Tema “incidencia del acogimiento familiar o institucional en los niñOS, niñas y adolescentes, en la ciudad de ibarra en el período 2009” introduccióN



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TEMA
INCIDENCIA DEL ACOGIMIENTO FAMILIAR O INSTITUCIONAL EN LOS NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES, EN LA CIUDAD DE IBARRA EN EL PERÍODO 2009”
INTRODUCCIÓN
El acogimiento familiar ofrece a los niños y niñas en situación de riesgo la posibilidad de establecer vínculos sanos y adecuados con personas adultas, relaciones afectivas positivas dentro de un entorno familiar no desestructurado, no violento y no negligente. De esta manera pueden aprender a relacionarse, convivir y a querer de una forma saludable. Además, el hecho de que estos vínculos sanos los mantengan en un entorno familiar hace que el acogimiento sea una alternativa siempre más recomendable que el internamiento institucionalizado. Eso no quiere decir que en los centros residenciales educativos los niños y niñas no estén bien

atendidos, en estos centros también se vinculan con los educadores y aprenden a tener lazos afectivos positivos, pero no es lo mismo porque en una familia las relaciones que se establecen son siempre más próximas y afectuosas. Vínculos más normalizados, especialmente para los más pequeños.


No estando masificado el acogimiento institucional en la ciudad de Ibarra, se ha procedido a tomar como referente al acogimiento institucional ofrecido por la Fundación Cristo de la Calle, teniendo en consideración que pese al esmero de las personas que ahí trabajan, no presenta una institución, por muy de excelencia que sea, las ventajas del acogimiento familiar, tomando en consideración que la ayuda estatal es prácticamente nula.
Cuando hablamos de niños y niñas en situación de riesgo, niños y niñas que necesitan pasar por un proceso de acogimiento familiar, estamos hablando de menores con un alto riesgo social, que no pueden continuar en casa porque las consecuencias de hacerlo podrían ser devastadoras, tanto a nivel físico, como psicológico o relacional. Cuando los equipos de atención a la infancia detectan que un niño o niña vive en esta situación se les separa de la familia para protegerlos y evaluar la situación, para trabajar con la familia, ver si el niño o la niña puede continuar con ellos o no, así como decidir cuál es la mejor alternativa para su futuro.
El acogimiento de urgencia y diagnóstico ofrece durante este tiempo de estudio un recurso familiar para estos niños y niñas. Cuando la alternativa de futuro ya es lo bastante clara, existe la posibilidad de un acogimiento familiar de más larga duración, como alternativa a la institucionalización del menor en unos plazos de tiempos más prolongados.
ORGANIZACIÓN Y FORTALECIMIENTO INSTITUCIONAL
Existen posiciones diferentes en lo que concierne a la medida de acogimiento familiar. Los defensores de esta medida abogan que es fundamental para el desarrollo y crecimiento de las niñas, niños y adolescentes su integración a un ambiente familiar que les permita desarrollar su autoestima y autonomía, contribuyendo así para construcción de su identidad personal.
Acoger a una niña, niño o adolescente significa un interés por su persona, con todas sus necesidades. Este interés con lleva una serie de acciones que, en conjunto, se caracterizan por una atención integral a este importante segmento de la sociedad que va desde su evaluación inicial hasta la formulación y ejecución de una hipótesis de desarrollo integral que incluye: atención con alimentación, vestuario e higiene; asistencia en situaciones de salud psicofísica por especialistas (nutrición, pediatría, psicología, odontología, terapia ocupacional, fonoaudiología); asistencia jurídica, asistencia en la relación de la niña, niño y adolescente con sus padres y familiares buscando la mantención y fortalecimiento de estos vínculos.
El acogimiento familiar, según expresa Dra. española Patricia Alzate Monroy: “ha demostrado con creces ser un beneficio personal, familiar y social para las niñas, niños y adolescentes que no pueden o no deben vivir con su familia biológica, que permite a éstos integrarse a otro núcleo familiar que los acoge con cariño y como otro miembro más de la familia. Es normal, en ocasiones, que estos menores sean acogidos por su propio entorno familiar  como los abuelos, tíos, etc.  Otras veces, los menores no tienen familiares que puedan acogerlos con las garantías debidas para cubrir sus necesidades básicas; en este caso existen muchas familias generosas que se ofrecen para acogerlos en un ambiente familiar propicio, que no sólo les brindan los medios materiales, sino que colman sus necesidades afectivas y educativas. Con esto se evita que los niños y niñas sean internados en instituciones, con lo que no se favorece su adecuado y sano desarrollo emocional y psicológico. La familia es el “habitat natural” de la persona humana y el medio idóneo para el crecimiento y bienestar de todos, especialmente de los menores. Hay muchas familias maravillosas que también extienden sus brazos amorosos y generosos a otros niños y niñas que no son sus hijos, sin más motivo que el de ser solidarias y agradecidas con la vida… Las familias de acogida no sólo les proporcionan un ambiente familiar estable y afectivo, sino también un   ambiente cultural y socializador adecuado, con participación en activida-des de ocio y tiempo libre que facilitan  las relaciones sociales del menor, unas pautas educativas de higiene, alimentación, de relación, comprensión, cariño y, especialmente, les abren unas expectativas de futuro diferentes”.1
La familia de acogimiento es considerada como un sistema protector que, no sólo ayuda a la niña, el niño o el adolescente para desarrollarse adecuadamente, a fin de que su historia de vida no condicione forzosamente todas sus vivencias futuras, añadiéndose que también, hay una función primordial en la integración a la escuela, las asociaciones deportivas y culturales etc..

