Por Andrés López y Mariano Hernán López



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El periodismo televisivo

El 18 de noviembre de 1951 es una jornada insoslayable del periodismo deportivo en Argentina. Fue la primera vez en que se televisó un partido de fútbol. Se trató de un San Lorenzo-River disputado en el viejo Gasómetro de avenida La Plata. Fue a través de Canal 7, que manejaba el Estado, sólo con dos cámaras y con el auspicio de YPF66. Ernesto Veltri fue el relator y Enzo Ardigó y Raúl Goro completaron el equipo periodístico que siguió las alternativas de aquel 1-1 que se pudo ver en diferido en los escasos televisores que existían en el país. Claro, la TV había llegado oficialmente al país un puñado de días antes, el 17 de octubre de 1951.

Menos de un mes después, ya se pudieron observar los primeros partidos en directo. Curiosamente, también desde la cancha de San Lorenzo: fueron los dos encuentros de desempate por el título de ese año entre Racing y Banfield, al cabo de los cuales la Academia logró el tricampeonato tras igualar 0-0 el primero (sábado 1º de diciembre) y ganar 1-0 el segundo (miércoles 5) con gol de Mario Boyé. En el medio, el domingo 2, se transmitió por primera vez el turf, desde el Hipódromo Argentino de Palermo, con el Gran Premio Carlos Pellegrini. Y un año y medio después llegó el primer partido de ascenso: Argentinos Juniors 3 - Argentino de Quilmes 0, el 10 de mayo de 1953, en la cancha de Ferro y por la Primera B.

Lo cierto es que en esos primeros años las transmisiones no tuvieron demasiada continuidad, quizás debido a que “En esos primeros tiempos la TV se veía más en la calle, tras las vidrieras, que en la casa”, al decir de Carlos Ulanovsky. La televisión recién llegaba al país y todavía era una rareza que estuviera en los hogares67. Por eso, no fueron muchos que los tuvieron la chance de ver el primer programa deportivo que existió en el país: Visiones deportivas, que se emitía de 20 a 21. Lo conducía Luis Elías Sojit y lo acompañaba buena parte del Departamento de Deportes de Radio Rivadavia: Washington Rivera, Aldo Zavatarelli (padre de Dante), Edmundo Campagnale y hasta José María Muñoz.

Más tarde, el propio Rivera se dio el gran gusto de ser parte del primer gran éxito del deporte en televisión: la Cabalgata Deportiva Gillette, que estuvo siete años en el aire (entre 1956 y 1963), primero en Canal 7 y luego en el 9, el primer canal privado de la televisión argentina. También fue parte del ciclo Borocotó, el periodista de El Gráfico, que a mediados de los cincuenta ya se había consolidado como el relator de fútbol de Canal 7. En el equipo periodístico que transmitía los partidos lo acompañaban Ampelio Liberali en los comentarios y Carlos Iglesias en la locución comercial.

Tanto la Cabalgata como las transmisiones eran producidas por la agencia publicitaria J. Walter Thompson68, al igual que el programa Fútbol con los Borocotó, donde Ricardo Lorenzo (el nombre real de Borocotó) compartía pantalla junto a sus hijos Eduardo (Borocotó Junior) y Ricardo. El programa familiar tuvo también una versión radiofónica, en Radio Libertad.

Pese a todo, el negocio potencial que significaba la televisión tardó bastante en explotar y los primeros tiempos fueron muy difíciles. Y quizás el primero en comprenderlo en su real dimensión fue Alfredo Rustchi, más conocido como Apo, apodo que años después usaría como apellido su hijo, también periodista deportivo: Alejandro Apo.

Rustchi tuvo que enfrentar los miedos de la dirigencia, que en 1960 decidió suspender las transmisiones. A comienzos de esa década las opciones en la pantalla de multiplicaban69, pero la AFA le bajó el pulgar a la TV al sostener que quitaba público a los estadios y hacía perder dinero a los clubes. “El sostenía lo contrario: significaría una promoción y hasta una salvación económica. Su posición se transformó en una realidad irrebatible algunos años más tarde. Fue así como en 1965, bajo su dirección periodística, se vieron en directo por Canal 9 los partidos oficiales de la Tercera División, y al año siguiente, por el 13 (él de comentarista y Julio Ricardo de relator). En esa temporada, además, era jefe de Deportes de Canal 7, que comenzó a emitir en directo un partido de Primera B los sábados y reproducía un video del clásico de Primera los lunes por la noche”70.

