Seminario de temas contemporáneos de Comunicación



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Téllez Rojas Rocío del Pilar

21 de septiembre de 2014

Seminario de temas contemporáneos de Comunicación

En el texto revisado de “Marshall McLuhan, de la torre de marfil a la torre de control” por Carlos Fernández Collado y Roberto Hernández Sampieri nos relatan la vida de Marshall McLuhan, la cual será comentada a continuación, dicho texto fue analizado, reescrito y simplificado.

En la primera parte los autores nos muestran una biografía de Marshall McLuhan donde mencionan que nació en Edmonton, el 21 de julio de 1911.

Su padre, Herbert Ernest McLuhan, nació en 1879 en Ontario. Su madre, Elsie Naomi Hall, nació el 10 de enero de 1889 en Nueva Escocia.

Elsie dio clases en el distrito de Creighton por varios años de vez en cuando solía hospedarse en casa de los McLuhan, donde conoció a Herbert. Elsie sentía una gran atracción por él, que gustaba de tocar el violín. Y a su vez, Herbert sentía lo mismo por Elsie, debido a la inteligencia, delgada figura y expresividad con la que ella contaba.

El 31 de diciembre de 1909, Herbert y Elsie contrajeron matrimonio y se fueron a vivir a Edmonton, en donde dos años más tarde nacería su primer hijo: Herbert Marshall McLuhan. Y en 1913 tuvieron su segundo sucesor: Maurice Raymond McLuhan.

Cuando McLuhan era pequeño sus calificaciones se mostraban muy bajas en todas las materias menos en lectura, donde obtuvo un diploma de excelencia. Reprobó sexto año de primaria y obligó a su madre Elsie a solicitar una autorización a la escuela para no repetir el año y continuar en séptimo, prometiendo que ella dedicaría el número de horas necesarias para que su hijo no presentara ningún problema con sus estudios. La experiencia tuvo un éxito extraordinario. Su maestra, Miss Muir, se convirtió en la inspiración que el estudiante necesitaba y desde ese momento la carrera académica de McLuhan comenzó de una nueva forma, dejando atrás los problemas escolares.

La relación entre los padres de MacLuhan se deterioraba cada vez más, debido a que Elsie cada día se ausentaba más gracias a sus triunfos en recitales y monólogos, ella recibía los elogios mientras Herbert cuidaba de sus hijos.

En 1933, Elsie abandonó a Herbert y por su parte McLuhan culpó a su madre del fracaso, lo cual atribuyó el inmenso egoísmo sin límites y la falta de estabilidad interna de ella.

En 1928 McLuhan ingresó a la Universidad de Manitoba. Se inscribió en la carrera de ingeniería; sin embargo, al año siguiente, decidió estudiar literatura inglesa.

McLuhan pensaba que la Universidad de Manitoba era una institución mediocre, nunca tomó seriamente sus días en la Universidad de Manitoba. Hasta el tercer año de carrera, las cosas cambiaron cuando conoció a dos profesores que lo dejaron impresionado: Rupert C. Lodge, filósofo de Oxford, y Noel Fieldhouse, historiador de la Universidad de Cambridge. Ante ellos McLuhan dejó de ser el alumno necio que no tenía ningún respeto por sus maestros. Incluso llegó a considerar a Fieldhouse como el profesor de mayor inspiración que tuvo durante sus años de Manitoba.

La argumentación fue parte integral de la vida de McLuhan, el gustaba de discutir y debatir. McLuhan siempre necesitó exponer sus ideas hablando; antes de egresar de la Universidad de Manitoba se encontró con Tom Easterbrook, con quien discutía diariamente acerca de los temas más diversos. A lo largo de los años, Easterbrook llegaría a ser un reconocido profesor de economía política en la Universidad de Toronto.

En el verano de 1932, McLuhan se fue a Inglaterra con Easterbrook. Al llegar a Inglaterra las páginas de Thomas Macaulay y Samuel Johnson, Thackeray y Shakespeare cobraron vida para McLuhan.

En 1932, McLuhan leyó por casualidad un libro que cambió radicalmente su vida: What ́s wrong with the world, de Gilbert Keith Chesterton. Los temas que más impresionaron a McLuhan fueron los relacionados con la libertad personal, la santidad de la familia y las tradiciones de la Europa cristiana.

En 1933, McLuhan se enamoró por primera vez. Marjorie Norris, era una estudiante de medicina dos años mayor que él, logró apasionarlo.

En ese mismo año, McLuhan obtuvo su B.A. (licenciatura) y la Medalla de oro en artes y ciencias por la Universidad de Manitoba.

En el otoño de 1933, empezó a trabajar en su tesis de maestría titulada “George Meredith as a poet and dramatic novelist”. En 1934, McLuhan obtuvo su M.A. (maestría).

Para seguir desarrollándose, McLuhan escogió ingresar en Cambridge. Su medalla de oro y la recomendación de su profesor R.C. Lodge, quien llamó a McLuhan “su estudiante más destacado”, hicieron que lo aceptaran en el Trinity Hall de la Universidad de Cambridge.

