Tema 18- las artes europeas a finales del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX. El neoclasicismo: arquitectura (juan de villanueva), escultura (canova), pintura



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TEMA 18- LAS ARTES EUROPEAS A FINALES DEL SIGLO XVIII Y COMIENZOS DEL SIGLO XIX. EL NEOCLASICISMO: ARQUITECTURA (JUAN DE VILLANUEVA), ESCULTURA (CANOVA), PINTURA (DAVID). GOYA. LA PINTURA ROMÁNTICA (DELACROIX).
Los últimos años del siglo XVIII y la primera mitad del siglo XIX son la era revolucionaria por excelencia que pone fin a la Edad Moderna y da comienzo a la Edad Contemporánea. En este período se produce la Primera Revolución Industrial, la Revolución Frtancesa y las Revoluciones Burguesas de 1830-1848, asimismo se producen los primeros movimientos nacionalistas y obreros. Se trata, por tanto, de un período convulso en el que el Antiguo Régimen lucha por su supervivencia contra la Revolución, liderada por una clase social que saldrá triunfante de la lucha: la burguesía.

Los dos movimientos culturales y artísticos de este período son el Neoclasicismo y el Romanticismo. Se trata de dos movimientos muy distintos entre sí, pero al mismo tiempo con objetivos similares que a veces se entremezclan.

 

Un elemento común del Neoclasicismo y el Romanticismo es la exaltación del civismo y del patriotismo, principios fundamentales de las Revoluciones Burguesas. Además los dos movimientos beben de la Historia y se inspiran en ella (el Neoclasicismo prefiere la Antigüedad Clásica y el Romanticismo la Edad Media), en búsqueda de modelos morales y cívicos. Los artistas de ambos movimientos se inspiran en el pasado pero también se convierten en cronistas y testigos de los acontecimientos políticos de su tiempo. A menudo, toman partido por la Revolución o por movimientos nacionalistas concretos.



 

A pesar de estas similitudes también existen diferencias. El Neoclasicismo coloca la razón por encima de todo, mientras que el Romanticismo le da mayor importancia a los sentimientos.

 

Respecto a la cronología: El Neoclasicismo se sitúa entre la segunda mitad del siglo XVIII y el final de las Guerras Napoleónicas (hasta 1815 aproximadamente), el Romanticismo se sitúa más bien tras la guerras Napoleónicas hasta la década de 1840, sin embargo, esta cronología no es estricta y es posible encontrar obras que no se ajustan a ella (así existen precedentes del Romanticismo en pleno siglo XVIII).



 

El Neoclasicismo es un movimiento academicista que pone las normas por encima de la libertad creativa. El Romanticismo hace lo contrario, pues considera que lo más importante es la libertad creativa.


EL NEOCLASICISMO
El Neoclasicismo es el Arte de la Ilustración, el Arte de la razón. Cuando nació, el Neoclasicismo fue entendido así por sus contemporáneos, como lo opuesto al Barroco y al Rococó (éste era el arte de la apariencia, de lo retorcido y caprichoso, es decir, de lo no racional). Esta oposición Neoclasicismo-Barroco, también se entendía como la expresión del enfrentamiento entre Ilustración y Antiguo Régimen.

 

Desde sus comienzos, el Arte Neoclásico es un arte academicista, es decir, que sus principios estéticos están dictados por una autoridad que define el buen gusto y decide qué es lo correcto y qué no lo es. Esta autoridad artística está ligada al poder político (por ejemplo en España, donde el Neoclasicismo se convierte en el Arte oficial de Carlos III, o en Francia donde se denomina “Estilo Luis XVI”). Esto supone un encorsetamiento de la labor artística y un freno a la creatividad.


