Rae: evaluar es comprender



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RAE: EVALUAR ES COMPRENDER

  • Nombre del Estudiante: Yinays Gómez S.

  • Fecha de entrega: 31 de agosto-2011



  1. Bibliografía Completa del artículo:

Santos Guerra, Miguel. (1998). Evaluar es Comprender. Editorial Magisterio del Río de la Plata. Buenos Aires, Argentina. Capitulo primero (p. 13-71) y Capitulo 2 (p. 83-97).


  1. Resumen de cada capítulo escogido:

Capitulo 1: Evaluación del alumnado

Este capítulo se desarrolla en cuatro apartados, el primero trata acerca del proceso de evaluación en los alumnos, para ello explica inicialmente el cambio de paradigma que es necesario para desarrollar proceso evaluativos encaminados a la comprensión. Esta transformación es necesaria, porque la pedagogía debe buscar esencialmente transformar la realidad educativa, para mejorarla, pues la forma de entender la evaluación condiciona el proceso de enseñanza.

Para entender mejor la necesidad del cambio de paradigma, el autor define inicialmente el tipo de evaluación que predomina en la evaluación de los estudiantes: La evaluación como medición, vista desde la dimensión tecnológica- positivista. Este tipo de evaluación está ligado a las relaciones de poder en las que el docente ejerce el control sobre los estudiantes. Todo esto, a través de la medición en el momento final del proceso enseñanza-aprendizaje, además de la cuantificación y explicaciones causales sobre dichas mediciones. Así, la naturaleza de esta evaluación como medición es la comprobación de resultados del aprendizaje y la cuantificación de dichos resultados. Debido a esto lo único valido es el rendimiento o cumplimiento de los indicadores del éxito. Las funciones de este tipo de evaluación son: El control del sistema, la selección de estudiantes, la comprobación de los objetivos propuestos, la clasificación o comparación de los resultados de los estudiantes, la acreditación académica y social y la jerarquización del poder del docente que incluso puede negarse a retroalimentar. Además, las consecuencias de la aplicación de la evaluación desde el paradigma técnico-positivista, son básicamente la individualización del aprendizaje, aislando así el proceso educativo del individuo; también se puede mencionar la producción de excesiva competitividad entre los estudiantes; la cuantificación excesiva de los procesos; la simplificación de los problemas profundos de la evaluación, dejando de lado los efectos secundarios de la evaluación en los estudiantes.

Después de definir el tipo de evaluación que no es recomendable para los procesos educativos de los estudiantes (evaluación como medición), Santos Guerra (1998) explica la evaluación como comprensión, abordada desde la dimensión crítico-reflexiva. Este tipo de evaluación es vista como un proceso que es atravesado por la crítica en todas las etapas: la formulación de objetivos, la fijación de los criterios para llegara a dichos objetivos, el diseño y aplicación de los instrumentos, la interpretación de los resultados, y la formulación de estrategias de mejora. Teniendo en cuanta esto, la evaluación como proceso de comprensión del alumno es concebida como un permanente proceso reflexivo, que utiliza diferentes medios para recoger datos de la realidad del estudiante y del contexto que también afecta el proceso de enseñanza y aprendizaje. En este sentido, las funciones de este tipo de evaluación son: diagnosticar (ideas previas, debilidades, fortalezas, etc.); dialogo (entendido este como un debate donde intervienen todos los agentes educativos); comprensión (valor esencial de la evaluación); retroalimentación (reorientación del proceso de enseñanza-aprendizaje), y Aprendizaje (enfocado principalmente hacia los procesos desarrollados por el docente para revisar su quehacer). Cuando se cumplen estas funciones de la evaluación, se desarrolla una cultura de autocritica, de debate y de flexibilidad (para cambiar algunos rasgos de los procesos).

