Relator í a los desafíos para el desarrollo sostenible en la panamazonía II encuentro amazónico del foro amazonía sostenible y articulación regional amazónica (ara) y VI encuentro del foro amazonía sostenible



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R E L A T O R Í A

LOS DESAFÍOS PARA EL DESARROLLO SOSTENIBLE EN LA PANAMAZONÍA

II ENCUENTRO AMAZÓNICO DEL FORO AMAZONÍA SOSTENIBLE Y ARTICULACIÓN REGIONAL AMAZÓNICA (ARA) Y VI ENCUENTRO DEL FORO AMAZONÍA SOSTENIBLE

5 a 7.12.2012 – Hangar Centro de Convenciones de la Amazonía – Belém – Pará



05.12.2012

APERTURA Y BIENVENIDA

Adriana Ramos – Instituto Socioambiental (ISA) y Foro Amazonía Sostenible

Sérgio Guimarães – Instituto Centro de Vida (ICV) y Articulación Regional Amazónica (ARA)

Embajador Robby Ramlahan – Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA), Surinam



Adriana Ramos (ISA): Buenos días a todos. Sean muy bienvenidos a Belém y a nuestro encuentro “Los desafíos para el desarrollo sostenible de la Panamazonía”. Una bienvenida especial a nuestros hermanos amazónicos. Que tengamos en este encuentro la posibilidad de profundizar algunos debates sobre los desafíos que el bioma Amazonía enfrenta actualmente. Nosotros, del Foro Amazonía Sostenible, estamos en el sexto año de convivencia y de esfuerzos para intentar buscar formas más armónicas de interacción entre los diferentes sectores que viven, actúan y dependen de la Amazonía. Estamos hoy delante de desafíos aún más grandes que aquellos que nos impulsaban hace seis años, considerando que, en la perspectiva del desarrollo nacional y global, la Amazonía se presenta una vez más como una gran proveedora de recursos para otras regiones del mundo, sin necesariamente poder gozar de los beneficios que un efectivo desarrollo sostenible podría traer para su población. La programación de este encuentro fue pensada para reflexionar exactamente sobre esos desafíos. Hoy vamos a discutir profundamente el tema de la infraestructura en la Amazonía, no sólo la brasileña, sino también la de todos los países del bioma en que Brasil y las empresas brasileñas están presentes y donde impactan el modelo de desarrollo local, sin necesariamente generar los beneficios esperados. Después vamos a discutir oportunidades para la Amazonía, cuales son los caminos que se presentan y los grandes dilemas para disfrutar de esos caminos: el uso sostenible de la selva, la biodiversidad y los municipios más adecuados a la realidad regional. Sabemos el tamaño de los desafíos y la complejidad de las soluciones, y el Foro, cada vez más, se plantea como un espacio capaz de permitir un diálogo entre diferentes, con la perspectiva de hacer emerger soluciones. Está claro que sólo el debate no va a hacer diferencia al final, pero es una parte constitutiva fundamental para que podamos pensar nuevos caminos. Sin embargo, es necesario que en nuestro cotidiano podamos hacer nuestras propias reflexiones y ajustes de comportamiento. Y el Foro tiene ese desafío, pues el viernes, después de los paneles, nos reuniremos en asamblea para discutir como podemos de hecho cumplir nuestros objetivos y ser un espacio de referencia en la Amazonía. Necesitamos asumir que el desafío va más allá de conocer, interpretar y pensar la Amazonía, y sólo pasa realmente a hacer diferencia a partir de la interacción con la sociedad. En ese sentido, queremos construir un camino en que la Amazonía sea de hecho una región que se destaque en el escenario global por todo lo positivo que tiene para ofrecer, desapareciendo de los titulares de la destrucción, de la deforestación y de la injusticia social. Que tengamos aquí un espacio prolífico para reflexionar, discutir, proponer y practicar los caminos que llevan a una Amazonía más digna, justa y sostenible. Me gustaría recordar que toda esa discusión sólo es posible debido al esfuerzo del Foro Amazonía Sostenible y de la Articulación Regional Amazónica (ARA), y del apoyo imprescindible de Alcoa, Fundación Avina/Fundación Skoll, Fondo Vale, Natura, Petrobras, Vale y Wal-Mart Brasil.
Sérgio Guimarães (ARA): Estoy aquí representando ARA (Articulación Regional Amazónica) y en primer lugar me gustaría agradecer la presencia de todos los países que aquí están. Tenemos la presencia de Bolivia, de Ecuador, de Perú, de Colombia, de Venezuela y de Surinam. También tenemos algunos compañeros de Noruega. También quiero agradecer a todos que están trabajando en la organización de este evento. Este encuentro es un momento importante para la construcción de una visión conjunta para enfrentar los desafíos del proceso de avance indiscriminado de la infraestructura, atenuar los impactos de la deforestación y de los cambios climáticos, así como los impactos sobre las poblaciones tradicionales y sobre los recursos naturales. Así pues, necesitamos construir juntos una visión compartida y por ello la importancia de este encuentro y de esta alianza con el Foro Amazonía Sostenible para que podamos, a partir de esa visión compartida con base en el diálogo, construir una Amazonía más justa y sostenible. Vamos a tener hoy un día dedicado a la infraestructura y a continuación vamos a tener una discusión sobre biodiversidad y ciudades sostenibles. Para finalizar, tendremos las plenarias del Foro y de ARA, para que este encuentro sea el momento de un proceso que hacemos cada año. Quiero agradecer una vez más a todos y a la presencia de la Fundación Avina y de Pórticos, así como la de todos los que están colaborando. Por fin, me gustaría presentar al nuevo Secretario General de la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA), que viene abrir el evento, justamente por ser un colaborador importante. Creemos que el diálogo es la base de la transformación y estamos aquí para oírles, conversar y discutir. Muchas gracias a todos.
Adriana Ramos (ISA): Vamos a oír ahora al Embajador Robby Ramlakhan, de Surinam, que es el Secretario General de la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA).
Robby Ramlakhan (OTCA): Soy de Surinam, donde la lengua oficial es el holandés, así que pido disculpas por los errores de portugués. Soy Secretario General de la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA), que es una organización que reúne los ocho países independientes de Sudamérica: Surinam, Ecuador, Guyana, Venezuela, Colombia, Perú, Bolivia y Brasil. La Guayana Francesa también hace parte de la cuenca amazónica, pero no es un país independiente, por eso no integra la OTCA. El tratado fue firmado en 1978, y el año que viene hará 35 años de existencia. Hace 35 años el tema del medio ambiente ya aparecía en la agenda internacional y un nuevo concepto fue lanzado en el escenario global – el de la internacionalización – palabra complicada, pero la idea era que la región amazónica fuese el gran pulmón del mundo, y con eso cuidar de la región amazónica y de su selva pasó a ser visto como un deber de todos. Así, ocho países decidieron crear una organización para tener más presencia en la región amazónica y garantizar la soberanía del territorio, y hasta hoy están juntos intentando desarrollar de manera sostenible la región amazónica. Actualmente el tratado es el principal instrumento de los ocho países para garantizar cooperación transfronteriza y mejores condiciones para un desarrollo armónico y sostenible. El tratado cuenta con el apoyo de los presidentes de los ocho países que, en 2009, asumieron el desafío de articular, coordinar, colaborar y ejecutar la política amazónica en sus territorios. Para ello, instruyeron a sus cancilleres a construir una nueva agenda estratégica, que hasta el momento estamos ejecutando. Quien la ejecuta es la secretaría permanente de la OTCA, ubicada en Brasília, en colaboración con el gobierno de los ocho países. La secretaría no tiene autoridad sobre los ocho países, pero articula, colabora y coordina acciones y, junto al gobierno de los ocho países, ejecuta lo que fue concordado previamente por los cancilleres. Nuestra agenda también incluye una misión y un objetivo estratégico con dos ejes transversales, que son conservación y uso sostenible de los recursos naturales renovables y desarrollo sostenible. Es sobre eso que estamos hablando aquí y es lo que todos los países quieren: desarrollo sostenible y armonía con el pueblo amazónico, porque ellos viven en la Amazonía y tienen todo el derecho de tener una vida mejor. Por eso, creo que este evento es muy oportuno, puesto que nuestra agenda estratégica también trae un abordaje temático que integra el ámbito del tratado, referente a la selva, agua, biodiversidad, conocimientos tradicionales, salud, áreas protegidas, asuntos indígenas y, principalmente, gestión de conocimiento. Todos nosotros conocemos un poco de la región amazónica, pero quien tiene conocimiento pautado en la sabiduría de la convivencia con la naturaleza es el pueblo amazónico. Entonces queremos aprender con ellos para garantizar que ese conocimiento quede para nosotros, para desarrollar aún más nuestra Cuenca Amazónica y para mejorar la vida de los pueblos amazónicos. Así pues, el aspecto del conocimiento tradicional es muy importante para nosotros. Recientemente, los cancilleres incluyeron en la pauta de discusiones el aspecto social. Y con eso tenemos la obligación de construir una agenda social panamazónica y para ello contamos con el apoyo de la Secretaría de Asuntos Estratégicos de la Presidencia de la República de Brasil. Esa es una señal de que los presidentes están muy involucrados con los temas amazónicos. Otro hecho importante es que los cancilleres dieron una nueva atribución para nosotros, la de estimular una mayor interacción entre las secretarías de los gobiernos y de los países con la sociedad civil y para eso estamos organizando seminarios nacionales en todos los países. Ya organizamos cinco eventos en Bolivia, en Ecuador, en Colombia, en Surinam y en Brasil. La idea es oír de la sociedad civil cuales son sus propuestas, iniciativas, ideas y recomendaciones para garantizar un desarrollo sostenible sin acabar con la naturaleza. Estamos buscando un abordaje equilibrado entre mantenimiento, conservación y preservación de la selva y del desarrollo sostenible. Este es un desafío enorme, pero a través del diálogo podemos llegar a un acuerdo común. En ese contexto, este evento es muy oportuno porque estamos juntos: ustedes, gobierno y el secretario de la OTCA para cambiar ideas. Me gustaría felicitar a la organización de este importante evento, ya que son los pueblos amazónicos que tienen mejor conocimiento de los temas amazónicos y ellos están aquí reunidos. Quiero hablar también sobre un foro para discutir y acercar al gobierno y a la sociedad civil, para discutir asuntos comunes porque cada uno de los ocho países tiene una Comisión Nacional Permanente y esta tiene como objetivo ejecutar, nacionalmente, los programas, proyectos y actividades de la OTCA. Esos son frutos de un esfuerzo común. Todos los países tuvieron la oportunidad de tener contacto con la sociedad civil para reunir propuestas, iniciativas y recomendaciones, así como para presentar proyectos nacionales a los cancilleres, de modo que la agenda estratégica de la OTCA fue compilada. Se trata de un conjunto de ideas y recomendaciones de todos los pueblos amazónicos. Es nuestra bíblia y tenemos la tarea de implementar esa agenda estratégica porque refleja el deseo de todos nosotros. Esa comisión nacional permanente sirve de interlocución entre la sociedad civil, el gobierno y todos los actores involucrados en el proceso de desarrollo amazónico. Les toca a ustedes cobrar a los propios gobiernos un mayor envolvimiento en los temas amazónicos. Quiero aprovechar para hablar de un hecho muy irónico: estoy aquí hablando de la soberanía de la selva amazónica y sobre lo que estamos haciendo para desarrollar la región y mejorar la vida de los pueblos amazónicos, pero curiosamente el financiamiento de nuestros programas, proyectos y actividades vienen de fuera. Tenemos una cooperación intensa con los gobiernos de Holanda y Alemania, entre otras fuentes, pero la soberanía que estamos proponiendo aquí es una cuestión que tenemos que asegurar. No podemos depender de intereses que están fuera de la región. Nos toca a todos nosotros mejorar la vida de los pueblos amazónicos y eso requiere un esfuerzo propio de gobiernos, empresas, sector privado y de todos nosotros, para garantizar la realización de nuestro objetivo, que es el desarrollo sostenible para el pueblo amazónico. En ese sentido, los cancilleres están encargados de iniciar una aproximación con empresas públicas y sondear oportunidades para tener la contribución del sector privado en la realización de nuestros objetivos. Sabemos que los desafíos de la sostenibilidad sólo podrán ser superados con la participación de todos – ustedes, yo, gobierno, sector privado, todo el mundo. Entonces me gustaría hacer una llamada para que todos sean aliados en esa lucha. Sabemos que no hay un acuerdo mundial sobre cambio climático y, en la ausencia de un acuerdo global, cabe a nosotros mismos cuidar de nuestros bosques y de nuestro pueblo. Agradezco la paciencia de todos. Podría haber hablado en holandés, pero sólo dos personas aquí presentes me entenderían. Así, pido disculpas por cualquier error de portugués y agradezco la oportunidad de estar aquí.
5.12.2012

