Seguridad para el siglo XXI en la cuenca mediterranea



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- ARGELIA
a.- Política Interior
Los sangrientos sucesos de octubre del 88 marcaron, no solamente el fin del sueño revolucionario, sino de los fundamentos mismos del sistema político argelino. Esos sucesos no hicieron mas que materializar la profunda crisis institu­cional y obligar al régimen a iniciar el proceso de refor­mas, único medio de sobrevivir, sobre todo cuando su legitimidad -basada en la lucha por la independencia- era ajena a la mayoría de la población argelina, nacida después de 1.962.
La nueva Constitución, refrendada en FEB 89, trazó los contornos de una organización política e institu­cional radical­mente diferente al "consenso" populista administrado durante 25 años por el Frente de Liberación Nacional (FLN), confundido con el Estado, tanto más cuanto que la dirección del Partido y la presidencia de la República eran ejercidas por la misma persona.
En JUN 90 se convocan elecciones municipales y provincia­les. Con una abstención del 34%, los isla­mistas obtienen el 54% de los votos frente a un 28% del FLN, ante la increduli­dad del Gobierno y la sor­presa general. A partir de ese instante, todos los esfuerzos oficiales se centrarían en evitar la repe­tición de triunfo de los islamistas en las elecciones legislativas a celebrar un año después. Con ese fin, se promulgó una nueva ley elec­toral modificando las circunscrip­ciones electorales, tratando de restar escaños al FIS.
En Diciembre de 1.991, se celebra la primera vuelta de las legislati­vas y nuevamente el fracaso: Con una abstención del 41%, el FIS obtuvo el 47,54% de votos y aunque no represen­taba más que al 25% de los electores y sufría una pérdida de un millón de votos con respecto a 1.990, estaba el borde de la mayoría absoluta. Interviene el Ejército, "dimite" el Presidente de la República, Chadli Bendjedid, se disuelve la Asamblea, se suspen­de el proceso electoral y se crea el Alto Comité de Estado (ACE) compuesto por cinco miem­bros a cuyo frente se sitúa un viejo luchador revolucio­nario largo tiempo exiliado en Marruecos: Mohamed Bou­diaf. Este inicia una áspera lucha contra el terrorismo integrista y la corrupción, ilegaliza al FIS y seis meses después (29.06.92­), muere asesinado por un miem­bro de la Guardia Presiden­cial en un atentado cuya oscura trama no ha sido aún esclarecida. Ali Kafi es nombrado nuevo Pre­sidente del ACE.
El catastrófico escenario en el que se ha ido sumiendo Argelia poco a poco obligó al ACE a convocar una Conferen­cia de Diálogo Nacional. A pesar de los buenos deseos, la Conferencia de Diálogo Nacional (CDN) auspiciada por el poder para dar carta de naturaleza al proyecto político del período de transición, fue un rotundo fracaso. La negativa de los principales partidos políticos a participar en la misma y la ausencia del FIS (a pesar de los intentos del régimen), impidió que tuviese la legitimi­dad política y representa­ción adecuadas. Incluso la elección del nuevo "Presi­dente del Estado", que debía haber sido elegido por la propia confe­rencia, fue confiada al Alto Comité de Seguridad precisamen­te por la carencia de legitimidad antes aludida.
La decisión de los dirigentes argelinos de seguir adelante con la CDN, a pesar de su fracaso anunciado, puede explicarse en razón de la imposibilidad del poder argelino de reconocer un nuevo fracaso en un proyecto en el que tenían depositadas muchas esperanzas. Sin embargo, el régimen ha sabido reaccionar a tiempo ofreciendo una solución al fracaso de la Conferencia con la designación a finales de enero de 1994 del General LIAMINE ZEROUAL como Presidente del Estado argelino.
El General ZEROUAL, que ha sido nombrado con el consenso de los mandos superiores del Ejército, pasa por ser una persona prudente y honesta. En su designación parece haber pesado el que se ha mantenido los últimos años al margen de la vida política y militar y el haber sido el primer general que pidió el pase voluntario al retiro por sus discrepan­cias con el ahora culpable de todos los males argelinos, el ex-presidente CHADLI BENDJEDID.
