Revista Ciencias Sociales 29 /Segundo Semestre 2012 Revista de Ciencias Sociales


Apropiación real de territorio o territorialización



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Apropiación real de territorio o territorialización

Los términos territorialización y desterritorialización están siendo usados como términos afines en el ámbito del transnacionalismo y que explicaría distintas características en la configuración de las comunidades étnicas transnacionales. Como refiere el antropólogo Michael Kearney (Kearney, 1995: 549) el término desterritorialización (deterritorialization) tiene varios usos para referirse a tales procesos transnacionales. El transnacionalismo visto por este autor coincide con la globalización si bien tiene una extensión limitada. Mientras los procesos globales están ampliamente descentralizados de los territorios nacionales específicos y se dan en un espacio global, los procesos transnacionales están anclados en que trascienden uno o más estados nacionales. Así transnacional es el término utilizado cuando se refiere por ejemplo, a la migración de nacionales a través de las fronteras de una o más naciones.

Levitt, De Wind y Vertovec (2003: 565) señalan el reconocimiento de que algunos migrantes mantienen fuertes lazos duraderos con sus tierras de origen al mismo tiempo que son incorporados en sus países de acogida. Y esto sitúa la cuestión de las asunciones convencionales acerca de la dirección y los impactos de la migración internacional. Y se habla de prácticas transnacionales. Además, reconocen que lo que significa “transnacionalismo” y qué debería y qué no debería ser incluido bajo esta rúbrica, no es siempre claro. En la misma línea que Levitt et al. (2003: 565) Bauböck explica que:

“El término “transnacionalismo” se aplica a las actividades humanas y a las instituciones sociales que se extienden a través de las fronteras nacionales. La definición de transnacionalismo se refiere, además, a los estados como entidades políticamente delimitadas, con fronteras, las cuales son atravesadas por movimientos o gente, dinero o información y son cruzadas por redes sociales, organizaciones y campos” (Bauböck 2003: 701).

En realidad se han propuesto varias nociones que intentan definir el panorama del transnacionalismo vinculado a la migración. Así como ha citado Suárez (2006: 8) se han usado las siguientes nociones: circuitos migratorios transnacionales (Rouse, 1992) sociedades binacionales o referencias biculturales (Vertovec, 2003), formaciones sociales transnacionales (Guarnizo, 1998), comunidades transnacionales o desterritorializadas (Levitt, 2000), espacios migratorios transnacionales (Faist, 2000, Eguren, 2011) o campos migratorios transnacionales (Blasch, et al., 1994, Levitt y Glick Schiller, 2004).

En lo que respecta a nuestro tema, el uso más apropiado hace relación a que los migrantes se trasladan y crean espacios transnacionales; que pueden tener el potencial de liberar a los connacionales quienes son capaces de escapar en parte de la hegemonía totalizante que un Estado fuerte puede tener dentro de sus fronteras nacionales.

Basch et ál. (Basch, 1994, Baubock, 2010) argumentan que en estas situaciones un Estado-Nación puede extender su hegemonía sobre sus ciudadanos quienes como emigrantes y refugiados, residen fuera de sus fronteras nacionales. El Estado puede argüir que esos ciudadanos emigrados constituyen parte de la población de su país, como decía el presidente Arístide de Haití definiendo a los haitianos de los Estados Unidos de América como un “décima provincia”, agregándola a los otras nueve del estado haitiano.

Entendemos ambos términos como relacionados pero especificando cada uno un aspecto del proceso de transnacionalización de los inmigrantes. Por desterritorialización entendemos el proceso por el cual los emigrantes pierden poder de influencia y dominio sobre territorios nacionales por efecto de la emigración, mientras que territorialización e incluso reterritorialización es el proceso por el cual los inmigrantes ganan espacios como grupo étnico o minoría étnica adueñándose al menos temporalmente de determinados territorios. En este sentido el fenómeno conocido de la exclusión social en los espacios sociales ya fue tratado por Simmel (1986). Al mismo tiempo territorialización se puede interpretar como la apropiación por grupos o comunidades étnicas de espacios físicos en las ciudades donde éstos se hacen dueño de determinados barrios (Garcés, 2006: 11, 30). En este sentido puede ser entendido como una compensación por la pérdida de territorios definidos en su país de origen (Chullila, 2005: 64, Juliano, 1994: 93).

