Resignificación del ocio: Aportes para un aprendizaje transformacional Rodrigo Elizalde Resumen


Ocio en las sociedades latinoamericanas: relectura del imaginario social actual



Descargar 126.54 Kb.
Página2/3
Fecha de conversión29.04.2018
Tamaño126.54 Kb.
1   2   3

Ocio en las sociedades latinoamericanas: relectura del imaginario social actual
Hablar de sociedad latinoamericana es una suma de realidades amplias, diversas y heterogéneas, llenas de contrastes, ambivalencias y contradicciones que necesariamente deberán ser entendidas en plural. Por lo cual hablaré de “sociedades latinoamericanas” al postular que no existe una única sociedad latinoamericana. Ya sea desde las propias realidades territoriales y locales específicas, entiéndase por países, regiones, comunas, barrios, etc., como dentro de ellas mismas, sabemos de la existencia de variadas culturas conviviendo paralelamente dentro de una mismo territorio.
Culturas singulares y plurales que presentarán características específicas dependiendo de variables tales como factores de identidad, historias, mitos, fantasías y sueños, los contextos políticos, económicos, sociales, en los cuales se esté inmerso, entre otros elementos. A su vez estas realidades culturales estarán determinadas en gran medida por factores etarios, raciales, étnicos, de género, educacionales y tantas otras características específicas de los miembros específicos de esos grupos humanos. Desde esta perspectiva planteo la presencia de la multiculturalidad y de la interculturalidad en América Latina, y al igual que Marina (2002), los entiendo como fenómenos actuales, más allá de la tendencia global a la asimilación y homogenización cultural.
Es así que hablar de la existencia de una realidad única de cualquier fenómeno o factor de una cultura, como algo absoluto en una sociedad, será siempre una generalización, la cual estará lejana de expresar estas múltiples dimensiones y diversas realidades humanas simultáneas que coexisten, se entrelazan, influyen, interafectan e interrelacionan en una dinámica de conservación y trasformación constante. Elaboro esta explicación para evitar presentar una visión estática y rígida, que no considere las diferencias y, a su vez, similitudes existentes en las realidades multiculturales e interculturales latinoamericanas.
Basados en lo anterior, planteo que en las sociedades latinoamericanas el ocio no presenta una forma única de ser vivenciado y entendido, lo que no quita que al mismo tiempo paradojal y paralelamente, presente tendencias similares en como es vivido y comprendido desde un imaginario socialmente construido.
Siguiendo las reflexiones iniciales de Ziperovich y Chervin (2005), y como ya fue señalado, en Latino América habitualmente el ocio es subvalorado y entendido en el lenguaje popular como sinónimo de “vago”. A su vez se ve al ocio como sinónimo de inacción, holgazanería, y como el vicio de no trabajar y de perder el tiempo. Así encontramos el tradicional refrán popular que dice: “el ocio es la madre de todos los vicios”.
Conocida es la idea de que los juegos son solo para los niños y las cosas verdaderamente “serias” e importantes del mundo son para los adultos. De aquí, quizá, el que todo el sistema educativo esté centrado en educar a los niños, futuros adultos del mañana, para el mundo del trabajo, y no para un desarrollo integral que considere la necesidad de ocio. Perdiendo así tanto el ocio, como la recreación, su potencial en cuanto herramienta educativa y pedagógica como elementos que colaboren con la evolución y transformación social.
A lo anterior se agrega que al quedar el ocio en manos del mercado, como ocurre en muchos casos en nuestras realidades latinoamericanas, este será comprendido casi exclusivamente como un nicho económico generador de lucro e interpretado así como un bien o servicio para los clientes-consumidores. De esta forma, el ocio, será entendido únicamente como otro objeto de consumo, perdiendo así su potencial capacidad de ser un aporte en la generación de otras perspectivas creativas y críticas, que permitan cambiar la mirada y hacer frente a las problemáticas sociales actuales de forma innovadora y renovada. Por esta vía, la relación que la ciudadanía establecerá con su propio ocio será pasiva, generando un consumo alienado, marcado por una fuerte tendencia escapista y sobreconsumidora.