ZEROUAL en su primer discurso dirigido a la nación el 7 de FEB 94 y con una finalidad última de sacar al país de la situación de crisis, destacó las grandes líneas de su política que se pueden definir en los siguientes puntos:
- Diálogo con todas las fuerzas políticas, incluyendo el FIS, para lograr una progresiva normalización de la situación.
- Intensificación de la lucha antiterrorista contra todos aquellos que por motivos religiosos, culturales o políticos intenten justificar acciones terroristas en AG.
-Nombramiento de un Gobierno de tecnócratas capaces de afrontar la difícil situación. Actualmente, la situación interna argelina se caracte­riza por el agravamiento de la crisis política, social y económi­ca.
A pesar de todos los intentos del gobierno Zeroual por controlar la situación, el éxito en la lucha antiterrorista está siendo escaso. A los atentados contra las fuerzas de seguridad, se han sumado otros contra los extranjeros residentes en Argelia asi como mujeres y periodistas Argelinos, en un intento de ahogar la economía del país. El impacto en Francia fue enorme tras el brutal atentado a comienzos de agosto del año 1994, donde tres gendarmes y dos agentes consulares franceses fueron asesinados por grupos armados islamistas en una urbaniza­ción en la cual está situada una escuela francesa y en la que residen diplomáticos y empleados de esa nacionalidad.
Fruto de la presión internacional y al objeto de tratar de sacar al país de la crisis en que se haya sumido, el presidente Zeroual ha convocado a los partidos políticos a unas conferencias de diálogo. Para tratar de salvar el escollo que supone el diálogo con los islamistas, el presidente dió libertad absoluta a los partidos participan­tes en las conferencias para que esta­blezcan relaciones bilaterales con los históricos del FIS, Madani y Belhadj.


b.- Política Exterior
Bajo el mandato de Boumedian (1965-78), Argelia conoció su período de máximo esplendor en sus relacio­nes exteriores. Presente y muy activa en todas las estancias regionales e internacionales, la diplomacia argelina adquirió un gran prestigio entre los países árabes y del tercer mundo. Alineada en el campo socialis­ta, supo guardar, sin embargo, un curioso equilibrio entre los bloques: dependiente de la ex-URSS en armamento, equipo e, incluso, formación militar, firmaba importantes contratos económicos y comerciales con las multinacionales europeas y americanas.
Dos cuestiones clave marcaron el declive de su papel en la escena internacional: el conflicto del Sáhara Occidental a partir de 1.976 y su importante crisis económica, en la década de los 80.
La política exterior argelina ha quedado relegada a un segundo plano. El Poder ha centrado mayoritariamente sus esfuerzos en la resolución de la crisis interna que padece el país.
c.- Política Económica
La política económica argelina no ha afrontado la puesta en práctica de las reformas estructurales que el desarrollo del país requiere. Las dificultades finan­cieras a las que se enfrenta Argelia son graves.
El descenso del precio de los hidrocarburos ha repercutido seriamente en las finanzas de un país cuya economía depende, en gran medida, de los ingresos por la exportación de crudo y derivados.
Las conversaciones iniciales con el FMI. con el fin de encontrar una solución negociada al endeudamiento externo, han supuesto una mayor dureza en la aplicación de las medidas de ajuste; dureza por otra parte inevitable si el país quiere llegar a disfrutar de una situación más saneada.
En cuanto a los hidrocarburos, es necesario señalar la importancia que para Argelia y España reviste el gasoducto Magreb-Europa, proyecto actualmente en marcha, pero que ve incrementado el riesgo económico ante el clima de inestabilidad interna que vive el país.
Por todo ello, es difícil asegurar que el gobierno argelino lleve a cabo las reformas económicas necesarias, ya que el marasmo político obligará a adoptar soluciones de compromiso en función de la evolución de la situación inter­na.
