Reflexiones para la novena del santo hermano miguel breve relato de la vida del santo hermano miguel



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REFLEXIONES PARA LA NOVENA DEL SANTO HERMANO MIGUEL
BREVE RELATO DE LA VIDA DEL SANTO HERMANO MIGUEL
San Miguel Febres Cordero nació en Cuenca (Ecuador) el 7 de noviembre de 1854. Su infancia se vio entristecida por un defecto físico: nace con los pies deformes y sufrió esta debilidad de sus pies frágiles a lo largo de su vida. Después de vencer enormes dificultades familiares, ingresó en la Congregación de los Hermanos de La Salle, a los 14 años de edad.

Por sus clases pasaron generaciones de niños y jóvenes, sobre lo que influyó de manera notable.

El H. Miguel dio pruebas de un espíritu exquisitamente religioso, de una capacidad en el trabajo, de amor y entrega a la formación humana y moral de la juventud.

Nos evoca cómo hemos de ilustrar el progreso cultural con la luz de la fe cristiana.

Nos propone cómo preparar a los jóvenes a cambiar el mundo de acuerdo con los valores evangélicos. Ingresó en la Academia Ecuatoriana de la Lengua el 2 de agosto de 1892.

Digna de reflexión es aquella frase suya: “Una Comunidad sin libros es como un granero vacío.”

Murió en Premiá de Mar (Barcelona) el 9 de febrero de 1910.

Sus restos mortales descansan en el Ecuador desde 1937.

Fue beatificado por Pablo VI el 30 de octubre de 1977 y canonizado por Juan Pablo II el 21 de octubre de 1984.

LUNES 29 DE ENERO

FRANCISCO FEBRES CORDERO LUCHÓ POR SU VOCACIÓN ¿POR QUÉ LUCHAMOS NOSOTROS?
Dios nos llama a cada uno a una vocación para nuestra realización personal y nuestra felicidad en el mundo, cada uno siente el llamado a una u otra labor siendo libres y dispuestos a anunciar la buena noticia de Jesús.

Dios llamó a la vocación de Hermano de las Escuelas Cristianas al joven Francisco Febres Cordero. Sin embargo las dificultades para llegar a cumplir su vocación no faltaron.

Tuvo mucha resistencia por parte de su familia al conocer la decisión de formar parte de un grupo llamado Hermanos de las Escuelas Cristianas, tan solo conocidos por brindar una educación gratuita a los más pobres viviendo una vida austera, idea muy alejada de la que sus familiares tenían en mente, vislumbrando a Francisco como un gran sacerdote, abogado o médico prestigioso.

Comenzado con sus tías, viendo que las escuelas de los Hermanos no tendrían futuro, hasta por su abuela, tentándolo a desistir de su idea por una ración vitalicia de Peras, debemos ver cuan dura era la Resistencia de Francisco a su familia, quienes, a como de lugar, querían hacerlo desistir de su idea de ser Hermano.

Sin embargo el llamado de Dios es más fuerte y la libertad del Espíritu para ser fieles a nuestro llamado es más fuerte que cualquier idea contraria a nuestros ideales de felicidad.

¿A qué vocación estamos llamados nosotros?

¿Podemos cruzar todos los obstáculos que se nos presenten con tal de llegar a nuestra vocación en la vida?

MARTES 30 DE ENERO


PASIÓN POR LA ESCRITURA, POESÍA Y ESTUDIO DE LA LENGUA.
Para llegar a ser reconocido no es necesario querer reconocimiento sino apasionarte por lo que eres y haces, y esta fue una de las facetas más interesantes del Hermano Miguel que desde muy pequeño empezó a labrar una senda de arduo estudio y labor académico por conocer la lengua española
El Hermano Miguel inició su apostolado en las escuelas lasallistas de Quito. Sobresalió como profesor en la enseñanza de la Lengua y la Literatura española. Ante la carencia de un libro de texto apropiado, decidió redactarlo siguiendo sus experiencias y su didáctica como profesor de español y literatura. El texto de Lengua y Literatura española fue adoptado por el Gobierno ecuatoriano para todas las escuelas del Ecuador.

Considerando la importancia de los textos escolares para la formación educativa de las jóvenes generaciones, la Comunidad de los Hermanos Cristianos estimuló al Hermano Miguel, quien para sus escritos tomó el nombre de G.M. Bruño, para que continuara escribiendo textos para la educación media y elemental. Así continuó con textos en el campo de la lírica y la filología. Con estos textos escolares, la Academia de la Lengua de Ecuador lo hizo académico y posteriormente la Real Academia Española de la Lengua le otorgó el diploma de Miembro Correspondiente. Su prestigio fue grande en las letras ecuatorianas a través de los textos escolares.


MIERCOLES 31 DE ENERO
UNA VIDA MARCADA POR LOS MILAGROS (extracto del artículo que salió en el Diario El Universo el 5 de febrero de 2010)
Un milagro determinó la vida del cuencano Francisco Febres-Cordero Muñoz, quien después de tomar los hábitos se llamaría Hermano Miguel.

