Registro de la Nº 8/2009 Propiedad Intelectual



Descargar 1 Mb.
Página30/30
Fecha de conversión10.01.2017
Tamaño1 Mb.
1   ...   22   23   24   25   26   27   28   29   30

Sr. Presidente (Santilli).- Tiene la palabra el diputado Olmos.
Sr. Olmos.- Señor presidente: en primer lugar, yo estaba presidiendo, y por eso la diputada Walsh me precedió en el uso de la palabra. Siempre hablo y justifico cómo voto.

La verdad es que, a esta altura del partido, tener que seguir aguantando el filtro de la diputada Walsh, con todo el cariño y respeto que le tengo, sobre qué es ser oficialismo y qué es ser oposición, me está llenando un poco el límite de lo resistible.

En todos los proyectos, la diputada preopinante hace un control de legalidad o de calidad de la oposición. Lamento no darle el gusto en votar como ella lo hace en cada una de las iniciativas. Debería ser mi jefa para que yo siempre vote como quiere la diputada Walsh. Todavía, gracias a Dios, retengo un poquito la inteligencia que Él y mis padres me dieron, así que trato de definir cómo voto junto a mis compañeros de bloque y a partir de un filtro diferente al que ella usa.

El filtro de la diputada Walsh refleja que hay que oponerse a todo lo que propone el macrismo. Al igual que muchos de mis compañeros de bloque, uso otro filtro: si le conviene o no a la Ciudad y a la gente. A partir de esa discusión, tomamos las decisiones. Lamento que la diputada Walsh piense que hay que oponerse a todo, porque cada uno tiene su forma de representar políticamente los votos que obtuvo. Justamente, yo tengo el derecho de votar como quiero, así que la diputada Walsh no tiene derecho a decirme cómo lo tengo que hacer.

Señor presidente: hemos acompañado muchos de los proyectos que envió el Jefe de Gobierno, cuando creímos –como dije antes– que beneficiaban a la Ciudad y a la gente. La gran mayoría los hemos modificado, porque originalmente la oficina de iniciativa legislativa del Poder Ejecutivo está fallando, ya que siempre hay que corregir proyectos debido a que tienen grandes errores técnicos. También nos hemos opuesto cuando hubo diferencias políticas.

Lamento –y en esto sí le voy a dar la razón a la diputada Walsh– que el macrismo en la Cámara de Diputados de la Nación haga lo que la diputada menciona: oponerse a todo lo que envía el Poder Ejecutivo Nacional.

La diferencia entre la diputada Walsh y el PRO es que la diputada sostiene permanentemente la negativa de acompañar al oficialismo, mientras que el macrismo cae en la siguiente contradicción: por ejemplo, están en contra de las retenciones, y acaban de incorporar a sus filas a una brillante luminaria, al ex presidente de la Sociedad Rural –los felicito–, Luciano Miguens. Es decir, se oponen a las retenciones, que expresaron y militaron en el Congreso junto a gran parte del resto de la oposición; sin embargo, cuando la presidenta Kirchner hizo un decreto para coparticipar parte de esas retenciones, el Gobierno de la Ciudad no las rechazó, sino que las incorporó. O sea, el valor del macrismo no es la oposición constante y coherente –como la de la diputada Walsh–, sino que el que determina la conducta política del PRO es el valor del dinero. Justamente, lo mismo hicieron con la estatización de los fondos de pensiones de jubilaciones en la Argentina: se opusieron fervientemente y dijeron: “Es para que caiga en manos de De Vido”. Sin embargo, fueron a reclamar a la ANSES parte de esos fondos para hacer obras en la ciudad. Parecería que en manos de Chaín esos fondos son mejores. Y siempre está esa diferencia entre la postura, los valores y la plata. Esa es la religión del PRO; así se comporta políticamente.

Quisiera tratar –no sé si lo lograré– de dar una discusión un poco más profunda. Aquí se planteó –y siempre en estos temas se plantean discusiones mucho más profundas– la discusión filosófica en cuanto al rol del Estado. Lamento, señor presidente, que se utilice terminología como “la joya de la abuela” o “la bandera roja de remate”. Cada uno utiliza las herramientas que tiene, pero creo que tendríamos que profundizar estos temas y empezar a discutir, de una buena vez por todas, cómo opera el Estado en el sistema capitalista y qué es lo que creemos que el Estado puede y debe hacer para ser un Estado inteligente.

Coincido con la postura de que el Estado puede gestionar y competir contra los privados sin renunciar a ser Estado. Creo en la gestión de las empresas del Estado, en AUSA, en la Corporación del Sur, en la Corporación Puerto Madero; y creo mucho más que cuando fracasa la gestión privada –como en el caso de Aguas o Aerolíneas

Argentinas–, el Estado tiene la obligación de tomar la gestión y la responsabilidad de hacerlo.

Señor presidente: ésta es una discusión que debemos dar, porque todas las otras cuestiones técnicas las podemos discutir, pero –como dice la diputada Walsh– que sepan por qué están votando. Quiero decir que estamos votando porque tenemos la convicción de que el Estado puede tomar determinaciones inteligentes; que el Estado puede deshacerse de terrenos que no tienen otro destino que un canon irrisorio o que también podrían tener un canon razonable y que puede desprenderse de terrenos que les son propios para comprar establecimientos educativos que les son ajenos. Creo fervientemente en esto. Además, pienso que es una determinación que debe tomar el Estado teniendo en cuenta los bienes y el uso razonable que se les da.

De esta manera, volvemos a caer en algo que siempre menciono, que es decir en este recinto lo que no se hizo cuando se fue gobierno. Lamento que no esté el diputado Epszteyn en este momento en su banca, porque criticó la enajenación de estos bienes; sin embargo, recuerdo que una de las leyes que pidió el ex Jefe de Gobierno, Aníbal Ibarra, para asumir en la Legislatura en el año 2000 fue la creación de la Corporación del Sur. La Corporación del Sur creó un fideicomiso con todos los inmuebles ociosos que tenía el Gobierno de la Ciudad, de una línea imaginaria de división de la ciudad a partir de la Avenida Directorio y su continuación en San Juan hacia el Sur, para colocarlos en un fideicomiso y reconvertir ese perímetro de la Ciudad de Buenos Aires.

