Sección fenomenología y hermenéutica



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El rol político del historiador en el último Ricoeur

y el papel de la imaginación productiva en su labor


Esteban Lythgoe (CONICET, UBA)

En esta presentación quisiéramos mostrar el papel de articulador entre la memoria y la historia que hace la imaginación en La memoria, la historia, el olvido de Paul Ricoeur. Las dos funciones principales de la imaginación reconocidas por este autor, una poética y la práctica, se encuentran presentes en su análisis de la memoria. Pondremos de manifiesto la existencia de algunas diferencias en el modo en que se articulan ambas funciones de la imaginación entre Sí mismo como otro y en La memoria, la historia, el olvido. Mientras en la primera, la dialéctica coincide en el sí acerca del cual gira la cuestión de la identidad, en la segunda obra, se produce en la figura del historiador contrapuesta a la de la memoria. Nuestra hipótesis será que esta diferencia se debe al cambio en la concepción de representación que se produce entre ambas obras.




Trascendentalidad y transhistoricidad en la hermenéutica de Paul Ricoeur

Silvia Gabriel (UBA)

Sabemos que en su vasta obra Ricoeur apela a planteos trascendentales.  A título ilustrativo, en Temps et récit I, al momento de abordar la mímesis II, aproxima el acto configurante a la imaginación trascendental kantiana y en Temps et récit III apela nuevamente a la trascendentalidad kantiana al adoptar las categorías metahistóricas acuñadas por Reinhardt Koselleck – “espacio de experiencia” y “horizonte de expectativa” – para dar cuenta las condiciones de posibilidad de la historia y de su conocimiento. Dada la polisemia intrínseca a la noción de “trascendentalismo” decidimos tomar como marco teórico el artículo de Charles Taylor titulado “La validez de los argumentos trascendentales” para intentar dilucidar hasta qué punto este “trascendentalismo” explícito en la obra de Ricoeur no tiende a solaparse con un “trascendentalismo” implícito u operativo bajo la figuración de aquella noción que para nuestro autor no es temporal ni intemporal y con la que pareciera intentar evitar la tensión que podría implicar admitir la apodicticidad en la historicidad: la “transhistoricidad”.



Acontecimiento e  Historia: la crítica de la Geworfenheit heideggeriana

en los últimos trabajos de Ernest Cassirer

Pablo Dreizik (UBA)

 Mi presentación tomará en primer lugar algunos puntos particulares que sesgaron las discusiones entre Heidegger y Cassirer en 1929. En segundo lugar, me referiré a las investigaciones de Cassirer en torno al concepto de “mito” y al contexto histórico en que estas investigaciones se enmarcaban. En tercer lugar, examinare el giro cada vez más crítico que va tomando la obra tardía de Cassirer y particularmente las alternativas de su impugnación del concepto heideggeriano de Geworfenheit (“estado de arrojado”).Este último término, clave en la arquitectura filosófica de Ser y Tiempo, recoge para Cassirer todas las notas salientes del fatalismo mítico heideggeriano en relacion a la Historia.  



La recepción de la fenomenología de Hegel

en la noción de forma simbólica de E. Cassirer

Daniel Leserre (CEF/ANCBA – CONICET)

Usualmente se ubica a E. Cassirer como filósofo neokantiano. Sin que ello deje de ser cierto, en el marco de un renovado interés por su pensamiento, también se ha puesto de manifiesto una dimensión hegeliana en él, la cual aparece como equivalente a la presencia kantiana. En este contexto, la presente comunicación analiza la configuración que la dialéctica entre ambas filosofías imprime a la filosofía de las formas simbólicas de Cassirer; en particular a la noción de forma simbólica. Ésta se basa en la filosofía de Kant, pero Cassirer amplía los principios de la crítica kantiana a través de su inscripción en la fenomenología hegeliana. Así, la conjunción de la dimensión intelectual, sensible y temporal que caracteriza el esquematismo en Kant es interpretada en conexión con el devenir de las figuras de la conciencia. Con ello se destaca el aspecto histórico de la noción de forma simbólica en tanto concepto unificador de la comprensión en la experiencia, el conocimiento y la autoconciencia. De la noción de forma simbólica así comprendida resulta la posible interpretación de la política como forma simbólica y la determinación de la tarea de una filosofía de la cultura orientada por el desarrollo de una conciencia crítica, despierta y vigilante; la cual constituyera la preocupación dominante en el último período de la reflexión de Cassirer.