ARQUITECTURA NEOCLÁSICA

 

El Neoclasicismo es un estilo que vuelve la vista hacia el pasado histórico y arqueológico. Su fuente de inspiración es la Antigüedad Clásica. La Arquitectura Neoclásica imita a menudo el Arte Clásico con una fidelidad y pureza que no se dieron en el Renacimiento. El objetivo de esta imitación es aprender del Arte Clásico y gracias a él llevar la razón a la arquitectura (armonía, proporción y equilibrio).



   

Una de las características de la Arquitectura Neoclásica es el eclecticismo lo cual será una constante de una parte importante de la arquitectura del siglo XIX. El eclecticismo consiste en la mezcla de elementos provenientes de diferentes estilos del pasado. Otra característica de la Arquitectura Neoclásica es la confusión entre forma y función. Así, por ejemplo, el Neoclasicismo utiliza la forma del templo clásico para realizar una iglesia cristiana (Iglesia de la Magdalena de París), la forma de palacio barroco (Museo del Prado de Madrid), etc.

    

Decoración: Lo que caracteriza a la arquitectura neoclásica es precisamente la desnudez decorativa. Los pocos elementos decorativos empleados (frontones, columnas, etc.) suelen tener una función constructiva y se caracterizan por la limpieza de líneas y los grandes paramentos lisos.



 

Valoración Estética: los edificios neoclásicos transmiten cierta frialdad, son totalmente racionales y por tanto, carentes de emociones

 

Exterior: El cuidado por las proporciones equilibradas y armónicas da una sensación de quietud y estatismo. La limpieza decorativa transmite la sensación de que el edificio está construido en base a volúmenes geométricos puros.



   

Funcionalidad y simbolismo: Respecto a la funcionalidad, en la Arquitectura Neoclásica se produce una curiosa dualidad. Por un lado, se conserva la misma forma y función que en los modelos clásicos (por ejemplo, en los arcos de triunfo), por otro lado, las formas del pasado se utilizan para cumplir nuevas funciones (por ejemplo, el museo diseñado con formas similares a los palacios barrocos). No existe, por tanto, una relación exacta entre forma y función (la confusión entre forma y función será una constante de la arquitectura del siglo XIX). La arquitectura Neoclásica simboliza la superioridad de la razón frente a la arquitectura barroca que ponía el énfasis en los sentidos y en las sensaciones. La Arquitectura Neoclásica es austera y sólida, simboliza los nuevos valores de la Ilustración y la Burguesía (austeridad, prudencia, patriotismo, virtud moral), frente al Arte Rococó, recargado y caprichoso, símbolo de la frivolidad aristocrática del Antiguo Régimen.

   

ARQUITECTURA NEOCLÁSICA EN ESPAÑA



 

El panorama de la arquitectura española durante el Barroco Tardío del siglo XVIII era muy complejo, pues presentaba estilos muy distintos. Por un lado, se consideraba al Churrigueresco y otros estilos “recargados” como el Barroco Tradicional Español. Por otro lado, la nueva dinastía de los Borbones (Felipe V) había introducido desde Francia el Estilo del Gran Siglo Francés mucho más académico y menos recargado.

 

Esta tendencia hacia un estilo más depurado y “limpio” de decoración continuó durante el Reinado de Carlos III (1759-1791), monarca ilustrado que impulsó decididamente el nuevo Estilo Neoclásico e intentó imponerlo en una España que se empeñaba en mantener el Estilo Barroco. El Estilo Neoclásico se convirtió pues en un Arte del Estado y del Despotismo Ilustrado que pretendía introducir reformas en una España atrasada y con un excesivo poder de los nobles y la Iglesia.



   

A fines del siglo XVIII durante el reinado de Carlos IV y después Fernando VII continuó construyéndose en Estilo Neoclásico, de esta época destaca Villanueva que realizó el Museo del Prado (1787), el Observatorio Astronómico de Madrid (1789) y la Puerta del Jardín Botánico (1789) también en Madrid.

