Ústav románských jazyků a literatur Bakalářská diplomová práce 2012 Kamila Šumajová Masarykova univerzita Filozofická fakulta Ústav románských jazyků a literatur



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Masarykova univerzita

Filozofická fakulta
Ústav románských jazyků a literatur

Bakalářská diplomová práce


2012 Kamila Šumajová

Masarykova univerzita

Filozofická fakulta
Ústav románských jazyků a literatur
Španělský jazyk a literatura

Kamila Šumajová




Unas consideraciones sobre la conquista de México

Bakalářská diplomová práce

Vedoucí práce: Mgr. Athena Alchazidu, Ph.D.
2012

Prohlašuji, že jsem diplomovou práci vypracovala samostatně s použitím uvedených pramenů a literatury.

Současně prohlašuji, že se tištěná verze shoduje s její elektronickou verzí v Informačním systému MU.

……………………………………………..

Kamila Šumajová

Ráda bych poděkovala vedoucí práce paní Mgr. Atheně Alchazidu, Ph.D. za její odborné vedení a cenné připomínky, které mi pomohly při zpracování bakalářské práce.




Índice

INTRODUCCIÓN 2



  1. CONQUISTA DE MÉXICO 5

    1. CONQUISTA MILITAR 5

    2. CONQUISTA CULTURAL 9

  2. REFLEXIONES SOBRE LA PERSPECTIVA DE LOS CONQUISTADORES 18

    1. ASPECTOS RELIGIOSOS 19

      1. RELIGIÓN DE LOS INDIOS 19

        1. LA FIGURA DE QUETZALCÓATL 19

        2. LOS SACRIFICIOS HUMANOS 21

      2. RELIGIÓN CRISTIANA 25

        1. LA DIFUSIÓN DEL CRISTIANISMO 25

    2. ASPECTOS SOCIALES 27

      1. SOBRE LA «SUPERIORIDAD» DE LOS ESPAÑOLES 27

      2. EL NIVEL DE CIVILIZACIÓN DE LOS INDIOS 31

    3. ASPECTOS ECONÓMICOS 37

      1. EL PAPEL DEL ORO EN LA CONQUISTA MEXICANA 37

  3. FIGURA DE HERNÁN CORTÉS 40

CONCLUSIÓN 46

BIBLIOGRAFÍA 49

INTRODUCCIÓN

La conquista de México se puede considerar uno de los acontecimientos más interesantes de la historia de América Latina. Lo afirma la cantidad de la literatura variada que trata este tema. A pesar de que se trata sobre todo de ensayos que discuten las opiniones de los cronistas y los historiadores, el tema de la conquista mexicana se encuentra también en el género novelesco, en las novelas como La Malinche de Laura Esquivel o Dobyvatel (El conquistador) de Ivan Olbracht. Las opiniones y puntos de vista sobre la conquista mexicana, que se encuentran en la literatura mundial se distinguen entre sí. La investigación llevada a cabo indica ciertas discrepancias sobre todo entre las opiniones de los historiadores contemporáneos y los cronistas de la época. La publicación como Los siete mitos de la conquista española de Matthew Restall nos ofrece un punto de vista muy distinto de los anteriores, ya que está basada en las nuevas observaciones de la realidad. A diferencia de los cronistas de la época, que han analizado el transcurso de la conquista, la atención de los historiadores contemporáneos se dirige hacia los elementos de la conquista que tuvieron influencia en el resultado de aquella. Los autores tratan temas como el enfrentamiento de dos culturas distintas como en el caso del libro Dějiny Mexika (La historia de México) de Oldřich Kašpar o pretenden desmentir los mitos sobre la conquista como en el libro de Restall.


