Revista Ciencias Sociales 29 /Segundo Semestre 2012 Revista de Ciencias Sociales


El uso de los espacios públicos por los inmigrantes latinoamericanos de origen andino en la ciudad de Madrid160



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El uso de los espacios públicos por los inmigrantes latinoamericanos de origen andino en la ciudad de Madrid160
Joaquín Eguren161

Este artículo es el resultado de una investigación empírica de carácter etnográfico realizada en el año 2006 en los parques de la ciudad de Madrid financiada por el ayuntamiento de esta ciudad. El objetivo del estudio fue realizar una reconstrucción etnográfica del uso que hacen los inmigrantes andinos de los espacios públicos madrileños, en particular de los parques y jardines. La utilización de la etnografía nos ha permitido introducirnos en la mirada que tienen los inmigrantes andinos de los parques madrileños y en la reconstrucción de su discurso y de sus prácticas, que desde la perspectiva transnacional es denominada territorialización.

Palabras claves: Migración, transnacionalismo, economía étnica, andinos, espacio público.

This paper is the result of an empirical ethnographic research made in the parks of the city of Madrid in 2006. The focus of the study was to make an ethnographic reconstruction about how Andean immigrants use the public spaces, especially in parks and gardens of Madrid. This fieldwork has permitted to identify the discourse and the practices of Andean immigrants about the public spaces and to reconstruct their practices on terrain. These practices of appropriation of the urban spaces are called, in the transnational perspective, as territorialization.

Keywords: Migration, transnationalism, ethnic economy, Andean, public spaces.
Introducción

Este artículo es el resultado de una investigación empírica de carácter etnográfica realizada en el año 2006 en los parques de la ciudad de Madrid, financiada por el Ayuntamiento de esta ciudad. El objetivo del estudio fue realizar una reconstrucción etnográfica del uso que hacen los inmigrantes andinos de los espacios públicos madrileños, en particular de los parques y jardines. Esto ha supuesto una labor de indagación a través del análisis del discurso de los inmigrantes, de los técnicos sociales y de vecinos y de un rastreo a través de la observación participante. La utilización de ambas técnicas nos ha permitido introducirnos en la mirada que tienen los inmigrantes andinos de los parques madrileños y del uso efectivo que hacen de los mismos.

Para realizar esta tarea hemos seguido el consejo de Weber (1968: 5) acerca del estudio de la acción social por la cual se analizan regularidades de fenómenos que tienen un sentido mentado y subjetivo que puedan ser interpretados, es decir, inteligibles y que posibiliten encontrar una explicación a una acción humana que se traduce socialmente. En nuestro caso, en concreto, hemos pretendido identificar la acción social (el uso de los parques que hacen los inmigrantes) e interpretar ese uso mediante la intención de comprender cuál es la concepción que tienen del uso del espacio público, tanto en su país de origen como en España. Para identificar el uso que hacen de los parques y jardines hemos intentado describir cuáles son las actividades que hacen en los parques madrileños y establecer una clasificación de las actividades que constituyen procesos de territorialización. Posteriormente nos ha restado interpretar que detrás de esos determinados usos de los parques existen concepciones que explican cómo entienden inmigrantes y autóctonos la utilización del espacio público.

Hacia una concepción del espacio público

Stein, (2003: 67) comenta que Weber (1921) concebía el espacio público como el lugar de encuentro de los individuos de clases sociales, de razas y de etnias diversas. En este sentido la concepción de Weber, noventa y tantos años antes, nos alerta del mestizaje que se da en las ciudades en diferentes ámbitos, geográficos, sociales, culturales, económicos, necesarios de abordar desde las distintas disciplinas científicas. El lugar propio del mestizaje nos sirve como introducción al tema del espacio público y su uso, en nuestro caso, por parte de los inmigrantes en Madrid. Porque efectivamente lo que presentamos en este texto es un estudio sobre cómo los inmigrantes hacen uso del espacio público, especialmente de los parques madrileños. Sin embargo, la misma autora (Stein 2003: 67) considera que, en efecto, los espacios públicos, en tanto que abiertos a todos, son espacios potencialmente mestizos. Pero que la realidad es más compleja dado que no es inusual que ciertos espacios públicos sean apropiados por grupos de población particulares, de manera tal que limiten o prohíban el acceso a otros a dichos espacios. Stein señala que hay que afrontar los espacios públicos no solamente en términos de proyección funcional (usos previstos) sino también en términos de apropiación real, término que en la perspectiva transnacional llamamos aquí territorialización.

