Primera etapa de la Independencia. Segunda etapa de la independencia. Tercera etapa de la Independencia



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  • Primera etapa de la Independencia.

  • Segunda etapa de la independencia.

  • Tercera etapa de la Independencia.

  • Cuarta etapa de la Independencia.


Dirección general: Itzel Marilin Gómez Martínez.



N O T I C I A S D E 1810. . . . . . . . . . . . . . .



  • Primera etapa de la Independencia.

INICIO DE LA GUERRA DE INDEPENDENCIA”


Uno de los acuerdos a los que llego la junta de Querétaro, fue la única vía para lograr sus propósitos políticos era la lucha armada, por lo que resolvieron nombrar jefe del movimiento a Miguel Hidalgo, quien gozaba de cierto prestigio y arrastre social por su condición de clérigo.

Miguel Hidalgo era un criollo que ocupaba una buena posición en la sociedad novohispana. Desde que estudiaba con los jesuitas, tuvo acceso a las obras filosóficas de los Ilustrados Franceses. Tenía ideas liberales pese su condición de cura; hizo de su parroquia un centro cultural donde la gente podía discutir los problemas que aquejaban a la Nueva España.

El programa político de Hidalgo era similar al de los demás integrantes de la junta de Querétaro: encarcelar a los españoles ricos, confiscar sus propiedades para financiar el levantamiento, y por supuesto, derrocar cualquier autoridad que pudiera oponérsele.

La meta era la Independencia Nacional, disfrazada como una lucha para salvar a la Nueva España de Napoleón Bonaparte y esperar el regreso de Fernando VII, el rey Legítimo. Estas intenciones se revelan en una carta escrita a Hidalgo por Allende el 3 de Agosto de 1810 informándole de lo acordado en Querétaro. Este hecho quedo confirmado, cuando Hidalgo acuso a los españoles de haber venido a despojarnos de nuestros bienes, quitarnos nuestras tierras y tenernos siempre avasallados bajo sus pies.

Sin embargo, la acción tuvo que precipitarse cuando el empleado postal José Mario Galván delató la conspiración anta las autoridades de la Real Audiencia el 13 de Septiembre de 1810. El corregidor que no podía declararse un partidario del movimiento, procedía a la captura de los implicados. Josefa Ortiz de Domínguez, que había sido recluida en una habitación de las Casa Reales; ella envió un mensaje a Ignacio Allende y Miguel Hidalgo, que los alertaba sobre lo ocurrido en Querétaro.

A las 5:00 de la mañana el 16 de septiembre de 1810, el cura Hidalgo hizo sonar las campanas de su parroquia; creyendo que se trataba de la misa dominical, los fieles acudieron al lugar y su sorpresa fue mayúscula, los invito a reunirse para derrocar al gobierno, a la que acusaba de haber entregado a los franceses. Al grito de ¡Viva Fernando VII! ¡Viva la América! ¡Viva la virgen de Guadalupe! ¡Muera el mal gobierno! ¡Viva la libertad y mueran los gachupines!, logro reunir a indígenas, campesinos, artesanos y militares.



  • CAMPAÑA DE MIGUEL HIDALGO Y LA ABOLICIÓN DE LA ESCLAVITUD.

La campaña de Miguel Hidalgo inicio con la liberación de los presos y al arresto de las autoridades del pueblo de Dolores. Luego, con una fuerza de 700 hombres se apodero de Atotonilco, San Miguel el Grande, Celaya, Salamanca, Irapuato. A su paso por Atotonilco, Hidalgo tomo un lienzo con la imagen de la virgen de Guadalupe, que suspendió de una lanza y convirtió en estandarte del movimiento.

En Celaya se nombro a “Hidalgo capitán general y teniente general a Allende”.

El 23 de septiembre, el ejército insurgente, para entonces contaba con 20 mil hombres, se dirigió a Guanajuato. La ciudad se había preparado para la defensa, pero no pudo soportar el asedio de los sublevados, el último reductor, el edificio de la Alhóndiga de granaditas, que defendía el intendente Juan Antonio Riaño cayó después de un asedio prolongado.

El 8 de octubre los rebeldes se dirigieron a Valladolid; esa ciudad se había fortificado para resistir el embate de las huestes de Hidalgo, pero fue ocupada por los insurgentes el 17 de octubre. Desde ahí, el intendente José María de Ansorena, nombrado por capitán general, decreto el 19 “la libertad de los esclavos y la extensión de los tributos”, que pensaban sobre las castas.

El día 19, el jefe insurgente salió a Valladolid con la idea de atacar la Ciudad de México. Cerca de indaparapeo, el 20 de octubre, el cura sostuvo en encuentro con José María Morelos y Pavón, al que comisionó para extender la insurrección en el sur del virreinato. En Acámbaro, los oficiales nombraron a Hidalgo generalísimo, y a Ignacio Allende capitán general; Juan Aldama y Jiménez recibieron el grado de tenientes generales; por su parte, Mariano Abasolo, Ignacio Martínez y José Antonio Martínez, fueron designados mariscales de campo.

