Seguridad para el siglo XXI en la cuenca mediterranea



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Ciudadanos extranjeros en el Norte de Africa.
La colonia extranjera en estos países es considerable. No podemos olvidar que gran parte de su tejido productivo está en manos o es dirigido por europeos, sin despreciar la importante presencia americana.
Solamente en Argelia, la colonia francesa era, antes de comenzar los asesinatos, de unas 70.000 personas, a las que hay que añadir sus dependientes. En esta nación la presencia española es también muy importante, antes de los sucesos citados de unas 600 personas más dependientes.
Si continúan los asesinatos en Argelia y si la situación en todos estos países se volviera inadmisible para los extranjeros, habría que pensar en planes de evacuación de una entidad que no podrían ser responsabilidad de una sola nación, por lo que exigiría la cooperación internacional.
Militar
Finalizada la Guerra Fría, y aún sin conocer claramente la evolución que la Federación Rusa pueda tener en el futuro próximo, la Alianza Atlántica, ya en su cumbre de noviembre de 1991, al aprobar el "Nuevo Concepto Estratégico", afirmó que "La estabilidad y la paz en los países de la periferia sur de Europa son importantes para la seguridad de la Alianza y más aún si se tiene en cuenta el crecimiento de la potencia militar y la proliferación de tecnología armamentista.
El riesgo está materializado por la expansión del fundamentalismo en la orilla opuesta del Mediterráneo, que podría incluso afectar a Turquía, uno de los países de la Alianza Atlántica.
Militarmente, ningún país del Mediterráneo Sur, por sí solo, constituiría, una amenaza creíble. Pero si el Norte de Africa cayera en manos del fundamentalismo, no cabe duda que consolidarían un potencial enorme.
Hasta ahora, la xenofobia y la guerra santa contra los intereses occidentales se ha manifestado por atentados terroristas aislados, captura de rehenes, bombas en aviones y asesinato de turistas y el ataque generalizado que, a finales de 1993, comenzaron a sufrir los extranjeros en Argelia.
Pero para el futuro, "se insinúa" una nueva amenaza: la posibilidad de dotarse de una fuerza de destrucción poderosa, apoyada en el arma nuclear, algo que preocupa a España y que, en su última Cumbre, nuestro Gobierno ha transmitido a la Alianza Atlántica.
De hecho, Irán, promotor de inestabilidad en la zona, fortalece sus fuerzas armadas y, aunque no existe confirmación de su capacidad no convencional, se considera que, al menos tiene la de armas químicas y no es seguro, pero se sospecha, que pueda estar llevando a cabo un programa para dotarse de armas nucleares: según una encuesta del Instituto Simón Wiesenthal dispone de diez instalaciones de investigación nuclear. También, se cree que dispone de misiles chinos y coreanos y que participa del programa No dong de este último país, lo que le proporciona gran capacidad de destrucción. A la vez aumenta considerablemente su poder aéreo y dispone de una fuerza naval importante. Esto unido al control que las NNUU ejercen sobre Irak, le permite afianzarse como potencia regional, con claras intenciones expansionistas.
En principio está claro que los intereses de Irán pasan por exportar su revolución a todo el mundo musulmán, no solo a los países árabes, sino hacia el Norte, al vacío de poder dejado por la URSS y hacia el Oeste, Turquía. Su peón de brega para el Magreb es Sudán y si alguna vez en Argelia hubiera un gobierno fundamentalista, no cabe duda del riego que existiría para Marruecos y Túnez, con la que la teoría del dominó podría llevar a todo el Norte de Africa a ser francamente hostil a Occidente.
Aún debemos considerar otro punto de vista en los efectos de la caída de estos países en manos del fundamentalismo: el que tendría para el proceso de paz en Oriente Medio. Hasta ahora, Egipto ha sido ejemplo y garantía de que la paz es posible. En no pocas ocasiones ha sido impulsor y mediador. La caída de Egipto podría tener consecuencias nefastas, de las que no cabe excluir la interrupción del proceso de paz y la iniciación de una nueva serie de guerras, que aunque no alcanzaran el grado de totalidad de las anteriores, tampoco tendrían final a medio plazo.