Entonces, consideramos que los inmigrantes en Casa de Campo como en otros parques, plazas, jardines, etc., lugares públicos de Madrid, se apropian, al menos temporalmente, de determinados espacios que usan como propios. Como ha de observarse no se apropian, por ejemplo, de todo el espacio físico de Casa de Campo sino de determinadas zonas y en días concretos. En la medida que la población autóctona entiende que es una apropiación limitada, temporal y alejada de su centro vital, entiéndase viviendas y entorno más cercano, es tolerante con esta práctica. Pero cuando los sitios son más cercanos, se consideran como neurálgicos en la vida barrial y se sienten desplazados de su uso, entonces el sentimiento de pérdida de territorio se acrecienta. Es lógico entonces que se incrementen las tensiones (Stein, 2003: 68).

Los alóctonos no solamente definen fronteras internas en los parques respecto a la población autóctona sino respecto a las otras minorías que hacen uso de dichos espacios. La territorialización no significa apropiación de dichos espacios físicos sino establecimiento de actividades y prácticas propias que tienen un sentido especial de pertenencia étnica. Se considera que lo que se ofrece es para uso y consumo interno del mismo grupo. Una vez que dicho fenómeno de territorialización gana espacios y pervive en el tiempo, a pesar de su inestabilidad, intentan legitimarla mediante negociaciones con los vecinos, agentes policiales o con el mismo ayuntamiento. Para ello es necesario que ese grupo tenga una organización con un portavoz que asuma el rol de la defensa, a veces supuesta, de los intereses de todo el grupo. A menudo se confunden los roles y el portavoz del grupo es al mismo tiempo el que ejerce una autoridad sobre los que llevan algún negocio, autoriza la instalación de puestos de venta y cobra también por ello como si fuera un impuesto. Como decía un inmigrante ecuatoriano en Casa de Campo:

“… este campo deportivo, como digo yo, es un campo cerrado, donde hay una persona con quien se habla y la gente que está en condiciones dice: ‘Sabes, yo quiero ponerme un negocio de comida’. (El otro le responde): ‘Pues, vaya a hablar con la persona encargada y le dice tanto le cuesta, ponga su negocio.’ Ya ella sabrá si va a rentarle o va a la pérdida, ya eso depende de la persona. Pero, permisos, permisos, nada de permisos. Ahí la gente viene, habla con la persona encargada y se posesiona si la gente sabe hacerlo…” (Eleuterio, ecuatoriano, 36 años).

Posteriormente y para perplejidad de vecinos y poderes locales buscan negociar de igual a igual con argumentos reivindicativos de quienes tienen derechos adquiridos. Este ha sido el caso del grupo embrión de la CONADEE (actual asociación ecuatoriana) en el Parque del Oeste, de ACOMA en Pradolongo y de los europeos del Este en Aluche.



Formas de Economía Étnica Informal y esporádica en los parques madrileños

Uno de los aspectos que sobresalen en la actividad de los inmigrantes, especialmente andinos, en los parques madrileños es el negocio de la venta de comida, bebidas, otros artículos y alquiler de redes de deporte. No es un fenómeno desconocido ni antiguo en España (Buckley Iglesias, 1998: 183). Lo que resulta llamativo es que se lleve a cabo teniendo en cuenta la restrictiva normativa vigente, que prohíbe la venta de comida sin la autorización correspondiente en los parques, sin haber pasado el respectivo control de las autoridades sanitarias.

Probablemente haya sido la comunidad peruana la que en la década de los noventa introdujo una modalidad novedosa en los parques madrileños: la venta ambulante de comida típica de su país y de bebida en las concentraciones que llevaban a cabo en La Chopera en el parque de El Retiro. Ellos abrieron un camino para los grupos de inmigrantes, especialmente ecuatorianos y bolivianos.

