Presidencia del sr. Cox



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3-001

ESSESIÓN DEL MIÉRCOLES, 13 DE MARZO DE 2002

___________________________


3-002

ESPRESIDENCIA DEL SR. COX

Presidente
(Se abre la sesión a las 09.00 horas)1

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ESDeclaración del Presidente

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ESEl Presidente. - Antes de pasar al asunto del debate de hoy, me gustaría realizar una breve declaración, en presencia del Presidente en ejercicio del Consejo, sobre los graves acontecimientos que se han producido en Oriente Medio en los últimos días.
Hemos asistido con creciente incredulidad a la violencia y a las atrocidades recíprocas que últimamente han dado lugar a los mayores horrores. Las operaciones militares han alcanzado ya cotas desconocidas desde hace dos décadas. La región, y especialmente Israel y los Territorios Palestinos, parecen avanzar de manera terrible e inexorable hacía una conflagración total.
En esta tragedia en marcha, nuestro Parlamento tiene la responsabilidad de hacer todo lo que pueda por impedir que los lugares sagrados se conviertan en campos de matanza. Debemos apoyar activamente el llamamiento unánime que realizó en la tarde de ayer el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas a favor de un inmediato alto el fuego. El Alto Representante de la UE sabe que nuestro Parlamento respalda totalmente sus esfuerzos en pos de la paz y del alto el fuego.
Me gustaría, igualmente, aprovechar esta oportunidad para manifestar públicamente esta mañana lo mucho que debe este Parlamento al coraje personal y al compromiso inquebrantable del enviado de la Unión Europea, el Sr. Moratinos. Puede que no me agradezca que lo diga, pero tuve ayer la oportunidad de hablar largo y tendido con él sobre sus esfuerzos diplomáticos en nuestro nombre para mantener abiertos canales de comunicación entre todas las partes. Él es, para Europa, uno de nuestros héroes desconocidos.
(Aplausos)
Quisiera suplicar a esta Asamblea que adopte, en nombre del Parlamento, cualquier medida que pueda promover la paz e intentar alejar a esta región del borde del abismo. He hecho gestiones para instar a los Sres. Simon Peres y Yasser Arafat a romper ese círculo infernal de violencia invitándoles a intervenir ante esta Asamblea. Espero que puedan aceptar esta oferta. Les acogeríamos como paladines de la paz durante los tiempos más difíciles.
Sigo abierto, en cooperación con el Sr. Solana y con los buenos oficios de la Presidencia española, a la sugerencia de viajar a Ramala con el presidente del Knesset, Avraham Burg, y reunirme allí con Abu Ala del Consejo Legislativo Palestino, si las circunstancias lo permiten.
Dado que el riesgo de una confrontación total es inminente, tenemos que hacer cuanto esté en nuestras manos. En nombre de este Parlamento, por el bien de la humanidad, quiero hacer un llamamiento esencial esta mañana: por favor, detengan la violencia, comiencen el diálogo y den una oportunidad a la paz.
(Vivos Aplausos)

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ESWurtz (GUE/NGL). - (FR) Señor Presidente, deseo felicitarle por su declaración. Cumple usted con su deber al actuar como acaba de hacerlo. Ayer por la noche, una personalidad palestina y una personalidad israelí, a las que mi Grupo había invitado a que acudiesen a esta tribuna, nos describieron la nueva ocupación de Ramala. Nos describieron los bombardeos de los campos y también los horrores de los atentados en Jerusalén. Nos describieron la ciudad de Ramala a oscuras y bombardeada a escasos metros del lugar donde el Presidente Arafat recibía, en ese momento, al Sr. Moratinos.
Creo que usted acaba de recordar con razón la decisión que habíamos tomado de invitar al Presidente Arafat y al Sr. Shimon Peres. Creo que tiene razón en recordarlo e invitarles. También habíamos decidido enviar in situ una delegación de alto nivel, como había expresado nuestro Parlamento.
Sugiero que hagamos efectiva esta decisión y que dicha delegación sea de alto nivel; es decir, por ejemplo, los presidentes de nuestros Grupos o incluso el Presidente de nuestro Parlamento.