En los dos años que McLuhan estuvo en el Trinity Hall de la Universidad de Cambridge, no logró alcanzar el nivel de un estudiante de postgrado. Fue un un alumno a quien por sus grados académicos en Manitoba (B.A. y M.A.) se permitiría, en un año, cursar los tres que Cambridge exigía para una licenciatura (B.A.). Éste fue un golpe para el joven arrogante de 23 años, quien tendría que empezar nuevamente.

Además de la humillación que representaba volver a comenzar, la experiencia resultó satisfactoria para McLuhan. Pues en esa época Cambridge tenía la mejor planta de profesores que pudiera existir para formar un estudiante de literatura inglesa. Y McLuhan supo aprovecharlo, sobre todo las enseñanzas de I.A. Richards, que era un famoso lingüista creador de la nueva Crítica, quien, trató de construir una ciencia de la crítica, para lo cual examinó la forma en que la literatura produce ciertos estados psicológicos.

Entonces, McLuhan adoptó la sugerencia que Richards derivó de su encuentro con el positivismo. Aunque Richards no fue la única influencia que logró que McLuhan se interesara en el comportamiento del sistema nervioso. También conoció y estudió a fondo los trabajos neurofisiológicos de Luria y de A.T.W. Simeons, de los cuales derivarían ideas respecto a la mente.

Otra gran influencia sobre McLuhan en Cambridge fue la de Mansfield Forbes, fundador de la escuela de inglés.

En 1936, con 25 años de edad, McLuhan partió de Cambridge rumbo a Estados Unidos, donde aceptó un trabajo como teaching assistant en el departamento de inglés de la Universidad de Wisconsin.

Aunque odiaba calificar trabajos y estaba descontento con las tareas administrativas que le imponía la universidad, McLuhan hizo buenas amistades, particularmente con tres jóvenes instructores, John Pick, Kenneth Cameron, y Morton Bloomfield, con quienes discutía, estudiaba y leía poesía en voz alta.

Los miembros más antiguos del departamento de inglés estaban impresionados con su mente tan brillante y con la diversidad de temas que él dominaba. McLuhan representaba para ellos un académico agudo e ingenioso, siempre dispuesto a compartir sus conocimientos y, sobre todo, entusiasta y trabajador.

En el verano de 1938 McLuhan empezó una relación con bella y talentosa mujer de 26 años, Corinne Keller Lewis, nacida en Fort Worth, Texas, el 11 de abril de 1912. McLuhan frecuentó a Corinne durante el verano que pasaron en California. Después, cuando ella regresó a Texas en agosto y McLuhan volvió a su trabajo en la universidad, empezaron una intensa correspondencia que llevó a McLuhan a pasar el año nuevo de 1939 en Fort Worth. Los padres de Corinne no recibieron a McLuhan con el mismo gusto que su hija debido a que veían en él a un canadiense católico con futuro económico poco promisorio.

Corinne y McLuhan se comprometieron el 9 de junio de 1939 y contrajeron matrimonio el 4 de agosto de ese año. El 19 de enero de 1942, Corinne y McLuhan tuvieron su primer hijo: Thomas Eric.

Hasta la década de los cincuentas McLuhan había escrito muy poco acerca de los medios y la tecnología. En los años que permaneció en la Universidad de San Luis conoció a dos escritores que ejercieron una gran influencia para su trabajo sobre los medios masivos. Uno de ellos fue el crítico social estadounidense Lewis Mumford, a quien McLuhan cita en todas sus obras de importancia.

McLuhan tenía la esperanza de que la aparición de la comunicación eléctrica produciría un cambio cualitativo en la organización política y en la vida cultural del mundo contemporáneo.

El final de los años cuarenta y el principio de la década de los cincuenta significaron para McLuhan el descubrimiento de la tecnología. Este hallazgo se debió al trato que tuvo con su colega del departamento de economía política de la Universidad de Toronto, Harold Adams Innis.

En 1967, McLuhan publicó “The medium is the massage” en colaboración con el gran diseñador gráfico Quentin Fiore y bajo la coordinación de Jerome Agel.

El medio es el masaje es un inventario de efectos, una exposición sobre la era electrónica. El juego de palabras en el título, habla del rechazo de McLuhan a tomarse demasiado en serio, e ilustra perfectamente el principal efecto que tienen los medios según McLuhan: la creación de ambientes completamente nuevos para la sociedad.

Los diferentes ensayos del libro mezclan fotografías, anuncios publicitarios, caricaturas y textos en diferentes presentaciones y arreglos de forma entretenida e ingeniosa, con la finalidad de lograr un efecto de mosaico, de simultaneidad electrónica. El medio es el masaje constituye una realización estética en blanco y negro de las teorías expuestas en La comprensión de los medios como extensiones del hombre, McLuhan habla de que la tecnología eléctrica es el medio o el proceso de nuestro tiempo que remodela y reestructura los patrones de la interdependencia social y cada aspecto de nuestra vida privada.

Según McLuhan, el obstáculo principal para comprender con claridad los efectos de los nuevos medios es el hábito de observar todos los fenómenos desde un punto de vista fijo, como consecuencia de la tecnología de la imprenta.