Lo ideal es que la familia de acogimiento transmita sentimientos de pertenencia, soporte, protección y refuerzo de la auto estima, debiendo ser establecida una relación afectiva, mostrando la niña, el niño y el adolescente que su opinión es válida y que existe alguien que de preocupa de su futuro.


A lo largo del desarrollo de una niña, niño o adolescente, la familia y la escuela se presentan como los principales agentes socializadores, ya que la socialización comenzó considerándose como una adquisición de valores sociales e interiorización de las normas, pero ésta no es una adaptación pura y simple, es un proceso dinámico y multifacético de identificación creciente con los papeles sociales, es la forma cómo los individuos se organizan en la sociedad.
La familia es el principal agente socializador de la niña o niño, aconteciendo que ésta utiliza, muchas veces, a los padres o personas con funciones similares como modelos de referencia, imitando sus comportamientos. El grado de integración de la niña, el niño o el adolescente en la familia, influenciará su integración futura a otros grupos o instituciones sociales.
Sin embargo, las nuevas corrientes de protección infantil propugnan la creación de las “familias de acogimiento”, en las cuales el menor acude a un hogar temporal a la espera de ser adoptado o volver con su familia original.

CAPÍTULO I: “DIAGNÓSTICO SITUACIONAL”


    1. CONTEXTUALIZACIÓN

De conformidad a lo expresamente dispuesto en los Art. 67 a 69 de la Constitución de la República, el Estado como deber primordial protege a la familia como núcleo fundamental de la sociedad, garantizándole condiciones que favorezcan integralmente la consecución de sus fines, reconociendo la constitución de las mismas mediante vínculos jurídicos o de hecho.


