¿Qué es el periodismo amarillo o sensacionalista? Un poco de historia El personaje de historieta Yellow Kid



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¿Qué es el periodismo amarillo o sensacionalista?

Un poco de historia

El personaje de historieta Yellow Kid (Chico Amarillo), con cara de niño, dientudo, de la calle, apareció en las tiras cómicas en la segunda mitad de la década de 1890. Fue creado por Richard Outcault , quien más tarde publicó otros éxitos en el rubro.




https://encrypted-tbn1.gstatic.com/images?q=tbn:and9gcsms0t9lsa-t4rzqygmjkfewbey06t-j2ytduhrleh6pnynmq_x-qEl chico, cuyo nombre completo fue Mickey Dugan, apareció por primera vez en el New York World (de Joseph Pulitzer) en 1895, y era uno de los personajes en una tira llamada Callejón de Hogan . Pronto se hizo más conocido como el "Yellow Kid Dugan" por la omnipresente camisón amarillo que llevaba su diálogo inscripto: observaciones punzantes en un amplio dialecto de Nueva York.

Mientras la popularidad del chico creció rápidamente, la presencia de la tira aumentó las ventas de papel para el diario. Y la capitalización no se detuvo allí. Pronto hubo una versión de Yellow Kid de todo, desde juegos cartas, alfileres, muñecos, y helados, abrebotellas, partituras, incluso cigarrillos. Los historiadores citan el Yellow Kid como el primer ejemplo de la moderna comercialización, un éxito que muchos atribuyen al hecho de que él era un personaje para niños que se utilizaba para atraer a los adultos - un símbolo antisistema utilizado por el propio sistema para el consumo masivo. (No muy diferente de las otras superestrellas amarillas, Bart Simpson y Bob Esponja. ¿Coincidencia?)

En 1896, William Randolph Hearst ofreció a Outcault una tarifa enormemente alta para que el niño se mude a su New York Journal (la competencia). Outcault aceptó, un movimiento que recalentó la rivalidad ya caliente entre Pulitzer y Hearst. Pulitzer contrató al artista George Luks para seguir dibujando Callejón de Hogan, con un Yellow Kid diferente. Outcault intentó presentar sus derechos de autor sobre Yellow Kid pero sólo le reconocieron el derecho al término "The Yellow Kid" y no a las características particulares del dibujo.

En los meses que siguieron, tanto Pulitzer como Hearst lucharon por dar a sus "Chicos Amarillos" cada vez más espacio de página para competir. Para muchos críticos, la llamada "Batalla de los Niños Amarillos" representa una tendencia en la disminución de la integridad periodística, de la que tanto el World y el Journal había sido culpable durante años. 



¿Qué es el periodismo amarillo?

Algunas definiciones

Prensa amarilla o prensa amarillista es aquel tipo de prensa sensacionalista que incluye titulares de catástrofes y gran número de fotografías con información detallada acerca de accidentes, crímenes, adulterios y enredos políticos. En caso de gráfica o en televisión, se caracteriza por usar colores extremadamente saturados, principalmente el rojo y tener su información desorganizada.

Algunos investigadores sostienen que, en las últimas décadas, es muy difícil diferenciar las prensa llamada "seria" de la "amarilla". Los temas que tradicionalmente trataba la prensa sensacionalista aparecen también en los diarios considerados serios; en efecto, éstos destinan cada vez más espacio a las noticias policiales, a los crímenes, los accidentes, las muertes, etcétera.

Llegados a este punto, es necesario efectuar una clara distinción entre el periodismo de investigación y el periodismo amarillo. El primero, se sumerge en lo más crudo de la realidad para mostrarla en toda su evidencia y para que los grandes trucajes desde los diversos poderes no queden escondidos, pero respeta el dato y el tono. El segundo, por el contrario, convierte lo anterior en una narración agresiva, espectacular y tensionada, donde se juega con las reacciones más prístinas del lector y se olvida cualquier parámetro ético que controle el texto. La relación entre los "reality shows" televisivos, tan de moda, y este tipo de periodismo es estricta: en ambos casos es lo extravagante y agresivo lo que manda, aunque la verdad salga maltrecha y el consumidor resulte conducido a conclusiones parcialistas o sencillamente equivocadas de la noticia en sí misma considerada.



