Reunión Internacional "Hospitales en Desastres: Actuar con Precaución"



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Reunión Internacional

"Hospitales en Desastres: Actuar con Precaución"

Grupos de Trabajo en Mitigación Hospitalaria

San Salvador, 8-10 de julio de 2003



Documento de Discusión para el Análisis y
Validación de las Guías de Reducción de Vulnerabilidad en el Diseño de Nuevos Hospitales


TABLA DE CONTENIDOS




  1. Introducción.......................................................................................................................

  2. Los fenómenos naturales y la infraestructura de salud............................................

  3. ¿Qué se puede hacer para promover medidas de mitigación en la nueva infraestructura de salud?..........................................................................................

  4. Plan de Acción: La aplicación de las “Guías de reducción de vulnerabilidad en el diseño de nuevos establecimientos de salud”......................................................

    1. Protección del sistema de salud.........................................................................

    2. Criterios generales para la selección del sitio....................................................

    3. El anteproyecto..................................................................................................

    4. El proyecto.........................................................................................................

    5. Evaluación del grupo de trabajo........................................................................

    6. Procedimientos de aseguramiento de la calidad................................................

  1. Consideraciones adicionales..........................................................................................

    1. La inversión en medidas de mitigación.............................................................

    2. Políticas y mitigación........................................................................................

    3. Capacitación y formación..................................................................................

    4. Otras consideraciones sobre costos...................................................................

    5. El rol de los organismos internacionales en la promoción y financiación de estrategias de mitigación...................................................................................

Anexo I: Efectos de los fenómenos naturales en la superficie de la tierra y la infraestructura......................................................................................................................

Glosario de Términos..........................................................................................................



Referencias..........................................................................................................................

1. Introducción
La región de América Latina y el Caribe conoce bien la devastación ocasionada por huracanes, inundaciones, terremotos, deslizamientos de tierra y erupciones volcánicas. En los últimos diez años, los desastres naturales han dejado un saldo de más de 45.000 muertos, 40 millones de damnificados y daños directos que superan los US$20.000 millones1.
El sector de la salud ha sido particularmente vulnerable a estos daños, tanto así que en los últimos 20 años, más de 100 hospitales y 650 unidades de salud fueron dañados a consecuencia de desastres naturales, ya sea por haber colapsado o haber quedado en condiciones vulnerables que exigieron su desalojo. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), las pérdidas acumuladas por este concepto en la Región ascendieron a 3.120 millones de dólares, lo que podría compararse a una situación extrema en la que 20 países de la región hubiesen sufrido (cada uno) la demolición de 6 hospitales y por lo menos 70 unidades de salud2.
Aproximadamente el 50% de los 15.000 hospitales en América Latina y el Caribe están ubicados en zonas de alto riesgo, y muchos de ellos carecen de programas de mitigación de desastres, planes de emergencia o la infraestructura apropiada para hacer frente a terremotos, huracanes y otros fenómenos naturales.
En este contexto, los reglamentos existentes en cuanto al diseño y la construcción de los establecimientos de salud deben revisarse, reorientándolos hacia la mitigación de desastres, con la meta máxima de proteger las vidas de los pacientes, el personal y otros ocupantes y asegurando que estos establecimientos puedan seguir funcionando después que ocurre un desastre. Existe y es accesible el conocimiento de cómo construir hospitales seguros.
Uno de los esfuerzos de producción de información para construir hospitales seguros está siendo impulsado por la Organización Panamericana de la Salud, a través del Centro Colaborador OPS/OMS en Mitigación de Desastres en Establecimientos de Salud de la Universidad de Chile, que está elaborando las “Guías de reducción de vulnerabilidad en el diseño de nuevos establecimientos de salud”, en colaboración del Banco Mundial y ProVention Consortium,
El objetivo de este documento, en el marco la reunión internacional “Hospitales en Desastres: Actuar con Precaución” organizada por la OPS/OMS en San Salvador, del 8 al 10 de julio de 2003, es orientar a los equipos de trabajo que se darán a la tarea de examinar y validar las Guías de reducción de vulnerabilidad en el diseño de nuevos establecimientos de salud. Este es, por tanto, un documento de discusión que presenta un extracto de las guías mismas, complementado con información relevante para inversionistas y gerentes de salud. Durante el transcurso de la reunión, se recopilará información fruto de las sesiones de trabajo, que será eventualmente incorporada a las Guías.