Dentro de la evolución del Derecho de Familia, aconteció que las uniones libres o de hecho pasaron a constituir una nueva entidad familiar y, consecuentemente, se adentraron en esta rama del derecho, siendo varias las comparaciones con el matrimonio que emanaban de forma implícita, pudiendo subsistir ambas instituciones en nuestro ordenamiento jurídico.
Según la psicóloga guatemalteca Dra. Jessica Massaya Portocarrero: En la actualidad existen varios tipos de familia, además de la tradicional, por lo que es importante inculcar a los niños el respeto a la diversidad. Tradicionalmente se ha enseñado en las escuelas que una familia está conformada por mamá, papá e hijos. En la actualidad este concepto ha ido cambiando, ya sea por razones sociales como migración y violencia, por cambios en el comportamiento humano, preferencias sexuales alternativas o por la soltería. Ante esto no puedes cerrar los ojos, pues tus hijos deben estar preparados para enfrentar la sociedad que les tocará vivir y, si les enseñas conceptos rígidos sobre el tema, existe la posibilidad de que en un futuro discriminen a quienes pertenecen a un grupo diferente”. 2
En el nuevo concepto de familia son consideradas familia no solo los grupos formados por el matrimonio civil o religioso, sino también por la unión estable de un hombre y una mujer, sino también por una comunidad dirigida por un hombre o una mujer en su caso (madre soltera). Años atrás una unión que no era formada por el matrimonio formal era considerada "familia ilegítima" y se utilizaba la odiosa expresión “hijo ilegítimo", la cual está erradicada de nuestro ordenamiento jurídico.
De conformidad a lo anterior, el Instituto Interamericano del Niño, la Niña y el Adolescente define a la familia como: “un conjunto de personas que conviven bajo el mismo techo, organizadas en roles fijos (padre, madre, hermanos, etc.) con vínculos consanguíneos o no, con un modo de existencia económico y social comunes, con sentimientos afectivos que los unen y aglutinan. Naturalmente pasa por el nacimiento, luego crecimiento, multiplicación, decadencia y trascendencia. A este proceso se le denomina ciclo vital de vida familiar. Tiene además una finalidad: generar nuevos individuos a la sociedad”.3
Actualmente, lo más importante es la valoración del afecto como valor jurídico y formador del núcleo familiar, toda vez que la actual tendencia del Derecho de Familia es la búsqueda del cuidado, del amor y del respeto mutuo en el ambiente familiar.

Conforme el anterior, según expresa la psicóloga Caroli Macz, en algunos casos “la seguridad y enseñanza se la brinda al niño solamente uno de los padres, un abuelo, un tío, o los hermanos mayores, entre otros, que son su núcleo familiar. Para que tus hijos entiendan estos casos toma en cuenta que la influencia en la educación y formación hace que adquieran ideas y conceptos de los padres o encargados, explica la psicóloga.  Lo mejor es tratar de no utilizar el esquema de la propia familia como base. Es conveniente darles ejemplos de la variedad que existe. Puedes usar los casos de personas que tus niños conozcan, diciéndoles que todos ellos también integran familias. Esto les ayudará a ser más tolerantes, a no discriminar y a tener una opinión más amplia (…) El hecho de que un niño crezca en un ambiente familiar fuera de lo común no lo perjudica psicológicamente, todo dependerá de que quienes le rodean y le proporcionen amor, apoyo, tiempo, comprensión y la solvencia de las necesidades básicas”.4


Sin perjuicio que en el Art. 68 de la Carta Fundamental, se habla de la unión estable y monogámicas entre dos personas libres, disposición en la cual no se hace discriminación respecto de las uniones homosexuales, claramente se deja de manifiesto, en su inciso final, que la adopción corresponderá solo a personas del mismo sexo.
Los parámetros fundamentales de toda familia normal, entendida ésta respecto de las personas de distinto sexo que pueden adoptar, se contiene en el Art. 69 de la Constitución de la República, cuando para proteger los derechos de las personas integrantes de la familia se establece una serie de obligaciones, que, relacionado con la presente tesis, se refiere a la maternidad y paternidad responsables; la madre y el padre estarán obligados al cuidado, crianza, educación, alimentación, desarrollo integral y protección de los derechos de sus hijas e hijos, en particular cuando se encuentren separados de ellos por cualquier motivo.
Descrita, en consecuencia, la situación normal de una familia, la presente tesis versa sobre la desintegración familiar y el destino de las niñas, niños y adolescentes, y la forma cómo debe velarse por el principio de su interés superior, prevaleciendo sus derechos sobre los demás personas, según se dispone en el inciso 1º del Art. 44 de la carta fundamental.

