Sentencia por delito de lesa humanidad en el caso Adolfo Scilingo. Índice1



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Participación de Scilingo: "yo participé en dos vuelos" (f.10128).. Relata su primer vuelo (f.10127 a 10134) (f.10159 a 10162). Recibió la orden de Capitán Arduino (f.10127). Le convocaron en el Dorado a la cinco y allí se presentó de civil. Dieron la composición de la columna. La presidía Vildoza.

El resto eran gente de la Prefectura, Vacas, el Capitán González y Arduino. Estaban los secuestrados en el sotano, no sabe bien el numero porque no los contó, podían ser entre 25 y 27. Les dijeron que los trasladaban al sur y que iban a ser vacunados. Les anestesiaron. Les pusieron música para que bailaran y les dijeron que tenían que estar contentos porque les iban a poner a disposición del Poder Ejecutivo Nacional (PEN). Les sacaron al patio por una escalera diferente a la que normalmente utilizaban y les subieron unos camiones con los verdes que esperaban en el patio. Partieron hacia el aeroparque. Allí les dijeron que había problemas con el avión y que tenían que hacer dos tandas. El avión que utilizaron era un Skyban de la Prefectura Naval que lo proveyó el Prefecto que viajo en el avión. En vuelo el medico les puso una segunda inyección de anestesia. El vuelo duro una hora mas otra de vuelta. Tuvieron que desvestir los cuerpos, que arrojaron por la boca de carga del Skyban.

El segundo vuelo en el que participó se hizo en sábado un mes y medio después del primero agosto poco después de su cumpleaños que es el 28 de Julio. El primer vuelo fue como a mediados de Junio. Tenía previsto ir a visitar ese fin de semana a su familia, pero no le dejaron ir. El avión era un Electra y tenía un tripulación muy grande. Participó el agregado Naval Argentino en Chile al que conoce por "seis dedos". (f. 10134). Llego tarde al Dorado y directamente hicieron la conducción. Llegarían sobre las 8 al aeroparque y entraron por la parte de atrás y apagaron las luces del aeropuerto ya que estaban en coordinación con Fuerza Aérea (f. 10.136 a 10.137). El numero de trasladados era 17. En la tripulación había oficiales en omisión.

La expresión "irse para arriba" era usada normalmente por los oficiales en la ESMA (f. 10143). Los trasladados no sabían adonde le llevaban (f.10145). A lo menos, los vuelos continuaron hasta los finales de 1978 (f.10.145 a 10.146). Massera decía que iba a eliminar los vuelos (f.10146)

Su participación en los vuelos era como integrante de la dotación, no responde directamente a la pregunta si cogió cuerpos y los lanzo personalmente al mar vuelos (f. 10.243 a 10.244)

No sabe si había españoles en los vuelos, ni en los que el participó. Eran personas sin documentos y sin identidad (f. 10.240).



Su participación en un secuestro. Fue a dar apoyo, con el Capitan Frash (describe porque participó). Actuó como chofer de un Falcon ( F.10.244 a 10.246, T. 38).Participaban 20 personas. Al coche se le rompió el palier. Fue en la zona de Caballito en una calle transversal (describe la calle). Fue por mitades del año 1977. El detenido fue llevado a la ESMA. No participó en ningún allanamiento.

Los asados: Sobre la frecuencia de los asados habla a f. 9695. A f. 9673 comienza hablando de la chica Sueca Hagelin sobre la que hubo una confusión y que fue herida por Acosta, para pasar a describir los asados. Cuando llega se pregunta que son los asados. Relata que es la quema de cadáveres, que no se quema a persona vivas que estas son trasladadas, que a los heridos se les cura. Describe donde se hacen los asados en el recinto de la ESMA, que están a cargo de un suboficial al que identifica únicamente como la Bruja. Existía el ritual de que todo el mundo tenía que participar en un asado, aunque el no lo hizo. Los asados se hacían con cubiertas viejas y gasoil que le pedían a él, además de con leña y le pedían a él un camión para traerla. Relata un asado concreto el 24.03.1977 que pudo ser por las coincidencias de fechas del escritor Rodolfo Walsh.

Hagelin Dagmar. Relata su secuestro, la confusión, que fue herida y demás visicitudes hasta su muerte cuando trata de los asados, aunque habla también de que fue trasladada (f. 9673-9676).

Teniente Vacas. F. 9677-9680. No era un verdadero teniente, era un mercenario. Era abogado. Su nombre era Gonzalo Torres de Tolosa. Se describen a lo largo de las declaraciones muchísimas situaciones en relación con esta persona, de la que se comprobó, al haber sido citada como testigo en Argentina, a través de la Comisión rogatoria su condición de abogado.

Relato sobre las embarazadas secuestradas y lo que iba a ocurrir con los hijos. F. 9663 a 9673. Scilingo relató profusamente lo que calificó de "un plan previamente establecido" (fº 9663). En otro momento del Plan de robo de niños. F. 9.672 a 9.673. Con la finalidad de retirar los niños nacidos de las embarazadas detenidas de sus familias de origen para modificar su educación asegurando mediante su entrega a otra familia un educación occidental y cristiana. La ESMA ocupó en esta actividad una importante labor ya que se convirtió en un centro de traídas de mujeres embarazadas "gran movimiento de embarazadas" -hasta 10- en algunos momentos. Habla profusamente del Doctor Magnazo, encargado de los partos -f. 9664- e identifica varios casos, en concreto los de Vazquez Ocampo, Cecilia Viñas en relación con el que relata que el niño podía ser el que vio con Vildoza y otros.

Traslado a la Fragata Libertad. Se quejó al Capitán González de lo que había visto y de que no le parecía bien, le dijeron que no se metiera en esos asuntos. Gonzáles hablo con Chamorro y al mes le salio, piensa que por lo que dijo. Los traslados salen en Octubre y este hecho ocurrió en ese mes y en Diciembre le dieron el traslado. F. 9.682 a 9.683.

Caso Conrado Gómez. Se refiere en varios momentos al secuestro y expolio de bienes de abogado Conrado Gómez de quien se decía que era testaferro de los montoneros y se refiere igualmente a su coche Ford Fairlane que entró en la Esma. (f. 10.107 a 10.108, 10241 y 10.274 a 10.275).

Pecera. Menciona la creación de la pecera y a los detenidos que allí trabajaban a los denomina esclavos (f. 10146). Mandó a construir la parte eléctrica de las oficinas y supervisó la construcción. Fue hecho por los recuperados. (F.10.153 a 10.154).

Conocimiento de lo que pasaba en la ESMA. Sabía todo lo que estaba pasando en la ESMA (f. 9691). Vivía 24 horas del día excepto los días que se fue a Bahía Blanca en la ESMA. "Se sabia todo". Hablo con la otra gente en la ESMA para crear su lista. (f. 10.240)

Desconocimiento de la ilegalidad de su conducta. Cuando recibió los ordenes de su primer vuelo, no sabía que los ordenes eran ilegales ni contrarias al ordenamiento militar ni el tratamiento de los prisioneros de guerra porque fue explicada por la cadena de Comando y si tenía dudas, la legalidad fue reafirmada por la iglesia. Eran ordenes y estaban en guerra contra los subversivos. (f. 10.163 a 10.165)