2. Los fenómenos naturales y la infraestructura de salud
Si bien los desastres naturales representan un elevado costo para los países afectados, su impacto es proporcionalmente mucho mayor en los países en desarrollo. Se estima que las pérdidas en el producto interno bruto debidas a desastres supera en 20 veces a las que experimentan los países industrializados3. Entre los efectos de estos fenómenos, los daños ocasionados sobre la infraestructura de salud de América Latina y el Caribe han sido particularmente severos. (Véase Anexo I, que presenta los efectos de desastres naturales sobre la infraestructura y la superficie de la tierra).
Huracanes como “Gilberto” (Jamaica, 1988), “Luis” y “Marylin” (septiembre de 1995 en Antigua y Barbuda, St. Kitts y Nevis, St. Maarten y otras islas” ) y los terremotos de México (1985), El Salvador (1986 y 2001) y Costa Rica y Panamá (1991) dañaron seriamente los hospitales y servicios de salud; situación que gravitó negativamente en la atención de las víctimas de los desastres. (El Cuadro 1 brinda mayor detalle)
Cuadro 1. Hospitales y centros de salud dañados o destruidos en América Latina y el Caribe según desastres naturales seleccionados.

Desastre

Hospitales y centros de salud

Camas fuera de servicio

Terremoto, Chile, marzo 1985

79

3.271

Terremoto, México, septiembre 1985

13

4.387

Terremoto, El Salvador, octubre 1986

7

1.860

Terremotos, El Salvador, enero y febrero 2001 (a)

113

2.021

Huracán Gilbert, Jamaica, septiembre 1988

24

5.085

Huracán Joan, Costa Rica y Nicaragua, octubre 1988

4

...

Huracán Georges, República Dominicana, septiembre 1998

87

...

Huracán Georges, Saint Kitts y Nevis, septiembre 1998 (b)

1

170

El Niño, Perú, 1997-1998

437

...

Huracán Mitch, Honduras, noviembre 1998

78

...

Huracán Mitch, Nicaragua, noviembre 1998

108

...

Fuente: Relatoría de la Conferencia Internacional sobre Mitigación de Desastres en Instalaciones de Salud. México. 1996

Crónicas de Desastes, Terremotos en El Salvador 2001, Organización Panamericana de la Salud. 2001 (http://www.paho.org/spanish/ped/ELS_2001.htm)

(a) Los datos indicados son solo establecimientos del Ministerio de Salud, MSPAS, no incluyen Seguro Social y otros)

(b) Durante sus 35 años de funcionamiento, el hospital Joseph N. France de Saint Kitts sufrió daños graves causados por huracanes en 10 ocasiones..

... Datos no disponibles

¿Cuáles son las implicaciones para el sector de la salud de estos desastres naturales? Los fenómenos naturales severos afectan en forma directa la operación de los sistemas de salud:




    1. Produciendo daños en las instalaciones de los servicios de salud

    2. Produciendo daños en la infraestructura de la región, generando la interrupción de los servicios básicos indispensables en la función de salud y destruyendo las vías de comunicación

Y en forma indirecta:




    1. Causando un número inesperado de muertes, lesiones o enfermedades en la comunidad afectada, excediendo la capacidad de atención terapéutica de la red asistencial

    2. Generando movimientos de población, espontáneos y organizados desde zonas afectadas hasta áreas donde los sistemas e salud pueden no contar con la capacidad suficiente para asistir a la nueva población

    3. Aumentando el riesgo potencial de transmisión de enfermedades contagiosas y aumentando el riesgo de enfermedades psicológicas en la población afectada

    4. Desabasteciendo de alimentos, con la consecuente desnutrición de la población

A modo de ejemplo, para tener una idea del impacto macroeconómico del desastre tomando en cuenta solamente los daños a la infraestructura, la Figura 1 ilustra la secuencia de evaluación que se debe realizar para la estimación de estos daños y de la apreciación de los requerimientos financieros para la restitución de los activos destruidos o dañados.