En la primave­ra del 94, se llegó a un acuerdo con el FMI. que en definitiva daba luz verde al comienzo de negocia­ciones con los clubes de Londres y París que suponía, además de un prés­tamo de 1000 millones de $ de las arcas del citado fondo, un acuerdo STAND-BY de un año de dura­ción, en el que las autorida­des moneta­rias contro­larían el proceso de apertura económi­ca impues­to como contra­partida a Arge­lia.
d.- Política de Defensa
La política de Defensa se ha desarrollado en tres grandes líneas maestras:
a) El ANP (Ejército Nacional Popular), heredero del EJERCITO DE LIBERACION POPU­LAR de la guerra por la independencia, es un Ejér­cito "popu­lar" y "revoluciona­rio", creado para defender la "revo­lución argelina" y para ayudar en la edifi­cación del socialismo. Esto llevó al ANP, por un lado, a partici­par en las gran­des obras públicas, a la forma­ción pro­fesional de la juventud durante su Servicio Nacional y a la implicación política de todos los man­dos; por otro, a un Ejér­cito sin gene­rales, ni condecoracio­nes, pero tam­bién sin manio­bras ni ejercicios y a que la mayor unidad operati­va fuese el Batallón. Para unas Fuerzas Armadas de tales caracte­rís­ticas, el aliado natural era el bloque del Este.

b) El ANP apoyaba todas las "causas justas" y a todos los "movimientos de liberación" y, en particular, al FRENTE POLISARIO y a la OLP, considerados ofi­cialmen­te como movimientos simé­tricos, uno en el MAGREB y otro en ORIEN­TE MEDIO.


c) La defensa a ultranza del principio, pro­clamado por la Organización para la Unidad Africana (O.U.A.), de la intangibilidad de las fronteras heredadas de la época colo­nial.
El Jefe supremo del EJERCITO NACIONAL POPULAR (ANP) arge­lino es el Presidente de la República. Esta Jefatura no es una función honorífica o simbólica como ocurre en la mayoría de los países, sino que, por el contrario, el Presidente argelino manda realmente el ANP.
Los recientes acontecimientos han dejado por el momento en suspenso esta orgánica, siendo la cabeza visible el JEM del ANP Gral. LAMARI.
No se sabe el grado de penetración de las ideas islamis­tas en los cuadros de mando y tropa, con lo que no se conoce el grado de cohesión del ANP. Hasta el presente, las deserciones y datos de per­mea­bilidad del ANP por los islamis­tas, no indican la posibili­dad de que se pro­duzca una ruptura a corto plazo, por lo que el Ejér­cito argelino seguirá sien­do la principal fuerza a tener presente para el futuro del país.
e.- Perspectivas
- Aunque suponga a veces la violación del estado de derecho (este concepto no responde exactamente en estas socieda­des al concepto occidental), el régimen siempre está dispuesto a responder a la violencia con la violencia. Para ello, el General LAMARI se dotó de todos los medios humanos y materia­les necesarios, remodelando, además, la cúpula militar a su gusto con lo que se puede asegurar que han acaba­do, por el momento, las disensiones que existían en cuanto a la política de ZEROUAL.
- El terrorismo no es sólo un fenómeno "integrista". De él participan todas las frustraciones acumuladas por el fracaso del régimen del FLN y los millones de jóvenes desheredados y sin esperanza de futuro y de cuya recluta se nutren fácilmente los grupos terro­ristas. De ahí que el FIS no tenga el control absolu­to de los mismos.
- El diálogo, no solo con el FIS. o los islamistas modera­dos, sino con las fuerzas políticas más repre­sentativas del país, se presenta en la actualidad como una de las escasas posibilidades que tiene Argelia para orientarse a una progresiva democratiza­ción de la vida política, para poder afrontar sus problemas en unas condiciones mucho mas favora­bles.
- Ante la inexistencia de un partido cuyo nivel de implan­ta­ción hiciera de contrapeso al FIS y alrededor del cual se pudiera articular un pro­yecto político fiable, el actual régimen pretendía no convocar elecciones antes de la fecha marcada en el perío­do de transición (tres años). El FIS, por su parte, es consciente de su pérdida de votos (de las municipales a las genera­les ya perdieron dos millones) y de que la actual situación puede ofre­cerle que el poder les caiga en las manos como "fruta madura". Tampoco es previsi­ble que quiera elecciones pronto.
- Ante las presiones de las poten­cias occidentales como de organismos interna­cionales con intereses en la zona y sobre todo después del fracasado dialogo que comenzó en septiembre el Presidente tuvo que convocar elecciones para finales de 1995. Mientras tanto su limite de supervivencia estará marcado por el desgaste de su elemento básico: el Ejército Nacional Popular (ANP), y cuyo nivel de moral, cohesión y espíritu de sacrificio no conocemos lo suficiente como para evaluarlo.
f.- FAS. Argelinas.