Al continuar su marcha llegaron sin menor problema hasta Toluca, el día 30 de octubre, fueron atacados por una columna realista de 2 mil hombres que dirigía el teniente coronel Torcuato Trujillo; la española se atrinchero en un paraje conocido como Monte de las cruces, desde ahí intentaron detener el avance del ejercito insurgente. La artillería realista, causo estragos entre las filas rebeldes, pero Ignacio Allende cambio de táctica y ordeno el ataque por los costados, los realistas al verse envueltos, se vieron obligados a retirarse, después de sufrir grandes pérdidas; no obstante, la victoria le costó a los insurgentes un número mayor de bajas.

El nuevo virrey Francisco Javier Venegas ordeno que se difundiera como noticia la victoria hispana, desafortunadamente para su causa, en la Ciudad de México, que conoció que los insurgentes había sido los triunfadores y aguardaban temerosos la llegada de un momento a otro del ejército revolucionario.

El 7 de noviembre fueron alcanzados por Calleja en San Jerónimo Aculco, quien los venció. Hidalgo opto por regresar a Valladolid, idea que no fue de agrado de Allende. Prefirió seguir a Guanajuato, pues más adelante fue atacado por el cuerpo realista que dirigía Calleja.

Hidalgo en cambio, paso de Valladolid a Guadalajara; en esta localidad nombro a José María Chico ministro de Gracia y Justicia, y a Ignacio López Rayón jefe de estado y despacho. El día 29 de noviembre, el generalísimo decreto la abolición de la esclavitud, el pago de tributos y el uso de papel sellado; además suprimió los estancos. A inicios de diciembre su gobierno y mando editar el Despertador Americano, que dirigió el famoso escritor Francisco Severo Maldonado.


  • EL VIRREY VENEGAS: PERSECUCIÓN DE LOS INSURGENTES.

El virrey Venegas estaba empeñado en acabar con el movimiento de Hidalgo y Allende; al presentársele la oportunidad de capturarlos, Ignacio Allende había alcanzado al cura en Guadalajara después de su derrota en Guanajuato a manos de Calleja, ordeno a este militar realista y a José de la Cruz avanzar sobre Guadalajara.

El 16 de enero de 1811, los dos ejércitos se encontraron frente a frente a un paraje conocido como Puente de Calderón, los insurrectos eran superiores en número - 93 000 hombres- a las realistas-36 000 efectivos. Los jefes rebeldes habían apostado por el triunfo de la superioridad numérica, pero olvidaron la advertencia de Allende, el en sentido de que se enfrentaban a un ejército profesional, disciplinado, armado y muy bien dirigido.

El 16 de octubre, Calleja, al observar el desorden que reinaba en el campo rebelde por la explosión de una carreta de municiones, dirigió el grueso de su tropa contra el enemigo, logro disparar después de seis horas de combate. El ejercito realista se alzo con la victoria y los sediciosos comprendieron la retirada; convencidos de que las escasas fuerzas que les restaban no eran suficientes y que necesitaban armamento, un Consejo de Guerra despojo del cargo de generalísimo a Hidalgo, el cual trasfirieron a Allende.

El 21 de marzo de 1811, cuando se dirigían al vecino país del norte, el poblado conoció como Acatita de Bajan, fueron traicionados y capturados por el capitán de una de las compañías presídiales de Provincias Internas llamado Ignacio Elizondo, jefe del movimiento libertador en Coahuila, que se había pasado al bando realista, solo pudo escapar Rafael Iriarte, pero Ignacio López Rayón sospecho una traición de su parte y lo hizo fusilar.

Ignacio Allende, Mariano Jiménez, Juan e Ignacio Aldama, Mariano Hidalgo, Nicolás Zapata y Francisco Lanzagorta entre otros, fueron fusilados por l espalda como traidores en la Plaza de los Ejército de Chihuahua el 26 de junio de 1811.

Miguel Hidalgo también fue juzgado por las autoridades novohispanas y por la Iglesia, quien lo degrado y excomulgo. Finalmente fue pasado por las armas en Chihuahua el 30 de julio de 1811. La idea era advertir a la población de la Nueva España lo que les podía pasar si tomaban el camino de la sedición que había seguido Hidalgo, Allende, Aldama y Jiménez, sus cabezas fueron colocadas en jaulas de hierro y expuestas una de la esquinas de la Alhóndiga de granaditas de Guanajuato y fueron retiradas en 1821.



  • COMPOSICIÓN SOCIAL DE INSURGENTES Y REALISTAS.

El ejército insurgente estaba integrado por diversos grupos sociales. Los caudillos, con pocas, excepciones como Morelos (ya que era mestizo), fueron criollos que, por sus ocupaciones, estaban en contacto con el pueblo: algunos intelectuales, miembros del ejército y sacerdotes del bajo clero. Las fuerzas insurrectas, llamadas despectivamente “chusmas”, eran grandes masas de indígenas y hombres de casta, principalmente mestizos.

El ejército de Hidalgo se integró con las masas desposeídas: campesinos indígenas y mestizos que habían sido despojados de sus tierras; los peones de las haciendas que, por estar endeudados de por vida, se hallaban sujetos a sus patrones; los trabajadores de las minas, obrajes y trapiches, muy pobres todos ellos, y en general hombres y mujeres de las ciudades que vivían en la miseria. Al ejército de Morelos también se incorporaron propietarios de ranchos con recursos económicos que arrastraron consigo a sus labradores y vaqueros.

El ejército realista estaba fundamentalmente integrado por peninsulares en sus mandos altos y medios; en los rangos más bajos y como integrantes de las tropas estaban los criollos. Lógicamente, los sirvientes y los cargadores eran indígenas, hombres de castas y negros.

