Tema “incidencia del acogimiento familiar o institucional en los niñOS, niñas y adolescentes, en la ciudad de ibarra en el período 2009” introduccióN



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Me gustaba ver correr la sangre, me proporcionaba un gran placer. Recuerdo que desde mi infancia los más grandes placeres me parecían terribles. Es decir, el Apocalipsis era lo único que me interesaba. Creí en el infierno antes de poder creer en el cielo. Uno se cansa y aburre de lo ordinario. Empecé matando porque estaba aburrido y continué haciéndolo porque me gustaba desahogar mis energías. En el campo de batalla el hombre nunca desobedece y la tierra toda empapada de sangre es como un inmenso altar en el cual todo lo que tiene vida se inmola interminablemente, hasta la misma muerte de la muerte en sí. La muerte se convirtió en mi divinidad, mi sagrada y absoluta belleza. He estado viviendo con la muerte desde que me di cuenta de que podía respirar. Mi juego por excelencia es imaginarme muerto y roído por los gusanos”.15

Fuera de las aberraciones expuestas, desde el punto de vista de la necesidad del control social, diferentes culturas en momentos determinados de escasez han practicado el filicidio como forma de reducir la población.
En el siglo XVI, el sacerdote aragonés San José de Calasanz viendo la miseria material e intelectual en que vivían los niños pobres de Roma, fundó las Escuelas Pías para proporcionarles educación y entre los maestros que contrató estuvo Galileo Galilei. Sin embargo, la conciencia del maltrato como fenómeno de la realidad social es aspecto de muy reciente consideración. Alrededor de los años setenta, el maltrato infantil y la desprotección infantil son tenidos en cuenta y aceptados como realidades sociales sobre las cuales es preciso intervenir.
En las más grandes civilizaciones como la romana y griega, la vida del niño dependía de sus familias al cien por ciento, al punto de que si un infante presentaba algún tipo de malformación o discapacidad, el padre lo enviaba a la basura o lo regalaba. La Ley de las Doce Tablas atribuyó al “pater familias”, el derecho de venderlos, empeñarlos o darles muerte.16
Sin duda, ha habido en otros tiempos también sensibilidades que se alzaron en contra del maltrato. Platón aconsejaba a los maestros de escuela instruir mediante el juego a los niños, en sustitución de los métodos habituales de su tiempo, que eran la represión y la agresión física.
Pero quien quizás con mayor claridad y vehemencia defendió la necesidad de proteger a los niños para asegurar un adecuado crecimiento, desarrollo y bienestar, fue Jean Jacques Rousseau, en el siglo XVII, en su libro Emilio, libro en el cual Rousseau propone, mediante la descripción del mismo: “un sistema educativo que permita al “hombre natural” convivir con esa sociedad corrupta. Rousseau acompaña el tratado de una historia novelada del joven Emilio y su tutor, para ilustrar cómo se debe educar al ciudadano ideal. Sin embargo, Emilio no es una guía detallada, aunque sí incluye algunos consejos sobre cómo educar a los niños. Hoy se considera el primer tratado sobre filosofía de la educación en el mundo occidental”.17
A partir del siglo XIX el interés por la protección y cuidado de los niños comienza a ser una preocupación para ciertos sectores de la sociedad, merced a la labor que realizan escritores como Charles Dickens, lo que permitió introducir la reflexión sobre los cuidados básicos necesarios para los niños, además de la responsabilidad que la sociedad tiene en la protección de la infancia.
Al respecto, la Magister en Educación, Orientación y Consejería, la colombiana Dra. Marina Quintero Quintero, al referirse a Charles Dickens y a su libro “Emilio o la Educación” expresa: “Charles Dickens (1812-1870) refleja en sus famosas novelas la realidad de la sociedad victoriana de su tiempo y de sus propias vivencias autobiográficas desde una perspectiva llena de ternura y humanismo. Oliver Twist, por ejemplo, cae en manos de un explotador de niños, y David Copperfield es el prototipo de la infancia desvalida. El niño retratado por Dickens es víctima elocuente de la sociedad; es un mártir que asciende tramo a tramo su propio vía crucis. Pero al tiempo, el niño es un ser que se adapta con facilidad a medios hostiles que suponen oscuros peligros; el escritor lo hace andar por las calles y sentirse como pez en el agua. Así, revela sus cualidades de maña