 

La función original del Museo del Prado fue la de Museo de Ciencias Naturales. Es uno de los primeros edificios españoles en los que para una nueva función se utiliza una forma ya utilizada. Así, el edificio tiene una estructura de palacio barroco de planta longitudinal alargada y articulado en tres bloques. De éstos destaca el central, un sobrio pórtico exástilo de columnas toscanas con friso en lugar de frontón.



 

Otros arquitectos neoclásicos fueron VenturaRodríguez y Sabattini


ESCULTURA NEOCLÁSICA

 

La Escultura Neoclásica es formalmente muy cercana a la pintura de Luis David. Canova y Thordwalsen, dos de los principales escultores neoclásicos, realizan una escultura de gran perfección técnica en el tratamiento del mármol. Su enorme capacidad de imitar las calidades, así como la sensualidad de la piel está muy conseguida en la principal obra de Canova: la Escultura de Paulina Borghese o Bonaparte. La hermana de Napoleón está representada a la manera de una Venus clásica, sensual, pero al mismo tiempo fría y distante. 


PINTURA NEOCLÁSICA EN FRANCIA: DAVID.

 

David encarnó el nuevo ideal Neoclásico en Francia. Su pintura, inspirada en la Antigüedad Clásica representaba toda la grandeza y heroísmo que buscaba la Ilustración y la burguesía para encarnar sus ideales revolucionarios. Cuando se produce la Revolución Francesa, David se convertirá en el cronista de los acontecimientos históricos de su época (Juramento del Juego de Pelota, Asesinato de Marat, Coronación de Napoleón, etc.). Sin embargo, no actuará como cronista neutral, sino que, como partidario de la Revolución tomará partido por los acontecimientos que narra, y utilizará su arte para heroizarlos.



   

Tema: historia y mito de la Antigüedad Clásica , acontecimientos políticos contemporáneos. Estos dos temas parecen contraponerse, sin embargo, en la mentalidad de la época la Historia de la Antigua Roma es el espejo en el que se mira la Francia de la Revolución. Los temas tienen un tratamiento heroico y triunfal, las actitudes de los personajes son deliberadamente teatrales y vehementes. A menudo David se inspira para sus figuras en estatuas clásicas. Copia éstas mediante apuntes y después las integra en sus escenas.

 

Elementos formales:



 

Dominio del dibujo sobre el color. David es uno de los mejores dibujantes de la historia, su dibujo es nítido y muy detallista.

 

Composiciones simétricas equilibradas y organizadas en base a módulos geométricos (como ocurría en el Renacimiento).



   

Valoración Estética: El estilo de David es intencionadamente frío y distante. Parece pintar escenas teatrales que el pintor se limita a reproducir fríamente con la máxima fidelidad y atención por el detalle. La elaborada técnica de David permite que su pintura se pueda calificar como  “fotográfica e hiperrealista”.

 

Funcionalidad y Simbolismo: la pintura de David encarna los ideales estéticos de la burguesía: civismo, patriotismo, sacrificio personal, heroísmo. Los revolucionarios buscan en la Antigüedad Clásica los modelos a imitar que cumplan estas características, pues en su mente, una escena mitológica proporciona una enseñanza de civismo al ciudadano del siglo XVIII.



 

El Juramento de los Horacios (1784): representa el momento en el que los tres Horacios, los tres héroes romanos juran ante su padre defender a Roma de sus enemigos. Van a una muerte segura, sin embargo, lo aceptan heroicamente, al igual que el padre, mientras las mujeres de la familia lloran resignadas. La escena está resuelta con una gran teatralidad en gestos y actitudes. La composición centra la atención en la escena de la izquierda (el juramento) separándola drásticamente de la de la derecha. Esta composición parece romper la simetría, sin embargo, hay un eje axial en dicha parte izquierda. Además, bajo la composición subyacen múltiples elementos geométricos y de proporciones (cuadrados, triángulos proporción áurea). La sensación de la obra es hiperrealista y de una gran frialdad. L. David utiliza la historia de la Antigua Roma como modelo de civismo, heroísmo y patriotismo para los ciudadanos de la Francia Prerrevolucionaria.