Panel 1: InfraestruCtura amazÓnica contemporÁnea: aprendIendo coN EL pasado Y repensando EL presente

Moderador: Beto Veríssimo – Instituto del Hombre y Medio Ambiente de la Amazonía (Imazon)



IMPACTOS CAUSADOS POR OBRAS HIDROELÉCTRICAS EN LA AMAZONÍA

Brent Milikan – International Rivers



PROYECTO AMAZONÍA PÚBLICA: DISCUTIENDO EL DESARROLLO DE LA AMAZONÍA CON LA SOCIEDAD

Marina Amaral – Pública Amazonía



DESAFÍOS DE LA INFRAESTRUCTURA PARA EL SECTOR EMPRESARIAL

Túlio Dias – Agropalma



PlaneamIento dEL desARROLLO regional

Rubens Gomes – Grupo de Trabajo Amazónico (GTA)



Beto Veríssimo (Imazon): Buenos días. Me gustaría sugerir a los colegas que tengamos 10 minutos para cada presentación para que podamos tener una conversación más completa con el público. Tendremos un panel rico, con la perspectiva de una periodista, de una empresa y de poblaciones tradicionales. Brent hablará un poco sobre la cuestión de las hidroeléctricas y sus impactos y Rubens traerá una mirada amplia basada de lo que acompaña en la Amazonía y bien específica respecto al tema de la BR-163. Para provocar un poco, voy a resumir lo que pienso cuando el asunto son las grandes obras de infraestructura previstas para la Amazonía. De manera bien simplificada, la Amazonía tiene tres momentos históricos, que voy a llamar de Amazonía 1.0, que es la Amazonía de los últimos 500 años, en que por lo menos hasta los años 60 gran parte de la actividad económica era el extractivismo y hasta 1970, el 0,5% del territorio amazónico había sido deforestado. La población de la Amazonía en 1970, incluyendo todos los países amazónicos, era alrededor de ocho millones de personas. En 2010, pasadas cuatro décadas, entramos en la llamada Amazonía 2.0 y en buena parte de ese período el bosque fue un obstáculo para la visión de desarrollo predominante. El resultado es que, en el caso de Brasil, perdimos el 18% de selva y cuando sumamos todos los países amazónicos la pérdida llega al 16%. Entonces salimos del 0,5% de territorio deforestado para, en 2010, llegar al 16%, que corresponden a la pérdida de una Venezuela entera, es decir, 800 mil kilómetros cuadrados. También salimos de 8 millones de personas para 33 millones. Y esa es la Amazonía 2.0 sobre la cual, en gran parte, hacemos referencia en nuestros discursos, porque es la Amazonía de nuestro tiempo. Mucha gente nació en esa época y aprendió a luchar en estas últimas cuatro décadas. Esa Amazonía estará en muchas presentaciones aquí hoy, pero también queremos hablar de la Amazonía 3.0, que va a configurarse en las próximas dos décadas y de la cual no sabemos exactamente cual será el resultado, principalmente en función del ciclo de grandes obras de infraestructura previstas para la región. No hay paralelo con lo que vimos en el pasado. Estamos hablando de inversiones que superan los 500 billones de dólares en las estimativas más conservadoras, y que incluyen minería, energía, petróleo, gas natural y, claro, la infraestructura necesaria para esas actividades, como ferrocarriles, puertos, autopistas y redes de generación de energía eléctrica. Ese tema es evidente y nos impone un desafío que nunca tuvimos en el pasado porque esa no es una agenda sólo brasileña, es panamazónica. Las inversiones conectarán cada vez más la Amazonía, que hasta entonces era aislada. Mucha gente que está aquí hoy llegando de Bolivia, Colombia y Ecuador tuvo que hacer un vuelo vía São Paulo. Somos vecinos, pero estamos apartados por la infraestructura. Nuestro desafío es mirar hacia el futuro e intentar hacer con que la Amazonía, que tiene una vocación de prestación de servicios ambientales, encuentre formas propias de desarrollo distintas de aquellas que experimentó en el pasado reciente, y que eliminaron el bosque para generar lucros. Para que podamos avanzar, es necesario dialogar con base en la diversidad que compone este panel y el propio Foro. Están aquí empresas, movimientos sociales, ambientalistas, académicos y gobiernos con visiones distintas, pero predispuestos a compartir sus opiniones y a enfrentar, a través del diálogo, los desafíos que nos aguardan. Dicho eso, paso la palabra a Brent, que ya fue intimado a reducir su presentación. Él había preparado 40 diapositivas, pero cuando llegué le pedí para reducir para 20 y ahora, el golpe fatal: para 10.
Brent Milikan (International Rivers): Muy bueno recibir ese aviso a los 45 minutos del segundo tiempo, pero ahí vamos. Con la intención de promover un diálogo, voy a intentar ser breve y pasar las diapositivas rápidamente para retomar el debate entre nosotros. La idea principal es hablar un poco sobre el escenario actual, los impactos, algunas características, la problemática de como está siendo hecho el planeamiento y licenciamiento y hablar sobre algunos desafíos. Este es el mapa del proyecto de la Red Amazónica de Información Socioambiental Georreferenciada (RAISG), coordinado por el Instituto Socioambiental (ISA) y muestra los embalses existentes y previstos para la Panamazonía y los embalses previstos en el Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC) del gobierno brasileño. Este es el mapa de grandes embalses y usinas hidroeléctricas, no incluye las Pequeñas Centrales Hidroeléctricas (PCHS). Es importante considerar que el tema de los embalses tiene una correlación muy fuerte con las vías fluviales, inclusive transformando ríos que eran caudalosos y con muchas caídas de agua y generando obstáculos para el tránsito de grandes embarcaciones, debido a la construcción de presas y esclusas. Hay también una correlación con proyectos de la iniciativa privada, como por ejemplo el proyecto de una gran vía fluvial encomendada por la Confederación Nacional de Industria (CNI) en Teles Pires, Tapajós y Juruena. También vemos cada vez más fuerte la correlación con la minería, con la generación de energía potenciando la exploración mineral. Aquí está el mapa de la RAISG donde podemos tener, como Beto expuso, esa visión panamazónica, incluso de los ejes de integración dentro de la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA), incorporada dentro de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), pero con la misma visión de integración con grandes emprendimientos ligada a la exportación de commodities. Aquí en esta diapositiva tenemos el ejemplo del complejo del Río Madeira y de la conexión entre hidroeléctricas y vías fluviales. En esta diapositiva tenemos el mapa del Ministerio de los Transportes previendo la expansión del agronegocio y la exploración mineral en Bolivia en función del complejo Madera. Haciendo hincapié en lo que Beto y Adriana dijeron, los agentes brasileños están teniendo un importante papel en la expansión de ese modelo de desarrollo en otros países, como por ejemplo en el acuerdo energético Brasil-Perú, que prevé la construcción de una serie de embalses para exportación de energía para Brasil. Esta es la infografía producida por entidades peruanas. Uno de los impactos más evidentes de esa expansión inédita de embalses en la Amazonía es el conflicto entre esas fronteras de embalses con las áreas protegidas. En esta diapositiva tenemos el ejemplo del complejo Tapajós, con previsión de siete embalses. Es importante ver que, además de los impactos sobre las áreas protegidas, hay gente viviendo en esas áreas. Aquí tenemos el ejemplo de la comunidad Pimental, una aldea Munduruku aún no demarcada y el impacto de la presa de São Luiz do Tapajós, encima de Itaituba (PA). En esta diapositiva vemos el embalse de Chacorão, que inundaría un área bien significativa de la aldea Munduruku. Una de las principales áreas de conflicto está en el Juruena. Aquí vemos el mapa de embalses previstos y existentes - PCHS y UHES - en tierras indígenas. Y en esta otra diapositiva podemos visualizar algunos de los impactos más amplios sobre los ecosistemas. Es importante considerar que los impactos ambientales son muy ligados a los medios de vida de poblaciones locales y que las consecuencias para los pueblos indígenas tienden a exceder las áreas demarcadas en términos de patrimonio cultural, religioso, arqueológico e ictiofauna, que es la base de la subsistencia de grupos aislados. Este es un ejemplo de un lugar sagrado para los indígenas del río Teles Pires que va a desaparecer con la construcción de la presa. Y aquí el caso de los Enewenê-Nawê, que muchos conocen en la cuenca del Juruena, e inclusive recientemente fue tema de un reportaje del programa de TV brasileño Globo Repórter. Aquí en esta otra diapositiva tenemos ejemplos de impactos en torno a la variación de las crecientes y bajantes de los ríos. Un caso famoso es el de la Volta Grande del Xingu, con el desvío del río Xingu en ese trecho de 100 kilómetros, que quedaría con el 80% de su volumen reducido, con grandes impactos sobre poblaciones rurales ubicadas en las riberas e indígenas que viven en la región. Hay una tendencia a decir que no habrá impacto porque el área no será inundada, sin embargo desviar el río evidentemente tiene un impacto enorme. También hay ejemplos de impactos indirectos; inclusive el Instituto del Hombre y Medio Ambiente de la Amazonía (Imazon) está trabajando en el tema, con la deforestación ligada a la invasión de tierras y especulación agraria. Hay también el tema de los impactos anticipados, es decir, impactos que ya ocurren a partir del momento del anuncio de la obra y la deforestación debido al embalse y a la migración. El desplazamiento de poblaciones como por ejemplo los pescadores de la Volta Grande del Xingu para otras áreas del río Xingu hacia arriba, tiende a aumentar el conflicto con las poblaciones indígenas. Tenemos aquí el ejemplo de impactos en las áreas urbanas y el tema de los impactos sinérgicos. Esos impactos están también relacionados con el tema de la demanda de mano de obra porque hay un ascenso de mano de obra durante algunos años, alrededor de 24 meses, y después una caída, y eso tiene un impacto social grande y trae problemas laborales, como en el caso del Madeira. También podríamos hablar sobre la cuestión de los embalses respecto a los cambios climáticos, huella de carbono, metano y CO2, además del tema de la deforestación, que ya mencioné anteriormente. Todos son asuntos que necesitan de un debate más profundizado, así como el tema de la vulnerabilidad de los embalses respecto a los cambios climáticos, tanto en términos de producción de energía y aumento de la estacionalidad, como de riesgos de rompimiento de embalses. Podemos visualizar aquí algunos ejemplos de problemas referentes al proceso de planeamiento de construcción de embalses, como el subdimensionamiento de impactos en términos geográficos, principalmente respecto a las poblaciones locales y a los impactos sinérgicos. Un ejemplo de eso fue el caso del complejo del Río Madeira, es decir, Santo Antonio y Jirau en el Madeira, donde se dejó de hacer el estudio de impacto en la frontera con Bolivia, aunque la cuenca sea trinacional - compartida entre Brasil, Bolivia y Perú. Aquí tenemos algunos ejemplos de problemas que hemos visto acerca del proceso de planeamiento, licenciamiento y construcción de embalses. Felício va a hablar específicamente sobre el tema de la consulta previa a los pueblos indígenas y la problemática de las acciones juzgadas por el Ministerio Público. En el caso de Belo Monte son más de 15 acciones, que tienden a quedar paradas en la justicia o imposibilitadas por instrumentos como la suspensión de la seguridad, que permite que el