y astucia, sus dotes de imitador de vicios y virtudes de los adultos; sus tretas, su simulación, su capacidad para vivir en la violencia y de la violencia social, su amoralidad. El niño es apto para la marginación y el hambre y la necesidad de protección lo dispone a la complicidad con la delincuencia. Sin embargo, a pesar de esta dramática imagen moralista, Oliver Twist y David Copperfield son una primera manifestación del descubrimiento del niño como un ser humano tomado por sí mismo, intentando iniciarse en la vida a través de sus propias experiencias. Aunque la literatura del siglo XIX se conmueve con la infancia, sólo ofrece de ella una representación social y moral, o bien hace una recreación poética del verde paraíso perdido o de la inocencia escarnecida”.18
En el campo médico, quién primero llamó la atención sobre el tema fue Ambroise Tardieu, en 1868, profesor de medicina legal en París. Publicó un trabajo sobre la existencia del maltrato sustentado en autopsias de 32 niños que habían sido quemados o golpeados hasta la muerte.
Respecto del Dr. Ambroise Tardieu, el Dr. Sergio Casanova Díaz, Médico Psiquiatra Profesor Titular Facultad de Medicina Universidad El Bosque de Colombia, señala que el autor francés: “detalló en su abundante obra todas las presentaciones del maltrato infantil, los crueles tratamientos que recibían los pequeños en las fábricas, en las minas de carbón de Escocia e Inglaterra, el abuso físico, el abuso sexual, el infanticidio y el filicidio. Se le considera el pionero en considerar a los padres como perpetradores de los abusos…”. 19
Casi cien años después de esta comunicación inicial que pasó totalmente inadvertida, H. Kempe, en 1961, presentó ante la Academia Estadounidense de Pediatría un trabajo denominado "Síndrome del niño golpeado". A partir de esta publicación se toma en cuenta el problema como un asunto médico y de salud.
En realidad, la aceptación de la existencia de los niños maltratados y abusados no ha sido un proceso fácil: más que de la demostración de su existencia, ha dependido de la gradual desmantelación de los prejuicios que impedían que fuera considerado. Sin embargo, todavía es un problema que merece algún grado de consideración en los países desarrollados que ya han superado y tienen control de los problemas de nutrición y mortalidad. En ellos la sociedad espera algo más que la mera supervivencia de los niños y esto hace que se implementen programas que luchan contra el maltrato, El maltrato, en sus diversas formas es un problema donde se hace más que evidente el paradigma de los problemas psiquiátricos que son producto de una confluencia de elementos biológicos, psíquicos y sociales.
Para referencia en nuestro territorio americano, vemos como en nuestra cultura incaica, los niños eran elegidos por su pureza para ser ofrecidos a su dios Montaña, en los santuarios de las alturas del imperio, en una ceremonia conocida como “capac hucha”; el ritual se iniciaba en el Cuzco donde en procesión se trasladaban a los niños como ofrendas humanas, el ser elegido representaba un “honor” para el contexto inca cultural y religioso. Hasta la actualidad se desconoce la forma en que estos infantes eran sacrificados, pero estos hechos son corroborados por un hallazgo arqueológico en febrero de 1998 en el que se encontraron tres niños momificados en el santuario andino Llullaillaco en Perú.
Es a partir de 1950, que comienzan a desarrollarse estudios acerca de maltrato infantil; y, solo fue hasta la década del 70 que se realizaron investigaciones referentes al abuso sexual infantil, tornándose de esta forma en algo visible y dejando de ser un tabú; aunque hasta la actualidad no se cuentan con los suficientes datos acerca de la incidencia de este fenómeno y de otros relacionados a él como es el caso del presente análisis, a nivel mundial y local, pues se sigue manejando con sigilo debido a las implicaciones morales y porque actualmente, en la mayor parte de legislaciones estas prácticas se encuentran debidamente tipificadas y sancionadas.
A partir de entonces se empiezan a distinguir dos tipos de maltrato infantil, según varios especialistas: intrafamiliar y extrafamiliar. El primero que abarca desde la negligencia, el abandono, la violencia ya sea verbal, psicológica, física y sexual; en tanto que el segundo, se refiere a la desnutrición, participación en hechos bélicos, prostitución, pornografía y explotación laboral.