Quiero decir que coincido con la creación de la Corporación del Sur y me parece que es correcto que se haga un análisis de lo que es ocioso, de lo que es vendible y de lo que es recuperar una zona determinada de la ciudad. Por lo tanto, no veo por qué en aquella oportunidad podíamos estar de acuerdo y ahora no.

El segundo argumento del diputado Epszteyn es el impacto que puede tener los metros de oficina. Si no se hacen torres de oficina en Catalinas, ¿dónde quieren que se hagan en la Ciudad de Buenos Aires? La verdad es que fui autor, junto con otros diputados como la diputada De Anchorena, de limitar la construcción en altura en el barrio de Caballito. Y sigo pensando que en los barrios que tienen una fisonomía y una idiosincrasia determinadas, deben respetarse la forma y la calidad de vida de los vecinos que allí habitan, pero no en el barrio de Catalinas. Me gustaría que los diputados que se oponen a que allí se construyan oficinas presenten un proyecto de ley para, directamente, anularles el FOT a los terrenos privados que todavía queden en la zona, para construir; si no, de vuelta, el Estado no puede tomar una decisión inteligente. Limitamos que ahí se construyan oficinas, pero no lo hacemos en los terrenos que son privados y que pertenecen a empresas privadas.

Respecto del argumento relacionado con la Autopista Ribereña y sus pendientes, la verdad es que espero no equivocarme, pero no recuerdo que estén afectadas por la traza. Si estuvieran afectadas por la ley que determina la traza de la Autopista Ribereña no se podrían enajenar.

Por otro lado, con todo respeto, quiero dividir la intervención del diputado Olivera. En su gran mayoría –esto lo digo sinceramente–, coincido con la parte propositiva y de mejoramiento de las medidas que hay que tomar para sancionar esta ley, y es muy positivo que las consideremos; pero no coincido en cuanto al valor del cuidado de la tierra y de defensa del suelo, que fue el argumento general que dio el diputado. Recuerdo que en el año ’98, en La Nación, el arquitecto Enrique Fazio, que era el vicepresidente de la Corporación Puerto Madero –en ese entonces, era el gobierno de De la Rúa y Olivera–, proponía la venta del paquete accionario de la Corporación Puerto Madero con todos los terrenos que todavía le quedaban a la Corporación. El arquitecto Fazio en ese momento mencionaba: “Se trata, simplemente, de una propuesta que salió de nosotros –dijo ayer un funcionario de De la Rúa. No me consta que el oficialismo nacional tenga interés en vender su parte…”, su 50 por ciento. “Lo que puedo decir es que la idea de negociar las acciones fue de Gallo, y estuvo apoyada por De la Rúa, Enrique Olivera…y Alfredo Delle Ville…”. Esto se dijo en La Nación de junio de 1998. El diputado Olivera decía: “Me parece muy buena la idea de financiar los barrios del Sur con lo que logremos del Norte. A mí me parece muy inteligente vender esos terrenos para comprar escuelas para el Estado de la Ciudad”.

Por último, quiero hacer referencia a los argumentos del diputado Hourest, vinculados con los valores de las tierras. No me quedó claro si está en contra de que el Estado pueda vender tierras en un lado y comprar edificios escolares en otro, o si estaba en contra del valor actual del mercado; porque si se trata de una cuestión de valores, quiere decir que cuando el precio suba, el diputado Hourest estaría de acuerdo. Esto no lo sé, y se lo pregunto. Pero habría que responder si es el valor de dos cuentas básicas. La primera es calcular cuánto al Gobierno de la Ciudad le ingresa de canon por esas tierras y cuánto eroga por el alquiler de establecimientos educativos de la Ciudad. La segunda cuenta que habría que hacer, si se trata del valor, es cuánto se obtendría por la venta y cuánto costaría la expropiación de los edificios escolares que alquila la Ciudad. Y ahí la respuesta es lógica: si el mercado está deprimido, la mejor tierra que tiene la Ciudad se vende y, al mismo tiempo, se compran edificios que no están en la zona más cara de la Ciudad, la cuenta es beneficiosa; siempre es beneficiosa, salvo que se venda en momentos de crisis, se guarde la plata y se vaya a comprar cuando el valor de la propiedad se vuelva a duplicar o triplicar. Pero si se hace en el mismo espacio temporal, la respuesta está en esa cuenta de diferencia de venta de tierra y compra de inmuebles.

Por último, se habló de meter un elefante y después no mirar las consecuencias de ese elefante.

Si no se destinara el producido de las ventas de esas tierras según lo que dice la ley, entonces, habrá que denunciar al Gobierno de Mauricio Macri por incumplimiento de los deberes de funcionario público. Así funciona la legalidad; el principio de legalidad establece que las leyes se deben cumplir; cuando no se cumplen, se responde en la Justicia.

Por eso, señor presidente, me parece que hay suficientes argumentos como para considerar que es oportuno facilitar una herramienta, que será beneficiosa para la infraestructura educativa de nuestra ciudad, para la adquisición de inmuebles alquilados o para la construcción de nuevos edificios educativos que hacen falta en la Ciudad de Buenos Aires y, sobre todo, las escuelas de educación media en la zona sur de nuestra ciudad.

Reitero, y le pido disculpas a la diputada Walsh: para mí las leyes son buenas o malas respecto de la ciudad y de la gente y no de quién las envía.
Sr. Presidente (Santilli).- Tiene la palabra la diputada Gómez.
Sra. Gómez.- Señor presidente: con relación a este proyecto, entendemos que es necesario analizar, para fijar nuestra posición, tres cuestiones que ya se han planteado a lo largo del debate que se ha dado esta noche.