3-006


ESBarón Crespo (PSE). - Señor Presidente, deseo apoyar en nombre del Grupo socialista la declaración que acaba de hacer y también expresar nuestro apoyo a la Resolución aprobada por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que es un hecho histórico, en la que se cita por primera vez, expresamente, la necesidad, como insiste la Unión Europea, de que se reconozca un Estado palestino.
Querría subrayar que para poder encontrar una luz que nos guíe en el conflicto de Oriente Medio es importante que la ONU, la Unión Europea, los Estados Unidos y Rusia puedan actuar conjuntamente. Creo que ése es un mensaje que debemos de subrayar, señor Presidente del Consejo, porque también sería importante que el Consejo de Ministros estuviera unido en este caso y apoyara la acción de nuestro representante en Oriente Medio. Creo que es muy importante que así como el Parlamento se ha expresado en el Pleno del mes de febrero con una resolución, aprobada por abrumadora mayoría, también el Consejo debería encontrar una línea común que pudiera apoyar decididamente para avanzar y romper este círculo vicioso, trágico, que estamos viviendo.
Por lo demás, señor Presidente, creo que las iniciativas que ha propuesto, que ya estaban contenidas en nuestra resolución, expresan nuestra voluntad común.
(Aplausos)

3-007


ESPoettering (PPE-DE). – (DE) Señor Presidente, nuestro Grupo parlamentario le da también las gracias por su declaración, y estamos totalmente de su parte por cuanto respecta a la solución pacífica, o al intento de llegar a una solución pacífica, en Oriente Próximo. Este no es un debate sobre Oriente Próximo, porque de lo que realmente queremos hablar es de la ampliación, pero estamos plenamente convencidos de que en la lucha contra el terrorismo internacional sólo tendremos éxito si nosotros, los Estados Unidos de América y la Unión Europea, apoyamos el proceso de paz entre Israel y Palestina con la misma resolución y de la misma forma, y a este respecto desde Occidente podríamos enviar más mensajes. Muchas gracias por su iniciativa.

(Aplausos)

3-008


ESCohn-Bendit (Verts/ALE). - (FR) Señor Presidente, desearía simplemente darle las gracias por sus palabras, y espero, si se enviase una delegación a Ramala y Jerusalén, que ésta no sólo pueda reunirse con los representantes de las instituciones, sino también con representantes de las sociedades civiles palestinas e israelíes, puesto que creo que la paz en Oriente Medio sólo podrá restablecerse si las sociedades civiles se movilizan.

3-009


ESRiis-Jørgensen (ELDR). – (DA) Señor Presidente, en nombre del Grupo ELDR me gustaría darte las gracias por este respaldo y por lo que hoy has dicho. Nos hallamos en una situación aterradora, en la que todos los días alguien –niños, jóvenes, ancianos, inocentes- muere asesinado en estas zonas. Y hemos de hacer todo lo posible para respaldarte y desde el Parlamento también hemos de exhortar al resto de las partes a que hagan algo. Sin embargo, me parece importante que como elegidos por los ciudadanos asumamos esta tarea y mostremos nuestra simpatía así como nuestro horror y espanto en estos días.

3-010


ESEl Presidente. - Agradezco a sus señorías el respaldo a esa declaración y a las posibles iniciativas que pudiéramos adoptar.

3-011


ESAmpliación

3-012


ESEl Presidente. - De conformidad con el orden del día, se procede a examinar las declaraciones del Consejo y la Comisión acerca de la ampliación, siendo para nosotros un gran placer que hoy esté aquí el Presidente en ejercicio del Consejo, el Sr. Piqué i Camps, para iniciar este debate.