El concepto de espacio público emerge en filosofía política en la década de los 60 y en la sociología y en urbanismo a finales de los años 70, reagrupando diversas categorías de objetos (espacios verdes, calles, plazas, parques, mobiliario urbano). Además, es analizado frecuentemente en oposición a lo privado (Stein, 2003: 49, Aramburu, 2008: 144). En este sentido suponemos que es un espacio de circulación libre normativizada por el derecho público a diferencia de la esfera privada, donde el territorio no es permitido a todos y su acceso es restringido. Mientras exista la noción de que el espacio público pertenece a la colectividad, la idea de apropiación es esencial. Por otra parte, el espacio social está determinado por las interacciones sociales que se fundamentan sobre la aceptación de reglas y de normas comunes apoyándose sobre un territorio delimitado (Stein, 2003: 49, Aramburu 2008b: 6).

A su vez la idea de “espacio público” es un concepto al mismo tiempo urbanístico y político. Por un lado, el espacio público urbano está compuesto por las calles, plazas y parques de una ciudad, todo aquello que no es propiedad privada. Por otro lado, el espacio público, en el sentido de la filosofía política, lo que también se denomina esfera pública, es un ámbito de deliberación democrática abierta a todo el mundo (Aramburu, 2008: 144). Si bien Gigosos y Saravia (2007-2008: 117) sostienen que no conviene apresurarse en desvincular lo público de lo privado, dado cierto repliegue de lo privado. Simultáneamente, estos espacios se caracterizan por su polifuncionalidad (Garcés, 2006: 18-30) convirtiéndose en nodo de la red social inmigrante.

De la reciente bibliografía española sobre el tema aquí tratado encontramos que está focalizada fundamentalmente en dos grandes ciudades, Madrid y Barcelona, además de algún trabajo sobre Valencia y País Vasco. Un primer grupo de los trabajos destacan por la aportación de carácter etnográfico en dichas ciudades describiendo el uso que hacen los inmigrantes en los espacios urbanos y a veces aportando alguna reflexión teórica para comprender dicha descripción (Chulilla y Azagra, 2005; Torres, 2005; Aramburu, 2008b; Monnet, 2000; Müllauer-Seichter, 2007). El segundo grupo sobresale por la reflexión analítica más general sobre el uso de los espacios urbanos (Aramburu, 2008; Barbero, 2008; Díaz y Ortiz, s/f; Garcés, 2006; Monnet, 2000; Gigosos y Saravia, 2007-2008). Por último, un tercer grupo incide en el género en el contexto de esos espacios urbanos (Juliano, 1994; Pedone et al., 2010).

El uso del espacio público, en concreto de los parques, por parte de los inmigrantes latinoamericanos ha supuesto una reinterpretación de los mismos en general (Gigosos y Saravia 2007-2008: 121) o una re-significación de los espacios (Chulilla y Azagra, 2005: 63). En este sentido siguen a Martínez Veiga (1999) que habla de “aglomeración compensatoria” en el caso de ciertos inmigrantes. Estos procesos de re-significación se reproducen también en los autóctonos como señalamos más adelante.

El trabajo que presentamos se inscribe en la primera categoría ya que intenta describir el uso de los parques por parte de las comunidades andinas en Madrid. Al mismo tiempo nuestra perspectiva inquiere en la noción de la construcción social (Berger y Luckmann, 1984) del espacio por parte de los inmigrantes incidiendo en la reformulación simbólica que hacen de los mismos (Garcés, 2006: 7; Müllauer-Seichter, 2009: 2). En el caso concreto de Madrid se encuentra el trabajo de Chulilla y Azagra, (2005: 20) que se centra en la descripción etnográfica de los usos de los espacios públicos de los inmigrantes resaltando la temática su transformación cultural, también los artículos de Müllauer-Seichter (2009: 3) sobre el uso de dicho espacio especialmente en el barrio de Lavapiés y sobre la participación ciudadana de autóctonos e inmigrantes en el espacio público (Müllauer-Seichter, 2007: 171).