Añadido a todo esto, los medios de comunicación masivos entregan la visión del ocio como un ideal a ser alcanzado, en el cual la imagen del millonario, eterno adolescente, que descansa sin tener que trabajar ni un día, será casi un sueño no necesariamente reconocido, pero si anhelado de forma silenciosa por la gran mayoría. De esta forma vemos como el ocio ocupa un lugar central en este nuevo ideal en el imaginario social, en el cual la aversión y rechazo al trabajo serán un elemento nuevo, central y paradojal, que muestra las profundas contradicciones existentes en nuestras sociedades actuales.
Podemos ver así la coexistencia de fuerzas antagónicas y ambivalentes, las que por un lado según el modelo social de crecimiento continuo de la economía, desde una moral productivista capitalista, rechazará al ocio por considerarlo contrario a los ideales de la sociedad moderna, donde la idea de progreso, en cuanto crecimiento de la producción y el consumo, será el objetivo primero de la vida en sociedad. Pero a su vez, contradictoriamente y de forma paralela, se buscará un ideal hedonista, en el cual la despreocupación, el descuido y el descanso continuo, con dinero, serán el sueño a alcanzar, pero solo concretados por unos pocos privilegiados. Así la ecuación puede ser “trabajar poco y ganar mucho dinero”, para disfrutar de los placeres de la vida, entre los cuales el ocio será una de las metas supremas. De esta forma, cambia sólo en apariencia la lógica capitalista ya que entramos a resaltar un aspecto medular del modelo, en este caso el consumismo. Con esto la alienación humana ya no entra sólo por la vía del trabajo, sino también, por el consumo, a través del ocio, que se transforma en una nueva forma de adicción al buscar, como ideal, poseer la mayor cantidad de bienes y servicios – entiéndase hiperconsumo – algo que definitivamente no será posible para todos, al vivir en un mundo finito y limitado en sus recursos ambientales (Elizalde, 2008a).
Con lo anterior postulo que al ser nuestras sociedades contradictorias, llenas de tensiones y al estar en constante e impredecible cambio, está emergiendo un nuevo sujeto social y un nuevo imaginario social que expresa como ideología base el sobreconsumo, lo desechable, lo fragmentado e individual, material y concreto, pero a su vez lo efímero, fugaz e inmediato. Todas estas novedosas características harán vivir de forma distinta el ocio a este emergente sujeto social en las agitadas sociedades actuales.
Lo que se contrasta con realidades sociales aún existentes en la vida de muchas comunidades locales en las cuales la solidaridad, la empatía y la valoración de los otros, en cuanto legítimos otros, sigue siendo un elemento relevante y significativo.
Entonces ¿Habrá sido similar la vivenciar el ocio en todos los tiempos y contextos históricos? ¿Cómo habrá sido vivido en las culturas africanas, orientales, indígenas americanas y otras no occidentales? ¿El ocio siempre existió o representa un fenómeno característico de las modernas sociedades urbano industriales?

Ocio y humanización
No ha sido fácil el reconocer lo universal de la declaración de los derechos humanos, que en muchos casos es solo un ideal y no necesariamente una realidad vivida por nuestros pueblos. Son varios siglos de opresiones, exclusiones e injusticias de variadas formas. Basta solo recordar que hace menos de 150 años aún existía esclavitud en algunas partes del planeta, y si somos un poco más rigurosos podremos reconocer que aún existe esclavitud, aunque esta sea ilegal o esté escondida. Lo concreto es que nuestras sociedades así como presentan grandes avances en aspectos tecnológicos y científicos, paradojalmente presentan a su vez significativos atrasos en aspectos éticos y morales. (Elizalde, 2008)
De igual modo, el hablar de avances en el campo de las prácticas del ocio y la recreación, o de mayores condiciones para vivenciar un tiempo libre de forma integral, se transforma en bellas palabras pero que no se condicen con la realidad de amplios sectores de la población, excluidos de poder satisfacer sus necesidades humanas fundamentales, siendo el ocio una de estas necesidades.
Sumado a lo anterior se agrega las actuales prácticas de sobreconsumo como modelo social, homogeneizante, en la forma de vivenciar el ocio, con lo cual, considero que justamente se requiere que este sea un tiempo-espacio caracterizado por una actitud crítica, creativa y realmente liberadora, la cual colabore con la transformación social en el camino de construir sociedades más solidarias, justas y sustentables.