Febres-Cordero nació el 7 de  noviembre de 1854, en Cuenca. No caminó sino hasta los 5 años, pues tenía una deformación notable en los pies. A esa edad llamó a su tía para decirle que en su rosal había una dama hermosa vestida de blanco. Cuando llegaron no encontraron a nadie, pero en ese instante el Hermano Miguel caminó por primera vez, esto sería el inicio de su actividad espiritual, a la que se dedicó a los 14 años, pese a la oposición de su padre, Francisco Febres-Cordero Montoya, y su abuela.

Así lo relata Olga Murillo, sobrina bisnieta de este santo, que el 9 de febrero cumplirá 100 años de su fallecimiento. Según Murillo, el proceso de  santificación empezó con el primer milagro que realizó en 1933 a sor Clementina Flores Cordero, quien tenía una grave enfermedad hepática.

Flores estaba tan enferma que para no sentir el dolor le inyectaban morfina, pero los hermanos de La Salle la visitaron y oraron al Hermano Miguel para que la sanara. Al día siguiente, cuando el sacerdote del convento se dirigía a ponerle otra inyección, sor Flores salió caminando por los pasillos del convento.

Otro de los milagros que se atribuyen al Hermano Miguel es la sanación de Beatriz Gómez de Núñez, quien tenía  miastenia gravis (enfermedad neuromuscular crónica). Según Murillo, este ocurrió durante la beatificación en la plaza San Pedro, en Roma. “Ella había ido para agradecerle y de repente ya no sintió más dolor”.

JUEVES 1 DE FEBRERO


VIRTUD DE ENTREGA
Ser Hermanos de todos y para todos, reza un verso importante para los Hermanos de La Salle dentro del Instituto, nuestro Santo Hermano Miguel desde el comienzo de su apostolado entregó su vida a la comunidad de Hermanos y sobretodo a sus estudiantes que con mucho tino paciencia y virtudes pedagógicas ejercía sus clases.
Cuando fue nombrado Inspector en 1890 en el Instituto del Beaterio, el Hermano Miguel procuraba llevar todo con pulcritud y abnegación para que todos puedan educarse de mejor manera, cuidando a todos como un Hermano mayor viviendo la fraternidad y su celo ardiente como educador.
VIERNES 2 DE FEBRERO

ESTRATEGIA EN LA PRIMERA COMUNIÓN


Como pedagogo, educador y apasionado por la preparación a la primera comunión de los niños, el Hermano Miguel recurre a una gran estrategia que muchas generaciones han recordado.
Para estimular a los niños en el deseo de realizar la primera comunión, varios meses antes de la ceremonia, el Hermano Miguel colocaba dos ánforas una llena con granos de trigo y la otra vacía, cada vez que el Hermano Miguel iba con sus niños de la catequesis los niños tomaban un grano de trigo por cada acto de bondad o piedad que realizaban en la semana o el día y lo depositaban en la ánfora vacía, así el Hermano Miguel con la ánfora totalmente llena de granos de trigo llevaba a que fueran molidas para preparar las hostias para la primera comunión.
Gran estrategia para estimular en los niños el deseo de acercarse más a Jesús en el sacramento de la Primera Comunión.
LUNES 5 DE FEBRERO
EL HERMANO MIGUEL (Artículo de opinión publicado el 11 de noviembre en el Diario La Hora)

Con admirable jolgorio, los educadores católicos conmemoraron el pasado 7 de noviembre, los 158 años del natalicio de su Santo Patrono, del tratadista fecundo, del atildado académico, del sabio gramático, del pedagogo sin par, del maestro auténtico en el concepto señero del término, del hombre que incitó a la admiración genuina porque jamás buscó la gloria, pero el cielo le ungió con la santa aureola.

El Hno. Miguel, muy a pesar de su limitación física, que le impedía caminar normalmente, sin embargo señoreó en el mundo del espíritu con pasos agigantados venciendo la extrema limitación hasta obtener el favor de Dios que va por encima de las leyes del orden natural. Conmociona el alma ver en la celda del Hermano Miguel las hormas de sus botines.

¡Cuán difíciles debieron haber sido los esforzados pasos de esos pies torcidos y deformes!

¿Cómo lo hizo? La respuesta es clara. Su ardiente vocación de servicio encendido en la palabra del Maestro de los maestros y su ardiente fe que se hizo carisma. Sólo la fe puede superar cualquier limitación que pretenda quitarnos la alegría de servir a Dios en nuestros niños y nuestros jóvenes. La celebración del Año Internacional de la Fe a la que nos ha convocado el Santo Padre Benedicto XVI, en el marco del quincuagésimo aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II, nos impele a cada maestro a revivir la fe que profesamos, la fe que celebramos, la fe que vivimos, la fe que rezamos.

El Hno. Miguel es un modelo de fe para nosotros los maestros del siglo XXI a quienes nos vuelve a repetir: “Nuestra fe debe traducirse en obras, ser actual, no rutinaria, ser un espíritu que llegue a dar movimiento a toda nuestra conducta”. Sírvanos siempre su ejemplo al modelar las almas de nuestros educandos que nos ha confiado la Patria ecuatoriana.