El presente trabajo ofrece dos diferentes puntos de vista a la conquista mexicana. Por un lado examinamos la conquista como un mero acto militar con la intención de enriquecimiento territorial y por otro lado la estudiamos del punto de vista cultural ya que enfocamos el proceso de la aculturación. Especializamos en los problemas más discutidos respecto a este acontecimiento histórico, sobre todo los problemas relacionados con la religión, la sociedad y la economía. Al fin de la tesina nos dedicamos a la figura de Hernán Cortés, al conquistador mismo. El objeto de la tesis es advertir la pluralidad de enfoques a los problemas religiosos, sociales y económicos relacionados con la conquista mexicana. Examinamos aquella pluralidad a través de la comparación de las opiniones de los cronistas de los siglos XVI y XVII con las de los historiadores contemporáneos. El trabajo sirve al lector para darse cuenta de las diferencias en opiniones de los historiadores y cronistas respecto a este acontecimiento histórico.
La tesis describe los problemas relacionados con los aztecas, uno de los grupos étnicos más interesantes en América Latina. El objeto del presente trabajo es reflejar las nuevas tendencias en cuanto a la justificación de la conquista. Nuestra atención se dirige a los factores que posiblemente hayan ayudado a la victoria de los españoles. Además se discuten las cuestiones polémicas como la necesidad y el propósito de los sacrificios humanos o la actitud de los españoles hacia los indígenas. También hemos intentado de examinar la figura de Cortés y comparar las diferentes opiniones de los historiadores en cuanto a su comportamiento.
Los procedimientos utilizados para el análisis del material estudiado se basan sobre todo en la comparación de las opiniones de los participantes de la conquista y de los primeros cronistas con las de los historiadores contemporáneos. En cuanto a los historiadores contemporáneos partimos sobre todo de la publicación Los siete mitos de la conquista española del etnohistoriador Matthew Restall y de Dějiny Mexika (La historia de México) del historiador e hispanista Oldřich Kašpar. No obstante, de antemano el trabajo tiene en cuenta el testimonio original escrito por el conquistador español, Hernán Cortés mismo, para la ilustración de los fundamentos de las teorías científicas y la descripción de los fenómenos específicos. También se han empleado las crónicas de los participantes de la conquista mexicana como Historia de los indios de la Nueva España de Toribio de Benavente o Brevísima relación de la destrucción de las Indias de Bartolomé de las Casas, para darse cuenta del cambio en la perspectiva a este acontecimiento histórico. Presentamos a continuación los resultados de las investigaciones recientes sobre el tema, con el fin de aproximarnos a las nuevas tendencias en la cuestión de la conquista mexicana.
El texto está dividido en tres capítulos, en el primer capítulo se explica la conquista en su sentido militar y cultural. Tratamos las diferentes épocas que nos otorgan varias interpretaciones de la conquista. El segundo capítulo se divide en tres subcapítulos, donde cada uno de ellos gira en torno a una temática particular; la religión, la sociedad y la economía. En el primer subcapítulo nos ocupamos de la religión de los participantes de la conquista. En cuanto a la religión azteca nos enfocamos la problemática del mito1 de Quetzalcóatl y estudiamos los sacrificios humanos. En la parte dedicada a la religión de los españoles señalamos la influencia del cristianismo sobre la población indígena. El segundo subcapítulo lo dedicamos a las cuestiones sociales; la cuestionada superioridad española y la cuestión de la inferioridad de los indios, así que tratamos los temas en los que se refleja el comportamiento de los españoles. En el tercer subcapítulo nos aproximamos a los aspectos económicos por lo tanto nos dedicamos al papel del oro en la conquista mexicana. El último capítulo está dedicado a la figura de Hernán Cortés. Sobre todo enfocamos la cuestión de su excepcionalidad.

  1. CONQUISTA DE MÉXICO

Para la historiografía mexicana el siglo XVI se comprende como el siglo de la conquista. Ésta significó grandes cambios tanto para los españoles como para la población mexicana. La conquista fue un acontecimiento militar en cuyo trasfondo se empleaba el esfuerzo de una nueva ideología religiosa. Por lo tanto, vamos a dedicarnos no sólo a la conquista militar que ha tenido la intención de adquirir nuevos territorios, sino que vamos a estudiar la conquista cultural que ha intentado suprimir la propia cultura indígena y cambiar así los ideales y las posturas de la población indígena.