Como en toda guerra, hasta los delincuentes aprovecharon la ocasión para sacar provecho. Las “bandas” que proliferaron en Guanajuato y Michoacán, pusieron en claro que no siempre eran campesinos deseosos de tierra, y que también había vagabundos o errantes que nada tenían que perder y sí que buscar en una vida de saqueos.




  • Segunda etapa de la Independencia.

ORGANIZACIÓN DE LA GUERRA DE INDEPENDENCIA”


La segunda etapa comprendió de 1811 a 1815 y fue encabezada por José María Morelos y Pavón en el sur de Nueva España.

En efecto, se inicio la etapa de la organización, cuando Ignacio López Rayón quedo como jefe de los insurgentes y reconoció que el movimiento no tenia cohesión, por lo que convoco a la Junta Suprema de Gobierno en Zitacuaro, el 9 de agosto de 1811. La asamblea fue compuesta por tres vocales: el propio Rayón, José María Liceaga y José Sixto Berdusco; al poco tiempo, José María Morelos se incorporo como cuarto vocal.


  • JOSE MARIA MORELOS Y LOS SENTIMIENTOS DE LA NACION.

Fue en esos momentos que se consolido la figura de José Mari Morelos y Pavón, ratifique del sustento político de la Independencia. El cura Morelos no había participado en el levantamiento de Hidalgo; fue e Charo, en las inmediaciones de Indaparapeo, donde Morelos se presento ante el generalísimo y le ofreció sus servicios como capellán del ejército, pero Hidalgo en lugar de esto, tuvo el acierto de nombrar brigadier y encargarle la insurrección en el sur de la colonia.

El 9 de noviembre de 810, puso bajo asalto al puerto de Acapulco; para ese momento, contaba con una tropa de 3 mil efectivos, destacaban los hermanos Fermín, Juan y Hermenegildo, además de Pablo Galeana.

Cuando la guarnición del puerto estaba a punto de ceder, los realistas recibieron refuerzos, Morelos tuvo que replegarse. Más tarde, se le unió Leonardo Bravo con sus hijos Nicolás, Miguel, Máximo y Casimiro, y el 24 de mayo de 1811 ataco Chhipalchingo, luego cayó sobre Tixtla, donde se le unió Vicente Guerrero Saldaña.

Los años de 1812 y 1813 fueron particularmente difíciles para Morelos y los insurgentes, se presentaba entonces un rompimiento entre los miembros de la Junta de Zitácuaro, y las desavenencias se ahondaban entre dos de los más importantes líderes insurgentes del momento, los michoacanos Rayón y Morelos.

La empresa de Morelos fue toma de Acapulco, el 12 de abril de 1813, a pesar de perder más de la mitad de su tropa durante la marcha desde Oaxaca, se alzo con la victoria, pero no fue total, pues el fuerte de San Diego solo cayo después de cuatro meses y medio de sitio.

En 1813 Morelos, además de sostener las acciones de guerra, decide convocar al Congreso de Chilpancingo, es ante este cuerpo legislativo que el 14 de septiembre del mismo año, el caudillo insurgente presenta los Sentimientos de la Nación.

Los Sentimientos de la Nación sentaban las bases para el debate legislativo en el Congreso de Chilpancingo. Morelos presenta en el primer punto de su documento, la independencia de América de España y de "toda otra nación"; se manifiesta su lealtad ante la religión católica declarándola religión única "sin tolerancia de otra"; plantea el establecimiento de un régimen de gobierno dividido en tres poderes: Legislativo, Ejecutivo y Judicial.

Propone los primeros esbozos legislativos en materia de justicia social, moderando la "la opulencia y la indigencia" de tal forma que se "aumente el jornal del pobre"; anula privilegios; proscribe la esclavitud; se protege el derecho a la propiedad; la inviolabilidad del domicilio, se prohíbe la tortura; y se quitan la "infinidad de tributos" como la alcabala, el estanco y el tributo, para regular y simplificar el impuesto del cinco por ciento "de semillas y demás efectos o otra carga.



  • IGNACIO LÓPEZ RAYÓN Y LA JUNTA DE ZITÁCUARO.

En Zitácuaro, el 19 de agosto de 1811, Ignacio López Rayón convocó a la formación de la Suprema Junta Nacional Americana "para la conservación de los derechos de Fernando VII, defensa de la santa religión e indemnización y libertad de la oprimida Patria" la cual “ organizaría los ejércitos, protegería la justa causa y libertaría a la patria de la opresión y yugo que había sufrido por espacio de tres siglo.[]

La Junta de Zitácuaro no difería en sus propósitos de aquéllas establecidas en otras partes de América; para quienes la existencia de estos concejos estaba justificada en la conservación de la soberanía en nombre del destronado rey de España hasta que no volviera a ocupar la titularidad de la Corona. La Junta de Zitácuaro reunió sobre todo a la élite criolla del centro de México. Contó con el apoyo de Morelos, jefe de la insurgencia en la sierra Madre del Sur. Casi de inmediato, Calleja giró órdenes para no reconocer ni obedecer a la junta de los insurgentes, dando a conocer a la vez la existencia de la Cortes de Cádiz las cuales eran las únicas que deberían ser obedecidas.

