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Relación de documentos incluidos en el expediente

  1. Una cuartilla de presentación.

  2. Aporte científico personal de cada autor y autor para la correspondencia.

  3. Descripción del resultado en 4 cuartillas.

  4. Descripción científico-técnica detallada del resultado. Incluye un ejemplar de la obra impresa.

  5. Acreditación de la introducción del resultado y de su impacto:

  1. Aval firmado por Armando Hart Dávalos, autor del prólogo de la obra.

  2. Aval de la investigadora Yohanka León del Río, del Instituto de Filosofía.

  3. Aval del Jefe del Departamento de Filosofía Especialidad, de la Universidad de La Habana.

  4. Aval de la jefe del Departamento de Filosofía y Teoría Política para las Ciencias Sociales y Económicas, de la Universidad de La Habana.

  5. Aval de la Jefe del Departamento de Filosofía y Teoría Política para las Ciencias Naturales y Matemáticas, de la Universidad de La Habana.

  6. Aval del Dr. en ciencias políticas Alejandro Francisco Díaz Palacios.

  7. Aval de la Dra. En ciencias filosóficas Natasha Gómez Velázquez.

  8. Fotocopia del Premio Julio 2009, otorgado por la Editora Política al manuscrito de la obra.

  9. Fotocopia del artículo “El valor de una polémica. Sobre el texto de A. Bogdánov” que analiza críticamente la polémica entre Lenin y Bogdánov y presenta la respuesta de Bogdánov a Lenin en 1910 “La fe y la ciencia. Acerca del libro de V. Ilin Materialismo y empiriocriticismo”, publicado por primera vez en Cuba en castellano.

  1. Dictamen del Consejo científico de la Facultad de Filosofía e Historia.

Relación de archivos en el CD

Expediente de presentación del resultado: archivo


Texto del libro: archivo

Certificado del Premio julio 2009: archivo


Título: Filosofía, política y dialéctica en Materialismo y empiriocriticismo

Unidad ejecutora principal del resultado: Universidad de La Habana (FFH)

Autores: Carlos Jesús Delgado Díaz (autor principal, 70%); Rita María Buch Sánchez (autora, 10%), Rigoberto Pupo Pupo (autor, 10%), Thalía Muklán Fung Riverón (autora, 5%), Juan Antonio Fung Goizueta (autor 5%). (En la descripción detallada se precisa el aporte de cada autor).

Filiación: Es un resultado de investigación de la Universidad de La Habana, de la que son profesores titulares los autores Carlos Jesús Delgado Díaz, Rita María Buch Sánchez y Thalía Muklán Fung Riverón. Juan Antonio Fung Goizueta es profesor de la Universidad de Ciencias Informáticas.

Resumen: Investigación original realizada en la Universidad de La Habana entre 2007-2009, expuesta en un libro publicado por la Editora Política. No ha sido anteriormente presentada en opción al premio academia.

Lectura crítica de “Materialismo y empiriocriticismo” en vísperas del centenario de su publicación. Se revisaron y se aporta a cuatro cuestiones principales: 1) Al conocimiento de la historia de este polémico texto del marxismo, las motivaciones de Lenin para escribirlo y su lugar en el conjunto de su legado. 2) A la comprensión de la dialéctica marxista desarrollada por Lenin, al debate teórico acerca de la evolución de su pensamiento filosófico y político, y la vigencia de sus planteos epistemológicos en la actualidad. 3) A la comprensión de la relación de la filosofía con las ciencias y la alianza de filósofos y científicos materialistas frente al misticismo; a la reconsideración de la actitud frente al idealismo y la religión. 4) Al diálogo crítico con tres vertientes marxistas que han valorado el texto de Lenin: el marxismo-leninismo soviético, filósofos marxistas occidentales del siglo XX, y politólogos y filósofos latinoamericanos contemporáneos.



Problema: La investigación se planteó como problema la revisión crítica de esta obra de Lenin y la vigencia de sus postulados epistemológicos y políticos, asimismo, el esclarecimiento de la relación filosofía-política en esta obra, y la concepción de la dialéctica marxista que emana de ella.

Estructura del libro: El libro se estructura en tres capítulos. “Filosofía y política” esclarece cuestiones referidas a la historia de la escritura del texto de Lenin. Critica interpretaciones de autores marxistas que reducen la problemática filosófica de la obra a las circunstancias políticas del contexto en que fuera escrita. “Dialéctica y cognición” aborda los problemas epistemológicos y filosóficos que conciernen a la concepción de la dialéctica. Se polemiza sobre la actualidad de la concepción epistemológica de Lenin y sus limitaciones. “Filosofía y ciencia” realiza una lectura de cinco áreas claves de las ciencias contemporáneas (la ética de la ciencia, la nanotecnología, la bioética, los estudios de la complejidad, y la biotecnología) donde emergen problemas filosóficos.

Resultados: Se propone premiar el libro que expone de manera sistematizada y fundamentada los resultados de la investigación realizada. La obra tiene valor para la comprensión de la dialéctica marxista, de la relación filosofía/ciencia/política, y contribuye al cambio en la enseñanza de la filosofía que se realiza en la educación superior cubana. Se presentan avales de introducción de los resultados en la Universidad de La Habana, el Instituto de Filosofía y otros centros, que muestran su impacto.

Conclusiones. El libro que presenta los resultados de una investigación, introducidos para la mejora de la enseñanza de la filosofía en Cuba. Ha tenido impacto en la preparación de los profesores y la formación de filósofos.

Aporte científico personal de cada autor
Dr.C. Carlos Jesús Delgado Díaz. Profesor titular de la Universidad de La Habana.

Director del colectivo de investigación.

Coordinador y editor científico del libro.

Autor de los contenidos:

A propósito de un centenario;

Filosofía y política;

Razones para una polémica;

El contexto Lenin;

Dialéctica, verdad, practica y realidad objetiva;

Filosofía y ciencia;

Pensar la ciencia y la revolución científica;

Dialéctica, ciencia, ética y toma de decisiones;

Bioética;

Complejidad;

Biotecnología.
Dr.Cs. Rita María Buch Sánchez. Profesora titular de la Universidad de la Habana.

Autora del epígrafe Empirismo y subjetivismo.


Dr.Cs. Rigoberto Pupo Pupo. Profesor titular de la Universidad de La Habana.

Autor del epígrafe Hermenéutica analógica discursiva leninista.


Dr.Cs. Thalía M. Fung Riverón. Profesora titular de la Universidad de La Habana.

Autora del epígrafe Nanotecnología


Dr.C. Juan Antonio Fung Goizueta. Profesor titular de la Universidad de las Ciencias Informáticas.

