Suspende Semarnat concesión a Rodenas de tierras federales en la bahía de Tenacatita Posted: abril 12, 2012 by A



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Vecinos de La Martinica, dispuestos a vender sólo “a un precio justo”


Posted: abril 12, 2012 by cronicadesociales

Los vecinos de La Martinica viven en una zona considerada de riesgo.

Martina de Anda tiene miedo de que un día lleguen los policías y la quieran desalojar de su casa por la fuerza. Sabe que es cuestión de tiempo para que las lluvias lleguen y con ello aumente el riesgo de vivir a un costado del cauce Agua Fría-Arroyo Hondo en La Martinica. En Julio pasado su casa estuvo a punto de inundarse, una finca marcada con el número 47 de la calle Cuauhtémoc, misma que está contemplada para ser adquirida por el Ayuntamiento de Zapopan en 250 mil pesos. Luego las casas serán destruidas y harán un parque lineal.

“Esa cantidad es un robo. Ese dinero no vale ni las vigas que pagué, no se vale que no vinieran a hacer los avalúos, nadie nos peguntó; no vieron lo que tenemos dentro de nuestras casas. (El dinero que nos ofrecen) es casi dar la casa por regalado. Ponle ahí, que si la quieren comprar yo se las vendo, pero a lo que cuesta”.

El Ayuntamiento de Zapopan, aprobó el pasado 2 de abril un punto de acuerdo para comprar 49 predios que se localizan en la zona de La Martinica, misma que sufrió inundaciones graves en julio del año pasado. En el punto de acuerdo existe un listado con el valor comercial de cada finca. La suma total de las compras es de 11 millones 995 mil pesos, pero el Ayuntamiento dispone de hasta 23 millones de pesos, cuyo origen es la partida 4,400 de Ayudas Sociales.

María González Valerio y Salvador Macías Sandoval, tienen 65 años y fueron de los primeros en llegar a La Martinica. Salvador recuerda que pagó 700 pesos hace 35 años por un predio de 228 metros cuadrados. Cuando abre su casa se ven las marcas de agua que dejó la inundación. Las líneas rebasan los dos metros. Su casa, cuarteada y abandonada, tiene 10 cuartos y tres patios. Mide 10 metros de frente por casi 23 de profundidad. Cuando se le dice que por su casa el Ayuntamiento le quiere pagar 380 mil pesos, don Salvador se indigna. “Cómo crees que vamos a aceptar. Es muy poquito, con ese dinero a dónde me voy a vivir si los terrenos cuestan más de 500 (mil); es una burla”.

Todas las casas que están a un costado del canal de aguas negras tienen en sus bardas el número de expediente que la Dirección de Desarrollo Social de Zapopan pintó con grafiti negro. En un recorrido hecho por este diario se pudo comprobar que por lo menos 25 de los 49 predios ya lucen abandonados.

Una decena de vecinos de La Martinica sabe que tarde o temprano llegarán las lluvias, con el riesgo de que se vuelvan a inundar. Quieren vender a un precio justo, no regalar su patrimonio.


Estalló conflicto social en la colonia La Joya


Posted: abril 12, 2012 by cronicadesociales Carmen Aggi Cabrera/Milenio

Autlán de Navarro • Este fin de semana estalló un conflicto social en la colonia La Joya en Autlán de Navarro. El origen de este conflicto es que en el terreno en el que se construyó este fraccionamiento tenía inconsistencias legales en el sentido de que varias personas se hacían llamar dueños, decenas de personas compraron terrenos y se construyeron sus casas, la urbanización contó con el respaldo del gobierno municipal. Un giro en el estado legal del predio provocó indefinición en la posesión del terreno y los colonos se verán obligados a pagar de nuevo sus lotes Medio centenar de personas acudieron a la presidencia municipal de Autlán para tener una reunión conciliatoria con todas las partes del conflicto.

Durante el fin de semana se distribuyó entre los colonos un documento en el cual asegura textual “la señora Livier García Hernández vendió el terreno donde se ubica nuestra colonia La Joya. El nuevo propietario nos ha comunicado que se deberán volver a pagar todos los terrenos que conforman la colonia, sin distinción alguna. El pago deberá efectuarse inmediatamente y de contado riguroso”.