La partida se presenta a nivel mundial. Es difícil creer que estas naciones puedan llegar a desear la guerra, pero lo menos que podemos decir de los extremistas es que no conocemos sus intenciones.


3.5.  PERSPECTIVAS
Lo que ocurra en Egipto y Argelia será decisivo para el futuro del Norte de Africa, pues su caída en manos fundamentalistas tendría un efecto decisivo sobre sus vecinos. Sin embargo, es casi imposible hacer algo más que conjeturas sobre el devenir de los acontecimientos.
De conseguir los fundamentalistas el poder en Argelia se convertiría, posiblemente, en otro foco de irradiación de sus ideas, cuyo objetivo sería la conquista de Túnez y Marruecos. Además, se intensificaría la presión sobre Egipto, país que sufre sus ataques con la máxima intensidad.
Pese a todo, es más que probable que, si llegaran al poder en Argelia, los fundamentalistas tendrían que ser pragmáticos, en tanto en cuanto dependen de sus relaciones comerciales, especialmente de las exportaciones de crudo y de gas natural a Europa para su desarrollo. Algunas aseveraciones de dirigentes del FIS., en el sentido de que Europa no debe temer el corte de los suministros, así lo confirman. Pero, si el FIS. se hiciera con el gobierno, especialmente si lo consiguiera de forma violenta, se crearía una situación semejante a la de Irán a la muerte de Jomeini: que las fuerzas desatadas no podrían ser reconducidas durante un largo período y que pondrían antes que sus intereses, la xenofobia característica de estos movimientos.
Con todo esto, se destaca la importancia que para el mundo occidental, especialmente para Europa y en concreto para España, tendrá el resultado final de la pugna argelina. La caída de Argelia concentraría el esfuerzo de los extremistas en los países vecinos, que no podrían hacer frente a esa amenaza por sí solos, pero a los que Europa difícilmente podría ayudar y menos en el plano militar, si no se desea obtener resultados contraproducentes.


4.- FACTORES DE ESTABILIZACION
4.1.- GENERALIDADES
Como decía en la introducción, hablar hoy de seguridad es algo más amplio que la mera referencia al aspecto militar. El concepto de seguridad imperante en la actualidad, incluye, amén de los aspectos militares y geoestratégicos tradicionales, los riesgos para los intereses vitales originados por inestabilidades, políticas, económicas y sociales, por disputas fronterizas, por tensiones étnicas o religiosas, por demografía o por el acceso a recursos naturales.
Desde el pensamiento occidental, la seguridad está vinculada a estabilidad democrática y a equilibrio de poderes. Estados fuertes y sólidamente afianzados en instituciones arraigadas, son más seguros para sus propios ciudadanos y garantizan mejor unas relaciones pacíficas entre estados.
La "dimensión económica" de la seguridad puede entenderse como una buena vía para no verse amenazado por la debilidad explosiva de terceros, en base a contribuir, mediante la cooperación, a un desarrollo equilibrado de éstos.
La "dimensión militar", se refiere al aspecto tradicional, ampliado a un concepto en que los simples estados colectivicen su seguridad, imbricándose en instituciones defensivas comunes con sus estados vecinos, consiguiendo de esta manera unas mayores cotas de seguridad a menor costo, a la par que otras series de ventajas en diversos campos no intrínsecamente militares.
La "dimensión medioambiental" de la seguridad, se puede ver en el sentido de que el conflicto derive precisamente de problemas de entorno ambiental, tal como la escasez de agua entre Estados que comparten una misma cuenca fluvial, como ocurre en Oriente Medio y que es causa de fricción y tensión.