presidente de un Tribunal anule la decisión incluso de un colegiado de su propio cuerpo, todo eso en nombre de una supuesta amenaza al orden socioeconómico, pero sin considerar los impactos en términos de relaciones de derechos humanos y legislación ambiental. Respecto a los agentes del sector privado, estaba pensando acerca de este evento aquí, pues hay una serie de temas importantes para bancos, como por ejemplo, el análisis de viabilidad económica, social y ambiental y la gestión de riesgos financieros, legales y de reputación. En el caso de Belo Monte vemos claramente las presiones sobre bancos públicos y privados, fondos de pensión e incluso sobre empresas privadas para que se involucren en el proyecto, a pesar de los elevados riesgos. Varios bancos que firman el principio de Ecuador, como Itaú y Bradesco, no entraron en Belo Monte como bancos repasadores de préstamos del BNDES, pero la Caixa Económica, que también firma los principios de Ecuador, entró. Los dos primeros bancos que mencioné no entraron porque han entendido que Belo Monte no atiende a los principios de sostenibilidad estipulados en el acuerdo. La cuestión es saber como la Caixa, que es un banco público federal, entró en ese contexto. Además, hay el tema del fondo de previsión social de los servidores, y la cuestión de la política socioambiental del BNDES, que aún es asunto que requiere mayor debate. El BNDES prevé guías sectoriales de directrices socioambientales respecto a varios sectores. Ya las hay sobre ganadería, pero sobre hidroeléctricas aún no. Hay el tema de la política de responsabilidad socioambiental de impurezas, como la de la propia Vale que también merece un debate más profundizado. Un importante tema que inclusive estamos discutiendo en el GT Infraestructura es el de las usinas plataforma como modelo supuestamente capaz de evitar los problemas crónicos de los embalses. En esta diapositiva vemos algunos puntos señalados rápidamente, por ejemplo, usina plataforma, basada en una idea de usina en el océano, que tiene alrededor de 175 operarios, mientras un embalse tiene de 10 a 12 mil operarios. Para terminar, hablaré sobre desafíos, entre los cuales el de democratizar el planeamiento del sector eléctrico, abriendo el diálogo entre gobierno, sociedad civil y sector privado, inclusive en el ámbito del Consejo Nacional de Políticas Energéticas, que debería incluir la participación de la sociedad y academia por decreto presidencial, lo que aún no existe. Sobre oportunidades, tenemos el desafío de la eficiencia energética, con ampliación de la escala de energía solar y eólica, biomasa, planeamiento y licenciamiento de hidroeléctricas y metodología del plano decenal de energía y del plano nacional de energía. Actualmente no hay ese espacio de diálogo sobre la política del sector eléctrico. Otro desafío es profundizar el diálogo entre bancos, empresas y sociedad civil sobre impactos de hidroeléctricas, gestión de riesgo, políticas de responsabilidad socioambiental y la retomada del debate sobre infraestructura y sostenibilidad en la Amazonía. Rubens va a hablar un poco de eso, inclusive recordando cosas del pasado, como el Plan de Gestión y Control de la Deforestación, Plan BR-163 Sostenible y el Plan Amazonía Sostenible. Todos estos planes están un poco a la deriva hoy en día. Y una gran cuestión son las estrategias para cuidar de bienes públicos y servicios ambientales, que sustentan la vida a largo plazo. Quería hacer una breve publicidad: hay esta publicación aquí que fue lanzada por un grupo de entidades con investigadores como Célio Bermann, de la USP, y Philipe Feanrside, del Instituto Nacional de Investigación de la Amazonía (INPAR). Tengo 35 ejemplares aquí para los que tengan interés. Y, por fin, una frase que copié de un joven sabio e ilustre paraense, Felício Pontes, que va a hablar hoy por la tarde, sacada de un dicho de la Confederación Indígena Iroquois, en América del Norte, que dice que “para cada deliberación, debemos considerar el impacto de las decisiones para las próximas generaciones”.
Beto Veríssimo (Imazon): Vamos a oír a Marina Amaral, que es de la Agencia Pública y va a hablar de un proyecto para discutir con la sociedad el desarrollo de la Amazonía.
Marina Amaral (Agencia Pública Amazonía): Buenos días a todos. Soy directora de la Agencia Pública, que es el primer centro de periodismo investigativo de Brasil sin fines lucrativos. Creo que es importante decir eso porque trabajo en la empresa desde hace 30 años y nos da mucha independencia el hecho de tener el apoyo de fundaciones que, como nosotros, creen que el periodismo puede tener un papel importante en la cualificación del debate democrático. No tenemos patrones tampoco anunciantes y nuestra meta es profundizar la discusión de los grandes temas nacionales, principalmente con la juventud que se forma a través de internet. Nuestro site es todo creative commons. Además de la reproducción espontánea, que viene directamente de internet, tenemos una red de republicadores estimulados a participar. El trabajo que me trae hoy aquí es un trabajo que bautizamos de Amazonía Pública. Se trata de un intento de transformar la Amazonía en una pauta pública, discutida por toda la sociedad y no sólo por especialistas, inversores y personas que trabajan con eso desde hace mucho tiempo. Conseguimos montar una red de periódicos regionales y nuestros reportajes fueron publicados en escala menor en los periódicos de diversos Estados de la Amazonía, del Nordeste y del Centro-Sur de Brasil. Elegimos tres puntos de la Amazonía para hacer esos reportajes: 1) Carajás, que es la frontera más antigua y donde hay un problema muy serio de desarticulación del desarrollo regional con el polo exportador de minerales, donde tal vez el impacto social sea más relevante que el impacto ambiental, lo cual está demostrado, aunque también haya muchos problemas; 2) la región del Madeira, donde se constató periodísticamente exactamente lo que se habló sobre la práctica del periodismo con personajes reales y escenarios reales. Están acelerando las obras de las hidroeléctricas, y ahora están compitiendo por mercado también, entonces están presionando para liberar un potencial energético mayor. Mientras tanto, las obras en marcha se incrementaron al punto de traer problemas como la falta de puestos en las escuelas y abuso sexual de niños y adolescentes; y 3) el Tapajós, un proyecto que está siendo implementado en Pará. La idea es hacer con que las personas reflexionen sobre esas tres regiones. Tuvimos la preocupación de no simplificar los abordajes. Creemos que quien llora por Belo Monte, que hace campaña, tiene que saber que Belo Monte es una parte de la política energética planeada por el gobierno brasileño, que puso énfasis en hidroeléctricas, presentando el proyecto como aquel con menor impacto de carbono, pero que tiene un impacto muy grande en el territorio. La idea es evitar los abordajes puramente ingenuos de los temas, porque el sentimiento de proteger la naturaleza y la población de la Amazonía tiene una empatía importante en cualquier proyecto, pero creemos que las personas tienen que partir de puntos de vista más sólidos y saber lo que está en discusión. Tenemos el ejemplo de Carajás, en que el mineral de hierro es el mayor producto de la balanza comercial brasileña y tiene un impacto muy grande en nuestra economía, pero la manera como está siendo acelerada la extracción de ese mineral es preocupante, pues de las tres minas de la sierra norte de Carajás, la última se agotará dentro de 25 años. Es un plazo muy corto. Parauapebas, en estos 30 años, se ha convertido en una ciudad de 153 mil habitantes, de los cuales el 52% tienen menos de 29 años. ¿Qué va a pasar en aquella ciudad dentro de 24 años? Porque si Carajás no acaba, pero las minas se van para el Municipio de Canaã, Parauapebas quedará sin los royalties de los minerales dentro de 25 años y ¿qué va a pasar con los que están allí? Nuestra preocupación es analizar los problemas desde el punto de vista social, pues son los problemas más relevantes y hay una cosa muy seria que espero oír de personas que entienden más que yo, que es el tema de las audiencias públicas, de los estudios e informes de impactos ambientales y sociales, que son muy flojos. Sueño con el momento en que las personas acompañen esas audiencias públicas por internet y opinen y hablen, con posibilidad de escucha a los que viven en el área impactada. Pienso que sólo así esos proyectos serán aprobados por la sociedad. Me gustaría que ustedes visitasen nuestra página, porque fue un trabajo hecho durante cuatro meses por tres equipos. Creo que es importante decir que tuvimos que recurrir a la ley de acceso a la información para obtener informaciones claramente públicas como, por ejemplo, la cantidad de minas de mineral de hierro que ya fueron cerradas en Brasil. Sólo conseguimos obtener esa información en el Departamento Nacional de Producción Mineral (DNPM) recurriendo a la ley y a pesar de ello obteniendo como respuesta que no hay información segura respecto al asunto. Para obtener informaciones ambientales de las hidroeléctricas y de las empresas de minería, también tuvimos que solicitar un permiso a la información porque el Instituto Brasileño del Medio Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables (Ibama) dijo que la información era sigilosa. No conseguimos entrevistar ningún miembro de primer rango de ninguna de las empresas involucradas, ni del gobierno brasileño en ninguno de esos proyectos, incluso después de cuatro meses de insistencia. Conseguimos un portavoz de Vale para hablar sobre el nuevo proyecto, pero sólo sobre eso y nada más. Conseguimos hablar con el Instituto Chico Mendes de la Biodiversidad (ICMBio) y con el Instituto Brasileño del Medio Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables (Ibama), pero no conseguimos mantener contacto con el Ministerio de Minas y Energía, ni con el Ministerio de Medio Ambiente, tampoco con la Presidencia. Y uno no llega a ningún lugar así, sin información. La falta de transparencia y de disponibilidad me ha chocado y pude sentir claramente lo que sienten las familias que visitamos durante el viaje, y fueron muchas, pues visitamos más de 40 representantes de movimientos sociales. Y sólo así comenzamos a entender lo que esas personas sienten cuando dicen que no son oídas. Es esta contribución que el periodismo puede traer para ustedes y espero que accedan nuestra página y conozcan un poco nuestro trabajo.
Beto Veríssimo (Imazon): Gracias, Marina. Ahora vamos a escuchar a Túlio Dias, de Agropalma, que es una empresa de dendê con actuación aquí en el Estado de Pará.