El pasado  como territorio

El tiempo histórico y la noción de acontecimiento

Daniel Brauer (CONICET, UBA)

En el curso de los últimos años ha tenido lugar un renovado interés en la teoría filosófica sobre el tiempo y particularmente sobre el tiempo histórico. Un tema sin duda central en la filosofía del siglo XX, pero ahora motivado desde una triple perspectiva. Por un lado, por las recurrentes cuestiones ontológicas y epistemológicas que siguen planteando problemas de comprensión, por el otro debido a las recientes transformaciones en la práctica de la historiografía y por último en función de los desarrollos de la teoría narratológica. En efecto, la idea de un tiempo unilineal y continuo en el que se inscribirían los avatares de la humanidad en su conjunto y de las biografías “contemporáneas” hace mucho que ha sido abandonada tanto por la historia como por la literatura. La postulación de la presencia de diversas “duraciones” coexistentes, la simultaneidad tiempos paralelos, la presencia de “estratos de tiempo”, y particularmente la dificultad de trazar límites entre el presente y el pasado como se hace patente en la llamada “historia contemporánea” o “historia del presente”, del mismo modo que los recursos narrativos de la prolepsis y la analepsis (flashback) convergen en la necesidad de revisar los supuestos de la concepción del tiempo que los hace posibles. No puede dejar de mencionarse por cierto en este contexto la monumental obra de Paul Ricoeur en la que precisamente se trata de establecer el lazo indisoluble entre – como reza su título – Tiempo y Narración. Sin embargo, consideramos que el autor se ha ocupado más de las condiciones epistémicas de acceso al conocimiento del pasado que de revisar su status ontológico. En las reflexiones que presiden este trabajo el pasado es presentado más bien como un “territorio” temporal, que puede ser recorrido desde diversas perspectivas ellas mismas en movimiento. Se trata de dar cuenta de la especificidad del pasado que lo pone a otro nivel que el presente y el futuro sin estar por eso desconectado de ellos. Mientras que el tema de la física es el espacio-tiempo el de la historia es el pasado entendido como una espacialidad para la que aún carecemos de nombre.




Viernes 5 de septiembre

La función del concepto de “nacimiento” en la filosofía de Michel Henry:

un estudio sobre la relación entre fenomenología y cristianismo

Micaela Szeftel (UBA-CONICET-ANCBA/CEF)

En 1994, Michel Henry publica en la revista Alter el texto “Phénoménologie de la naissance”. Allí, el filósofo francés define el nacimiento trascendental u originario [Ur-naissance] como el movimiento por medio del cual la vida, en su auto-engendramiento inmanente, posibilita el aparecer del ego singular. En consecuencia, el ego viviente no es originario y no puede ser comprendido a partir de sí mismo sino solamente a partir de la vida que lo precede eternamente. Por eso, “nacer”, en sentido estricto, no significa venir a la vida o entrar en ella sino venir de la vida o a partir de ella. Estos análisis son profundizados en C’est moi la vérité e Incarnation, obras dedicadas fundamentalmente a estudiar el sentido del cristianismo. Mientras que la Vida absoluta es identificada con Dios, el ego lo es con el viviente reservando para Cristo el lugar intermedio de Primer Viviente o Hijo. A pesar de que Henry considera que de este modo tiene lugar la reunión de las tesis principales de su fenomenología con la doctrina cristiana, puede advertirse una serie de diferencias entre ambos planteos. El concepto de “nacimiento” introduce un nuevo modo de entender la vida y modifica el esquema fenomenológico del aparecer. La vida ya no se vincula con el sentimiento de sí que estaba a la base de cada ipseidad singular, como se extrae de L’essence de la manifestation, sino con la esencia absoluta de Dios. El propósito de este trabajo es determinar en qué medida la interpretación de Henry del cristianismo es conciliable con las bases de su fenomenología.