Durante la vigencia de la junta se redactaron los Elementos constitucionales que fueron el primer proyecto de constitución nacional; se hizo el primer cuño de monedas propiamente mexicanas; así como los primeros intentos por lograr el reconocimiento de la comunidad internacional a través del envío de un embajador a Estados Unidos: Francisco Antonio de Peredo y Pereyra.

la Junta de Zitácuaro, o mejor dicho, López Rayón, en su cargo de ministro universal de la nación, y en otras palabras, jefe de la Junta, emprendió una serie de campañas militares que no le rindieron los dividendos esperados: Juan Francisco Osorno fue designado a los Llanos de Apan y Mariano Aldama a la Sierra Gorda, pero ambos fueron vencidos por el coronel español Ciriaco del Llano.

.En la Ciudad de México y algunas otras ciudades, un grupo clandestino conocido como Los Guadalupe apoyó a la Junta proporcionando a los insurgentes información de las actividades realistas, a este grupo perteneció Leona Vicario esposa de Andrés Quintana Roo. López Rayón fue incapaz de impedir que la Junta fuera expulsada por Calleja, quien resultó vencedor de la Batalla de Zitácuaro en los primeros días de 1812.


  • CONGRESO DE CHIPANCINGO.

El 14 de septiembre de 1813, en Chilpancingo iniciaron los trabajos del Supremo Congreso Nacional Americano, que también recibió el nombre de Congreso de Chilpancingo o Congreso del Anáhuac. Se considero a dicha junta como un cuerpo soberano, la cual emanaría del futuro Estado; fue así como acordó que esta asamblea representaría al Poder Legislativo; el Poder Ejecutivo se depositaria en un individuo que sería nombrado generalísimo, los tribunales existentes como los responsables del Poder Judicial.

El 14 de septiembre de 1813, Morelos dio la lectura a los Sentimientos se la nación, documento que escribiría basado en los ideales de la Ilustración y en la declaración de los Derechos del Hombre y del ciudadano.



SENTIMIENTOS DE LA NACION:

Que la América es libre e independiente de España y de toda otra nación, gobierno o monarquía, y que así se sancione, dando al mundo las razones.

2° Que la religión católica sea la única, sin tolerancia de otra.

3° Que todos sus ministros se sustenten de todos, y solos los diezmos y primicias, y el pueblo no tenga que pagar más obvenciones que las de su devoción y ofrenda.

4° Que el dogma sea sostenido por la jerarquía de la Iglesia, que son el Papa, los obispos y los curas, porque se debe arrancar toda planta que Dios no plantó.

5° La soberanía dimana inmediatamente del pueblo, el que sólo quiere depositarla en sus representantes dividiendo los poderes de ella en legislativo, ejecutivo y judiciario, eligiendo las provincias sus vocales, y éstos a los demás, que deben ser sujetos sabios y de probidad.

6° (No existe el artículo de este número)

7° Que funcionarán cuatro años los vocales, turnándose, saliendo los más antiguos para que ocupen el lugar los nuevos electos.

8° La dotación de los vocales será una congrua suficiente y no superflua, y no pasará por ahora de ocho mil pesos.

9° Que los empleos los obtengan sólo los americanos.

10° Que no se admitan extranjeros, si no son artesanos capaces de instruir y libres de toda sospecha.

11° Que la patria no será del todo libre y nuestra, mientras no se reforme el gobierno, abatiendo el tiránico, sustituyendo el liberal y echando fuera de nuestro suelo al enemigo español que tanto se ha declarado contra esta nación.

12° Que como la buena ley es superior a todo hombre, las que dicte nuestro Congreso deben ser tales que obliguen a constancia y patriotismo, moderen la opulencia y la indigencia, y de tal suerte se aumente el jornal del pobre, que mejore sus costumbres, aleje la ignorancia, la rapiña y el hurto.

13° Que las leyes generales comprendan a todos, sin excepción de cuerpos privilegiados, y que éstos sólo lo sean en cuanto el uso de su ministerio.

14° Que para dictar una ley se discuta en el Congreso, y decida a pluralidad de votos.

15° Que la esclavitud se proscriba para siempre, y lo mismo la distinción de castas, quedando todos iguales, y sólo distinguirá a un americano de otro el vicio y la virtud.

16° Que nuestros puertos se franqueen a las naciones extranjeras amigas, pero que éstas no se internen al reino por más amigas que sean, y sólo haya puertos señalados para el efecto, prohibiendo el desembarco en todos los demás, señalando el 10% u otra gabela a sus mercancías.

17° Que a cada uno se le guarden las propiedades y respete en su casa como en un asilo sagrado señalando penas a los infractores.

18° Que en la nueva legislación no se admitirá la tortura.

19° Que en la misma se establezca por ley Constitucional la celebración del día 12 de diciembre en todos los pueblos, dedicado a la patrona de nuestra libertad, María Santísima de Guadalupe, encargando a todos los pueblos, la devoción mensual.

20° Que las tropas extranjeras o de otro reino no pisen nuestro suelo, y si fuere en ayuda, no estarán donde la Suprema Junta.

21° Que no hagan expediciones fuera de los límites del reino, especialmente ultramarinas, pero que no son de esta clase, propagar la fe a nuestros hermanos de tierra adentro.