Túlio Dias (Agropalma): Gracias, Beto. Buenos días. Mi presentación tiene un guión bastante simple, en el cual la infraestructura fue entendida como logística y servicios públicos que incluyen saneamiento, educación, salud y energía eléctrica. Después hablaremos sobre el tema del marco regulatorio para el desarrollo de la infraestructura en la Amazonía. Agropalma es una empresa amazónica, fue fundada en 1982 y su principal base queda a 200 kilómetros al sur de Belém. No nos sentimos cómodos para hablar de infraestructura para el sector empresarial como un todo, así que hablaremos de la infraestructura para el sector de la palma, con el cual tenemos familiaridad y conseguimos pasar informaciones precisas. Probablemente no debe ser muy diferente en otros sectores, pero tenemos que hacer esa advertencia. En términos de logística, la realidad que encontramos es que hay un mercado amazónico modesto, aunque Beto haya dicho que la población pasó de 8 millones para 30 millones de personas en los últimos años; a pesar de ello ese número es poco porque sólo el Estado de São Paulo tiene muchas personas más y, por eso, el mayor mercado del sector de la palma es la región sureste de Brasil, pese a que eventualmente haya exportación para otros países. Las distancias son muy grandes, tanto dentro de la Amazonía como de la Amazonía para otros centros consumidores. En la Amazonía, para salir de Belém y llegar a Manaus con un producto o materia prima no es fácil. En la realidad hay un cantidad pequeña y precaria de autopistas y vías fluviales. Se habla mucho de lo fácil que es hacer vías fluviales. De hecho lo es, pero las pocas que existen funcionan inadecuadamente. Tenemos los ríos, pero la estructura de puertos es ineficiente y cara. Agropalma tiene la experiencia de tener una terminal en la margen del río Pará y es más caro operarla que alquilar, por ejemplo, algún punto en el puerto de Santos. No sé explicar porque eso acontece. Tenemos también una cantidad modesta de ferrocarriles, lo que sería una alternativa a las autopistas. Esa realidad hace con que tengamos un nivel de incertidumbre elevado, tanto en la hora de facturar algún producto para el cliente, como en la hora de recibir los suplementos. Las empresas dependen de fábricas, que necesitan recibir piezas de reposición; las fincas y plantaciones necesitan recibir piezas de tractor, abonos y la única certeza que hay es que no van a llegar a la hora. Eso implica elevar los costes de producción, disminuyendo la competitividad de las empresas de palma que actúan en la región, en comparación con la competencia del sureste asiático y de Colombia, por ejemplo. Sobre el tema de la logística tenemos algunos potenciales: los ríos navegables. A pesar de la infraestructura deficiente, entendemos que es un activo importante para la Amazonía porque es un transporte barato, con baja emisión de gases. Conseguimos usar un poco de esos ríos regionales en el sector de la palma y circular el aceite en las regiones próximas de Belém. Pero existe también potencial de producción de productos específicos que sólo aquí en la Amazonía conseguimos producir. Un ejemplo de eso es la propia palma, que depende del clima que hay aquí. Hay otros productos regionales, con potencial para ser consumidos en el resto del territorio brasileño y en el mundo, pero dependen de la infraestructura para llegar con calidad al consumidor. Concluyendo la parte de la logística: tenemos un gran desafío en el área de servicios públicos, sobretodo saneamiento básico y suministro de agua potable, destino adecuado de las aguas residuales, educación y salud. Los levantamientos socioeconómicos de la región productora de palma muestran que saneamiento, educación y salud son muy deficientes. El nivel de escolaridad de la población es pequeño (me refiero a la región próxima a Belém, un poco hacia el sur), el acceso a la salud es difícil, porque el servicio de salud es precario y el saneamiento básico es prácticamente inexistente. Eso es un desafío de infraestructura que interfiere directamente en las empresas, porque se refleja en el nivel de calificación de las personas en la región, considerando que no se consigue gente con capacidad de análisis crítica, que trabaje de forma satisfecha y motivada si la región en que vive tiene un conjunto de deficiencias que la población no consigue sanar a lo largo de los años. Interfiere también cuando se intenta conseguir atraer personas cualificadas de fuera. Las personas que ya están acostumbradas con un nivel de infraestructura mejor tienen una dificultad muy grande al venir para acá. Es difícil contratar un ingeniero de Belém para trabajar a 200 kilómetros al sur, en el Municipio de Tailandia. A veces es más fácil traer un ingeniero de Minas Gerais que uno de Belém, porque la persona de aquí ya conoce la realidad y acaba optando por quedarse en la capital. Para finalizar, aunque no actuemos en el sector de infraestructura, sentimos que existe una deficiencia grave en las políticas que regulan la implementación y la operación de emprendimientos en general y, en particular, los de infraestructura. Los colegas aquí mostraron casos de hidroeléctricas y otros emprendimientos que hasta hoy provocan el caos en determinadas obras, en determinados locales de la Amazonía. Eso es un problema tan primario, tan primitivo, que otros países ya resolvieron hace cien años mientras nosotros aún vivimos esa realidad. La población y las empresas, como clientes de esos servicios, se quedan intranquilos porque son temas básicos de atendimiento a la legislación laboral, condiciones de vivienda adecuada y regulación de licenciamiento ambiental, por ejemplo. No es raro que el Estado conceda una licencia y después el propio Estado, bajo la figura del Promotor de Justicia, diga que la licencia fue concedida de manera irregular, después viene un juez que entiende lo contrario y dice que la licencia es legítima y concede una medida cautelar. Eso genera una incertidumbre muy grande para la Amazonía y su población en general, así como para las empresas, lo que en nuestra opinión perjudica la calidad de las inversiones que vienen para acá. Los emprendedores serios que quieren venir para aquí y desean cumplir la legislación laboral y ambiental en un emprendimiento a largo plazo, miran las opciones para instalar su emprendimiento y acaban optando por regiones donde la situación es más estable, donde el nivel de incertidumbre es menor. Ya el emprendedor aventurero, que quiere maximizar ganancias y para eso acepta asumir grandes riesgos, mira hacia la Amazonía y cuando visualiza cierta confusión, piensa que puede sacar ventaja de la situación. Es esta nuestra visión sobre el tema de la infraestructura aquí.
Beto Veríssimo (Imazon): Gracias, Túlio. Voy a pasar ahora para Rubens Gomes, del Grupo de Trabajo Amazónico (GTA).
Rubens Gomes (GTA): Buenos días a todos. Quiero usar un estudio de caso para ayudar al Foro a hacer una reflexión. Divido eso en una estrategia interna, para que podamos conversar y hacer una evaluación inclusive de la participación y de los compromisos que nos llevaron a existir como Foro de diálogo, en nuestra discusión inicial de crear un ambiente de buenas prácticas para la Amazonía, así como también una estrategia externa, aprovechando la rutina del Foro de traer grandes periodistas para los eventos. Ciertamente hay gestores públicos y tomadores de decisión aquí dentro, pero no voy a entrar mucho en el mérito del caso específicamente. Para mi presentación cogí tres o cuatro diapositivas prestadas del Instituto de Investigación Ambiental de la Amazonía (IPAM). “A” es una colega que trabajó bastante con nosotros en ese proceso, y yo digo con propiedad de la iniciativa porque el Grupo de Trabajo Amazónico (GTA) coordina el proyecto de fortalecimiento de la sociedad civil en el plan de desarrollo de la BR-163. En 2002, cuando fue anunciado el asfaltado de la autopista BR-163, que empieza en el Río Grande do Sul y va hasta Santarém, el trecho Cuiabá-Santarém estaba totalmente desprotegido de salvaguardias socioambientales, lo que ocasionó una gran especulación inmobiliaria y, con la llegada del agronegocio, propició un bolsón de miseria alrededor de las ciudades. Eso hizo con que los movimientos sociales, la academia y el Ministerio Público creasen un clamor social que llamó la atención del gobierno. Hubo una negociación entre 2002 y 2004, en que el gobierno puso un freno, y en 2004 se empezó a construir un plan de desarrollo oyendo a los afectados e incomodados. Se preguntó a la sociedad como hacer una gran obra dentro de la Amazonía sin generar tantos impactos, evitando la retirada de las poblaciones tradicionales y sin que los trabajadores rurales fuesen forzados a desplazarse, manteniendo la gran masa forestal y creando una estrategia de distritos forestales y mosaicos de Unidades de Conservación. Se empezó a proteger el medio ambiente para que la gran obra fuese ejecutada. Eso fue posible porque hubo una movilización social muy grande y un interés del gobierno en oír a la sociedad y construir salvaguardias que permitiesen que la obra aconteciese, pero con una mitigación de los impactos socioambientales. En 2004 empieza el desarrollo del plan con el envolvimiento de catorce ministerios. ¡Imaginen lo que es traer tantos ministerios para una región! ¡Es una cosa fantástica, que debería ser común, pero no lo es! Como era un caso específico, con varios sectores interesados en la obra, fue necesario que el gobierno respondiese a la sociedad con rapidez y eficiencia de movilización. Sobre la situación actual, en el año pasado hicimos un gran encuentro en Santarém con los líderes del trecho Cuiabá-Santarém y nos dimos cuenta que existía mucho descontento en los movimientos sociales y en aquellos que se veían dentro del plan de desarrollo, pero no conseguían decir que sus anhelos habían sido atendidos. Así, contratamos una consultoría para hacer un análisis cuantitativo de las metas ejecutadas del plan de desarrollo y, para nuestra sorpresa, ninguna meta social del plan había sido ejecutada por el gobierno. Eso provocó una reunión en el gabinete de la Presidencia con diversos ministerios y motivó una nueva apertura de diálogo. Hay grupos cerrando la BR 163 en varios trechos porque a pesar de la negociación el gobierno no atendió las reivindicaciones, y ahora los movimientos locales están actuando por impulso porque es la única forma de presionar al gobierno. Creo que esa desobediencia civil es una necesidad de llamar la atención para que las metas sean ejecutadas por el gobierno. Mi ansiedad sobre el tema es que aunque el gobierno considere el proceso de la construcción de la BR-163 como exitoso, porque hizo con que la sociedad participase de la construcción del plan de desarrollo, no se adoptó esa metodología en la creación de otras grandes obras. Puedo citar el caso de Xingu y Tapajós. Estoy negociando constantemente con la Casa Civil y con otros Ministerios para rescatar esa metodología, porque la lección aprendida no puede ser desperdiciada. Eso fue construido con mucha discusión, fueron necesarios cuatro años de diálogo para que el proceso empezase a ser implementado. Hoy los errores serían menores, pero infelizmente la prisa por hacer las cosas ha llevado al gobierno a dispensar la metodología. ¿Dónde está nuestro papel en esa historia? ¡Somos responsables por la construcción de políticas públicas! ¡No podemos pasar la vida hablando para nosotros mismos! Confieso a ustedes que tuve una enorme frustración hoy por la mañana al ver la ausencia de las empresas en este evento. Eso nos deja en una posición incómoda, porque lo que nos motivó a hacer ese Foro fue la idea de crear un ambiente en que todos los actores interesados en el desarrollo de la Amazonía pudiesen participar de un diálogo franco y honesto, en la búsqueda de soluciones para los problemas comunes y, así, haciendo que las políticas públicas sean adecuadas al desarrollo que queremos y necesitamos. No son sólo los movimientos sociales que presionan al gobierno para hacer política pública, el sector empresarial también tiene poder, tal vez incluso más fuerte que el nuestro, para hacer con que el gobierno cree políticas públicas adecuadas. Tenemos que hacer la fusión de los intereses volcados hacia la garantía del ambiente saludable y de los derechos de las poblaciones para que haya una práctica bajo control, que posibilite un desarrollo justo. El levantamiento de inversión prevista para la Amazonía hasta 2020 estaba estimado en R$220 billones, pero ya se habla de R$500 billones. El tema es que las inversiones previstas son tan grandes que sobre ellas es necesario haber control y participación social. No hay negocio exitoso, en ninguna hipótesis, al lado de una sociedad fracasada.