Añadido a lo anterior, se pretende hacer creer que cada vez se avanza más en las condiciones óptimas para el aumento de los tiempos de ocio, producto de una disminución de la duración de la jornada laboral. Frente a esto, postulo que lo que está creciendo, para la amplia masa de trabajadores, es la precarización laboral, traduciéndose esto en un deterioro de las condiciones de trabajo y de vida en general. De esta forma, pongo en duda la tan habitual afirmación que habla de un aumento en la disponibilidad de tiempo libre, al preguntar ¿Será cierto que se trabaja cada vez menos tiempo? Si esto fuera cierto ¿Significa que la carga laboral es menor? Y a su vez, en términos de uso del tiempo ¿Significa que existe cada vez más tiempo destinado al ocio? Y si así fuese ¿Qué tipo de ocio está emergiendo en nuestras sociedades actuales?
Creo que estas y muchas otras preguntas podrán alertarnos de que así como se requiere un urgente cambio de paradigma a nivel ambiental y ecológico, para acceder realmente a sociedades sustentables, de igual forma se requieren de profundos cambios paradigmáticos a nivel epistemológico, educativo, político, social, laboral y económico. Requerimos de profundas transformaciones que posibiliten el enfrentar los variados conflictos, contradicciones, tensiones y problemáticas producto de seguir anclados en un modelo adicto al crecimiento económico, a la productividad y de esta forma también adicto de forma ciega al hiperconsumo. Todos elementos estructurales y fundantes del modelo hegemónico de sociedad actual.
En todo esto el ocio sin duda es afectado, en la forma de ser vivido, entendido y soñado a nivel social e individual, con efectos impredecibles e impensados para el futuro de nuestras sociedades humanas, lo que resalta la importancia de resignificarlo en cuanto elemento integrante de una educación comprometida con un aprendizaje transformacional personal y colectivo.

Resignificación y valoración del ocio: Desafíos de un aprendizaje transformacional
El estado actual de la ciencia, casi como un espejo de lo que son nuestras sociedades y culturas, nos indica que a nivel global, como postula Morin (1988), estamos transitando desde una época de certezas a un tiempo de crecientes incertezas e incertidumbres, en que ya no existen conocimientos ni verdades absolutas.
A nivel social avanzamos casi como un barco sin rumbo claro, transformando nuestra casa planetaria y nuestra civilización, en un verdadero Titanic pronto a caer en el abismo. Por lo cual en esta época de pérdida de utopías y fin de los modelos confiables, reelaborar, crear y recrear nuestros sueños y anhelos comunes, casi como buscando encontrar luceros que orienten nuestro transitar en esta noche de la transformación, es una necesidad urgente de empezar a construir.
Lo primero, al considero que el ocio al ser un tiempo/espacio optado y libremente elegido, puede representar una de las múltiples alternativas que se requieren para transitar desde lo viejo a eso nuevo, emergente y desconocido que precisamos.
Postulo que el ocio puede representar tanto un espacio de libertad y dignificación de la condición humana, como contrariamente expresar una forma de reforzar las injusticias, alienaciones y opresiones sociales del presente (Gomes y Elizalde, 2009). Esta consideración resalta la necesidad de promover una educación crítica/creativa por y para el ocio, considerándolo en su doble aspecto educativo, o sea, como un vehículo y, a la vez, como un objeto de educación (Parker, 1978; Dumazedier, 1980; Marcellino, 1987), una vez que este representa una posibilidad de reflexionar sobre la sociedad en que vivimos.
Es así, que en un intento por conocer el estado actual de nuestras sociedades, surge la pregunta ¿Qué pueden expresar de nuestras sociedades las diversas formas de vivir el ocio? Considero que la forma en que se vive el ocio podrá darnos pistas sobre los tipos de sociedades actuales.
Desde aquí, planteo que un ocio resignificado, en cuanto medio y fin, podrá colaborar, significativamente, con la transformación social, en el sentido de potencialmente tener la capacidad de ser una forma de expresión de las tensiones y contradicciones existentes en una sociedad.
Al posibilitar una visión crítica de la realidad social y una perspectiva nueva frente al estilo de vida actual, se estará abriendo un potencial de transformación frente al modelo social vigente. Esto es vivenciando al ocio con una actitud contrahegemónica frente al modelo social y cultural actual, el cual se presenta excluyente para amplios sectores de la población.