C. Análisis probatorio. En lo que se refiere a la específica participación delictiva de Adolfo Scilingo en los concretos hechos que le son imputados y que ha sido declarado probados, el Tribunal para llegar a esta convicción ha tenido especialmente en cuenta las declaraciones del propio acusado, no las realizadas en el acto del juicio, que tal como se deja constancia, manifiestan su clara voluntad de retractación, tanto de todas las anteriormente efectuadas en este procedimiento durante la fase de investigación judicial, como también incluso las realizadas previamente ante autoridades judiciales argentinas, como en las cartas a autoridades argentinas, declaraciones, libro publicado de su autoría, etc.., sino que el Tribunal tiene en cuenta precisamente las numerosas y prolijas declaraciones judiciales previas que en sus aspectos esenciales que constan resumidas en esta resolución. Estas declaraciones el Tribunal las pone en directa relación con el conjunto de otros elementos probatorios que sirven para su ratificación objetiva al menos de forma periférica. También el Tribunal pone de manifiesto en la valoración probatoria que efectúa la patente falta de consistencia de las declaraciones retractatorias realizadas en último momento, tanto en aspectos generales de la mismas, como en específicos relativos a concretas declaraciones sobre determinados temas sobre los que había declarado con anterioridad prolijamente el procesado, y de forma mucho menos dubitativa y errática, en definitiva mas convincente. También el Tribunal aprecia y valora la falta de consistencia de las propias razones de retractación alegadas y de las razones de su nueva versión y de por qué con anterioridad había declarado de forma absolutamente diferente hasta el punto de autoinculparse de gravísimos hechos y lo que buscaba con ello, indagando en lo posible la desconcertante actitud que mantiene el procesado. La Sala, en definitiva, aprecia que las previas declaraciones que se corresponden con una línea mantenida por el acusado ya desde 1984 (declarado por la Armada argentina «no propuesto para funcion directiva), aunque mas claramente a partir de 1990 (indultos a los comandantes) y especialmente a partir de 1995, tienen mucho mas visos de ajustarse a la realidad que las nuevas, las anteriores admiten mucho mejor ser contrastadas con otros elementos probatorios, testificales y documentales, en los términos que de forma específica expondremos después. Tampoco existen elementos para desconfiar o poner en duda las primeras declaraciones hechas voluntariamente por el acusado en ámbitos judiciales y extrajudiciales, sino todo lo contrario, han servido y están sirviendo no solo para determinar la concreta participación delictiva en los hechos del acusado, sino también para terminar de escribir una de las páginas de la dolorosa historia reciente de la Nación Argentina, en relación con hechos que han permanecido en gran parte ocultos, cubiertos por un espeso manto de silencio, ante la falta de investigación y persecución judicial de los mismos y sus autores, consecuencia de las jurídicamente inaceptables normas que se dictaron para evitar el castigo de los culpables. Los hechos en gran medida solo se conocen por los testimonios de las víctimas, en algunos casos sobrevivientes de los centros de detención, algunos de la ESMA, en otros por sus familiares y amigos, pero todavía, como se pone de manifiesto en otros momentos de esta resolución, falta información esencial, conocimiento y sobre todo reconocimiento oficial, casi treinta años después de haberse producido los hechos, de muchos aspectos muy relevantes de lo que aconteció y de cómo aconteció, incluso en aspectos tan elementales y primarios, como por ejemplo saber de manera fiable, aunque no sea con total exactitud, el número de personas adultas y niños desaparecidos. Esta situación que se expone, y que representa sin duda un plus de sufrimiento a las víctimas, analizada desde la perspectiva judicial estricta que requiere esta valoración probatoria, también ha de tener consecuencias. No puede pedirse que lo que se hizo en la clandestinidad más absoluta, con la intención y el cuidado de no dejar pruebas de ninguna clase, ni siquiera, en muchos casos, de los cadáveres, todo ello realizado desde estructuras de poder usurpado, de forma masiva y organizada aprovechando la estructura organizativa de la institución del ejercito y las fuerzas de seguridad, y además ocultado y protegido posteriormente de la investigación judicial, pueda probarse en estos momentos a través de pruebas directas y objetivas y de testimonios directos de los hechos imputados. En el presente caso, como prueba de su participación en hechos que se enmarcan en otros que si quedan probados por otras pruebas, tenemos las declaraciones del propio acusado Scilingo, quien por razones no demasiado claras -motivaciones muy cruzadas, como expresó en su momento el Fiscal Moreno Ocampo, según refiere el testigo H. Verbistsky- , entre las que podría encontrarse en el primer momento el despecho y la frustración por no ver cumplidas sus expectativas profesionales en relación con otros militares de la Armada argentina compañeros suyos de promoción, decide salir a la luz y, en contra de la ley del silencio imperante, empezar a exigir de las autoridades la puesta en público conocimiento de lo que verdaderamente había ocurrido en la época de la dictadura, relatando en cartas a dichas personas episodios personales relativos a la intervención en los vuelos. Posteriormente, da lo que parece un salto cualitativo, y empieza a relatar a todos los vientos lo acontecido en el Centro de Detención clandestino ubicado en el Edificio de Oficiales de la ESMA, dando datos concretos, declarando ante la Justicia Argentina, etc…, coincidiendo todo ello con su estancia en la cárcel en cumplimiento de una condena impuesta por un delito económico sin relación con estos hechos. Es necesario, no obstante, tener en cuenta que las primeras manifestaciones de Scilingo donde existe constancia que refiere a otras personas su participación en las acciones antisubversivas de la ESMA y en concreto en un SKYVAN del que estuvo a punto de caerse es en 1985, en correspondencia dirigida a sus superiores militares de personal a la que nos referiremos después. Scilingo siguió contando públicamente cosas que conoció directamente como militar encargado de aspectos logísticos y de mantenimiento de dicha Escuela Militar, negando siempre haber estado integrado en la Unidad Operativa o Grupo de Tareas, aunque admitiendo haber estado presente en algunas acciones como mero testigo y en otras haber tenido participación directa. La situación legal de Argentina le garantizaba impunidad y protección frente a posibles acciones judiciales, sin embargo su actitud implicaba una imperdonable ruptura del pacto de silencio, con importantes consecuencias personales y profesionales, lo que a la postre, lanzado el reto, no le deja al acusado mas opciones que la de mantenerse en su posición de contar la verdad con todas las consecuencias, además de realimentar y actualizar sus iniciales propósitos o motivaciones con otros nuevos. La incoación de la causa penal en España para la investigación de los hechos le abrió nuevas perspectivas en su particular y peculiar cruzada y le brinda la posibilidad de aportar elementos ante una jurisdicción extranjera que se representaba como seria en sus propósitos de llevar a cabo una investigación judicial de los hechos hasta ese momento imposible en Argentina. El acusado, sabedor que en España no se verá amparado por la legislación sobre impunidad argentina, se informa sobre los riesgos de venir a España y, no obstante ser conocedor de los mismos, decide presentarse ante el Juez Central de Instrucción nº 5 y declarar, contando en el curso de una muy extensa declaración que se llevo a cabo lo largo de varios días, hechos, en algunos casos, referidos a la situación general de Argentina del momento de la represión, de cómo se estructuró y planificó la represión, de lo que aconteció en el seno de la Armada, de lo que ocurrió en general en el recinto de la ESMA, en el Grupo de Tareas, no como hechos ajenos a él, sino como militar perteneciente a la Marina connivente con ellos, pero además en otros casos, relatando específicos y gravísimos hechos en los que manifestó haber participado personalmente, haber sido ejecutados por él, dando infinidad de detalles sobre los mismos, lo que, desde este análisis probatorio que se realiza, ha de considerarse que da especial verosimilitud al relato. Pero no son solo las características de estas declaraciones ante le juzgado, también lo es la investigación llevada a cabo por el Juzgado Instructor, que recogió cientos de testimonios de victimas e investigadores de los hechos, con acopio de miles de documentos, que constituyen un importantísimo material, que sino en su totalidad si en parte, estimamos que suficientemente significativa, ha sido traído al juicio principal, y permite hacer el contrate de los declarado por Scilingo como contribución a dicho fondo documental, con un sin fin de otras pruebas -testimonios, pericias y documentos- que vienen a demostrar que los hechos pudieron ser tal como afirma Scilingo que lo fueron, aunque sólo alguna de éstas pruebas, a las que específicamente nos referiremos después, hace referencia concreta al propio Scilingo, ya que únicamente se refieren a los elementos contextuales que son los periféricos de la declaración del acusado; nos referimos por ej., a como era la ESMA, a lo que ocurría cotidianamente en su interior, como estaba organizado todo, la visión de los detenidos, de los militares implicados en los grupos de tareas, etc… Algunos de los datos aportados por Scilingo en su declaración son milimétricamente coincidentes con los aportados por algunos testigos sobrevivientes de su detención en la ESMA, en por ej. la descripción del Edificio de Oficiales de la ESMA, tanto en la parte pública como en la que era clandestina o centro de detención, la distribución física y funcional de las distintas dependencias incluso en cuanto a las denominaciones que se les daba en la jerga interna común de los represores y las víctimas, de la organización de actividades, de las actividades que se desarrollaban, de los movimientos de los detenidos dentro del edificio, de la salida y entrada en la ESMA, del ingreso de los nuevos detenidos y de los trasladados, del trabajo que realizaba "los recuperados" o "recuperables" en régimen de semiesclavitud dentro de "la pecera", del estado en que se encontraban y trato que se les daba a los detenidos: "tabicados" y "encapuchados"; incluso de sensaciones: del ruido que hacían las cadenas, de los olores, y de tantos y tantos detalles coincidentes, que no le dejan duda al Tribunal que se están describiendo las mismas realidades de forma complementarias desde un lado y desde otro, en un caso como víctima y en otro como verdugo.