3-013


ESPiqué, Consejo. - Señor Presidente, antes de empezar con el tema que nos convoca hoy aquí, que es el tema de la ampliación, quisiera hacer algunos comentarios sobre la situación en Oriente Próximo, si me lo permite el Sr. Presidente. En primer lugar, para sumarme a la declaración que acaba de hacer, que me parece impecable, y que comparto plenamente.
Desde hace muchísimo tiempo estamos desplegando una intensísima actividad política y diplomática para intentar encontrar una salida a la actual espiral de violencia y a la actual situación en la región de Oriente Próximo.
Como es sabido, la Unión Europea y el Consejo parten de una convicción que creo que todos compartimos, y es que no puede haber una solución militar al conflicto, y por lo tanto, no hay alternativa a un proceso de paz que inevitablemente tiene que pasar por la coexistencia pacífica de dos Estados en la región: un Estado de Israel, con fronteras internacionalmente reconocidas y con derecho a sentirse seguro, y un Estado Palestino que sea viable desde todos los puntos de vista y, particularmente, desde el punto de vista político, económico, social y territorial.
Por otra parte, en estos momentos, lo más importante que tenemos que conseguir es el alto el fuego y, por lo tanto, quisiera aprovechar esta circunstancia para sumarme, como es natural, a la Resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y unir la voz del Consejo Europeo a la necesidad de que se produzca un alto el fuego de forma inmediata y que permita que, en paralelo, trabajemos conjuntamente en los temas de seguridad, en los temas que suponen la reintroducción de una perspectiva política en el proceso, sin la cual es imposible una solución, y que también incorporen la necesaria perspectiva económica, dadas las terribles condiciones de vida y la terrible situación a la que están sometidos en estos momentos los territorios palestinos.
Hay muchísimas cosas por hacer y muchas iniciativas e ideas encima de la mesa. Quiero expresar el apoyo a la iniciativa del Príncipe heredero saudí, que me parece que puede ser un buen elemento para seguir trabajando, que es muy conveniente que sea endosada por el conjunto de la Liga Árabe en la Cumbre que esa organización va a celebrar en Beirut a finales de este mismo mes para reencauzar entre todos el proceso de paz. Y quiero decir otra cosa: para ello es muy importante -tal como señala la propia Resolución del Consejo de Seguridad, así como algunos portavoces en el día de hoy- y casi diría que imprescindible, la concertación internacional.
Todos estamos convencidos de que probablemente no hay solución para el conflicto sin la implicación de los Estados Unidos, pero también estamos convencidos de que dicha solución no puede venir sólo con su intervención. Y en la concertación entre la Unión Europea, los propios Estados Unidos, Rusia y las Naciones Unidas yo incluiría al mundo árabe (en particular, a algunos Estados pero, en general, al mundo árabe a través de la Liga Árabe) para que, finalmente, hagamos llegar a las partes la necesidad de cortar esa dinámica de acción y reacción que no lleva a ninguna parte, porque todos sabemos cuál es la solución al final de este proceso, por lo que todas las muertes y todo el sufrimiento son todavía más absurdos, si cabe.
Por lo tanto, creo que debemos seguir en esta dirección y agradezco enormemente sus palabras y el apoyo de la Cámara y les garantizo que vamos a seguir trabajando en esa línea. Estamos preparando una declaración en los términos más claros, rotundos y precisos posibles para el Consejo Europeo que vamos a celebrar en Barcelona pasado mañana. Espero, además, que sea una declaración que pueda ser compartida por los otros actores internacionales en presencia y que sirva para alcanzar esa paz tan anhelada y que a veces parece todavía tan distante.
(Aplausos)
Si me lo permite ahora, señor Presidente, pasaría al tema que nos reúne hoy aquí en esta primera intervención, que es el relativo al proceso de ampliación de la Unión Europea.
Como es sabido, la próxima ampliación de la Unión constituye uno de los retos estratégicos más importantes a los que la Unión Europea se enfrenta desde su creación. Para la Presidencia española constituye, como es sabido, una de nuestras prioridades fundamentales. En Niza, ya se subrayó la primacía política de esta empresa y se estableció una hoja de ruta que fija nuestros cometidos para este semestre.
En Gotemburgo, se estableció, además, un horizonte temporal claro. Se decía: hay que concluir las negociaciones a finales de 2002 con todos aquellos países que estén preparados. Y en Laeken se dio un paso adicional porque se confirmaron los parámetros dentro de los cuales deberá mantenerse esta última fase de la negociación -se decía, además, que si seguían los actuales ritmos hasta 10 países podrían estar preparados- y, además, se estableció bajo qué parámetros, insisto, puede y debe mantenerse la negociación para que culmine adecuadamente: por una parte, el respeto del acervo vigente y, por otra, el respeto del marco financiero de Berlín.
Quiero destacar el gran reto de esta ampliación por la que entrarán en la Unión Europea países que, en muchos casos -me estoy refiriendo ahora particularmente a los países del Este- hace apenas 15 años eran dictaduras totalitarias con economías planificadas y que, en general, pertenecían a una alianza militar opuesta a la Alianza Atlántica. Como digo, estamos hablando, apenas, de 15 años atrás.
Por lo tanto, sus cambios son tan profundos y se han producido en tan poco tiempo, que dotan a esta ampliación de un carácter propio, específico y singular que, por todas estas razones, hacen que sea muy distinta de las anteriores y que, por tanto, tenga también una naturaleza diferente.
Como Presidencia en ejercicio del Consejo de la Unión nuestro objetivo principal para este semestre (es el que se nos ha encomendado a través de la hoja de ruta) es lograr posiciones comunes en los capítulos que correspondan a nuestra Presidencia en ejercicio y que son ya los últimos por determinar: me refiero a los aspectos presupuestarios y financieros de la política agrícola común, me refiero a la política regional -Fondos estructurales y de cohesión-, a los aspectos y disposiciones financieras y presupuestarias y, finalmente, al capítulo relativo a las instituciones.
Como es natural estamos hablando, por lo tanto, de capítulos muy complejos y difíciles que representan aproximadamente el 80% del presupuesto comunitario y éste es un dato que expresa adecuadamente la magnitud del desafío que tenemos todos por delante. Vamos a hacer todos los esfuerzos para conseguir este objetivo porque, entre otras cosas, somos conscientes de que cualquier retraso puede poner en peligro la totalidad del ejercicio.
El debate sobre estos capítulos se ha iniciado con la presentación, por parte de la Comisión (supongo que después se nos ampliarán estos puntos) de una Comunicación sobre el marco financiero de la ampliación y, también, de unos documentos horizontales tanto sobre política regional como sobre agricultura.
Tras el debate interno que está teniendo lugar en el Consejo -hemos tenido ya unos primeros debates muy intensos y muy serios-, la Comisión se ha comprometido a presentarnos propuestas de posición común a ser posible durante el mes de marzo o durante los primeros días de abril, en su caso, en función del resultado de estos debates.

