Sección fenomenología y hermenéutica



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XXV ENCUENTRO NACIONAL DE FENOMENOLOGÍA Y HERMENÉUTICA


Martes 2 de septiembre

Metodologías fenomenológicas: ontología formal y reducción trascendental

Horacio Banega (UBA, UNQuilmes)

En el año 1913 sucedieron dos acontecimientos en el desarrollo de la filosofía fenomenológica husserliana. Es el año de la aparición en público del texto que presenta la fenomenología trascendental en el primer tomo de la revista que Husserl y otros discípulos habían fundado, y que se conoce como Ideas I. Pero también es el año de la segunda edición de las Investigaciones Lógicas, con la ausencia de la VI LU que recién se volverá a editar en 1921. En el prólogo a esta segunda edición Husserl afirma sobre la Tercera Investigación Lógica: “Tengo la impresión de que esta Investigación ha sido demasiado poco leída. A mí me prestó un gran auxilio, ya que es antecedente esencial para la plena comprensión de las Investigaciones siguientes” (Hua. XVIII: 14). Esta indicación permite jugar con el sentido del término “Investigaciones”. ¿Husserl se refería sólo a lo que aparece en el libro que prologa o a todo lo que siguió desarrollando en su pensamiento, incluido su texto Ideas I? Por su parte, Paul Ricoeur, en su edición y traducción de Ideen I (1950 [1913]) al francés afirma, en la Introducción del traductor, que Ideen I supone los conocimientos lógicos precisados en las LU. Ricoeur sugiere que el lector puede omitir provisoriamente el difícil capítulo 1, denominando al mismo un capítulo de Logique. En esta presentación me voy a focalizar en plantear la difícil relación entre la ontología formal y la metodología trascendental, dado que la primera parece no caer bajo la epojé y la reducción trascendentales porque Husserl usa sus conceptos no sólo en LU, sino a lo largo de todo su desarrollo filosófico, y, sin embargo, en el # 59 de Ideas I, nos dice que sí, que la ontología formal cae bajo la epojé trascendental.



Significado y referencia en

las Lecciones sobre la teoría del significado de 1908 y la I Investigación lógica de Husserl

Matías Graffigna (UBA)

En sus Lecciones sobre la teoría del significado de 1908 Husserl retorna con una mirada crítica sobre muchos de los problemas planteados en la primera Investigación lógica de 1901 en torno al lenguaje. Uno de ellos es la pregunta “¿Cómo pueden significaciones temáticamente diferentes referirse al mismo objeto?” (Husserl, 1987:40). Esta pregunta retoma la distinción que Husserl ya hacía en el §12 de la I Investigación lógica entre expresiones de diferente significación que se refieren al mismo objeto. En dicho texto, la distinción es presentada con el famoso ejemplo de Napoleón, objeto al cual puedo referirme con las expresiones “el vencedor de Jena” y “el vencido de Waterloo” (Cf. Husserl, 1984:53). Si bien en 1901 este caso no parece generar mayores complicaciones para Husserl, en 1908 retorna sobre él con la pregunta antes citada; y es que, si “Una expresión gana referencia a objetividades solo gracias a que significa” (Husserl, 1984:54), ¿dónde recae entonces la unidad referencial de expresiones de diferente significación? En este trabajo me propongo retomar esta cuestión desde los nuevos aportes que Husserl realiza en 1908 y, fundamentalmente, en base a tres cuestiones que intentar resolver esta pregunta: 1. La diferencia entre un objeto o referente de una expresión y su representación correspondiente; 2. La diferencia entre la significación en sentido fenológico (fánsico) y fenomenológico (óntico) y 3. La diferencia entre el tema y el objeto de un acto. Bibliografía: Husserl (1984), Logische Untersuchunghen. Zweiter Band, Untersuchungen zur Phänomenologie und Theorie der Erkenntnis, ed. Usula Panzer, Hua. XIX/1 y XIX/2, The Hague/Boston/Lancaster, Martinus Nijhoff. Husserl (1987), Vorlesungen Über Bedeutungslehre Sommersemester 1908, ed. Panzer, Ursula, Hua. XXVI, Den Haag, Martinus Nijhoff



Las limitaciones de la noción de Fringe de William James desde una perspectiva fenomenológica:

una comparación entre los análisis de Salius Geniusas y Aron Gurwitsch.