Metodología de la investigación

Se ha llevado a cabo una metodología de tipo cualitativa centrada en la observación participante fundamentalmente en dos parques, Casa de Campo y Parque del Oeste162. Ambos parques se han constituido, desde hace unos cuantos años, en lugares de reunión de los inmigrantes aquí estudiados. Especialmente el primero es un parque muy espacioso lo que da lugar a pasar muchas horas durante el fin de semana. Mientras el Parque del Oeste es un lugar mucho más céntrico y menos espacioso. Se realizaron veinticinco entrevistas en profundidad y semi-abiertas, llevada a cabo por dos investigadores. De éstas entrevistas, tres fueron realizadas a policías municipales de las zonas implicadas; tres a mediadores sociales pertenecientes al actualmente desaparecido Servicio de Mediación Social Intercultural; dos al Servicio de Mediación Vecinal; una al responsable de la Inmigración del Ayuntamiento; una a un barrendero; a un dirigente de una escuela de fútbol; a un dirigente de una asociación boliviana; a tres vecinos autóctonos; a una peluquera boliviana en Casa de Campo; a dos vendedoras de comida ecuatoriana; a una ecuatoriana vigilante de la posible llegada de la policía; a tres ecuatorianas (una de ellas peluquera) y a dos bolivianas y dos colombianos. Para ello, dos investigadores hemos visitado varios parques y hemos podido hacernos una composición de lugar de los distintos lugares de ocio163. El trabajo de campo se realizó entre los meses de noviembre de 2005 y marzo de 2006, cuando arreciaba el invierno en Madrid. Este dato ha de ser tomado en cuenta para valorar la afluencia a los parques, ya que a partir del mes de marzo hasta octubre son los meses donde la gente disfruta más de dichos espacios públicos. También se hizo observación participante en tres parques más (Parque de Aluche, lugar de reunión de polacos y rumanos; Pradolongo164 , lugar de afluencia fundamentalmente de colombianos y bolivianos y un parque más pequeño, Olof de Palme165.

El trabajo etnográfico ha consistido en pasar largos ratos en los parques entablando relación con los participantes de las concentraciones. Allí se ha observado la dinámica de las reuniones, se ha entrevistado a algunos informantes cualificados, se ha charlado informalmente con la gente ganándose la confianza de los más asiduos al lugar. A medida que se fue obteniendo más información sobre los colectivos reunidos y su dinámica se fue enriqueciendo la reflexión sobre las pautas generales que se iban detectando. La información que se iba recogiendo por escrito se contrastó con la de las entrevistas y se ha usado también algunas fuentes secundarias tales como estadísticas, mapas, planos, información de los servicios oficiales de los parques, etc.

Concepción del uso del espacio público en Madrid

La concepción del uso del espacio público por parte de los autóctonos ha ido cambiando en Madrid en razón de que las necesidades también se han ido modificando y por las nuevas ofertas de lugares de recreo tales como parques temáticos, aquópolis, etc. Y probablemente porque se ha pasado a un uso más privado. Así como en otros aspectos de la vida cotidiana y social de los madrileños han sufrido un proceso de privatización y fundamentalmente mercantilización también lo han sido las actividades del ocio y del tiempo.

Por ejemplo, hacer deportes en los parques hace 40 años no era un hábito social como es el caso de salir a correr, hacer tai-chi y yoga. En cambio ahora es más habitual. Es decir que también en relación al deporte se han modificado los hábitos de los madrileños introduciéndose nuevas prácticas deportivas. Antes se reunían familias autóctonas enteras en los parques, abuelos, tíos, padres e hijos sin embargo, hoy en día ni siquiera en verano es común tal práctica. Varias razones confluyen en estos cambios: por un lado el modelo familiar actualmente es claramente nuclear, es decir, los padres y los hijos. También la mayoría de las familias disponen de vehículo particular lo que les permite desplazarse a la sierra madrileña y a otros sitios de recreo.