La primera de las cuestiones tiene que ver con el hecho de si se justifica, o no, declarar la necesidad de estos terrenos para la Ciudad de Buenos Aires. En relación con este punto, desde el bloque del Partido Socialista estamos convencidos de que la utilización y la finalidad que se le da hoy a estos terrenos –teniendo en cuenta el hecho de que estén funcionando un estacionamiento en una estación de servicios por los que la ciudad recibe cánones irrisorios–, dan cuenta de que, por lo menos en los términos en los que están los terrenos hoy planteados para la ciudad, no debería justificarse la necesidad, menos aún en proyectos, en plazas, en centros culturales o en autopistas, que a lo largo de muchísimos años no se plantearon ni se construyeron, sino que se validó la situación a la que hoy llegamos.

La segunda cuestión tiene que ver con que si es el momento oportuno y si hay garantías para que la venta se lleve adelante con precios que no son razonables. En este punto, creemos que el cambio de zonificación y el hecho de que tanto la venta que se realice como las futuras compras que se impulsen en el área educativa sujetas a las tasaciones del Banco Ciudad, conforme los valores de mercado, pueden constituir una garantía en ese sentido.

El tercer aspecto, y creo que es el más importante, es el destino que se le dará a los fondos resultantes de la venta en la subasta. Digo esto porque cuando se votó el presupuesto de la ciudad, cuando un acuerdo entre distintos bloques posibilitó que se destrabara la discusión presupuestaria –y, finalmente, el Poder Ejecutivo terminó contando con el instrumento en los términos en los que él mismo los mandó–, entre los recursos se admitió que los fondos que resultaran de la venta se calcularían y se destinarían a la compra de escuelas.

Lamentablemente, esos bloques que acompañaron la discusión presupuestaria, que la destrabaron, y posibilitaron que esos fondos se establecieran entre los recursos, hoy van a votar en contra de las herramientas que podrían brindar esos recursos.

Lo cierto es que un montón de obras de infraestructura, que son vitales para el sistema educativo de la Ciudad de Buenos Aires están trabadas, porque el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires puso como excusa que necesita vender estos terrenos y contar con esos fondos. La excusa no es real, pero fue habilitada por quienes aprobaron el presupuesto, o por quienes destrabaron la discusión en la que se aprobó el presupuesto y posibilitaron que el resultado de esta venta hipotética figure entre los recursos destinados a las escuelas. Me refiero a escuelas como la N° 6, Distrito Escolar 20, Profesor Felipe Boero, que cuenta con una ley de expropiación aprobada que vence a fin de año y que no se puede concretar porque no están los fondos para que se lleve adelante; o el Polo Educativo de Saavedra, donde se renegoció el contrato, pero no se paga; o la Escuela de Bellas Artes Rogelio Yrurtia, que también tiene una ley de expropiación, que no se paga porque no se le entregan los fondos; o la escuela Montalvo, que en la actualidad tiene un proyecto de construcción que tampoco cuenta con los fondos necesarios para ser llevado adelante; o la Escuela del ex Mercado de Hacienda, donde directamente la escuela media del barrio de Mataderos fue borrada como proyecto presupuestario por parte del Poder Ejecutivo.

En definitiva, como bloque del Partido Socialista, no nos vamos a oponer per se a este instrumento. Es una ley de doble lectura y hoy se está dando el primer paso, porque se va a realizar una audiencia pública donde se va a discutir la necesidad o no de estos terrenos, que cumplan con la finalidad que hoy tienen o que los fondos resultantes se destinen a infraestructura escolar.

Adelanto que vamos a votar a favor, no porque creemos que estamos ayudando al oficialismo, sino porque en esta oportunidad, y tal como está planteada la situación, consideramos que es lo mejor para los vecinos y vecinas de la Ciudad de Buenos Aires.


Sr. Presidente (Santilli).- Tiene la palabra la diputada Walsh por haber sido aludida.
Sra. Walsh.- Voy a ser muy breve, señor presidente, por haber sido aludida de manera reiteradísima por el diputado Olmos.

Por su intermedio, quiero decirle al diputado Olmos que por supuesto mis intervenciones son políticas; de ninguna manera se trata de una cuestión personal, sino política, aunque para las militantes de género lo personal también es político.

Pero lo cierto es que estoy haciendo aquello que creo que quiere el 4 por ciento de los votantes de esta Ciudad que me eligieron en la elección de 2007, quienes decidieron que ocupe esta banca de izquierda. Incluso, esta banca es de izquierda, aunque yo no esté; no se trata de que sea yo quien diga las cosas, sino lo que importa es lo que representa esta banca.

Realmente, el diputado y yo no tenemos ningún problema. Tenemos un trato respetuoso, incluso cordial. A veces, hasta siento una especial consideración por el legislador, porque sé que está sobrecargadísimo de tareas, porque, además de que efectivamente es Vicepresidente de esta Casa, a veces preside alternativamente su bloque y en una semana tiene que encontrar un candidato opositor. A lo mejor, de acuerdo con lo que él mismo practica en esta Legislatura, le resulta un poco difícil saber lo que significa oponerse.


Sr. Presidente (Santilli).- Tiene la palabra el diputado Epszteyn, que también fue aludido.
Sr. Epszteyn.- Señor presidente: como verán, estoy sentado en mi banca.

Escuché la intervención –y la lamento– de quien en ese momento ejercía la vicepresidencia de este Cuerpo. Me refiero al diputado Olmos, quien me aludió y tal vez me haya escuchado, pero quizás no me haya entendido.

Es fácil tomar una parte de las argumentaciones y luego, lo que es un clásico, investigar la acción de nuestro gobierno encabezada por el doctor Ibarra. Me alegro que en esta ocasión lo haga coincidiendo, porque, en general, cuando alude al gobierno del doctor Ibarra, lo hace para criticarlo. En este caso, me alegro que haya coincidido con la creación de la Corporación del Sur.

Lo que ocurre es que más allá de que son instrumentos distintos, no es lo mismo la creación de un fideicomiso que el instrumento que hoy estamos tratando.

En ningún momento planteé que estábamos en contra de que el Estado pudiera vender tierras públicas. No fue ése el sentido de mi argumentación. Es lo mismo que si uno estuviera en contra del uso del bisturí. El problema no es el bisturí, sino para qué lo usa el cirujano. Si el cirujano lo usa para curar a un enfermo, está bien. Ahora, si lo usa para algo que lo transforma en un monstruo, está mal.