Debo decir que la valoración que hace la Presidencia en ejercicio del Consejo de estos documentos es positiva, ya que a nuestro juicio ofrecen una base sólida y justa para las negociaciones. Su contenido es razonable, equilibrado, respetuoso con el acervo y con los techos financieros de Berlín, tal y como acordamos en el Consejo de Laeken. Nos encontramos ahora en un momento crucial y por ello, nos vamos a esforzar para evitar que los posibles intentos de iniciar la reforma de las políticas comunes interfieran o se solapen con las negociaciones para la ampliación, provocando como consecuencia inevitable el retraso de ésta.


La Presidencia en ejercicio del Consejo está plenamente comprometida en culminar con éxito esta misión aunque también es plenamente consciente de que se trata de los capítulos, como ya he dicho, más complejos y más sensibles de la negociación. No se trata de que exista una oposición a que se inicien en el momento oportuno los procesos de reforma de las principales políticas de gasto, sino de hacer hincapié en que estos procesos de reforma deben ajustarse a los calendarios ya establecidos y de seguir, por consiguiente, unos canales distintos a las negociaciones de ampliación.
La Presidencia en ejercicio del Consejo sabe que cuenta, para llevar adelante este proyecto, con la mejor disposición de los Estados miembros, conscientes, todos ellos, de la importancia de esta empresa. También espera contar con la eficaz colaboración de la Comisión que, tras haber presentado los documentos horizontales sobre política regional, sobre agricultura y sobre el marco financiero de la ampliación y tras haber pulsado el estado de opinión de los Quince, pondrá, como ya he señalado, sobre la mesa del Consejo, a lo largo de los próximos días propuestas de posición común que puedan ser aceptables para los Quince y negociables con los países candidatos. Y debo decir que la Comisión está efectuando un excelente trabajo, así como, en particular, el Comisario responsable de la misma, que hoy nos acompaña y al que quiero transmitir, por tanto, nuestro agradecimiento por su labor.
La Presidencia en funciones del Consejo espera contar también con el apoyo de los países candidatos quienes, al margen de los importantes esfuerzos que están realizando para asumir y aplicar efectivamente el acervo, deberán realizar un ejercicio de realismo en la mesa de negociación.
El debate orientativo que ha tenido lugar ya en el Consejo en sus diversas formaciones: en el Consejo de Asuntos Generales, en el Consejo de Agricultura, en el Ecofin... nos ha puesto de manifiesto que hay sensibilidades y puntos de vista distintos entre los Estados miembros, y es natural. Pero estoy convencido de que a medida que avancemos en estos debates vamos a lograr posiciones coherentes y solidarias que puedan ser aceptables por los países candidatos, porque, al final, deberemos alcanzar una solución que suponga un equilibrio justo entre toda una serie de imperativos: el primero es la prioridad política de la ampliación; el segundo, es que la lógica de las negociaciones, es decir, la transposición y la aplicación efectiva del conjunto del acervo, que es común, y que no permite sistemas diferenciados, se respete.
También, como hemos dicho, hay que respetar los techos presupuestarios que se fijaron en Berlín. Y, finalmente, hay que hacer frente y hay que dar una buena respuesta a las expectativas razonables de los candidatos.
Confío plenamente en que entre todos vamos a ser capaces de alcanzar ese acuerdo, salvando las dificultades que en este momento se presentan en estos delicados capítulos de la negociación.