La forma de economía étnica andina ha ido evolucionando pasando de la informal y esporádica de la venta ambulante en los parques a la formal con la apertura de pequeños restaurantes de comida ecuatoriana y boliviana. Éstos están destinados al uso de los miembros de dichas comunidades inmigrantes abriendo un espacio que hasta primeros años del siglo XXI no existía. Es verdad que, con el paso del tiempo, también la clientela se amplía incluyendo a la autóctona. Algunas de las vendedoras ambulantes que ya llevan mucho tiempo vendiendo en los parques han logrado instalar sus pequeños restaurantes. Se complementa la actividad de éstos y la venta ambulante de comida con la existencia de estos productos en el mercado. A las vendedoras ecuatorianas y bolivianas de comida el abastecimiento seguro de los mismos les facilita para la preparación de los platos típicos de sus países, comparado con épocas anteriores que dependían mucho de los que venían y les traían esos productos. Además de facilitarles dicha tarea los precios se han vuelto más asequibles, por lo que les proporciona mayor margen de ganancia.

Los bolivianos en aquella época constituía una inmigración nueva con pocos años en su haber, aún insuficiente como para haber montado una economía propia, sin embargo, ya se había constatado que alguna antigua vendedora ambulante de comida había puesto ya su propio restaurante.

Una característica común de estas formas de economía étnica informal y ambulante es que se concibe como un negocio familiar (Eguren, 2012, Gómez, 2006, Light y Gold, 2000). Las mujeres tienen el apoyo de sus padres, maridos, hermanos y/o hijos en la compra de los comestibles y en la aportación económica para su adquisición, elaboración de las comidas y posterior traslado y vigilancia en la venta en el parque. Además, en algunos sitios se puede encontrar que varias hermanas regentan varios puestos de venta. Es el caso del clan de los “Collamuayo” procedentes de la ciudad ecuatoriana de Calderón en un parque céntrico de Madrid, en el que tres hermanas controlaban 3 puestos de venta de comida de los 8 presentes. Tenían a su madre, mujer de unos 70 años vigilando la zona para dar el aviso por si venía la policía. Además, en muchos casos la familia debe entenderse en sentido extenso por lo que pueden participar también primos, tíos, sobrinos…



La venta ambulante de comida en los parques

Se constata que la venta de comida y bebida en los parques responde a un mismo patrón de división del trabajo que denominamos división de género del trabajo. Porque las que cocinan y venden los platos típicos son mujeres, la mayoría de las cuales ya lo hacía en su país. En esta tarea suelen ser ayudadas por sus maridos, parejas, hermanos y/o hijos. La labor del varón es ayudar a la mujer en la compra y en el traslado de la comida. Son ellos los que conducen los coches o furgonetas y luego ayudan a las mujeres a trasladar las ollas y las grandes bolsas conteniendo los productos. Luego ya en el lugar de venta están en segundo lugar, a veces dando una mano en la venta, otras trayendo más ollas u otros continentes con comida que han estado resguardados en los coches o escondidos en arbustos en el parque para que no se los incaute la policía.

En el año 2005 detectamos que había vendedoras que llevaban más de ocho vendiendo comida en los parques madrileños. Esto significa que han asentado ya su negocio ambulante y que han capeado muchos temporales por la presión policial. Por otra parte significa también que han fidelizado su clientela, quizás en parte a que muchos de ellas ya eran conocidos en su tierra. Por lo cual ya venían con una clientela creada en su propia tierra. Esta es una de las características del transnacionalismo étnico. De manera que al principio de la “apertura” de su negocio ya tenía sus clientes. La táctica publicitaria del boca a boca o de boca a oreja resulta ser la más exitosa en este caso. Es una táctica que ya comienza a hacerse desde su barrio, pueblo o ciudad en su país de origen: “Vete a un parque que se llama Casa de Campo, en Madrid, donde está fulanita con su puesto de venta de nuestras comidas”.