Coautor del epígrafe Nanotecnología


Autor para la correspondencia:
Dr.C. Carlos Jesús Delgado Díaz

San Lázaro y L, Colina Universitaria. Universidad de La Habana. Edificio José Martí. Facultad de Filosofía e Historia, CP.10400

Email: carlosd@ffh.uh.cu cdelgado2001@gmail.com

Telf..: 8797659


Descripción del resultado

Investigación original realizada en la Universidad de La Habana entre 2007-2009, expuesta en el libro “Filosofía, política y dialéctica en Materialismo y empiriocriticismo”, publicado por la Editora Política, La Habana, 2014.

Los autores se plantearon como problema de investigación la revisión crítica de esta obra de Lenin “Materialismo y empiriocriticismo” a cien años de su publicación, para examinar la vigencia de sus postulados epistemológicos y políticos, así como el esclarecimiento de la relación filosofía-política en esta obra, y la concepción de la dialéctica marxista que emana de ella.

Se revisaron las críticas a esta obra por autores relevantes como Raya Dunaesvskaya, Roger Garaudy, Edwald Ilienkov, Néstor Kohan, así como los libros de texto reconocidos hoy como expresiones del marxismo dogmático. La incursión crítica por estos autores reconstruye el debate marxista sobre esta obra, y aporta argumentos previamente no utilizados por ninguno de estos autores, resultantes de una revisión detallada de la obra de Lenin en el mismo período en que escribió Materialismo y empiriocriticismo.

La lectura crítica de “Materialismo y empiriocriticismo” realizó aportes en cuatro direcciones, que son a la vez, cuestiones principales para el pensamiento filosófico marxista contemporáneo:

1) Al conocimiento de la historia de la escritura de este texto, las motivaciones de Lenin para escribirlo y su lugar en el conjunto de su legado.

2) A la comprensión de la dialéctica marxista desarrollada por Lenin, al debate teórico acerca de la evolución de su pensamiento filosófico y político, y la vigencia de sus planteos epistemológicos en la actualidad.

3) A la comprensión de la relación de la filosofía con las ciencias y la alianza de filósofos y científicos materialistas frente al misticismo; a la reconsideración de la actitud frente al idealismo y la religión.

4) Al diálogo crítico con tres vertientes marxistas que han valorado el texto de Lenin: el marxismo-leninismo soviético, filósofos marxistas occidentales del siglo XX, y politólogos y filósofos latinoamericanos contemporáneos.

La investigación se estructuró entorno a estos problemas principales, que se plasmaron en la estructura del libro que presenta los resultados.

El libro se estructura en tres capítulos.

“Filosofía y política” esclarece cuestiones referidas a la historia de la escritura del texto de Lenin. Critica interpretaciones de autores marxistas que reducen la problemática filosófica de la obra a las circunstancias políticas del contexto en que fuera escrita.

“Dialéctica y cognición” aborda los problemas epistemológicos y filosóficos que conciernen a la concepción de la dialéctica. Se polemiza sobre la actualidad de la concepción epistemológica de Lenin y sus limitaciones.

“Filosofía y ciencia” realiza una lectura de cinco áreas claves de las ciencias contemporáneas (la ética de la ciencia, la nanotecnología, la bioética, los estudios de la complejidad, y la biotecnología) donde emergen problemas filosóficos.

Síntesis del contenido de los capítulos.

El primer capítulo “Filosofía y política” se estructura en 2 epígrafes.

“Razones para una polémica” expone los resultados de la investigación realizada a través de documentos y textos valorativos, y esclarece cómo fueron incomprendidas las motivaciones de Lenin para escribir esta obra tanto por sus contemporáneos, como por parte de autores posteriores. Se esclarece la naturaleza filosófica y política de los intereses de Lenin, y se refuta la tesis formulada por autores marxistas que supone en Lenin un uso intencional de la filosofía para disfrazar una polémica política. Se aportan argumentos documentales que demuestran la falsedad de esa tesis.

“El contexto Lenin” despliega un análisis detallado de la obra de Lenin en el período en que escribía “Materialismo y empiriocriticismo”, para demostrar la comprensión por Lenin de la dialéctica de Marx, y refutar las tesis que aseguran que Lenin desarrolló una concepción dogmática o sirvió de base al desarrollo de una interpretación dogmática de la dialéctica de Marx. En los dos subepígrafes “Criterios de un estudioso de la obra de Lenin” y “Respuestas de Lenin”, se refutan las tesis de Raya Dunaevskaya, Roger Garaudy y Néstor Kohan que tergiversan el pensamiento de Lenin. Se emplean contraargumentos a partir de la obra de E. Ilienkov, y V.I. Lenin.

Entre las tesis que se refutan en ese segundo epígrafe se encuentran 1) la que afirma una supuesta ruptura epistemológica en Lenin entre 1908 y 1915; 2) su supuesto desconocimiento de la dialéctica hegeliana; y 3) el supuesto objetivismo de la postura filosófica de Lenin.

“Dialéctica y cognición” es un capítulo dividido en tres epígrafes, que expresa la concepción de la dialéctica formulada por Lenin de frente a los problemas del siglo XX.

“Empirismo y subjetivismo” explora las raíces filosóficas empiristas de las posturas de los machistas y empiriocriticistas rusos, y demuestra la diferencia entre el empirismo y el materialismo dialéctico como filosofía del marxismo.

“Dialéctica, verdad, práctica y realidad objetiva” explica la postura gnoseológica de Lenin y sus aportes a la dialéctica marxista. Se establece un vínculo con la escuela de la actividad y cómo se conceptualizó en ella la problemática epistemológica marxista en el siglo XX. Se trabajan los conceptos clave señalados en el título del epígrafe.

“Hermenéutica analógica discursiva” explica la lógica filosófico-política desplegada por Lenin en la obra en estudio.

El tercer capítulo “Filosofía y ciencia” despliega interpretaciones marxistas de cinco líneas de ruptura en el pensamiento científico contemporánea: el vínculo entre dialéctica, ética y política en la toma de decisiones en ciencia y tecnología; la importancia de las nanotecnologías; la singularidad de la bioética como nuevo pensamiento ético; la relevancia dialéctica de los estudios de la complejidad; y la complejidad ética y política de la biotecnología contemporánea y la introducción de sus resultados.

Este capítulo sirve de conclusión a la obra al expresar los criterios de los autores sobre problemas fundamentales de las ciencias del presente, transcurridos cien años de la publicación de la obra de Lenin.