Basándonos en estas premisas, el Mediterráneo es una zona donde confluyen multitud de riesgos, algunos de los cuales ya se han analizado anteriormente, de índole muy diversa. Dicha situación, no está previsto que mejore a corto o medio plazo, ya que las perspectivas son casi todas de carácter negativo y hacen suponer una agudización del enfrentamiento Norte-Sur, junto con una verdadera ebullición de crisis locales. En este sentido, es de especial interés la relación de amor-odio que se han venido profesando las riberas Norte y Sur, a la vez que es indispensable seguir la evolución de los acercamientos entre ambas, así como las diferentes iniciativas de diálogo y propuestas de cooperación.
Se hace necesario pues, la búsqueda de aquellos factores que en una u otra "dimensión" favorezcan la estabilidad global de la zona, o al menos lo hagan en alguna de sus regiones, ya que la estabilidad en una parte del Mediterráneo, influirá necesariamente en el conjunto.
Empezaremos mencionando, que fue Francia la primera nación que adoptó la postura más dialogante con el motivo de mejorar las deterioradas relaciones, dado sus intereses estratégicos en la zona norteafricana, posición que no obstante no cristalizó en medidas prácticas. Con posterioridad se han venido produciendo otras iniciativas de corte diplomático que con carácter multilateral han querido acercar las posibilidades de cooperación y diálogo en el área mediterránea.
Podemos mencionar la iniciativa de diálogo emprendida por la Comunidad Europea con los países de la Liga Arabe en 1978, que aunque no supuso más que la adopción de posturas oficiales por ambas partes, sí constituyó la génesis de un intercambio que en esos momentos se encontraba bajo mínimos o limitado a relaciones bilaterales entre algunos estados europeos y árabes.
Otra opción, fue la reunión de los estados mediterráneos del Movimiento de los No Alineados, celebrada en 1984, en la que se emitió una declaración formal en donde se solicitaba explícitamente el abandono del Mediterráneo por las flotas de naciones no ribereñas, en clara referencia a los EEUU. y a la URSS., para que la zona se convirtiera en un "mar de paz".
Las iniciativas en estos sentidos han sido muchas, por lo que vamos a analizar a continuación, algunas de ellas en el seno de organizaciones o propuestas que podrían contribuir a la meta deseada de estabilidad.
4.2.- ORGANIZACIONES INTERNACIONALES. ONU.
Ante la cantidad de factores de inestabilidad que se ciernen sobre el Mediterráneo, cabría pensar si ésta organización internacional, podría objetivamente cubrir tantos y tan variados escenarios, intentando a su vez no "quemarse" en ellos y continuar atendiendo al resto de conflictos que existen en otras zonas del globo.
Hoy por hoy, la ONU. está completamente desbordada. El fin de la Guerra fría ha traído, en su lugar, un conjunto de conflictos de baja intensidad que han multiplicado por cuatro el trabajo de la ONU.
Preocupada por obtener dinero, falta de personal, criticada por su falta de eficacia y ciertos atisbos de corrupción en su administración, la ONU. ha alcanzado el límite de su capacidad para desarrollar su labor en el mundo. En 1988 cuando la ONU. recibió el Premio Nobel de la Paz, sólo 10.000 cascos azules trabajaban a su servicio. Hoy, 80.000 están desplegados alrededor del mundo, patrullando las rutas peligrosas, comprobando elecciones, protegiendo los derechos humanos, ayuda humanitaria y restableciendo la paz ante ejércitos en presencia. Y todo este incremento de trabajo no ha sido acompañado por un incremento parejo de los medios puestos a su disposición.
Ejemplos de estas carencias han sido denunciadas por el secretario general Butros Galli, sin embargo se responsabiliza a la ONU. de no disponer de suficientes abastecimientos, sistemas de comunicaciones, o de conocer con exactitud el número de tropas destacadas. Y lo que es más grave, de reclutar personal inexperto, procedentes de una región geográfica determinada, porque así lo impone alguna de las partes en conflicto.