Es así que el ocio es un campo a través del cual podemos reflexionar sobre la sociedad con sus grupos, sus formas de organización temporal/espacial, sus estilos de sociabilidad y sus variados conflictos. Siendo un soporte de múltiples significados, puede ofrecer una vía de acceso al conocimiento de los límites y de las posibilidades que se abren en nuestra realidad (Magnani, 2000). En síntesis, el ocio es un fenómeno que, a partir de sus peculiaridades, también nos permite pensar sobre nuestra sociedad y reflexionar sobre cuestiones más amplias, pues está estrechamente vinculado a los demás planos de la vida social.
En este ámbito, el ocio puede ser reconocido como un principio de construcción de ciudadanía - planetaria y no excluyente - de base en la implementación de acciones comprometidas con la inclusión y participación social.
Después de este recorrido que he realizado al analizar diversas perspectivas desde donde pensar y problematizar al ocio en la actualidad, busco hacer una primera propuesta que incluya el repensar todo esto, atreviéndome a encontrar senderos nuevos por los cuales transitar, pero a la vez darme la libertad de dejar dudas, incertezas y preguntas abiertas.
Por todo lo anterior postulo la urgente necesidad de encontrar nuevos referentes teóricos y prácticos que posibiliten hacer frente a todas las patologías ecológico-ambientales, sociales e individuales emergentes en nuestras sociedades contemporáneas.
Es así que me pregunto en relación al ocio resignificado y contrahegemónico ¿Cuál es el potencial transformacional que pudiese tener? ¿Cuáles serán los elementos radicalmente diferentes a las formas anteriores de comprenderlo y vivirlo? ¿Qué involucra el entender al ocio como una necesidad humana fundamental y como sería vivenciarlo desde satisfactores sinérgicos? ¿Qué relaciones son necesarias de establecer entre ocio y aprendizaje transformacional en las esferas de la educación y el trabajo?
Será necesario de aclarar que el ocio no deberá ser entendido desde una visión mesiánica, en el sentido de ser pensado como un elemento que solucionará todos los problemas sociales actuales. Lo que no quita que si podrá ser planteado como uno de los muchos elementos que en conjunto con otros, al ser vivenciado de forma distinta, posibilitará, en parte, las necesarias mudanzas que el presente de la humanidad requiere.
Buscando una nueva forma de vivenciarlo es imprescindible reflexionar críticamente sobre, por ejemplo, su uso como posibilidad de evasión de la realidad, válvula de escape, quiebre de la rutina y fuga de los problemas, mediante un ocio alienado y exclusivamente consumista, el que claramente será contrario a lo que postulo en cuanto actitud y vivencia contrahegemónica. Por lo cual, basados en la Teoría del Desarrollo a Escala Humana (1986), será muy importante estudiar los posibles tipos satisfactores de la necesidad de ocio, en especial aquellos que podríamos entender como inadecuados, tales como los satisfactores destructores o violadores, inhibidores y pseudos-satisfactores.
A su vez, al entender y vivenciar el ocio como necesidad humana fundamental y ser satisfecho de modo sinérgico, se podrá experimentar a una nueva forma de vivir el tiempo, como algo propio, más libre y conquistado. Lo cual puede parecer muy simple y sin mayor importancia, pero si constatamos que tiempo y espacio son dos de las categorías humanas existenciales básicas, por esta vía se podría estar dando un salto profundamente significativo en el sentido de dotar de libertad y capacidad de decisión, y así potencialmente de desarrollo de conciencia ética y autonomía a cada ser humano.
Desde esta perspectiva, el encontrar satisfactores sinérgicos para la necesidad humana fundamental de ocio, abrirá la posibilidad de comprenderlo y vivirlo de forma nueva, abarcando otras dimensiones de lo humano, ya que los satisfactores sinérgicos son aquellos que por la forma en que satisfacen una necesidad determinada, a su vez estimulan y contribuyen a la satisfacción simultánea de otras necesidades. Destaco que el principal atributo de los satisfactores sinérgicos es el de ser contrahegemónicos en el sentido de que revierten racionalidades dominantes tales como las de competencia y coacción (Max-Neef, Elizalde y Hopenhayn, 1986).