22° Que se quite la infinidad de tributos, pechos e imposiciones que más agobian, y se señale a cada individuo un cinco por ciento en sus ganancias, u otra carga igual ligera, que no oprima tanto, como la alcabala, el estanco, el tributo y otros, pues con esta corta contribución, y la buena administración de los bienes confiscados al enemigo, podrá llevarse el peso de la guerra y honorarios de empleados. Chilpancingo, 14 de septiembre de 1813. -José María Morelos.

23° Que igualmente se solemnice el día 16 de septiembre todos los años, como el día aniversario en que se levantó la voz de la Independencia y nuestra santa libertad comenzó, pues en ese día fue en el que se abrieron los labios de la nación para reclamar sus derechos y empuñó la espada para ser oída, recordando siempre el mérito del grande héroe el señor don Miguel Hidalgo y su compañero don Ignacio Allende. - Repuestas en 21 de noviembre de 1813, y por tanto quedan abolidas éstas, quedando siempre sujeto al parecer de Su Alteza Serenísima.

El 6 de noviembre de 1813, la asamblea aprobó el Acta Solemne de la Declaración de Independencia de América Septentrional, se manifestaba que “esta había recobrado el ejercito de su soberanía usurpado; que quedaba roto para siempre jamás y disuelta la dependencia del trono Español; que era apta para darse leyes, celebrar alianzas y declarar la guerra y la paz”.



  • EL VIRREY CALLEJA Y LA PERSECUCION DE LOS INSURGENTES.

Desde que tomo el control del virreinato, Calleja hizo cuanto pudo para exterminar el movimiento insurgente. Al enterarse de la Constitución de Apatzingan, respondió con un bando en que ordenaba quemar “en la plaza pública por mando de verdugo y a voz de pregonero” los ejemplares de la Constitución de Apatzingan. A partir de entonces creció la hostilidad contra los insurgentes y el congreso fue sometido a una implacable persecución.

Morelos decidió enfrentar a los Españoles en Puruarán, dejo el mando l ejercito a Mariano Matamoros, quien ataco al enemigo, y a pesar de su empeño, fue derrotado y capturado, siendo asado por las armas en Valladolid el 13 de febrero de 1814. El ejercito Realista del Sur, al mando del general José Gabriel de Armijo, tomo Chhipalchingo, Tixtla, Acapulco, Oaxaca y Tehuantepec.

La caída de Morelos y la política represora del gobierno, debilitaron el movimiento insurgente a tal grado que, para principios de 1816, solo se mantenían pequeños grupos de regular importancia en el territorio de los actuales estados de Guerrero, Guanajuato, Puebla y Veracruz.


  • Tercera etapa de la Independencia.

RESISTENCIA DE LA GUERRA DE INDEPENDENCIA”

Al periodo que siguió a la muerte de José María Morelos y Pavón, comprendido entre 1816-1820, se le conoce como la Etapa de Resistencia; fue el momento más difícil que vivieron los insurgentes en su lucha por lograr la Independencia.

Entre los insurgentes que se mantenían en actividad figura Manuel Mier y Tejan, quien dominaba Tehuacán y sus alrededores. El insurgente recibió al Congreso, pero lo disolvió para evitar que siguiera las fricciones entre sus integrantes; luego se dirigió hacia Coatzacoalcos, fue derrotado por los realistas en julio de 1916 y al año siguiente se rindió. En el centro de Veracruz, operaba Guadalupe Victoria desde 1815.

A finales de 1816, los realistas tomaron la isla de Mezcala, en el lago de Chapala, pese la heroica de insurgentes Encarnación Rosas y José Santa. El virrey Feliz María Calleja estaba orgulloso de sus triunfos, pues había logrado acabar con el movimiento en la mayor parte del territorio novohispano, pero fue llamado intempestivamente a España y en su lugar quedo Juan Ruiz de Apodaca.



  • CONSTITUIÓN DE APATZINGÁN.

La Constitución de Apatzingán fue promulgada el 22 de octubre de 1814, por el Congreso de Chilpancingo reunido en la ciudad de Apatzingán a causa de la persecución de las tropas de Félix María Calleja. La Constitución fue válida para las fuerzas de los insurgentes y los territorios que lograron controlar efímeramente durante el transcurso de la guerra de la Independencia de México.

La Constitución de Apatzingán se basaba en el modelo liberal-democrático de la constitución francesa, en las ideas sociales y políticas de José María Morelos formuladas en el documento Sentimientos de la Nación y en los mismos principios que la Constitución de Cádiz pero de una manera un tanto modificad. Defendía el principio de la soberanía popular y también el derecho del pueblo a cambiar al gobierno según su voluntad. Se proclamó la división de los tres poderes: ejecutivo, legislativo y judicial, considerando como órgano supremo al Congreso, compuesto por 17 diputados de las provincias, con facultades legislativas, políticas y administrativas.

La Constitución de Apatzingán se componía de 2 títulos y 242 artículos, se baso principalmente en la Constitución de Cádiz pero de manera un tanto modificada, pues en oposición a la Constitución Española, preveía la instauración de un régimen Republicano de Gobierno. Los artículos más relevantes fueron:

1.- La religión católica, apostólica, romana, es la única que se debe profesar en el Estado.