Lo que lleva a que algunos casos denunciados de corrupción, o de abusos sexuales entre las tropas de la ONU., tengan su razón en una inadecuada selección. Junto a esto, los presupuestos para las tropas languidecen en un laberinto de despachos y oficinas y, una vez aprobados, la ONU. rara vez recibe de los países miembros más de un 30% de ellos, antes de los seis meses de haber desplegado una operación. Aún más, en el caso de la ampliación de misión en Yugoslavia para iniciar la ayuda humanitaria en Bosnia, la ONU. estuvo tan falta de fondos que no pudo pagar el despliegue de las tropas del Oeste de Europa. Los contingentes tuvieron que hacer frente a sus propios gastos y aún hoy lo siguen haciendo en un 55% de los mismos.
En declaraciones a la prensa, los previstos 3.200 mill.$ para abonar los gastos de las OP,s. sólo se habían abonado 2.200. El Congreso de los Estados Unidos ha reducido unilateralmente su participación en OP,s. de un tercio a un cuarto, con lo que la diferencia tendrá que ser asumida por otros países.
El actual rechazo de los países a financiar más OP,s. bajo el paraguas de la ONU. ha llevado a su Secretario General a proponer la creación de una Fuerza Permanente a disposición de la ONU., pero esta propuesta, hasta el momento, no cuenta con ningún apoyo.
Ante este panorama de escasez y oposición a toda operación que no sea financiada por los propios países participantes, las posibilidades de la ONU. de mayor involucración en los conflictos del Mediterráneo, parece una quimera.
En definitiva, el problema de la ONU. en la actualidad, es un problema estructural, inadecuada para lo que se requiere de ella y dependiente de la voluntad individual de los miembros poderosos. Su validez real en la actualidad como organización con alguna operatividad, deja mucho que desear.

4.3.- LA UNION EUROPEA
La UE. debería ser uno de los pilares fundamentales a la hora de analizar los factores de estabilidad en el Mediterráneo. Sin embargo, junto a aspectos positivos de la actuación de la UE. en los temas mediterráneos, aún quedan otros en los que la UE. debería hacer más.
La política exterior y de seguridad común (PESC.) desarrollada en Maastricht, ha tenido algunas lagunas. Tales han sido, el caso del reconocimiento internacional de Croacia y Eslovenia, provocado por Alemania, sin un consenso previo del resto de la UE, o el reconocimiento de la República Ex-Yugoslava de Macedonia, reconocida hasta el momento por seis de los doce.
En lo que respecta a la emigración, la UE. ha adoptado una norma que restringe el tránsito de refugiados, el denominado "principio de primer país seguro". Ello significa que cualquier refugiado "amenazado" en su país de origen, debe buscar asilo en el primer país seguro que alcance; si no hace eso e intenta entrar después en la UE., puede ser devuelto a este país intermedio considerado seguro. Si a esto añadimos que la UE. en el Parlamento Europeo acordó rechazar la "Carta Europea de la Inmigración" que pretendía aplicar la igualdad de derechos entre los europeos y los ciudadanos emigrados legalmente de otros países, vemos que subyace la aplicación de una política restrictiva, que al no ir acompañada de ayudas "en profundidad" al desarrollo de los países origen de la emigración, no sólo no acaban con este problema, sino que lo convierte en motivo de enfrentamiento Norte-Sur.
Las negociaciones comerciales con los países del Magreb central (Túnez, Argelia y Marruecos) y con Israel recientemente, son medidas, si bien insuficientes, en el buen camino de la cooperación. Pueden animar a otros países a cambiar sus políticas y hacerlas aceptables para la UE. con el ánimo de ser incluidos en dichos tratados comerciales, lo que daría estabilidad a la zona.
En conjunto, los estados del Magreb han realizado con la UE más del 65% de sus intercambios comerciales, pero tan sólo representan el 4% del comercio de ésta. El aspecto financiero en forma de Ayuda Pública al Desarrollo, que la Comunidad abona, alcanza el 1,3 del PIB de estos países, casi todo en forma de préstamos blandos. A pesar de ello el balance no es satisfactorio; los estados ven, como pesa cada vez más, la devolución de los préstamos adquiridos anteriormente, mientras que la presión demográfica sigue aumentando.
