Soluciones contra el aumento en la tasa de la inseguridad ciudadana



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Soluciones contra el aumento en la tasa de la inseguridad ciudadana

Falacias de la seguridad ciudadana y sus posibles soluciones

1. introducción:

En la actualidad, se puede hablar de una constante búsqueda de desarrollo por parte del Estado a través del acto de mantener firme la productividad de los ciudadanos. Por ello, se hace presente la necesidad de asegurar la circulación de los bienes y servicios de estos individuos para que su utilidad productiva no se vea alterada y, por ende, no afecte de manera significativa al progreso nacional. Sin embargo, esta definición de seguridad ciudadana no puede estar considerada dentro de un país en el que el peruano se encuentra vulnerable a la violencia, amenaza o despojo de parte de su patrimonio. Es más, se presenta una idea errónea de seguridad ciudadana la cual tiene como medio principal la exclusión y aumento de poder y no a la verdadera solución frente a los problemas sociales que causan la inseguridad ciudadana

Por ello, se abordara el tema de la problemática de la inseguridad en Lima. Para ello se describirá la situación de victimización, así como también la deficiencia de las instituciones pertinentes.

2. Falsedades de la seguridad ciudadana

2.1Mano dura

2.1


2.2Penas insuficientes

2.1


2.3. La droga

2.1


2.4Tolerancia 0

2.1


2.5No hay solución rápida

2.1


2.6falacia del largo plazo (frente a estas falacias se cree que tomara tiempo aplicar las soluciones correspondientes)

Evidencia de esto (José Antonio Abreu) músico venezolano tu vo la inciativa a jóvenes pobres ofreciéndoles formar parte de una orquesta de sinfónica juvenil.sistemas de orquesta de sinfónica juvenil. Donde apoya a la juventud en pobreza uno de estos casos es el joven Gustavo dudamel. Ingeniero electrónico Rodrigo biaggio altísimo ejecutivo de empresa transnacional en el Brasil dejo esta para construir una escuela para programadores en las favelas, al parecer la oportunidad de aprender programación da mejores oportunidades para la reinserción de trabajos apoyando a 800 00 jóvenes

3. soluciones frente a estas falacias

3.1Politica publica

3.1.1descriminalizar y profesionalizar a la policía contra el crimen organizado:

Remunera bien que le de estimulos moralice depure y afianze a la justicia contra el crimen organizado.

3.1.2Moralizar a la justicia

3.2Planteacion social para oportunidad juvenil

3.2.1Atacar las verdaderas causas que hacen que los jóvenes se integren a crímenes organizados (trabajo, familia, educación)

3.2.2Brindar oportunidades reales (trabajo, empresas en cárceles, trabajo en cárceles

3.2.3reinserción (como referencia se toma la ley e la segunda oportunidad

3.4definir las verdaderas causas de la estructura de la pobreza(crimen organizado)elites poderosas mano dura quieren seguir acaparando la riqueza del país. por lo tanto no quieren mejorar la educación . esto genera ignorancia y pobreza+ educación precaria : crimen organizado.

Por otro lado que distinga y trabaje sobre las causas estructurales,debido a que el 1% siga concentrando el 50% de las riquezas del mundo.

4. Soluciones de las autoridades frente a la I.S

4.1Mayor educación

4.2 implementación de seguridad privada (serenazgo)

4.3 creación de empresas dentro de la cárcel como oportunidad de reinserción

Ejemplo: costa rica, empresas privadas de la cárcel en donde los presos trabajan, y es apoyado por el estado.

4.4proteccion a la familia (baja educación, pobreza, unidad familia)

Familias rotas por la pobreza. Mayor unidad preventiva. Transmisión de valores, tutoría y evitación de la delincuencia

Mas educación, más familia, más trabajo un modelo de inclusión e integración social

Los estados necesitan internvenir con un enfoque social más efectivo que las simples actuaciones policiales. Cifras del año 1995 la población latina con solo 5% consideraba de la i.c era la más importante ahora se ha trasformado a un 17%segun. Cómo enfrentar la inseguridad ciudadana


 

La criminalidad es una de las lacras de América Latina. Para reducir su incidencia, los Estados necesitan intervenir con un enfoque social más efectivo que las simples actuaciones policiales

 Por Bernardo Kliksberg

 

 



La población latinoamericana reclama respuestas a la crucial cuestión de la inseguridad ciudadana. En 1995, sólo el 5% de la población consideraba que ése era el problema más importante. Ahora es el 17% (Latinobarómetro, septiembre de 2008). Encabeza el ranking de los problemas, seguido por la desocupación. 