Pero el impacto económico de un desastre va más allá de los daños directos y abarca también los indirectos, como se detalla anteriormente para el sector de la salud. Estos daños, muchas veces difíciles de cuantificar, se acumulan hasta que concluye la labor de reconstrucción y restauración de la capacidad operativa. Los daños a bienes y activos pueden acelerar significativamente el empobrecimiento de la población, pues además ocasionan la pérdida de fuentes de trabajo e ingresos4.
Concretamente, la vulnerabilidad de las instalaciones hospitalarias ante una amenaza potencial se manifiesta en seis rubros principales5:

i) Edificaciones: Las especificaciones de construcción, en particular los aspectos de diseño, resistencia de materiales y vulnerabilidad física, son condicionantes de la resistencia de los hospitales ante eventos naturales. Cualquier elemento arquitectónico desprendido o derrumbado significa costos económicos y humanos.

ii) Pacientes: Es usual que centros de atención médica funcionen durante las 24 horas del día y a un 50% de su capacidad de servicio, por lo que cualquier catástrofe involucra un efecto amplificado de riesgo para los pacientes.

Figura 1: Secuencia de evaluación de daños en infraestructura después de un desastre



Fuente: CEPAL 2002. Manual para la evaluación del impacto socioeconómico y ambienta de los desastres.
iii) Camas de hospital: En la situación que sigue a un desastre, es frecuente que disminuya la disponibilidad de camas para la atención inmediata de heridos.

iv) Personal médico y de apoyo: Constituye un considerable trastorno para la asistencia de heridos la pérdida de personal médico o de apoyo, a raíz de un derrumbe. En ocasiones, la muerte de un especialista puede significar un alto costo técnico para el país afectado.

v) Equipo e instalaciones: Los daños a los elementos no estructurales (el equipo, las instalaciones y los materiales médicos) pueden ser de tal importancia que superen el costo de los elementos estructurales.

vi) Servicios: La capacidad de funcionamiento de los hospitales se apoya en las instalaciones de agua, electricidad, comunicaciones, eliminación de residuos, que no siempre operan de manera autónoma en las instituciones de salud.

Los hospitales merecen especial atención en casos de desastre, pues deben continuar con el tratamiento de pacientes alojados en sus instalaciones y deben atender las personas lesionadas por el evento. Asimismo, es importante que no se suspendan sus programas de promoción y prevención, tales como control de mujeres embarazadas y hemodiálisis. Para realizar esto, el hospital debe estar en el sitio y conocer cómo responder ante la situación. También, el edificio y su dotación deben permanecer en condiciones de servicio. Las autoridades de los hospitales reconocen estos hechos, razón por la cual han elaborado planes formales para la mitigación de desastres. Sin embargo, todos estos planes son deficientes en proveer alternativas de organización en caso de daños severos e inmovilización de las instalaciones. De ahí la importancia de formular consideraciones en el diseño y construcción de las edificaciones, con el fin de proveer seguridad y preservar ciertas áreas críticas del hospital, tales como el departamento de emergencias, unidades de cuidados intensivos, las instalaciones de diagnóstico, salas de operación, la farmacia, los almacenes de alimentos y medicinas y los servicios de registro y reserva6.
Es importante anotar que muchos hospitales afectados han sido diseñados de acuerdo a normas de construcción sismo-resistente. Esto puede indicar que el diseño estructural de hospitales debe realizarse con un cuidado mucho mayor al empleado para diseños más convencionales (edificaciones para viviendas y oficinas), ya que la filosofía de la mayoría de las normas sísmicas en los países de la región busca proteger la vida de los ocupantes de las edificaciones y no asegura la continuidad de su funcionamiento7. Los diseños arquitectónico y estructural debe contemplar especificaciones sobre seguridad, no sólo en relación con los aspectos puramente físicos del fenómeno que puede afectar al hospital, sino también con relación a los criterios sociales, económicos y humanos que pesan sobre la planeación de un hospital.

3. ¿Qué se puede hacer para promover medidas de mitigación en la nueva infraestructura de salud?

La pérdida de vidas y de propiedades causadas por terremotos y otros fenómenos naturales se pueden evitar con la aplicación de tecnologías existentes y sin realizar enormes esfuerzos financieros. Lo único que se requiere es la voluntad de hacerlo. Debido a que se requieren alrededor de dos generaciones para reemplazar el actual inventario de edificaciones en la mayoría de comunidades, se debe prestar atención tanto a la intervención estructural de las edificaciones existentes como al diseño y construcción de nuevas edificaciones. En este momento no todos los países de la Región cuentan con limitantes técnicas que gobiernen el diseño y la construcción de la mayoría de edificaciones a prueba de huracanes, sismos u otras amenazas naturales, lo que significa que es posible reducir al mínimo los riesgos y los daños si se tienen en cuenta las medidas preventivas correspondientes al diseño, construcción y mantenimiento de las nuevas instalaciones de la salud8.