2.- La facultad de dictar leyes y establecer la forma de gobierno que más convenga á los intereses de la sociedad, constituye la soberanía.
5.-Por consiguiente, la soberanía reside originariamente en el pueblo, y su ejercicio en la representación nacional compuesta de diputados elegidos por los ciudadanos bajo la forma que prescriba la constitución.
12.-Estos tres poderes, legislativo, ejecutivo y judicial, no deben ejercerse ni por una sola persona, ni por una sola corporación.
13.-Se reputan ciudadanos de esta América todos los nacidos en ella.
19. La ley debe ser igual para todos.
30. Todo ciudadano se reputa inocente, mientras no se declare culpado.
42. (Las provincias de la América Mexicana): México, Puebla, Tlaxcala, Veracruz, Yucatán, Oaxaca, Técpam, Michoacán, Querétaro, Guadalajara, Guanajuato, Potosí, Zacatecas, Durango, Sonora, Coahuila y el Nuevo Reino de León.


  • BANDO DE INDULTOS A LOS INSURGENTES.

Una de las primeras tentativas para acabar con el movimiento insurgente por parte del Virrey Venegas en 1810 fue ofrecer un premio de 10 mil pesos a quien entregase vivos o diese muerte a los principales líderes de la insurrección. La iglesia completo la pena excomulgando a los rebeldes. Como dichas acciones no dieron el resultado que esperaban, el obispo de Puebla, sugirió a Venegas conceder el indulto a todo aquel que se arrepintiera, entregara las arnas y delatara sus compañeros.

Venegas aprobó y ratifico este bando en otro que fue publicado en México el 12 de noviembre, haciendo extensiva la gracia de indulto a todos los lugares donde había difundido la revolución, con tal de quienes quisiesen acogerse al perdón se presentaran dentro de los 8 días de publicado el bando en cada población, entregando las armas sin retener ninguna.

En enero de 1817, el Virrey Juan Ruiz de Apodaca expidió un decreto en el que concedía un nuevo indulto en nombre de su soberano a todo aquel que dejara las armas y pidiera perdón. Después de exponer los males causados por le revolución, impulsada, según decía, por los errores de los falsos filósofos y de enumerar los triunfos alcanzados por los soldados del rey, excitaba a los rebeldes a someterse a la obediencia de Fernando VII, que los trataría con benevolencia de padre. Los invitaba a dejar la lucha y les advertía que se aplicaría todo el rigor de la ley a quienes no lo hicieran. En esa ocasión varios insurgentes se acogieron al indulto, debiendo jurar nuevamente fidelidad al rey y recibiendo, en cambio, un documento firmado por el virrey, que se manifestaba su condición de indultado.



  • FRANCISCO JAVIER MINA.

Francisco Xavier Mina nació en Diciembre de 1789. Estudió también la carrera militar llegando a coronel, pero la invasión de su patria por los franceses le determinó a abrazar la causa de su independencia; cayó prisionero, siendo liberado al mismo tiempo que el monarca.

Cuando la lucha independentista se encontraba en un mal momento llegó a la Nueva España Don Francisco Javier Mina, que había combatido contra Napoleón y también contra Fernando VII, cuando se dio cuenta de que ésta había determinado desconocer los legítimos anhelos del pueblo al derogar la Constitución de Cádiz; Fernando en efecto proclamó un "olvido general" que consistió en hacer ejecutar a todos los que habían luchado por la libertad, incluso en su nombre, contra los invasores; la desilusión de muchos peninsulares y americanos fue general.

Fletó Bergantín por su cuenta, y acompañado del padre Mier y 22 oficiales españoles, italianos e ingleses, salió del puerto de Liverpool, el 15 de mayo de 1816, rumbo a los Estados Unidos, donde pensaba organizar un ejército. Desembarcó el 30 de junio en Norfolk, Virginia, donde tuvo innumerables dificultades para sacar adelante su empresa. Por fin pudo armar dos embarcaciones, dirigidas por norteamericanos, que mandó adelante, y el salió de Baltimore el 27 de septiembre, hacia Puerto Príncipe.

Navegando hacia el sur, el 15 de abril desembarcó en Soto la Marina, población que tomó por estar abandonada.

En una imprenta que llevaba consigo, el 25 del mismo mes imprimió otra proclama, en la que hizo saber los motivos de su intervención en Nueva España.

El 17 de mayo siguiente, la fragata española de guerra, "Sabina", se presentó en Soto la Marina y hundió uno de los barcos de Mina; otro pudo huir y el tercero quedó embarrancado.

Mina salió el 24 de su campamento, con 300 hombres, apoderándose de 700 caballos empezó su expedición, tierra adentro.

Se le encomendó que atacara a Guanajuato; pero sus tropas fueron dispersadas por el enemigo, él se refugió con Pedro Moreno en el rancho de El Venadito, donde fueron atacados el 27 de octubre, en que murió Moreno peleando.

Mina fue hecho preso y llevado al cerro del Borrego, donde lo fusilaron el 11 de noviembre.


  • Cuarta etapa de la Independencia.

CONSUMACION DE LA INDEPENDENCIA”

Esta última etapa se desarrollo en 1821 y fue encabezada por Agustín de Iturbide. El conocido militar había combatido a los insurgentes. En 1821 fue buscando los peninsulares que encabezara el movimiento de independencia, por lo que Morelos había soñado; es decir una patria independiente que buscaba la libertas absoluta de España.



  • CONSTITUCION DE CÁDIZ.