      1. Conceptos básicos sobre el acogimiento familiar

El Acogimiento Familiar, entendido como un derecho, permite brindar un espacio en familia, por el tiempo que lo requiera, a niños, niñas y adolescentes que, por diversas circunstancias, no logren concretar sus derechos humanos en la propia familia, favoreciendo, desde el marco de respeto a su identidad, la recomposición vincular con sus orígenes. Consideramos que el Acogimiento Familiar es un DERECHO, un derecho de la familia cuando esta atraviesa una situación de dificultad.


El Art. 220 del Código Orgánico de la Niñez y Adolescencia se refiere al acogimiento familiar cuando lo define como: “una medida temporal de protección dispuesta por la autoridad judicial, que tiene como finalidad brindar a un niño, niña o adolescente privado de su medio familiar, una familia idónea y adecuada a sus necesidades, características y condiciones.” 
Existen niños que no pueden vivir con su familia biológica por razones ajenas a ellos y residen en diferentes residencias de la región o con otros familiares. El acogimiento familiar, permite que cada vez más niños encuentren el entorno afectivo que necesitan en una etapa fundamental para su desarrollo y formación, así como para su plena integración en la sociedad.
Es importante considerar que a pesar de que tanto el acogimiento familiar como la adopción son medidas de protección del menor, existen múltiples y significativas diferencias entre ambos, por lo que no deben ser confundidos.
Produce la plena participación del menor en la vida de la familia e impone a quien lo recibe, las obligaciones de velar por él, tenerlo en su compañía, alimentarlo, educarlo y procurarle una formación integral.


      1. Objetivos y características del acogimiento familiar

Los objetivos del acogimiento familiar son:

  • Garantizar el derecho a la convivencia familiar y comunitaria.

  • Preservar los vínculos con las familias de origen.

  • Evitar la institucionalización.

  • Promover la desinstitucionalización.

Por ello se ha planteado que "el acogimiento es provisorio, independientemente del período de duración, y no es un objetivo en sí mismo, sino una posibilidad de solucionar la situación de crisis familiar".
De este modo, se diferencia claramente de la adopción, en tanto no es irreversible, no provoca un cambio de filiación del niño/a y procura mantener la vinculación con su familia y su historia. También se distingue de la internación en un hogar, ya que no es una modalidad de tipo institucional, sino que el niño/a es integrado en una familia para que viva en su casa, y se incorpore y todos los integrantes se adapten- a una nueva rutina y dinámica familiar.
Las principales características que adopta el acogimiento familiar son:


  • El cuidado y la convivencia de los/as niños/as por parte de y en la familia ampliada o en hogares conocidos o próximos, y cuando esto no sea posible en una familia que acepte las particulares condiciones que reviste el acogimiento.




  • El carácter temporal y transitorio de ese cuidado.




  • La vinculación con la familia de origen, a pesar de las limitaciones circunstanciales que afectan o no hacen posible la convivencia con ella.




  • La diferencia con la adopción, ya que el niño aunque esté integrado en la familia acogedora, no forma parte de ella, ni pasa a ser legalmente reconocido como hijo de ésta.




  • La instrumentación de guardas administrativas o judiciales para dar un marco legal al acogimiento.




  • La remuneración no obligatoria para la familia acogedora.

Aunque estos son los rasgos principales que se le han atribuido, no existe una única definición de acogimiento familiar. En algunas definiciones, se hace hincapié exclusivamente en la atención brindada al niño. Así se plantea como un recurso social en el que el niño afecto de una concreta problemática socio-familiar recibe, por parte de una determinada familia, el ofrecimiento de ser acogido en su hogar, dado que su propia familia biológica no puede -o no quiere- hacerse cargo de las obligaciones que conlleva ser padres.