Beto Veríssimo (Imazon): Vamos a abrir el turno para entre tres y cinco intervenciones.
João Meirelles (Peabiru). Buenos días. Hoy hice una propuesta que expongo aquí para la mesa, para que tratemos sobre un fondo soberano para la Amazonía. Estamos hablando en el Pré-sal de un fondo soberano, pero no estamos pensando en un fondo para esas obras en la Amazonía. Esa sería una propuesta para salir del diálogo con el alcalde o gobernador y pensar en un diálogo de nación, porque el enfrentamiento de esos temas también tiene que ser tratado a largo plazo.
Silvana Macedo (Conservación Internacional): Un poco estimulada por la provocación de cada uno de ustedes, me gustaría hacer un cuestionamiento. Lo que estamos observando durante estos últimos años con la intensificación de obras en la Amazonía es que no hay casi ninguna participación social en el proceso, en ningún momento. En los procesos de consulta pública la sociedad afectada es muy mal asesorada sobre la influencia de los intereses privados y del Estado involucrados. Con eso, tenemos condiciones fragilísimas aplicadas a los grandes proyectos, no tenemos control sobre la ejecución de esas condiciones, tampoco control social sobre los recursos de los fondos de compensación. Un poco en la línea de la provocación de Rubens, me gustaría saber lo que pensamos y ¿qué podemos hacer para efectivamente ayudar a la sociedad especialmente impactada para realmente tener control social sobre los impactos de esas grandes obras?
Mário Assunção (Asociación Tradicional de los Herederos del Terreno São Lourenço del Municipio de Barcarena): Buenos días a todos. Mi pregunta es para Marina. Usted dijo que las entidades deberían estar atentas para el Factor de Incremento Anual (FIA) y para el Estudio e Informe de Impacto Ambiental (EIA-RIMA), pero me gustaría que usted reforzase esa idea sobre el control social. Me gustaría preguntar también si la Agencia Pública ya hizo algún reportaje en el Bajo Tocantins, porque Barcarena también tendrá vía fluvial. Me gustaría que usted hablase mejor de ese tema del control social porque normalmente llegan y dicen que van a ocupar un área sin pedir permiso. Dicen solamente “salgan del medio porque estamos pasando”.
Marcelino Carmo (Estudiante de la Universidad do Estado de Pará - UEPA): Me gustaría preguntar para Marina. Usted habló sobre el hecho de que los representantes de los movimientos sociales no son oídos. Un evento como este sería una buena ocasión para dar oportunidad a esos representantes. Estuve en un evento la semana pasada en la Universidad Federal de Pará (UFPA) en que fueron tratados temas sobre la etnobiodiversidad en la Amazonía y algunas personas propusieron una amplia discusión con la sociedad sobre el embalse de Belo Monte que está siendo construido, no sólo por la cuestión energética, sino también para tornar los ríos navegables y para dar salida a la producción de minerales de áreas indígenas. ¿Usted sabe si eso procede?
Amélia Gonzalez (O Globo): Echo de menos la presencia del poder público en la mesa, porque cuando oigo a Túlio como representante de una empresa hablando, tengo ganas de decir que en Suiza no hay esos problemas, pero tampoco hay recursos naturales, entonces debe ser más fácil trabajar allá. Me pregunto ¿dónde está el poder público para hablar con nosotros? Porque si no está, quedaremos hablando con nosotros mismos. Participé del inicio del Foro en 2007 y hoy estoy echando de menos no sólo el poder público, sino también las empresas que deberían venir aquí no para hacer quejas y sí para dar algún tipo de contribución.
Caio Magri (Ethos): Buenos días a todos. Me gustaría preguntar a Marina. Tuvimos este año un escenario muy positivo de avances desde la perspectiva de ampliación de la transparencia y del control social. Tenemos en vigor la ley de acceso a la información y tuvimos la Conferencia Nacional de Transparencia y Control Social. Mi cuestión es: en su evaluación, ¿los movimientos sociales y organizaciones se están apropiando adecuadamente de esos instrumentos, que son fundamentales para ejercer control social y promover la transparencia del Estado?
Beto Veríssimo (Imazon): La dinámica será la siguiente: Marina tendrá 4 minutos porque hubo muchas preguntas para ella y Rubens, Túlio y Brent podrán tener hasta 3 minutos para comentar.
Marina Amaral (Amazonía Pública): Empezaré por la última pregunta, que creo que es muy importante, y es como puedo contribuir como periodista. Creo que todos nosotros aún nos estamos apropiando de esos mecanismos de la transparencia y de la ley de acceso a la información, pero me quedé muy decepcionada con el primer uso que hice de esa ley, porque percibimos que no hay un patrón de atendimiento, varía conforme el órgano. Por ejemplo, en el Departamento Nacional de Producción Mineral, la persona que respondió por la ley era el mismo asesor de prensa que me estaba “camelando” desde hace dos semanas. Incluso publiqué la respuesta con su nombre, porque me pareció muy gracioso su intento de proteger el órgano. Es difícil comprender, pero él cree que está protegiendo el órgano y está privando a la opinión pública de un hecho importante, que en este caso era la información sobre el cierre de las minas, que se trata directamente de la palabra legado: ¿qué va a quedar? ¿Y cuál es el futuro que viene de allí? Creo que los movimientos sociales no son interlocutores de la prensa. La prensa considera que el movimiento social sólo habla tonterías. Veo eso en general, si leemos cualquier reportaje sobre la Amazonía, no veremos el punto de vista del movimiento de los quilombolas en Maranhão, de los afectados por la Vale, que son las personas que están trabajando con el Ministerio Público. Por veces vemos incluso las organizaciones mayores, como Greenpeace y algunas otras, pero las menores, nunca. Otro tema que me impresionó, y que creo que está muy relacionado con la falta de transparencia, es la judicialización de los procesos. Todos tienen que ir al Ministerio Público y entrar con una Acción Civil Pública para conseguir indemnización del igarapé1 contaminado en su tierra. No hay un Foro ni una manera de articular a las personas para que ellas puedan conversar en el cotidiano. Lo que me doy cuenta es que la prensa tiene un papel muy importante en el control social y que ejerce ese papel sobre el gobierno, pero no sobre las empresas: hay una relación clara con el tema de los anuncios, pero el problema también tiene origen en una visión antigua. Por ejemplo, si cogemos un reportaje sobre economía, podremos ver que son exactamente las mismas personas hablando todo el tiempo, en todos los periódicos. Lo que no abre espacio para visiones alternativas de personas que tienen incluso más legitimidad para hablar, que son aquellas que viven en el lugar donde están siendo afectadas. Y eso se refleja en todo, porque cuando hay una Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI) o un juicio de los Tribunales Superiores en la televisión, todo el mundo lo acompaña, pero cuando tenemos grandes cuestiones como la reforma de un corredor de exportación de 12 billones de dólares, que afecta a 1 billón de personas, nadie sabe que eso está aconteciendo. Creo que de un lado tenemos esos instrumentos de acceso a la información, pero ellos sólo funcionarán con la cobranza cotidiana, con todas las personas, la prensa y los organismos sociales permanentemente solicitando informaciones. Por otro lado tenemos que aprovechar ese espacio que internet ofrece, que es un espacio público de discusión, para suplir las carencias de la prensa en su visión de mundo.
Rubens Gomes (GTA): Voy a hacer un comentario sobre el discurso de Marina. No estoy de acuerdo con que los movimientos sociales de la Amazonía no sean cualificados y capaces de manifestar una opinión o de hablar con la gran prensa. No es eso.
Marina Amaral (Amazonía Pública): ¡No dije que no son capaces! Dije que no son oídos.
Rubens Gomes (GTA): Lo que pasa es que hay periodistas y periodistas. Hay los que saben buscar la noticia y los que no saben. Hay periodistas vinculados a sus empresas, que a su vez están conectadas a grupos e intereses económicos que no pueden ser divulgados, es decir, hay que analizar eso con cuidado. Pero el tema del control social es lo que falta por hacer en Brasil. Ese no es un legado exclusivo de los movimientos sociales, ni del Ministerio Público, es de todo ciudadano pues es el ejercicio pleno de la ciudadanía. Tenemos que empezar a incomodarnos y dejar de ser extremamente tolerantes con los crímenes ambientales, al punto de permitir que las leyes no repercutan, porque la ley no repercute cuando la sociedad no quiere. Cuando la sociedad vigila y cuida, la ley no deja de hacerse cumplir. Entonces el control social sólo será consolidado en este país cuando cada persona se convierta en un ciudadano responsable. No existe el problema del otro, ¡el problema es nuestro! Mientras la sociedad crea que lo que están haciendo con los indios no es su problema, no tendremos control social. Control social es cuando uno es responsable por todo. Eso sí es ciudadanía plena.
Túlio Dias (Agropalma): Me gustaría aprovechar el comentario de Amélia, que es muy pertinente, y que cuestionó el hecho de que hablemos sólo de los problemas y de los desafíos. Considerando el sector en el cual actuamos, somos clientes en el área de infraestructura. No reflexionamos sobre lo que podríamos contribuir respecto a la infraestructura, principalmente esa infraestructura pesada de carreteras, puertos, ferrocarriles, porque, de hecho, nunca pasó por nuestra cabeza actuar en esa área. Seguramente una empresa responsable desea, estimula y debe presionar a las entidades competentes para que, cuando haya implementado esa infraestructura, pueda hacerlo de una forma adecuada. Claro que cada organización y empresa tiene su poder de actuación. Por ejemplo, si algún día, en nuestra región, en la infraestructura que usamos ocurre algo que consideramos inadecuado, la empresa usará lo poco de la influencia que tiene para exigir una explicación y cambios. Si eso será exitoso o no, no lo podemos garantizar, porque en realidad la fuerza que una sola organización tiene para movilizar la actuación de un determinado segmento del gobierno o de un grupo de empresas es pequeña. Lo que vemos es que ONGs y movimientos sociales, cuando están bien preparados, tienen poder de acceso a la media. Si la media no va hasta el movimiento social, pero tiene interés en determinado asunto, ellos consiguen de forma muy eficaz movilizar la media y formar opinión. Vean el caso de Belo Monte y la repercusión que tuvo en internet. Entendemos que, en caso de interés conjunto sería interesante que empresas y movimientos sociales presionasen a quien fuese para alcanzar un objetivo común. Estamos intentando hacer algo en ese sentido, pero a pesar de que el concepto sea bueno, en el momento de operacionalizar no es tan sencillo. Pero sabemos que es posible cambiar y confiamos en los resultados.