MARTES 6 DE FEBRERO

EXTRACTO DE LA REVISTA LASALLIANA DE OCTUBRE DE 1984
Un santo del siglo pasado es pieza de museo, o bien, útil instrumento para mantener el injusto y agobiante statuo quo, podrían pensar algunos.

Pero, el Santo Hno. Miguel Febres Cordero, nada tiene que ver con esa pintoresca y malhadada caricatura.

Se diría que desde la andina ciudad de Cuenca del Ecuador, en donde en 1854 posa sus delicadas plantas, hasta el 9 de Febrero de 1910 cuando con leve impulso, despega en vuelo definitivo a la apacible mansión del Padre de todos, construye amorosa pero febrilmente una «personalidad de estupenda unidad y coherencia, porque eso son, ante todo, los santos».

Unidad, que es antítesis de dispersión, contextura monolítica, síntesis vital. ¿Cómo -exclama Miguel- se puede llamar vida a aquella en que no se ama a Dios? Y se propuso entonces vivir; y vivió la plenitud humana que exige identificarse con el hombre de carne y hueso, según lo captó al escribir: «Hijo del hombre, es como se complacía Jesucristo en llamarse, y en efecto se identificó tanto con toda la humanidad, que tuvo como hechos a su persona misma los favores o agravios que se hacen a los hombres; « El que acogiere a un niño en nombre mío, a Mí me acoge ».

Su existencia encontró unidad al polarizarse en el amor existencial al Dios-encarnándose-en-la-realidad, al Dios de Abraham, de Isaac y del «Juan Pueblo» indoamerícano.

En Miguel, impresiona su tajante coherencia: vive lo que cree, ama lo que vive. El Dios viviente y Padre de tantos hijos le salió al paso. Miguel aceptó el reto:

«Pues me quieres por tuyo, a Ti me doy por siempre sin reservas... ».

MIERCOLES 7 DE FEBRERO


ALEGRÍA DE SEGUIR A JESÚS
El Papa Francisco desde sus primeros escritos nos habla de vivir “la alegría del evangelio” y renovar el encuentro con Jesús, “o al menos, a tomar la decisión de dejarse encontrar por Él, de intentarlo cada día sin descanso”.

Y propone tres requisitos para alcanzarlo. El primero de ellos, es quererlo de verdad, es decir, sentir ese deseo por pensar, de sentir como Jesús y de hacer las cosas a la manera de Jesús amando fielmente como Él lo hizo hasta la muerte.

Quizá este texto de nuestro querido Santo Hermano Miguel, redactado en su madurez, y que escribe a los niños quiteños del Beaterio, puede ejemplificar lo que acabo de decir: “Si estamos tristes, vamos a Jesús, El nos consolará; si nuestra alma está enferma, Él es divino Médico, y nos curará con una mirada de ternura; si somos acosados por nuestros enemigos, refugiémonos en la herida de su amantísimo Corazón, y allí estaremos a cubierto de los dardos de nuestros enemigos, como el polluelo que se esconde bajo las alas de su madre. Si tememos de nuestras debilidades, Él es la fuerza misma… Nuestro Señor Jesucristo promete la gloria del cielo, a los que a nombre suyo, visiten a los presos y consuelen a los tristes; y ¿qué recompensa dará a los que le visitan y consuelan al Él mismo en persona?”
Esta aspiración debemos mantenerla constantemente activa, porque así nos conectamos vitalmente con el deseo de Jesús de enriquecer la vivencia de nuestra condición humana desde su fascinante experiencia.

JUEVES 8 DE FEBRERO


EN CAMINO A LA SANTIDAD
Recordar y Guardar es nuestra responsabilidad con la fiesta que vamos a vivir el día 9 de febrero fecha en la cual recordamos la memoria de nuestro Santo Hermano Miguel, el cual, pese a las dificultades de la vida se apasionó por ella, se apasiono por ser un ser humano seguidor de Jesús al Estilo de La Salle.

Educando incansablemente a muchas generaciones, pese a su condición física, su intelectualidad era única y formidable, forjada a pulso por el deseo apasionado de aprender y enseñar, entregar su vida a Jesús en las aulas de clase, en las letras plasmadas en sus libros y catequesis, en la comunidad a la que su entrega abnegada no dudaba un segundo en estar disponible para cualquier misión que le fuera encomendado.


Hablar de la santidad del Hermano Miguel es hablar de un Ser Humano viviendo su humanidad a plenitud con las gracias y dones que Dios le puso a disposición para servir a los demás.

No fuera sino por todos y cada uno que los recordamos que el Hermano Miguel es y será el Santo ecuatoriano ilustre y letrado, que tan sabio como santo y tan santo como sabio nos invita hoy en día a ser Santos del Siglo XXI desde las llamadas que nos hace el Espíritu y desde las fronteras en las cuales Dios nos espera para transformar nuestra sociedad, siendo niños jóvenes o adultos.


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