En resumen, se trata de una obra tiene valor para la comprensión de la dialéctica marxista, de la relación filosofía/ciencia/política, y contribuye al cambio en la enseñanza de la filosofía que se realiza en la educación superior cubana. Se presentan avales de introducción de los resultados en la Universidad de La Habana, el Instituto de Filosofía y otros centros, que muestran su impacto.

Se trata de un libro que presenta los resultados de una investigación, que han sido introducidos para la mejora de la enseñanza de la filosofía en Cuba. Ha tenido impacto en la preparación de los profesores y la formación de filósofos

Descripción científico-técnica detallada del resultado
Observación de los autores:

La mejor descripción científico técnica detallada del resultado es el libro mismo, que en una extensión de 183 páginas despliega la argumentación necesaria y muestra los aportes novedosos de los investigadores a un tema que para muchos se consideraba resuelto mediante la acusación de dogmatismo a Lenin y el olvido de su obra.

Se presenta el texto del libro publicado: Filosofía, política y dialéctica en Materialismo y empiriocriticismo. Editora Política, La Habana, 2014.

La obra fue socializada entre los años 2009-2014 en formato digital antes de su publicación. Se socializó mediante las siguientes actividades:

Entrega de ejemplares digitales a profesores y estudiantes de la universidad de la Habana. (2009-2010)

Conferencia y debate de las tesis del libro en el evento científico de ciencia política de la Sociedad Cubana de Investigaciones Filosóficas, noviembre de 2009.

Ubicación de un ejemplar de la obra en la Biblioteca virtual de la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana, accesible en la intranet. (www.biblioteca.ffh.uh.cu:8080)

Presentación de ponencias en el evento científico “El Lenin que necesitamos”, Facultad de Filosofía e Historia, Universidad de La Habana, febrero 2014.

Conferencia y debate en el departamento de Filosofía y teoría política para las ciencias naturales y matemáticas, de la Universidad de La Habana. Marzo de 2014.

Los resultados de la investigación se publicaron además de manera adicional en la revista Marx Ahora, números 28 y 29 de 2009. En esos números de la revista se publicó por primera vez en Cuba, en castellano, la respuesta que dio Bogdánov a Lenin luego de publicado Materialismo y empiriocriticismo. El rescate del texto de Bogdánov, su publicación en Cuba, y el artículo introductorio “El valor de una polémica. Sobre el texto de A. Bogdánov” escrito por el Dr. Carlos Delgado (Marx Ahora, No.28, 2009, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, Cuba) constituyen resultados adicionales de la investigación que se presenta a premio academia.

Los principales resultados que se reivindican en esta obra son los siguientes:


  1. Aporte al conocimiento de la historia de la concepción y escritura de Materialismo y empiriocriticismo por Lenin en 1908-1909. Las motivaciones de Lenin para escribirlo y su lugar en el conjunto de su legado.



  1. Aporte a la comprensión de la dialéctica marxista desarrollada por Lenin, al debate teórico acerca de la evolución de su pensamiento filosófico y político, y la vigencia de sus planteos epistemológicos en la actualidad.



  1. Aporte a la comprensión de la relación de la filosofía con las ciencias y la alianza de filósofos y científicos materialistas frente al misticismo; a la reconsideración de la actitud frente al idealismo y la religión.



  1. Aporte al diálogo crítico con tres vertientes marxistas que han valorado el texto de Lenin: el marxismo-leninismo soviético, filósofos marxistas occidentales del siglo XX, y politólogos y filósofos latinoamericanos contemporáneos.

Aporte al conocimiento de la historia de la concepción y escritura de Materialismo y empiriocriticismo por Lenin en 1908-1909. Las motivaciones de Lenin para escribirlo y su lugar en el conjunto de su legado.

El contexto en que se escribe Materialismo y empiriocriticismo está marcado por la derrota de la revolución de 1905-1907 y el auge de la reacción; la división de los socialdemócratas rusos en mencheviques y bolcheviques, y la condición bolchevique de varios empiriocriticistas rusos; la complejidad filosófica y política de los posicionamientos de importantes figuras de la socialdemocracia rusa, en especial de A. Bogdánov y G. Plejánov; la crítica desarrollada por éste último a los empiriocriticistas en materia de filosofía y su conexión con el debate político.

Pero había también asuntos políticos de mayor envergadura, como la importancia que concedía Lenin a la asimilación de las lecciones de la fracasada revolución, al pensamiento dialéctico materialista para resolver los problemas de estrategia y táctica, y al combate de los bolcheviques que hacían causa común con varios mencheviques para colocar el marxismo sobre un fundamento epistemológico empirista.

En estas circunstancias, Lenin se motiva a entrar en un debate que muchos no comprenden y consideran innecesario, y lo hace por motivaciones prácticas y teóricas.

Toda la obra precedente nos muestra un Lenin que asume la política desde presupuestos teóricos bien delimitados. Está siempre inmerso en la práctica, pero nunca sucumbe ante ella. Materialismo y empiriocriticismo lo hace moverse desde esa práctica política a la formulación definida de elementos filosóficos conceptuales y gnoseológicos, que han estado presentes en su obra anterior, solo que ahora se van a formular nítidamente. Este es un punto que no se debe descuidar al estudiar el legado de Lenin, pues la máxima que asegura que sin teoría revolucionaria no hay práctica revolucionaria preside también Materialismo y empiriocriticismo.

La derrota de la revolución de 1905-1907 y el auge de la reacción habían penetrado en el seno de la socialdemocracia rusa, donde comenzaron a manifestarse varias tendencias de renuncia. Cuando los otzovistas separaban la lucha legal de la lucha clandestina por una barrera infranqueable, Lenin no vio en ello un asunto estrictamente político de estrategia y táctica, sino una debilidad en la comprensión de la dialéctica de la lucha de clases, un problema teórico básico que debía ser tratado a ese nivel. De la misma manera, la pretensión de una búsqueda espiritual que aportara nueva paz a los espíritus lacerados por la revolución fracasada, —el esfuerzo nuevo por buscar y construir un Dios—, no era para Lenin una curiosidad de mentes fascinadas o encaminadas por derroteros místicos. Era un problema político, pues se trataba de bolcheviques que con su quehacer mistificante, desviaban de manera efectiva a las masas de la lucha política. En esta misma tendencia de rechazo a la revolución caen —para Lenin—, los empiriocriticistas y su pretendida fundamentación epistemológica del marxismo con el empirismo renovado, es decir, la pretensión de aportar un nuevo fundamento científico empirista para el marxismo revolucionario. Tampoco vio Lenin en esta tendencia una desviación ingenua de varios intelectuales, sino una desviación teórica y filosófica con consecuencias políticas.