Debe hacerse también referencia a la coherencia interna de esas primeras declaraciones judiciales del acusado, en las que pese al detalle, en algunos casos extremo, y no obstante tocarse en varias ocasiones los mimos temas o por estar relacionados con otros no se aprecian contradicciones significativas. La propia técnica de toma de declaraciones por el Juzgado Instructor o particularmente el sistema de documentación o registro de las declaraciones en cintas de audio, aunque hacen que la declaración sea en muchos momentos muy desordenada y reiterativa, lo que dificulta enormemente su sistematización a efectos de extraer la información aportada por el declarante, permite apreciar directamente lo dicho por el declarante con su particular tono de voz, inflexiones, etc… en unos y otros momentos de la declaración, lo que resulta denotativo de diferentes estados de ánimo durante la misma y por ello cotejar las diferencias entre los dicho en uno y otro momento sobre los mismos temas sin encontrar como decimos contradicciones apreciables, lo que representa un estimable índice de su nivel de sinceridad.

Sobre el valor a efectos de ser prueba de cargo suficiente para la enervación de la presunción de inocencia y para la adecuada formación de la convicción del Tribunal que tienen las declaraciones judiciales de los acusados prestadas con anterioridad a la vista aunque después de hayan retractado de ellas en dicho acto, se ha pronunciado en múltiples ocasiones tanto el Tribunal Supremo como el Tribunal Constitucional y consideramos que por ser suficientemente conocida dicha doctrina no es necesario hacer específica referencia a las Sentencias en las que se contiene, en cualquier caso estimamos suficientes las que en el acto de la vista fueron expresamente citadas por el Ministerio Público y la Acusación Particular y Popular. En todo caso, sirvan por todas las mas recientes de las que se hicieron referencia, que aquí recogemos: Sentencias Sala II del Tribunal Supremo 152/2004 de 20. 09; Sentencia 17/2004, de 23. 02; Sentencia 7/2004 de 9. 02; Sentencia 154/2002 de 22. 07; Sentencia 2/2002 de 14. 01 y Sentencia 1177/2003 de 12. 09.

Sin embargo, consideramos mas adecuado referir la Jurisprudencia de la misma Sala II del TS en relación con otros temas mas debatidos como es el de la valoración que legítimamente puede realizar el Tribunal, llegado el caso, de las contradicciones en que haya incurrir el acusado en la declaración prestada del acusado. Nos estamos refiriendo no solo a las contradicciones internas existentes en la misma declaración en distintas partes de la misma, o en relación con otras declaraciones anteriores, sino especialmente a las contradicciones entre lo categóricamente afirmado por el encausado, manifestado a modo de coartada para "probar" la imposibilidad de haber cometido un determinado hecho, por ej. por no estar en el lugar o encontrarse en otro distinto, y lo que verdaderamente resulta de la prueba al respecto practicada, en el sentido de que no prueben la coartada aportada por el acusado. Nos estamos refiriendo en el presente caso a elementos documentos recibidos por comisión rogatoria, que en algunos casos no solo no prueban lo dicho por el acusado, dejándole sin coartada, sino que los hechos o situaciones que afirma haberse producido o no constan que se hayan producido o lo han sido en otro momento distinto del afirmado, por lo que la razón alegada para no haber podido hacer alguna cosa o estar en determinado momento, o solo aparece como no probada sino que si ha quedado acreditado lo contrario su inexistencia o su falsedad, debiéndose tener en cuenta como hemos visto la importancia crucial que el acusado ha dado a esas coartadas en el acto de la vista, no solo como justificación o prueba de su no presencia en los hechos, sino sobre todo, y lo que añade un plus en la interpretación consecuente con ello, por el valor que les da el propio acusado a la hora de explicar las razones dadas para prestar declaraciones judiciales autoinculpatorios, introduciendo según él "cuñas" de manifestaciones falsas fácilmente verificables en sus declaraciones y que permitirían comprobar fácilmente al Juez instructor la no autenticidad de esas declaraciones y que, en definitiva, actuarían como su "seguro". Sin embargo, estas "referencias falsas" que se dicen existentes y contrastables, no lo han podido ser no por falta de pruebas, sino porque en algunos casos las pruebas practicadas han evidenciado otra cosa diferente a la afirmada por el acusado.

Al respecto resulta significativa la reciente Sentencia de la Sala Segunda del TS 10.01.2005, con referencia en ella a otras STS como la de 9.6. 99 y 17.2 2000, y que establece, que es Jurisprudencia de la Sala, el que si bien el acusado carece de la carga probatoria, si introduce definitivamente un dato en el proceso y tal dato se revela falso, su simple resultado negativo no puede seguir representado irrelevante o intrascendente, ya que indudablemente la convicción judicial sobre la culpabilidad del reo se verá corroborada con tan importante dato. Igualmente trae cita de la STS de 5.6.92, la que "es particularmente explícita al señalar que los contraindicios pueden cobrar singular relieve si se demuestran falsos o inexistentes, insistiendo en que la versión de los hechos que proporcione el acusado, cuando se enfrente con determinados indicios suficientemente acreditativos y significativos, habrá de ser examinada cuidadosamente, toda vez que explicaciones no convincentes o contradictorias, aunque por sí solas, no son suficientes para declarar culpable a quien las profiera, si pueden ser un dato más a tener en cuenta en la indagación rigurosa de los hechos ocurridos y personas que en ellos han intervenido. Es decir, que la valoración de la manifiesta inverosimilitud de las manifestaciones exculpatorias del acusado, no implica invertir la carrera prueba, ni vulnera el principio "nemo tenetur", cuando existan otros indicios relevantes del cargo que por sí mismo, permiten deducir racionalmente su intervención en los hechos".

Entrando en el ámbito de la concreciones, por tanto, tenemos que el inculpado ha venido declarando lo mismo que declaró en sus primeras declaraciones judiciales en esta causa, que son las que ahora valoramos, o de forma prácticamente idéntica, desde hace años. Como significativas, por su valor, señalamos las declaraciones ante la Justicia argentina prestadas por Scilingo el 13 de marzo de 1996 y 17 de Julio del mismo año ante los Juzgados nº 2 y 3 del Departamento Judicial de San Isidro, documentos de los que existen varias copias a lo largo del procedimiento, aportados en los escritos de acusación y recibidas las últimas copias en la Comisión Rogatoria última pedida por la Sala a las Autoridades Judiciales argentinas y que se recibió cumplimentada durante las sesiones del acto de la vista. En ellas Scilingo declaró fuera de juramento por razón del art. 18 de la Constitución Nacional argentina ( "Abierto acto tras ser informado por su señoría de que su declaración iba ser no juramentada en virtud del contenido del art. 18 de la Constitución Nacional, respondió que su interés era en declarar como testigo bajo juramento, de serle denegado la petición por S.S. por lo expresado, accedió a declarar en la primera condición") y en ellas Scilingo, en la primera, tras serle "exhibida la que fuera fotografía de Dagmar Hagelin", manifiesta: que en el año 1977 cuando hizo su primer vuelo fueron trasladadas dos adolescentes cuyas imágenes se le quedaron grabadas. Después de su declaraciones en marzo de 1995 tuve la oportunidad de ver cierta cantidad de fotos de adolescentes, entre ellas la foto que ahora se me exhibe, la que me llamó la atención, porque me dio la sensación de haberla visto antes. No podría afirmar si era una de las chicas trasladadas en el vuelo o si la vio en la ESMA, pero no me cabe duda que la cara me resulta conocida, no habiendo visto nunca una fotografía que se me exhibe desde antes de 1995 …." y sigue relatando todo lo relativo al caso de dicha joven desaparecida. En la otra declaración manifiesta: " que fue designado en la Escuela Mecánica de la Armada en los pases de diciembre de 1976, para prestar servicios durante año 1977, retirándose de esa función antes de navidad de 1977. Manifiesta que él vivía en la propia sede de la Escuela Mecánica, pues su familia continuaba en Bahía Blanca. Su función era la de Jefe de electricidad y Jefe de automotores, por lo cual tenía acceso a todos los sectores y lugares del edificio. En el mes de noviembre de 1977 toma conocimiento que el teniente de fragata Astiz estaba infiltrado en grupos subversivos",...y sigue relatando el secuestro y desaparición de las monjas francesas.