También se ha dado un doble proceso de privatización y de mercantilización que supone cambio de hábitos (Aramburu, 2008: 145). Privatización en el sentido de que las familias también pueden reunirse en espacios privados no sólo en las casas sino en los grandes centros comerciales donde también hay ofertas de ocio para que la gente pueda pasar gran parte del día. Así se pueden hacer las compras mientras los niños pequeños juegan en zonas infantiles bajo vigilancia de personal contratado por los centros comerciales. Y significa también un proceso de mercantilización del ocio y del tiempo libre comparado con varias décadas anteriores. El individuo o la familia deben pagar por esos servicios de recreo. Adquieren estos centros privados mayor relevancia en determinadas estaciones tales como el invierno que por la crudeza del clima continental madrileño hay que recurrir a sitios cerrados para disfrutar del tiempo libre. Los parques en esta época sirven para disfrutar de paseos y algunos deportes, actividades que no lleven demasiado tiempo y que puedan hacerse a pesar de las inclemencias del tiempo.



Concepción del uso de los espacios públicos de los inmigrantes andinos en Madrid

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE)166 a primeros del año 2006, los inmigrantes de Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú sumaban 203.670 personas. Éstos representaban el 46%, casi la mitad, de la población inmigrante sobre una población madrileña de 6.400.000 habitantes en la Comunidad de Madrid. El grupo mayoritario eran los ecuatorianos con 113.390 nacionales, seguidos por los colombianos con 36.216, los peruanos con 29.373 y los bolivianos que eran 24.691. Todos los grupos tenían una mayoría femenina que de media, entre todos, daba el 54%. Esto explica que la afluencia de las mujeres andinas sea mayoritaria en los parques. De hecho, las mujeres colombianas representaban el 57% de su colectivo y las bolivianas el 56%, bajando dicho proporción en los ecuatorianos (53%) y peruanos (52%).

A pesar de que estas comunidades presenten una mayoría femenina debemos partir de la idea de que la concepción del uso de los espacios públicos no es homogénea entre los distintos países de donde ha venido la inmigración (Torres, 2005: 245). Y es muy probable que, aunque hagamos una clasificación muy elemental y general, por ejemplo, entre países de Europa del Este y países andinos y países del Magreb, nos encontremos que dentro de cada gran grupo existen diferencias notorias. Sin embargo, nos animamos a establecer algunos rasgos generales del que llamamos dentro de los sudamericanos el tipo “andino”.

En primer lugar, denominamos “andinos” a los grupos procedentes de Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú en función del lugar de procedencia geográfica y porque genéricamente desde sus países de origen tienen este auto-concepto. De la misma forma que llamamos latinoamericanos a los inmigrantes que proceden de este subcontinente. Por otra parte, los países andinos (incluyendo a Chile y Venezuela) forman un ámbito geográfico diferenciado en América del Sur, por su peculiar condición de estar enclavados en la cordillera de los Andes. Los cuatro primeros políticamente han constituido la Comunidad Andina de Naciones (CAN). Ellos mismos sostienen que tienen un pasado histórico común y una gran diversidad cultural, étnica y lingüística. Con cautela, dada dicha pluralidad y diversidad interna, usamos dicho término aquí. Pero sostenemos que, por encima de esa diversidad, les unen muchas cosas que a su vez le diferencian del resto de los latinoamericanos respecto al uso de los espacios públicos en Madrid. Por ejemplo, las dominicanas a primeros de la década de los noventa fueron las primeras en reunirse en plazuelas de Madrid. Pero con el paso del tiempo esa práctica desapareció. Tampoco hay consignadas concentraciones de grupos de otros países latinoamericanos como, por ejemplo, argentinos y uruguayos, paraguayos o brasileños.