Michel Henry: El marxismo, una teoría construida y definida

lejos del pensamiento filosófico de Marx

Stella María Fossatti (UNGS)

El Marx de Henry, que fue publicado finalmente en 1976, en dos volúmenes, constituye una suerte de epojé de los marxismos que intenta un diálogo directo con la letra de Marx. Un texto que comienza definiendo al marxismo como “el conjunto de contrasentidos que se ha afirmado sobre la obra de Marx”. El primer volumen lleva por título: Marx. Vol. I: Una filosofía de la realidad y ve por fin la luz en nuestro idioma en el año 2011. Es a partir de esta obra que proponemos el actual trabajo. Al leer el Marx de Michel Henry, nos encontramos frente a una actitud crítica y original que el fenomenólogo francés, despliega brillantemente para romper con toda una tradición filosófica, en especial con las interpretaciones estructuralistas. En efecto, la lectura de esta obra nos enfrenta con la particular lectura que el filósofo francés lleva a cabo de la obra marxiana, en especial de La Ideología alemana, otorgándole una orientación radical, en tanto por un lado la concibe como el documento que exhibe la conquista de una incipiente fenomenología de lo inmanente, como la expresión de un pensamiento que ya ha encontrado los medios para romper con la comprensión de la fenomenalidad como fenomenalidad ekstática. Cabe destacar que la investigación de M. Henry está basada en la lectura de los textos de Marx, no se trata de los autores marxistas sino del pensamiento de Marx mismo, al punto que llega a calificar despectivamente de “viejo catecismo” los trabajos de Lenin y Stalin (Henry; 2011:28), dejando a un lado al marxismo histórico perpetuado en el comunismo europeo y pone todo su esfuerzo en encontrar el contenido original en los textos de Carlos Marx. En efecto, postula conclusiones que diferencian esencialmente la obra marxista de la marxiana. Así, uno de los objetivos de nuestro trabajo será el de responder a la cuestión acerca de si estamos frente a la auténtica doctrina de C. Marx o ante la propia filosofía inmanentista de Michel Henry redescubierto en los trabajos de Marx.



Logos hecho carne – Logos hecho mundo.

Acontecimiento pascual y despliegue trinitario del ser en la síntesis de E. Stein

Alejandro Bertolini (UCA)

Anticipándose a la centralidad  conquistada por  la categoría acontecimiento en la teología de la segunda mitad del siglo XX,  Stein avizora en la donación del Hijo en la cruz la clave del despliegue trinitario del ser  gracias a la matriz fenomenológica de la cual parte para la comprensión de la fe cristiana. La reinterpretación creativa del Logos patrístico opera como garante de la continuidad entre el orden creatural y el de la redención, haciendo de la pascua el núcleo significante de la plenitud del ser en la historia.



El tiempo del poema como acontecimiento de la carne

Cecilia Avenatti de Palumbo (UCA)

El poema sucede en el tiempo de la historia de los hechos fácticos pero, en tanto es considerado como hecho estético, el poema pertenece al tiempo del acontecimiento. Nuestro propósito es mostrar la condición paradójica de este suceso, ya que el pasaje del hecho al acontecimiento se da, justamente, en virtud de la condición finita de la forma poética, y probar, de este modo, que es en el límite de la carne donde la transfiguración es posible, y no ante ni detrás ni más allá de ella. Una vez demostrada esta peculiaridad de la forma poética, podremos avanzar hacia la comprensión de aquella sugerente analogía de la estética teológica de Hans Urs von Balthasar según la cual “la resurrección de la carne da la razón a los poetas”.