Antes de esas transmisiones, y junto a Carlos Fontanarrosa, dieron vida a Polémica en el fútbol, un programa de debate pionero, con participación de protagonistas e hinchas en el estudio. Nació en 1961 en Canal 9 y pasó primero al 7 y después al 11, donde se incorporó Julio Ricardo. Duró 14 años en el aire, hasta 1975, con diversos conductores y la misma fórmula que años después se utilizó para llevar adelante Tribuna caliente (ya en 1993).

Otro envío de los primeros años fue Deporte con opinión, que se emitió entre 1962 y 1964. Su primer conductor fue Carlos Fontanarrosa y lo siguió Ampelio Liberali, pero recién se consolidó cuando tomó la posta Dante Panzeri, con su estilo ácido y la aparición de especialistas como Ulises Barrera (boxeo), Ernesto Lazzatti (fútbol) y Alberto Cauto (automovilismo). Claro que no todas fueron flores para Panzeri en esos años: otro proyecto suyo, Discusiones por deporte, duró apenas tres programas.

Claro que no todo era fútbol y uno de los deportes que tenía su espacio era el boxeo. La Cabalgata Deportiva Gillette traía desde Nueva York la principal pelea de la semana disputada en el Madison Square Garden, mientras que en el mercado doméstico marcó un hito el envío Entre las sogas. Conducido por Ulises Barrera, todos los miércoles a la noche emitía en diferidos los combates del miércoles anterior en el Luna Park. Ricardo Arias se consagró allí como relator boxístico, mientras que el compaginador Santiago Falcucci logró un hallazgo: inventó las repeticiones de los golpes, cuadro por cuadro y en una cámara lenta especial71.

También en diferido se vieron las imágenes del Mundial de fútbol de 1962, disputado en Chile. En estudios lo presentaban José López Pájaro y Raúl Peyré, mientas que Tito Martínez Delbox, Guillermo Stábile y Dante Panzeri trabajaban desde el país trasandino. Los partidos se veían compactados por Canal 13 y Teleonce, pero 48 horas después de haber sido disputados. Y a pesar de eso los argentinos fueron privilegiados: desde aquí se enviaba el material a Europa, por lo que allí recién se lo pudo observar mucho después72.

Los mundiales de fútbol todavía no eran el fenómeno mediático que fueron después y eso quedó claro cuatro años más tarde, cuando el recién inaugurado Canal 2 de La Plata compró la exclusividad de los derechos de Inglaterra 1966 como carta de presentación. Pero la nueva señal no se sintonizaba en la Capital Federal si no se reorientaban las antenas, y pocas familias optan por ese gasto, a pesar del señuelo que significan las imágenes de la Copa del Mundo y el equipo de deportes de Radio Rivadavia (del mismo grupo empresario del canal) trabajando en cada uno de los partidos.

En ese año, llegó a Canal 7 el periodista deportivo con mayor continuidad en la pantalla: Enrique Macaya Márquez, para comentar los partidos de los sábados y los lunes, en medio de un recambio. Se alejaron Juan de Biase y Faustino García, y llegaron Horacio Aiello, Oscar Gañete Blasco, César Abraham, Tito Martínez y Diego Bonadeo. Además, el canal emite La Noche del Domingo, con la conducción de Pepe Peña y al cual se sumaron dos jóvenes Rolando Hanglin y Adrián Paenza. Ya en 1967 será el tiempo del automovilismo, con Emoción en las rutas por Canal 9, mientras que el 2 transmitía carreras en su ciclo A toda marcha.