Dada la importante cooperación militar con la ex-URSS y países del antiguo Pacto de Varsovia, el Ejército argelino adoptó la organiza­ción, métodos y procedimientos de combate similares a los soviéticos y los instructores o consejeros del Ejército Rojo alcan­za­ban el millar.
El despliegue de las unidades está volcado hacia el Oeste y más del 70% de las fuerzas se encuentran en las regiones fronterizas con MARRUECOS, aumentando de Norte a Sur y alcanzan­do su máximo nivel en la zona de TINDUF. A raíz de la creación del Mando unifica­do para la lucha antiterroris­ta, fuerzas de una División Mecanizada, de otra Acorazada y de la Brigada Paracai­dista (Fuerzas Especia­les) se encuentran desplegadas en las zonas del gran ARGEL y BLIDA. En la zona Este, cerca de las fronteras de TUNEZ y LIBIA, tienen su base una División Acorazada y una Brigada Mecani­zada. En el Sur, un muy pequeño núcleo de fuerzas y la vigilancia de las fronteras con MALI y NIGER corre a cargo de Grupos Meharistas.
Las primeras GU,s. tipo Brigada se constituyeron en 1.977 como culminación de un proceso aglutinador de unidades tipo Batallón, fundamenta­les hasta entonces, en la estructu­ra de las FT,s. Siguiendo el mismo proceso, en el año 1.989 se dio a conocer la existencia de la primera GU tipo División.

La Logística es reducida, lo que obliga a la centrali­za­ción. El apoyo a las Unidades se realiza a través de las instalacio­nes desplegadas en las diferentes regiones militares, ya que el desplie­gue logístico responde a criterios territoriales.


Durante bastante tiempo, ARGELIA ha querido asegurarse la suprema­cía militar frente a sus vecinos con una costosa política de adquisi­ción de armamento y material, buscando además el compen­sar así su falta de experiencia en conflic­tos que sí tenían MARRUECOS y LIBIA.
Por otra parte, la limitada formación de los Estados Mayores, la poca preparación de los cuadros de mando y la falta de ejercicios apropiados, le confieren una limitada capacidad para la realización de operaciones conjuntas. En este sentido cabe destacar que sólo se han tenido noticias de la realización de tres maniobras en los últimos años, con efectivos equivalen­tes a un Regimiento Acorazado con apoyo de helicópteros y aviación en dos de ellas.
En resumen, podríamos concluir que la capacidad operativa de las Fuerzas Terrestres argelinas puede considerarse media, adecuada para llevar a cabo operaciones defensivas limitadas en tiempo y espacio y para el mante­nimiento del orden interno.
Conclusiones ( FAS. )
- Grandes posibilidades para la movilización de recur­sos humanos.
- Bajo nivel cultural del combatiente y escasa forma­ción técnica con incidencia en el manejo de sistemas de armas/e­quipos/vehículos y en el aspecto logístico.
- Logística muy vulnerable por su poca autonomía, gran dependencia del exterior y escasísimo mante­nimiento.
- Riesgo de guerra civil.
- Escasa capacidad para la realización de operacio­nes conjun­tas debido a la limitada formación de sus Estados Mayores y falta de ejercicios apropiados.
- Fruto de la total implicación del ANP en el terreno políti­co, la prioridad del Ejército estriba en la lucha antiterro­rista. Esta priori­dad se traduce en una falta de operativi­dad en el campo militar que está agravada por problemas de repuestos en el material URSS y problemas de financiación de adquisi­ciones.
- A excepción de la 3ª Región Militar fronteriza con Marrue­cos, centro de gravedad del Ejército Argelino, y de las U,s. fronterizas con Libia, el resto de las unidades en general, están llevando a cabo misiones de gendarmería y policía.
- A nivel Gu,s. ha comenzado la reorganización siguien­do el modelo soviético: Unidades tipo División en base a Regimientos, disminu­yendo el número de Briga­das. Esta reorganización es más sobre el papel que efectiva debido a las dificulta­des con las que se encuentra el país.
- Las FAS. son la organización menos penetrada por el fenómeno isla­mista aunque con un número creciente de ellos en las clases de tropa y mandos intermedios. Las estimaciones son difíciles de predecir aunque en líneas generales es de apreciar cohesión en el seno del ANP.