 

Otras obras son Las Sabinas, El Juramento de Juego de Pelota, La Muerte de Marat (1793).


GOYA (1746-1828)

 

Aunque situemos a Goya temporalmente en el Neoclasicismo, se trata de un pintor que supera ampliamente cualquier encuadre estilístico. Su misma técnica pictórica está muy lejana del Neoclasicismo, y además su estilo sufre una evolución personal muy fuerte a lo largo de su dilatada vida (los cartones para tapices de su primera época y las Pinturas Negras del final de su vida parecen obras de distintos pintores). Se trata de uno de los principales genios de la pintura de todos los tiempos, pues recoge la herencia pictórica de los principales pintores del pasado y, al mismo tiempo, se convierte en el precedente directo de los principales movimientos pictóricos del siglo XIX y principios del siglo XX (el Realismo, Manet, Impresionismo, Expresionismo y Surrealismo).



   

La obra de Goya es un trasunto fiel de su vida. Es optimista en su primera época, cuando la fortuna sonríe al pintor y es pesimista cuando su progresiva sordera, los desastres de la Guerra de la Independencia y el Absolutismo de Fernando VII convierten el último período de su vida en un momento triste y dramático.

 

Goya es un fiel cronista de su época como el francés Luis David, pero como éste, toma partido ante la realidad utilizando su pintura para denunciar situaciones que no le gustan. Muchas veces, Goya va más allá de la realidad concreta y pone en cuestión cuestiones fundamentales de la humanidad: la brutalidad de la guerra, las consecuencias de la barbarie, de la ignorancia, la brujería, etc. En esto, Goya se acerca al Expresionismo del siglo XX y su pretensión de representar principios generales más allá de la realidad concreta.



 

En sus retratos Goya es a menudo mordaz, recurre a la caricatura cuando un personaje no le gusta y es capaz de captar la esencia psicológica del personaje retratado, tanto positiva como negativamente.

 

Materiales y técnicas: Goya utiliza una gran cantidad de soportes y técnicas: pintura al fresco, cartones para tapices, pintura al óleo, grabados, etc. En la pintura al óleo y los frescos la pincelada es suelta y vaporosa, a menudo Goya pinta sin dibujo previo. Asimismo la importancia que Goya da a la técnica del grabado tiene mucho que ver con sus ideas ilustradas. El grabado permitía realizar múltiples copias de tal modo que la obra del artista podía alcanzar una amplia difusión.



 

Temática: la temática también es muy variada: religiosa, escenas de género, temas literarios, retrato individual y colectivo, crítica social y de costumbres, “crónica histórica”, “pinturas negras” (de temática a veces inclasificable).

 

Elementos formales:



 

Dominio del color sobre el dibujo. En muchas ocasiones Goya pinta sin dibujo previo, y en sus últimas obras aplica el color de forma “impresionista” yuxtaponiendo manchas de colores puros sin mezclar.

   

Valoración estética: Goya no es en absoluto academicista, su norma es la libertad creativa. A menudo, sus obras parecen desentenderse completamente de la belleza o de preocupaciones estéticas.



 

Fases y obras:

 

Primera Fase: 1762-1775: período de formación y aprendizaje. Goya adquiere en un primer momento un estilo academicista y neoclásico gracias a la influencia que recibe de Bayeu en su primera estancia en Madrid. Sin embargo, tras su viaje a Italia, Goya evoluciona hacia un realismo popular y caricaturesco que se aprecia en el friso mural al óleo de Aula Dei (vida de la Virgen, 1772-74), a partir de este momento, el estilo de Goya es muy personal a pesar de que sufre una fuerte evolución a lo largo de su vida.



 

Segunda Fase: 1775-1790: se trata de un período feliz y optimista en el que Goya va escalando puestos en Madrid hasta convertirse en pintor de la Corte (1785).