Es más el inciso 2º del referido artículo claramente establece a qué derechos tendrán acceso las niñas, niños y adolescentes, cuando señala que éstos comprenden el desarrollo integral, entendido como proceso de crecimiento, maduración y despliegue de su intelecto y de sus capacidades, potencialidades y aspiraciones, en un entorno familiar, pero en el caso de la presente investigación, en un entorno que permita el desarrollo normal de todos estos derechos enunciados.




      1. CAUSAS Y EFECTOS

Siendo el quiebre familiar, producto de divorcios o separaciones forzosas, como ocurre con la migración, la principal causa de la desintegración familiar, ello ha generado una serie de consecuencias negativas para el normal desarrollo de las niñas, niños y adolescentes.


Según la jurista brasileña Dra. María Vanessa Gomes Caeiro, la familia es “el conjunto de padre, madre e hijos, personas de la misma sangre, descendencia y linaje”.5
De acuerdo al concepto dado acerca de la familia, producido el quiebre de la misma, se alteran sustancialmente sus cuatro funciones básicas: en primer lugar la socialización de los hijos se ve absolutamente alterada, recordando que la socialización es un proceso mediante el cual el individuo adopta los elementos socioculturales de su medio ambiente y los integra para adaptarse a la sociedad, puede apreciarse que alterado este proceso por el quiebre de la familia, no habrán responsables que socialicen a los hijos a fin de que aprendan a diferenciar lo aceptable de lo inaceptable en su comportamiento.
El sociólogo guatemalteco Dr. Álvaro Caballeros, al referirse a la desintegración familiar y a la pérdida de referentes paternos y maternos, en el caso de la migración, lo que insisto, es plenamente aplicable al divorcio o la separación de los padres, es claro al señalar que: “Existen casos también en que los finales no son felices, quizá no son la mayoría, no hay indicadores al respecto, pero suele suceder que el padre o madre que emigró, al paso de los años, simplemente desaparece o no vuelve a tomar contacto con la familia, mucho menos enviando remesas lo que provoca una desintegración familiar de hecho. En estos casos, las mujeres asumen la doble responsabilidad y la situación en la que vive contrasta con las historias de las mujeres que siguen recibiendo su remesa y se comunican con el esposo. En todo caso la migración no es el factor determinante, en un contexto donde prevalecen otras dificultades de tipo afectivo. Los niños/as sufren particularmente la ausencia del padre, madre o ambos. En algunas familias de inmigrantes, se han registrado casos de niños que se vieron alejados por la migración a temprana edad, experimenten difi-cultades en el desarrollo del habla, bajo rendimiento escolar, depresión infantil y rebeldía con los familiares cercanos que se quedan a cargo de su cuidado, especialmente contra la madre, y con el padre cuando regresa, se han presentado casos de distanciamientos afectivos…”.6
Las carencias afectivas y económicas producidas con la desintegración familiar, inciden fundamentalmente en la producción de grandes conmociones en la estructura familiar y, obviamente, en la inhibición y falta de espontaneidad de los sentimientos más naturales como son el amor y la ternura, lo que, finalmente, genera individuos sin afectos o desmotivados que son relegados, por culpa ajena, por parte de una sociedad, la que cabe aplicarle un término típicamente ecuatoriano, “quemeimportista”, que los desatiende en su infancia y juventud, lo que es un factor grave que permite su criminalización cuando llegan a la adultez.
De este modo, el interés superior de la niña, niño o adolescente, que exige que sus derechos prevalezcan, se transforma en una mera retórica, cuando se aprecia la gran cantidad de niñas, niños y adolescentes que vagan por las calles o se les da un trato indigno, particularmente en materia de trabajo infantil, violándose en forma flagrante la misma Constitución que consagró sus derechos.
Ante este abandono, el Estado ha procurado que las niñas, niños y adolescentes que sufren esta injusticia, vivan en instituciones de acogimiento pretendiendo con ello hacer de los mismos ciudadanos útiles a la sociedad, pero que se encuentran en una patente situación de vulneración de sus derechos, los cuales, incluso, son desconocidos en estas instituciones de acogimiento.