Emiliano Roberto Sesarego Acosta (CONICET)

Este trabajo se divide en tres partes. En la primera se explicitan las limitaciones que Salius Geniusas encuentra respecto a la noción de margen (fringe) de William James. Este concepto, afirma Geniusas, es equivoco debido a que no es capaz de distinguir la mera co-presencia de la co-determinación. Basándose en esta idea, continúa su análisis tratando de diferenciar entre el uso que Husserl hace en el contexto de Ideas I de los vocablos Horizon y Hof, por un lado; y Hintergrund, por el otro. Sin embargo, un análisis más profundo de la problemática del horizonte lo lleva a poner en cuestión la corrección de estas distinciones, dado que encuentra que la co-presencia no es necesaria para la co-determinación. En la segunda parte, se examina la investigación que Aron Gurwitsch realiza respecto a esta misma problemática. Para él, la principal dificultad estriba en que la doctrina de James no nos permite dar cuenta de la experiencia de enlaces que son dimensionalmente diferentes. Esto lo lleva a desarrollar su teoría del campo de la conciencia, en la cual, como trataremos de demostrar en la tercera y última parte, es de extremada importancia un resultado que en los análisis de Geniusas pareciera terminar desdibujado, a saber: que co-presencia no implica necesariamente co-determinación.


Reflexiones fenomenológicas sobre la experiencia de la interfaz del objeto técnico

Sebastián Agustín Torrez (UBA)

El desarrollo histórico de la técnica se cristaliza en numerosos artefactos con interfaz de nuestro mundo de la vida cotidiano. Aunque la noción de interfaz no ha sido objeto de tratamiento filosófico riguroso, consideramos que la fenomenología puede brindar descripciones de la experiencia de interfaces. En sentido amplio la interfaz es la superficie de una de las caras de un artefacto capaz de exponer una serie de imágenes digitales que pueden ser percibidas y comprendidas a la vez que se fundamentan en información no perceptible por estar codificada y almacenada en el interior del artefacto. Una interfaz -por ejemplo, la pantalla de una computadora- hace posible experiencias que se caracterizan por un enriquecimiento artificial del horizonte visual percibido. Una de las caras del objeto -la interfaz- se destaca con preeminencia sobre las otras caras y ocupa el foco de la atención. Así destacada, la interfaz permite experiencias que tienen analogías pero también fuertes contrastes con la percepción de objetos sin interfaz. Gracias a habitualidades técnicas del sentido común, al percibir superficies estáticas con contenido gráfico dinámico realizamos abstracciones sobre nuestras modalidades de desplazamiento y cambio de perspectiva que permiten experimentar un mismo objeto visual de distintos modos sin desplazarnos. Precisiones de este tipo permiten comenzar a establecer las condiciones de la experiencia de la interfaz, distinguirla de una percepción asistida por artefactos -por ejemplo, un catalejos- y colaborar en la reflexión general sobre la relación hombre/mundo técnicamente mediada.