El acusado en el acto de la vista ha reconocido expresamente haber realizado estas declaraciones, aunque para su descargo también manifestó que como no era una declaración bajo juramento no había dicho la verdad, ya que no tenía la obligación de hacerlo, aunque no especificó en qué no había dicho la verdad en esas declaraciones, si en todo o en parte.

Igualmente se destacan las manifestaciones hechas a testigos, que luego comparecieron en el acto de la vista para relatar ante el Tribunal lo que les fue contado y sus impresiones personales sobre la veracidad que dieron a lo que les fue relatado. Especial importancia tiene las manifestaciones que el acusado en su momento hiciera a D. Horacio Verbitsky, escritor y periodista, al que, según fue manifestado por éste, aportó múltiple e importante material para la elaboración de su libro "El vuelo". La posición que adoptó el periodista fue de desconfianza hacia Scilingo, sobre todo por sus no claras razones, y por rigor periodístico le pidió pruebas documentales que le permitieran creer en su testimonio. El periodista Verbistsky, tal como reconoció el propio Scilingo, al que calificó de exmontonero, era un profundo conocedor de lo que había pasado en la ESMA y pocas personas mejor que él podían calibrar la veracidad de las declaraciones de Scilingo y el periodista le creyó y publicó el libro. El valor desde el punto de vista probatorio que tiene el libro es por que no se trata de un relato sobre lo que ocurrió en la ESMA sino sobre lo que Scilingo, como marino destinado en la ESMA había contado que ocurrió allí. En el libro se acompañan también como anexo documental las pruebas materiales con la que Scilingo tuvo que demostrar a Verbitsky la verdad de su relato. Se contienen por tanto copias de documentos -cartas remitidas a diversas personas y Autoridades en Argentina-, cuyo contenido y autenticidad serán objeto de valoración posterior, que le fueron entregados por el propio Scilingo, aunque en otros casos también fueran aportados por el acusado a la causa ( por ej. junto con su inicial Carta firmada y fechada el 8 de julio de 1996 que dirigió al juez D. Baltasar Garzón a través de la Embajada de España en Buenos Aires, en aquel momento para apoyar documentalmente sus intenciones y la veracidad de su declaración). Merece la pena detenernos aquí un momento en el hilo de esta exposición y hacer referencia a que el acusado en esta carta manifestaba su total disposición para colaborar con la justicia española, asumiendo las responsabilidades que le correspondiera como integrante de la Plana Mayor de la Escuela Mecánica de la Armada, donde revistó con el grado de Teniente de Navío desde diciembre de 1976 hasta diciembre de 1977 (folio 64 del tomo 3 del sumario principal).

Otras declaraciones destacables del acusados son las que hizo al periodista D. Vicente Romero Ramírez, que dieron lugar a un programa de Televisión con las imágenes de Scilingo relatando los mismos hechos, así como todo el material de las entrevistas mantenidas para elaborar el programa. También al periodista argentino D.Uki Goñi, quien también declaró ante la Sala desde Argentina sobre ellas. Manifestó, que Scilingo le habló del tema de la embarazada a la que vio cuando fue a arreglar un ascensor; que le contó que al poco de llegar a la ESMA había intervino en un operativo de secuestro y que era él quien manejaba el auto, que cogieron a un barbudo, que puso se puso nervioso y tuvo un accidente. También le contó que intervino fue a dos vuelos, que se hicieron dos grupos, en uno de ellos iba el barbudo y que le dijo sobre el barbudo: "Este barbudo me siguió hasta que se murió". Le dio detalles del vuelo, en concreto que casi se cae y que el avión era un Skylab. También le contó que de los 202 automóviles a su cargo, 59 pertenecían a la Armada y el resto eran robados. Le contó el episodio de un vehículo que pertenecía al matrimonio Lennie, sobre enero de 1977, que Astiz quería secuestrar a la hija de estos, llamada Maria Cristina, y que luego se devolvió el vehículo a la familia Lennie en mejores condiciones que cuando lo cogieron. Era una "estanciera" que se acordaba que era de color naranja.

También a la periodista del periódico "El País" Dª. Soledad Alameda Santamaría, etc, etc….

Existe la propia publicación del libro "Por Siempre Nunca Más", Ed. Del Plata S.A. (Pieza Separada , Tomo 169), bajo la autoría de Adolfo Scilingo, sobre cuya calidad, originalidad o genuinidad literaria no nos pronunciamos, aunque si hemos de indicar en la línea en que lo manifestaran alguna de las acusaciones en su informe, que en cuanto a su contenido no se trata de "un plagio" del libro Horacio Verbitsky, siendo claramente otro libro diferente, construido con otros elementos. Adolfo Scilingo tiene últimamente declarado en relación con este libro que él no fue su autentico autor, ya que lo fue otra persona a la que no quiere identificar y que recibió por su participación -poner su nombre- la cantidad de 300$ . También que la fuente de inspiración había sido el libro de Verbitsky, pero hemos de tener en cuenta que según nos tiene relatado el propio Verbitsky, que aún siendo un experto en la ESMA, quien le aportó los datos y de quien trata el libro es de Scilingo.

También es de destacar que la posición mantenida a partir de un momento determinado en Argentina por el procesado, apareciendo públicamente como un militar arrepentido de su pasado y que está dispuesto a confesar públicamente lo ocurrido durante la dictadura para obtener la confesión de otros participes le hace entrar en contacto con muchas personas comprometidas en Argentina en la investigación de la verdad sobre los desaparecidos y en la búsqueda de niños nacidos en centros de detención y entregados a familias distintas de las biológicas, lo que le llevó a colaborar estrechamente con ellas, lo que también se puso de manifiesto por el propio acusado que reconoció en el acto de la vista dicha relación de la que parecía no objetar, como con las testigos comparecientes con las que la tuvo, siendo el único vinculo y razón de esta relación la abierta disposición del encausado a colaborar en aquella época en el descubrimiento de la verdad, consistiendo esa colaboración en la aportación de datos concretos que sirvieran para dar algún paso en la investigación de algún caso concreto, contribuyendo en algo a la difícil y paciente labor llevada a cabo durante años por las referidas personas. Nos estamos refiriendo a, por ejemplo, a María Marta Ocampo, Graciela Palacios de Lois, etc… testigos que declararon en el acto de la vista.



En esta línea, la apertura de la presente causa en España le ofreció la posibilidad a Scilingo de aportar su testimonio en el ámbito de una investigación judicial allí donde ésta era posible, subiendo un escalón en la eficacia de la que hasta ese momento al menos de forma aparente pretendía hacer. La Sala desconoce cuales fueron las auténticas razones que llevaron al acusado a trasladarse a España, a declarar ante la justicia española y en definitiva a someterse a las consecuencias de éstas en cuanto en que en ellas no se limitaba únicamente a describir hechos ajenos, sino que abiertamente reconocía su participación delictiva en muy graves delitos. Son aventurables múltiples hipótesis, pero en realidad ninguna es comprobable ni verificable como tal, por lo que no resultan útiles a los efectos aquí pretendidos. No obstante, hemos de poner de manifiesto que en su momento fue manifestado por el acusado que la razón de su presencia en España era debido a su personal disconformidad con lo que hasta ese momento estaba ocurriendo en Argentina en relación con los desaparecidos durante la dictadura militar y el desentendimiento de las autoridades de aquel País sobre aquel tema, a lo que se añadía su arrepentimiento personal por haber participado en el mismo. Esta posición resulta coherente con las etapas iniciales de sus estancia en España sujeto al presente procedimiento, prestando en diversos momentos declaraciones en la misma línea de la posición que hasta ese momento venía manteniendo.