También fueron célebres en esos años las transmisiones de la Copa Libertadores, a cargo del periodista Roberto Federici y con los relatos de Washington Rivera. Lo curioso era cuando tenían que viajar al exterior y –muchas veces– se anunciaba la televisación en directo, algo que era imposible ya que no existía todavía el satélite. “La argucia servía para asegurarse por un rato un importante caudal de audiencia en perjuicio de la competencia. Sólo cuando habían transcurrido varios minutos de la iniciación del match, se informaba que no habría tal emisión por “razones técnicas” 73”.

Recién en 1970 entrará en acción el satélite, que permitirá ver en directo el Mundial de fútbol que se jugará en México, aunque sin el seleccionado argentino, que no había logrado la clasificación. Para el resto del mundo es la primera Copa televisada en colores. La transmisión está a cargo del 13, con Héctor Drazer y Ricardo Arias en el lugar de los hechos, mientras que Fernando Bravo y Ricardo Podestá hacen entrevistas y mantienen el contacto con el satélite desde los estudios. También llega vía satélite, el 7 de diciembre, el combate por el título mundial de los pesados entre Ringo Bonavena enfrentó a Muhammad Alí. Fueron 79.3 los puntos de rating que alcanzó Canal 13 en esa derrota con sabor a triunfo en el Madison Square Garden de Nueva York.

En 1974, Canal 7 envía al Mundial de Alemania a Héctor Drazer, Mauro Viale, Marcelo Araujo, Enrique Macaya Márquez, Oscar Gañete Blasco y Diego Bonadeo como enviados especiales. Pero el torneo se verá en forma incompleta: mientras el 1º de julio se estaba televisando Suecia vs Yugoslavia, la señal se interrumpe. Había fallecido el presidente Juan Domingo Perón y el fútbol dio paso a la cadena nacional para informar sobre el tema. Para saber el resultado del encuentro hubo que esperar al día siguiente. Algo similar ocurrió con el último encuentro de Argentina, 1-1 ante Alemania Democrática. La TV y la radio transmitieron en cadena los funerales del líder. Los más entusiastas apenas si pudieron seguir el match por Radio Oriental de Montevideo.

Por supuesto, la explosión llegará cuatro años después con el Mundial 78, y todas las ventajas que brinda para el periodismo que el certamen se juegue en Argentina. Para televisarlo, nació la empresa Argentina 78 Televisora SA, con la consigna de emitir la señal en colores hacia el exterior. Pero los argentinos tuvieron que esperar para disfrutar de ese adelanto.

Como sea, 1977 es un gran año para el deporte nacional, y el público responde, copando el podio de los tres programas más vistos. Primero termina Boca vs Cruzeiro por la final de la Copa Libertadores (60.6); segundo la pelea por el título del mundo entre Carlos Monzón y el colombiano Rodrigo Valdés (53.1); y tercero el programa Camino al Mundial (40.2). Recién en cuarto lugar aparece un programa no deportivo y es la serie La mujer maravilla (33.7)74. Como una curiosidad, los cuatro eventos pertenecieron a Canal 13. Además, Canal 11 siguió la campaña de River, el 9 acompañó a Guillermo Vilas a conquistar el mundo del tenis y el 7 mostró a Carlos Reutemann en la Fórmula 1, además de continuar con la televisación del fútbol local.

Siguiendo esa línea, el rating que generó el Mundial de Fútbol de 1978 fue inmenso: el partido en el que la selección vence 6-0 a Perú logró 84 puntos de rating. Canal 7 destina para la cobertura total del torneo un equipo periodístico conformado por Julio Ricardo, Horacio Aiello, Mario Trucco, Enrique Macaya Márquez, Marcelo Araujo, Tito Biondi y Héctor Drazer. El 19 de mayo se inauguró el Centro de Producción de Programas de Televisión en Colores Argentina 78 Televisora SA y el 1º de junio a las 15, la ceremonia inaugural en el estadio de River fue transmitida en directo por Canal 11.

En ese mes la imagen de Mario Kempes llegó a las pantallas del mundo vestido de celeste y blanco, aunque la misma camiseta los televidentes argentinos la vieron en blanco y negro. Recién un año después, en 1979, llegarían los colores. Será con la fusión entre Canal 7 y Argentina 78 TV, que dará como fruto ATC (Argentina Televisora Color).