Luego de definir cada paradigma, su naturaleza, funciones y consecuencias en la educación, Santos Guerra (1998) retoma el tema de la importancia del cambio de paradigma para mejorar la evaluación, y amplia la temática estableciendo tres esferas que son afectadas cuando la evaluación se hace desde la reflexión: primero, las concepciones educativas (esencialmente lo que significa la escuela y lo que es la evaluación); en segundo lugar las actitudes personales del docente, y tercero las prácticas profesionales.

El segundo apartado de este capítulo hace referencia a la evaluación del alumno como una oportunidad de aprendizaje para el profesorado, pues a través del análisis de la práctica el docente puede transformarlas para mejorarlas. Esta reflexión del maestro puede darse desde dos modelos de racionalidad: técnica y práctica. La racionalidad técnica hace referencia a la aplicación de las teorías e instrucciones de las políticas, mientras que la racionalidad práctica está relacionada con la capacidad para diagnosticar la realidad, comprender lo que sucede y tomar decisiones de cambio.

Otros dos aspectos analizados por el autor del libro reseñado en este apartado son:


  • Los triángulos del cambio: son tres triángulos que al unirse forman un triangulo mayor. Cada uno de ellos es necesario y representan las estrategias los contenidos y los requisitos del cambio.

  • La ética en la evaluación: La evaluación es un proceso ético que implica justicia y cuando se presenta como un modo de tratar a todos por igual, no tiene en cuenta que algunos partes de situaciones menos favorables, y otros de situaciones privilegiadas.

El tercer apartado del primer capítulo trata acerca de los instrumentos para la evaluación en la educación infantil, instrumentos que son necesarios para recoger información de calidad (rigurosa, precisa y matizada) acerca de los procesos educativos, con el fin de darles un sentido y significado a los hechos y las actitudes. Para ello es necesario aplicar diferentes modos de recoger información, para luego contrastarla y obtener así mayor rigor.

Una de las fuentes de información en el aula es la observación, a través de ella el docente puede contemplar la realidad directamente, dicha observación debe incluir escenarios de la acción pedagógica (pasillos, baños, etc.), las llegas y las despedidas de los niños, la dinámica del aula, los recreos, el comedor y las relaciones con las cosas. En este sentido, algunas de los modos de registro de la información recogida a través de la observación según Santos (1998) son:

-El registro manual (registro inmediato de los comportamientos de los niños).

-La fotografía.

-El video.

-El radio casete.

Otras fuentes de información son: primero, las entrevistas con los niños, con las cuales se puede entender la realidad de ellos y su pensamiento. Para esto es indispensable que el educador sepa escuchar y esté atento al lenguaje verbal, paraverbal y actitudinal. Segundo, el análisis de las producciones de los niños, es decir el análisis de los trabajos de los niños. Estos trabajos incluyen los obligatorios, espontáneos y las correcciones. Y un último instrumento seria el diario de campo, a través del cual el maestro recoge sus impresiones más relevantes acerca de la vida en el aula, las relaciones con los estudiantes, compañeros y los padres.

El cuarto y último apartado de este capítulo está relacionado con la evaluación del sistema y el aprendizaje del profesor. Pues, a través de la evaluación que se le hace al estudiante se está influyendo en la continuidad del sistema educativo, la repetición y la familia. Teniendo en cuenta esto, los profesores pueden aprovechar la evaluación que se le hace al sistema para interpretar no solo sus prácticas en el aula, sino el sistema en general. Todo ello desde la gestión de la evaluación (organización escolar) y desde la práctica con el fin de mejorarla, analizar, reflexionar acerca del sistema educativo, y contrastar las diferencias y semejanzas entre el sistema y sus prácticas.



Capitulo 2: Apartado 1: La calidad de los centros, o la trampa de las mil caras

El apartado primero del capítulo dos del libro reseñado), explica el tema de la evaluación de los centros escolares como un tema ambiguo, ya que dicha evaluación puede ser confundida como una forma de mejorar los centros, sin embargo es necesario que la evaluación sea entendida desde el centro educativo, es decir, no se puede evaluar una institución sin tener en cuenta todos los componentes de su Proyecto Educativo Institucional (PEI).