Simplemente, estábamos planteando que se está decidiendo vender tierra pública


–esa tierra está en una zona que, en su momento, fue diseñada sobre la base de un plan estratégico–, sin ningún estudio que lo fundamente, contradiciendo el Plan Urbano Ambiental.

Tampoco nos parece mal, incluso, que haya más oficinas en la zona. Pero estamos planteando que esto produce mayor congestionamiento, que no está prevista la cantidad de metros en relación con la gente que va a trabajar y con las cocheras; que no están los estudios que fundamenten y que permitan tomar una decisión de este tipo.

De ninguna manera estábamos planteando que estamos en contra del mecanismo. Estamos planteando que estamos en contra de que se vaya a construir una torre más grande que todas las de la zona, y que es más grande aún si uno la mide en relación con la superficie que ocupa, comparándola con otras torres de la ciudad.

Hemos argumentado por qué está mal la decisión; no si se puede hacer o no. Si lo hicieran bien, seguramente estaríamos de acuerdo. Lo que pasa, como dije antes, es que lo que se está haciendo es disminuir la cantidad de espacio público previsto en un determinado diseño estratégico, ocupar un vacío urbano con mayor nivel de construcción –disminuyendo el vacío urbano que hay ahí–, sin prever las consecuencias que esto trae.

Simplemente esto fue lo que decía, señor diputado. No me pareció que la respuesta que me dio para fundamentar su voto –que, por supuesto, tiene todo el derecho de pensar así– haya sido satisfactoria en relación con lo que nosotros planteamos.
Sr. Presidente (Santilli).- Tiene la palabra el diputado Olivera por haber sido aludido.
Sr. Olivera.- Señor presidente: seré breve.

Escuchaba hace unos minutos a un diputado preopinante referirse a una diputada también preopinante. Le endilgaba el mote de “filtro”; se decía que era el “filtro” respecto de qué es oposición y qué es oficialismo.

Yo creo que es cierto que todos, después de algún tiempo, vamos convirtiéndonos en el personaje que nuestra función nos obliga a desempeñar, por convicción, en la mayor parte de los casos.

Pero me preguntaba cuál es el rol de este diputado preopinante. Es sorprendente, porque es un aliado implícito y sorpresivo del oficialismo en esta Cámara, desde el kircherismo o desde el PJ.

Pero no es eso lo que me interesa subrayar, porque tiene todo el derecho de serlo. Simplemente, también yo tengo el derecho de hacerlo explícito. De todos modos, me interesa señalar otra cuestión: la aptitud que he notado en parte de la exposición que desarrolló ese diputado para presentar como contradictorio algo que es perfectamente coherente.

Más de una vez hemos dicho que la retórica o la dialéctica es el arte de producir sofismas. Seguramente, podemos reconocer antecedentes en cada uno de nosotros respecto de esa producción de sofismas; sin embargo, en la mayor parte de ellos se origina la falacia de atingencia, es decir que entre antecedente y consecuente no hay una inferencia válida.

Es realmente sorprendente que, a través del tono, se presente como contradictorio lo que es absolutamente coherente. Si yo tuviera que decir ahora algo que, presuntamente –según dicen–, sostuve hace algún tiempo, en el sentido de que con el dinero del Norte se puedan financiar obras en el Sur, podría decir que es exactamente lo que sigo sosteniendo.

Por lo tanto, no veo en ello ninguna contradicción, a pesar del tono que se le ha impuesto a esa afirmación, que pertenece a una nueva categoría de falacia de atingencia. En realidad, tiene que ver con la entonación y con la modalidad con que se expresan las palabras.


- Ocupa la Presidencia el Presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales, diputado Marcelo Godoy.
Sr. Presidente (Godoy).- Por haber sido aludido, tiene la palabra el diputado Hourest.
Sr. Hourest.- Señor presidente: seré muy breve.

En realidad, no quería que el diputado preopinante que me pidió que le diera explicaciones se fuera esta noche con esa incógnita. En consecuencia, voy a responder a algunos de los elementos que mayor inquietud le causaron.

En este múltiple choice al que me tengo que ver sometido, digo que un Estado inteligente puede vender tierras en tanto y en cuanto las estrategias de valorización en el territorio de segregación social y de planificación urbana no impliquen que la renta de corto plazo discuta la lógica de optimización de mediano plazo de la sociedad. En consecuencia, decir que uno está a favor o en contra de vender tierras es como no decir nada.

Si la pregunta apunta a saber si estamos en contra de vender estas tierras en estas condiciones, en esta fecha histórica, con estas características y sin ninguna de las informaciones debidas, digo que estamos en contra.

Señor presidente: el segundo elemento es que creo en el Estado inteligente. Como se planteó aquí –doy la segunda respuesta–: creo en el Estado inteligente y en las fuerzas políticas, que también auspician la construcción de Estados inteligentes.

Entonces, digo: es bueno que las fuerzas políticas que reclaman Estados inteligentes no lideren el ranking de la enajenación de activos del sector público, esto es, las oleadas privatizadoras de los ’90 y las oleadas subsidiadoras de los ’2000, porque es tan estúpido un Estado que vende el capital productivo del propio Estado como el que otorga subsidios a los estados más concentrados. Ambos son muy estúpidos y yo, francamente, no me siento representado por esa alternativa.

El tercer interrogante, señor presidente, tiene que ver con si se optimizaba o no la compra, adquisición y realización de infraestructura educativa. Y en torno a este tercer elemento, quiero dejar en claro algunas cuestiones: nosotros no votamos el FOISO, y dijimos que era un adorno para un presupuesto ínfimo.

Asimismo, dijimos que la administración Macri había subejecutado notablemente el presupuesto y quitado partidas de Educación, las mismas que algunos bloques de la oposición han reclamado que no han ejecutado so pretexto de que no existe la venta de los terrenos. Sin los terrenos, en el medio se sacaron más de 130 millones de Educación y se destinaron a otros lugares. En consecuencia, en lugar de hablar de la venta de los terrenos, hay que hablar primero de cómo se le sacaron a Educación más de 100 millones de pesos para destinarlos a otro ministerio.