De esta forma en 1982, y por primera vez, un Mundial se vio en colores en nuestro país. Fueron 81 horas de transmisión de partidos desde España, a cargo del equipo periodístico formado por Julio Ricardo, Norberto Longo, Enrique Macaya Márquez, Marcelo Araujo, Mauro Viale, Héctor Drazer, Ricardo Podestá, Mario Trucco y Tito Biondi.

En 1986, para el Mundial de México, la TV implementa las repeticiones múltiples (un gol visto desde cuatro perspectivas diferentes) y la nota la da el Canal 2, que gracias al estilo jocoso de Quique Wolff, Rafael Olivari y Raúl Parma llega a tocar los 48 puntos de rating, algo inédito en su historia.

Wolff, que había jugado el Mundial 1974 para la selección argentina, empezó a consolidarse así como el ícono de los ex futbolistas que se dedicaron al periodismo. Varias veces ganador del premio Martín Fierro y creador de Simplemente Fútbol y La banda dominguera, sorteó con holgura una barrera nada sencilla para destacarse en un terreno donde corrieron suerte diversa otros nombres de todas las épocas, desde Carlos Peucelle y Ernesto Lazzatti hasta Diego Latorre y Christian Bassedas. Proveniente de otro deporte, el ex rugbier Nicanor González del Solar marcó una época con su ciclo Deporte en acción, que en 1989 supo alzarse con un Martín Fierro como mejor programa periodístico deportivo.



Canal 2 fue el primer paso dentro de la producción televisiva para un empresario que cambió las reglas del juego del periodismo deportivo en Argentina: Carlos Avila. Hombre de marketing, con pasado como publicista y una cuenta bancaria abultada, su relación con el medio empezó a principios de los ´90 con un programa de golf que auspiciaba Ford. Un año después estaba en ATC, con un ciclo que llamó Torneos y Competencias, para luego producir un clásico: El Deporte y el Hombre, con la conducción de Pancho Ibáñez.

Ya había nacido para entonces Torneos y Competencias SA, fundada el 27 de marzo de 1984, a partir de la sociedad entre Avila y José Carlos Santoro, un ex director del Banco Provincia75. Pero el gran salto llegó a mediados del año siguiente, cuando le compró a la AFA los derechos de televisación de los torneos del fútbol oficial y de los partidos del seleccionado.

El contrato inicial se firmó sólo por tres meses y dio nacimiento, el domingo 11 de agosto de 1985, a un programa que, durante décadas, fue la cita obligada de los futboleros frente a la pantalla: Fútbol de Primera. Comenzó en ATC y con los periodistas que estaban trabajando hasta allí en el canal, pero inauguró un nuevo concepto en transmisiones deportivas76. La primera emisión se centró sobre un River vs San Lorenzo. “Muevo yo, Mauro, Walter Perazzo”, le anunció el delantero del Ciclón al relator Mauro Viale, inaugurando una muletilla histórica. Enrique Macaya Márquez fue el comentarista y Oscar Gañete Blasco también tuvo su participación en los primeros años.

El formato original era muy simple: en una hora de programa, 45 minutos se los llevaba un compacto del partido principal de la fecha, y el resto se consumía con los goles de los demás encuentros. A raíz de su éxito, y como era previsible, Fútbol de Primera duró poco en ATC, para pasar en 1989 a Canal 9 y luego (en 1992) a Canal 13, ya privatizado y en manos de Clarín.

Con el tiempo el programa se estiró a dos horas y se fue superando. Incorporó adelantos tecnológicos de última generación, se multiplicó la cantidad de cámaras, aparecieron los clips con imágenes de partidos y de hinchas, las entrevistas con los protagonistas y también el telebeam, para analizar jugadas polémicas y redondear un show televisivo que recibió innumerable cantidad de premios desde su creación. Hasta 2008, había ganado 16 veces el Martín Fierro como el mejor programa deportivo en televisión, además de llevarse el Martín Fierro de Oro en 1998. Premio para las 300 personas que trabajan cada domingo para dar forma al envío.