    1. CONQUISTA MILITAR

La conquista militar fue un proceso bélico en el que los españoles trataron de dominar los territorios indígenas. Estamos de acuerdo con la explicación de Restall, quien la entiende como «una serie de expediciones armadas y acciones militares contra los indígenas»2, lo que, según nosotros, representa exactamente el concepto de la conquista militar. En cuanto a la conquista mexicana las expediciones armadas tuvieron lugar en el siglo XVI. Según Oldřich Kašpar, el siglo de la conquista se puede dividir en dos etapas.3 Vamos a seguir la división de Kašpar porque nos parece conveniente a la situación de la época. La primera etapa que comprende el período desde el año 1519 hasta más o menos la mitad del siglo está caracterizada por el triunfo de los objetivos de los conquistadores sobre el mundo indígena y su subsiguiente aprovechamiento económico.4 Éstos, al llegar a la tierra mexicana, se emprenderon en buscar el oro, y como lo vamos a ver más adelante, ésto se convirtió en uno de sus principales objetivos.
Los conquistadores emprendieron el viaje a las tierras incógnitas porque eso «fue una oportunidad para las clases privilegiadas que buscaban acceso a la tierra que ya no era posible en el viejo continente.»5 En España, estos grupos privilegiados no tenían la oportunidad de adquirir nuevos territorios ya que las viejas aristocracias tenían un peso más significativo. Así que la única posibilidad para estos grupos era la de viajar a las tierras recién enfrentadas, y de tal manera ganar alguna posesión territorial que les aseguraba la riqueza. Por eso comprendemos la conquista mexicana también como una conquista territorial porque uno de los propósitos de los españoles que viajaron al Nuevo Mundo era el enriquecimiento territorial. Las pruebas de tal afirmación son los repartimientos, que permitieron la distribución legítima de la tierra indígena a los españoles.
Bernal Díaz del Castillo en su Historia verdadera de la conquista de la Nueva España afirma también que «al fin entendió [Moctezuma] que nuestra demanda era buscar oro»6 porque al ver en las casas los objetos labrados de oro «estábamos muy contentos»7. De las palabras de Díaz del Castillo resulta evidente que los objetivos de los españoles fueron sobre todo económicos, porque aparte de la visión de la adquisición de nuevos territorios que era la fuerza motriz de sus hechos conquistadores, se puede presuponer que también les atraía a los españoles la prometida riqueza del Nuevo Mundo y la posibilidad de acceder socialmente. Sus intereses fueron relacionados con la cuestión del poder:
«Para la nobleza, la tierra era la que daba el poder, y con el poder, la riqueza. Por el contrario, la burguesía, que nació desde la economía monetaria, concebía la riqueza como vehículo para alcanzar el poder.»8
De una u otra manera, consentimos que los objetivos de los conquistadores que viajaron a las tierras mexicanas fueron materialistas. De esta forma, la expedición transoceánica comprendió la empresa de varios grupos hispánicos en busca de la riqueza mexicana.
El poder de los conquistadores con su estatuto de señores feudales desaparece aproximadamente en la mitad del siglo. Empieza la segunda etapa demarcada por Kašpar, en la que se reforzó el poder de la Corona. Ésta se esforzó en impedir la explotación del poder de los conquistadores y así, según Kašpar, proteger a los indígenas9. La ideología teológica inspiró a la política de tal manera que se suponía que la conquista era el deber de los fieles.10 Ya en el año 1493 el papa Alejandro VI emitió una serie de bulas que atribuían a los Reyes Católicos todas las tierras a más de cien leguas al oeste de las islas Azores11 con lo que les autorizó «someter a sus habitantes y moradores y convertirlos con el auxilio de la divina misericordia a la Fe Católica»12. De tal manera se justificó el sometimiento de las tierras indias y la adquisición territorial se hizo legítima.
«Así pues, en efecto, los españoles eran destinatarios de una concesión divina de tierras y pueblos que todavía debían encontrar y someter. Este principio facilitaba que las declaraciones de posesión se identificasen con la posesión en sí. A través de simples actos de llegada y declaración, los españoles ponían las tierras «bajo el señorío» de la Corona española. Todo lo que venía después, la empresa de conquista y colonización, no era sino la consolidación de dicha propiedad.»13
Aunque proclamó la Corona sus intenciones de proteger a los indígenas, es evidente que se explotaba aún más a los indios. Se habían publicado Las Leyes Nuevas en el año 154214 que pretendieron mejorar las condiciones de los indígenas a través del sistema de la encomienda. No obstante, la Corona se identificó con la opinión de que el indio era un bárbaro corto de juicio y entendimiento15, que según Acosta:
«Pronuncia misterios de la fe y no los entiende; es más, ni siquiera pronuncia; se le repiten una y otra vez, se le inculcan una y otra vez y apenas se le queda nada, siempre romo como un tronco, como si enseñases a cantar a un jumento. Pero adviértase con sumo cuidado que no conviene vengar las injurias de los bárbaros de la misma manera que las de los demás hombres. Pues siendo los indios de ingenio corto y pueril, deben ser tratados como niños o mujeres o, mejor, a la manera de las bestias. […] hay que amenazarlos con azotes para que con este castigo aprendan a temer y obedecer.»16
Pues, se le consideraba un niño, que no fue capaz de administrar sus asuntos, que significó que tampoco fue susceptible de poseer la tierra propia. De tal manera se justificó el sometimiento de las tierras indias y la adquisición territorial se hizo legítima. Podemos constatar que ni la asunción del poder de las manos de los conquistadores cambió el proceso de la conquista territorial, porque la Corona encuentró medios para que pudiera someter la tierra indígena de manera legítima. Por eso, no estamos de acuerdo con Kašpar quien afirmó que la Corona tuvo la intención de proteger a los indígenas, porque es evidente que ésta sólo siguió sus intereses económicos y políticos.
Desde el principio de la conquista militar en México, el objetivo de los españoles fue el sometimiento de la tierra mexicana. Es evidente que la política de la Corona sirvió sólo de la justificación de tal sometimiento, y la fe cristiana se ha hecho el medio de la adquisición de los territorios indígenas. Empezó así la conquista cultural a la que vamos a dedicarnos en el capítulo subsiguiente.