Además de adoptar posiciones comunes en estos capítulos con incidencia financiera y tratar de cerrar provisionalmente los capítulos que por su particular dificultad no pudieron cerrarse en su momento, nos proponemos abordar toda una serie de tareas para facilitar el proceso.
Por un lado, iniciaremos los trabajos del Comité de redacción del Acta de adhesión y de todos los instrumentos anejos. Este comité va a empezar a trabajar inmediatamente y en estrecha coordinación con los países candidatos.
Por otro lado, durante este semestre la Comisión nos va a presentar un plan de acción relativo al cumplimiento del tercer criterio de ampliación, el denominado criterio de Madrid, sobre la efectiva aplicación del acervo por cada uno de los países candidatos, aspecto que en esta última fase de la negociación cobra una importancia capital, y que será examinado por el Consejo Europeo de Sevilla el próximo mes de junio.
Además, durante nuestra Presidencia nos hemos fijado como objetivo abrir todos los capítulos pendientes con Bulgaria y, si es posible, hacer lo propio también con Rumania. Evidentemente, siempre que contemos con la información y con los elementos necesarios para ello, que han de ser facilitados al Consejo por la Comisión y por estos dos países. Indudablemente, Bulgaria y Rumania han realizado un esfuerzo considerable, reconocido en Laeken, y que me complazco en resaltar ante este Parlamento; es muy importante que continuemos enviando mensajes muy positivos a ambos países en cuanto a nuestro compromiso respecto a su participación en el proceso de ampliación, que deberá producirse lo antes posible.
También quisiera hacer una mención aparte del caso de Chipre. Si bien su reunificación no es una condición para su adhesión, es evidente que una solución de la actual situación la facilitará enormemente. En todo caso, España, desde la Presidencia, prestará todo su apoyo a los esfuerzos de las Naciones Unidas en este sentido, y confiamos en que la perspectiva de la ampliación va a constituir un acicate para poner fin a la división de la isla.
Por último, de acuerdo con las conclusiones de Laeken, la Presidencia impulsará la estrategia de preadhesión de Turquía, con vistas a una nueva etapa en la preparación de este país en su aproximación al acervo, y en vista de su grado de cumplimiento de los criterios políticos de Copenhague, a fin de establecer nuevos objetivos en su proceso de adhesión.
Tenemos ante nosotros un conjunto importante de compromisos y tareas a lo largo de este semestre, para asegurar un progreso sostenido en el proceso negociador. Se trata de posibilitar que se llegue al Consejo Europeo de Copenhague, a finales de este mismo año, en condiciones de poder concluir las negociaciones con todos aquellos países candidatos que estén realmente preparados.
Estamos convencidos de la necesidad de culminar con éxito la ampliación. Existe el imperativo moral de considerar que tan europeas son Madrid, Barcelona, Berlín o Roma, como Praga, Budapest o Liubliana, pero, además el coste de la no ampliación sería muy grave para los actuales miembros de la Unión Europea y para los países que no entraran. Como Ministro de Asuntos Exteriores de España, me agrada destacar que los eurobarómetros sitúan a mi país a la cabeza de los países cuyos ciudadanos apoyan con más decisión la ampliación y, desde luego, el Gobierno español es plenamente coherente con ese anhelo de sus ciudadanos.
En ningún caso la coyuntura política de algunos Estados miembros que, como es sabido, afrontan próximos procesos electorales, ni los trágicos sucesos del 11 de septiembre, deben afectar al proceso de ampliación y, desde luego, no van a debilitar nuestra voluntad para avanzar, entre todos, hacia los objetivos que sucesivamente nos hemos fijado en Niza, en Gotemburgo y en Laeken.