Sin embargo, existen unos indicadores de la evaluación a las instituciones educativas, estos son:

  • Hace posible un aprendizaje significativo y relevante no solo para los alumnos y las alumnas, sino para el profesorado.

  • Despierta, favorece y desarrolla el deseo de aprender.

  • Capacita al alumno para buscar por sí mismo la información necesaria.

  • Facilita los métodos para investigar e indagar en la realidad con el fin de extraer nuevos conocimientos.

  • Se construye en una práctica moral, ya que respeta a las personas, genera confianza y despierta amor a la sabiduría.

  • Se constituye en una práctica social y política.

  • Ofrece criterios para hacer una crítica fundamentada.

  • Hace una adecuada simbiosis entre teoría y práctica.

  • Se orienta a una aplicación que favorece al desarrollo de valores en la sociedad.

  • Constituye una encarnación institucional de los valores.

Finalmente, Santos Guerra (1998) afirma que los resultados de la evaluación a las instituciones deben ser comunicados a todos los miembros de la comunidad educativa, porque la sociedad tiene derecho a conocer el proceso y el resultado de las evaluaciones. Además, las transformaciones que surgen de la comprensión de los procesos educativos en las instituciones, deben aplicarse en todas las instancias de las practicas, solo así se pueden mejorar los centros.


  1. Citas Bibliográficas relevantes:

CITA BILIOGRÁFICA TEXTUAL

No. De la Página en la que se encuentra la cita

“La evaluación se ha convertido en una de las cuestiones preponderantes del discurso y de la actividad educativa. No es de extrañar. Porque la evaluación pone sobre el tapete todas nuestras concepciones (sobre la sociedad, la escuela, la tarea del docente y el aprendizaje de los alumnos y las alumnas)…”

7

“Si consideramos que la escuela tiene la misión de hacer una selección de los mejores, la evaluación consistirá en unas pruebas selectivas que permitan hacer clasificaciones”.

7

“Si la finalidad de la tarea del docente es meter en la cabeza algunas ideas y conceptos, la evaluación consistirá en examinar al estudiante para comprobar cuento ha aprendido”.

7

“Si la finalidad de la escuela es ayudar a equilibrar la desigualdad, la evaluación será un medio para saber cómo ayudar a quienes más lo necesitan”.

7-8

“La evaluación puede tener muchas funciones en una sociedad, en el sistema educativo y en las aulas. Hay que potenciar aquellas que sean positivas (diagnosticar, comprobar, dialogar, comprender, mejorar…) y eliminar aquellas que sean negativas (jerarquizar, oprimir, discriminar, comparar…).

9

“La forma de entender la evaluación la evaluación condiciona el proceso de enseñanza y aprendizaje”.

13

“…una forma de entender la evaluación hace que se supediten a ella las concepciones y los métodos de enseñanza”.

13

“La finalidad esencial de la pedagogía es proporcionar medios a los grupos sociales oprimidos para que tomen conciencia de su situación y facilitarles los instrumentos para encontrar métodos de transformación de la realidad (Trend, 1995)”.

14

“El proceso de evaluación encierra mecanismos de poder que ejerce el profesor y la institución”.

16

“La evaluación no sólo incorpora procesos de medición y de cuantificación sino también explicaciones causales sobre las mismas”.

17

“Cuando se atribuyen todas las explicaciones del fracaso a factores ajenos, ¿cómo se van a mejorar la práctica profesional, el contexto organizativo, la organización de los contenidos, la metodología de enseñanza, el modo de evaluación…?

18

“La concepción técnica de la evaluación exige la taxonomización de los objetivos, porque la comprobación del aprendizaje se puede efectuar de forma clara y precisa. Se simplifica la comprobación, ya que no se ocupa de los efectos secundarios, no se pregunta por las causas del fracaso y no se plantea cuestiones relativas a la transformación de los procesos”.

19

“El carácter no democrático de la evaluación (pocas veces se negocian los contenidos, los criterios, la aplicación de los mismos, etc.) hace que los alumnos tengan que acomodarse a las exigencias de cada profesor. De hecho, los alumnos se preguntan y acaban sabiendo cuáles son las peculiares demandas de cada profesor”.