La reorientación de la ética de Husserl hacia una ética de la virtud

Celia Cabrera (CONICET, UBA)

El pensamiento ético de Husserl transita un camino que va desde una ética orientada universalmente bajo la idea de un imperativo válido para todos hacia una ética de carácter cada vez más particularista que enfatiza los valores personales y los imperativos individuales. Pero ¿Cuál es el rol que juega la intersubjetividad en la vida ética en cada una de estas fases? Para responder a este interrogante es fundamental atender a la diferencia que establece Husserl entre los concepto de felicidad (Glücklichkeit) y de bendición (Glückseligkeit). Según Husserl, sólo puedo ser “bendecido” (glückselig) si la humanidad como un todo puede serlo, sin embargo, es posible ser feliz (glücklich) si no pienso en la dicha de los demás, es decir, si ignoro las miserias del otro (Cf. Hua 42, 330). En este contexto, nos proponemos, en primer lugar, analizar la reorientación de la ética husserliana hacia una ética de la virtud en relación a su crítica al hedonismo ético y, en segundo lugar, las implicancias de tal reorientación en lo que concierne al sentido de intersubjetividad que entra en juego en esta segunda fase de su pensamiento. Mientras que en la primera fase la intersubjetividad se relaciona solo con la universalidad del imperativo categórico, en la segunda fase entra en escena contra la idea de un “observador imparcial” y se convierte en un elemento constitutivo de la vida ética.



Una complementación entre tiempo y asociación

como modo de acceso a fenómenos temporales problemáticos

Verónica Kretschel (UBA-CONICET-CEF)

En el intento de llevar a cabo un estudio de la experiencia temporal en los términos de los primeros y más conocidos estudios husserlianos sobre el tema (i. e. : las Lecciones de fenomenología de la conciencia interna constituyente del tiempo), algunos fenómenos parecen no corresponderse con la descripción que de ellos se sigue. Aquel que llamó nuestra atención fue el fenómeno del olvido y su contrapartida, la rememoración. En la medida en que el olvidar se considera como un proceso pasivo y anónimo de paulatino y total oscurecimiento, parece poseer un carácter aplastante y definitivo. Con todo, esto no coincide inmediatamente con la posibilidad concreta de que cualquier evento del pasado pueda emerger de modo involuntario. Si dejamos de lado los años de la temprana infancia, vemos que existe la posibilidad, aún en la adultez, de recordar episodios que no sabíamos que habíamos vivido, pero que, aún así, se mantenían vivos en nuestra memoria. A su vez, ciertas situaciones infantiles que hemos recordado toda nuestra vida permanecen frescas, a nuestra disposición, como si las hubiéramos vivido ayer. De hecho, hay casos en que nos resulta más fácil despertar un recuerdo antiguo que acordarnos de aquello que hicimos la semana pasada. Así las cosas, pareciera que el olvido no se produce de una manera ni tan homogénea, ni tan definitiva. El fenómeno del olvido nos llevó a descubrir que la experiencia temporal subjetiva no está determinada puramente por la síntesis del tiempo. Si los estudios de las Lecciones son insuficientes para dar cuenta de ciertas experiencias, es el propio Husserl en los Análisis sobre las síntesis pasivas quien plantea la necesidad de una complementación con las investigaciones sobre la asociación. Es así que, buscando las motivaciones de la rememoración y las posibilidades del recuerdo, damos con la fenomenología de la pasividad que permite describir el modo en que nuestro pasado opera sobre el ahora. O sea, no sólo notamos que la síntesis temporal debe poder complementarse con un estudio de la asociación para explicitar cuestiones específicas de una fenomenología del olvido y del recuerdo y ceñirse a nuestra experiencia subjetiva, sino que también advertimos la importancia del pasado a la hora de describir el vivir de un sujeto concreto.