El periodismo sensacionalista se expresa fundamentalmente en:

  • Periódicos de formato tabloide hechos con un diseño muy atractivo que combina los titulares plenos (cubriendo la mayor parte de la primera página), 

  • Fotografías e ilustraciones sugerentes y el despliegue contrastante de colores, pero además con la 

  • Presentación de relatos sobre personas, conductas o sucesos que suponen transgresiones de la ley (crímenes, robos, asaltos, etc.), de la moral aceptada (violaciones, corrupción, etc.) o de la normalidad esperada (accidentes, tragedias, etc.). 

Lectores de medios sensacionalistas

Por su parte los lectores de estos diarios se articulan en torno a algunos factores:


• El gusto por el entretenimiento extremo por encima de la veracidad.
• Por los enfoques trasgresores, es decir, sin reparar en aspectos éticos, morales o de valores (de allí el gusto o la tolerancia frente a la crónica roja, el uso del cuerpo de la mujer como objeto y la escasa preocupación por la estricta veracidad
de los hechos)
• Por la búsqueda de “horizontalidad social”, es decir de espacios, rostros y lenguajes similares a los suyos.
• Y finalmente la preferencia por las narrativas de acción en desmedro de una actitud más analítica.
Por lo mismo, estamos hablando de comunidades de consumo que trascienden las clases sociales y el grado de instrucción (instrumentos clásicos del análisis del marketing) y se ubican en lo que podemos llamar cultura de la transgresión y la horizontalidad.

Cuantas veces no hemos estado frente a un puesto de periódicos, y hemos observado que en estos, la primera plana está dedicada a la nota roja, pero empecemos diciendo ¿qué es la nota roja?; para algunos es aquella en la cual sólo se presenta sangre, y va de la mano con muertes de algún tipo, pero siendo más objetivos se puede decir que la nota roja es el género informativo por el cual alguna persona se da cuenta de eventos (o sus consecuencias) en los que se encuentra implícito algún modo de violencia -humana o no- que rompe lo común de una sociedad determinada y, a veces también, su normatividad legal. Ahí caben los relatos acerca de hechos criminales, catástrofes, accidentes o escándalos en general, pero expuestos según un código cuyos elementos más identificables son los encabezados impactantes, las narraciones con tintes de e• “La nota roja es un género informativo por medio del cual se dan a conocer hechos relacionados con algún tipo de violencia. Son relatos acerca de hechos criminales, catástrofes, accidentes o escándalos en general, y se identifican porque sus encabezados son impactantes y tienen tintes de exageración y melodrama” (Espiral Radio, 2008)

 

• “La nota roja es información acerca del comportamiento criminoso de los individuos que viven en sociedad. Conducta ilícita que se jerarquiza según la tipicidad que señala el código penal”. (Bond, 1992: 251)



 

Nos estamos refiriendo ahora al concepto central de esta investigación planteando el concepto de nota roja, de donde podemos apreciar que en primera instancia nos hablan de un género informativo que da a conocer hechos principalmente violentos. En la concepción posterior estamos hablando de cierta manera de lo mismo ya que nos dice que nota roja es información con contenido criminal de los sujetos de un lugar. Como podemos darnos cuenta las definiciones son pequeñas pero considero que son lo suficientemente concisas para entender el concepto.

 

Es preciso ahora poder construir la definición de este concepto a partir de lo que hemos leído sobre Nota roja, por esto el término podría entenderse así: La nota roja se refiere al género informativo que nos presenta hechos relacionados con violencia, donde se exponen a través del texto y la imagen conductas de sujetos que incurren en conductas ilícitas. Este tipo de noticias siempre intentaran ser llamativas para atraer la atención del lector y por lo tanto en muchas ocasiones llegan a incurrirse en faltas dañando a terceras personas.



La Nota Roja es un indicador del estado social

El síndrome de la Nota Roja

La nota roja no educa ni proporciona a la población medidas de precaución ante situaciones difíciles.

Ileana Blandón |

Una de las profesiones más importantes es el periodismo o la comunicación social, debido a que el proceso comunicacional que se da al ejercerlo permite informar y orientar a la sociedad. Además, la función de un comunicador es ser portavoz de lo que opina, expresa y denuncia la gente. Igualmente, los medios de comunicación masiva (MCM) tienen una responsabilidad social que no sólo consiste en informar; motivo por el cual abordaré el fenómeno lamentable que se está dando en algunos medios de comunicación: la Nota Roja.