La vida activa como espacio de construcción de la identidad en H. Arendt

Analía Giménez Giubbani (Universidad Católica del Uruguay)

Esta exposición se propone un breve repaso de la historia en torno a una problemática que se debate desde el comienzo de la filosofía, ¿cómo somos más humanos? Al tratar de responderla los griegos se dieron cuenta que había una dicotomía entre elegir vida activa o vida contemplativa. Esta cuestión es amplia y tiene varias aristas pero su centro está en el problema de la identidad. H. Arendt, se planteó una pregunta para articular mejor esta discusión, ¿qué hacemos los humanos cuando decimos que hacemos cosas? Aquí es que nace la distinción entre labor, trabajo y acción. Arendt sitúa la condición humana en la acción puesto que según la autora, revelamos un quién cuando nos lanzamos hacia ella. Esto demanda la construcción de un espacio público porque la acción tiene dos características fundamentales que son pluralidad y discurso.



Muerte, milagro, oración: figuras del acontecimiento en Franz Rosenzweig

Marcos Jasminoy (UCA)

El presente trabajo busca contribuir a delinear lo que se ha dado en llamar “hermenéutica del acontecimiento” en el pensamiento de Franz Rosenzweig. En el primer apartado, presentmos la estructura básica de La Estrella de la Redención, que se divide en tres partes correspondientes a tres diferentes ámbitos: el pensamiento conceptual, la experiencia concreta expresable por el lenguaje y la gestualidad de las comunidades litúrgicas. En la segunda parte, distinguimos diferentes acepciones del término Ereignis en La Estrella: una “sistemática”, dos “extra-sistemáticas” y finalmente una que rescata la intuición profunda de Rosenzweig sobre la esencia de la Revelación. En la tercera parte, se hace referencia a las introducciones que abren cada una de las tres partes de La Estrella, en las que se distinguen tres figuras: la muerte, el milagro y la oración. El tratamiento de cada una estas figuras da cuenta de una estructura común que puede identificarse con el acontecimiento (Ereignis), de una manera que lo acerca al fundamento último pensado por Heidegger. Finalmente, en la cuarta parte, se intenta esclarecer el aporte de estas figuras para comprender, en el conjunto de La Estrella de la Redención, la dinámica de la Revelación como Acontecimiento y Correlación.


Acontecer de la Vida

Ricardo Oscar Díez (CONICET)

La ponencia intenta esbozar tres acontecimientos de la existencia humana teniendo como trasfondo la imagen de Calderón de la Barca: “La Vida es sueño”. El nacer, el morir y la injusticia son los aconteceres que integran el vivir y que María Zambrano llama pesadillas. La obra, el poder y el deseo constituyen las tareas que permiten sobrellevar la pesadez vital dentro de dos ensoñaciones posibles: 1º) “la vida es el sueño del hombre”. Bajo tal perspectiva se intenta asumir, en los límites de lo humano, lo que pesa en la existencia personal que es efímera e irreversible. Esta asunción tiene dos vertientes: a) el sueño centrado en el yo que responde desde la acción, la fuerza y el anhelo individual; b) el sueño de los otros que mira las pesadillas desde la alteridad. Dioses y hombres se reúnen en las tareas que edifican el existir. 2º) “La vida es el sueño de Dios”. Bajo esta ensoñación la tragedia se convierte en drama. En su dramática el acontecimiento del nacer es anticipado por la Vida que engendra al viviente y el Amor que antecede a los amantes. La pesadilla del morir se desdibuja con la esperanza de una eternidad viva y el gozo de un amor permanente. El acontecer de la injusticia se acepta en debilidad. Las tareas hacen del no poder un camino redentor, de la obra el propio sacrificio y del deseo la espera confiada de un cumplimiento definitivo.