- Política errante de adquisiciones con prioridad antiterro­ris­ta: chalecos antibala, vehículos blinda­dos, cartuchos 9mm, escopetas de caza etc.

- TUNEZ
a.- Política Interior
Túnez se encuentra en una etapa crucial de su histo­ria, en la que su evolución hacia un estado moderno, democrático y de corte occidental se produce con algún que otro sobre­salto.
En política interior los principales retos que se han debido afrontar se reducen a los siguientes: Islamismo, derechos humanos y aproximación a la oposición política legali­zada.
La represión del fenómeno islamista ha venido consti­tuyendo una constante en la política interior tunecina, por representar para el régimen, una fuente constante de riesgo desestabilizador.
Con fuertes medidas antiterroristas y antiisla­mistas tomadas con toda firmeza en el inte­rior del país y contem­pladas con una cierta compla­cen­cia por parte de Occidente, se descabezó y arrancó de raíz la estructura del movi­miento "En-Nahda" en Túnez, si bien todavía podría consi­derarse que una cierta actividad subsiste por parte del sindi­cato Unión General de Estudian­tes Tunecinos (UGET), pero con un carácter mucho más simbólico y de contestación que de peligro real e inmedia­to.
Con respecto a las elecciones legislativas y presiden­ciales del pasado 20 de marzo de 1.994 hay que destacar la concesión presidencial efectuada por primera vez para que la oposición pudiese tener una presencia simbólica en la Asamblea. Estable­cidas las modificaciones necesarias de la ley electoral, se acordó que el número de escaños se aumentase para que, en el caso más desfa­vorable, la oposi­ción contase con, al menos, 19 diputados.
El Presidente fue reelegido con un porcentaje por encima del 99% de los votos.
En cuanto a las elecciones legislativas no hubo sorpresa alguna y la Agrupación Constitucional Democrá­tica (RCD), el partido del poder, se llevó todos los escaños de adjudica­ción directa al ser mayoritario en todas las circunscripcio­nes. Los 19 escaños de la oposición se repartieron entre cuatro forma­ciones políti­cas, una de ellas, considerada casi como una sucursal del RCD, consi­guió diez diputados.
La campaña no fue limpia por la utilización masiva de medios del estado para el RCD, la masiva propa­ganda para el Presidente, la utilización de símbolos identificando partido con estado, estado con Presidente, Presidente con nación. La fecha de las elecciones se fijó el día del aniversario de la independencia y se asimiló abstención con traición y durante la campaña se utili­zaron las terminales del RCD para la dis­tribución de ayudas a los necesitados con motivo del fin del Ramadán, ayudas entrega­das por todos los tunecinos sin distin­ción.
b.- Política Exterior
El escaso peso específico de Túnez no es óbice para que sus autoridades pretendan mantener un cierto protago­nismo en la política internacional, sobre todo, en aque­llo que puede ser explotado propagandísticamente en bene­ficio de la imagen de marca del país y/o de su presi­den­te.
Sin embargo, las cosas no ruedan todo lo bien que qui­sieran aunque tampoco tan mal como a veces pretende darse a entender. Deseosos de alcanzar una posición de prestigio y de sede de instituciones inter­nacionales, Túnez ha visto como la Liga Arabe se trasla­daba nuevamen­te a El Cairo, en el reparto de la UMA perdió la secre­ta­ría permanente y, también la presen­cia, algo incómoda, de la OLP.
A cambio, ha mantenido la presi­dencia de la UMA así como la de la Organiza­ción de la Unidad Africana. En la primera, la situación en Argelia obligó a mantener esta presi­den­cia unos meses más de lo previsto aunque los resultados hayan sido los mismos: práctica­mente nulos.
En la presidencia de la Organización de la Unidad Africana, Ben Alí no dispone ni de los medios ni del prestigio suficiente para terminar con los conflictos existentes, que no son pocos. Pocas zonas del conti­nen­te escapan a una confron­tación bilate­ral o interna y, cuando esto no es sufi­cien­te, se añaden otros proble­mas.