El cierre de los consulados de la UE. en Argel, a causa del asesinato de una súbdita francesa a manos del terrorismo islámico, es un ejemplo de coordinación de las medidas que la UE. puede acometer para presionar al gobierno argelino, mostrándole la protesta por el hecho. En el futuro, este tipo de medidas coordinadas pueden ayudar a reconducir los aspectos negativos que hasta el momento ha mostrado la PESC.
4.3.1.- La "Politica Mediterránea Renovada" de la UE
La guerra del Golfo y la movilización popular del Magreb en favor de Irak, han marcado a los estados de la Europa del Norte, que hasta ese momento estaban poco sensibilizados con los argumentos de fragilidad de la frontera sur, dados por sus compañeros meridionales de la Comunidad.
Los doce han reaccionado adoptando el proyecto, por iniciativa española, de una política mediterránea, que se ha venido en llamar "renovada", para el período 1992-96 y cuyos objetivos se enmarcan en la continuidad de la estrategia del desarrollo.
El planteamiento consistía en que la apertura de la UE. hacia los países de Europa central y oriental, debía ser equilibrada por un impulso de las relaciones con otros países vecinos, entre ellos los mediterráneos.
El armazón de esta "política de proximidad", lo constituye la promoción del desarrollo económico de la región sur mediante un incremento sustancial de la ayuda financiera de la Comunidad.
Dicha ayuda, para el periodo 92-96 se ha multiplicado por 2,3. Los créditos asignados por este protocolo, están destinados a favorecer el desarrollo de la agricultura, de la industria y de los servicios. En el campo comercial, se decidió reducir la protección aduanera para los productos agrícolas, favoreciendo así su acceso a los mercados de la Comunidad. Se hace hincapié en la diversificación de esta ayuda hacia el apoyo a políticas y acciones que permitan aumentar la productividad y competitividad de estos países, fomentando la cooperación e integración regionales.
Es de destacar, la creación de un fondo especial para paliar los posibles efectos sociales negativos de las medidas de ajuste estructural y la política de prestamos del Banco Europeo de Inversiones para apoyar políticas de integración regional y medidas de protección del medio ambiente.
Quizás la novedad más significativa de esta política de acercamiento, sea la importancia que se le concede a las relaciones entre los operadores privados comunitarios y los de los países beneficiarios. Apoyándose en el papel estimulador de la iniciativa privada, la nueva Política Mediterránea ha reforzado los incentivos para las transferencias de tecnología, el establecimiento de empresas conjuntas y la cooperación industrial.
Esta PMR. incluye seis capítulos fundamentales:

- Ayuda al proceso de ajuste económico.

- Fomento de la inversión privada.

- Incremento de las financiaciones bilaterales y comunitarias.

- Mantenimiento o mejora del acceso al mercado comunitario.

- Conclusión de los cuartos protocolos financieros.



- Refuerzo del diálogo político, si es posible a nivel regional.
Aún así, los reproches del Magreb, están siempre relacionados con el campo comercial, ya que acusan un déficit estructural que estos países achacan a las medidas proteccionistas de la Comunidad. Otros temas, como la emigración y sus aspectos, no sólo sociales sino también religiosos y culturales, casi no se han tratado y, algunas disposiciones de la UE., como hemos visto, han reforzado las fronteras, por lo que ven una barrera dirigida a parar la emigración magrebí, quitándoles así un elemento para poder reducir la presión demográfica y por tanto el paro. Además, contribuye a la limitación de una importante fuente de divisas, producto de las transferencias bancarias de los emigrados.