Del Leib al corps vécu: claves de la lectura merleaupontyana de Ideas II

Esteban A. García (CONICET, UBA)

Tal como Merleau-Ponty lo reconociera, la lectura del entonces inédito tomo segundo de Ideen de E. Husserl fue una experiencia que dejó una profunda marca en su propio pensamiento, y así lo avalan las profusas referencias, más o menos explícitas según el caso, de Phénoménologie de la Perception, Signes, La Nature o Le visible et l’invisible. En contraste con Heidegger, quien en Ser y Tiempo (parágrafo 10) rechaza la estrategia y los términos de Ideas II (cuerpo, alma y espíritu y la persona como totalidad expresiva) considerándolos tipos de ser cuya naturaleza no ha sido determinada, Merleau-Ponty adopta ciertas observaciones contenidas en aquella obra de Husserl como núcleos de su propia reflexión filosófica . El propósito de este trabajo es determinar algunas de las claves, énfasis y torsiones de sentido que imprime esta lectura del filósofo francés respecto de algunos tópicos husserlianos expuestos especialmente en las partes de la obra referidas a la constitución del mundo espiritual y la perspectiva personalista del cuerpo como expresión. Se atenderá, entre otras cuestiones, a la permanencia absoluta del cuerpo en el campo perceptivo en relación a la limitación de perspectiva, las sensaciones dobles, las relaciones entre sensaciones táctiles y visuales, la sensación de dolor y las sensaciones de movimiento.



Merleau-Ponty y el cine: ¿una forma temporal?

Jorge Nicolás Lucero (UBA)

Durante el mismo año en que se publica Fenomenología de la percepción (1945), Merleau-Ponty dicta la conferencia “El cine y la nueva psicología” en el flamante IDHEC (Institut des Hautes Études Cinématographiques). En ella, el filósofo propone entender la creación cinematográfica bajo la idea de forma temporal, en cuanto el sentido de las imágenes que aparecen en una película (junto con los sonidos que pueden acompañarlas) se genera mediante la sucesión o el pasar mismo del tiempo, en tal modo que la unidad del film difiere de la mera secuencia otorgada por el dispositivo técnico. Ahora bien, aunque Merleau-Ponty explicita la naturaleza holista de la imagen fílmica para proponerla como una forma en el sentido gestáltico, no hace lo mismo para fundamentar su naturaleza temporal. Más bien, el filósofo deja entrever algunas de las tesis sostenidas en Fenomenología de la percepción en torno al tiempo. No obstante, ¿qué significa que la imagen del cine sea una forma temporal? ¿Hay un primado de lo temporal por sobre lo espacial en él, o bien el cine permite elucidar un carácter primigeniamente temporal de la percepción? A fin de indagar sobre estas dos preguntas, nuestro trabajo evaluará en primer lugar algunas de las tesis de la temporalidad en Fenomenología de la percepción y la continuidad de las mismas en la conferencia del IDHEC. Por último, consideraremos la tesis de García (Eikasia, 2013), según la cual los argumentos merleau-pontianos ocultan una espacialización del tiempo en la aparente temporalización del espacio, a fin de analizar en qué medida dicha tesis recae (o no) sobre el séptimo arte.



La noción merleaupontiana de institución.

La institución de un sentimiento: un amor de Swann

Martín Buceta (UNSAM, CONICET)

El objetivo del siguiente trabajo es esclarecer la noción de institución de un sentimiento que Merleau-Ponty expone en sus Notes de Cours au Collège de France 1954-1955 y en los Résumés de cours correspondientes al mismo período. Para describir la institución de un sentimiento tomaremos el caso ejemplar del amor y, en particular, del amor de Swann descrito por Proust en À recherche du temps perdu. Du côté de chez Swann. El estudio que realiza el filósofo francés en torno a la institución nace de la necesidad que tiene de renovar las nociones centrales de su pensamiento con las que ha intentado abordar el mundo y al otro. Así, Merleau-Ponty se propone buscar en “La noción de institución un remedio a las dificultades de la filosofía de la conciencia”. Para llevar adelante dicha tarea primero intentaremos delinear la noción central de institución a partir de los textos del autor. Luego, ilustraremos el movimiento instituyente de la vida personal a través de la exposición de la institución de un sentimiento, para esto nos avocaremos a trazar los principales aspectos de la institución del amor a la luz de las notas de Merleau-Ponty y ejemplificaremos cada afirmación con la novela de Marcel Proust.




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