La tasa de homicidios anuales es de 25,1 por cada 100.000 habitantes, el doble de la de 1980 (12,5), y 25 veces la de los países nórdicos (Noruega, 0,9; Dinamarca, 1,1; Suecia, 1,2). 

En México hubo en 2008 casi 4.000 muertes por el crimen organizado, y 1,9 secuestros diarios. 
En El Salvador, con una de las tasas más altas, se aplicaron en las últimas presidencias las políticas denominadas mano dura y supermanodura, y el delito siguió ascendiendo. En Guatemala se multiplicó la seguridad privada, y continuó aumentando.
En Argentina, mientras que la población subió un 8% entre 1995 y 2005, la tasa de encarcelamiento aumentó en un 92%, y sin embargo el delito no disminuyó.

¿Qué se debe hacer para mejorar la seguridad ciudadana?

Por lo pronto es fundamental mejorar la calidad de un debate muy simplificador que sólo aborda el tema policialmente, manteniendo la discusión encerrada entre cuestiones como hacer imputables a los niños, crear cárceles especiales para niños y adolescentes, presionar a los jueces por mayores penas y gastar más en seguridad. Dados los limitados resultados obtenidos por estas vías, parece que urge poner la discusión en un marco de análisis más amplio que integre, junto a los temas policiales, muchos otros. Entre ellos:
 

1. Hay diversos tipos de delincuencia. 


Es errado aplicarles a todas el mismo tratamiento. En la región se debería diferenciar por lo menos entre el crimen organizado -conformado por las mafias del narcotráfico, el secuestro, la trata de personas, el robo de automóviles- y una delictualidad joven en ascenso conformada por delitos menores de adolescentes y jóvenes que después pueden ir escalando y convertirse en cada vez más graves.

A las mafias debe aplicárseles el máximo peso de la ley. Desarticularlas por todas las vías. Hoy, muchas forman parte de mafias internacionales globalizadas. Se requieren, además de respuestas nacionales, esfuerzos internacionales en áreas como el lavado de dinero, los paraísos fiscales, la corrupción, y otras que permiten a las mafias financiar y legalizar sus ganancias. Se presentan desafíos de alta complejidad como el que está enfrentando México de desbaratar las complicidades entre las mafias y fuerzas policiales.

La delictualidad joven tiene otras lógicas causales. En América Latina, uno de cada cuatro jóvenes está fuera del sistema educacional y del mercado de trabajo. Sólo el 49% de los jóvenes termina la secundaria. Sin ella no hay posibilidad de conseguir ningún trabajo en la economía formal. 

De todos los presos que hay en las cárceles argentinas, sólo el 5% terminó secundaria. En las uruguayas, el 70% son menores de 30 años y no tienen educación. Cuando se preguntó a jóvenes de las maras centroamericanas por qué estaban en ellas, contestaron: "¿Dónde quieren que estemos, si nadie nos acepta en ningún lado?". La primera gran simplificación es meter en una misma bolsa todos los tipos de delitos.


  

 
2. La culpa es de los jueces. 


Se argumenta que estarían dejando salir a delincuentes que después vuelven a reincidir. La realidad no es tan sencilla. 
Muchos de los jóvenes encarcelados llegaron al delito desde la marginación total. Cuando salen con prontuarios penales adicionales están mucho peor que antes para obtener algún tipo de inserción. 
Si la sociedad no hace nada al respecto, es difícil sorprenderse después. En Estados Unidos se llegó a conclusiones muy claras al respecto. 

The New York Times editorializa: "Se liberan cada año 650.000 presos, se puede esperar que dos tercios de ellos retornen a la prisión en un plazo de tres años...". 

Este mecanismo que llama "la puerta giratoria" es antiético, pero además, NO ES FINANCIABLE. Muchos Estados, aun los más conservadores, no soportan más las cargas económicas de seguir construyendo prisiones. 
A partir del reconocimiento de estos hechos, el Congreso aprobó casi por unanimidad la ley de la segunda oportunidad (abril de 2008), que convierte la rehabilitación en una meta central del sistema de justicia federal. Los ex reclusos serán apoyados activamente por los Estados y municipios para conseguir casas, seguros de salud, empleos y tratamiento contra la droga. Se estima que el costo es mucho menor que el de los juicios y cárceles.