La mayor parte de los países del sur del Mediterráneo aplican o están empezando a aplicar, programas de reforma económicas que les imponen una disciplina económica y financiera extremadamente pesada, así como sacrificios muy difíciles de aceptar en los planos sociales y político. No obstante, la reanimación del crecimiento dependerá en buena parte del éxito de las reformas emprendidas y del rigor en la gestión de la economía. Y todo ello junto al desafío de la creación masiva de empleos productivos, que sea capaz de absorber el enorme crecimiento demográfico. Para ello es necesaria la creación de una atmósfera favorable, la movilización eficaz del ahorro nacional e incentivo a su aplicación productiva, el fomento de la inversión extranjera y en especial europea, así como el desarrollo de la pequeña y mediana empresa; a todo lo cual no contribuye, precisamente, la ola de fundamentalismo que lo asola.
Respecto a Marruecos, éste ha jugado muy bien su baza para conseguir, como así ha sido, un acuerdo de libre-intercambio. En efecto, Marruecos adoptó una postura de fuerza en la negociación de los acuerdos de pesca en sus aguas territoriales, que en 1992 se llevaron a cabo para el período 92-96; con ello consiguió, no sólo un acuerdo preferente para sus productos, sino un incremento notable en la compensación económica y en las ayudas al desarrollo, pagadas por la UE. Esta política unilateral de Marruecos, no ha sido bien vista por sus vecinos del Magreb.
Lo cierto es que la UE., estaba llamada a desarrollar algún tipo de política económica que ayudase al desarrollo de la ribera Sur; al menos de la parte Occidental de dicha ribera. La mayor apertura de sus mercados a los productos de los países del Magreb, parece una medida a adoptar, algo que directamente afecta a nuestros productos, en clara competencia con los suyos y necesariamente más caros. Si tenemos en cuenta que los países de la UE. que no compiten con los productos del Magreb, son los más interesados en adoptar esta medida, unido a la dificultad española para enfrentarse con países del Magreb, con los que le une intereses de diverso índole, es evidente la negativa influencia que tendrá para nuestra economía.
4.4.- LA UMA
El Magreb se debate entre el ideal musulmán de la unidad de todo el mundo islámico y la realidad de la convivencia de estados que rivalizan entre sí por razones territoriales, de hegemonía, de modelo de sistema político-económico, etc
Sin embargo, la tendencia a la unidad ha estado presente en época reciente. Su implantación es débil y su instrumentación está en función de los intereses de los distintos Estados.
La voluntad de unidad es el motivo de la Conferencia de Tánger (1958) a la que asisten representantes del Istiqlal (Marruecos), Neo-Destur (Túnez) y futuro FLN (Argelia). No pasarían muchos años, para que se desencadenara la Guerra de las Arenas, entre Marruecos y Argelia, por la disputa de territorios fronterizos. Habría que esperar a los tratados de IFRAN (69) y TLEMECEN (70), para poner fin a la disputa. Aparte de las actuaciones de Libia, el problema que va a alterar las relaciones Magrebíes va a ser la descolonización del Sahara Español, que tras la Marcha Verde (NOV. 75) pasa a ser administrado por Marruecos, iniciándose una guerra de liberación con el ejército de la RASD. apoyada por Argelia.
Sucesivos cambios de posición (Tratado de Fraternidad y Concordia, Tratado de Ouxda,...) finalizan en una actitud convergente que fructifica en el Tratado de Marrakesh y la proclamación de la UMA.
Tras estos antecedentes, fué creada en 1989, con la participación de Argelia, Marruecos, Libia, Túnez y Mauritania. Era un intento de emular el proceso de integración regional, tomando como ejemplo a la UE., y precisamente para hacer frente a los retos que le planteaba el Mercado Unico Europeo y el temor a un aislamiento político y económico, pero ha sido ralentizado o mejor dicho, paralizado en los últimos años, debido en buena medida al aislamiento internacional que sufre Libia, al inconcluso problema del Sahara y a la actual crisis interna argelina.