En este sentido, la aplicación de las “Guías de reducción de vulnerabilidad en el diseño de nuevos establecimientos de salud” jugará un papel crucial en la reducción del riesgo existente. La siguiente sección analiza en detalle la propuesta de las Guías, y la última presenta algunas consideraciones adicionales para las autoridades, planificadores y financiadores de inversiones en salud en este tema, incluyendo aspectos económicos y políticos.

4. Plan de Acción: La aplicación de las “Guías de reducción de vulnerabilidad en el diseño de nuevos establecimientos de salud”i

El objetivo de las Guías es orientar a los administradores y profesionales del área de la salud que tienen por misión la gestión, diseño, construcción e inspección de proyectos de nuevos hospitales, laboratorios y bancos de sangre con protección para la inversión y la operación de los establecimientos. Para esto se proponen seis etapas básicas de desarrollo de los proyectos, coherentes con las fases de preinversión, inversión y operación del ciclo tradicional de los proyectos:




    • Protección del sistema de salud

    • Criterios generales de la selección del sitio

    • El anteproyecto

    • El proyecto

    • Evaluación del grupo de trabajo

    • Procedimientos de aseguramiento de la calidad

En la Figura 2 se presenta una ilustración gráfica de cómo se ejecutan estas fases en el proceso de aplicación de la Guías. Como se podrá ver, las cuatro primeras son consecutivas, es decir, se termina una y comienza la siguiente, mientras que las dos últimas acompañan al proceso durante todo su transcurso.





    1. Protección del sistema de salud

Una vez establecidas las características de la red asistencial y la necesidad de desarrollar un nuevo establecimiento de salud dentro de esta red y en una región específica, es necesario establecer el rol asistencial de este nuevo establecimiento en tiempos normales y ante distintos niveles y tipos de emergencia.


Esta etapa del ciclo de proyecto comprende tres fases:

  1. La definición de los objetivos de protección del establecimiento;

  2. La definición de los objetivos de protección de los servicios médicos y servicios y sistemas de apoyo; y

  3. La definición de los niveles de protección de los componentes de infraestructura de los servicios.

Figura 2: Etapas de la aplicación de las Guías de reducción de

vulnerabilidad en el diseño de nuevos establecimientos de salud

En primer lugar, se debe definir, para el establecimiento de salud específico, el nivel de protección global de la operación, es decir, si prestará servicios en términos de la emergencia o con qué nivel de respuesta sobrevivirá a ésta.


Se pueden definir tres objetivos de protección, en función del nivel de protección que se requiera o que se pueda , en la práctica, definir:

  • Protección a la vida: Es el requisito mínimo para cualquier infraestructura y es el que comúnmente se ha utilizado en la construcción de establecimientos de salud.

  • Protección a la inversión: Es aquel que conduce a la protección de todo o parte de la infraestructura, aunque el establecimiento en sí deje de funcionar. En esta situación es posible generar una infraestructura que pueda recuperar su operación en un plazo y a un costo acorde con las capacidades de la institución.

  • Protección a la operación: Se orienta a generar sistemas que se mantienen operativos o que pueden recuperar su capacidad de operación en un tiempo relativamente corto, si no inmediatamente. Este objetivo incluye la protección de la inversión

El nivel de protección global es función del nivel de protección de cada uno de sus servicios. Será importante entonces definir el objetivo de protección de cada uno de los servicios de un establecimiento, que previamente habrán sido clasificados bajo categorías de servicios médicos hospitalarios y servicios y sistemas de apoyo, con sus correspondientes subcategorías. Para permitir una correcta selección del objetivo de protección de cada servicio es conveniente definir el nivel de importancia del servicio en términos de peligro, de la actividad que desarrolla y de las características de sus contenidos.

No es necesario que todos los servicios de un establecimiento tengan el mismo nivel de protección que el definido globalmente.