En segundo lugar, en el uso de los parques de Madrid presentan algunas características similares. Una de ellas es que llama la atención a los inmigrantes andinos la existencia de una regulación legal del espacio público en Madrid. Es decir, de una normativización del uso de los espacios públicos que consideran exagerada respecto a cómo se hacía en sus países de origen. Aceptan que existan normas que establezca una serie mínima de orientaciones en la convivencia en los parques pero no logran comprender la cantidad de limitaciones a su uso (Aramburu, 2008b: 37, Stein, 2003: 49).

Unido a ésta se haya la percepción de la vigilancia y control por parte de distintos cuerpos policiales, servicios de limpieza, etc. que era desconocida y mucho menos presente en sus países de origen. Esta vigilancia hace que sea más difícil sortear los escollos que ésta presenta. No olvidemos también la sensación de inseguridad que sufrían y aún lo sienten muchos de los inmigrantes por la falta de documentación legal (Aramburu, 2008b: 37, Stein, 2003: 67, Torres, 2005: 35).

A continuación detallamos aquellos aspectos sobresalientes que caracterizan la concepción del uso del espacio público por parte de los inmigrantes andinos.

El deporte como actividad aglutinante de los inmigrantes andinos en Madrid

Parece ser una constante en los distintos grupos de origen andino, aquí citados, que se reúnen en los parques dado que el deporte es una actividad que les aglutina. La práctica deportiva en lugares públicos en sus países durante el fin de semana ha sido trasladada a Madrid. Basta si no ver parques, plazas, jardines, centros deportivos, en fin, un sinnúmero de sitos donde se puede observar a los inmigrantes haciendo deporte. Muchas veces junto a los autóctonos, si mayor discriminación.

Lo que parece ser en un principio una actividad espontánea en realidad esconde una práctica organizativa de gran envergadura. Allí donde hemos podido acceder o contactar directamente se ha constatado que muy pronto se organiza la actividad deportiva. Muchas veces es a través de un líder quien organiza equipos, alquila redes,… Pero rápidamente se organizan ligas deportivas que muchas veces culminan en la creación de una asociación que avala dicha actividad. (Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid, 2012: 17) Al menos en el lenguaje de los inmigrantes le llaman asociaciones pero queda la duda de si es efectivamente una asociación de inmigrantes con el pertinente reconocimiento legal.

En el caso de los ecuatorianos, colombianos, peruanos y bolivianos y seguramente en otros colectivos inmigrantes el deporte es una actividad que permite reunir a la familia durante los fines de semana alrededor del cual se realizan otras actividades paralelas. En el colectivo ecuatoriano algunas veces culminan los campeonatos deportivos con la elección de una joven como “miss” o “reina” de la región ecuatoriana mayoritaria reunida en ese momento.

Los deportes más apreciados son el voleibol, el fútbol, el baloncesto y el fútbol sala. El primero es muy practicado por los ecuatorianos en su país de origen que lo llaman “Ecuavoley”, teniendo su origen en la sierra ecuatoriana. Esta variante del voleibol se caracteriza porque participan dos jugadores menos (tres en total) y necesitan una red especial diferente a la tradicional (Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid, 2012: 16). Normalmente forman equipos de hombres pero también se ha constatado la existencia de equipos femeninos que juegan entre sí. Raro es el caso de equipos mixtos. En Ecuador aprecian mucho a aquellos jugadores que son especialistas en pegarle bien al balón.

Al igual que en aquél país, los ecuatorianos apuestan con dinero por los equipos en liza. Con lo cual se crea un negocio alrededor de este deporte. En Ecuador hay apostadores que pueden ganar hasta el equivalente de un salario allí (de 100 dólares) en una o dos sesiones de apuestas. Las cantidades de dinero que se ponen en juego son aún mayores que en Ecuador dado el mayor poder adquisitivo. Los apostadores profesionales que ya lo eran en su país siguen apostando fuerte y ganando buenas sumas de euros. Algunas de las causas de los enfrentamientos y peleas que suceden de vez en cuando en los parques provienen por desavenencias entre los apostadores. A ello hay que sumarle los efectos del alcohol. Hasta ahora hemos detectado el sistema de apuestas en torno al ecuavoley solamente en los ecuatorianos. Los bolivianos son también muy aficionados al voleibol en su país lo que se traslada a Madrid. Mientras que los colombianos practican mucho al fútbol, deporte muy apreciado allí y aquí. En todos estos deportes en los parques madrileños se forman equipos de adultos y de niños.