En el ideario de Bogdánov la idea del socialismo se asocia directamente a la noción de una sociedad equilibrada donde se alcanza un alto nivel de racionalización. Lenin captó rápidamente la importancia crucial de oponer a la idea del “equilibrio” que promovía Bogdánov, la idea de la “contradicción”. Y no se trataba de principios metodológicos o ideas especulativas, sino de la comprensión de la naturaleza de las relaciones y los procesos sociales. Algo, a lo que en política se referirá como estar al tanto “del momento actual”.

Aquí aparece ya la noción de realidad objetiva en su sentido estrictamente filosófico que designa lo que existe fuera e independientemente de la conciencia. El énfasis en el equilibrio era para Lenin una desviación que equivalía a la sustitución de la dialéctica de la lucha, por la evolución paulatina y sin estremecimientos de ninguna clase. El asunto político es claro aquí: tras la “contradicción” o el “equilibrio” se encuentran la promoción del cambio revolucionario y la lucha por su realización, o por el contrario, la conducción del partido y las masas a la inactividad. En este punto, —que ha sido poco trabajado hasta el presente—, se encuentra también una de las lecturas antidogmáticas más importantes de la obra de Lenin. Esto significa que es muy probable que Materialismo y empiriocriticismo sea, —contrario a la tesis que la vincula a los inicios del dogmatismo ulterior—, la primera obra filosófica que se cuestiona el dogmatismo desde posicionamientos dialécticos afianzados en la política y que toma como centro la postura teórica con respecto a los asuntos epistemológicos y conceptuales de mayor raigambre filosófica.

En su crítica a Bogdánov, —y posteriormente a N. Bujarin en otros contextos—, Lenin presta atención al concepto de “equilibrio” y señala que tras él se manifiestan desviación, rechazo e incomprensión de la dialéctica. Bujarin y Bogdánov al parecer nunca abandonaron esta noción central en su pensamiento filosófico. El primero —a pesar de su destino trágico—, desempeñó un papel notable en la dogmatización y manualización del pensamiento marxista y leninista.3 El caso de Bogdánov resulta más enigmático. Al calor de la polémica escribe una respuesta crítica a Lenin, donde le acusa de promover la fe en lugar de la ciencia, y un “marxismo absoluto”. Por la misma época aparecen dos novelas de ciencia ficción donde expone su concepción de una sociedad socialista basada en el equilibrio. En 1918 se encuentra entre los ideólogos, líderes y promotores del proletcult, y simultáneamente se dedica a la investigación científica en la medicina, su campo de desempeño profesional. En 1926 funda y dirige el primer instituto de transfusión sanguínea, y muere el 7 de abril de 1928 como resultado de un experimento fallido que realizó sobre sí mismo. A fines del siglo XX, sin embargo, se le reconocía no sólo por su entrega a la investigación científica, sino por su aporte al pensamiento universal como uno de los precursores del pensamiento sistémico en su obra Tektología. Todo esto indica que en el ambiente espiritual donde se desarrollaron estas polémicas, pleno de titanes, se gestaron ideas profundas que trascienden la época y que requieren de nuevas investigaciones que nos permitan escudriñar en los orígenes de concepciones contemporáneas tan relevantes como la teoría de sistemas y el estudio de los sistemas complejos.

La condición bolchevique de Bogdánov y varios empiriocriticistas rusos, tiene gran importancia. El reconocido bolchevique divulgaba la filosofía de Mach como nueva base gnoseológica del marxismo, lo que hacía suponer a los ojos del público que la postura empiriocriticista era una postura bolchevique.4 A Lenin le preocupaba sobremanera esta confusión, como puede leerse en la breve nota de la redacción de Proletari del 13 de febrero de 1908, donde rechaza las afirmaciones de Neue Zeit que en su número 20 aseguraba que las divergencias filosóficas entre partidarios de Spinoza y Holbach de una parte, y partidarios de Mach y Avenarius de otra, era motivo de división fraccional entre mencheviques y bolcheviques. Lenin aclara que “…dicha discusión filosófica no tiene un carácter fraccional ni, a juicio de la Redacción, debe tenerlo; cualquier intento de presentar estas discrepancias como de carácter fraccional es erróneo de raíz. Dentro de una y otra fracción hay partidarios de ambas tendencias filosóficas”. Este será uno de los tópicos políticos que impulsan a Lenin. Materialismo y empiriocriticismo demostrará que el acercamiento a las posturas de Mach es al mismo tiempo, distanciamiento con respecto a la postura de Marx, no importa a qué fracción política pertenezcan sus promotores.

La postura de Plejánov tiene otro matiz importante. En su crítica había mostrado que el machismo era berkelianismo, que no había nada nuevo en él, que era reelaboración de una filosofía arcaica, desenmascaraba las pretensiones de los machistas de representar la más contemporánea filosofía científica, y la pretensión de ser una filosofía de las fuerzas sociales que luchaban por el socialismo, una filosofía del proletariado. Como la polémica se desarrollaba entre Plejánov de una parte, y Bogdánov y Lunacharski de otra, los lectores podían formarse el criterio de la que filosofía de estos últimos era la filosofía del bolchevismo. Plejánov sacaba provecho político de ello en cada oportunidad, y argumentaba que la base filosófica del bolchevismo no era el materialismo dialéctico. Tal es la situación que impulsa a Lenin a principios de 1908 a la conclusión de que ya no es posible seguir callando, y lo conduce a plantear las bases más profundas del pensamiento marxista, su comprensión de la dialéctica, la lógica bajo la cual debería analizarse la realidad.

Aquí encontramos nuevamente un filo antidogmático fundamental. Lenin no rebaja la comprensión filosófica a los asuntos políticos, sino que se eleva a la comprensión filosófica desde la política. No renuncia a la primera, la emprende. El dogmatismo siempre rebaja la comprensión filosófica y la reduce a los asuntos prácticos, convierte lo general en dogma y subordina los análisis a esos dispositivos generales. Es indudable que Lenin enlaza la razón filosófica y la razón política, pero no reduce una a la otra. Su obra no es un pretexto para resolver un diferendo político en lenguaje filosófico. Por el contrario, es una indagación de los fundamentos filosóficos marxistas que considera esenciales para abordar los asuntos políticos.

Las divergencias políticas tenían que ver con tres asuntos de marcado carácter teórico: la asimilación de las lecciones de la fracasada revolución, la comprensión de la dialéctica de la estrategia y la táctica revolucionarias, y el fundamento epistemológico del marxismo.

Todos tienen en su base la comprensión de la dialéctica, y el último en especial, rebasa los límites de la política. No hay otro modo serio de trabajarlo, como no sea en términos filosóficos. La discusión no podía ser sólo política, al menos, no para el genio de Lenin.