3-015


ESVerheugen, Comisión. – (DE) Señor Presidente, señor Presidente del Consejo, señoras y señores, en nombre de la Comisión quiero agradecerle en primer lugar a usted, señor Presidente, su declaración sobre la situación en Oriente Próximo, y subrayar que la Comisión se adhiere sin reservas al contenido de su declaración, a la del Presidente del Consejo y la de los Presidentes de los Grupos parlamentarios.
Creo que es necesario manifestar en este momento la unidad política y la firme voluntad común de todas las Instituciones políticas de la Unión Europea de que debe ponerse fin a la violencia en Oriente Próximo y de que debe darse una oportunidad a la razón.
Señor Presidente, señoras y señores, permítanme pasar al tema de nuestro debate: el 2002 ha sido, efectivamente, un año decisivo para la ampliación. Los Consejos Europeos de Gotemburgo y Laeken y las correspondientes decisiones del Parlamento Europeo han generado tal situación política y generado tal horizonte de ampliación que en este momento ya no es posible demorar este proceso. Cualquier táctica dilatoria tendría ahora consecuencias incontrolables y peligrosas, y podría poner en peligro la estabilidad política y económica ya alcanzada en todo el espacio situado entre el Mar Báltico y el Mar Negro.
Por ello, sigue siendo nuestro objetivo incorporar a todos los países candidatos suficientemente preparados como nuevos Estados miembros antes de las elecciones europeas de 2004. Esta es una buena perspectiva. Las negociaciones avanzan según lo previsto. Estamos cumpliendo los plazos. Gracias a la magnífica cooperación con la Presidencia española, estoy seguro de que durante esta Presidencia conseguiremos cerrar todos los capítulos de las negociaciones –con excepción del paquete financiero y del capítulo “Instituciones”– con los diez países mencionados en Laeken como posibles candidatos a la adhesión en 2004.
Como se prevé en el calendario de negociaciones, en las próximas semanas la Comisión presentará proyectos de opiniones comunes sobre los capítulos de agricultura, política regional, presupuestos e instituciones. Además, nos proponemos abrir este año todos los capítulos pendientes de las negociaciones con Bulgaria y Rumanía, y presentar una estrategia de aproximación más desarrollada y reforzada para estos países.
Quiero pasar ahora a algunas cuestiones políticas que en estas últimas semanas, y en parte en los últimos días, se han revelado como posibles problemas y obstáculos. En primer lugar, quiero abordar el debate sobre los Decretos Beneš. A juicio de la Comisión, no estamos en presencia de un problema únicamente jurídico, sino sobre todo de una cuestión político-moral en cuya solución se esfuerzan la Comisión y otros muchos interlocutores, por otra parte, desde ya hace años en muchas, muchas, conversaciones confidenciales. En opinión de la Comisión, los Decretos Beneš que versan sobre las expropiaciones son contrarios tanto al ordenamiento jurídico checo actual como al europeo. Por ello, están derogados y no producen efecto alguno. En consecuencia, debemos hacer un esfuerzo conjunto para volver a la objetividad en este asunto y no lastrar el proceso de ampliación con temas que pertenecen al pasado.
Lo importante ha de ser alcanzar un acuerdo que permita a todas las partes mantener unas relaciones de buena vecindad estables y duraderas y configurar conjuntamente el futuro de Europa. Para la convivencia en el seno de la Unión Europea, reviste una importancia evidente la cuestión de si la práctica jurídica checa en materia de restitución de las propiedades produce efectos discriminatorios. He tomado nota con satisfacción de que el Gobierno checo está examinando por su parte esta cuestión. Igualmente, acojo con satisfacción que el Parlamento Europeo hay pedido la presentación de un dictamen independiente al respecto. La Comisión también examina actualmente una vez más este problema desde todas las perspectivas jurídicas.
No obstante, hoy puedo ya comunicarles que el Gobierno checo ha manifestado a la Comisión estar dispuesto a actuar y a solicitar al órgano legislativo de su país una modificación de la normativa si se constatase que la actual práctica jurídica no es compatible con el Derecho comunitario.