En el ámbito regional, la amenaza del inte­grismo islá­mico argelino, el embargo que se ejerce sobre Libia y las perspec­tivas de dife­rencias argelo-marro­quíes sobre el tema del Sáhara ofrecen ciertos puntos de preocupación. Las palabras se en­frentan a los hechos y por encima de las promesas y discursos aparece una reciente medida de expulsión de Túnez de 600 magrebíes en situación irregu­lar, mayoritaria­mente marroquíes y libios.
c.- Política Económica
La existencia de buenos años de lluvias junto con un incremento de la afluencia de turistas por las difi­culta­des de otros países mediterráneos, han proporcionado a Túnez dos elementos positivos para su economía y la esta­bilidad social a través de cosechas récords y aumento en los ingresos por transferencias invisibles.
El crecimiento económico de Túnez ha sido de un 8,5% en el 92, un 3% en el 93 un 5% en el 94, menos favorable desde el punto de vista agrícola pero de mejores expectativas turísticas.
Las mejoras de las condiciones econó­micas generales del país representan uno de los objetivos priorita­rios de la política guberna­mental por las repercusiones directas sobre la imagen de marca de Túnez por la favo­rable inci­dencia sobre el empleo y estabili­dad social.
d.- Política de Defensa
El eje que condiciona la Política de Defensa tunecina es la vocación occidentalista que el país ha demostrado desde los tiempos de su independencia.
La Política Militar tunecina se basa en mantener un ejército reducido (27.000 h), dotado de los medios modernos occidenta­les que le permite su economía y con unos cuadros bien formados en países amigos. En 1991 se reestructuró el Ejército de Tierra y ciertos aspectos de su Ministerio de Defensa, haciéndolo mas acorde con los ejércitos occidenta­les.
La escasa población y extensión de Túnez en relación con los países circundantes han condicionado decisivamente su Política de Defensa, basada en la conjun­ción de las poten­cialidades internas y en apoyos exterio­res, frente a las apetencias de cualquiera de sus vecinos. Consciente de la inferioridad de sus fuerzas y desprovisto de fronteras terrestres naturales que dificulten una penetración, Túnez ha adoptado un modelo defensivo que permita a sus unidades un replie­gue progresivo, infligiendo perdidas al atacante, disper­sando sus esfuerzos y retardan­do su progresión hacia el interior del territorio, en tanto se reciba ayuda de otros países.
e.- Perspectivas
Tras la experiencia del fenómeno islamista en Argelia con el reconocimiento del Frente Islámico de Salvación, en Túnez no hay actualmente ninguna posibilidad de que el partido "En-Nahda" pueda ser reconocido como una fuerza política ni acceder al poder por vía legal. Ni a corto ni a medio plazo hay posibilidad de que esta actitud de las autoridades pueda cambiar. La opción revolu­cionaria tendría que venir precedi­da de un triunfo del islamismo en Argelia y aún así, tendría que haber un período de cambios en Túnez que exigirían un tiempo.
En estos momentos se observa un flujo todavía no impor­tan­te, pero si continuo, de argelinos que vienen a estable­cerse en Túnez de manera más o menos definiti­va, fenómeno que se repite tanto en Marruecos como en Francia para un Grupo de afortunados que dispo­nen de la doble nacionalidad.
Por ahora, el fenómeno está controlado ya que se trata mayori­tariamente de gente adinerada o que tienen profesiones liberales que pueden encontrar empleo en Túnez. La pregunta que se suscita es que es lo que ocurriría si como consecuen­cia del derrumba­miento del régimen argelino el Frente Islámico tomase el poder en el país vecino y se dedicase desde allí a apoyar al movimiento "En-Nahda".
La capacidad de acogida tunecina frente a una riada de fugiti­vos de un régimen islamista es mínima y causaría muchos problemas de todo orden desde los de alimentación a los de seguridad sin contar las posibles infiltraciones destinadas a socavar la estabi­lidad del régimen.
El régimen tunecino parece estable hacia el interior pero no podría resistir con sus solos medios si desde el exterior se le desestabiliza. Presenta serias vulnerabilidades en algunos de sus elementos económicos esenciales (petróleo, gas, etc) .
La primacía del desarrollo económico coarta una mejoría de sus Fuerzas Armadas que tienen en el Ministerio del Interior un serio concurren­te. El Presidente no se muestra excesivamente confiado en unas Fuerzas Armadas, presunta­men­te depuradas de sus elementos inte­gristas en un pasado reciente. La represión interna puede determinar algún conflicto social por falta de armonía entre lo económico y las libertades.
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