Seguridad para el siglo XXI en la cuenca mediterranea



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4.6.- NECESIDAD DE UNA INTEGRACION POLITICO-ECONOMICA DE LA RIBERA SUR DEL MEDITERRANEO.
La unidad económica Magrebí es deseada por todos: la UE. preferiría negociar con un grupo de países asociados sobre la base de patrones y estrategias similares, que hacerlo a través de acuerdos bilaterales con cada estado. Por su parte el Magreb obtendría mejores resultados, si los países que lo integran fueran capaces de basar sus propuestas de una forma común.
Es conveniente analizar cada una de éstas dos posturas por separado, para ver cuales son los argumentos de cada una de las partes a la hora de justificar la conveniencia de una integración económica en el Magreb.
Por lo que se refiere a la UE., Europa es consciente de que la división del trabajo en la economía mundial, ha alcanzado un nivel que nunca se había conseguido y que es el comercio internacional el factor dinamizador predominante en el desarrollo político, económico, social y cultural en la actualidad.
En este contexto, el proceso de integración de las grandes unidades económicas, juega un papel muy destacado y es por ello que la UE. tiene una gran importancia para el comercio mundial. Se ha producido una concentración en las oportunidades del mercado único y un parcial abandono de mercados en otras regiones. Los índices de crecimiento para importaciones, exportaciones e inversiones directas exteriores se dan, fundamentalmente, dentro de la UE., mientras el comercio y las inversiones con países no comunitarios han perdido importancia en el curso de los últimos años.
El resultado es una nueva reestructuración de la política económica internacional, al tiempo que se implanta un patrón en las actividades empresariales. El renacer político y económico de terceros estados, así como la idea de una economía mundial integrada, nos conduce hacia una nueva valoración de los países no comunitarios y, en consecuencia, Europa preferiría realizar alianzas estratégicas con bloques homogéneos sobre los que proyectar su política económica.
Por lo que se refiere a la parte magrebí, al margen de ciertas consideraciones políticas que pueden impulsar la creación del "Gran Magreb", existen una serie de motivos de índole estrictamente económica que inducen a una estrecha cooperación entre los países de la zona. En primer lugar, todos éstos países cuentan con unas economías bastante deterioradas, incapaces de afrontar el creciente desafío que supone el rápido crecimiento de la población.
Además, de un lado se ven forzados a diversificar su economía de manera más eficaz para evitar la concentración de riesgos (esto afecta, sobre todo a Libia y Argelia, que han de potenciar nuevos sectores para reducir la excesiva dependencia que tienen de los ingresos que proporciona la venta de petróleo y gas). Por otra parte, se ven obligados a afrontar los crecientes costes que trae consigo la demanda energética, por lo que intentarán impulsar acuerdos en condiciones ventajosas, (caso de Marruecos y Túnez, que se resienten más de las fluctuaciones del mercado por ser importadores netos de energía).
Finalmente, algunos de estos países han llevado a cabo proyectos de mejora de la infraestructura industrial (especialmente en el sector de la maquinaria) y tratarán de dar salida a la producción interna, que no tendrá cabida en los mercados internacionales dada su inferior calidad y falta de competitividad. Por tanto, también en este aspecto se observa la necesidad de reorientar determinadas actividades comerciales hacia los clientes potenciales de la región.
CONCLUSIONES FINALES.
Aunque hemos intentado buscar motivos que nos den pie a presentar un panorama esperanzador de cara al futuro para esta zona que tanto nos afecta, lo cierto es que sin querer ser negativos, no hemos encontrado soluciones concretas o en perspectiva, a las muchas causas de tensiones y conflictos que se dan cita en el Mediterráneo.
El Mediterráneo se subdivide claramente en un Norte desarrollado y un Sur tremendamente conflictivo, por un lado. Pero a nuestro juicio, también hay dos zonas en el Sur, que si bien tienen lazos comunes, sus diferentes problemas las hacen merecedoras de tratamientos distintos; son los llamados Magreb y Mashrek.
Es en la zona del Magreb, en conexión con el enfrentamiento Norte-Sur, donde España se encuentra totalmente imbuida, probablemente como país del Norte más afectado.
Nuestro "alejamiento" de los países motores de la UE., que llevan la iniciativa en la consolidación de las estructuras europeas, hace que en definitiva nuestros intereses en particular, no sean del todo convergentes a aquellos en el seno de la Comunidad (por ejemplo en el tratamiento del problema pesquero español).
Por ello, España siempre ha sentido una mayor necesidad en crear estructuras que proporcionen la estabilidad necesaria en nuestro entorno geoestratégico, como fueron las iniciativas del Ministro de Asuntos Exteriores, Fernández Ordoñez y que han constituido la base para desarrollos posteriores.
Pero hoy por hoy, sólo existen propósitos y buenas intenciones, con la idea de alcanzar una estabilidad en la zona y no compromisos serios de hallar soluciones. Las soluciones deben empezar por el arreglo de la guerra de Bosnia y el enfrentamiento palestino-israelí, para poder dedicar más "energías" a lograr el acercamiento entre el Norte y el Sur con el objetivo de promover la liberalización de los regímenes, el comportamiento democrático y la estabilidad económica, pues en caso contrario la cuenca mediterránea corre el riesgo de seguir combinando las migraciones masivas incontroladas, la amenaza de cantidades de armamentos en manos de regímenes radicales y la proliferación de grupos terroristas de todo tipo.
En la situación actual, las inversiones de Occidente van dirigidas con prioridad hacia el Este europeo, habida cuenta la fuerte compatibilidad cultural de los países occidentales con ellos, amén de intereses comerciales.