Otro tema al que en este año debemos prestar una mayor atención es la cuestión del futuro de la región de Kaliningrado. Con la culminación del proceso de adhesión de Polonia y Lituania, Kaliningrado se convertirá en un enclave ruso dentro de la Unión Europea. El Gobierno ruso ha planteado una serie de preguntas sobre el problema del acceso, del tráfico transfronterizo y del suministro de energía. Creo que debemos considerar estos temas de forma conjunta a la vista del desarrollo de toda la zona del Mar Báltico. Se trata de mucho más que llegar a un acuerdo sobre la regulación del tránsito, y de mucho más que encontrar una solución al problema de los visados. Para la regulación del tránsito y la cuestión de los visados buscamos una solución en el marco del actual acervo de Schengen.
La Comisión ya presentó el año pasado sus observaciones sobre todas las cuestiones que deben resolverse y puso de relieve su disposición a mantener conversaciones. Estas conversaciones deben continuarse ahora en el marco de los actuales organismos entre la Unión Europea y Rusia, orientadas hacia la consecución de objetivos. No obstante, quiero subrayar que no es posible iniciar negociaciones especiales con Rusia sobre la cuestión de Kaliningrado en el marco del proceso de ampliación. No podemos celebrar negociaciones sobre los derechos de terceros y, sobre todo, no podemos llegar a ningún acuerdo en perjuicio de terceros.
La cuestión decisiva será cómo conseguir incluir a la región de Kaliningrado en la dinámica de desarrollo de la zona del Mar Báltico. El verdadero problema vendrá, por un lado, de las crecientes diferencias socioeconómicas entre Polonia y Lituania y, por otro, si no encontramos una solución que nos permita incluir a Kaliningrado en la dinámica económica de región, que se desarrolla con mayor fuerza. Debemos reducir esta diferencia para que el impulso del crecimiento que la ampliación generará no dé lugar a tensiones políticas y sociales en esta parte de la región del Mar Báltico, pues ese es el verdadero peligro, que la diferencia de desarrollo provoque tensiones sociales y políticas que puedan desatarse.
Permítanme comentar el tema de Chipre. La semana pasada tuve la oportunidad de mantener una serie de conversaciones de carácter político en Chipre, en particular con los líderes de las dos comunidades, el Sr. Kleridis y el Sr. Denktasch. He vuelto muy animado de Chipre. Mi impresión es que los respectivos directores de las negociaciones, en las conversaciones que se mantienen actualmente para solucionar la cuestión chipriota, se muestran decididos a perseguir con toda determinación y compromiso el objetivo de una solución política duradera. No se ha llegado aún a un punto de inflexión, ni se han adoptado aún acuerdos concretos, pero he podido comprobar que se ha producido un acercamiento que hasta hace relativamente poco tiempo no se habría creído posible. Por ello, quiero animar una vez más a ambas partes a continuar de forma constructiva las conversaciones y aprovechar la oportunidad de llegar a un acuerdo sobre una solución pacífica estable y duradera antes de la finalización de las negociaciones de adhesión.
Estoy particularmente satisfecho con que ambos –tanto el Sr. Kleridis como el Sr. Denktasch– me hayan asegurado que persisten en el objetivo de fijar antes de junio de este año las directrices básicas de un acuerdo político. La Comisión sigue manteniendo un intenso contacto con las Naciones Unidas para garantizar que la solución política sea compatible con el Derecho comunitario. Desde nuestra perspectiva es, evidentemente, irrenunciable que Chipre, en calidad de sujeto de Derecho internacional, ostente capacidad jurídica internacional y tenga su propia voz en las Instituciones de la Unión Europea y que pueda trasponer y aplicar en su propio país las obligaciones internacionales que contraiga.
El 30 de enero la Comisión presentó sus propuestas sobre un marco financiero común para la ampliación. Con ello perseguimos el objetivo de garantizar la coherencia de las negociaciones en los ámbitos de política agrícola, política de estructuras y de presupuestos. Además, queremos conseguir una ampliación en condiciones aceptables para todas las partes. No puede haber ni habrá miembros de segunda clase. No obstante, la ampliación debe contar con una financiación sólida y calculable a largo plazo. En la preparación de la posición negociadora común durante las próximas semanas, la Comisión se apoyará en los siguientes principios: en primer lugar, las reglas del juego están claras desde la decisión sobre la Agenda 2000 adoptada en 1999 en Berlín. Los techos presupuestarios globales fijados en Berlín no se superarán, aunque incorporemos hasta 10 nuevos Estados miembros, a pesar de que en las decisiones de Berlín se partía de la adhesión de sólo seis nuevos miembros.