Por lo tanto, señor presidente –justamente porque creo en un Estado inteligente y no subsidiador, tanto a nivel local como nacional–, les quiero señalar por su intermedio a los diputados que tenían los interrogantes que en los dos últimos años, 2007 y 2008, la Ciudad transfirió en términos de ganancias extraordinarias en el contrato de basura 178 millones de pesos a empresas privadas, con una Ciudad que sigue estando mugrienta y sin que se hayan revisado ninguna de las condiciones operativas. Además, esos subsidios fueron emitidos por esta Ciudad, en lugar de apropiarse de esos recursos y destinarlos a infraestructura escolar. Lo que también hizo el Estado subsidiador de la Ciudad de Buenos Aires fue que la partida que creció más, luego de la partida de la basura, fue la transferencia de la Educación al sector privado.

En consecuencia, señor presidente, porque creo en el Estado inteligente y pienso que tiene que intervenir democrática y participativamente sobre el territorio y sobre las relaciones que la gente tiene entre sí, más allá de que no sé si habré levantado las terribles incógnitas que tenían respecto del abstruso pensamiento que desarrollé en mi intervención inicial, pretendo dotar de paz espiritual a los diputados que estaban interrogándose acerca del sentido de mis palabras.


Sr. Presidente (Godoy).- Por haber sido aludido, tiene la palabra el diputado Olmos.
Sr. Olmos.- Y ahora sigue la cadena, porque vuelvo a contestar.

Para no dar nombres propios, diré que me voy a referir a la diputada preopinante de Nueva Izquierda. (Risas).

Simplemente, quisiera decirle que si aplicáramos la lógica que ella plantea, este Parlamento no tendría ningún sentido porque, con su lógica, todos los resultados de las votaciones deberían ser 34 a 26. Entonces, todo lo que se envíe como proyecto denlo por rechazado y votado negativamente 34 a 16, y cerremos esta Legislatura…
Sr. Moscariello.- 34 a 26.
Sr. Olmos.- Perdón, ¿dije 16? Lo que pasa es que, como no están, a veces son 16.

Se habla de sofismos y de filosofía. El diputado de la UCR –o de la ex UCR y actual Coalición y nuevamente UCR– dice que soy un permanente aliado del oficialismo. Qué sé yo. La ley sobre la ObSBA se la votaron ustedes y yo no; también votaron la Ley de Presupuesto pasada y yo no; y el impuesto fantasía del juego –quisiera saber cuánto se está recaudando– lo propuso la bancada a la que pertenece el diputado de la UCR.

Además, no dije que estaba mal o que era incoherente, sino todo lo contrario: dije que la propuesta de mejoramiento del proyecto original planteada por el diputado de la UCR era muy positiva y que la teníamos que considerar al momento del tratamiento en particular.

Tampoco creo que sea incoherente porque haya propuesto desprenderse no de tierras, sino de la herramienta que es la empresa Corporación Puerto Madero. Es cierto: la propuesta de financiar obras en el Sur no me parece incoherente si hacemos un paralelismo –no de las formas que plantea siempre el diputado Ocampo– entre la propuesta de desprenderse de tierras en el Norte para construir infraestructura en el Sur, con vender tierras en el Norte para comprar establecimientos educativos en el Sur, en el centro o en el Norte. Más o menos tiene que ver con lo mismo. Por eso apelaba, en nombre de esa coherencia, a acompañar la iniciativa.

Al diputado del ex Frepaso, que decía que siempre pido la palabra para criticar, le contesto que no es así. Muchas veces pedí la palabra en este recinto para señalar las acciones positivas del gobierno de Ibarra respecto de los bonos, de la renegociación de la deuda, de las consideraciones sobre AUSA y del tratamiento de SBASE. No coincido cuando ahora se dice lo que se hizo antes contrariamente. Es el teorema de la línea al revés: no es desdecirse cuando se llega al poder de lo que se dijo, sino desdecirse de lo que se hizo, que es peor. A eso me refería.

Respecto del cálculo de las cocheras, le prometo al diputado Espzteyn que para la próxima discusión de Planeamiento voy a tratar de hacer, a pesar de todas las tareas que tengo, la tabla y de revisar los permisos que otorgó Lopatín en la gestión del ex Jefe de Gobierno Aníbal Ibarra. Quisiera saber cuál era el cálculo de cocheras cuando habilitaba la construcción de edificios.

Lo más difícil lo dejo para el final. No sé cómo hacer para no nombrar a uno de los diputados más brillantes de esta Legislatura. Respecto de que las fuerzas políticas arman y desarman los Estados, quiero decir que yo pertenezco a una fuerza política con luces y sombras, como todas las fuerzas políticas de la Argentina. Pero en su momento de mayor luz, en 1946, construyó el Estado en la Argentina y, desde entonces hasta ahora, nadie pudo superar esa construcción de Estado que hizo el general Perón. (Aplausos.)
Sr. Romagnoli.- Pido la palabra.

Señor presidente: debo decirle al diputado preopinante que en el año 1976 empezó otro tiempo histórico que continúa hasta la actualidad. La mayoría de las fuerzas políticas que se han expresado aquí –parte de ellas ha gobernado o es actualmente gobierno–, han hecho estragos con la propiedad pública. Algunas veces presentaron las cosas casi como verdaderos planes de permuta: “Hoy vendo esto, que es propiedad pública, para comprar aquello otro, que será propiedad pública y será mejor y útil para todos; ese es un reclamo de la sociedad y patatín y patatán”. Pero en ese paso ha ocurrido, ocurre y ocurrirá un salto mortal si no se modifican algunas cosas. Se da un verdadero salto mortal, donde el conjunto de la sociedad pierde mientras en pequeños cenáculos de instituciones, como aquí adentro, levantando la mano, llegan a consensos de 40, 41, 42, 43 votos –o los que quieran– para aprobar una ley. Pero el paso que no se da, el que no se ha dado y el que no se va a dar es el de la licencia social, el de la consulta y la autorización, y mucho menos aún, el de articular verdaderos mecanismos de control y seguimiento por parte de la población. Me refiero a quienes tienen que mandar a los pibes a las escuelas, esas que dicen que van a construirles. ¿Cómo se va a hacer? ¿Cuáles son los mecanismos? No quiero entrar en discusiones filosóficas del derecho del Estado, pero la sociedad, que es la que debe definir cómo invertir la platita que sale de sus bolsillos, ¿va a controlar cómo se usa la platita que salió de sus bienes?