Desde mi perspectiva como ciudadana y comunicadora, puede catalogarse como un género donde caben los relatos acerca de hechos criminales, catástrofes, accidentes o escándalos en general, pero expuestos según un código cuyos elementos más identificables son los encabezados impactantes, narraciones con tintes de exageración, melodrama e imágenes a todo color, donde se presentan hechos sangrientos sin ninguna censura. Alguien con principios éticos y morales, no debería enfocarse en cubrir noticias rojas, porque un suceso es abordado transgrediendo normas periodísticas que aparte de eso incrementan el dolor ajeno; y en el peor de los casos hasta hacen burla de las desgracias, y eso contribuye a crear un clima mal sano en la población. La información de sucesos debe tener un enfoque diferente al que actualmente le dan, es decir que debe primar la construcción de mejores ciudadanos, la promoción de valores, y la divulgación de información con carácter formativo, con enfoques propositivos y que aporten a la solución de los problemas, entre otras cosas.

En televisión las imágenes hablan por sí solas al presentar sucesos íntimos donde lo único que se rescata son antivalores, lenguaje e imágenes inapropiadas para presentarse en un medio, y eso va creando un estigma social hacia el sector popular, dado que lo que sale a la luz son los enfrentamientos, asaltos, accidentes, casos de violencia, quiebres de droga que son vividos en zonas populares, por ende eso va creando estereotipos como el hecho de penar que sólo en esos lugares ocurren sucesos lamentables.

Presentar nota roja y no sucesos de la vida cotidiana, con un enfoque humano y propositivo, es desperdiciar el espacio que tiene el medio. La nota roja no educa ni proporciona a la población medidas de precaución ante situaciones difíciles, y tanto el medio como el periodista están obligados a cumplir con su compromiso social.

La Nota Roja lo que está haciendo es ser un indicador del estado social, de la parte más degradable de las personas; muestra una parte real; sin embargo intensifican la gravedad de los asuntos, reflejan sólo conductas desviadas, la tragedia y el maniqueísmo que indirectamente deconstruye a las personas. Los escándalos y sucesos los están convirtiendo en algo natural, se va perdiendo la sensibilidad. Si bien es cierto, el sector popular es el masivo y quizás se ganan a esa audiencia considerando que es el sector con menos oportunidades en el ámbito económico, por ende también en el ámbito académico; manipulan la información y hablan en lenguaje vulgar, creyendo que logran simpatía, rating; no obstante hay otros medios de comunicación que son favoritos sin recurrir a estrategias que retroceden los estándares de la comunicación, más bien ayudan a construir una sociedad mejor.

Por otra parte, la ética debe ser una virtud que acompañe a todo ser humano sin importar las condiciones ni las situaciones en las que se encuentre, así que el tratamiento de la información debe ser objetivo, con lenguaje estándar, aportando a la solución de los problemas, porque el periodista es humanista, tiene un compromiso social que no sólo consiste en satisfacer la necesidad de información que tiene la población, ya que lo que se va a trasmitir llega a miles de personas de todas las edades y lo que ven, leen o escuchan les forma una opinión, los educa, los informa y entretiene, por lo que el periodista debe ser cuidadoso con los datos que procesa.

Los medios de comunicación ocupan una posición alta en la mente de los receptores, deben aprovechar la oportunidad que tienen de llegar a amplios sectores de la población para presentar noticias impregnadas de ética, verdad y valores, porque los MCM, además de ser informadores, son formadores, por lo que los que aún no asumen por completo su papel, están llamados a cumplir con sus responsabilidades sociales.



Golpes y forcejeos en TV

Los canales bajo propiedad de la familia Ortega-Murillo se distinguen, porque no realizan el más mínimo cuestionamiento a la gestión del presidente Ortega



Guillermo Rothschuh Villanueva | 28/10/2013

Ante la imposibilidad de hacer frente a la competencia, Carlos Briceño, antiguo propietario de Telenica, Canal 8, inició una de las narrativas más exitosas en el campo informativo. Carente de programación decidió crear Noticiero Independiente. Con él, los hechos de sangre empezaron a teñir de rojo la pantalla. El éxito alcanzado precipitó al estrellato tomas de sangre sobre el pavimento, las rencillas callejeras, las cabezas rajadas, los pleitos de vecindario, la violencia intrafamiliar, etc. Bajo el pretexto de la existencia de estos hechos, argumentó que esa era su contribución para cambiarla. Las encuestas ratificaron que andaba por buen camino, obligó a Canal 10 a reconfigurar su noticiero, trayéndose de Canal 8 a dos de los maestros más aventajados en estas lides. Mauricio Madrigal y José Abraham Sánchez, en un lapso muy corto, desembancaron al Noticiero Independiente. Para eso fueron llamados y eso es lo que hacen desde entonces, asestando un duro golpe al informativo nacido de la inspiración de Carlos Briceño.