    1. FORMULACIÓN DEL PROBLEMA

El interés superior de la niña. niño y adolescente, que forman parte del acogimiento institucional, no es respetado en forma integral, ya que sin perjuicio que no cuentan con el derecho más fundamental como el de vivir en familia, no reciben por parte de la sociedad y las autoridades, el trato que la propia Constitución exige, produciéndose como consecuencia de ello una grave problemática de reinserción social, que, necesariamente, genera problemas sicológicos y sociales que desembocan en acciones contrarias al buen vivir en sociedad y a las que se añade, desgraciadamente, irregularidades tales como consumo de drogas y alcohol, violencia juvenil, explotación laboral y abusos sexuales, entre otros.




    1. PROSPECTIVA DEL PROBLEMA.

La presente investigación se ha efectuado en la ciudad de Ibarra, provincia de Imbabura, en la Fundación “Cristo de la Calle” y se enmarca en el plano jurídico. La investigación se ha realizado en el período Enero - Diciembre del año 2009 y comprende la descripción y análisis de los derechos vulnerados y de las formas de rescate, dentro del procedimiento legal que tiene esta entidad privada con el propósito de ubicar y evidenciar los problemas por los que niñas, niños y adolescentes se vean obligados a vivir en una institución de acogida al ser abandonados y carecer de un lugar para vivir con una familia biológica.


Por lo cual surge la necesidad de impulsar políticas locales para brindar un efectivo sistema de protección integral en el desarrollo de la juventud.


    1. objetivos




      1. Objetivo General.

Realizar un estudio sobre las violaciones de los derechos de las niñas, niños y adolescentes que viven en acogimiento familiar e institucional en la ciudad de Ibarra en el año 2009, investigando qué clase de medidas de protección son utilizadas, de la agilidad de las mismas y del grado de efectividad que tiene esta protección.


      1. Objetivos Específicos




  1. Diagnosticar si las medidas de protección utilizadas, son suficientes y necesarias a fin de precautelar los derechos de las niñas, niños y adolescentes que viven en acogimiento familiar en la ciudad de Ibarra.




  1. Analizar la eficacia de los sistemas de protección integral de niños, niñas y adolescentes en el momento de investigar y tomar medidas de protección y su grado de agilidad y aplicación de acuerdo a lo establecido en el Código de la Niñez y Adolescencia.



  1. Comprobar si las autoridades existentes, son las necesarias para poder custodiar los derechos de los niños, niñas y adolescentes, en la ciudad de Ibarra, o si es necesario crear nuevas autoridades legales.




      1. Preguntas de Investigación




  1. ¿Cuál es la razón por la que existen niñas, niños y adolescentes en acogimiento familiar e institucional en la ciudad de Ibarra?

  2. ¿Cumplen las medidas de acogimiento institucional con el interés general de las niñas, niños y adolescentes, permitiéndoles un desarrollo integral y el ejercicio de sus derechos?

  3. ¿Cumplen las medidas de acogimiento familiar con el interés general de las niñas, niños y adolescentes, permitiéndoles un desarrollo integral y el ejercicio de sus derechos?

  4. ¿Cuántas familias se han registrado y ante qué autoridad para ejercer el acogimiento familiar en Ibarra?

  5. ¿Qué autoridades son las encargadas de restablecer los derechos vulnerados?

  6. ¿Cómo se restablece, por parte las respectivas autoridades, en Ibarra, los derechos vulnerados de los niños y adolescentes que están en acogimiento familiar o institucional?