Un ejemplo clásico, de satisfactor sinérgico, será la lactancia materna (en su tiempo adecuado) que satisface la necesidad de Subsistencia, pero a la vez estimula la satisfacción de las necesidades de Protección, Afecto, Identidad. Otro ejemplo, en el ámbito social, son las organizaciones comunitarias democráticas las que satisfacen la necesidad de Participación, pero a la vez estimula la satisfacción de las necesidades de Protección, Afecto, Creación, Identidad, libertad e incluso de Ocio. Otro ejemplo, será la meditación, la que satisface la necesidad de Entendimiento, pero a la vez estimula la satisfacción de las necesidades de Identidad, Creación y Ocio. La televisión cultural que satisface la necesidad de Ocio, y a la vez estimula la satisfacción de las necesidades de Entendimiento e incluso las necesidades de Identidad y Participación.
Es así que el revalorar y resignificar al ocio en cuanto necesidad humana fundamental satisfecha de forma sinérgica posibilitará, a su vez, por ejemplo, que se enriquezcan de sentidos los espacios educativos y el mundo del trabajo, abriendo la posibilidad de preguntar ¿Cómo sería incorporar ocio en las formas de entender la vida laboral? ¿Cómo sería romper con el antagonismo existente entre trabajo y ocio, entre deber y placer? ¿Qué ocurriría al llenar de ludicidad y al incorporar ocio y recreación en la educación formal ? Con todo esto intento poner en cuestión la profunda pregunta del porque se hacen las cosas ¿Cuál es el sentido primero de estudiar? ¿Cuál es el sentido profundo de trabajar?
Como ya esbocé, trabajo y ocio pudiendo ser categorías opuestas y antagónicas, a su vez ambos fenómenos pueden formar parte de una realidad compleja mayor, por lo cual desde una perspectiva dialógica, serían a la vez complementarios y no excluyentes. Está forma de comprenderlos incorpora la idea de un trabajo vinculado al ocio, esto posibilita concebir un trabajo vivido desde el ocio, conectado con el ocio, y ya no como categorías opuestas y antagónicas. A primera vista esto puede parecer contradictorio e imposible de ser logrado, pero si se indaga en esta revolucionaria propuesta, estaremos más cerca de un trabajo de calidad, entiendo que este será optado, esto es libremente elegido, y que a su vez llenará de realización personal y satisfacción a quién lo realiza, todos estos elementos propios de las vivencias de ocio.
Plantear la relación trabajo-ocio desde una nueva lógica, quizá no podrá ser, en la actualidad, una realidad vivida de forma absoluta y completa por toda la masa trabajadora, pero si puede significar una tendencia hacia la cual avanzar, en el sentido de hacer que el disfrute y la satisfacción personal, empiecen a ser parte de toda actividad laboral. Con el entendido que esto será buscando, explícitamente, la humanización del trabajo, el que se presenta hoy, en muchos casos, como alienado y alienante.
Esta nueva relación también podría ser vivida en los procesos de enseñanza-aprendizaje, pesando en un aula que motive a los alumnos y que despierte el interés de ellos al mostrar el sentido del conocimiento y los múltiples significados que pueden construirse a partir de él. Incorporando a su vez, lo lúdico, lo libremente elegido y el disfrute, en la búsqueda del desarrollo y realización personal, llenando de sentidos profundos a los participantes, es un desafío para una educación basada en un aprendizaje transformacional con énfasis en la trasformación y evolución social e individual.
Sabemos que sociedades alienadas y carentes de sentidos que den trascendencia a nuestros actos, son mundos muertos e inhumanos. Desde esta nueva perspectiva, el ocio resignificado puede ser uno de los elementos innovadores que coayuden a preguntarnos el porque y para qué de lo que hacemos, colaborando en la construcción de nuevas utopías sociales, elemento determinante para la evolución de las sociedades humanas y de los individuos que en ellas viven.