Fue promulgada por las Cortes Generales de España el 19 de marzo de 1812 en Cádiz. La importancia histórica de la misma es grande, al tratarse de la primera Constitución promulgada en España, además de ser una de las más liberales de su tiempo.

Oficialmente estuvo en vigencia dos años, desde su promulgación hasta el 24 de marzo de 1814, con la vuelta a España de Fernando VII. Posteriormente estuvo vigente durante el Trienio Liberal (1820-1823), así como durante un breve período en 1836-1837, bajo el gobierno progresista que preparaba la Constitución de 1837. Sin embargo, apenas si entró en vigor de facto, puesto que en su período de gestación buena parte de España se encontraba en manos del gobierno pro-francés de José I, el resto en mano de juntas interinas más preocupadas en organizar su oposición a José I, y el resto de los territorios de la corona española (los virreinatos) se hallaban en un estado de confusión y vacío de poder causado por la invasión napoleónica.

La constitución establecía el sufragio universal, la soberanía nacional, la monarquía constitucional, la separación de poderes, la libertad de imprenta, acordaba el reparto de tierras y la libertad de industria, entre otras cosas. Estos son los rasgos principales de la Constitución:

*Soberanía nacional: El poder reside en la nación, idea opuesta a la soberanía monárquica.

*División de Poderes:

1.-Poder legislativo: Cortes Unicamerales

2.-Poder judicial: tribunales

3.-Poder ejecutivo: Rey, pero con importantes limitaciones:

-Sus órdenes deben ir validadas por la firma del Ministro correspondiente.

-No puede disolver las Cortes.

-Veto suspensivo transitorio durante dos años, tras ello la decisión de las Cortes se convierte en ley.

-Nombra a los ministros, pero estos deben ser refrendados por las Cortes (“doble confianza”).


*Nuevo derecho de representación. La nación ejerce su soberanía mediante sus representantes en Cortes.

*Complicado procedimiento electoral por sufragio universal masculino indirecto en cuarto grado. Derecho de voto: todos los hombres mayores de 25 años, que elegían a unos compromisarios que a su vez elegían a los diputados.

*Igualdad de los ciudadanos ante la ley. Esto supuso el fin de los privilegios estamentales.

  *Se omite toda referencia a los territorios con fueros, lo que equivalía a su no reconocimiento. No obstante, los regímenes forales de las provincias vascas y de Navarra no se derogaron explícitamente.

*Reconocimiento de derechos individuales: a la educación, libertad de imprenta, inviolabilidad del domicilio, a la libertad y a la propiedad.

  *El catolicismo es la única confesión religiosa permitida. La necesidad de contar con la colaboración del clero en la lucha contra los franceses explica este rasgo intolerante que choca con el espíritu avanzado de la constitución.



  • LA CONJURA DE LA PROFESA.

En mayo de 1820, la iglesia católica, amenazaba en sus actividades, se dispuso a actuar a favor de la Independencia para salvar sus intereses. Pero no solo el clero fue afectado en sus prerrogativas, los grandes hacendados, los comerciantes, los dueños de las minas y los jefes militares, tanto criollos como gachupines, vieron peligrar los privilegios que habían adquirido al amparo de la monarquía imperiosa española. Estos grupos retomaron la idea de la Independencia, solo con que la idea de proteger sus intereses, a una acosta de su lealtad de la Corona Española.

En noviembre de 1820, con el apoyo de la aristocracia, el ejército y el alto clero, el canónigo Matías de Monteagudo, se encargo de organizar y dirigir una conspiración que se efectuó en el tiempo de la profesa, cuya finalidad era la de impedir que en la Nueva España se aplicara la Constitución de Cádiz, terminar con cualquier vestigio de la vieja insurgencia, independizarse de España y establecer como fona de gobierno una monarquía absoluta que garantizara los derechos que tenia.

Con esa idea, Monteagudo propuso que Agustín de Iturbide fuera el jefe de las fuerzas militares realistas. El 9 de noviembre de 1820, le confió el mando del Ejército del Sur y ordeno que ofreciera el indulto a los insurgentes que a un quedaban en pie de lucha. Pero el ambicioso coronel realista tenía otros planes, aprovechando los amplios poderes que le habían otorgado, se propuso aplastar a los insurgentes y luego, dueño ya de la situación, proclamar la independencia de la Nueva España. Ataco las fuerzas de Vicente Guerrero y Pedro Ascencio, pero sufrió dos derrotas, una en Tlatlaya, en diciembre de 1820 y en otra en Zapotepec, en enero de 1821.


  • AGUSTIN DE INTURBIDE Y EL PLAN DE IGUALA.

El día 24 de febrero de 1821 se firmó el Plan de Iguala. Entre sus puntos importantes tenemos: La religión Católica sería la única aceptada en el país. La Nueva España sería independiente de cualquier otra potencia.

Su gobierno sería una monarquía constitucional, a cargo de un miembro de la casa de Habsburgo. Todos los habitantes tendrían la categoría de ciudadanos y el derecho a ocupar cargos públicos, según sus méritos. El gobierno así forrado sería protegido por el ejército de las tres garantías. Religión, independencia y Unión.