Este ejercicio generará requisitos de organización, de seguridad y control del daño en los componentes de infraestructura, y llevará a establecer demandas en las características del sitio donde se ubicará definitivamente el establecimiento y las características de su infraestructura.
La infraestructura se divide en dos subgrupos:

  • la estructura: que corresponde a los elementos básicos que generan la seguridad del sistema y típicamente está compuesta por elementos como vigas, columnas, losas, muros, diagonales y fundaciones, y

  • la no estructura: que es aquello que permite generar finalmente la operación del establecimiento, y se divide en elementos arquitectónicos, equipamiento y contenidos y servicios o líneas vitales

Finalmente, de igual forma que para los servicios se definen objetivos de protección, también para los componentes de la infraestructura, tanto estructurales como no estructurales, se definirán niveles de protección, donde el objetivo de protección de cada uno deberá ser al menos igual al objetivo de protección establecido para el servicio en que se encuentra o con los cuales interactúa.


    1. Criterios generales de la selección del sitio

Esta etapa de evaluación para selección del sitio comprende tres fases, que son:



  1. Selección de alternativas de ubicación

  2. Evaluación de alternativas

  3. Selección del sitio definitivo

La selección de alternativas y la selección del sitio definitivo para el establecimiento se debe realizar a partir de un estudio de los requerimientos asistenciales de la población y de las características de la red de salud existente, conforme a criterios de políticas de salud, demográficos, geográficos, sociopolíticos y económicos establecidos por la institución.
Se deben considerar también en esta selección los objetivos de protección establecidos para el establecimiento en tiempo normal y de emergencia, el análisis comparativo de los peligros naturales y tecnológicos presentes en las alternativas, el costo estimado y la factibilidad técnica de implementar los sistemas de protección necesarios, los recursos económicos disponibles y las conclusiones del análisis costo-beneficio de las alternativas.
El análisis deberá abarcar no solo el sitio específico de emplazamiento del establecimiento, sino también sus alrededores. Se deberá evaluar la manera cómo los fenómenos naturales afectan a la población circundante, a la población de referencia y a la infraestructura, en especial a los servicios vitales, entre ellos, las vías de comunicación, que permiten a un establecimiento cumplir su objetivo.
En resumen, el proceso de selección de alternativas de ubicación tomará en cuenta las siguientes variables:


    • Requerimientos de salud

    • Requerimientos socio-políticos

    • Peligros tecnológicos

    • Peligros naturales

    • Objetivos de desempeño tiempo normal

    • Objetivos de desempeño tiempo emergencia

    • Características red asistencial

    • Restricciones socioeconómicas

    • Restricciones técnicas

    • Restricciones político-sociales

Una vez seleccionadas las alternativas de ubicación será necesario evaluar cada una, basándose en antecedentes y estudios preliminares recopilados sobre las variables arriba indicadas. Se prestará especial atención a las amenazas de la naturaleza presentes en cada sitio, y para cada una de éstas se evaluará: (i) la factibilidad técnica y económica de implementar sistemas de protección global de la estructura; (ii) el impacto sobre la población atendida, los servicios vitales, las dependencias anexas y los accesos a los servicios de salud; y (iii) el impacto que tendrá el fenómeno sobre la red asistencial de salud de la región y/o país.
Finalmente, la selección del sitio se hará sobre la base de la alternativa que ofrezca el sitio de emplazamiento más seguro y conveniente para el establecimiento.
En algunos casos, no será posible cumplir con el objetivo de protección deseado debido a las condiciones extremas en que se ubica la población a la cual se desea prestar la atención. Ante la inexistencia de una localización segura de acuerdo a los estándares de protección, se deberán buscar alternativas tales como:

  • dividir las funciones del establecimiento, de tal manera que se desarrollen en distintas ubicaciones, distantes entre sí,

  • proveer de establecimientos móviles o temporales en las zonas de interés

  • generar sistemas de referencia adecuados para que la población se traslade a establecimientos en otras zonas.




    1. El anteproyecto

Luego de la correcta selección de un sitio, el aspecto más importante es la concepción y desarrollo de un proyecto de diseño de infraestructura que provea un nivel de seguridad acorde con el objetivo de protección establecido para el establecimiento. Los sistemas de protección que se consideren deberán ser factibles de construir y susceptibles de un mantenimiento efectivo. Un mal diseño generará restricciones en las demás etapas del proyecto que podrán dificultar o imposibilitar el cumplimiento del objetivo de protección deseado.