El precio por metro cuadrado será de mil 500 pesos, es decir, un terreno promedio costaría 600 mil pesos. Además de la molestia por volver a pagar lo que ya habían pagado, los colonos se mostraron inconformes por pagar a precio de zona residencial en terrenos que originalmente eran predios rústicos y que de a poco a poco se han ido transformando. Las negociaciones de ayer no caminaron hacia un acuerdo, en la reunión no estuvo presente ningún funcionario público



Hay 8.7 millones de desocupados y no 2.4, como reporta el Inegi

Oculta el gobierno las cifras reales del desempleo: estudio

Periódico La Jornada Jueves 12 de abril de 2012, p. 24

El número real de desempleados en México es de 8.7 millones de personas y no los 2.4 millones que el Inegi identificaba como población desocupada al cierre de 2011, sostiene un estudio del Centro de Análisis Multidisciplinario (CAM) de la UNAM.

En su más reciente reporte de investigación, el órgano de análisis señala que el gobierno mexicano ha encubierto de manera permanente las cifras reales de desempleo en el país, debido a que la metodología que utiliza el Inegi para medir la tasa de desocupación no es pertinente.

Lo anterior obedece a que dicha tasa sólo contempla a los desocupados que activamente han buscado trabajo durante el último mes, pero deja de lado a quienes ya se cansaron de buscar o ya no creen tener oportunidad de encontrarlo.

Con la tasa de desocupación, el gobierno no sólo está ocultando al 72 por ciento de la población desempleada, sino que no se está contemplando a quienes sufren de una situación crónica de desempleo, señala el análisis elaborado por los investigadores Jaime Vázquez, Luis Lozano Arredondo y David Lozano Tovar, entre otros.

El Occidente, ruta migrante en auge


Posted: abril 12, 2012 by cronicadesociales Montserrat Mauleón Lee/Milenio

Guadalajara es una ciudad por donde transitan los emigrantes centroamericanos que se dirigen al norte. La mayoría suele concentrarse en torno a las vías del tren, en su afán de llegar a Estados Unidos. Sin embargo, en las últimas semanas se les ha visto por más rumbos de la ciudad, pidiendo apoyo para su viaje: “Me ayuda con unas lempiras, hermano”, es una frase cada vez más común para los tapatíos, procedente de quienes vienen de Honduras. Pero también piden quetzales, córdobas o colones y, evidentemente, pesos o cualquier otra ayuda que quieran aportarles los habitantes de la urbe a los migrantes guatemaltecos, nicaragüenses y salvadoreños que transitan por ella. El motivo: la reciente violencia contra este grupo los ha obligado a buscar una nueva ruta, más segura, pero con sus propios peligros: el Occidente de México.

“Los migrantes buscan esta ruta por varias razones: la eligen cuando buscan cruzar por la frontera de Baja California o Sonora y porque es más segura, aunque más larga, pero están más protegidos del crimen organizado, de robos, secuestros, extorsiones. Paradójicamente es la que menos ayuda humanitaria recibe a lo largo de todo el corredor”, comentó Mónica Salmón Gómez, coordinadora del comedor de FM4 Paso Libre, que ofrece un espacio a los migrantes para que coman, se bañen, rasuren, descansen y reciban ropa o incluso atención médica.

Así, la relativa seguridad que les ofrece la ruta del Occidente puede dejarlos, en cambio, sin lo básico: agua o alimentos durante días completos. Sin casas de migrantes o albergues, como los hay a lo largo del recorrido en otras rutas del país, en la de Guadalajara dependen de la generosidad de las personas. Frente a un plato con espagueti y frijoles que le han ofrecido en M4, un migrante, que prefiere no decir su nombre, admite que no es fácil el tránsito por Guadalajara: “Me han negado comida. Me dicen que trabaje”.

Otro emigrante, procedente de San Salvador, entrevistado cuando caminaba cerca de las vías del tren en la búsqueda de un parque para descansar, coincide en que a veces las cosas son muy difíciles en su paso por México: “Nosotros sufrimos una tortura que es diferente, que no es de golpes, sino que es emocional. A veces no nos golpean, pero nos quitan todo lo que traemos. Nos quedamos sin comer porque nos quitan hasta la comida. Hay quien tiene dinero, pero no nos quieren apoyar porque piensan que somos maleantes y nos tratan como si fuéramos una basura”. Los migrantes que pasan por Guadalajara son, en su mayoría, hombres jóvenes, con un oficio, principalmente guatemaltecos, salvadoreños, nicaragüenses y hondureños, aunque también los hay mexicanos, de los estados del sur