Los cambios de canales trajeron consigo también un cambio central en el plantel periodístico. Cuando el programa se trasladó a Canal 9, Mauro Viale decidió quedarse en el 7, ya que era parte de la planta permanente del canal. Para reemplazarlo ingresó Marcelo Araujo, que abrió una nueva época en el relato televisivo. Hasta allí, los narradores nombraban al jugador que llevaba la pelota y poco más. El incorporó un ritmo mucho más vertiginoso, junto con un estilo irreverente y un vocabulario juvenil no exento de insultos que lo hicieron popular y a la vez discutido. Frases como (“¿Eso fue penal o estoy crazy?” o “Macaya, estoy cagado”) lo lanzaron al estrellato y lo transformaron en pocos años en el periodismo deportivo mejor pago del país.

La dupla entre Araujo y Macaya se mantuvo firme durante 14 años, hasta que el 21 de noviembre de 2004 el relator fue reemplazado por Sebastián Vignolo. En la conducción, Juan Pablo Varsky y Fernando Pacini pasaron a acompañar al histórico comentarista, en una tarea similar a la que cumplió Adrián Paenza entre 1992 y 1995.

Paenza fue uno de los periodistas enviados por Canal 13 para la cobertura del Mundial de fútbol de 1994 en Estados Unidos, y a él Maradona le dijo entre lágrimas que “me cortaron las piernas”, tras ser excluido del torneo por dar positivo en un control antidóping. El 10 estaba contratado por el canal, y no era el único77. La cobertura del Mundial superó todo lo conocido hasta el momento, y hasta el noticiero Telenoche (con Mónica y César) se trasladó hasta Boston para seguir al seleccionado. Los partidos del Mundial se vieron por cuatro canales (13, 11, 7 y 2), que movilizaron una inmensa cantidad de periodistas aunque el rápido adiós del equipo nacional impedirá llegar a los picos de atención de 1990, cuando la final entre Argentina y Alemania alcanzó los 80 puntos de rating por ATC.

Como sea, lo cierto es que el público acompañaba al fútbol más allá de la pantalla en la que se emita. La Copa América de 1991 en Canal 9, la vuelta de Maradona en Sevilla al año siguiente en Canal 2 y las Eliminatorias de 1993 por Canal 13 fueron pruebas de ello. La derrota por 5-0 ante Colombia 5 y la victoria ante Australia para clasificar al Mundial alcanzaron los 60 puntos de rating.

Para ese entonces, además, se había extendido con fuerza la televisión por cable, que había nacido en los sesenta para abastecer a zonas aisladas que no recibían la señal por aire y que llegó en 1983 a los grandes centros urbanos, empezando por Buenos Aires. Rápidamente, Argentina se transformó en el tercer país del mundo en cantidad de abonados a ese tipo de sistema, detrás de Estados Unidos y Canadá: llegaron a alcanzar a un 70 por ciento de los hogares con TV. El deporte, y sobre todo el fútbol, fue una de las claves en ese crecimiento78.

De la mano del cable llegó para quedarse la televisión codificada, lo que en Estados Unidos se conoce como pay per wiev (pagar para ver) y que introdujo Carlos Avila en Argentina. Fue a partir del nacimiento de Televisión Satelital Codificada (TSC), una sociedad entre Torneos y Competencias y Artear, la empresa del Grupo Clarín que manejaba Canal 13, socios que ya estaban trabajando juntos con Fútbol de Primera. El contrato se firmó en abril de 1991 y el sistema se puso en práctica con el primer partido del Torneo Apertura de ese año, disputado el viernes 30 de agosto. Jugaron River y Rosario Central en el Monumental de Núñez y el partido quedó en la historia como el retorno de Ramón Díaz al equipo millonario, con dos goles del riojano para ganar 2-1. El encuentro no se vio en Buenos Aires, ya que se emitía para el interior (a un radio mayor de 60 kilómetros de la Capital). Recién en 1993 se agregó otro partido por el sistema inverso: desde el interior para el resto del país, incluyendo ahora sí a Capital Federal y el Gran Buenos Aires.