Para la ejecución del proceso de diseño será necesario contar con tres actores básicos:

  • El grupo ejecutor, que desarrolla las distintas actividades de cada etapa del diseño

  • El grupo revisor, que asegura la calidad de acuerdo a los objetivos del proyecto y las necesidades de la institución solicitante

El proceso de diseño se inicia a partir de un programa médico arquitectónico (PMA), definido por la institución, en el cual se establecen los servicios y espacio físicos para el establecimiento de salud. Este programa típicamente indica todos los servicios y áreas funcionales y las dimensiones deseadas en metros cuadrados. A partir de este programa se elabora un anteproyecto en el cual se define cómo se organizarán los servicios y los espacios. Durante este proceso se define la forma y funcionamiento del centro.


Dependiendo de las amenazas a las que esté sujeto el establecimiento, será necesario escoger formas y sistemas de protección efectivos para la infraestructura, incluyendo el equipamiento. Por ejemplo, para zonas en que predominan los sismos, la edificación suele ser regular tanto en planta como en altura y deben privilegiarse sistemas que no presenten cambios bruscos del sistema estructural.
Habitualmente existirá más de un anteproyecto para cada centro. La selección del anteproyecto definitivo dependerá, además de los aspectos funcionales y estéticos, de cómo se consideraron las amenazas regionales y locales y de las soluciones para garantizar los objetivos de protección establecidos para el proyecto.


    1. El proyecto

La etapa final del diseño culmina con la elaboración del proyecto. Este está compuesto de los estudios detallados de especificaciones técnicas, planos, maquetas, documentos de licitación y presupuestos. Debido a la complejidad de un establecimiento de salud, en esta etapa participa un gran número de profesionales agrupados en distintas especialidades. Cada especialidad estará encargada de desarrollar un proyecto específico: estructura, climatización, servicios, etc. La coordinación apropiada es la clave para el éxito de esta etapa.


Desde el punto de vista del control de la vulnerabilidad y del cumplimiento del objetivo de protección ante amenazas naturales, el grupo de coordinación del proyecto de diseño deberá informar a cada especialidad los requerimientos funcionales y de protección establecidos para el establecimiento y sus servicios, y éstos, a su vez, deberán establecer claramente cómo alcanzarán esos objetivos. Así, los sistemas de protección a incorporar quedarán finalmente expresados en los planos, la memoria descriptiva y las especificaciones técnicas.
Para establecer la seguridad de la infraestructura suele efectuarse la clasificación de componentes en dos grupos: la estructura y los elementos no estructurales.
En el grupo de diseño de la estructura generalmente participan dos especialidades: la ingeniería estructural y la arquitectura. El sistema estructural que se considere para el establecimiento deberá ser adecuado para alcanzar los objetivos de protección definidos para el establecimiento y sus servicios. En términos generales, el diseño deberá considerar detallamientos estructurales adecuados, de forma que para cada nivel de amenaza, el comportamiento del sistema permita cumplir con el objetivo de protección. Es importante incorporar en el diseño los sistemas necesarios para que en caso de ocurrir daños y pérdidas de operación, el servicio pueda ser recuperado en un plazo preestablecido.
En el diseño de los elementos no estructurales participan todas las especialidades. Corresponden a los componentes que sin formar parte del sistema resistente de la estructura, son fundamentales para el correcto desarrollo de la función hospitalaria. En el caso de hospitales, cerca del 80% el costo total de la instalación corresponde a componentes no estructurales, entre los que se encuentran elementos arquitectónicos, equipamiento médico y de laboratorio, equipamiento de oficina, equipamiento industrial eléctrico y mecánico, líneas distribuidas e instalaciones básicas.
Los efectos de daños en los componentes no estructurales del establecimiento pueden ser de diferentes tipos. Por una parte, daños en equipos médico o daños en las líneas vitales que abastecen servicios médicos y de apoyo pueden redundar en pérdidas de vidas humanas y/o en la pérdida de capacidad de operación del establecimiento. Por otra parte, daños parciales o totales en componentes, equipos y sistemas pueden tener altos costos de reparación y reemplazo. Un daño mayor sobre sistemas, componentes o equipos que contienen materiales tóxicos o peligrosos puede obligar al desalojo de algunas zonas del establecimiento, con la consecuente pérdida de operación.
También son importantes los efectos secundarios de los daños en componentes no estructurales, como son por ejemplo: caída de escombros en corredores y vías de escapes, incendios y explosiones, filtraciones de las redes de agua potable y alcantarillado, etc. Es importante señalar que solo un nivel de daño menor es suficiente par que la asepsia de los recintos se vea afectada, poniendo en riesgo la salud de los pacientes críticos. Se deberá por tanto prestar especial atención a la evaluación de la seguridad de los componentes no estructurales.