  7. ¿Qué institución es la encargada de llevar el programa de acogimiento familiar en la ciudad de Ibarra?

  8. ¿Cuántas niñas, niños y adolescentes se encuentra bajo este programa de acogimiento familiar en Ibarra?

  9. ¿Cuáles son los principales problemas que tienen las niñas, niños y adolescentes en acogimiento familiar?

  10. ¿Son adecuadas las contribuciones económicas que perciben las niñas, niños y adolescentes en acogimiento familiar?.




    1. JUSTIFICACIÓN

El Derecho al Desarrollo, según Resolución 41/128 de 4 de diciembre de 1986 de la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas: “es un derecho humano inalienable en virtud del cual todo ser humano y todos los pueblos están facultados para participar en un desarrollo económico, social, cultural y político en el que puedan realizarse plenamente todos los derechos humanos y libertades fundamentales, a contribuir a ese desarrollo y a disfrutar del él”. 7
Si atendemos a la realidad y a las normas constitucionales, es fácilmente perceptible el incumplimiento de las normas internacionales de derechos humanos como las existentes en nuestra Constitución, primando en nuestros legisladores la vetusta “omnipotencia legal”. que lleva consigo la ingenua idea “de que las normas jurídicas solucionan todos los problemas”, lo que es desvirtuado en forma categórica por el destacado jurista nacional Dr. Xavier Zavala Egas, quien expresa: “Cuando la ley no es producto de las auténticas exigencias sociales, cuando ésta no mantiene una relación coherente con la realidad de un pueblo, se producen desfases. Decía el Dr. Ramiro Larrea Santos, Presidente de la Comisión Anticorrupción, que: "Si no se diseña una doctrina constitucional vinculada a los auténticos intereses populares, se seguirán produciendo legislaciones constitucionales, ya sea por la vía de una asamblea constituyente o de las consultas populares, pero no se habrá cambiado el sistema en base a una doctrina clara que privilegie a los indiscutibles valores de la justicia, la libertad, la dignidad y la paz".8
En consecuencia, si se atiende a las precarias condiciones de las niñas, niños y adolescentes que se encuentran sometidos a acogimiento institucional, puede apreciarse que las normas contempladas en el Capítulo III, Sección 5a., los artículos 44, 45 y 46 de la Constitución de la República (las que se analizarán más adelante) y que establecen las pautas para definir la protección del Estado en beneficio de niñas, niños y adolescentes; son ineficaces cuando se hace referencia al tratamiento de éstos en las instituciones encargadas del “acogimiento institucional”, quedando de manifiesto que dichas normas son más cercanas a la retórica que a la efectividad de sus postulados.

    1. FACTIBILIDAD Y ORIGINALIDAD




      1. Factibilidad

El tema fue lo elegido por la gran importancia que tiene el hecho de amparar y proteger a uno de los más débiles sectores sociales como son las niñas, niños y adolescentes; y es deber de todos preocuparnos de tal manera en cómo podemos reintegrarlos a la sociedad, siendo personas de buena moral y de alto grado de participación, cuidando sus derechos y permitiendo que disfruten de estabilidad sicológica y emocional. Debido a que se tiene una estrecha relación de trabajo profesional entre la autora y la entidad, existe una disponibilidad de colaboración de los miembros de la Fundación Cristo de la Calle para realizar el trabajo de investigación y formulación de la propuesta. El apoyo logístico en la etapa de investigación será la base principal para obtener la información respectiva. Es factible realizar la presente investigación debido a:




  • Acceso a la información temática.

  • Contar con el asesoramiento técnico profesional de trabajadora social, psicólogo, educadoras y la población que ocupa estos servicios.

  • Financiamiento propio de la estudiante maestrante.

  • Tiempo estipulado acorde a las normas de la Universidad Técnica del Norte.




