Por fin tenemos escuela: el lluis millet



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POR FIN TENEMOS ESCUELA: EL LLUIS MILLET

Como todas las cosas del barrio de Les Oliveres, el colegio Lluís Millet también fue fruto de la lucha de los vecinos. En 1970 se empiezan a habitar los primeros pisos del barrio, algunos aún sin luz ni agua, en un barrio absolutamente sin nada; sin transporte, sin alumbrado, sin urbanizar, ni cloacas ni aceras existían, y por tanto sin colegio.

Podríamos decir que hacia 1971 el barrio está ya totalmente ocupado por los vecinos, un tercio viven en los pisos del Patronato de la Vivienda y el resto en las viviendas que construyó la empresas privada Albica, cuyos máximos gerentes los hermanos Guitard fueron los que incumplieron con la normativa que exigía el ministerio de la vivienda para otorgar la protección pública de los pisos, denominada Renta Limitada, y aquel incumplimiento fue el origen de la lucha global del barrio, que duraría más de una década.

Al principio algunos niños del barrio empezaron su escolarización en unos locales privados que existían entre las calles Julio Garreta y Pep Ventura. Aquella academia intentó paliar la gran demanda de escolarización del barrio sin conseguirlo.

Les Oliveres se movilizó con el resto de los barrios de Sta. Coloma exigiendo al Ayuntamiento la construcción urgente de escuelas. “ ESCUELA PÚBLICA PARA TODOS” y “ENSEÑANZA GRATIS Y DE CALIDAD”, esta reivindicación movilizó a alumnos, padres y maestros de Sta. Coloma en unas manifestaciones multitudinarias que duraron varios años. El ayuntamiento que había presidido los alcaldes Romeu Tutusaus 1965-1970 y Joan Porta 1970-1975, se habían preocupado de la construcción de viviendas, lo cual garantizaba una buena entrada de dinero en las arcas municipales, pero se habían despreocupado de la compra de suelo para los equipamientos y servicios que todos aquellos nuevos vecinos necesitarían y por tanto tampoco habían previsto la construcción de colegios. Sería el último alcalde, antes de la democracia, Blas Múñoz 1975-1979, quien tuvo que soportar en primera persona las grandes manifestaciones exigiendo nuevas escuelas.

En Les Oliveres fue un grupo de pocos vecinos, que se reunían de forma clandestina en sus pisos y que formaron la Comisión de Barrio, entre 1971 y 1975 la que movilizó al barrio exigiendo la construcción de la escuela. El Ayuntamiento alquiló a los hermanos Guitard los locales situados al principio de la Calle Pep Ventura, debajo de los bloques nº, 3,5 y 7. En aquellos locales que no reunían las condiciones mínimas como escuela: mala ventilación, sobreocupación, mezcla de los niños de diferentes edades, sin patio propio etc. podemos situar el origen del Lluís Millet hacia finales de 1972.

El barrio exigía un patio decente, que se anularan las permanencias, y que se construyera una escuela de verdad ya que en aquellos locales no era suficiente para dar cabida a toda la demanda de plazas escolares. El Ayuntamiento repetía que aquellos locales eran provisionales.

En 1973 empezaron las obras para la escuela, justo en frente de los locales provisionales y en el verano de 1974 el colegio estaba acabado. En septiembre de aquel año el colegio no empezó con la excusa de que no estaba amueblado y que no se habían previsto los maestros. La Comisión de Barrio por medio de octavillas y asambleas hizo una llamada general al barrio para conseguir la apertura de la escuela y no esperar a enero de 1975 como se prometía.

Un grupo de mujeres ocupó los locales provisionales para dar clases y durante aquel mes de septiembre, las mujeres y algunos hombres colocaron mesas delante del edificio del colegio en la Calle Pep Ventura y se dedicaron a dar clases en plena calle.

Aquella última movilización dio su fruto y el 7 de octubre de 1974 se abrían por fin las puertas del colegio LLUIS MILLET del barrio de Les Oliveres. El barrio había conseguido su colegio. Los padres ayudaron al transporte de los muebles y los primeros días siguieron dando clases ya que faltaban maestros. Desde el primer día los padres y vecinos del barrio asumieron el Lluís Millet como propio, como el colegio del barrio y para el barrio.

En poco tiempo los alumnos sobrepasaron los 1000 ya que algunos alumnos procedían del barrio de Can Franquesa, que tardó más tiempo en inaugurar su colegio, Pompeu Fabra.

Sería la Asociación de Vecinos que empezó a funcionar en aquella época la que presentó los estatutos para legalizar la Asociación de Padres.

Los primeros años los locales provisionales siguieron funcionando para los alumnos de párvulos, y fue en Les Oliveres donde se consiguió escolarizar a los niños a partir de los 4 años de forma gratuita por primera vez en toda Catalunya.

No faltó tensión en aquel primer curso de transición entre los locales provisionales y la nueva escuela entre los propios profesores y falta de entendimiento con algunos padres. Sería a partir, del segundo curso septiembre de 1975 que empezaría a llegar de forma voluntaria una hornada nueva de profesores jóvenes, que fueron consolidando un gran equipo. Desde aquel año entre el colegio y el barrio se formó un eje común. Todo se realizaba de forma conjunta: la lucha del barrio, las fiestas, la lucha por la guardería, los referéndums para poner nombres a las plazas etc. El colegio estaba totalmente abierto al barrio, existía una coordinación entre la Asociación de Vecinos, la Asociación de Padres y el Claustro de profesores.

Pero además del compromiso y participación en la vida del barrio, aquellos profesores del Lluís Millet muy pronto destacaron como grandes profesionales, introduciendo cambios en las formas de enseñar, en la elaboración de los materiales, en la creación del Casal del Mestre de Sta. Coloma, se adelantaron para impartir el catalán en la escuela, las colonias, las sesiones de cine etc. Muy pronto el colegio Lluis Millet cobró un gran prestigio no sólo en el barrio sino también en toda Sta. Coloma.

Ahora que el Lluís Millet celebra su 40 aniversario, sería imposible nombrar a todas aquellas profesoras y profesores que estuvieron en el origen del Lluís Millet, pero sí está claro que el barrio de Les Oliveres y varias generaciones de alumnos les estarán siempre agradecidos.



Mayo de 2012-04-22

Fernando Saro


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