Junto con el codificado, nació también la desigualdad en la distribución del reparto del dinero de la televisión. Los cinco grandes (Boca, River, Independiente, Racing y San Lorenzo) se llevarían el 65 por cierto de los futuros ingresos y el resto de los equipos de primera división se repartirían el 35 por ciento restante79.

Fue también el inicio de un proceso que llevaría a que, en 2007, se televisaran los 10 partidos de la fecha de primera división, la mitad de ellos por el sistema codificado. Atrás quedaron los tiempos en que el fútbol de primera división se disputaba con exclusividad los domingos o, a lo sumo, se movía algún partido de ese día en función de la TV80. Ahora, el desdoblamiento de los partidos obligó a multiplicar la cobertura, lo que llevó a modificar también las condiciones de trabajo de los diarios y las radios.

Curiosamente, el primer canal deportivo de cable que se vio en el país no tuvo al fútbol entre sus atractivos: fue la señal estadounidense ESPN, el primer canal extranjero en pisar suelo latinoamericano. Inspirado en ese modelo es que Carlos Avila va a idear el primer canal deportivo argentino, TyC Sports. El 3 de septiembre de 1994 fue la primera emisión, con Gonzalo Bonadeo y Alejandro Fabbri como los primeros periodistas en mostrar su rostro en la pantalla.

El canal se centró en el fútbol y en un segundo plano apuntó al básquet, automovilismo y boxeo. Pero también, desde un primer momento, realizó acuerdos con las federaciones de otras disciplinas para televisar los principales campeonatos que se disputaban en el país de tenis, vóley, handball, hóckey sobre césped y hóckey sobre patines81. La emisión de grandes eventos internacionales y el ingreso de una nueva generación de periodistas completaban el panorama de la emisora, que se hizo su espacio con ciclos como Fuera de Juego, Orsay, Tercer ojo, Polideportivo o Campañas en los años iniciales, además de los noticieros, conjugando la información con un estilo joven e informal. Así se consolidó rápidamente como uno de los canales de cable más vistos, y en distintos períodos llegó a alcanzar el primer lugar, superando a los canales de noticias y de información general.

En su plantel periodístico, se apostó a caras nuevas como Matías Martin, Hugo De Cucco, Fabián Minotto, Cristian Garófalo o Mariano Closs, a la par de especialistas como Julio Ernesto Vila (boxeo), Eduardo González Rouco (automovilismo), David Carlín (básquet) o Quique Edelstein (vóley).

Y se inició una tendencia creciente: la incorporación de la mujer, algo impensable hasta poco tiempo antes en el periodismo deportivo. Greta Rodríguez, Cecilia Pirolo y Viviana Semienchuk fueron las primeras en un camino que siguieron Margarita Wais, Angela Lerena, Milagros Lay González, Alina Moine, María Martínez Gálvez, Luciana Rubinska y muchas más en distintas señales, porque no tardaron en aparecer otros canales de deportes. En 1996, TyC Sports no sólo competía con ESPN, sino también con Cablesport, América Sports, Prime Deportiva y Multideporte, además de la programación deportiva de canales que otro tipo, como el ya clásico envío TN Deportivo, en el canal de noticias TN.

Con el tiempo, surgieron otros como Fox Sports, ESPN+ (señal de ESPN para América Latina, con sede en Buenos Aires) o el fugaz PSN, que llegaron para discutir territorio y trabaron una fuerte batalla por la compra de los derechos de los diferentes eventos, como el fútbol internacional, los torneos de tenis, rugby, hóckey, básquet o vóley, y las participaciones de los seleccionados argentinos en los diferentes deportes.

Pero TyC Sports se mantiene en el primer lugar por una razón de peso: sigue siendo el canal del fútbol argentino, gracias al contrato de Carlos Avila con la AFA, que le cedió los derechos del torneo doméstico hasta 2014. Las transmisiones son el ancho de espadas del canal, que tiene en Estudio Fútbol (con Alejandro Fabbri, Gastón Recondo, Marcelo Palacios, Horacio Pagani y Leo Farinella) a su programa de mayor audiencia. Justamente, en él se analiza primordialmente al campeonato de primera división.




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