Brent Milikan (International Rivers): Rubens destacó mucho el tema de la participación social respecto al Plan BR-163 y otras personas también enfocaron esa cuestión de la participación y control social, especialmente esa idea de oír a las poblaciones afectadas por grandes emprendimientos. Sólo quería señalar que la iniciativa del Plan BR-163 fue un intento de crear un punto de inflexión, un nuevo paradigma de diálogo con la población no sólo sobre los impactos de la obra. Inicialmente, había la noción de que la infraestructura debería partir del concepto de logística de lo pequeño, o sea, qué tipo de infraestructura el pequeño productor y las pequeñas y medianas empresas necesitan para posibilitar sus negocios y fortalecer sus bases de sustentación. A veces no se trata de pavimentar una BR-163, porque es una carretera de ámbito local lo que está faltando. O entonces es importante facilitar un punto para que las canoas atraquen, por ejemplo. Había esa noción en el ámbito de la BR-163, la de que sería un piloto del Plan Amazonía Sostenible (PAS), pero eso, infelizmente, sobretodo a partir de 2007, cayó en el olvido debido al tema de correlación de fuerzas dentro del propio gobierno, desde mi entendimiento. Además de la cuestión de la infraestructura, también se tenía la idea de que el tema de la infraestructura tenía que “dialogar” con otras políticas públicas relacionadas con el ordenamiento territorial, fomentando la actividad productiva y sostenible, valorando el bosque en pie, promoviendo una política de inclusión social, inclusive la de generar empleo, juntamente con salud, educación y seguridad pública de una forma creativa. Creo que eso fue un diferencial. Lo que tenemos hoy, además de menosprecio por ese cambio de paradigma y la frustración de la sociedad civil que siente los efectos de eso, es un proceso en que no hay espacios -como Silvana planteó- de participación desde el inicio. Si estamos hablando de embalses, estamos hablando de una situación en que las decisiones políticas son tomadas a partir de un inventario de las cuencas -hecho generalmente por la Empresa de Investigación Energética (EPE) o por la Eletrobrás junto con empresas privadas- en que el aspecto socioambiental, inclusive los impactos acumulativos, no son efectivamente analizados y no hay proceso de consulta previa a pueblos indígenas y otras poblaciones tradicionales. A partir de esos estudios, que son aprobados por la Agencia Nacional de Energía Eléctrica (ANEEL), es que se entra en el plan decenal de energía, en el PAC y así en adelante. Sobre el tema del Estudio de Impacto Ambiental: francamente, es pura fachada. La decisión política ya fue tomada, y ese es el problema con los técnicos del Instituto Brasileño del Medio Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables (IBAMA), de la Fundación Nacional del Indio (FUNAI) y de otros que suscitan las mismas cuestiones. No es que todos los emprendimientos sean malos, pero algunos tienen problemas serios desde la concepción, pero cuando esas cuestiones son levantadas hay una presión política, inclusive con la dimisión de funcionarios e incluso del presidente del Ibama, porque la obra va a salir de cualquier forma. El BNDES, la Caixa Económica y otros órganos sufren la misma presión. El coste en términos de las instituciones democráticas tal vez sea uno de los aspectos más preocupantes y el tema de la participación de la gobernanza, en ese contexto, es absolutamente fundamental. Lo que vemos actualmente en determinadas obras es que el criterio es más político. Alfredo Nascimento quería pavimentar la BR-319 y la BR-163 dejó de ser prioridad. ¿Qué trae más desarrollo de una forma inclusiva, justa y sostenible? ¿Qué obra dialoga con ese concepto de desarrollo y no sólo con una lógica más privada? Creo que ese es el gran desafío. Sobre el tema de acceso a informaciones, creo que es un gran avance en Brasil y en otros países, sin embargo necesita ser perfeccionado. Nuestra experiencia con la Caixa Económica de pedir informaciones inclusive sobre la aplicación del principio de Ecuador y análisis de viabilidad económica respecto a Belo Monte fue una ‘no respuesta’. El BNDES tiende a invocar sigilo bancario para cualquier cuestionamiento sobre el análisis de viabilidad económica, como los impactos socioambientales dimensionados y analizados. Inclusive fue entregada ayer una carta a Luciano Coutinho levantando ese tipo de tema respecto a la aprobación del mayor préstamo de la historia de los 60 años del BNDES, anunciado la semana pasada, de 22,5 billones para Belo Monte (complementando los 2,9 billones que ya fueron aprobados en préstamos puente). Descubrimos que el segundo préstamo puente había sido aprobado utilizando la ley de acceso a la información junto al BNDES, porque no había sido anunciado oficialmente. Por último, sobre el periodismo y complementando lo que dijo Marina, creo que ir a la región y conversar con las personas es fundamental. Ya ví eso con colegas, como por ejemplo con André Borges, un colega de Valor Económico2, que fue conversar con las personas en el Tapajós y eso dio otra dimensión a su trabajo. Los periódicos deberían apoyar y dar incentivo a los periodistas para hacer el trabajo investigativo, ir a fondo al analizar los temas. Para evitar un tratamiento superficial de Belo Monte y en algunos casos, el periodista debería ir allá, oír a todo el mundo, conversar con la gente y entender lo que está pasando. Creo que así los periodistas traerían aquella gran contribución para el debate dentro de una sociedad democrática como la nuestra.
Beto Veríssimo (Imazon): Quiero hacer dos registros: primero, que el asunto sobre infraestructura continuará siendo discutido por la tarde y creo que vamos a hablar sobre la infraestructura que queremos o que algunos quieren, es decir, no será una visión monolítica de la infraestructura. Este panel está discutiendo mucho el proceso y hasta ahora no hablamos del modelo ideal. Hay un plan diseñado para la Amazonía ser proveedora de minerales, energía, petróleo, gas, granos y aceites. Es ese modelo que está siendo implementado, independiente de que el proceso sea bueno o no. Se puede perfeccionar el proceso y el resultado serán las mismas obras, aunque con costes diferentes. La cuestión es saber si el coste social y ambiental va a ser incluido. Sólo para recordar que aún no estamos tratando de ese tema, pero tal vez sea interesante que este panel se concentre en la cuestión del proceso. Una sugerencia acerca del tema de la transparencia podría ser hacer un ranking de las entidades públicas respecto al primer año de la ley de transparencia. Eso es un proceso democrático y tenemos que empezar a dar un coste político para quien no está siendo transparente y premiar aquellas instituciones públicas que están cumpliendo su papel.
Kalil Farran (Camargo Correa): Me gustaría resaltar dos discursos, el de Rubens y el de Túlio. No tengo potestad para hablar en nombre del sector privado, pero Rubens, es verdad, no existen empresas de éxito en sociedades que fracasan. La responsabilidad sobre el modelo de desarrollo en el 50% del territorio que aún falta ser ocupado es de todos nosotros, del sector privado, de los órganos públicos y del tercer sector. El gran potencial de recursos naturales está aquí e, inevitablemente, todos los programas gubernamentales estarán aquí. Creo que Túlio señaló tres grandes temas que son muy importantes para nosotros. Las grandes máculas y problemas sociales no acontecen cuando el sector privado de la economía llega, ellos son de base, preexisten. Cuando uno habla sobre los desafíos de infraestructura, las grandes áreas en las cuales serán implementados proyectos en Brasil hoy tienen deficiencia de saneamiento, educación y salud. Hay una cuestión básica de cualificación de las poblaciones para atender a esas demandas de desarrollo, pero hay también la cuestión de la incertidumbre del Estado. Son temas que todos nosotros tenemos que enfrentar. Eso es un proceso de construcción y de evolución que estamos experimentando. Quería hacer un planteamiento para Marina dentro de ese proceso colaborativo. Creo que es importante resaltar las grandes y buenas iniciativas. ¿Usted conoce el programa Na Mão Certa y los programas Grandes Obras pela Infância y Madeira Sustentável ? Son programas desarrollados por el sector privado en colaboración con el Tropical Forest Trust (TFT), que está aquí, y con el sector público. Existe hoy un trabajo desarrollado por el sector privado con el Ministerio de Desarrollo Social que se anticipa al tema de la cualificación. Dos de las usinas que entrarán en subasta en diciembre ahora ya tienen, por iniciativa del sector privado, cualificación previa de la población para intentar minimizar los impactos. Así pues, creo que también es un papel nuestro resaltar las grandes y buenas iniciativas que el sector privado, en colaboración con ONGs y el sector público, está desarrollando. Gracias.