Resumiendo, desde el bloque Autodeterminación y Libertad nos vamos a oponer a este proyecto, principal y fundamentalmente no sólo por sus objetivos. Estamos llenos de “buenas intenciones y de buenos objetivos” como tiene este proyecto, y como muchos otros acompañados por el oficialismo-oposición K, acompañados por el oficialismo-oposición Coalición, unos a veces, otros otras veces, a veces todos juntos. Nos vamos a oponer. No hay un mecanismo verdaderamente democrático, de abajo hacia arriba, de la población para controlar minuciosamente en qué se van a usar cada uno de esos pesos, y mucho más en el panorama inmediato de agudización de la crisis económica de este país, donde los pesos que hoy se asignan a un rubro mañana, rápidamente, se asignarán a otro con todo tipo de justificaciones.
Sr. Abrevaya.- Pido la palabra.

Señor presidente: la verdad es que en todo este tiempo, desde que se despachó hasta hoy, nosotros intentamos explicarle al bloque de la mayoría y a los demás que nos parecía


–esto lo digo como agregado a lo expresado por el diputado Olivera– que en ciertas condiciones era factible pensar en enajenar este bien en la medida en que el valor de su venta representase exactamente el de la compra de otros bienes. Por supuesto que el ejemplo más sencillo de entender es el de las escuelas porque la Ciudad alquila 86 edificios, si mal no recuerdo, en los cuales funcionan estas instituciones educativas.

Este punto, que parece central –algunos recogen que esta ley lo va a permitir–, a nosotros no nos parece confiable en esta ley. Si la ley, además de todos los estudios que planteó el diputado Olivera y de todas las otras consideraciones, previese con claridad, como lo planteamos en otra ocasión, inmueble por inmueble, para la Coalición Cívica sería posible de pensar por qué no se descapitaliza el Estado de la Ciudad de Buenos Aires, que requiere bienes para poder funcionar en Educación y, en realidad, también en otras áreas.

A decir verdad, la fórmula que trae esta ley es combinada. Es la posibilidad de que se impute a la compra de bienes y a construcciones. De ahí que nosotros decimos que esto no es correcto. La partida de nuevas construcciones y arreglos es la que puede terminar siendo la que absorba todo el valor de la venta de esta propiedad que, en definitiva, entre no ejecutar y no construir, es posible que nada vaya a la compra de bienes que representen ese mismo bien.
Sr. Presidente (Godoy).- Diputado Abrevaya: le pide una interrupción el diputado Olmos. ¿Se la concede?
Sr. Abrevaya.- Cómo no, señor presidente.
Sr. Presidente (Godoy).- Para una interrupción, tiene la palabra el diputado Olmos.
Sr. Olmos.- Señor presidente: por su intermedio, quiero preguntarle al diputado preopinante si interpreta, tal como está redactado en el proyecto, lo que interpreto yo, que se pueden comprar nuevos establecimientos educativos que alquila el Gobierno de la Ciudad, expropiar o construir nuevos establecimientos educativos, pero no obras menores. Le pregunto si ésa es la interpretación, porque eso cambia mi posición.
Sr. Presidente (Godoy).- Continúa en el uso de la palabra el diputado Abrevaya.
Sr. Abrevaya.- Le agradezco la pregunta. Entiendo que hay dos redacciones: la original y una posible, que mejoraría aún más el texto. Tal como está redactado, hasta ahora, me parece que perfectamente puede terminar imputada cualquier cosa. En la supuesta propuesta, que entiendo es posible y mejoraría que se haga en cuanto empecemos a votar en particular, se hablaría de las partidas de construcciones y bienes preexistentes.

Lo que digo es que se debe garantizar la compra y la venta simultáneamente. La diputada Gómez expresó –y ésta es otra postura– que se construyan o arreglen nuevas escuelas y, por eso, seguramente está votando este proyecto.

Nosotros creemos que esto representa el tonel sin fondo; lo que va a parar ahí va a parar a cualquier cosa, menos a la capitalización del Estado. Cualquiera podría decirme: “Bueno, pero la construcción de una nueva escuela también podría representar un bien nuevo”. Esta ley no obliga, pero posibilita que esto sea así. Si la compra y la venta fuesen simultáneas, significaría no sólo el inmueble en términos edilicios, sino también nuevo terreno –terreno que vendí contra terreno que compro–, la ciudad permanecería capitalizada y nosotros no tendríamos tanta desconfianza por lo que pueda hacer el gobierno de Macri. Ustedes se preguntarán por qué tanta desconfianza. Bueno, entre todos los diputados preopinantes, a favor y en contra, fueron dando la clave de esa razón, que es la inejecución, la movida de partidas, el reemplazo de una por otra. Seguramente, la plata de Catalinas terminará entrando y sacarán la que ya estaba prevista presupuestariamente; compensarán en construcciones, no comprarán inmuebles. Esto es lo que nosotros vemos.

No nos podemos hacer cargo de la previsión presupuestaria que no votamos; casualmente, esa fue la parte que no votamos. Creo recordar que esto se hizo el año pasado en la planilla que votó el oficialismo. Además, esto nunca podría significar que esa previsión, si la hubiésemos votado tal como está –nosotros creíamos que era mayor el valor del inmueble–, implique a libro cerrado cualquier ley que al oficialismo se le ocurra que debamos votar. Es obvio que nosotros, tanto en ese momento como en éste, vamos a mantener esta coherencia –insisto, inmueble por inmueble–, además de las garantías que planteó el diputado Olivera, que deberían rodear esa compra y esa venta.