En América Latina, los intentos en esa dirección han tenido resultados. Así, por ejemplo, en Argentina se creó un centro universitario en una cárcel, Devoto, para que los presos pudieran seguir estudios. Sólo el 3% de sus ex alumnos volvieron a cometer delitos. En Costa Rica, el sistema penitenciario está obligado a dar cursos de alfabetización, escuela primaria, secundaria y Universidad para los presos que lo deseen. La tasa de reincidencia es menor que la regional.


 

  
3. Los países exitosos. 


¿Por qué países como los nórdicos, que tienen la más baja proporción de policía per cápita del planeta, tienen tan bajos niveles de delincuencia? Su éxito está en que el sistema social incluye. Hay oportunidades reales de educación y trabajo para los jóvenes. Estudios como los de Briggs y Cutright (1994), Messner y Rosenfeld (1997) encontraron una sólida correlación entre redes de seguridad económica y reducción de homicidios.

Fansilber y otros (1996) encontraron en 45 países que las altas desigualdades -y América Latina es la región más desigual- favorecían los homicidios.


 

  
4. La discriminación en acción. 


Un estudio de USAID (2006) que pone a foco el fracaso de la mano dura en Honduras, El Salvador y Guatemala, muestra que "muchos de los jóvenes jamás han experimentado una interacción positiva con el Estado. Con frecuencia, su única vivencia del Estado es la policía haciendo arrestos y encarcelando personas". El clima social para los jóvenes pobres es bien hostil. En el Latinobarómetro 2008, los encuestados dicen que las personas más discriminadas en América Latina son los pobres, y un 62% dice que la policía es más propensa a detener a un joven que a un adulto. Ser pobres y jóvenes es un estigma muy importante.
 

  
5. La desarticulación familiar.

En diversos países, dos tercios de los delincuentes jóvenes vienen de hogares desarticulados. La familia es fundamental en la prevención del delito. Da códigos éticos, modelos de conducta y tutoría. Muchas familias pobres se quiebran ante el estrés socioeconómico. Sin embargo, la protección de la familia no está en la agenda de la seguridad ciudadana.
 

  
6. Más de lo mismo. 


En lugar de dar a los jóvenes en riesgo más educación, más trabajo y más familia, la respuesta convencional es "más de lo mismo": represión, encarcelamiento y punición. Se está facilitando así la generación de una mano de obra cautiva para el crimen organizado. Mientras que la sociedad es indiferente a su destino, las mafias les ofrecen incentivos económicos inmediatos. 

Señala Pineyro (UNAM de México): "La base de apoyo social del narcotráfico comprende a más de 500.000 personas... Mientras no haya una política económica y social para reducir la pobreza, será difícil revertir la situación". La Secretaría de Seguridad Pública estatal estima que uno de los carteles de la droga tiene en Ciudad Juárez el control de 521 pandillas integradas por 14.000 menores de 14 a 17 años.

Un debate con éstas y otras simplificaciones crea el ambiente para la mano dura que agresivamente postulan los sectores más conservadores. A ellos se les suman quienes tratan de conseguir ganancias electorales con el tema. 
 

  
El problema de la inseguridad ciudadana requiere soluciones multicausales

 

Hay que modernizar, capacitar y recuperar a la policía, que es una institución decisiva para la prioritaria lucha contra el crimen organizado; fortalecer la justicia; reformar el pésimo sistema penitenciario; reducir la tenencia de armas cortas... pero al mismo tiempo, pasar del enfoque sólo policial del problema a uno más amplio que responda a su complejidad. 



A pesar del sensacionalismo con que se suele tratar el tema y del interés de algunos sectores en ganar votos como sea, una parte considerable de la opinión pública está abierta a una discusión más amplia. Una encuesta reciente en Argentina, donde las ideas mano dura crecen, reveló que el 37% de la población de Buenos Aires atribuía la inseguridad y su propia desprotección a la pobreza, la desigualdad social y la desocupación (Universidad de Belgrano, octubre de 2008). Un 30%, a la lenidad de la legislación. 

Si se logra elevar la calidad del debate, la sociedad defenderá una respuesta integral y no caerá en la trampa de la represión alegre. En muchos países de la región, políticas públicas acertadas, el esfuerzo de organizaciones pioneras de la sociedad civil y jueces ejemplares han logrado incluir a miles y miles de jóvenes en riesgo.


Están en la misma línea que la sugerente experiencia de un juez de menores de Granada, Emilio Calatayud, que ha logrado una recuperación de un 75% en menores que cometieron delitos, y que declaró en una entrevista reciente:



 

"Si no creemos que un chaval de 14 años puede ser reinsertado en la sociedad, estamos perdidos".


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