Aurélio Viana (Fundación Ford): Concordando con la pregunta más general que Beto hizo voy a hablar sobre “el procesal”. Y en el “procesal”, cuando hablamos de Amazonía hay algo que podemos pensar como condición social para la participación de la población. Creo que aquí, en la mayor parte de los casos, hay algo que no acontece antes de esos grandes emprendimientos y que tal vez deba ser considerado – o por lo menos, me gustaría oír de ustedes de la mesa – que es el proceso de reglamentación agraria, que garantiza el derecho territorial de las comunidades antes de la llegada de los grandes emprendimientos. Creo que, sin exageración, eso contribuiría mucho para el proceso de participación en sí. Y, por fin, la última pregunta: ¿cómo ustedes ven las profundas alteraciones que están ocurriendo ahora en todos los Códigos que se refieren a esa temática? ¿Cuál es la influencia que eso tendría sobre el proceso del cual estamos tratando?
Elis Araújo (Imazon): Buenos días. Quería hacer una observación porque quedé muy incomodada con el discurso de Túlio cuando él dijo que el sector privado viene aquí para invertir en la Amazonía y encuentra este escenario de caos e inestabilidad, como si eso atrajera aventureros e irresponsables. No creo que sea así. Creo que el sector privado cuando viene aquí, sabe que va a encontrar un ambiente debilitado, con muchas carencias. No podemos usar ese discurso para decir ‘eso aquí ya está un desorden, ¿cómo traeré un emprendimiento que necesitará de millares de trabajadores para una ciudad que ya no tiene infraestructura para atender de forma satisfactoria ni a sus ciudadanos’?. ¿Cómo imponer a esos trabajadores una realidad aún peor porque si ya no hay escuelas, puestos de salud ni para atender a la población local, cómo traeré algunos millares más para este mismo caos?’ Creo que hay que tener responsabilidad. Ustedes que tienen el dinero, tienen como cuestionar y negociar de forma más eficiente con el gobierno para entender como pueden actuar en territorios cuya infraestructura aún no fue construida. Ustedes tienen que participar de ese proceso.
Paul Litlle (Consultor del Ibama): Una pregunta para Brent. Él mencionó rápidamente los principios de Ecuador. Me gustaría saber cuáles son los principios y quien los elaboró.
Girolamo Treccani (Profesor de la Universidad Federal de Pará - UFPA): No se hace desarrollo, sea sostenible o no, sin información. Por lo tanto, me gustaría mencionar una vez más la ley de acceso a la información porque nosotros abogados solemos decir que hay ley que repercute y ley que no repercute. Esta no está repercutiendo y nosotros somos culpables – nosotros como sociedad, academia y ciudadanos. Por lo tanto, más que una pregunta, quiero hacer un desafío a todos. Esa ley está en vigor desde hace seis meses y una semana y ella tiene dos vertientes fundamentales para que se pueda obtener información: la primera son los sites que deberían dar informaciones. Si miramos los sites, sea del Gobierno Federal o de los varios Gobiernos Estatales, con rarísimas y muy honorables excepciones, ¡son una porquería! No hay nada allí, nadie sabe de nada. Además tenemos que tener una contraseña de acceso. ¿Por qué el ciudadano habría de tener una contraseña de acceso para saber aquello que el poder público debería decir? La segunda vertiente son las informaciones solicitadas por nosotros. En los pocos intentos que hice la respuesta es que no está disponible, que no se sabe o, peor, la Receta Federal dice que no da información sobre el catastro rural debido al sigilo fiscal. ¿Cómo es sigilo fiscal una información que debería estar disponible desde 2010? Me gustaría lanzar un desafío: ¿por qué no “bombardeamos” al poder público con preguntas? Nosotros, de la UFPA, del Programa de Posgrado en Derecho estamos programando un seminario para discutir esa ley dentro de algunos meses. Pero no será útil discutirla si no hacemos con que ella repercuta. Al contrario, será una buena iniciativa más que será olvidada y, seguramente, el poder público, en sus diferentes vertientes, va a adorar ese olvido. Gracias.
Beto Veríssimo (Imazon): Estoy de acuerdo con que es siempre bueno tener en la mesa pluralidad de posiciones y es bueno, claro, tener al gobierno porque buena parte de los recursos que están siendo financiados en esa aventura de infraestructura son públicos, entonces creo que es una buena sugerencia. Ya tuvimos la presencia del gobierno en nuestros debates en años anteriores y esa discusión sobre el tema de la infraestructura no es novedad y tiene muchos ángulos, pero creo que es un buen momento para traer el BNDES, que es el banco que de hecho financia buena parte de esa estructura. Daré tres minutos para que cada uno de ustedes conteste y haga sus consideraciones finales.
Rubens Gomes (GTA): Me gustaría continuar con la provocación y llamar la atención de todos sobre la necesidad de fortalecimiento de un espacio como este. El Foro sólo tiene sentido si conseguimos traer todos los actores que están involucrados en el proceso de desarrollo del país, y de la Amazonía especialmente. Eso fue lo que nos motivó a construir este espacio para poder crear acuerdos, protocolos, ayudar en las políticas públicas, crear un ambiente realmente favorable a las buenas prácticas, capaz de garantizar el buen uso de los recursos y respetar la sociedad y los derechos de los trabajadores. Es en esa perspectiva que el Grupo de Trabajo Amazónico (GTA) cree que es importante caminar y clama a los representantes de los sectores, en especial Ethos, para reforzar la participación del segmento privado en el Foro y continuar esa lucha y movilización. Está aquí la nueva directoria del Consejo Nacional de Recolectores de Caucho (CNS), Joaquim Belo, que acaba de ser electo, Manoel Cunha y Júlio Barbosa. El Grupo de Trabajo Amazónico (GTA) también está aquí presente con su directoria. Los movimientos de la Amazonía y las mayores redes están movilizadas y necesitamos continuar movilizando nuevos miembros para que sea posible contribuir para el desarrollo de la Amazonía. No es posible esperar que las cosas acontezcan y después intentar resolverlas. Es fundamental que la sociedad se organice. Creo que el Foro no puede huir de ese foco, y tiene que ser fortalecido. Así, las grandes empresas, los movimientos, la academia y toda la sociedad tienen que estar aquí para que podamos de hecho discutir un modelo - ahora sí, Beto - porque si hoy paramos para discutir un modelo, las cosas ya están aconteciendo y no están aconteciendo en el modelo que queríamos o en aquel que sería el mejor. Es por esa razón que estamos discutiendo más el proceso, para intentar aprovechar las oportunidades del aprendizaje colectivo y evitar retrocesos. No podemos caminar para el retroceso y necesitamos estar atentos al proceso de desmontaje, de cambio de los códigos, que sólo empezó por el Código Forestal. La sociedad necesita moverse y el Foro Amazonía Sostenible es una gran herramienta en ese sentido.