Sin embargo, a los largo de la Instrucción de la causa, concretamente después de la notificación del auto de procesamiento ( en fecha 04/11/99 se le notifica e inmediatamente presta declaración indagatoria, que constan a los folios 35357 a 35365) en el que formalmente se le imputan la comisión delictiva de graves hechos, se produce la primera declaración del acusado en la que se rompe con la línea de declaraciones hasta ese momento mantenida, y en esta primera declaración, sin llegar a negar radicalmente su participación en algunos hechos de los descritos en el auto de procesamiento, elude contestar a la pregunta que al respecto se le efectúa y abiertamente manifiesta que "se limitó a cumplir el reglamento". Simultáneamente, por su defensa letrada se cambia de estrategia procesal, basando su defensa en la falta de competencia jurisdiccional de los Tribunales españoles para juzgar los hechos que se imputa a Scilingo. Esta nueva línea, en franca ruptura con la anterior, definitivamente se consolida en el acto de la vista, primero tratando a toda costa de impedir el comienzo de las sesiones de juicio, para luego variar de posición procesal y manifestar su deseo de declarar, y en el momento de responder a las preguntas del Ministerio Fiscal, de las acusaciones y de su defensa letrada, mantener una posición de abierta negación de cualquier clase de participación en actividad delictiva alguna, afirmar la apariencia de legalidad de todo lo que pasaba en la ESMA, su desconocimiento prácticamente de todo, además de retractarse en concretos hechos en los que anteriormente había afirmado haber intervenido. Justificó en este momento su cambio de actitud, no en que fuera engañado, dejando expresa constancia de que no lo fue, pero sí que en todo momento su declaración fue dirigida, que le dijeron los abogados de la acusación, el adjunto al defensor del pueblo de Argentina, todo lo que tenía que decir, dando a entender que el propio juez de instrucción se encontraría también en ese juego. Fueron algunos de los abogados de la acusación los que gestionaron su venida a España, le fueron a recibir al aeropuerto, le dieron alojamiento en España, le mantuvieron económicamente, tuvieron reuniones con él y establecieron lo que tenía que declarar. Desde el punto de vista personal su interés en todo el tema era que quería que se investigara judicialmente sobre los hechos y que la única forma que vio de lograrlo fue declarar como lo hizo, autoinculpándose para dar mayor credibilidad e interés a su relato, pero insertando en su declaración datos falsos a través de los que se comprobaría inmediatamente que no era cierta su implicación, por los que, una vez que por el Juzgado se hicieran las correspondientes comprobaciones, su posición de inocente quedaría a salvo. Los datos falsos incorporados a su declaración serían los relativos a su estancia en la ESMA, que no se habría producido en la fecha tantas veces declarada de diciembre de 1976 a diciembre de 1977, sino que estuvo allí desde febrero de 1976 hasta marzo de 1977. También las fechas de los vuelos en los que había declarado que participó, ya que había en la fecha que había fijado el primero el estaba enfermo e ingresado en el Hospital Naval y en relación con el segundo -agosto de 1977- estaba de vacaciones, que había tomado a partir de su cumpleaños el 28 de Julio anterior. Manifestó, en definitiva, no tener conocimiento directo de ningún dato, que todos se los había inventado, recogiendo la información de aquí y de allá, del libro "Nunca mas" y de otros, de periódicos y demás y que la razón última de proceder de esta manera era por su odio a Massera, ya que con su proceder, las ordenes que impartió y la situación que se creó determinó un episodio de su vida que le había marcado enormemente, que le producía un gran sentido de la culpabilidad y del que hacia responsable a Massera, relatando la enfermedad, abandono por su parte al pensar que era una terrorista y posteriormente muerte sin su auxilio de su hermana. Este abandono de su hermana en una situación personal y de salud difícil, era lo que en definitiva le había llevado a elaborar una estrategia de venganza hacia Massera, en la que estaba primero autoinculparse de los hechos en Argentina, donde no podía tener consecuencias judiciales, para a continuación venir a España, donde seguiría manteniendo su implicación delictiva, pero dejando en la declaración elementos falsos comprobables para que quedara clara su inocencia. En relación con esta motivación antes de hacer ninguna valoración sobre la misma conviene dejar sentado que este específico dato de tener una hermana victima al menos en segundo grado de la represión militar no había sido revelado con anterioridad a este momento, al menos en sus declaraciones judiciales, lo que resulta sorprendente si efectivamente hubiera tenido la importancia que dice haber tenido para él este pasaje de su vida.

Llegado a este punto, aparte de que efectivamente se entrará a verificar la veracidad de lo alegado en relación con su autoinculpación y su estrategia para que se pusiera de manifiesto su falsedad, si procede poner desde este momento de manifiesto el juicio valorativo de la Sala, en el sentido de estimar que carece de la mas mínima lógica y sentido común lo manifestado por éste, constituyendo una explicación no solo rocambolesca, sino absolutamente ingenua y sin el mas mínimo sentido de la realidad.

Por lo ya dicho con anterioridad desconoce la Sala cual es la verdadera razón de la venida a España y cambio de actitud del procesado. Sin embargo, se atreve a aventurar que quizá se hizo una idea equivocada de las consecuencias jurídicas que para él podía tener realizar una declaración autoinculpatoria de los hechos, quizá pensando que podría controlar su presencia en el proceso o la propia marcha del proceso, o quizá incluso con una idea equivocada sobre el tratamiento procesal y penal que se da en el derecho y en la práctica española a la figura del arrepentido, mucho mas refractaria a su admisión que otros sistemas, previendo obtener beneficios que se dio cuenta con el transcurso del tiempo que no se producirían. La Sala desconoce de que manera el encausados se pudo hacer ciertas ideas alejadas de la realidad, pero da por seguro que ninguna de las acusaciones le ofreció nada en tal sentido y menos el Juzgado. Desde luego se descarta cualquier tipo promesa de darle ningún específico trato de favor ni engaño de ninguna clase que fuera determinante de su declaración. El encausado, aunque su declaración es tremendamente confusa en este tema, llena de insinuaciones, no concreta ninguna situación que hubiera tenido que ser comprobada y valorada en su caso por el Tribunal.

Existen otros datos relevantes desde el punto de vista valorativo además de los ya apuntados en relación con la estrategia errática del acusado, en concreto el que puestos a negar, ni siquiera lo hace de forma total o selectiva, sino que admite algunas cosas y niega otras de forma caprichosa, sin aparentemente ninguna clase de criterio ni lógica. Por ejemplo, niega haber realizado determinados actos de denuncia anteriores y no otros, pero que están en el mismo contexto y tienen la misma importancia unos que otros, sin que resulte inteligible la razón de este proceder, cuando por otra parte resulta acreditable a través de la lectura conjunta de todos ellos o el de que todos son verdaderos o todos son falsos. Nos estamos refiriendo por ejemplo al tema que retomamos de las cartas aparentemente remitidas a varias personas y autoridades argentinas, datadas en diferentes fechas, aportadas por él copias al periodista Verbitsky para su incorporación al libro "El vuelo" y remitida igualmente copia de una de ellas al Juzgado en la forma que se ha hecho constar con anterioridad.

Existe una primera carta remitida a Enrique Molina Picó, fechada el 31.10.94 en la que, entre otras cosas se le pide informe a los ciudadanos sobre la metodología utilizada durante la represión y en la que expresamente reconoce haber remitido anteriores cartas, en concreto a Jorge Rafael Videla, al Sr. Jefe del Estado Mayor General de la Armada y, por intermedio del Jefe de la Casa militar, al Presidente de la Nación. Esta carta aparece con el acuse de recibo sellado de haber sido remitida.