La obra de Lenin tiene además dos detonantes eminentemente filosóficos. Uno, los diálogos que sostiene con Bogdánov en Capri. El encuentro convenció a Lenin definitivamente de que había divergencias de principios filosóficos entre ellos. Otro, la publicación en 1908 de cuatro libros “consagrados fundamental y casi exclusivamente a atacar el materialismo dialéctico”. Entre ellos sobresalen los Ensayos sobre la filosofía del marxismo, escrito por un colectivo de bolcheviques y mencheviques, —dato importante que confirma que el asunto no era reducible a una lucha de fracciones. Lenin se refería a este libro como Ensayos contra la filosofía del marxismo, lo que denota una vez más, que la sustancia de la polémica no es reducible a política.

Tiene fuertes motivaciones políticas para emprender esta obra, pero las suyas no quedan a ese nivel. ¿Hay cuestiones de estrategia y táctica de por medio? Sin duda alguna, pero Lenin hurga en el fundamento que permite pensar estas y para él, ese fundamento no es otro que el pensamiento dialéctico. Estima que jamás se comprenderán y adoptarán tácticas y estrategias adecuadas, si la concepción que se encuentra en la base del pensamiento político supone evitable la contradicción y opta por el equilibrio, un estado absolutamente divergente de la lucha política y la revolución social. Identifica en la vocación empiriocriticista un peligro teórico contrario a la dialéctica materialista, y trabaja esta divergencia teórica en el terreno al que pertenece: el de la filosofía.

Lenin comprende además, que aunque exista una relación profunda entre las cuestiones filosóficas y las políticas, la línea de división en cuestiones filosóficas no pasa por el mismo sitio por donde pasa la de división en materia directamente política. La relación profunda entre filosofía y política que es columna vertebral de Materialismo y empiriocriticismo no es una relación trivial reducible a un conjunto de motivaciones políticas inmediatas, ni evidencia la adopción por Lenin de un disfraz filosófico para resolver un diferendo político. En este punto Lenin nos muestra su pensamiento profundamente dialéctico, lo que ha pasado inadvertido con frecuencia, y ha sido obstáculo insalvable para el dogmatismo. Éste último intenta siempre establecer vínculos inmediatos y triviales, por lo que termina inevitablemente en reduccionismo. En este caso, con la atribución a la obra de Lenin de un valor únicamente político. Es obvio que emitir juicios de valor desde una perspectiva interpretativa propia sobre un texto en estudio, es potestad de cada autor. Pero en casos como el que nos ocupa, es imprescindible simultáneamente reconocer que el autor en estudio difiere de la interpretación que se hace sobre su obra. Y Lenin difiere. Para él, el asunto del libro no es eminentemente político ni se reduce a política, es cosmovisivo, tiene que ver con el legado filosófico de Marx, con su filosofía, a la que llama directamente materialismo dialéctico. Las Diez preguntas al disertante de mayo de 1908 lo muestran palpablemente, todo el libro lo hace, en especial el Prólogo a la primera edición, y su Conclusión.

Que el asunto de la relación filosofía-política no era trivial ni obvio, se evidencia en la incomprensión que tuvo Lenin entre sus cercanos colaboradores. Hemos anotado antes que varios contemporáneos no comprendieron la importancia y la necesidad de este enfrentamiento. Tampoco M. Gorki, que intentó por todos los medios evitar la confrontación y acercar a Bogdánov y Lenin, esfuerzo que propició el memorable encuentro en Capri en abril de 1908, como resultado del cual Lenin concluyó que la batalla era absolutamente inevitable.

A la vista de muchos estaba claro que ¡No era tiempo para filosofía! A pesar de las enormes divergencias existentes entre ellos, Lenin y Bogdánov tuvieron al menos un punto en común. Ambos consideraron que la discusión filosófica no era superflua. ¿Acaso no es habitual todavía en nuestros medios la frase —que supuestamente llama a la concreción y al buen juicio — “dejémonos de filosofías”? Como señaló en su momento Ilienkov, que este tipo de frase sea todavía frecuente no significa en absoluto que deje de ser errónea.

Estas son las principales razones que impulsan a Lenin a polemizar, y es indudable que la motivación política es crucial y condiciona la acritud del lenguaje, el tono y la exaltación del ánimo que trasciende las páginas y el tiempo, cuando leemos Materialismo y empiriocriticismo. Pero las motivaciones, las razones y la sustancia no se reducen a la política. Lenin va a los fundamentos filosóficos de la actividad política y a la dialéctica como médula de su pensamiento y su comprensión del marxismo. La polémica no sólo tiene forma y lenguaje filosófico, es filosófica.



Aporte a la comprensión de la dialéctica marxista desarrollada por Lenin, al debate teórico acerca de la evolución de su pensamiento filosófico y político, y la vigencia de sus planteos epistemológicos en la actualidad.

En el libro se puede seguir el debate acerca de la dialéctica, al cual los autores realizan un aporte claro y preciso.

La investigación estableció con claridad cuatro rasgos que caracterizan el mínimo teórico que, podría identificar la dialéctica materialista en la concepción que nos lega el pensamiento de Marx, Engels, y en particular Lenin en Materialismo y empiriocriticismo:

1. La dialéctica como concepción anti metafísica, concepción contraria a la contraposición absoluta y al aislamiento, concepción anti segmentación del mundo en fragmentos que se contraponen y se aíslan.

2. La dialéctica como concepción epistemológica dual. Esta dualidad incluye la noción filosófica del reflejo, y la comprensión del conocimiento como una construcción social, que se realiza por el sujeto en su contextualización histórico-social, es decir, en la práctica socio-histórica. Aunque el énfasis de 1908 está en el lado del reflejo, esto no menoscaba el aporte de Lenin, pues se trata de un momento de su obra, una coyuntura polémica específica, y además, precisamente el no reconocimiento del reflejo entendido como noción filosófica ha sido uno de los puntos polémicos más importantes dentro del marxismo occidental. Ha sido frecuente caer en la contraposición reflejo-construcción, pero desde la idea filosófica del reflejo que nos legara la filosofía de Spinoza, que Marx retoma en su sentido estrictamente filosófico, cuando se la confunde con la noción fisiológica del reflejo, se suele reducir el asunto a un “realismo ingenuo” que no tiene nada en común con la genialidad de la dualidad de Marx, quien demandaba simultáneamente reconocer 1) la lógica especial del objeto especial, y 2) lo ideal como transformación del mundo en la “cabeza” del hombre.