4.5.- EL FORO MEDITERRANEO 5+5
La idea de una reunión de los países occidentales del Mediterráneo, lanzada en 1983 por François Miterrand, aunque fracasa inicialmente, desemboca en forma de seminarios privados en 1988 en Marsella y en 1989 en Tánger, tratando temas de las relaciones entre los países europeos del Mediterráneo Occidental y los países del Magreb asociados a la UE. El éxito de estas reuniones conduce a los organizadores a desear un auténtico marco político para seguir con los debates de manera oficial y así, desembocar en reuniones.
Durante la presidencia española y francesa de la UE, se propugnó una intensa labor de estudio y concertación entre los países mediterráneos, pero continuando como preponderante el enfoque de la cooperación, sin incluir para nada las cuestiones de seguridad.
Es Italia la que propone reunir a los ministros de Asuntos Exteriores de los cuatro países del Sur de Europa (Portugal, Francia, Italia y España) y los de la Unión del Magreb Arabe, con lo que se reconoce a ésta como interlocutor válido, uno de los aspectos más interesantes de la iniciativa 5+5.
En este clima se convoca la primera reunión de expertos de los 9 países del Mediterráneo Occidental (España, Francia, Italia, Portugal, Marruecos, Argelia, Túnez, Libia y Mauritania), conocida inicialmente como la Reunión 4+5 y, posteriormente 5+5 con la incorporación de Malta. Sin embargo, cuando se celebra esta Reunión en Roma, los acontecimientos que están ocurriendo en nuestro continente, originaron un incremento del interés europeo por el Mediterráneo. Ello junto con la nueva política mediterránea renovada de la Comunidad, la tendencia a la confrontación entre sus orillas, la situación de conflictos endémicos y la voluntad de revitalizar la dimensión mediterránea de la CSCE., crearon las condiciones necesarias para que en el tratamiento del "foro mediterráneo" se introdujera el término de seguridad dentro de un diseño global integrador y ordenador de las relaciones euromediterráneas, con objeto de que todas las inciativas estuvieran recogidas en el mismo sistema.
La reunión de los 5+5, terminó con una "declaración sobre el diálogo y la cooperación sobre el Mediterráneo Occidental". A requerimiento de algunos países participantes, el texto precisa que la reflexión no puede limitarse a tan sólo la cuenca del Mediterráneo Occidental.
Una segunda reunión, en 1991, tiene lugar en Argel e indica que el desarrollo de las libertades políticas y económicas en los países participantes favorece el diálogo y contribuye a la estabilidad y a la seguridad de la zona. En esta "declaración de ARGEL", se reafirma el compromiso con los objetivos y principios de la Carta de las NU. y especialmente en la no utilización de fuerza, la búsqueda de soluciones pacíficas para solventar las diferencias, el respeto a la soberanía y a la integridad territorial de los estados y a la no intervención en sus asuntos de carácter interno.

La continuidad de este diálogo, tendría que haberse efectuado en Túnez en 1992, con una cumbre de jefes de Estado y de Gobierno. Sin embargo, la caída bajo sospecha de Libia, ha llevado a la congelación de estas reuniones 5+5 y su continuación hoy día, está condicionada por la crisis argelina, por las muchas pretensiones de los países árabes relativas a la libertad de emigración hacia Europa y, en general, por una insuficiencia interna del Grupo para afrontar de manera eficaz todas las problemáticas de la zona.


Los objetivos perseguidos en estas reuniones, se han definido de la siguiente manera:
- Salvaguardar la seguridad de los países intermedios y contribuir hacia una mayor estabilidad regional.
- Promover un desarrollo económico y social que permita reducir, con espíritu de solidaridad los desequilibrios que existen en la región.
- Establecer relaciones de buena vecindad, que permitan entablar un diálogo entre diferentes culturas con un espíritu de tolerancia y comprensión en el respeto de los derechos humanos.
Al menos los encuentros 5+5, han marcado unas etapas de diálogo que ha permitido poder comprender perfectamente las quejas y las esperanzas del Magreb, pero lo cierto es que no aportan soluciones concretas a los problemas.
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