Otra carta dirigida a Jorge Rafael Videla, fechada 26.02.91, en la que expresamente reconoce haber participado en dos vuelos en el ao 1977, vuelos que relata pormenorizadamente en dicha carta. En ella se hace referencia a los indultos producidos como razón de la carta. Aparece firmado el cajetín de recepción de la carta.

Una 1ª Carta a Jorge Oswaldo Ferrer, Jefe del Estado Mayor General de la Armada, fechada el 4.03.91, dándole trasalado de la anterior carta a Jorge Rafael Videla. Aparece firmado el cajetín de recepción de la carta.

Otra 2ª Carta a Jorge Oswaldo Ferrer, Jefe del Estado Mayor General de la Armada, fechada 16.08.91. En esta carta Scilingo reconoce haber cometido errores (prepotencia sobre los civiles), etc. y manifiesta su voluntad de seguir cometiéndolos en el futuro. Le anuncia e informa de forma velada y críptica de las acciones que tiene emprendidas. Aparece firmado el cajetín de recepción de la carta.

También dos cartas a Carlos Saul Menen, como Comandante en Jefe de las Fuerazas Armadas, una primera fechada 27.08.1991, en la que pone en su conocimiento sus propositos de declarar ante la Fiscalia Federal, ante la Justicia Francesa en relación con Astiz, y acompaa copia de anteriores cartas. Se remite a traves de la Casa Militar. Aparece firmado el cajetin de recepcion.Y otra carta también como destinatario el Señor Presidente de la Nación D. Carlos Menem, en la que consta como texto: Solicita que, en su carácter de COMANDANTE EN JEFE DE LAS FUERZAS ARMADAS, ordene a los siguientes OO.SS y JJ. De la armada Argentina se atestigüen ante la excelentísimo Cámara federal de apelaciones de la capital federal, el motivo, fecha y lugar de la muerte de DAGMAR HAGELIN y de las religiosas Alice Domon y Leonie Duquet, detenidas durante Operaciones Militares Especiales, previstas en los PLANACON 76/77 y reglamentariamente planificadas y ejecutadas por personal del G.T. 3.3.2 de la Escuela Mecánica de la Armada en 1977, haciendo mención a continuación de varios nombres de oficiales de la marina con su número de promoción como personas que revistaban en dicho destino y conocían la verdad de lo ocurrido. Consta sello del servicio de correos argentino de fecha 8 de julio de 1996.

Consta otra copia de carta a folio 40713 (aportada la copia por el testigo Sr. Hagelin) dirigida también al Expresidente D. Carlos Menem, fechada el 27.10.1995 y en la que también se refiere al caso Hagelin y el de las monjas francesas y en la que expresamente refiere que: "lo hago con la deshonrosa autoridad que me da el haber revistado en la ESMA y reconocer que se impartieron ordenes inmorales, matando a treinta personas". Constan sello del servicio de correos argentino de haber sido remitida esa carta documento en la indicada fecha. Esta carta le fue enviada al Sr. Hagelin por Scilingo acompañando a la carta que consta a folio 40714 y ss. que le fue remitida por el acusado, circunstancia que expresamente reconoció Scilingo en el acto de la vista, aunque en relación con la carta a Menen manifestó no saber si se la envió o no.

En todas estas cartas consta sellos de correos o cajetines de acuse de recibo, pero afirma el acusado que el acuse de recibo es falso y que está hecho con su máquina de escribir. En concreto niega las cartas en cuyo destinatario consta tanto Menem como Oswaldo Jorge Ferrer. Afirma que como Verbitsky no le creía le fue llevando documentación hasta que finalmente terminó creyéndole. Sin embargo si termina admitiendo la carta escrita al Almirante Enrique Molina en octubre del 94, como también da a entender que otras también remitidas a la misma persona "a Molina Pico le tenía loco con correspondencia e informaciones. Pensaba que Molina Pico era el hombre que iba a destapar todo". Manifiesta que a primera vez que habló de lo que había pasado en la Escuela de Mecánica de la Armada fue en el año 1994 al fiscal Moreno Ocampo, sin obtener respuesta satisfactoria por su parte y que a partir de entonces mandó montones de cartas y fabricó otras muchas para los libros, sin especificar cuales son las verdaderas y las falsas, aunque reconoce expresamente que si existió una carta al expresidente Videla.

Lo que hemos de poner de manifiesto es que en la carta primera de las reseñadas dirigida a Molina Pico, cuya autenticidad reconoció en el acto del juicio, aparte de su contenido hace referencia al envío de las otras cartas dirigidas Jorge Rafael Videla, al Sr. Jefe del Estado Mayor General de la Armada y, por intermedio del Jefe de la Casa militar, al Presidente de la Nación, es decir a las otras cartas cuya autenticidad en algunos casos, no en el de Videla, no quiso reconocer. La carta a Videla fechada 26.02.91 es especialmente significativa, por una parte, porque es consecuencia directa del indulto del que se vió beneficiado y por otra, desde el punto de vista probatorio, por que en ella el acusado reconoce expresamnete haber participado en dos vuelos en el ao 1977, vuelos que son relatados pormenorizadamente en dicha carta. Es decir, retrotae las publicas confesiones de su participación en vuelos de la muerte al ao 1991, ademas de que pone de manifiesto distinta posición del acusado en relación con el arrepentimiento que dice tener en otros momentos, como tampoco coinciden ni los motivos ni las razones con las luego, y menos con las ahora, alegadas.

Sin embargo, profundizando en el tema de las cartas que son elementos objetivos corroborantes de haber realizado anteriores declaraciones inculpatorias, tenemos el siguiente cruce de correspondencia que admitió expresamente el acusado en el acto del juicio haber mantenido:

Carta remitida al Sr. Jefe del Arsenal Naval de de Puerto Belgrano en fecha 04.07.1984, en la que le pide prorroga para presentarse al examen de ingreso en la Escuela de Guerra Naval.

Carta recibida por Scilingo respuesta de la anterior de 07.07.1984 del Capitan de Navio Repetto , denegandole la prorroga solicitada.

Carta de la Dirección General de Personal de la Armada Argentina de fecha 7.10.85 por la que le comunican que le declaran: «no propuesto para funcion directiva -definitivo».

Carta de Scilingo de solicitud de reconsideracion de la anterior decisión de fecha 10.10.85, en la que explica por qué habló durante la entrevista con la Plana Mayor de la Escuel de Guerra Naval del sueo que se le repetía en el que caía de un avión en vuelo, hecho que dificultaba su descanso. Explica que la situacion tenía su origen en un suceso que le ocurriera durante un vuelo que se realizó en un SKYVAN de la Prefectura Naval en 1977 en cumplimiento de las tareas relacionadas con la guerra contra la subversión y mientras la aeronave tenía su compuerta abierta, perdió pie y estuvo a punto de caer al vacio, hecho que fue evitado por la rápida intervencion de unos de los tripulantes.

Carta de respuesta a su anterior carta de reconsideracion, de fecha 30.10.1985, estimado parcialmente su petición y cambiando la decisión a «no propuesto para funcion directiva-provisonal».

En relación con estas cartas es necesario hacer varias consideraciones. La primera de ellas, que en la misma se da a entender, ya en 1985, la existencia de un incidente ocurrido en un vuelo en acciones de lucha contra la subservión. La segunda, que la mención que se hace a este incidente la realiza ya en 1985, por razones absolutamente diferentes a las que determinaron que aos despues hiciera las mismas revelaciones. También que dicho reconociemiento se hace de manera distinta y en contexto distinto al que se hizo posteriormente, por lo que a juicio de la Sala tienen un alto valor intrepretativo y de corroboración de situaciones.