La ontología de la canción. Una descripción a partir de la obra de Roman Ingarden.

Santiago Federico Richetti (UBA)

El presente trabajo pretende describir la estructura ontológica del objeto-canción, en tanto aprehensible a través de la experiencia estética. Para ello, nos valdremos de la ontología de la obra de arte musical elaborada por el fenomenólogo polaco Roman Ingarden, discípulo de Edmund Husserl en Gotinga y uno de los introductores de la fenomenología en su país. Cabe destacar que la ontología en cuestión se encuentra contextualizada en el marco del debato realismo-idealismo, siendo Ingarden un defensor del realismo. De este modo, la ontología ingardiana responde a cierta versión particular de la fenomenología de su maestro. Ingarden ofrece argumentos para dar cuenta de que la obra de arte musical no se identifica ni con sus deferentes performances, ni con la partitura, ni con los contenidos mentales del auditorio o del compositor, ni con los objetos reales. En efecto, respecto a estos últimos, no comparte con ellos las coordenadas espaciotemporales. La obra de arte musical tampoco es un objeto ideal, pues ha sido creada por el compositor. Según Ingarden, se trata de un objeto de carácter puramente intencional, cuya estructura consiste en un continuum que se desarrolla, de principio a fin, a través de fases temporales, que no están insertas en el continuo del tiempo real y que son llenadas de formaciones tonales. A partir de esta concepción ontológica de la obra de arte musical, indagaremos acerca del componente literario de la misma. La pregunta acerca del papel de la letra en la canción, en tanto objeto de la experiencia estética, motivará, de este modo, el final del presente comunicado.



El pintor como hermeneuta en la obra de J.-L. Marion

Jorge Roggero (UBA)

A pesar de lo que podría concluirse en razón de sus temáticas, los dos últimos libros de Jean-Luc Marion: Donation et herméneutique (2013) y Courbet ou la peinture à l’œil (2014), está estrechamente vinculados. Esta comunicación se propone demostrar que la hermenéutica marioniana, entendida como la “administración de la distancia entre lo que se da y lo que se muestra”, se identifica con la tarea del pintor en los términos introducidos por Marion en La croisée du visible y retomados en su última obra.



El habitar y las cosas

Andrés M. Osswald (UBA-CONICET-CEF)

Me propongo dar cuenta de la relación entre las cosas y el espacio atendiendo al modo en que su presencia modaliza el habitar; i.e. si bien habitamos en el espacio, la forma en que habitamos depende de las cosas que hay en él. La mayor contribución a este tema ha sido hecha por Christian Norberg-Schulz, si bien Martin Heidegger fue el primero en llevar adelante una investigación fenomenológica sobre el asunto. Esta propiedad de las cosas no depende del modo en que ellas se manifiestan -conforme a las principales direcciones desarrolladas en fenomenología: como objetos de percepción, como útil o como objeto de gozo-, sino de una propiedad «intrínseca» de las cosas. Siguiendo el análisis propuesto por Norberg-Schulz, propongo que el tiempo es lo que da a las cosas su influencia sobre el habitar. En efecto, la presencia del tiempo convierte a las cosas en portadoras de una historia y, con ella, las pone en relación no sólo con nuestro pasado sino también con los otros. En otras palabras, las cosas adquieren «unicidad». En consecuencia, no puede ser objeto de intercambio en tanto no existe ya una «medida común» que permite compararlas -y, eventualmente, intercambiarlas- (¿cuál sería el precio de un recuerdo?). En este contexto, el espacio se vuelve «concreto» y «familiar» cuando alberga cosas con historia. Por el contrario, deviene «abstracto» y «extraño» cuando le falta tiempo. Este asunto será desarrollado así: (I) las cosas y el habitar; (ii) tiempo y unicidad; (iii) espacio concreto y espacio abstracto.



 
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