    1. CONQUISTA CULTURAL

Junto con la conquista militar ocurría en México también la conquista cultural. Ésta contenía los diferentes aspectos como el espiritual, el educativo e incluía también la aculturación gastronómica. En el transcurso del tiempo las opiniones sobre la conquista cultural cambiaron mucho. En las crónicas de la época de la conquista predomina la idea de la conquista como una misión beneficiosa para los indígenas.
Los primeros testimonios de la época de la conquista hablaron de la misión evangelizadora de los españoles, que en la actualidad comprendemos como una conquista espiritual. En aquella conquista, la intención de los conquistadores era la de ganar nuevos seguidores del cristianismo y así «instaurar la verdadera fe»17 en el mundo indígena. Los primeros testimonios de los conquistadores hablan de su misión evangelizadora en el Nuevo Mundo como en el caso de Cortés quien dijo que:
«...en muy breve tiempo se puede tener en estas partes por muy cierto se levantará una nueva iglesia, donde más que en todas las del mundo Dios Nuestro Señor será servido y honrado; [...]»18
Más, el monje franciscano fray Toribio de Benavente afirma la versión de Cortés con decir que:

«tenía fe y obra de buen cristiano y muy gran deseo de emplear la vida y hacienda por ampliar y aumentar la de Jesuscristo y morir por la conversión de estos gentiles, y en esto hablaba con mucho espíritu, como aquel a quien Dios había puesto por singular capitán de esta tierra de Occidente [...]»19.