Uno de los puntos a favor de esta venta ambulante de comida es el precio. Si un plato de encebollado o de fritada te sale 3,5 euros en Casa de Campo y “con veinte euros puede comer una familia de cuatro personas, por que voy a ir a una casa de comidas ecuatoriana que me sale el doble.” “La diferencia está en que en la casa de comidas estás sentado en una mesa y además incluido en los 7 euros está la cola (sucedáneo de la Coca Cola”.



Otro tipo de ventas y servicios ambulantes

Además de la venta de comida y bebidas existen otro tipo de ofertas en los parques que acompañan a la primera. Se ha extendido el tipo de top manta en el cual se venden cd-roms de música popular del país de origen, venta de ropa como gorros, pantalones, jerséis, gorras, guantes,… Y también de productos de artesanía tales como pulseras y collares. Además se vende tabaco, golosinas, chicles y otros productos afines. En Casa de Campo se habían contabilizado en el invierno de 2006 hasta 32 puestos de venta de cd-roms de música y vídeos, cuatro puestos de vendedores de gorros, guantes, pantalones en invierno. Podemos establecer la suposición que en primavera el número de puestos se verá incrementado.

Ya están preparados para recoger rápidamente en cuanto haya la más mínima señal de que se acerca la policía. En esto no difiere de la organización que existe en otros sitios donde venden inmigrantes senegaleses, sudamericanos, etc. en distintos puntos de la capital. A veces es un paño extendido en el suelo donde extienden los artículos de venta con un cordón que, a la primera señal de aparición de vigilantes o policías, tiran de éste cerrando instantáneamente el paño y se lo llevan colgando en forma de hatillo.

Suelen estar organizados de manera tal que siempre tienen a alguien que vigila y les da el aviso de la cercanía de las fuerzas de seguridad. Suele ser un familiar o amigo varón con el que tienen la suficiente confianza como para asignarles esa tarea de vigilancia. Los familiares varones además de ayudar en las tareas de apoyo en el traslado y venta de productos cumplen una función importante de proteger a sus mujeres de cualquier problema, discusión o pelea que haya entre los paisanos. Sin embargo, ellos suelen estar en segundo plano. De la misma manera cuando hacen aparición los policías prefieren estar un tanto al margen porque confían que las mujeres tienen sus artes para intentar persuadir a éstos. Aunque muchas veces ellas salen huyendo dejando sus productos que son requisados por la policía.

Un capítulo aparte lo constituye la venta de medicinas traídas ex profeso desde el país de origen. Entre los ecuatorianos se ha descubierto que también traen desde su país de origen medicamentos tales como Afinalín (es como una aspirina), Contrex que lo toman con coca cola hirviendo y con limón por la noche para los catarros. Como decía una ecuatoriana: “Al otro día por la mañana una está como nueva”. También traen Vaporal (especie de Vaporub), pomadas, mentol y linimento especial para los jugadores de fútbol y de voleibol. Muchos sufren dolores musculares y contracturas por los golpes o malos movimientos durante los partidos. Como nos decía una mujer: “Nosotros confiamos sólo en lo de allá”.

Finalmente, nos queda por referirnos al caso del servicio de peluquería al aire libre en los parques, un fenómeno nuevo y desconocido en Madrid e incluso en Ecuador, de donde se ha importado. Parece que este negocio funcionaba solamente en Casa de Campo, según hemos corroborado en nuestro trabajo de campo. Allí se establecían los fines de semana hasta 12 peluqueras en la hora de máxima afluencia por la tarde. Ellas atienden a sus clientes normalmente varones, es muy raro que haya mujeres, con amabilidad y paciencia, permaneciendo muchas horas de pie. Solían estar desde las 11 horas hasta que anochece y a veces más tarde. Por lo que las que más tiempo atienden suelen estar una media de 8 horas de pie cortando el pelo. Cuando anochece se ayudan con la luz de las farolas. Ellas protestan porque a veces no tienen tiempo de ir al aseo, cosa inexistente en el lugar.