Se pasan la voz

Los emigrantes se pasan la voz y todos se enteran de lo que pasa en las rutas para llegar a Estados Unidos, por eso, pese a las carencias que pueden enfrentar en el trayecto, muchos prefieren la ruta del corredor de Occidente ante la violencia que se registra en otras. “Han denunciado una cantidad importante de secuestros en Veracruz y Oaxaca. También han orillado a los migrantes a tomar esta ruta a raíz de los asesinatos en Tamaulipas. Es una zona en la cual se han registrado muchos casos de secuestro. Esa región del país está siendo sumamente conflictiva. Tradicionalmente es la ruta más utilizada porque es la más corta y las más inmediata”, explica Fernando Valencia, de Divulgación FM4 Paso Libre.

No importa que el complicado trayecto se prolongue, lo que buscan es llegar de la manera más segura. Un migrante comenta que “si hubiera tomado por el lado de Matamoros, a lo mejor ya estaría allá [en Estados Unidos]”. El salvadoreño, de 28 años, quien va hacia Fresno, California, opina, sin embargo, que “este camino [vía Guadalajara] es más seguro. Es más lejos, pero es más seguro. No importa que no haya albergues. Ésta es una gran ciudad y en una ciudad grande no te mueres de hambre”.

La capital de Jalisco se ha convertido en un punto esencial para los migrantes antes de continuar el viaje hacia Estados Unidos. “Puede pasar que se van pronto, pero hay quienes se quedan dos semanas. Necesitan restablecerse de todo el recorrido que llevan. Hacen de Guadalajara su estación más larga antes de llegar al norte”, comenta el director de la Fundación San Juan de Dios, que tiene un albergue para indigentes y emigrantes, donde una de sus bases es devolverles su dignidad. Ahí pueden permanecer hasta dos meses.

Lo que todos buscan son mejores oportunidades para ofrecer más calidad de vida a sus familias y eso los impulsa a seguir, a pesar de los riesgos: “Lo que queremos es trabajar para darle de comer a los hijos, porque a veces no nos alcanza para comer. No preferimos quedarnos allá, preferimos darle bienestar a la familia. Yo he sufrido toda mi vida y pensé en viajar porque necesito tener lo que mis padres no pudieron darme. Es difícil, pero por ellos tenemos que rifarnos hasta nuestras vidas. Y no podemos tener miedo porque por ellos hacemos todo”, indicó uno de los vecinos centroamericanos en paso por Guadalajara.

► En su mayoría son hombres de entre 15 y 50 años; un porcentaje menor es de mujeres y niños o adolescentes, donde las primeras casi siempre van acompañadas por su pareja y los niños van en grupo o con algún familiar

► Casi todos cuentan con escolaridad mínima, de primaria y en ocasiones hasta secundaria, pero también hay que no saben leer o escribir; casi todos desempeñaban en su país oficios como tapiceros, jornaleros, choferes, carpinteros o herreros

► La mayoría son padres de familia que buscan dinero para mejorar las condiciones de su familia. A Guadalajara llegan diciendo que llevan entre 15 y 20 días de viaje en tren

► Una ruta con pocos apoyos

La zona occidente no es la más socorrida, de manera histórica, por quienes transitan por México en su paso hacia Estados Unidos —ya que implica un recorrido más largo— y eso se refleja en la falta de ayuda humanitaria que hay a lo largo de ella para quienes la utilizan, coinciden los migrantes y quienes trabajan en su apoyo. Sin embargo, ahora la están buscando más los emigrantes centroamericanos por la situación de peligro del resto de los corredores, “en los que hay casas del migrante y apoyos, pero también crimen organizado”.

Tal decisión implica más seguridad, pero mayores carencias, ya que desde Guadalajara ya no hay ayuda humanitaria sino hasta llegar a la frontera, agrega el entrevistado: “En Mexicali hay un albergue. No dudo que hay gente de buena fe que ayuda, pero no hay registro de que exista otro albergue formal”. Y previo a llegar a la capital de Jalisco, hay dos albergues, después sí se convierte en un viaje más desolado. “En Lechería y Apizaco, son las únicas casas que hay”. En cambio, por ejemplo, en el corredor del Centro “hay una casa del migrante en San Luis Potosí, Saltillo, Monterrey y Laredo. Cuatro ciudades continuas y en todas hay sitio a donde llegar”.



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