Por lo anterior, un ocio resignificado podrá aportar en la superación de los variados prejuicios que existen frente a todo lo considerado no productivo y desinteresado, todo lo que esté teñido de gratuidad y voluntariado, posibilitando el quitarle al ocio esta carga negativa que porta hasta nuestros días. Entendido así el ocio transmitirá nuevos significados, entre los cuales superar la dicotomía entre deber y placer, trabajo y disfrute, estudio y ludicidad, serán parte de estos impostergables desafíos. A la vez al ser entendido como derecho y como necesidad, permitirá, potencialmente, el surgimiento de un percepción de la realidad crítica, creativa y alternativa. Dando de esta forma la posibilidad de generar nuevas perspectivas desde donde entendernos y vivirnos en el mundo.
Un ocio contrahegemónico podrá ayudar a mudar muchos de los antivalores imperantes en la actualidad, tales como: el individualismo, la fragmentación social, el hedonismo exacerbado y auto-referido, la apatía, el desinterés por los otros, la falta de solidaridad y la ausencia de pensamiento crítico. A la vez un ocio contrahegemónico podrá ayudar a encontrar soluciones innovadoras para enfrentar el hiperconsumo, alienación y perdida de sentido e identidad, enajenación y despersonalización, así como la baja autoestima y subvaloración de si mismo, desprecio del propio contexto social local y perdida de un sentido existencial más trascendente.
Más allá que el ocio resignificado, contrahegemónico, y satisfecho sinérgicamnente, definitivamente, no será la solución a todas las problemáticas sociales actuales, en conjunto con otros elementos, puede ser uno de los fenómenos que co-ayuden en el necesario cambio de cosmovisiones y paradigmas, en la búsqueda de alternativas desde donde avanzar en la construcción de nuevos mundos posibles.
Mi propuesta es que justamente la resignificación del ocio y el vivirlo de forma contrahegemónica, buscando su satisfacción de forma sinérgica, abrirá la posibilidad de cuestionar el modelo vigente generando nuevas prácticas sociales e individuales, para lo cual un aprendizaje transformacional será decisivo y esencial en este procesos de necesarias mudanzas que el presente requiere.
Sin pretender encontrar respuestas a todas las profundas preguntas planteadas en este texto y dejándolas, por ahora, intencionalmente abiertas, planteo que este nuevo ocio nos puede mostrar algunas luces para salir de esta noche de desesperanzas, inercia y apatía en que, en gran medida, se ha convertido nuestro presente como humanidad.
Por lo cual, postulo que potencialmente el ocio desde una visión resignificada, revalorada y contrahegemónica (Elizalde, 2009) aportará en la transformación social ya que:
1- Es un campo de producción de nuevos conocimientos, individuales y colectivos.
2- Da la posibilidad de una nueva forma disfrute del tiempo, ampliando la capacidad humana de elegir sobre lo que nos afecta y de soñar con mundos distintos.
3- Da la posibilidad de pensar en una vida diferente (individual y colectiva), llena de sentido, abriéndose a la alteridad y al cambio.
4- Brinda una nueva forma de acceso a una mayor calidad de vida.
5- Entrega la posibilidad de repensar críticamente las sociedades actuales y el lugar de los seres humanos dentro de ellas.
6- Es un tiempo y espacio para la rehumanización de la vida individual y colectiva.
7- Otorga una apertura a lo creativo, a la búsqueda de la libertad y a la creación de identidad.
8- Abre potencialmente una nueva forma de vivenciar la educación y el trabajo.
9- Posibilita un tiempo y espacio para encontrase con uno mismo y con los otros, aceptándose.
A modo de cierre, creo útil recordar que una sociedad sin sueños es como un desierto donde la vida ya no florece, y todo se seca y muere. Los seres humanos requerimos para nuestro bien estar y desarrollo integral, a nivel individual y social, de anhelos, sueños y utopías que llenen de desafíos y proyectos nuestras existencias, de otra forma avanzamos sin rumbo, sin brújula y navegamos como perdidos en los mares del sin sentido.
Dotar de sentido nuestra existencia es algo que llena de dicha y alegría al alma humana. Por todo lo expuesto, postulo que este nuevo ocio puede llegar a ser uno de los elementos decisivo en este viraje existencial frente a los desafíos actuales, que de no ser superados se avizoran tiempos de mucho sufrimiento y de grandes colapsos ecológicos y sociales.



Compartir con tus amigos:
1   2   3


La base de datos está protegida por derechos de autor ©bazica.org 2019
enviar mensaje

    Página principal