      1. Originalidad

En cuanto persigue la visualización y atención de las niñas, niños y adolescentes que viven en una institución de acogimiento, por abandono o por diversas circunstancias que imposibilitan la convivencia con sus padres, en la ciudad de Ibarra, para que luego de una campaña de concienciación, prevención y rehabilitación puedan reintegrarse a su familia, la sociedad y se desarrollen de forma íntegra con igualdad de oportunidades.


No existe, en nuestra ciudad, un estudio serio y acabado, que entregue resultados de la calidad de vida que tienen estas niñas, niños y adolescentes y sus problemáticas; por consiguiente, a raíz de este estudio se pueden formular estrategias y planes para mejorar la situación de este grupo social, así como para conocer el real rendimiento de las políticas ya existentes y saber si funcionan o no. Adecuar un marco jurídico legal con el fin de promover la participación de más familias en la reincorporación de estas niñas, niños y adolescentes a la vida en sociedad.

CAPÍTULO II

MARCO TEÓRICO
2.1. Noción de familia
El término familia tiene origen en la acepción latina “famulus” que significa servidor. Es un hecho indesmentible que toda persona tiene o tuvo una familia, no extrañando que la mayoría de la doctrina considere que la familia siempre existió tal como es conocida hoy en día.
Definir a la familia es un concepto complejo, siendo imprescindible aclarar el concepto para la presente investigación, toda vez que el principal tema tiene como núcleo central la protección de la niña, el niño y el adolescente, y, obviamente, no puede concebirse esta protección si no se toca, aunque sea brevemente el tema de la familia, porque todo menor nace en familia y debe desarrollarse en su seno.
La familia constituye la primera integración social del menor, en la cual éste establece relaciones privilegiadas con la persona que le presta los cuidados parentales, relaciones éstas que se van extendiendo a otras personas estrictamente ligadas a los miembros del núcleo familiar.
La integración o no del menor a su familia es, generalmente, decisiva para la integración de la niña, el niño y el adolescente, a otros grupos o instituciones sociales con quienes a futuro tenga contacto. Ello porque las niñas, niños y adolescentes utilizan muchas veces a los padres o personas con funciones similares como modelos, imitándolos, lo que les confiere una gran importancia a nivel de socialización. Este proceso está condicionado por el tipo de familia en que la niña, el niño y el adolescente se encuentran insertos, originando diferentes tipos de integración familiar y social.
En consecuencia, la familia es un grupo de personas unidas por vínculos de parentesco, ya sea consanguíneo, por matrimonio, unión de hecho o adopción que viven juntos por un período indefinido de tiempo.
De conformidad al Art. 67 de la Constitución de la República, el Estado reconoce a la familia en sus diversos tipos y la protege como núcleo fundamental de la sociedad. En este núcleo familiar, constituido por vínculos jurídicos o de hecho, se satisfacen las necesidades más elementales de las personas, como comer, dormir, alimentarse, etc. Además se prodiga amor, cariño, protección y se prepara a los hijos para la vida adulta, colaborando con su integración en la sociedad.
La disposición anterior concuerda con el inciso 2º del Art. 45 ibídem, las niñas, niños y adolescentes tienen derecho a tener una familia y a disfrutar de la convivencia familiar.
2.2. Los derechos de la niña, el niño y el adolescente en los instrumentos internacionales
El tema de los Derechos del Niño tiene sus bases en Europa y Estados Unidos, y en latinoamerica aparece en el siglo XIX y se asienta en el siglo XX con la idea de asegurarle a los niños un bienestar material y espiritual, si bien no estrictamente un “reconocimiento de derechos”. Pero con el tiempo y debido a la condición de vulnerabilidad y fragilidad de ellos se aplicó el concepto de “derechos”.
La idea de acoger los derechos del niño circuló en algunos medios intelectuales durante el siglo XIX. Un ejemplo de ello fue la referencia que hizo el escritor francés Jules Vallés en su obra El niño (1879), y más claramente la reflexión sobre los derechos del niño que realizó Kate D. Wiggin en Children's Rights (1892).
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