Te fuiste y entonces abrí mi corazón. Salió disparado hacia la vida



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Te fuiste y entonces abrí mi corazón.

Salió disparado hacia la vida,

Buscando dónde rescatar los años que perdió buscándote,

Imaginándote, soñándote, acariciándote en sueños, pero en vida;

En la muerte inconsciente que suponía tenerte delante y no tenerte,

Mirarte y no poseerte, besarte y no sentirte, hablarte sin voz y sin palabras,

A través de mis obras y mis gestos, por encima del tiempo, más allá de todo cuerpo.

Te di todo, fue regalo sin medida, demasiado perdí para quererte: a mí misma;



dándome cuenta del error sin embargo, te quise, desde aquí , desde mi centro, mi equilibrio, mis fuerzas, mi energía sublime e imparable, que rebosante de ilusión se desbordaba en los abismos de un corazón solitario, de ti, de tus caricias, tu aliento, tu piel y tu mirada.

Ahora te olvido, paralizo mi cuerpo y me detengo. No te tengo, no te tuve, todo fue un sueño que inventé para quererte, al no tenerte luché por inventarte. Hice de ti un sueño que me levantaba cada mañana, me daba fuerzas para la vida, para mi vida, sin rumbo, sin sentido, como todas las vidas que aquí caben, en este mundo que encierra soledades, almas perennes, encerradas en el tiempo, lugar de estancia insoslayable, que nos detiene, nos consume y retiene en el olvido. Ahora sé que en otro lugar fuera del tiempo mis ojos fueron tuyos, y por eso aquí mi cuerpo te retuvo intentado adivinarte, intentado hacer memoria de ti por el olvido, mas es en vano-ahora lo sé- intentar recordar en estos cuerpos, pues somos y fuimos más que todos estos gestos. Cuando el tiempo acabe, traidor de nuestros sueños, sabré por qué te quise y no te tengo. Sabré de dónde vengo, y que seguramente todos somos del cielo, de ese lugar que nos envuelve y nos divide en todos estos cuerpos, partiéndonos el alma, separando el todo de las partes, para que aquí nunca nos encontremos, o tan sólo a ratos, esto, amor, es el sufrimiento. De ti hoy me despido.Doy pie así a un nuevo encuentro con otra parte de cielo, que cayó a mis pies y sí la retengo y la recuerdo. ¡Adiós, amor!¡ trozo de cielo!


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