22

“La diversidad de medios a través de los cuales se recogen datos de la realidad afecta no sólo a los alumnos sino a todos los elementos del sistema y al contexto en el que se realiza la acción educativa”.

23

“Es difícil que la evaluación educativa se transforme de manera súbita y automática o por efecto de leyes que imponen al profesorado cambios, ya que estos no afectaran a su dimensión profunda”.

26

“La evaluación de carácter crítico exige una mayor participación de todos los elementos que intervienen en el proceso de evaluación” (Adelman, 1987).

28

“…De la evaluación no se deriva solamente el etiquetado del alumno como fracasado o triunfador. De la evaluación se pueden extraer muchas consecuencias para el conocimiento, el debate y la mejora de la realidad”.

31

“Lo más importante de la reflexión sobre la evaluación es que conduzca a la transformación de las practicas, a su mejora”.

44

“Existe un modo de concebir al profesional de la enseñanza como un técnico que ejecuta las prescripciones, que lleva a la práctica las teorías o que aplica las instrucciones que le imponen los teóricos y los políticos”.

44-45

“El profesional es un investigador capaz de comprender cuál es la naturaleza de la práctica (en este caso, de la evaluación), que problemas la afectan y cuáles son los modos de superarlos.

47

“Dime cómo evalúas y te diré qué tipo de profesional eres”.

50

“La comprensión de los procesos de evaluación de los alumnos, la potenciación de las funciones más ricas que entraña, la implantación de un debate público sobre la naturaleza democrática de la reflexión sistemática, la institucionalización de mecanismos correctores que eviten la discriminación e incluso que la conviertan en positiva, mejoraran la calidad de la educación”.

53


“La evaluación permite emitir juicios de valor sobre la actividad educativa que s realiza. Pero esos juicios pueden ser arbitrarios o fundamentados. El rigor de los mismos procede, fundamentalmente, de las evidencias recogidas en el decurso de la actividad”.

55

“El dialogo permanente del profesor con sus alumnos le permite conocer la forma de pensar de éstos, su forma de sentir y de comunicarse”.

67

“…La evaluación ha de tener como finalidad fundamental el conseguir la mejora de la calidad a través del conocimiento que produce. Por eso es importante convertir la evaluación más en una ayuda que en una amenaza”.

77




  1. Comentario personal y conclusiones.

Luego de leer y analizar el capitulo uno y el apartado primero del capítulo dos, del texto antes mencionado, se puede afirmar que las ideas propuestas por el autor son claras y proponen una nueva mirada de la evaluación como una proceso comprensión en el que el maestro y el estudiante tienen la posibilidad de aprender, enriquecer y transformar la realidad educativa, con el fin de mejorar la calidad de los procesos de enseñanza-aprendizaje.

Esta lectura me permitió descubrir que la evaluación como proceso pedagógico, implica una reflexión, y que el docente debe ser investigador para poder aplicar las reflexiones y conocimientos producidos desde la evaluación. Además, con las reflexiones del texto, pude reafirmar o comprobar que la evaluación esta mediada por las concepciones que tenemos los docentes acerca de la educación, y que a su vez, la concepción de evaluación determina la forma cómo desarrollamos procesos formativos.



Ya para concluir, es importante dejar por sentado que las ideas expresadas por el autor son lo suficientemente claras como para no tener dudad acerca de los contenidos leídos, y que en general los postulados de Santos Guerra (1998), están de acuerdo a las preconcepciones que ya tenía establecidas acerca de la evaluación educativa, por ende no hay ideas con las que no esté de acuerdo, pues considero que los aportes del autor son aplicables al quehacer educativo, pues la evaluación debe buscar formar al estudiante, y no mal formarlo, para ello es necesario cambiar el paradigma técnico-positivista de la evaluación, y convertir este proceso en una reflexión constante que promueva la transformación.


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