En relación con otras cartas remitidas por Scilingo, que tienen el valor ya sealado como elemento objetivo cooroborante, es necesario hacer referencia a la que remitió a los familares del desaparecido hijo de espaoles Conrado Higinio Gómez (f. 2891 y vto pieza), leída por el testigo Federico Augusto Gómez Miranda hijo del anterior, en el acto de la vista y admitida por el acusado, y en la que el acusado aporta muchos datos sobre su padre, el despojo de bienes de que fue objeto y tuvo conocimiento durante su estancia en la ESMA, el procedimiento que seguían, con referencias concretas al coche "Ford Fairlane" de color borravino propiedad de su padre, que era un coche singular en la época, del que no recordaba el superespecífico detalle de si le habían quitado el techo de vinilo que tenía, y que era el único de esa clase de los 202 que tenía el grupo de tareas. En su declaración en la vista Scilingo inicialmente habló de un Dodge y posteriormente admitió haberse equivocado de coche y que se trataba de un "Ford Fairlane". Esta carta con datos reales que únicamente podían ser conocidos por Scilingo por relación directa con los hechos relatados, la estima la Sala especialmente relevante, como la propia declaración del testigo en relación con los hechos ocurridos a su padre siendo el un niño, pero objetivados por cartas remitidas a su familia por el secuestrado (también declaraciones de otros testigos, por ej. Lisandro Raúl Cubas, también secuestrado en la ESMA), hasta su desaparición definitiva, probablemente en uno de los vuelos, sin que sea descartable que lo fuera en alguno de los que participó Scilingo. Conrado Gómez fue secuestrado el 10 de Enero de 1977 permaneció detenido y extorsionado en la ESMA ( en contra de lo informado oficialmente que por el testimonio de varios testigos que vieron a Conrado Gómez en la ESMA , se ha comprobado la falsedad de la versión oficial). Ya hemos apuntado que Conrado Gómez era hijo de españoles (folio 2878 y ss pieza) y como tal español de origen.

La misma consideración ha de darse a la carta que remite el acusado al testigo Ragnar Erlan Hagelin, padre de la adolescente desaparecida Dagmar Ingrid Hagelin, cuya copia consta a folio 40714 y ss., y en relación con la que el acusado expresamente reconoció habérsela remitido en el acto de la vista, y a que le acompañó otra carta dirigida al expresidente Carlos Menem, fechada el 27.10.1995, a la que ya hemos hecho referencia, y en la que Scilingo, además de referirse al caso Hagelin y el de las monjas francesas, expresamente reconoce haber matado a treinta personas durante su estancia en la ESMA, aunque preguntado en relación con esta carta a Menen, manifestó no saber si la envió o no.

Otros de los elementos indiciarios lo constituye el resultado de la verificación de los indicios, valorable en la forma indicada con anterioridad según jurisprudencia del Tribunal Supremo.

El acusado en el acto de la vista ha afirmado que en sus declaraciones anteriores introdujo varios datos falsos comprobables:

Fechas verdaderas de su incorporación a la ESMA.

Imposibilidad de haber llevado a cabo los vuelos ya que en las fechas indicadas se encontraba enfermo en relación con el primero, y de vacaciones, en relación con el segundo.

Imposibilidad de haberse producido los hechos en la forma indicada ya que las características técnicas de los aviones eran diferentes a lo relatado y ni los SKYVAN ni los ELECTRA, permiten técnicamente la apertura de sus puertas en vuelo.

Imposibilidad de haberse llevado a cabo los vuelos hacia "Punta Indio" o el mar, sin que conste de ninguna manera en los registros oficiales de los vuelos realizados en 1977 por dichos aviones.

Para demostrar las indicadas afirmaciones solicitó como prueba documental a través de Comisión rogatoria. Por parte de las autoridades argentinas se dio respuesta a dicha Comisión rogatoria, siendo el resultado el siguientes:

En relación con los documentos relativos a su incorporación a la ESMA, resulta cierto que aparece fotocopia de ficha personal, con varios folios, algunos adverados y otros no, en el que en uno no expresamente adverado aparece como fecha de incorporación a la ESMA el 7.02.77 e incorporación a la Fragata Libertad el 18.03.1978, aparece igualmente anotado "Jefe div. Electricidad" "BNR 133/76". Fue puesto de manifiesto por el Ministerio Fiscal y por varias de las defensas de la acusación, que dichas aparecían claramente como burdamente manipuladas, que no eran fiables dichos documentos dada la situación de la Armada en el época, que no obstante se hacia constar que el traslado se llevo a cabo por Orden publicada en BNR 133/76, y que no existe razón alguna para que se hiciera efectivo en 1977, además de que por otros documentos recibidos, en concretos los relativos a las fechas de Navegación, Scilingo estuvo navegando en el "Storni" hasta el 22.11.1976, por lo que bien pudo haberse incorporado a la ESMA en las fecha tantas veces repetida de mediados de Diciembre de 1976. La Sala tiene en cuenta estas objeciones y llega a la conclusión de la falta de fiabilidad en cuanto a la fecha de incorporación a su destino en la ESMA, sin que sirvan para probar que esta fecha se produjo verdaderamente en Febrero de 1977.

En relación con la fecha de los vuelos, Scilingo alegó haber estado enfermo e ingresado en el Hospital Naval en Junio de 1977. Sin embargo en la ficha medica recibida en la que consta el completo historial médico del encausado no consta ningún ingreso hospitalario en la indicada fecha y si en el mes de Octubre y Noviembre de dicho año por causas compatibles con las descritas. Dichos documentos hacen prueba de que el acusado no estuvo ingresado en el Hospital Naval Militar en Junio de 1977, sino en otras fechas diferentes, varios meses después de dicho año.

No existen documentos relativos a las fecha de las vacaciones de Scilingo en el año 1977.

En cuanto a los destinos de los vuelos, únicamente se recibió unos listados de ordenador de los realizados por aviones SKYBAN, por inexistencia de archivos referidos a los ELECTRA. En la lista aparecen varios aviones y diferentes destinos y no aparecen los miércoles del mes de Junio de 1977, vuelos al mar o a Punta India. Fue objetado por el Ministerio Fiscal y por varias de las defensas de la acusación, que dichos listados estaban en un registro informático no correspondiente a la fecha de los hechos (1977), por lo que claramente habían sido introducido después y además resultaban incongruentes o incompletos ya que no coincidían los lugares de salida con el de el anterior de aterrizaje, lo que ponía de manifiesto movimientos no anotados. Por otra parte que el propio Scilingo se había referido en las declaraciones a la clandestinidad de los vuelos, realizados en connivencia con la FA que llegaban a apagar las luces del aeropuerto para posibilitar que la subida a los aviones no fuera vista por nadie, además de que le constaba la desaparición de cualquier registro sobre los vuelos de estos aviones durante varios años. La Sala no tiene por menos que para valorar dichos documentos hacerse eco de las serias objeciones planteadas por las acusaciones a dichos documentos.

En cuanto a las aptitudes y características técnicas de los aviones SKYBAN y ELECTRA, el perito Don Prudencio García Martínez Murguía, dejó bien claro ante la Sala la absoluta idoneidad de los aviones SKYBAN para tirar cargas en vuelo, para los que estaban expresamente diseñados, por características del avión, altura de vuelo, velocidad mínima de vuelo, e incluso con una compuerta especial en popa para dichos fines, e igualmente la posibilidad técnica de hacerlo con los Lockhead Electra de características diferentes, pero posible. Puso de manifiesto que según documentación consultada hubo una partida de dichos aviones que se fabrico expresamente para la marina argentina en aquellos años, transformados en Israel y que correspondían con las características técnicas de los aviones tal como las había descrito el acusado, específicamente en cuanto a la ubicación de las puertas, aportando fotografía en el indicado sentido obtenida de una publicación especializada.

Otros elementos, que considera la Sala definitivo en el análisis probatorio realizado, son las testificales practicadas en juicio, puesto en relación con las declaraciones del acusado. Existen muchas declaraciones de testigos sobrevivientes que se refieren expresamente a las condiciones de vida en la ESMA, coincidentes con las relatadas por Scilingo. También las visiones de las mujeres embarazadas, que coinciden con declaraciones de testigos, una madre de una victima y otra de una sobrevivientes.