    1. Evaluación del grupo de trabajo

Un aspecto clave en el procedimiento de aseguramiento de la calidad, especialmente en los establecimientos de salud con un alto requisito de protección, es la selección de grupos profesionales experimentados y activos. Por este motivo se requiere la calificación y selección de los profesionales y empresas en términos de su nivel profesional, número de proyectos realizados, metros cuadrados efectivamente construidos y participación en proyectos del área de salud, entre otros.


En la etapa preliminar del proyecto y para el estudio de amenazas se requerirá una amplia gama de profesionales tales como urbanistas, topógrafos, geólogos, mecánicos de suelos, meteorólogos, hidrólogos, sismólogos, volcanólogos e ingenieros de viento, sísmicos, estructurales, hidráulicos y estructurales. Para los especialistas a cargo de los estudios de amenazas es indispensable experiencia previa, preferiblemente en diseño de infraestructura hospitalaria.
En las etapas posteriores de anteproyecto, diseño, construcción e inspección del proyecto hará falta representantes de las siguientes especialidades: arquitectura, climatización, diseño estructural, equipos industriales, equipos médicos y de laboratorio, instalaciones eléctricas, instalaciones sanitarias, métodos constructivos, personal médico, presupuesto, residuos, seguridad contra incendio, seguridad general, telecomunicaciones, tratamiento de agua, vulnerabilidad y otras.
La evaluación de los equipos profesionales y empresas consultoras deberá basarse en criterios de selección y requisitos previamente definidos, para garantizar calidad y transparencia en el proceso de selección, y asegurar también el cumplimiento con las normativas nacionales correspondientes. Es importante resaltar que, con pocas excepciones, todos los especialistas que aquí se mencionan son necesarios para la ejecución el proyecto total, no solamente para la evaluación de la vulnerabilidad y la inclusión de elementos de mitigación. La idea que aquí se plantea es que a la hora de elaborar los términos de referencia y requisitos para la contratación de los equipos de trabajo, se estipule que además de las funciones que regularmente realizan, sus responsabilidades incluirán la participación en la definición de los sistemas de mitigación de desastres.


    1. Procedimientos de aseguramiento de la calidad

El desarrollo de un proyecto de calidad, que incluya instancias de revisión e inspección en cada una de sus etapas, y que permita alcanzar los objetivos propuestos deberá considerar, como mínimo, los siguientes principios básicos:




  • Un elevado objetivo de protección del sistema de salud requiere de un alto grado de especialización de los participantes el proyecto.

  • Los procesos de diseño y construcción deberán desarrollarse cumpliendo los principios y conceptos de calidad definidos por ISO9000.

  • En toda etapa del proyecto deberá efectuarse un chequeo al interior de cada especialidad y un chequeo cruzado entre especialidades.

  • Deberá desarrollarse en toda etapa del proyecto (diseño y construcción) una inspección continua, independiente y efectiva.

  • Antes de que los planes finales sean emitidos, deben ser entregados a las demás disciplinas para revisiones y comentarios.

  • Todo estándar de calidad exigido en el proyecto debe encontrarse documentado.

  • La inspección técnica deberá estar integrada por un equipo multidisciplinario de especialistas, de calidad acorde con los requerimientos del proyecto.

  • La inspección técnica velará por el cumplimiento de todas las disposiciones establecidas en los documentos de licitación.

  • La inspección técnica procurará desarrollar una función preventiva más que correctiva.

  • Todo sistema, equipo o componente estandarizado debe contar con una certificación que demuestre su seguridad para cumplir con los objetivos de protección del proyecto.

  • Toda modificación del proyecto original que se origine durante la etapa de construcción deberá ser aprobada por todas las partes: institución, director de proyecto, grupo coordinador, especialistas, inspección técnica y constructor. Las características deben quedar detalladas en el compendio As built de la obra.

  • Los materiales, sistemas o equipos definidos en las especificaciones del proyecto podrán ser reemplazadas por un equivalente técnico propuesto por el constructor, previa aprobación de todas las partes, y deberán quedar detalladas en el compendio As built de la obra.

  • En todo proyecto con objetivo de protección de operación e inversión se deberá elaborar un compendio con la información As built del establecimiento.

Las Guías incluyen también detalladamente todos los elementos a ser evaluados dentro del “Programa de aseguramiento de la calidad del proyecto” en las etapas de estudio, diseño y construcción.
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