En 1967, fue un año lleno de éxitos para McLuhan, recibió doctorados honoríficos de varias universidades como la Universidad de Manitoba, Simon Fraser, la Universidad de Columbia Británica y la Universidad Grinell en Iowa. También le otorgaron distinciones la Universidades de Niagara y la de Carl Einstein Preisen Alemania del Oeste. En agosto apareció publicado su primer libro en japonés, el cual vendió un cuarto de millón de ejemplares. El éxito en ventas, abrió las puertas para que todas sus obras fueran publicadas en Japón.

La fama internacional de McLuhan llevó a los directivos de la Universidad de Fordham a interesarse en él para ocupar la recién creada Cátedra de Humanidades Albert Schweitzer, ya que esto representaría un reconocimiento mundial para su institución.

En 1967 McLuhan comenzó a sentir unos mareos bastante fuertes y a pesar de que se negaba a ir con un doctor tuvo que acceder, le encontraron un tumor en el cerebro, era benigno, operable y no había ocasionado ningún daño irreversible. Cuando McLuhan oyó la palabra operación salió de inmediato del hospital y regresó a trabajar intensamente. Corinne y Culkin lo obligaron a regresar unos días después pues la amenaza de ceguera e insanidad mental, si no se le extirpaba urgentemente el tumor, impulsó a MchLuhan a aceptar la operación.

El inmenso tormento que padeció McLuhan durante las tres semanas posteriores a su operación lo acercaron mucho a Dios. La mayor felicidad que tuvo McLuhan durante su convalecencia provino de su hijo Eric:

Tal vez mi mayor felicidad en el hospital la tuve la noche del 9 de



diciembre, cuando mi hijo Eric me mostró el contrato que acababa

de firmar con McGraw-Hill. Ha aceptado su libro de Joyce” (McLuhan)

Los revolucionarios culturales de la época, como Abbie Hoffman y Timothy Leary, habían sido influenciaos por las ideas de McLuhan. Hoffman pensaba que la izquierda se había inclinado mucho hacia Marx y no lo suficiente hacia McLuhan, por su parte, Leary argumentaba que no era necesario persuadir a McLuhan para que tomara LSD, ya que el profesor se ponía “High” tan solo con su actividad favorita, el discurso.

En “War and peace”, McLuhan propone que la paz llega finalmente debido a que el arte ejerce una función de ajuste “hombre-ambiente”, que se encuentra implícita en la tecnología.

McLuhan ilustra perfectamente la tesis alrededor de la cual gira “Through the vanishing point”, el horror por el punto de vista único descubierto en el Renacimiento, que permitió a los pintores dotar al arte de una perspectiva infinitamente regresiva, dando al espectador la sensación de mirar una pintura como si estuviera viendo a través de una ventana. En “Through the vanishing point”, McLuhan argumenta que la perspectiva renacentista del punto de vista único está relacionada estrechamente con el invento de Gutenberg y, por tanto, es corresponsable de fomentar el individualismo con sus respectivas formas de actuar y de ver.

Para McLuhan, los espacios audible y táctil son inseparables y en el espacio creado por estos sentidos, cada configuración de sentidos crea una forma de espacio única. A diferencia del espacio visual, el espacio acústico, siempre esta penetrado por la tactilidad y por otros sentidos, es esférico, discontinuo, heterogéneo, resonante y dinámico.

El 26 de septiembre de 1979, McLuhan sufrió un ataque masivo y fue llevado de inmediato al Hospital St. Michael. Los trastornos ocasionados por la apoplejía fueron graves: pues ya caminaba con dificultad, tenía parcialmente paralizadas las manos y, lo más trágico, había perdido la habilidad para leer, escribir y hablar.

Las semanas anteriores a su ataque Marshall estaba preocupado por la muerte. Para él, el agua era la mejor representación del fin de la existencia humana:

Cristo camina sobre el agua. Pedro cae en ella. El agua es la muerte para los humanos y un contenedor para lo diabólico.” (McLuhan)

McLuhan estaba convencido de que el diablo había traído la muerte al mundo; sin embargo, para los cristianos morir es renacer y el Día del Juicio Final será verse en la Tierra y en el futuro de forma simultánea.

El 30 de diciembre de 1980, el padre Frank Stroud, jesuita amigo de McLuhan, celebró misa en la sala de la residencia de Wychwood Park.

El padre Stroud y McLuhan se levantaron de la mesa, encendieron un buen puro y se sentaron frente al televisor a ver las noticias. Esa noche, la última de 1980, McLuhan murió tranquilo y en paz mientras dormía.

El funeral se llevó a cabo en la iglesia del Santo Rosario de Toronto el 3 de enero de 1981.

La inscripción en su lápida sepulcral, hecha en tipografía analógico-digital, dice:

“LA VERDAD LOS HARÁ LIBRES.”


Bibliografía


Carlos Fernández Collado, R. H. (2004). Marshall McLuhan, de la torre de marfil a la torre de control. México, DF: Instituto Politécnico Nacional.


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