 

En este período Goya pinta cartones preparatorios para la Real Fábrica de Tapices de San Fernando. Se trata de una pintura decorativa en la que abundan los temas costumbristas y amables: El Quitasol, La Gallina Ciega. Formalmente se trata de una pintura colorista y luminosa en la que dominan los tonos claros.



 

En 1785 Goya entra al servicio de Carlos III como pintor de la Corte y además se convierte en el retratista de moda de la clase alta española: retrato de los Duques de Osuna. En este último Goya sitúa a los personajes sobre un fondo neutro sobre el que destacan. Es una obra en la que domina el color, la luz y la pincelada suelta. Además el retrato va más allá del simple parecido, pues en él se percibe la felicidad y sosiego de la vida de familia que Goya ha reflejado admirablemente.

 

Tercera Fase: 1790-1808: En 1790 Goya sufre una enfermedad que le deja sordo. Esta circunstancia influirá con el tiempo en la personalidad del pintor, cada vez más pesimista y encerrado en sí mismo, y por supuesto en su obra. También es la época en que Goya desarrolla sus ideales ilustrados, sobre todo por influencia de la Revolución Francesa. Así, en su obra protesta contra el atraso y la ignorancia españoles personalizados en la brujería y la Inquisición. De esta época es la primera serie de grabados que realiza, Los Caprichos (1799), en los que precisamente trata estos temas de crítica. Sigue realizando retratos entre los que destacan los de La Condesa de Chinchón (1800), La Familia de Carlos IV (1800), las Majas (Vestida y Desnuda), de 1801.



  

La Familia de Carlos IV tiene ciertos rasgos de caricatura. Aparentemente, Goya se inspira en Las Meninas de Velázquez. Sin embargo se trata de un cuadro muy distinto, pues apenas tiene profundidad y los personajes se agolpan en el primer plano. Además muchos de los retratados han sido representados por Goya de una manera caricaturesca (Goya realizó retratos individuales preparatorios). Sin embargo, la propia composición tiene algo de burla o caricatura, pues en lugar el rey Carlos IV, es la reina María Luisa de Parma la que aparece en el centro de la escena mostrando su verdadera importancia en la Corte.

 

Cuarta Fase: 1808-1824. En esta etapa España sufre un período convulso de conflictos (Guerra de la Independencia, Fracaso de la Revolución Liberal y Absolutismo de Fernando VII, Trienio Liberal, etc.). Este período violento incide en el desencanto de Goya primero denunciando la guerra (serie de grabados Los Desastres de la Guerra), La Carga de los Mamelucos y los Fusilamientos del 3 de Mayo). En esta última obra, Goya denuncia la brutalidad de cualquier guerra y no sólo de la guerra de España. El drama del fusilamiento de los sublevados en Madrid en 1808 se acentúa con la propia conformación de la escena que realiza Goya. El pelotón de fusilamiento se encuentra de espaldas al espectador de modo que los soldados "no tienen cara", están deshumanizados, mientras que los condenados muestran en su desesperación  el terror ante la muerte. Se trata de un auténtico precedente del expresionismo, una obra que influirá en pintores posteriores como Manet o Picasso.



  

Tras la Guerra de Independencia, las esperanzas de Goya de reformas en la sociedad española se ven frustradas por la restauración del Absolutismo por parte de Fernando VII. Apartado de la sociedad, Goya se encierra en 1820 en la “Quinta del Sordo” y realiza los espeluznantes frescos de las Pinturas Negras (La Romería de San Isidro, Lucha a Garrotazos, Saturno comiéndose a sus hijos, Viejos comiendo sopa, Akelarre). Se trata de obras sombrías propias de un hombre desencantado y sumido en un mundo de pesadilla. La temática es similar a la de Los Caprichos (brujería, superstición, ignorancia, brutalidad). Muchas imágenes son surrealistas, parecen extraídas de un sueño. En estas obras el color ya no es importante, todo está inmerso en la oscuridad, en colores terrosos de apariencia desagradable.  La pincelada completamente suelta y sin dibujo es muy similar a la que más adelante utilizarán los pintores expresionistas.