Esta aclaración nos parece fundamental, porque no todos los bienes del Estado necesariamente tienen que permanecer in eternum en sus manos y sí deberían incorporarse otros, que no tenemos. No tiene mucho sentido seguir pagando alquileres de inmuebles en la Ciudad de Buenos Aires desde 1890, seguir arreglándolos o seguir construyendo sobre ellos, como prevería esta ley. Esta ley permite construir, incluso gastar esa partida, en bienes inmuebles que no son nuestros y que siguen sin ser nuestros.
Sr. Presidente (Godoy).- Diputado Abrevaya: le pide nuevamente una interrupción el diputado Olmos. ¿Se la concede?
Sr. Abrevaya.- Sí, señor presidente.
Sr. Presidente (Godoy).- Para una interrupción, tiene la palabra el diputado Olmos.
Sr. Olmos.- Disculpe las interrupciones, diputado, pero me está generando algunas dudas. ¿Usted considera que la puesta en valor de un edificio es capitalizar a la ciudad? Es decir, un edificio de 1890, reconstruido o reciclado en su totalidad, está incorporando valor.
- Ocupa la Presidencia su titular, diputado Diego Santilli.
Sr. Presidente (Santilli).- Continúa en el uso de la palabra el diputado Abrevaya.
Sr. Abrevaya.- Señor presidente: sí, perfectamente podría ser, pero yo estaba hablando de inmuebles que no pertenecen a la Ciudad. La partida de construcciones permite hacer eso, y construir de cualquier forma, en cualquier lado propio o no.

Esta partida puede convertirse en el engrose de la venta de Catalinas, y no en el intercambio de inmuebles por inmuebles, o puesta en valor de inmuebles propios. Se trata de una elección del Poder Ejecutivo, así que estás abriendo la puerta para que pase cualesquiera de estas cosas; es decir, a la previsión que vos hacés o a otras. Pero, repito, es elección de este Ejecutivo, que no suele elegir a favor de conservar el patrimonio.

En ese sentido, cito esta única y última experiencia: nosotros aprendimos de lo que nos pasó con el presupuesto –para seguir nombrando a ese evento– del subte de Buenos Aires. Al respecto, tuvimos una fuerte discusión con la oposición, con Grindetti, acerca de la previsión presupuestaria, en la que aparecían un poco más de 100 millones de pesos del Gobierno de la Ciudad, y 300 a préstamo. Finalmente, Grindetti aseguró que esto no iba a ser así y que los recursos iban a ser genuinos. Así lo votaron ustedes. Pero en marzo, Macri anunció que esto no iba a ser así, es decir, que él no iba a girar los 300 millones presupuestados, más arriba de los 100 que prevé la Ley del Fondo de Subterráneo.

Por eso sabemos y creemos que es necesario pensar, o sospechar, en el mejor y mayor seguro de hacia dónde va la plata de la venta de este terreno, para estar absoluta e insoslayablemente seguros de que esa plata va a parar a otro inmueble. Si abrís la venta de construcciones, estáte seguro de que –tal como pasó con el tema del subte– va a parar a cualquier construcción, pero menos a la que tenga que ver con el Estado.


Sr. Olmos.- Pido la palabra.

Señor presidente: ya que estamos con los votos justos –tal como lo dije en mi discurso–, habría que empezar a incorporar cosas para convencer a algún otro diputado.

Tengo en mis manos un borrador que es del bloque de la Coalición, que tiene cosas atendibles, que habría que agregar al despacho. Como no me parece que tengamos que forzar la búsqueda de los 40 votos –aunque es posible–, creo que deberíamos reservar este proyecto en Secretaría y pasar a cuarto intermedio. Realmente, deberíamos atender la información que me llegó, que no estaba como una observación, puesto que no estaba en el despacho.

Repito, hay cosas que son atendibles, mientras que agregaría algunas otras. Por ejemplo, que no esté dentro esta partida del 5 por ciento que tiene el Poder Ejecutivo discrecional, para mover de una jurisdicción a otra.

Señor presidente: me parece que habría que reflexionar. Le pido al presidente de la Comisión de Presupuesto que no se enoje, pero que considere reservar este tema en Secretaría, atender algunas de estas cuestiones planteadas por la Coalición Cívica y agregar que los fondos no sean pasibles de traspaso con la licencia que tiene el Poder Ejecutivo del 5 por ciento, para asegurar que quede en la jurisdicción, porque me parece que no es conveniente abrir a esta hora esta discusión. Se trata de una consulta que hago y una propuesta al presidente de la Comisión.
Sr. Presidente (Santilli).- Diputado González: hay una moción de cuarto intermedio, por lo que sugeriría pasar al 14 de mayo.
Sr. Olmos.- Pido la palabra.

Señor presidente: podemos pasar a cuarto intermedio, que el proyecto se reserve en Secretaría y seguir con el temario, como ustedes quieran, pero me parece que hay que atender lo que está planteado y alguna otra cosa que quiero agregar. Le pido al presidente de la Comisión que no se enoje.


Sr. González.- Pido la palabra.

Señor presidente: la verdad es que no estoy enojado, pero antes de tratar la moción planteada por el diputado Olmos quisiera hacer algunas reflexiones porque, efectivamente, tengo sobre mi banca algunas propuestas de modificación…


- Murmullos en la sala.
Sr. González.- Le solicito que pida silencio, señor presidente.
Sr. Presidente (Santilli).- Silencio, por favor.
Sr. González.- Tengo sobre mi banca algunas propuestas de modificación que me han hecho llegar distintos diputados…
- No se perciben palabras fuera de micrófono del diputado Abrevaya.
Sr. Presidente (Santilli).- Diputado Abrevaya: después aclaró que era una propuesta la reserva en Secretaría o el cuarto intermedio. Además, le preguntó al presidente de la comisión qué le parecía el tema. Si lo tomo como una moción de orden, lo tendría que pasar a votar inmediatamente.

Continúa en el uso de la palabra el diputado González.


Sr. González.- Si van a preguntar, que se dirijan a la Presidencia, porque si no, me pierdo.