Conclusiones

En este trabajo hemos intentado, tras una exploración etnográfica en algunos parques madrileños, identificar las formas de apropiación del espacio urbano por parte de los inmigrantes latinoamericanos de origen andino. Dado que estas formas de apropiación están inscritas dentro de los procesos transnacionales, hemos utilizado el término territorialización. Según el cual los migrantes en sus desplazamientos pierden el dominio sobre determinados territorios, incluso simbólicamente, lo que se entiende bajo la denominación de desterritorialización y a la vez ganan otros espacios adaptándose a las nuevas pautas culturales y sociales (territorialización).

En primer lugar concluimos que existe un modelo de utilización de los parques que denominamos “andino” ya que son los ecuatorianos (especialmente de la sierra), peruanos, colombianos y bolivianos quienes recurren a estos espacios urbanos. Y es una práctica que no utilizan otras comunidades latinoamericanas en Madrid.

Se ha constatado que los parques suelen ser un reclamo para los inmigrantes en la primera estancia de asentamiento en la ciudad. A ello coadyuva las situaciones de soledad en que viven muchos inmigrantes andinos, la mayoría en su primera etapa antes de la reagrupación familiar. Es una práctica transnacional dado que muchas veces el sitio de reunión está ya estipulado para el migrante desde su país de origen, donde le dicen donde puede encontrarse con sus compatriotas.

Hemos comprobado que si bien es cierto que en un principio los inmigrantes intentan replicar las pautas culturales acerca del uso del espacio público, casi inadvertidamente con el transcurso del tiempo, van modificando sus pautas culturales. Si en un comienzo se reúnen en parques porque en sus países lo hacían y lo hacían en plan familiar, las motivaciones y necesidades de fondo se modifican insertándose en un proceso de privatización de los espacios, al uso de los autóctonos. Depende en gran medida de la ampliación de las ofertas de ocio y tiempo libre que ofrece la sociedad de acogida y las que crean las propias comunidades inmigrantes. También depende de la estabilidad en el asentamiento de la comunidad inmigrante, del proceso de regularización jurídica y de la estabilidad laboral. Es decir, que la interacción de los inmigrantes andinos con la sociedad madrileña influye en la modificación de la pauta cultural relativa al tiempo libre y al ocio de la misma manera que un mayor nivel socio-económico también influye simultáneamente en modificar dichas pautas culturales.

Lo que parece ser una cuestión esporádica y espontánea de las concentraciones cada vez da muestras de tener por debajo una organización vinculante de los espacios, actividades e incluso interacciones centradas en el deporte, actividades y servicios de venta ambulante, y disfrute de la gastronomía de su país a precios módicos.

Acerca de los objetivos de los encuentros en los parques por parte de los inmigrantes encontramos que se distinguen según si la actividad es lúdica, deportiva o lucrativa. En algunos casos se mezclan dos o tres de éstos. Cuando el objetivo del grupo es meramente lúdico lo que se pretende es encontrarse con otros paisanos, sentirse arropados e ir resolviendo necesidades y preocupaciones que tienen para afrontar la inserción en Madrid. El segundo grupo se reúne por llevar a cabo actividades deportivas a las que ya estaban acostumbrados a realizar en su país natal. Se ha comprobado que el deporte aglutina a la mayoría de las comunidades andinas residentes en Madrid. Un tercer grupo organiza actividades en función de un objetivo lucrativo. El interés es aprovechar esas concentraciones para hacerse de un dinero extra durante los fines de semana. Normalmente es gente que trabaja entre semana en otras actividades y el fin de semana se dedica a la venta ambulante. Finalmente cabe destacar que muchas actividades económicas actualmente insertas en la economía formal nacieron, en el caso de los inmigrantes, como actividades puramente informales.


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Recibido: 10 de junio de 2012
Aceptado: 31 de agosto de 2012



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