2.4.4. Causas principales por las cuales se concede el acogimiento
Tanto el acogimiento institucional como el familiar se conceden por las siguientes causas:


  1. Maltrato psicológico o emocional: ocasiona perturbación emocional, alteración psicológica o disminución de la autoestima en el menor agredido. Incluye las amenazas de causar un daño en su persona o bienes o en los de sus progenitores, u otros parientes o personas encargadas de su cuidado. Es el daño que de manera intencional se hace contra las actitudes y habilidades de un/a niño/a, afectando su autoestima, su capacidad de relacionarse, expresarse y sentir, deteriorando su personalidad, socialización y desarrollo emocional. Es el tipo de maltrato más difícil de definir y detectar, ya que las secuelas en la conducta y en el aspecto psicológico del maltratado/da no son específicas. La intencionalidad también es difícil de demostrar, dadas la ambigüedad de las situaciones, las creencias y la confusión por parte de los adultos al justificar su comportamiento ante la rebeldía o desobediencia del menor.

El maltrato psicológico ocurre:

  • Al ignorar al niño/niña, como si no existiera para sus padres o cuidadores.




  • Cuando hay rechazo por los adultos a las necesidades, valores y solicitudes del menor.




  • Si se aísla al niño/a de su familia y/o comunidad y del contacto humano.




  • Al exponer al menor a ataques verbales y amenazas, en un clima de miedo, hostilidad y ansiedad.




  • Si se da agresión verbal, o se acostumbra llamar al niño/a de manera áspera y sarcástica.




  • Cuando hay presión o constante exigencia para alcanzar un desarrollo rápido y logros a nivel que no corresponde con el desarrollo neurológico ni mental, de tal forma que el menor siente que nunca será suficientemente bueno.




  • Si el niño/a está expuesto a situaciones que transmiten y refuerzan conductas destructivas y antisociales: es la corrupción.




  1. Maltrato físico: es toda forma de agresión no accidental infringida al menor por el uso de la fuerza física, produciendo lesiones severas (quemaduras, hematomas, fracturas, envenenamientos u otros que pueden causar la muerte) o traumas físicos menores (provocados por palmadas, sacudidas, pellizcos o similares que no constituyen un riesgo sustancial para la vida). Los traumatismos craneales, quemaduras extensas y traumas viscerales son la causa más frecuente de muerte por maltrato.

Las lesiones físicas provocadas tienen características diferentes en localización, forma y color que las producidas de forma fortuita. Las personas que atienden niños (trabajadoras sociales, maestros, cuidadores) deben estar familiarizadas con la detección de lesiones no casuales.


El castigo físico es utilizado por muchos padres como método disciplinario, pero su uso regular se considera maltrato pues afecta al desarrollo, dignidad y autoestima.
Algunos autores describen como parte del maltrato físico el síndrome de Munchausen, raro en niños, pero muy grave, ya que puede poner en peligro la vida del menor. Uno de los progenitores o cuidadores, casi siempre la madre, simula una enfermedad en el niño/a, elaborando síntomas y signos mediante intoxicaciones deliberadas. El menor es llevado continuamente al médico y sometido a múltiples procedimientos, mientras el adulto acompañante niega la etiología del problema; la sintomatología cesa cuando el niño/a es separado del adulto sospechoso.


  1. Abuso sexual: Este problema, existente en todas las épocas y culturas, hasta hoy se niega u oculta para evitar el escándalo social, ya que en su mayor parte ocurre dentro del ámbito familiar. Puede ser físico (exhibicionismo, tocamientos, manipulación, corrupción, sexo anal, vaginal u oral), explotación sexual, prostitución, turismo sexual con menores y pornografía infantil. En la mayoría no hay actos físicamente violentos, ya que el agresor usa promesas o amenazas para someter a la víctima.

