Por la autonomía sindical de los trabajadores de bavaria



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POR LA AUTONOMÍA SINDICAL DE LOS TRABAJADORES DE BAVARIA.
Uno de los resultados más notables de la acción sindical, en su historia, ha sido el reconocimiento de un conjunto de derechos en relación con el trabajo y con las condiciones de trabajo, que sustrajo esta actividad de las simples leyes del mercado. La acción sindical no sólo logró que en cada país se fuera consolidando toda una legislación que reivindicaba y protegía los derechos de las personas trabajadoras, sino que a nivel internacional, a través de la organización Internacional del Trabajo, OIT -surgida en 1919- se fue construyendo también, a la par, una legislación internacional del trabajo, que está contenida hoy en más de 200 convenios.

La conquista de estos derechos en una parte muy importante de la comunidad de naciones, permitió que los trabajadores y trabajadoras fueran por primera vez considerados como ciudadanos y ciudadanas en sentido pleno y real, es decir, miembros de una comunidad que les garantiza derechos reales a través de los cuales cada persona goza de la autonomía suficiente para desarrollar su propio proyecto de vida buena.

En Bavaria, estos derechos básicos fueron ampliados de manera notable a través de la acción sindical organizada y de la negociación colectiva, estableciendo condiciones de trabajo y de remuneración, (salarios, primas, auxilios, etc.), que se ubicaron por encima del promedio que tenían los demás trabajadores de la industria, condiciones que aún mantiene un importante grupo de trabajadores que se benefician del viejo convenio colectivo de trabajo.

Recuperar lo que se ha perdido, mejorar estos derechos y fortalecer el Diálogo social en Bavaria, solo es posible sobre la base de dos condiciones. La primera, contar con una organización sindical fuerte, que agrupe a la mayoría de los trabajadores, y que por lo mismo, tenga la capacidad de incidir de manera real en las políticas laborales de Bavaria. Sin un sindicato fuerte y mayoritario, la empresa difícilmente nos va a reconocer el derecho a un trabajo mejor remunerado y a condiciones de trabajo más humanas.


Bavaria puede hacerlo, se puede demostrar que tiene margen suficiente para mejorar salarios, primas, auxilios, etc., sin que se menoscabe en ningún sentido su posición competitiva pues los costos laborales en esta empresa apenas representan el 7.2% de los ingresos; el del personal de producción apenas el 2%, y el del personal convencionado, sólo representa el 0.6% de los ingresos.
Si Bavaria se niega a ello, es porque está convencida que los trabajadores no la vamos a presionar, que nos da temor afiliarnos mayoritariamente al sindicato, y porque sabe además, que un sindicato minoritario no la puede presionar por la votación de una huelga, que es un mecanismo que la ley permite como uno de los desenlaces de la negociación colectiva.

Pero la otra condición es que no basta con tener un sindicato fuerte y mayoritario, sino que éste tiene que ser además, autónomo, democrático y bien gestionado. Un principio sindical básico es la autonomía: los sindicatos se deben sólo a los intereses de sus afiliados y nada más. Por ello no pueden ser ni correa de trasmisión de ningún partido político, ni estar subordinados al gobierno de turno, ni a las iglesias, y menos a las empresas o a los patronos.


Esto último es clave: pese a que coincidimos con la empresa en que es necesario ser productivos y eficientes, ya que de estos factores depende en buena medida la competitividad de la empresa, su permanencia en el mercado, y por tanto, nuestros puestos de trabajo, una comprensión que nos lleva a mirar a la empresa y sus directivos, no como enemigos, sino como la contraparte con la cual, por medio del diálogo social podemos construir relaciones de respeto y de cooperación. Eso no quiere decir, de ninguna manera, que el sindicato se subordine a ella y pierda su autonomía abandonando su misión o razón de ser, que es la de representar a los trabajadores, darle voz en las relaciones laborales y reivindicar sus derechos, tomando en cuenta permanentemente sus opiniones y expectativas.
La autonomía es clave además para evitar que el sindicato sea cooptado por la dirección de la empresa y lo ponga al servicio de directivos corruptos. Cuando esto ocurre se forman burocracias sindicales a las cuales lo único que les interesa es controlar al sindicato para someterlo a los designios de los directivos empresariales. A este objetivo, son funcionales prácticas que niegan la democracia y la participación de los afiliados; direcciones sindicales desinteresadas en la educación y la formación de los afiliados; directivos que monopolizan los puestos, que niegan la información y la comunicación; y procesos de negociación colectiva a espaldas de los trabajadores.
Cuando la autonomía sindical falta, el sindicato se pone al servicio, no de los afiliados y de todos los trabajadores, ni de sus intereses, sino de unos cuántos directivos que aprovechan los recursos del sindicato para sus fines personales y de las empresas, que logran a través de esta estrategia someter bajo su control a la organización sindical y a los trabajadores.

Frente a este duro reto, cada persona deberá asumir una posición que tenga como horizonte la defensa de un valor ético, perdurable y no negociable: ¡la dignidad!

POR LA DEFENSA FIRME DE NUESTROS DERECHOS: VIVA EL PLIEGO DE PETICIONES DE SINALTRAINBEC Y UTIBAC

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NEGOCIACIÓN PARA TODOS

Bogotá, Septiembre 24 de 2015 SINALTRAINBEC Y UTIBAC


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