3. La dialéctica como concepción abierta a la cognición. Esto significa apertura a las ciencias y al contexto histórico-social, pero no entendidos como recopilación y generalización de hitos de la ciencia y la historia humana, sino como apertura a la historia del proceso del conocimiento, a la historia de la cognición, no a la historia de los conocimientos aislados que se acumulan en las ciencias y en la experiencia histórico social. Esta apertura demanda un aprendizaje permanente de las lecciones de esa historia, que es la expresión concentrada de la práctica humana.

4. La dialéctica como método de descubrimiento, como hermenéutica compleja que es interpretación y creación —transformación— del mundo en el mundo del conocimiento. Esta noción del método lo conceptúa no como receta o prescripción normativa de un orden acabado en el mundo y en el pensamiento, sino como hermenéutica que reconoce lo que el sujeto pone de sí en el proceso del conocimiento. Esa hermenéutica es a la vez estrategia de transformación, y actitud transformadora de quien produce conocimiento.

Esta es una concepción original que se argumenta sólidamente en las páginas el libro, pues atraviesa todos los capítulos.



Aporte a la comprensión de la relación de la filosofía con las ciencias y la alianza de filósofos y científicos materialistas frente al misticismo; a la reconsideración de la actitud frente al idealismo y la religión.

En el libro se argumenta el aporte de Lenin a la comprensión de la relación filosofía-ciencias a principios del siglo XX y su importancia para la comprensión de los procesos actuales.

Se destaca como las problemáticas gnoseológicas concernientes a la materia, el reflejo, la verdad y el papel de la práctica en el proceso del conocimiento suelen acaparar, junto a la polémica política, los primeros planos en la atención con respecto a Materialismo y empiriocriticismo. Pero esta obra continúa la línea de pensamiento e investigación presente en Marx y Engels de atención a la ciencia y los procesos de conocimiento científico.

Lenin tuvo la perspicacia de captar la importancia de la ciencia en el siglo que se iniciaba y la necesidad de establecer fuertes vínculos entre esta y la política, pero no sólo al nivel de las decisiones políticas globales para fortalecer la ciencia y los procesos de desarrollo científico-tecnológicos, sino la ciencia tomada en sus componentes cognoscitivos y en estrecha relación con los debates conceptuales y cosmovisivos.

Hay varios matices que se deben considerar al valorar el tratamiento por Lenin de la relación de la filosofía, la ciencia y la política:

Primero, sus consideraciones acerca de la importancia del tema científico en el debate con el empiriocriticismo.

Segundo, el lugar de este asunto en relación con la filosofía subjetivista en general, y la tendencia a la especulación con los resultados más novedosos de las ciencias naturales, en el terreno de las nuevas teorías científicas.

Tercero, el planteo de la necesidad de una alianza entre los científicos materialistas y la filosofía del materialismo dialéctico.

De esta manera Lenin confiere centralidad al tema de la ciencia en su gnoseología, y se adelanta a problemas que reclaman hoy con urgencia, conceptualización y tratamiento científico-político-filosófico.

En la actualidad continúa siendo una urgencia para el pensamiento marxista trabajar los problemas concernientes a la ciencia y la revolución científica.

Lenin escribió Materialismo y empiriocriticismo en una etapa de profundos cambios científicos. Es el momento de la revolución científica que abrió las puertas a formas no clásicas de racionalidad científica, que iniciaron en el terreno de las ciencias naturales exploraciones de nuevos caminos teóricos. Esos caminos tenían una componente no clásica, lo que significa exactamente, que se abandonaba la perspectiva propia de la ciencia moderna, donde se contraponía un Sujeto universal a un Objeto considerado de la misma manera universal. Dicho en términos más coloquiales, la ciencia moderna, nacida de los esfuerzos de titanes como Galileo, Newton y Descartes había concebido los actos cognoscitivos, —la producción de conocimientos—, como develación de los secretos de la naturaleza en un marco conceptual donde el Sujeto era capaz de captar las propiedades del mundo. El conocimiento alcanzado tendría entonces validez universal, sería reconocido como verdad única. El cuadro general de esa ciencia era antidialéctico, segmentaba el mundo en fragmentos, se extraían verdades de este estudio, y se reconstruían a partir de ellas las totalidades. El rasgo distintivo de esta etapa es la segmentación y la separación en forma de una metafísica que se expresa en teorías que abordan aspectos absolutos del mundo exterior.

La ruptura de varios sistemas de explicación teórica, sobre todo el derrumbe en la física de varias de esas verdades absolutas produjo una crisis conceptual y cosmovisiva que Lenin caracterizó con exactitud como crisis donde “se han desquiciado las viejas leyes y los principios fundamentales, en que se repudia la realidad objetiva existente fuera de la conciencia, es decir, en que se sustituye el materialismo por el idealismo y el agnosticismo”. La incapacidad de las mentalidades científicas de razonar con dialéctica provocó que en medio de la revolución emergiera la crisis.

Hoy sabemos que la salida de la crisis consistió en la creación de teorías de nuevo tipo, que replantearon los conceptos absolutos, cediendo con ello espacio a la comprensión del conocimiento como un resultado del propio desarrollo de la humanidad y sus medios materiales y conceptuales de interacción con la naturaleza.

Los ecos de la crisis se hicieron sentir de manera especial en Rusia, cuando algunos socialdemócratas asumieron los postulados de una de las escuelas subjetivistas que se desarrollaron por entonces: el machismo.

Es contra la especulación filosófica subjetivista machista y contra los machistas rusos, no contra Mach el científico, que Lenin polemiza. Y también lo hizo Plejánov, quien desarrolló una crítica detallada de los errores subjetivistas, pero se abstuvo en todo momento de pronunciarse con respecto al desarrollo de las ciencias y las teorías científicas en que los machistas basaban sus afirmaciones. Este fue una de las mayores debilidades del enfoque crítico de Plejánov, que Lenin reconoció y por ello, realizó un estudio —desde la filosofía—, de aquellas teorías que supuestamente avalaban las pretensiones de novedad científica de los machistas rusos. Señala Ilienkov que esto confirió a la obra de Lenin una ventaja significativa, que los machistas rusos no pudieron superar. Quedaron virtualmente desarmados cuando Lenin demostró que no eran nuevas teorías científicas las que les servían de base, sino especulaciones filosóficas realizadas sobre la base de los puntos de ruptura en la ciencia de aquella época.