El abuso sexual se debe distinguir de las actividades sexuales normales (juegos sexuales o exploratorios, masturbación, caricias o tocamientos genitales) entre niños/as que se encuentran en el mismo estadio de desarrollo madurativo. El abuso sexual se produce cuando estas actividades tienen como finalidad la satisfacción de las necesidades del agresor y ocurren entre un niño/a y un adulto/a o adolescente, que por su edad o desarrollo tiene con el menor una relación de responsabilidad, confianza o poder.


Los distintos tipos de agresión que la ley considera delitos por lesionar la integridad física, psicológica y moral, importantes a nivel médico legal, incluyen:


  • Violación (artículo 512 del Código Penal), “es el acceso carnal con introducción parcial o total del miembro viril por vía anal, vaginal o bucal con persona de uno u otro sexo cuando la víctima es menor de 14 años, cuando la persona está impedida, lisiada, enferma, no puede resistirse y cuando se usa la fuerza o intimidación.”




  • Estupro (artículo 509 del mismo cuerpo legal) ”es la cópula con una mujer honesta empleando la seducción o engaño para alcanzar su consentimiento”.




  • Agresión sexual se considera cuando se introduce por vía anal o vaginal objetos distintos al miembro viril y en las mismas condiciones que en la violación.




  • Abuso deshonesto o atentado al pudor es el delito sexual sin acceso carnal; consiste en la masturbación a niños/as o la introducción de los dedos o cuerpos extraños en ellos/as, tocamientos de nalgas o senos. Es difícil de comprobar, pero ocasionalmente puede haber enrojecimiento vulvar o anal, erosiones, escoriaciones, equimosis y heridas.

El diagnóstico médico legal comprende el interrogatorio y examen a la víctima, al agresor si es posible, y del lugar de la escena. La víctima, especialmente de violación, debe ser valorada en las primeras 24 horas sin bañarse ni cambiarse de ropa, por un médico de preferencia perito; independientemente de la denuncia es fundamental buscar ayuda psicológica para evitar posibles traumas.


Los niños son las víctimas perfectas para el abuso sexual, pues se les enseña a respetar y obedecer a sus padres y superiores y son fácilmente influenciables por su curiosidad y por la confianza que tienen en quienes los cuidan. Todos los niños necesitan afecto; mientras más necesitados están, más fácil es victimizarlos, por lo que los discapacitados físicos, psíquicos y emocionales son más vulnerables.
Lamentablemente, no se cuenta con registros estadísticos nacionales sobre abuso sexual, sino solo se tienen datos referenciales. Así, entre enero y diciembre de 2005, la Junta de Protección de la Niñez y Adolescencia conoció 477 casos en los que se habían vulnerado derechos de niños y adolescentes, el 10% de los cuales correspondió a abusos sexuales por parte de autoridades educativas o profesores. Ciertamente, las formas de violencia y abuso son múltiples, pero los casos que salen a la superficie son solo la punta del iceberg de un problema de un volumen mayor que permanece sumergido por el temor a las represalias, la impunidad o por la lentitud de los procesos de investigación en las instancias educativas
Según informó la Agencia EFE: “el 24 de febrero del 2009, las denuncias sobre abusos sexuales a niños en Ecuador se duplicaron en dos años al pasar de 376 en 2006 a 750 el año 2008 en todo el país, según la Dirección Nacional de Policía Especializada en Niños y Adolescentes (Dinapen). De acuerdo con las estadísticas de la Dinapen, publicadas el 24 de febrero del 2009 en el diario El Comercio, el principal delito en, en un 38,32 por ciento, la violación. Según la psicóloga infantil Alejandra Olivos, la principal causa para que se cometa con periodicidad esta infracción es el estilo de vida acelerado de los padres de familia, que obliga a algunos de ellos a dejar a sus pequeños al cuidado de familiares, vecinos y amigos. Muchos nunca pasan con sus hijos, no tienen horario de salida en sus oficinas. Ni siquiera saben con quién están ellos cuando llegan de la escuela. Los agresores en un 80 por ciento están dentro del entorno familiar del pequeño, según Édison Pereira, capacitador e investigador de la Dinapen. El profesional señala que los tíos, primos, abuelos y padrinos son quienes, por lo general, cometen el delito. Para la psicóloga infantil Martha Safla, el principal miedo que los agresores ponen en los niños es que sus padres no les creerán si denuncian el delito. Los especialistas señalan que baja autoestima, tristeza, llanto fácil, desvalorización y sentimiento de culpa son los principales problemas que dejan una violación o el acoso sexual en los niños y adolescentes. Con terapias racionales, emotivas y técnicas de extinción de conductas, los terapeutas tratan de ayudar a los jóvenes pacientes, pero se requiere del apoyo de los padres de familia y del entorno, aseguran los expertos”.20


