muñoz falleció 40 años después, el 14 de octubre de 1992. Justo un día después de abrir y cerrar desde la cama la transmisión de un clásico Boca-River, dejando para la posteridad frases como “Fútbol, pasión de multitudes”, “Peligro de gol” o el clásico “Gol, gol, gol, gol, gol, gol, gol”, antes de tomar aire y arremeter con el grito desenfrenado, son sellos personales que quedaron para la historia junto con algunos furcios memorables disimulados por una capacidad de trabajo descomunal. Perdió predicamento ya entrada la década del ochenta, cuando no pudo escapar de la sombra de su apoyo a la dictadura de Jorge Rafael Videla en tiempos del Mundial 78 que se jugó en Argentina59 y -sobre todo- del Mundial juvenil de 1979, que coincidió con la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que investigaba las desapariciones de personas. Cuando el equipo que dirigía César Menotti y capitaneaba Diego Maradona se alzó con el título, el Relator de América llamó a festejar en la Plaza de Mayo para demostrar “que la Argentina no tiene nada que ocultar”60. Y gran parte de su público no se lo perdonó.

El retorno de la democracia, en 1983, lo encontró perdiendo terreno a manos de un relator uruguayo llamado a hacer historia en Argentina: Víctor Hugo Morales. El 22 de febrero de 1981 debutó en Radio El Mundo, en el partido en que Boca venció 4-1 a Talleres de Córdoba en la Bombonera. Coincidencia o no, esa tarde debutó Maradona con la camiseta azul y oro. Víctor Hugo no era un desconocido para el público argentino, ya que en 1967 llegaba al aire de Buenos Aires desde Radio Colonia, donde se lo presentaba como “el relator más joven de América”61. Pero esta vez cruzaba el Río de la Plata para quedarse.

Fernando Niembro y Adrián Paenza fueron los periodistas enviados por la radio para convocarlo. Ambos venían de Deportes Belgrano, una audición de la radio homónima que se había conformado como un desprendimiento de La oral deportiva. Allí se insinuó un nuevo perfil de programa que se consumó en Sport 80, un envío que marcó un quiebre en el periodismo deportivo argentino62. Además de ellos tres, la presencia de Néstor Ibarra, Marcelo Araujo, Diego Bonadeo, Jorge Crossa, Ricardo Ruiz y un especialista en estadísticas como Juan José Lujambio sirvió para conformar un equipo de lujo, que hizo historia por la calidad de sus debates. En 1982, el programa pasó a Radio Mitre y allí se sumó Alejandro Apo, el comentarista que más tiempo transitó junto a Víctor Hugo y que creó en los noventa el programa Todo con afecto, donde conjuga el deporte con la literatura.

Todavía vigente 27 años después de su llegada, Morales revolucionó el relato deportivo. “Con él ocurrió algo parecido a los casos de Lalo Pelliciari, Fioravanti y José María Muñoz: fueron distintos, se convirtieron en modelos, a sus maneras y a sus tiempos. De Víctor Hugo han tratado de incorporar algún rasgo del estilo: sus supuestos diálogos entre los protagonistas, la creación de climas de suspenso, aventurar desenlaces en jugadas de gran interés ofensivo, el estiramiento de la explicación de cada gol con imágenes que endiosan al autor y la maniobra final. Todo eso sostenido con un variado vocabulario, rapidez y versismo en la narración, bastante fantasía para adornar las distintas sensaciones emotivas, profusos datos, antecedentes y apelaciones a la realidad extrafutbolística”63, se escribió en su momento. Dueño de una cultural general muy superior a la media, fue convocado muchas veces para llevar adelante programas que no tenían que ver con el deporte en radio y TV, pero siempre siguió abrazando el periodismo deportivo.

Dejó Radio Mitre en 1986 para relatar el Mundial de México para Radio Argentina, donde se consagró con su extraordinaria narración del segundo gol de Maradona a los ingleses. “Barrilete cósmico” o “¿De qué planeta viniste?” son frases que siguen en el recuerdo más que 20 años después.

Luego mudó su “Ta, ta, ta...” (con el que anticipa los goles) a Radio Continental, donde se consolidó el ciclo Competencia. Allí trabajaron Enrique Wolff, Julio Ricardo, Juan Fazzini, Alejandro Apo, Juan Carlos Mena, Gustavo Veiga, Guillermo Salatino, Ricardo Sciosia, Miguel “Tití” Fernández, Eduardo Ramenzoni, Reynaldo Martínez, Hugo Lencina, Marcelo Benedetto, Juan Yankilevich, Juan Manuel “Bambino” Pons, Diego “Chavo” Fucks, Román Iutch, Jorge Arcapalo, Gustavo Cima, Walter Vargas, Osvaldo Whebe, Viviana Vila, Guillermo Caporaletti y muchos otros. Entre ellos, un joven relator que ya en el siglo XXI lo desalojó del primer lugar de la audiencia radiofónica: Mariano Closs.

Tras haberse iniciado en Radio Continental, Closs trabajaba para Torneos y Competencias en televisión cuando Carlos Avila lo convocó en 1998 para sumarse a La Red, la primera emisora porteña que llegó a tener una programación deportiva las 24 horas64, formato que se había iniciado el año anterior. Así, en el aire de la AM 910 (que hasta 1991 fue Radio Excelsior) compitió con Víctor Hugo Morales desde su tira Un buen momento en el tradicional horario de las 19, hasta que consiguió desplazarlo del liderazgo. “Cuando me ofrecieron este programa, la idea era hacer una tira en un horario competitivo como el del regreso. La Red tenía que afianzarse frente a las demás emisoras y el programa surgía a partir de lo que es la actualidad. Buscamos dar en primera instancia buena información, sin demagogia, con honestidad. Tratar de identificarnos con la gente y que la gente se identificara con uno. Lo básico era eso: informar, saber preguntar y repreguntar, debatir con respeto, comentar y sacar conclusiones”65, analizó tiempo después sobre este proyecto.

En 2009, ya consolidado como la máxima figura de la emisora a partir de la partida de Fernando Niembro (quien consolidó el horario del mediodía) a Radio Del Plata, sumó trabajo extra. Además de las transmisiones de los partidos y de la tira de la tarde, sumó la franja de 11 a 14, para competir justamente con Niembro, su histórico compañero en las transmisiones de TV en Telefé y, más tarde, en Fox Sports.

Con su estilo, Mariano Closs es el heredero de Fioravanti, Muñoz y Víctor Hugo, pero también de otros relatores que hicieron grande esta particular especialidad del periodismo deportivo. En esa nómina hay que incluir a Alfredo Aróstegui, Lalo Pelliciari, Alfredo Curcu, Luis Elías Sojit, Washington Rivera, Osvaldo Caffarelli, Eugenio Ortega Moreno, Bernardino Veiga, Yiyo Arangio, Raúl Peyré, Daniel Adrián, Ricardo Podestá, Juan Carlos Rousselot, Ricardo Porta, Edgardo Gelabert, Miguel De Renzis, Carlos Parnisari, Humberto Dátola, Jorge Bullrich, Juan Manuel Pons, Walter Saavedra, Juan Carlos Morales, Alejandro Fantino, Héctor Caldiero, Atilio Costa Febre, Juan Pablo Vignolo y Rodolfo Cingolani, entre muchos otros. El listado tuvo un crecimiento exponencial a partir de la década del ’80, cuando la explosión de las FM multiplicó la cantidad de transmisiones en cada punto del país.




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