Los parques de Madrid: LUGAR de encuentro y de disfrute del ocio

Como hemos señalado anteriormente los parques suelen ser un lugar de encuentro prefijado de antemano, desde el país de origen. Muchos inmigrantes viajan desde su país con la idea de que en el “parque tal” va a reunirse con sus parientes y paisanos y que ahí podrá encontrar respuestas a sus preguntas y satisfacción a sus necesidades de su estancia en Madrid. Como decía un entrevistado boliviano:

“Y también hay otra cuestión que quería decirte y es que en esta época, hace 4 años atrás, fue cuando nos dimos cuenta de lo que está llegando porque se volvía “punto de encuentro”. Llegaban al aeropuerto y decían: “Doce de Octubre, Doce de Octubre...”. Era punto de encuentro y de contacto nada más llegar al aeropuerto. Era como un busca persona, incluso sin saber la dirección. Se encontraban tíos y parientes que no sabían cierto dónde se encontraban. En esa época no había restaurantes bolivianos.” (Omar, boliviano, 35 años).

En Madrid hay varias formas de enterarse de los lugares de reunión. Como decía una mujer ecuatoriana: “se escucha mucho, se escucha mucho en el metro ya cuando uno se viaja en el autobús ya la gente te lo va diciendo… que se encuentran aquí en Lago, antes en el Retiro, Casa de Campo también me han dicho pero no me he ido y ya eso…” (Luisa, ecuatoriana, 40 años). Sin embargo, en la medida que ha ido creciendo la variedad de sitios de reunión, con la apertura de restaurantes, casas de comida, bares, etc. por los inmigrantes más emprendedores, ha aumentado especialmente en invierno la competencia a la reunión en los parques.

“Desde el momento en que se crean restaurantes también disminuye la gente aquí porque ya hay donde ir, antes no había donde ir a reunirse, si querías comer algo boliviano tenías que ir al Doce de Octubre. Si te apetecía algo especial ibas allí. Alguna gente tenía en su domicilio pero eso no era restaurante, tenías que conocerlo y tal, desde el momento que tienes los restaurantes te vas allí, ya no vas al Doce de Octubre”. (Carlos, boliviano, 38 años).

Para los recién llegados y los que llevan poco tiempo en España, la asistencia a estas grandes reuniones en los parques, supone un motivo de regocijo y arropamiento fraternal que ayuda a sobrellevar la soledad y la adaptación al lugar. “Yo, la primera vez, al principio me gustó porque yo no conocía a nadie en España. Íbamos y imagínate encontrar una bebida de tu país, eso era... o comerte una empanadilla de allá... era muy rico, ver a gente y tal...” (Johanna, colombiana, 42 años).

Tal como hemos comprobado en la observación etnográfica de los parques mencionados hay un porcentaje importante de personas que estaban solas en su primera época de inmigración. El recurso especialmente es salir para encontrarse con grupos de su propio país para mitigar la soledad los días que no trabajan, especialmente los fines de semana. Soledad que se evidencia cuando se encuentra con otros compatriotas que tienen a su familia en Madrid. Uno de los entrevistados ante la pregunta de si no había entablado amistades aquí contestaba:

“Si, pero cada quien tiene sus compromisos, sus parejas ¿no? Pasan nomás con familia. Yo acá estoy solo… no puedo tampoco interrumpir. Yo sé que tampoco me van a decir que no. Pero siempre ante eso uno no se siente bien ¿no? Pero siempre salgo así a caminar solo, a distraerme un poco. Pero me siento agobiado, me siento mal, tengo nostalgia…” (Alberto, ecuatoriano, 45 años).





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