 

Quinta Fase: 1824-1828. En 1824, Goya pide permiso a Fernando VII para salir de España y pasa los últimos años de su vida en Burdeos. Allí realiza La Lechera de Burdeos (1827). En esta luminosa obra, Goya utiliza una técnica pictórica consistente en aplicar manchas de color puras sin matizar. Se trata de un precedente de las técnicas que utilizarán los impresionistas.


EL ROMANTICISMO
El Romanticismo es la principal corriente ideológica y artística de Europa entre el final de las Guerras Napoleónicas (1815) y mediados del siglo XIX.

       


Durante la Epoca de la Restauración y el Congreso de Viena (1815-1848) el Romanticismo se convierte en un ideal revolucionario y nacionalista que encarna el nuevo espíritu de rebeldía y ansias de libertad.

 

En parte, el Romanticismo adquiere una faceta escapista al buscar temas exóticos (la Edad Media, la fascinación de lo oriental), aunque también adquiere partido por la realidad política del momento.



 

PINTURA ROMÁNTICA

 

La pintura romántica se enmarca en la corriente vanguardista y antiacadémica del siglo XIX. De este modo se enfrenta al Neoclasicismo de David.



 

Los principales representantes de la Pintura Romántica en Francia fueron Delacroix y Gericault. En Alemania, el principal pintor era Friedrich.

   

Temática: temas históricos (revoluciones liberales, revueltas nacionalistas), el ser humano y la naturaleza, temas literarios, escenas de género exóticas y pintorescas. La visión de la naturaleza es siempre subjetiva, intenta resaltar el ansia de salvajismo, primitivismo y libertad, típicas de los románticos. Uno de los grandes protagonistas de la pintura romántica  fue el paisaje que pasó de ser de un mero complemento del cuadro  al objeto mismo de la obra artística.  



 

Valoración Estética: la Pintura Romántica es un arte apasionado, preocupado por expresar libertad y exaltar los sentimientos. La naturaleza cumple una función primordial, pues es la expresión de los sentimientos.

 

Funcionalidad: la pintura romántica tiene una función estética en algunas ocasiones, sin embargo, en otras es posible encontrar una función de propaganda política.



   

E. Delacroix fue uno de los principales pintores franceses durante la Restauración y la Monarquía de Luis Felipe de Orleáns (1830-48).

 

Su obra está muy influída por Rubens, especialmente por su preocupación por el movimiento y la acumulación de los personajes en un “todo orgánico” y la verosímil representación del movimiento.



   

La Matanza de Scio (o Quios) (1824), muestra la sangrienta represalia de los turcos contra la sublevación de los griegos. El cuadro es toda una declaración política de apoyo al movimiento nacionalista griego. Delacroix denuncia con esta obra la barbarie turca y alienta el apoyo de Francia a los griegos, herederos de la civilización más antigua de Europa. Los artistas románticos enfocaron así la Independencia Griega como una lucha entre la civilización y la barbarie. La obra refleja el dramatismo de la escena, las diferentes actitudes de sus protagonistas y el movimiento.

   

La Libertad guiando al pueblo (1830) conmemora la sublevación de París contra Carlos X. Aquí Delacroix toma partido por la revolución que derroca al tirano. La acción del pueblo se pinta aquí de forma heroica, pero no alocada, pues la libertad, simbolizada por una mujer irreal o ensoñada, dirige a las masas. La faceta de "cronista" la manifiesta Delacroix, en el cuidado por representar fielmente a los grupos sociales que participan en la revolución (pequeños burgueses, trabajadores de los talleres, miembros de la Guardia Nacional, etc.) 



 

Las Mujeres de Argel es una obra típica del escapismo romántico y su admiración por las culturas exóticas y ambientes lejanos y pintorescos.


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