Quiero expresar que a esta altura del debate tengo algunas propuestas que me han hecho llegar distintos espacios políticos. Aquellos que me conocen y saben cómo se trabaja en la Comisión de Presupuesto, saben que no tengo inconvenientes con tratarlas y volver a evaluar. Pero no quiero dejar pasar algunos temas, porque con esta cuestión de que el que calla otorga, acá se puede decir cualquier cosa, y parece que porque se dijo fuera cierto.

Entonces, lo primero que quiero expresar es que estos expedientes se han tratado y mucho. Una diputada preopinante le hizo un cargo a la presidenta de la Comisión de Planeamiento Urbano, quien no es de mi espacio político, pero ha puesto toda la voluntad para que este expediente se tratara. Me parece de una absoluta injusticia que porque sea de un espacio opositor, resulte ser que es cómplice. Todos somos diputados de la ciudad; todos somos personas hábiles de nuestro conocimiento y cada uno vota de acuerdo con su conciencia. Entonces, levantar falsas acusaciones para ver quién es el diputado número 40 o el número 1, me parece una falta de respeto.

En segundo lugar, me quiero referir a todas estas cuestiones que me hacen llegar hoy a mi banca. No tengo problema alguno con que se traten, pero sería bueno que cuando se consideren los expedientes en las comisiones, se trabaje y se lleven estos temas para discutirlos en la comisión, porque así pareciera que las comisiones no se reúnen. Todos los miércoles a las 11 horas hay reunión de la Comisión de Presupuesto, y hay fuerzas políticas que cuando piden plazos para estudiar los temas, se les da; pero, finalizado éste, nunca presentan una propuesta. Hoy aparecen con una propuesta.

No hay problemas, señor presidente. No vamos a usar la fuerza del número; vamos a usar el entendimiento y la razón.

Les quiero decir una cosa para que lo sepan…


Sr. Presidente (Santilli).- Diputado González: le solicita una interrupción el diputado Epszteyn. ¿Se la concede?
Sr. González.- Sí, señor presidente.
Sr. Presidente (Santilli).- Para una interrupción, tiene la palabra el diputado Epszteyn.
Sr. Epszteyn.- Señor presidente: se lo agradezco.

Como se refirió a que no va a aplicar el número, creí que tenía diputados de “mais”; pero parece que tienen de menos. (Risas)


Sr. Presidente (Santilli).- Continúa en el uso de la palabra el diputado González.
Sr. González.- Eso es la barra que acompaña… (Risas y aplausos) La que junta el número y que, como van mucho a Brasil, hablan en portugués.

Para aquellos que tienen ganas de irse a dormir y puedan conciliar el sueño, les quiero decir que en el año 2008 se gastaron 10 millones de pesos en alquiler de inmuebles, y en el 2009 se espera que sea mayor, porque hay un gran número de escuelas en las que se están renegociando los alquileres.

Para darles sólo un ejemplo, la Escuela N° 13 está alquilada desde 1890…
Sr. Presidente (Santilli).- Diputado González: le solicita una interrupción el diputado Olmos.
Sr. González.- Sí, señor presidente.
Sr. Presidente (Santilli).- Para una interrupción, tiene la palabra el diputado Olmos.
Sr. Olmos.- Señor presidente: en realidad, el diputado tiene razón en cuanto al trabajo. Yo también fui presidente de la comisión, que se junta semanalmente y no cada quince días. Hay que respetar el trabajo de las comisiones. Coincido con que el dictamen de la comisión es el trabajo previo. Los temas se trabajaron con propuestas que se vuelven a reiterar en el recinto, que fueron rechazadas o que fueron observadas y no tenidas en cuenta. Pero éstas son propuestas nuevas. Me parece que no estamos lejos de la propuesta que está haciendo la Coalición Cívica o la que yo pueda acercar en este momento, pero para mayor prolijidad se podría abrir el debate en la comisión.

Por eso, mi moción –no la puedo hacer durante una interrupción; por eso pido que la Presidencia la repita– es que se reserve en Secretaría y que usted, señor presidente, coordine si podemos llegar a un consenso mayor. No lo tomen a la tremenda.


Sr. Presidente (Santilli).- Continúa en el uso de la palabra el diputado González.
Sr. González.- Señor presidente: voy a aceptar la propuesta formulada por el diputado Olmos, en el sentido de que la sesión pase a un cuarto intermedio, que reservemos el expediente en Secretaría y que veamos si podemos consensuar algún texto, en función de las cuestiones nuevas que me han hecho llegar a mi banca. Podríamos ver si estamos en condiciones de pedir preferencia.
Sr. Presidente (Santilli).- Voy a tratar de ordenar.
Sr. Moscariello.- Pido la palabra para una aclaración.
Sr. Presidente (Santilli).- Discúlpeme, diputado Moscariello: el diputado González ha formulado una moción.
Sr. Moscariello.- Para una aclaración, me puede dar el uso de la palabra.
Sr. Presidente (Santilli).- Repito: tengo una moción formulada por el diputado González.

La solución puede ser una de dos: pasar a cuarto intermedio hasta el 14 o que el expediente se reserve en Secretaría.


Sr. González.- Pasemos a un cuarto intermedio hasta el 14.
Sr. Presidente (Santilli).- La moción de orden formulada por el diputado González es que la sesión pase a un cuarto intermedio hasta el día 14. ¿Le parece bien que sea a las 15 horas, diputado?
Sr. González.- Me parece bien.

cuarto intermedio



Sr. Presidente (Santilli).- Se va a votar el pase a cuarto intermedio hasta el día 14 a las 15 horas.
- Se vota y resulta afirmativa.

Sr. Presidente (Santilli).- El Cuerpo pasa a un cuarto intermedio hasta el día 14 a las 15 horas.
- Es la hora 22 y 33.


Analía Pettinati

Directora de Supervisión



Dirección General de Taquígrafos

1 Información suministrada por la Pontificia Universidad Católica Argentina.
1   ...   22   23   24   25   26   27   28   29   30


La base de datos está protegida por derechos de autor ©bazica.org 2016
enviar mensaje

    Página principal