Los canales 8 y 10 mantienen una disputa abierta por ver quién logra las narrativas más escabrosas. Cuando no cuentan con imágenes para contar sus historias, recurren a la dramatización. Son los noticieros televisivos más vistos en el país. Acción 10 y Crónica TN 8 son los abanderados del amarillismo, el sensacionalismo y la nota roja. Siguen la sangre, la huelen desde lejos, sus desplantes merecieron ser incluidos en El cielo llora por mí (2008), la novela de Sergio Ramírez sobre crímenes y narcos en Nicaragua. Como aves de presas salen detrás de ambulancias y policías. Cuando llegan tarde, no les importa mostrar que detuvieron a los paramédicos para indagar sobre el estado de salud de las personas que sufren accidentes o agonizan como resultado de estos mismos. El único parámetro al que se atienen es el rating. En su carrera desaforada no les importa incurrir en la escatología y la necrofilia. Las disputas han subido en intensidad. Como se ha hecho tarea imposible disputarle al 10 la estafeta, los dueños de Canal 8 trasladaron de la Nueva Radio Ya, propiedad de la familia presidencial, a dos periodistas para continuar con su labor depredatoria.

Los cambios introducidos están orientados a fortalecer la programación, mediante otras propuestas narrativas más procaces, trasladando a la televisión una manera de hacer radio que ha generado buenos réditos a Nueva Radio Ya. Están haciendo radio en televisión, con el añadido de un lenguaje infamante, reforzado por el generador de caracteres donde reproducen por escrito los juegos de palabras y dobles sentidos que vierten a diario. Las organizaciones defensoras de los derechos humanos se han desentendido de estos agravios, no así el Procurador Nacional de Derechos Humanos, Omar Cabezas, quien instó a los diputados en el propio seno de la Asamblea Nacional, a tomar nota de estos vejámenes. Aunque compartimos la preocupación de Cabezas, el lugar donde realizó su propuesta era el menos indicado. La clase política ha manifestado en diversas ocasiones su interés, porque se emita una ley para controlar el contenido de los medios de comunicación escrita, radial y televisiva. El deseo persiste.

Medios y periodistas han vivido también su propio drama. A partir de 2007 con el regreso al poder el comandante Ortega, se iniciaron fuertes ataques contra los dispositivos electrónicos. Ante el temor y el asedio a que fueron sometidos los dueños de los canales televisivos y propietarios de radioemisoras, en muchos se impuso la autocensura. La situación para los dueños de los canales se fue tornando más precaria, debido al vencimiento de sus licencias. El primero en deshacerse de su canal fue Carlos Briceño, en una operación muy poco transparente. Sus movimientos se parecen a los que realizan algunos actores en los seriales que presentan los distintos canales televisivos. Las cámaras no registran ciertos hechos. Estos son invisibilizados deliberadamente. Sin lugar a dudas este es uno de tantos. Lo único que trascendió fue que los venezolanos habían puesto dinero para su compra. El representante del Albanisa en Nicaragua, Rafael Paniagua, al ser interrogado por los periodistas, que había sido adquirido con los fondos de esta entidad, en un desplante inesperado afirmó que ellos venían además “a construir un nuevo país”.

La adquisición de Canal 8 implicó la renuncia de Carlos F. Chamorro, quien mantenía Esta semana y Esta noche, en el canal de Briceño. La determinación de Chamorro era esperable. Siendo crítico tenaz de la administración de Ortega, hubiese sido un despropósito quedarse en el 8; su visión del periodismo contrasta enormemente con el tipo de periodismo que practica la familia gobernante, muy afín al elogio y la propaganda de la gestión de Ortega. Chamorro decidió trasladarse a Canal 12, donde mantiene ambos programas desde marzo de 2010, después de la compra del 8. Su discurso y las narrativas de sus reportajes muestran la otra cara de la luna, la que oculta el sol de la propaganda gubernamental. Los canales bajo propiedad de la familia Ortega-Murillo se distinguen, porque no realizan el más mínimo cuestionamiento a la gestión del presidente Ortega. Son cotos cerrados donde solo invitan a personeros del gobierno y a una que otra persona cuyos planteamientos no afectan en nada la marcha de la cosa pública en el país.



 
 

 


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