Esto penaliza a los países de Oriente Medio y con alguna excepción, del Norte de Africa, en lo referente a ayudas económicas; los cuales se ven forzados a reclamar la ayuda económica de países petrolíferos como Arabia Saudita e Irán, que son los de más fuerte vocación integrista y que inducen, directamente o no, condicionamientos religiosos en la vida publica de los regímenes laicos. Por tanto sería necesario revisar esta tendencia, de manera que Europa se empeñe más en la cooperación económica y la asistencia técnica hacia los países de la orilla Sur del Mediterráneo y atenuar, no solo el desequilibrio económico entre los dos mundos a través del logro de la autosuficiencia alimentaria, de la creación de puestos de trabajo y la tutela ambiental, sino también para conseguir un mayor control de los flujos migratorios, tema que afecta de modo creciente a España.


Un elemento significativo en la evolución de la situación en Oriente Medio es el posicionamiento de Turquía en este asunto.
El acuerdo de paz entre Israel y los Palestinos puede influir sobre los equilibrios en la zona, sobre todo si va seguido de un acuerdo análogo entre Israel y Siria. La posición de ésta última está a su vez muy ligada a Turquía en función de los ya citados contenciosos por el problema kurdo y por el proyecto de regulación hídrica de Anatolia, que influye también en las relaciones con Irak y en menor medida con Irán. Israel y Turquía, creemos que pueden llegar a ser los "motores" de Oriente Medio, y llegada a una estabilización en esa zona, sin duda influiría positivamente sobre el resto del Mediterráneo.
Por ello Europa debe contribuir política y económicamente al proceso de paz entre palestinos e israelíes. Además, ligado a ésta evolución se encuentra el problema del control de armamentos en la región.

La tendencia al aumento y modernización de los armamentos, sobretodo misiles, aunque no constituye una gran amenaza para el territorio Europeo, podría no obstante perjudicar los intereses del mundo occidental, ante la posibilidad de conflictos entre los países del área y sus reflejos sobre el libre uso de sus mares. Es un factor de crisis potencial que hace indispensable que en la zona, aparte de mantenerse y alentarse la presencia estadounidense, se constituya una Fuerza Aeronaval de intervención rápida formada por las naciones europeas más directamente interesadas. Tal Fuerza tendría mucha influencia como elemento de equilibrio en la región y sería un factor de control para el libre uso de los mares, y de disuasión y resolución de los conflictos en la región.


Por de pronto lo que parece claro, es la necesidad de que los países europeos occidentales dispongan de medios, sobretodo militares, que puedan apoyar las políticas diplomáticas y de cooperación. Se debe por tanto aumentar, entre los países europeos, la cooperación en el sector de los medios y en el intercambio de inteligencia tendentes a vigilar el desarrollo de la proliferación de armamentos y de fuerzas, y que en el ámbito de la OTAN. o de la UEO., se constituya una fuerza aeronaval de intervención rápida, que del Adriático al Mediterráneo Oriental pueda operar en la frontera entre los dos mundos, tutelando los intereses comunes.
Y esto afecta de modo directo a España, que debe apoyar de forma clara con su aportación, dicha postura preventiva y disuasoria para evitar males mayores; y por otra parte, creemos que con los muchos intereses cruzados que se dan cita en el Mediterráneo, no deberíamos confiar nuestra defensa, únicamente a la colectiva, ya que existe la posibilidad de que nos falle cuando el riesgo nos afecte aisladamente. Hechos similares no faltan.
BIBLIOGRAFIA
- Artículos de la revista "Política Exterior"

Nº 41. Gabriel Munuera.

- Cuadernos de Estrategia (CESEDEN)

Nº 47


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- Atlas de la Ed. LAROUSSE y EVEREST.

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- Informes sobre el Coloquio CASD - CESEDEN - CHEM de 1992,93,y 94.

- Curso Monográfico: "Contribución Española a la seguridad en el Mediterráneo"

Escuela de Altos Estudios Militares. CESEDEN. EMAD

- Diversos trabajos de la Escuela de Estados Mayores Conjuntos

EMAD.


-Glosario de Defensa.

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- Artículos publicados en la revista Ejército y Balance Militar de 1994.

- El Islam. Daniel Pipes

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- Bajo el integrismo islámico, un proyecto de revolución mundial.

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-Entrevista con el Embajador de España en Argel y el Director General de Africa.



- El islamismo radical en el Magreb. José A. Sainz de la Peña.

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