Resumen de las Etapas del Plan Estamos listos para la Segunda Etapa



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Resumen de las Etapas del Plan

Estamos listos para la Segunda Etapa
(1) El desarrollo de las Etapas del Proyecto. El Proyecto Pastoral se desarrolla en tres etapas:


  • Primera Etapa: la convocación del Pueblo de Dios por medio del fomento del valor de la fraternidad

  • Segunda Etapa: la profundización o crecimiento en el valor de la fe a través de la iluminación con la Palabra de Dios en pequeñas comunidades

  • Tercera Etapa: la de misión o del valor del amor/servicio en los diversos ministerios y servicios comunitarios y eclesiales.

Antes de la primera etapa hubo una Etapa Previa o tiempo de elaboración (1993-1999), con orientación y organización de estructuras básicas de participación (EDAP, EPAPs, Asambleas, Consejos...). Desde 1994 (hace 20 años) se realizan anualmente en la Diócesis Asambleas Diocesanas de Pastoral, que han ido perfilando y adaptando el Proyecto en su caminar.


Al final de esa Etapa Previa ocurrió la renuncia episcopal de Mons. Hernández, la Administración Apostólica de Mons. Corrada del Río, la crisis de Vieques y el nombramiento del Obispo P. Rubén González (2001).
Padre Rubén realizó ajustes al Proyecto y lo relanzó a partir del 40 aniversario de la Diócesis (2004). Se establecieron Asambleas y Encuentros Presbiterales más frecuentes de tema pastoral. Se rebautizó el Plan como “Proyecto Jubileo”, con una década (2004-2014) en que se combinarían los siguientes elementos:


  • retomar el valor de la fraternidad (acercamiento, acogida, encuentro, confianza, diálogo, participación, pertenencia, etc.)

  • agregar la Lectio Divina a los encuentros y procesos diocesanos (de hecho, esto se asumió en la Diócesis tres años antes que lo propusiera Aparecida en 2007). También marcó el proceso la creación de un itinerario a través de 10 ciudades bíblicas.

  • agregar una mayor inculturación del Proyecto por medio de la música, signos y lemas; y una proyección de estos elementos a través de las celebraciones sobre todo en los tiempos litúrgicos fuertes.

  • el lanzamiento de las pequeñas comunidades en 2011.

  • unir más fuertemente a la Diócesis a procesos de la Iglesia a nivel nacional, latinoamericana y universal


(2) Balance de estos pasados 15 años desde que se aprobó el Proyecto


  • Basados en la herencia de la Diócesis desde sus orígenes (encuentros, asambleas familiares, cursos de agentes a través de los niveles de Catequesis, énfasis pastoral en el Seminario, laicado comprometido, misiones, movimientos, parroquias NIP y sectorizaciones…) y en los avances del Proyecto en su pastoral de multitudes, pastoral de conjunto, formación de agentes, asambleas pastorales, esfuerzos de integración comunitaria, desarrollo de los objetivos anuales, etc., podemos señalar varios logros mayores del Proyecto que permiten dar un paso hacia una Segunda Etapa de crecimiento:

    • la Diócesis cuenta con una mejor organización pastoral, asambleas, encuentros, programación, capacitación de agentes y participación en el proceso pastoral a nivel parroquial, diocesano, y extra-diocesano

    • la Diócesis cuenta con una mejor formación de agentes (laicales y de clero) que tienen una conciencia bastante arraigada de la pastoral de conjunto de la Diócesis

    • la Diócesis ha realizado gestos concretos de notable acercamiento, fraternidad y participación: encuentros frecuentes, gestos simultáneos de evangelización y celebración, reflexión conjunta, maduración de varias estructuras de elaboración-diseño-puesta en acción, mayor conocimiento y acercamiento entre agentes, formación de más de 1500 agentes en el Centro Diocesano de Formación y otros procesos en línea con un mismo proyecto, asumir lenguaje pastoral común, asumir líneas de espiritualidad (ej. Lectio Divina, sentido de espiritualidad de comunión, sentido de trabajo en equipo)…




  • Dado el trasfondo de colaboración fraternal y la realidad de proximidad y “calor humano” de nuestra gente en las parroquias, además del sentido cercano del clero a su pueblo y de los laicos entre sí, unido todo a lo que ha aportado y afianzado el proceso pastoral, se puede afirmar que existe una plataforma genuina y sólida de fraternidad fundamental y de apertura de las personas entre sí, al menos al nivel de los participantes activos en las comunidades, y ciertamente en las pequeñas comunidades –donde, además- se integran personas no-practicantes e incluso no-católicas.


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