Iturbide y Guerrero encontraron al Plan de Iguala por parte de los absolutistas, encabezados por le virrey, quien decidió enviar tropas a combatirlos. Sin embargo, gradualmente diversos jefes militares se fueron sumando al Plan y se enfrentaron a los realistas, hasta dejarles únicamente las ciudades de México y Veracruz. Estando así la situación, el 30 de julio desembarcó es este puerto Juan O´donojú, que había sido nombrado virrey, en situación de Apodaca. O´donojú al darse cuenta de que no podría detener el rumbo del acontecimiento, decidió buscar un arreglo con los Insurrectos, para lo cual se reunió en Córdoba con Iturbide. Se acordó reformar el Plan de Iguala, obteniendo como un resultado que se firmara el 24 de agosto los tratados de Córdoba.

Entre los asuntos pactados figuran:

*Sustituir al posible monarca Habsburgo por uno de la casa de Borbón.

*Nombrar a la nueva nación como Imperio Mexicano.

*Considerar a O´donojú para ocupar un puesto en la nueva junta provisional de gobierno.

*Para consumar la ansiada independencia sólo faltaba entrar en la capital, en la que se encontraba fuerzas del ejército español al mando del mariscal Novela. O´donojú, según los tratados, arregló la salida de esas tropas y se preparó la llegada del ejército trigarante para el día 27 de septiembre. El día 24, no obstante, Vicente Filisola había arribado a la capital con cuatro mil hombres, siendo el primer jefe del ejército independentista en llegar, Tres días después entraron las fuerzas trigarante, con Iturbide al frente. Éste se dirigió al Palacio, en donde, junto con O´donojú, presenció el desfile de las tropas y asistió a la celebración de los servicios religiosos en la catedral. Iturbide, dirigiéndose a los ciudadanos, dijo: "Ya sabéis el modo de ser libres; a vosotros toca señalar el de ser felices".



  • TRATADOS DE CÓRDOBA.

Con los Tratados de Córdoba inicia un nuevo periodo en la historia de México. En ellos se pactó el reconocimiento de su existencia como una nación independiente de España por parte de Juan O´Donojú, quien había sido enviado precisamente como nuevo virrey por el gobierno español. Este documento fue firmado el 24 de agosto de 1821, cuando menos, como controversial. Tan es así que una iniciativa reciente de adicionar esta fecha a la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales, no fue aceptada por el Senado. Siempre es difícil el juicio sobre hechos concretos en el marco de un proceso tan complejo como fue el de la independencia de México. Sin embargo, es conveniente analizarlos desapasionadamente, y tomar en cuenta las circunstancias, antecedentes y consecuencias directas de la firma de estos Tratados.

El ejército insurgente se encontraba dividido y diezmado, siendo el reconocimiento de Guerrero al plan de Iguala que suscribió Iturbide, y a éste como Jefe del Ejército Trigarante en febrero de 1821, lo que permitió que insurgentes y realistas dedicaran conjuntamente sus esfuerzos a independizar a la Nueva España de su metrópoli.

De esta forma gracias a los Tratados y a la mediación de O´Donojú, concluyó la guerra y se consumó la rendición de las tropas realistas en la capital. El general Novella, virrey provisional tras la destitución de Apodaca, desalojó al ejército realista entre el 13 y el 22 de septiembre, para permitir el día 27 de ese mismo mes la triunfal entrada a la capital del Ejército Trigarante. Iturbide y O´Donojú saludaron a la multitud desde el balcón del Palacio, donde presenciaron el desfile de las tropas. Ondeó la bandera Trigarante, el mando y las llaves de la ciudad fueron entregadas a Iturbide, instaurándose la Suprema Junta Provisional Gubernativa y se firmó apenas un día después el “Acta de Independencia del Imperio Mexicano”.

Los Tratados de Córdoba no aparecen hoy como un documento que case con nuestra tradicional idea de lo que fue el movimiento insurgente, ni con los principios republicanos que después adoptaría nuestro país. Pero es un hecho que, gracias a esos Tratados, concluyó una guerra de once años y dio inicio formalmente la existencia de México como nación soberana.


Los Tratados de Córdoba sí fueron, en ese sentido, un instrumento toral en la consumación de nuestra independencia, presidido por un ánimo de conciliación entre americanos y españoles, simbolizado en la famosa frase pronunciada por Iturbide ante O´Donojú: “Supuesta la buena fe y armonía con la que nos conducimos en este negocio, creo que sería muy fácil cosa que desatemos el nudo sin romperlo”. Efectivamente, después de la firma de los Tratados, nadie pudo dudar que el nudo hubiera quedado desatado para siempre.

  • ACTA DE INDEPENDENCIA.

El Acta de Independencia del Imperio Mexicano fue firmada el 27 de septiembre de 1821 por los miembros de la Suprema Junta Provisional Gubernativa, entre los cuales destacan: Antonio Joaquín Pérez Martínez, obispo de la Puebla de los Ángeles; Juan de O'Donojú, teniente general de los ejércitos españoles, Juan Orbegoso, coronel de los ejércitos nacionales; Pedro José Romero de Terreros, Conde de Jala y Regla, Marqués de San Cristóbal y de Villa Hermosa de Alfaro, gentil hombre de cámara con entrada y capitán de albarderos de la guardia del Virrey; Anastasio Bustamante, coronel del Ejército de Dragones de San Luis, y por los miembros de la Regencia del Imperio mexicano: Agustín de Iturbide, presidente; Juan O'Donojú, Manuel de la Bárcena, José Isidro Yáñez y Manuel Velásquez de León.


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