En segundo lugar, los nuevos Estados miembros deben participar, en principio, en todos los ámbitos políticos comunes, en algunos casos una vez finalizados los períodos transitorios acordados; a este respecto, ha de observarse que seremos tanto nosotros como, en uno u otro caso, los países candidatos quienes solicitaremos la fijación de los períodos transitorios.
En tercer lugar, la situación financiera de los nuevos Estados miembros no podrá ser peor después de la adhesión que antes. Es evidente que no podemos tolerar que nuestros miembros más pobres paguen por los miembros más ricos durante los primeros años dentro de la Unión; es decir, no aceptaremos en ningún caso que los nuevos Estados miembros sean contribuyente neto desde el principio.
En cuarto lugar, nuestras propuestas no deberán prejuzgar en ningún caso la futura configuración de las políticas comunitarias. Y lo mismo cabe decir de la política agrícola. Por ello, las propuestas de la Comisión no se anticipan en modo alguno a la próxima previsión financiera para el período posterior a 2006. Como ustedes saben, nuestro paquete es sobre todo un paquete de ayudas estructurales, porque es en este ámbito donde hay más carencias. Quizá debe dar las cifras concretas. Del paquete total se destina el 76% sólo a medidas estructurales y de cohesión y a medidas de desarrollo agrario. El 76% del total del paquete financiero se traducirá en inversiones directas para el desarrollo de estos países. Proponemos un aumento de los recursos únicamente para los fondos de cohesión, no para los fondos estructurales. De este modo, los esfuerzos se centrarán en proyectos en los ámbitos de medio ambiente e infraestructura de transportes, en los que se registran las mayores carencias y los países candidatos han asumido obligaciones en el marco de las negociaciones, obligaciones que debemos ayudarles a cumplir.
La Comisión considera en especial necesario que se concentren los esfuerzos en el desarrollo del espacio rural. Se trata de fomentar activamente medidas estructurales en el espacio rural y aprovechar las oportunidades de reestructuración. Con respecto a las ayudas directas a los agricultores, en Berlín no se hicieron cálculos concretos para el período que ha de cerrarse en 2006. Eso es cierto. Pero debo señalar que la Comisión, en los memorandos que acompañan la Agenda 2000, subrayó en tres lugares que el acervo es unitario, que no pueden coexistir a largo plazo dos regímenes de política agrícola y que las ayudas directas están comprendidas en el acervo comunitario. Por ello, debemos abordar este asunto en las negociaciones.
Los nuevos Estados miembros deberán contribuir plenamente al presupuesto tras su adhesión, mientras que algunas de las medidas de política de estructuras y agrícola se verán reflejadas en los presupuestos con un cierto retraso. En consecuencia, la Comisión procurará que se fije en principio una compensación presupuestaria global, de forma análoga a como se hizo en anteriores rondas de adhesión. A este respecto, como es lógico, no podrán tomarse decisiones hasta que se hayan cerrado por completo las negociaciones.
Desde la perspectiva de la Comisión, sobre la mesa hay un paquete equilibrado desde un punto de vista político y de contenidos. Hay un concepto. Las negociaciones avanzan con rapidez. La próxima etapa está claramente perfilada. Hasta la reunión del Consejo Europeo en Sevilla habrá de trabajarse en una posición negociadora común de la UE sobre política agrícola, política de estructuras, el capítulo presupuestario y el capítulo institucional, y, a la vista del transcurso de los debates celebrados hasta ahora en el Consejo, estoy convencido de que se conseguirá.
Asimismo, la Comisión presentará al Consejo Europeo de Sevilla un informe sobre la ejecución de los planes de acción para reforzar la capacidad de gestión administrativa de los países candidatos. A finales de octubre de este año, el Consejo Europeo, bajo la Presidencia danesa, deliberará sobre los informes de situación del año 2002 y estudiará las recomendaciones concretas de la Comisión. Estas recomendaciones concretas de la Comisión de octubre de 2002 harán referencia a los países candidatos con los que puedan cerrase formalmente las negociaciones en el seno del Consejo Europeo de Copenhague, que se reunirá a finales de este año. De este modo, podrá pasarse inmediatamente a la fase final de las negociaciones. Para cerrar con éxito este proceso serán indispensables una colaboración más estrecha y el apoyo político del Parlamento Europeo.
(Aplausos)

3-016


ES
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