  1. Explotación: es la utilización de menores en trabajos u actividades en beneficio de otros, que van en detrimento de la salud física y mental del menor, de su educación o de su desarrollo espiritual, moral o socio-económico.

Con fecha 12 de marzo del 2010, la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), Care Internacional y Organización Internacional del Trabajo (OIT) presentaron el informe que denuncia altos índices de explotación laboral infantil en Ecuador, expresando: “Los niños, niñas y adolescentes indígenas en las provincias de Guayas, Chimborazo y Sucumbíos están insertos en el sistema de explotación laboral infantil a través de la venta de productos en mercados de víveres, el servicio doméstico y las obras de construcciones. La investigación que culminó hace sólo semanas se realizó en los cantones de Guayaquil (Guayas), Guamote (Chimborazo) y Lago Agrio (Sucumbíos), y tuvo como finalidad conocer las actividades en las que se concentra al explotación laboral infantil de los menores de edad indígenas; en estas tres regiones de Ecuador hay alto porcentaje de población indígena y sugerir medidas que aseguren el cumplimiento de los derechos”.21


De acuerdo con Nubia Zambrano, miembro de Care, por medio del estudio, señalado en el párrafo anterior: “se ratificó la vulnerabilidad de los menores de edad indígenas ante la trata de personas.Por medio de grupos focales y talleres con los menores de edad, las familias y maestros, se concluyó que, debido a los altos niveles de pobreza, en provincias como Chimborazo, se registran casos de menores de edad indígenas que son entregados a otras personas para que los ingresan al sistema de explotación laboral en Colombia o Venezuela...Las aspiraciones económicas de los padres y los bajos niveles académicos hacen que sean engañados por personas (explotadores) que emplean la estrategia de usar a conocidos para que se ganen la confianza y los progenitores cedan a los hijas o hijos...también indicó que los menores de edad que caen en ese tipo de explotación una vez que regresan lo hacen con la autoestima baja; «porque los chicos son explotados con hasta 16 horas diarias de carga de actividades sin contrato y por sumas irrisorias»”.22
Fernando García, investigador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), indicó que: “ése tipo de prácticas se repite porque en el Código Penal del país hay un vacío con respecto a la trata de personas por explotación laboral. «Actualmente únicamente se contemplan sanciones para la trata por explotación sexual y no por la laboral...Lo frecuente de dichas prácticas lo corroboran las estadísticas de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y la Dirección Nacional de Policía Especializada para Niños, Niñas y Adolescentes (Dinapen), las cuales indicaron que el año pasado encontraron 14 casos de trata de menores de edad por explotación...Las víctimas eran menores de 18 años y de origen indígena”.23
Por su parte Vladimir Chicaiza, perteneciente a OIT Ecuador, aclaró que: “el problema no sólo es que los menores de edad están insertos en sistemas de explotación laboral que los exponen a peligros en la calle o con químicos y los obligan a abandonar los estudios. «Algo que más nos ha llamado la atención es que la cuarta parte del medio millón de niños que son explotados laboralmente son indígenas... A más del factor económico las creencias culturales inciden en esa realidad. Así, según lo recogido por la investigación, sectores de adultos indígenas califican de positivo "trabajar" a los 10 años de edad porque eso permitirá a los niños ayudarse a pagar los estudios. Además, añadieron que "el trabajo les enseña a no ser vagos y a aprender un oficio”.24


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