En el transcurso de los debates Lenin se percata de que la filosofía subjetivista tiene un campo amplio para ser recepcionada por los científicos, debido a los fundamentos sensualistas y empiristas de las teorías científicas modernas. Esto le conduce a un llamado de atención a los científicos en el sentido de hacerse conscientes en materia filosófica, llamado que conserva totalmente su actualidad en nuestros días, cuando las tendencias a la hiperespecialización fragmentan la formación de los científicos al punto de convertir algunas actividades en pequeños claustros y la ciencia en un inmenso laberinto de conocimientos y resultados materiales que cambian el mundo, sin que quienes los producen sean conscientes de los cambios que provocan o coadyuvan.

El reconocimiento de que la crisis en las ciencias naturales es una crisis cosmovisiva que tiene en su centro el desconocimiento de la dialéctica, la perplejidad de algunos científicos relevantes ante el cambio de conocimientos que se suponían verdades eternas, motiva el planteo por Lenin de una estrategia general de alianza entre científicos materialistas y la dialéctica materialista.

La alianza es concebida como un proceso bilateral, donde los filósofos dialogan con la ciencia en cambio, y los científicos a su vez dialogan con la filosofía dialéctica. Es condición de esta alianza que sea fructífera de ambas partes.

La alianza propuesta por Lenin como una estrategia de transformación ha sido rota por la dogmatización de la dialéctica en dos sentidos. Primero, mediante el establecimiento de un control ideológico por la filosofía hacia la ciencia. Segundo, mediante una reducción del pensamiento dialéctico al sistema de leyes y categorías, lo que castró toda la potencialidad heurística de la dialéctica y la redujo a un manojo de ejemplos.

El control ideológico tuvo sus manifestaciones más grotescas en el lisenkismo, la estigmatización de la genética y la cibernética; y también formas caricaturescas posteriores en la catalogación de “idealistas” a cualesquiera teoría, afirmación o criterio que no se ajustara a los dogmas manualescos. Se perdió totalmente la perspectiva leninista que, a pesar de trabajar la relación filosofía-ciencias en un plano de diálogo directo, nunca confundió los problemas teóricos en las ciencias —el campo de debates para la producción y asimilación de nuevas ideas—, con el asunto filosófico —la especulación filosófica en torno a esos debates de carácter conceptual.

Así, la reducción del pensamiento dialéctico a una esquematización de las propuestas de Engels en Anti-Dühring redujo primero e hizo totalmente imposible después una alianza real, más allá del discurso y las frases generales.

Para Lenin, es condición de esta alianza que la dialéctica sea estrategia de descubrimiento, no conglomerado de ejemplos. La recuperación del núcleo básico de la dialéctica materialista que hemos valorado en el capítulo anterior, es una de las contribuciones más importantes de Materialismo y empiriocriticismo a una alianza fructífera entre filósofos materialistas y científicos. Es notable que esta idea se mantiene durante toda la vida de Lenin, y estará presente en los Cuadernos filosóficos y en Acerca del significado del materialismo militante.

Además, Lenin rescata en Engels una idea fundamental: lo que interesa al pensamiento dialéctico en las ciencias no es este o aquel conocimiento específico, sino la historia del conocimiento humano que en ellas se explicita. Es tarea de la filosofía extraer lecciones de esa historia.

La dialéctica materialista dialoga entonces con las ciencias no para imponer dogmas cosmovisivos, o para construir esquemáticas del mundo a modo de nuevas construcciones ontológicas naturfilosóficas, o para encontrar corroboraciones de tales o cuales ideas filosóficas, sino para replantear constantemente los horizontes del conocimiento humano redescubriendo su lógica en su quehacer.

Esta ha sido una de las ideas engelsianas-leninistas más tergiversadas por la dogmatización y el manualismo, que se puede identificar con mucha claridad cuando se hace el énfasis en la lectura de los textos de Engels y Lenin sobre la ciencia, realizando la reducción de la problemática dialéctica a su expresión en el sistema hegeliano de leyes y categorías. Es muy importante comprender que Lenin en 1908 plantea una relación filosofía-ciencia absolutamente desligada de cualquier esquemática reductora. Se ciñe a un concepto de dialéctica que podemos identificar en los cuatro aspectos señalados anteriormente, y enfatiza la lógica del descubrimiento, el lugar heurístico de la dialéctica como estrategia de descubrimiento.

Como hemos señalado antes, todavía en Materialismo y empiriocriticismo la relación de la filosofía con las ciencias se plantea de una manera directa, como un diálogo de dos entidades separadas que tienen puntos de contacto a través de sus representantes, los científicos y los filósofos. La filosofía de la ciencia del siglo XX mantendrá este esquema de conceptualización hasta la segunda mitad del siglo, cuando en la escuela historicista aparece la noción de paradigma, que introduce un terreno en la ciencia —el paradigma—, que no es ni empiria ni teoría, ni se reduce a ideas de alguna filosofía. Una conceptualización semejante se elaboró en la escuela de la actividad, dentro del marxismo, como hemos visto en el capítulo anterior.

La introducción del nivel paradigma/bases de la ciencia condujo a importantes correcciones en el modelo de relaciones de la filosofía con las ciencias, pues se reconoció la existencia de una línea de continuidad cosmovisiva, no teórica o empírica, sino de ideas matriciales dentro de la producción de conocimientos científicos en el interior de una disciplina, o en determinado campo, incluso en determinada época. Todo esto complejiza sustancialmente el asunto de la relación filosofía-ciencia, pero la noción que aporta Lenin acerca de la importancia de esta relación, y el lugar que le confiere continúan siendo matriciales.

El siglo XX nos proporcionó además la revolución científica más profunda y amplia que ha conocido la humanidad en toda su historia. El cambio ha sido extraordinario en todos los campos y nos ha permitido presenciar la apertura de nuevos campos de investigación y nuevas disciplinas por fusión y por diversificación. No sólo la idea de la inagotabilidad de la materia ha tenido confirmaciones, también la ampliación constante de los límites del conocimiento humano, y la dialéctica de la verdad concreta, absoluta y relativa. La ciencia amplió su arsenal conceptual y diversificó sus dispositivos teóricos interpretativos, pero no ha renunciado, como bien captó Lenin en su tiempo, a la noción de materia, entendida como realidad objetiva.

Una idea fundamental de Federico Engels reaparece de manera inquietante del trasfondo de esta revolución científica. En su Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana Engels mostró con elocuencia, que cada descubrimiento trascendental, operado incluso en el campo de las ciencias naturales, obliga al materialismo a cambiar de forma. Y de eso se trata en la actualidad, pues desde el siglo XX, el impetuoso avance científico y tecnológico transcurrido, la profunda revolución científica, no deja más alternativa que asumir, tomar conciencia, del cambio histórico en la forma de materialismo que se abre paso también desde las ciencias naturales contemporáneas.