La evangelización de los indígenas, según Prescott, tenía el propósito de «separar a los nativos de su grosera idolatría y substituir una forma más pura de culto»20 y ésto se comprueba a través de las palabras de Cortés y Benavente, porque ambos les consideraron géntiles a los indígenas y su religión no les pareció ni buena ni bastante pura. Mientras que Benavente defendió una especie de derecho de guerra y el provecho de la evangelización, Las Casas la consideró ilegítima, advirtió a las injusticias cometidas por los conquistadores e indicó que no se trató de una guerra de intención espiritual:
«En estas ovejas mansas y de las calidades susodichas por su Hacedor y Criador así dotadas, entraron los españoles desde luego que las conocieron como lobos y tigres y leones crudelísimos de muchos días hambrientos. Y otra cosa no han hecho de cuarenta años a esta parte hasta hoy, y hoy en este día lo hacen, sino despedazallas, matallas, angustiallas, afligillas, atormentallas y destruillas por las extrañas y nuevas y varias y nunca otras tales vistas ni leídas ni oídas maneras de crueldad, [...]»21.
Podemos ver que no corresponden las opiniones de la época de la conquista que tratan el tema de la religiosidad de la conquista. Así se puede dudar que el verdadero propósito de la conquista era la evangelización de los indígenas. Lo comprueba también Lucía Morales Guinaldo quien dice que «no hay por qué desconfiar de los motivos que los conquistadores comunican, sin embargo, es probable que el “servir a Dios y al rey” formara parte de su táctica discursiva, que les servía para presentar ante la Corona una imagen conveniente de sí mismos y para justificar la guerra contra los indios.»22. Así que consentimos que la evangelización de los indios les sirvió como el pretexto oportuno para los objetivos individuales de los conquistadores y también para la justificación de la conquista.
Para civilizar más a los indígenas, los conquistadores empezaron a crear una sociedad española de Indias. Los hechos como las fundaciones de las ciudades, como en el caso de la fundación de la ciudad de Veracruz por Cortés mismo, eran unos actos políticos que sirvieron de medio de realizar aquel propósito. «La fundación se realizaba para afirmar los derechos del conquistador así como [para] la sujeción de la población indígena.»23 Se fundaron las nuevas instituciones españolas en la tierra mexicana necesarias para la política conquistadora española. A través de las palabras de Gómara podemos ver todos tipos de instituciones que se originaron a partir de la fundación de la ciudad de Veracruz:
«Repartiéronse los solares a los vecinos y regimiento, y señaláronse la iglesia, la plaza, las casas de cabildo, cárcel, atarazanas, descargadero, carnicería, y otros lugares públicos y necesarios al buen gobierno y policía de la villa.»24
Se había justificado la creación de aquellas instituciones diciendo que es necesario de «cuidar la alma y las necesidades materiales de los indios»25. Continuó la conquista cultural con la educación de los indígenas. La educación en el siglo XVI tenía muy estrecha relación con la religión. Como advierte Sergio Rodríguez Lorenzo:
«Desde el principio, pues, la empresa indiana se revistió de un profundo sentido religioso. Este deber moral de evangelizar los nuevos territorios no se limitaba a un abandono por parte de sus habitantes de sus religiones, o a un conocimiento superficial de la doctrina católica, porque el cristianismo era más que una religión; se trataba de una forma de vida, de unas costumbres y usos propios: era una cultura.»26
Los españoles comprendieron que para la dominación del mundo indígena es necesario destruir todos los elementos de la ideología india. Y destruyeron la mexicana con la imposición de la española a través del sistema educativo español. Sobre todo habían participado en el intento de educar a los indígenas las órdenes religiosas, que admitieron el buen ingenio y grande habilidad de los indios en aprender todo lo que les enseñaban:
«El que enseña al hombre de ciencia, ese mismo proveyó y dio a estos indios naturales grande ingenio y habilidad para aprender todas las ciencias, artes y oficios que les han enseñado, porque con todos han salido en tan breve tiempo, que en viendo los oficios que en Castilla están muchos años en deprender, acá en sólo mirarlos y verlos hacer, han muchos quedado maestros. Tienen el entendimiento vivo, recogido y sosegado, no orgulloso ni derramado como otras naciones.»27
A pesar de eso, se les consideraba salvajes, a los que los españoles traían la civilización.28 También Sepúlveda defiende tal afirmación diciendo que los españoles en contraste con esta gente bárbara, tenían el derecho de conquistarlos:
«tales gentes [los indios], por derecho natural, deben obedecer a las personas más humanas, más prudentes y más excelentes para ser gobernadas con metres costumbres e instituciones; si, previa advertencia, rechazan tal autoridad, pueden ser obligadas a aceptarla por las armas»29
Esto afirma la idea de que los españoles les consideraban a los indios la gente inferior y bárbara, a la que es necesario civilizarla. Lo hicieron a través de la fundaciones de las instituciones educativas en las ciudades recién creadas.
«Para la educación e instrucción del indio se recurrió al empleo de siete clases de centros de formación y sus respectivos sistemas: internados femeninos, centros interraciales, centros interclasistas, colegios de enseñanza «media», educación de niños en España, escuelas elementales y colegios de niños nobles.»30
Ya Prescott en su History of the conquest of Mexico (Historia de la conquista de México) describe los edificios educativos precortesianos de los indígenas en México31, pues, se puede presuponer que los indios tenían su propio sistema educativo ya antes de la llegada de los españoles. Sin embargo, éstos no trataron de comprender la cultura mexicana, y renunciaron a aceptar los sistemas educativos indígenas, a pesar de eso, introdujeron de una manera violenta las escuelas españolas en la cultura indígena. Según Restall, estos acontecimientos como las fundaciones de las ciudades sirven como hitos históricos que para la mentalidad española representaban la transición de la barbaridad a la civilización.32 Como hemos visto, los españoles del siglo XVI consideraban provechosa la conquista cultural de México, ya que justificaron sus hechos con la necesidad de civilizar a la gente indígena. No obstante, no consentimos con la afirmación de la necesidad de civilizar a la gente indígena, porque los mexicanos ya habían sido civilizados y tenían sus propias escuelas. Además, los españoles lo hicieron de una manera violenta.
Los primeros historiadores que trataron el tema de la conquista cultural en México confirman las palabras de los participantes de la conquista ya que dicen que en el caso de los mexicanos no se podía hablar de la gente civilizada. En las palabras de José Vasconcelos:

«hoy ya sólo la ignorancia puede repetir el dislate de que los conquistadores destruyeron una civilización. Desde todos los puntos de vista, y con todos sus defectos, lo que creó la Colonia fue mejor que lo que existía bajo el dominio aborigen. Nada destruyó España, porque nada existía digno de conservarse cuando ella llego a estos territorios, a menos de que se estime sagrada toda esa mala yerba del alma que son el canibalismo de los caribes, los sacrificios humanos de los aztecas, el despotismo embrutecedor de los Incas.»33

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