Brent Milikan (International Rivers): Comenté con Beto ahora que el gran aliciente del proceso de movilización de los movimientos sociales y de otras organizaciones de la sociedad civil respecto a la BR-163 es saber cual es el desarrollo que queremos, es decir, es una discusión sobre el modelo. No es sólo prevención y control de impactos, sino también el tipo de desarrollo que queremos en nuestro territorio, como tener más calidad de vida, más justicia e inclusión social con sostenibilidad y dinamismo económico. Eso tiene relación con el tema que Aurélio recordó sobre regularización agraria y ordenamiento territorial en general. Es decir, en aquel proceso de discutir cuál es el desarrollo que queremos, el primer tema levantado fue asegurar a las poblaciones más vulnerables los derechos de acceso a los recursos naturales, defenderlas de un proceso de migración, de especulación agraria, de invasión de tierras, de conflictos y violencia por la tierra, para que esa obra pudiese ser potenciada como eje de desarrollo sostenible y no de muerte, conflicto y desgracia. El tema agrario es fundamental como parte de las políticas públicas. Otro elemento del que me acordé, y del cual Rubens también habló, fueron las cadenas productivas ligadas a las poblaciones locales, apoyo político de viabilidad de toda la cadena - desde el manejo hasta el mercado - pero empezando por el tema del derecho de acceso a los recursos naturales. Hay una noción equivocada de que, con la gran obra, el emprendedor va a sustituir al Estado en una región que tiene un gran déficit de políticas públicas. Se piensa que se va a resolver el problema de la educación, salud y seguridad pública. Está claro que no. Al contrario, las presiones van a aumentar y si el Estado era ausente o débil, esa situación va a mantenerse y no se puede confundir emprendimiento con política pública. Creo que esa discusión necesita ser levantada. Hoy en día acontecen negociaciones faustianas del tipo: va a haber puesto de salud si ustedes están de acuerdo con ese embalse, que va afectar a la aldea indígena. Esa es la conversación que hay hoy con los Kaiabi en el Teles Pires. El Proyecto Básico Ambiental (PBA) va a traer el puesto de salud. Entonces les digo: salud y educación son derechos que tenemos. Eso es un problema serio. Estoy de acuerdo con el colega de Camargo Corrêa que habló sobre resaltar las buenas prácticas. Deberían ser felicitados, como buena práctica, aquellos bancos que están tomando en serio las directrices de sostenibilidad y decidieron, por ejemplo, no entrar en Belo Monte. Es el caso de Itaú, Unibanco, Bradesco y el propio Banco de Brasil. Ya otros tienen más control público y presión, como es el caso de la Caixa Económica y de la propia Vale que, aunque privatizada, sufre mucha presión política en función del control accionario de los fondos de pensión. Eso es un tema que tiene que ser discutido también y Vale, desde mi punto de vista, pagó un precio alto por haberse involucrado en Belo Monte y en algunos otros emprendimientos, lo que la llevó a ganar aquel premio del Public Eye de peor empresa del mundo. Evidentemente, no es la peor empresa del mundo, pero llamó la atención para la distancia que puede existir entre la sostenibilidad y la práctica y es importante que las empresas tengan cada vez más posturas y prácticas coherentes con el discurso de la sostenibilidad.
Marina Amaral (Amazonía Pública): Entiendo que el tema de las buenas prácticas sea importante para ustedes, pero no creo que sea la función del periodismo divulgar aquello en que las empresas ya gastan tanto dinero para divulgar. Creo que los proyectos de modo general, considerando los que conocí en Carajás, son proyectos que tienen valor, pero atienden a cantidades muy pequeñas de gente comparado con el impacto que provocan. Así, no creo realmente que sea nuestra función hablar sobre eso. Me quedé curiosa sobre la cuestión agraria porque creo que está por detrás de lo que viví en Carajás. Cuando me fui para allá, oí las noticias sobre los asentamientos que estaban quemando carbón. Era una noticia real y que provocó una conmoción social muy grande. Las personas estaban muy desconfiadas y acabé haciendo el viaje entero, porque uno sale de Carajás y descubre que todo el oeste de Maranhão está involucrado en el polo, y después percibe que todo el polo de producción de carbón está cada vez más hundiéndose en el interior de Pará. Ví el fuego quemando el bosque en los asentamientos del Incra. Los asentamientos están abandonados por el Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria (Incra) y, peor, cuando Carajás fue creado, el gobierno militar también creó el Grupo Ejecutivo de las Tierras del Araguaia-Tocantins (Getat), que hizo una colonización en la Amazonía. Quería finalizar contando la historia de un personaje que encontré, que se llama Pixilinga, Presidente del Sindicato de los Trabajadores Rurales de Canaã del Carajás, que era peón, como él dice. Él construyó Tucuruí, el muelle de Itaqui y el ferrocarril de Carajás, donde llegó en 1984 y ganó una tierrita en el monte del Getat. Era una tierra en el monte; él casi desistió, había onza, y él decía: “venimos para amansar la tierra, nos trajeron para ser vigilantes, para estar en torno de la reserva, de la minería”. Y entonces Pixilinga y sus vecinos consiguieron plantar yuca. Ya había sesenta vecinos allá; construyeron todo en una movilización colectiva y compraron un tractor y un camión para dar salida a la producción. Pero entonces empezó a ser implementada entre 1999 y 2000 la mina de cobre del Sossego, de Vale, que tuvo que comprar tierra para compensación ambiental. Parte de los vecinos no quiso vender en el inicio, pues estaban allí con la comunidad, pero poco a poco fueron vendiendo sus tierras. Hoy la situación es que Pixilinga, el peón de Brasil, debe 800 mil reales al banco porque el Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria (INCRA) dice que no existe ningún problema con ningún asentamiento de colonización y que ellos ni acompañan más porque todos tienen tierra y está todo resuelto. La empresa tampoco tiene algo que ver con eso porque compró la tierra, y si actualmente la comunidad Terra Dourada no existe ellos no tienen nada que ver con ello. Ese para mí es un caso emblemático de mi viaje. ¿Dónde está la sostenibilidad? Quien fue llevado para allá para plantar y creyó que hacía parte de un proyecto de desarrollo nacional y ahora, con todo eso que vivimos, aún tiene una deuda de R$ 800 mil, simplemente no existe, su problema no existe para nadie.
Túlio Dias (Agropalma): Para finalizar, dos comentarios. El primero: quiero concordar con Brent, porque entiendo que es peligroso que nosotros, en cuanto sociedad, atribuyamos la responsabilidad del desarrollo social y de la formulación e implementación de políticas públicas al sector privado. Eso crea una relación de dependencia muy peligrosa, y es obvio que cualquier emprendedor que invierta en política pública será movido por intereses particulares. Él no pondrá dinero porque es buena gente. Eso ocurre cuando él invierte su propio dinero, como persona física, porque le gusta alguna actividad cultural e invierte en un teatro, o cuando le gusta paisajismo y crea un parque. Pero eso pasa cuando él coge su propio dinero, particular. Cuando es el dinero de la empresa hay una motivación muy clara por detrás de la iniciativa. Entiendo que es muy peligroso querer transformar el sector privado en responsable por suplir deficiencias de la actuación del Estado. Tenemos que encarar el problema de frente y mejorar la capacidad de actuación del Estado. El segundo comentario es en realidad un esclarecimiento a la colega de Imazon respecto a mi discurso. Quiero decir que mantengo mi posición porque es la experiencia que vemos en la región en que actuamos e yendo un poco más allá percibimos que hay pocas y gigantes empresas que actúan en la Amazonía, tal vez seis y esas sí, tienen el poder de influenciar. Las demás, que son la gran mayoría, no tienen el poder de influenciar nada. Conozco, por ejemplo, a un emprendedor que vive de abrir y vender pequeñas empresas de minería para otros pequeños mineros. Si con las grandes empresas tenemos problema, en esas pequeñas la situación es diez veces peor. La persona que abre esa pequeña minería aquí no conseguiría abrir en el interior de São Paulo, porque allá la sociedad es organizada y el Estado actúa de manera más eficaz. Es ese tipo de emprendedor, que llamo de aventurero, que viene para acá. La persona seria cuando resuelve, por ejemplo, plantar un tipo de cultura, si tiene la opción de ir para una región estable, ella va, porque eso significa defender su patrimonio, su capital. Eso es natural. Para que el empresario tenga condiciones de influenciar directamente es necesario que él responda por el 5%, el 10% del PIB del Estado. Si es una empresa que lucra algunos millones de reales o centenas de millares de reales, no tiene influencia en el Estado. Esa es la realidad que conocemos.
Beto Veríssimo (Imazon): Gracias a todos. Paso la palabra a Magnólio, que dará los últimos avisos.

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