En el libro se demuestra como hoy necesitamos ser engelsianos y leninistas profundos para hacer frente a las problemáticas cosmovisivas, sociales, éticas, y prácticas que la revolución científica provoca. La centralidad que Lenin confiere al tema de la ciencia en la filosofía y la política hoy es más actual que nunca.

Esto concierne a la política y la toma de decisiones de manera fundamental.

Entre las líneas de ruptura en el pensamiento científico contemporáneo, que reclaman diálogo filosófico por los numerosos problemas humanos, gnoseológicos, éticos y políticos que nos plantean, se encuentran las investigaciones avanzadas en nanotecnologías, bioética, complejidad y biotecnología.

Hoy más que nunca el futuro de la humanidad tiene una componente científica que necesita ser examinada minuciosamente, pues se enlazan estrechamente las investigaciones, las decisiones políticas en torno a ellas y sus resultados. Un pensamiento dialéctico que capte las contradicciones de esta ciencia omnipresente es hoy más necesaria que nunca. Las decisiones políticas miopes no sólo colocaron la humanidad y la colocan hoy al borde de la destrucción nuclear. Se han desarrollado otras amenazas igual de graves, y en todos los casos la ecuación incluye componentes científicas y tomas de decisión donde la sabiduría política y dialéctica suele estar ausente.

La ciencia de nuestros días se caracteriza por su intervencionismo acelerado, por su alcance planetario y su proyección hacia el futuro. Podemos sintetizar la complejidad que encierran las transformaciones que la ciencia produce en tres conceptos básicos: profundidad, intensidad y extensión.

La revolución en las ciencias naturales, que se profundizó después de los años cincuenta y no ha cesado desde entonces, se caracteriza por el trabajo con los niveles básicos de la estructura de la materia y la vida. En las ciencias líderes, física y biología, lo que está en juego es el dominio de fuentes de energía subatómicas, la transformación de la materia en los niveles nanotecnológicos, el trabajo con las bases moleculares de la vida, y la realización de procesos productivos a todos esos niveles. Esas transformaciones no se realizan a pequeña escala, sino que se aplican en su mayor parte a escala planetaria, provocando efectos impredecibles de largo plazo y la pérdida total de cualquier asidero para garantizar control sobre los resultados de las acciones científicas y productivas.

Finalmente, las intervenciones que la ciencia realiza tienen un carácter intensivo, de máxima explotación y obtención de resultados, que se aspira maximicen ganancias en el menor tiempo posible. Es una ciencia gobernada por la lógica del capital.

La conjugación de estos tres factores —profundidad, extensión e intensidad— nos coloca ante incertidumbres existenciales y políticas. Desde el siglo XX la amenaza a la vida en el planeta Tierra ha pasado a ser una de las consecuencias más importantes del progreso científico y tecnológico.

Exploremos al menos en brevísimas pinceladas cuatro importantes campos de transformación científica y social contemporánea:

Las nanotecnologías, que permiten el trabajo y la instrumentación de acciones productivas en la escala donde se definen muchas de las estructuras del mundo conocido, incluidas las de la vida.

La Bioética que trata de conjugar el conocimiento científico y los valores humanos para alcanzar una sabiduría que permita la sobrevivencia de la especie humana.

Las nuevas ciencias de la complejidad, profundamente dialécticas, que intentan dialogar con la complejidad del mundo en diversos campos, y nos plantean el reto de la interdisciplina y la transdisciplina.

Y las biotecnologías que realizan el milagro de la creación de seres vivos, producen medicamentos y soluciones científicas impresionantes, y simultáneamente prometen quimeras de bienestar con la modificación genética de animales y plantas, que amenaza la biodiversidad y la vida en el planeta Tierra.

En el libro se trabajan problemas contemporáneos relacionados con la ética, la política y la toma de decisiones, las nanotecnologías, la bioética, la complejidad y la biotecnología.



Aporte al diálogo crítico con tres vertientes marxistas que han valorado el texto de Lenin: el marxismo-leninismo soviético, filósofos marxistas occidentales del siglo XX, y politólogos y filósofos latinoamericanos contemporáneos.

Como resultado de la investigación en el libro se despliega una argumentación que muestra las debilidades de las concepciones desarrolladas por Raya Dunaevskaya, Roger Garaudi y Nestor Kohan acerca de Materialismo y empiriocriticismo, la evolución filosófica de Lenin y su postura gnoseológica y dialéctica marxista. Se reinterpreta la definición leninista de materia y se muestra cómo ha predominado una interpretación objetivista que se atribuye a Lenin, pero que no le es propia. Esto se demuestra en base a la reconstrucción de la concepción dialéctica de Lenin en el conjunto de las obras que produjo entre 1908 y 1909.




Acreditación de la introducción del resultado y de su impacto

Se aportan avales que acreditan la introducción de los resultados de la investigación en la docencia universitaria. En primer lugar la publicación y divulgación del libro, y junto con ello, su utilización por colectivos docentes para la enseñanza de la filosofía y la preparación de los profesores.



  1. Aval firmado por Armando Hart Dávalos, autor del prólogo de la obra.

  2. Aval de la investigadora Yohanka León del Río, del Instituto de Filosofía.

  3. Aval del Jefe del Departamento de Filosofía Especialidad, de la Universidad de La Habana.

  4. Aval de la jefe del Departamento de Filosofía y Teoría Política para las Ciencias Sociales y Económicas, de la Universidad de La Habana.

  5. Aval de la Jefe del Departamento de Filosofía y Teoría Política para las Ciencias Naturales y Matemáticas, de la Universidad de La Habana.

  6. Aval del Dr. en ciencias políticas Alejandro Francisco Díaz Palacios.

  7. Aval de la Dra. En ciencias filosóficas Natasha Gómez Velázquez.

  8. Fotocopia del Premio Julio 2009, otorgado por la Editora Política al manuscrito de la obra.

  9. Fotocopia del artículo “El valor de una polémica. Sobre el texto de A. Bogdánov” que analiza críticamente la polémica entre Lenin y Bogdánov y presenta la respuesta de Bogdánov a Lenin en 1910 “La fe y la ciencia. Acerca del libro de V. Ilin Materialismo y empiriocriticismo”, publicado por primera vez en Cuba en castellano.


Publicaciones científicas
en órganos de reconocido prestigio, constituyen avales imprescindibles. Como regla, no deben incluirse documentos que se hayan utilizado en otros trabajos premiados por la Academia y si esto fuera necesario debe fundamentarse la razón de ello.
El Dictamen del órgano científico de la institución ejecutora principal donde se avala la importancia y valor para la ciencia y la tecnología del aporte del resultado.


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