Así, SCILINGO tiene declarado que, en el desarrollo de su actividad como jefe de electricidad, tuvo que subir a lo que se ha referido como "capucha", al objeto de solucionar ciertos problemas con uno de los ventiladores allí existentes. Al desembocar la escalera y ante la puerta con guardia tuvo que despojarse de las insignias que portaba, y una vez que penetró en el recinto y en el pasillo pudo ver a una embarazada en avanzado estado de gestación, llevaba un camisón y un salto de cama, de ojos azules. Se trataba de Mª Marta Vázquez Ocampo. Fue puesto de manifiesto en el acto de la vista por la testigo Maria Marta Ocampo Castro, que su hija fue secuestrada junto a su marido el 14 de mayo de 1976, por sus trabajos solidarios con los más desfavorecidos en zonas marginales de la capital (era psicopedagoga y su marido médico) y llevada a la ESMA. Ésta fue según refiere que fue la primera embarazada a la que vio conociendo en ese momento que entre los detenidos también había mujeres en cinta. Esto le provocó un importante impacto emocional. Consta que Marta tuvo un varón e inmediatamente fue "trasladada", nunca más se supo de ella, ni la familia biológica no supo nada más del niño que aquella había tenido.

En otra ocasión, SCILINGO, esta vez a principios del mes de febrero del año 1977, volvió a encontrar una embarazada en la zona de "capucha", donde tuvo que subir por problemas con el ascensor. Frente a la puerta de la máquina del ascensor y en el interior de una de las habitaciones observó a una embarazada. La testigo Marta Álvarez compareció en el acto del juicio y dijo haber visto en aquella época a Scilingo arreglando la maquinaria del ascensor. Marta Álvarez había sido secuestrada embrazada en el mes de junio de 1976 junto a su compañero y había sido torturada aplicándole la picana por todo el cuerpo incluido los genitales, aún conociendo su embarazo, según nos relató.

Durante sus visitas a "capucha", lugar al que según sus declaraciones judiciales previas después negadas, Scilingo subió en "unas diez ocasiones", allí pudo comprobar el número de detenidos, como se hallaban distribuidos, la penosa situación en la que se encontraban, las capuchas, los grilletes, las esposas, el tremendo olor nauseabundo que impregnaba la zona, etc… Su testimonio coincide absolutamente hasta en los mas mínimos detalles con lo descrito por los secuestrados sobrevivientes que estuvieron en el centro clandestino de detención de la Escuela Mecánica de la Armada y que han prestado testimonio sobre ello ante la Sala: Graciela Daleo, Mario Cesar Villani, Alicia Milia de Pirles, Nilda Haydee Orazi González, Silvia Labayru, Norma Susana Burgos Molina, Alberto Girondo, Martín Gras, Lidia Cristina Vieyra López, Lisandro Raúl Cubas, Rosario Evangelina Quiroga, Ana María Martí, Marta Álvarez, entre otros.

Existen episodios concretos de la declaración de Scilingo que permiten un pormenorizado contrates con declaraciones de otros testigos. Así, también en relación con una de las embarazadas vistas por Scilingo (f. 9641- 9647) y que identificó nominativamente, ésta tuvo un hijo en la ESMA que resulta ser el niño apropiado por Jorge Vildoza, que posteriormente recuperó su verdadera identidad. Scilingo ha relatado en varias ocasiones tanto el encuentro con Cecilia Viñas en la capucha, como haber visto a Vildoza con un niño que supuso que era un niño del que se había apropiado. Las testigos declarantes Nilda Hydee Orazi González, secuestrada en la ESMA, manifestó ante la Sala que asistió al parto de Mirta Alonso y Cecilia Viñas. Igualmente Norma Susana Burgos Molina vio a Cecilia Viñas en la ESMA. Ana Mari Marti, que vio a Cecilia Viñas en 1977, embarazada, que estaba en un cuarto frente a la caja del ascensor, que tenia un camisón azul, que tuvo a su hijo en septiembre o en octubre, se lo dejaron unos 5 días, luego se llevaron al chico.

El Tribunal, en definitiva, y para concluir este análisis probatorio, considera mucho mas creíbles las primeras declaraciones del acusado, en las que se reconoce participe en los hechos de la manera que se declara probado. Estima la Sala estas declaraciones debidamente corroboradas y puestas en relación con el resto de las pruebas suficientes para destruir la presunción de inocencia a que tiene derecho el acusado.

Tercero. Del expresado delito debe responder en concepto de autor el encausado aquí enjuiciado al constar perfectamente acreditada su participación directa y personal en los hechos.

Cuarto. No es de apreciar la concurrencia de circunstancia genérica modificativa de la responsabilidad criminal alguna.

Quinto. Las penas a imponer vienen fijadas en los artículos citados aplicables a los delitos estimados. La Sala ha optado en aplicación del art. 66 y concordante del CP por la aplicación de las penas mínimas previstas en dicho art. 607 bis del CP. Para ello ha tenido en cuenta, por una parte, el que sin estimar que haya existido verdadero arrepentimiento por parte del acusado, ha sido esencial su voluntaria presentación a las autoridades judiciales para llevar a cabo su enjuiciamiento. Por otro, el sistema de punición establecido en el propio precepto penal aplicado -art 607bis- en cuanto lleva implícito una exacerbación cuantitativa de la pena sobre la establecida por para los delitos subyacentes, que no resulta a nuestro juicio suficientemente justificada, al menos en todos los casos, y según el grado de proximidad o lejanía y nexo con los elementos organizadores del elemento contextual en que se realizan los hechos del autor del delito subyacente, por lo que requieren la correspondiente atemperación. Estimamos que mas que la exacerbación cuantitativa de la pena, lo que deben garantizar esta clase de delitos es su persecución eficaz, vb.: a través de la internacionalización de su persecución, imprescriptibilidad, etc…

Por otra parte, también considera la Sala que, como se expone, la punición de esta conducta en el momento de producción de los hechos, hasta la entrada en vigor del art 607 bis actual, hubiera sido según las penas correspondientes al delito de genocidio previsto en el CP español vigente en aquel tiempo -CP de 1973-. Por ello, la Sala, para mayor garantía del principio de legalidad penal, estima que en el presente caso el limite de cumplimiento de las penas impuestas ha de ser el previsto en dicho texto legal -art.70.2-, siendo también aplicables las especificidades de cumplimento de pena establecidos en dicho Código.



Sexto. RESPONSABILIDAD CIVIL. No ha sido solicitada por ninguna de las acusaciones pronunciamiento a este respecto.

Séptimo. COSTAS. Deben imponerse por imperativo legal a los penalmente responsables de los delitos ( articulo 123 Código Penal y articulo 240 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal).

Vistos los preceptos citados y demás de pertinente y general aplicación.

Por lo expuesto en el ejercicio de la función jurisdiccional que nos confiere el articulo 117 de la Constitución española,

El Tribunal dicta el siguiente



IV. F A L L O

1. CONDENA a Adolfo Francisco SCILINGO MANZORRO como autor responsable de un d elito de lesa humanidad: 1º con causación de 30 muertes alevosas a 30 penas de 21 años de prisión por cada una de ellas; 2º con también realización de detención ilegal a la pena de 5 años de privación de libertad; 3º con causación de tortura grave igualmente a la pena de 5 años de privación de libertad.

Como accesoria de las anteriores penas la de inhabilitación absoluta durante el tiempo de duración de la condena.

2. Las anteriores penas fijadas tendrán el límite de cumplimiento previsto en el art. 70.2 del Código Penal, Texto Refundido de 1973, vigente en la época de producción de los hechos.

3. Acuerda que para el cumplimiento de las penas privativas de libertad impuestas le sea tenido en cuenta al condenado el tiempo que ha permanecido en prisión preventiva por esta causa y ello siempre que ésta no le haya sido imputada para la extinción de otras responsabilidades.

4. Notifíquese la presente sentencia a las partes, haciéndoles saber que no es firme, ya que contra la misma puede interponerse recurso de casación para ante la Sala Segunda del Tribunal Supremo en el plazo de cinco días a contar desde el siguiente al de la última notificación practicada de la presente resolución.

Así por esta nuestra sentencia, de la que se unirá certificación al Rollo de Sala, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.




1 El índice de la sentencia corresponde a la elaboración del Equipo Nizkor atendiendo a los contenidos de la sentencia dictada por el tribunal de la Sección Tercera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional en la Causa contra Adolfo Scilingo. A continuación del índice, la Sentencia por crímenes de lesa humanidad.



Sentencia num.16/2005, de la Audiencia Nacional por delito de lesa humanidad
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