Tema “incidencia del acogimiento familiar o institucional en los niñOS, niñas y adolescentes, en la ciudad de ibarra en el período 2009” introduccióN



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Privación de libertad de los padres.- El tiempo que los padres de los niños, niñas ya adolescentes cumplen una sanción por cometer un delito, si los niños no tienen familiares quienes se ocupen de ellos, estarán en periodo temporal de acogimiento.

A partir del año 2008 por mandato Presidencial, los niños que aún se encontraban al interior de las cárceles ecuatorianas, fueron ubicados fuera de ellas en familias sustitutas mediante diversos programas sociales, impulsados por organismos estatales tales como: Vicepresidencia de la República, INNFA y Ministerio de Inclusión Económica y Social.


No existen niños viviendo dentro de prisiones a partir de enero del 2008, no obstante la situación de las familias de los privados de la libertad no ha cambiado significativamente en su necesidad de brindar a sus hijos una atención adecuada mientras ellos cumplen sus condenas. Solamente de la Fundación Jesús Divino Preso alberga a niños y niñas como una alternativa a los programas sociales impulsados por el estado, siendo una institución de larga experiencia y especializada en la atención integral de menores hijos de los privados de la libertad, por lo que procede impulsar el acogimiento familiar en este sentido.

2.5. NECESIDADES BÁSICAS DE LA INFANCIA Y CONSECUENCIAS DE LA OMISION DE LAS MISMAS
El análisis esta situación tiene interés, primero porque ayuda a especificar en torno a qué cuestiones concretas se deben analizar los derechos internacionales y las leyes ecuatorianas hacen referencia. Las necesidades infantiles fundamentales pueden analizarse agrupadas en cuatro grandes grupos:
2.5.1. Necesidades relacionadas con la seguridad
Pocas criaturas son en la naturaleza tan frágiles como un bebé humano recién nacido. Su grado de dependencia de los cuidados adultos es absoluto, de manera que su supervivencia y su normal crecimiento y desarrollo van a depender por entero de las atenciones que se le dediquen para satisfacer las necesidades de alimentación, higiene, protección frente a los rigores del clima, prevención de situaciones, de riesgo de accidentes. De hecho, las necesidades de los bebes son una continuación de las que tuvieron durante el embarazo, que es un complejísimo proceso biológicamente guiado desde dentro, pero que requiere de toda una serie de cuidados y atenciones por parte de la embarazada.
2.5.2. Necesidades relacionadas con el crecimiento y la supervivencia
Visto del lado positivo, cuando un embrión, mas tarde un feto y luego un bebé recibe las atenciones adecuadas, todo su proceso de crecimiento y desarrollo funciona como una maquinaria perfectamente engrasada en la que los muy diversos y complejos elementos y procesos que intervienen se desarrollan normalmente, el peso, la altura, las conexiones neurológicas en el interior del cerebro, la secuencia de los cambios evolutivos precisa y ajustada ( sonreír a las pocas semanas, mantenerse sentado sin apoyo a los 7 meses, decir las primeras palabras en torno al primer cumpleaños, caminar en algún momento del primer semestre del segundo año…). Procesos todos ellos muy complejos e interrelacionados, pero guiados por una dinámica interna que funciona de forma generalmente muy precisa en la medida en que no haya ningún problema hereditario. Si las condiciones son mínimamente adecuadas, la lógica interna es tan aplicable, está tan prevista en el código genético de nuestra especie, que no hace falta condiciones de estimulación o de cuidado excepcionales para que todo ocurra con normalidad evolutiva. De hecho, niños y niñas concebidos, nacidos y crecidos en circunstancias adversas (en las situaciones de penuria económica generalizada posterior a una guerra, por ejemplo), pero cuidados y tratados de manera adecuada, se desarrollan con toda normalidad.
Visto desde el ángulo negativo, si el complejísimo proceso de crecimiento humano no recibe al menos los mínimos requerimientos para desenvolverse correctamente, se producirán problemas que en algunos casos pueden llegar a ser irreversibles y que pueden comprometer muy seriamente, según los casos, la supervivencia, el desarrollo normal y la evolución psicológica correcta. Así ocurre, por ejemplo, si durante el embarazo sucede algún problema serio que pueda alterar el complejísimo y frágil conjunto de procesos en desarrollo; especial mención merecen a este respecto aquellas influencias negativas que pueden alterar el normal desarrollo de los proceso neurológico que van dando poco a poco lugar a un cerebro de la complejidad del humano: cualquier agresión a la embarazada o por parte de la embarazada que pueda afectar al feto: la adicción de la madre a sustancias como el alcohol o la heroína, que tiene impacto sobre el funcionamiento cerebral; la ausencia de cuidados básicos durante la gestación; etc., son todas estas circunstancias que comprometen de partida el crecimiento y el desarrollo normales. Y, lógicamente, una vez que el nacimiento ha tenido lugar, sigue aplicándose la misma lógica, pues la falta de atención a las necesidades básicas de sueño, alimentación e higiene, así como cualquier agresión que pueda tener repercusiones sobre el cerebro o sobre cualquier otro órgano vital comprometerán, o bien la supervivencia del niño , o bien su normal crecimiento y su correcto desarrollo de acuerdo con las normas evolutivas que establecen las edades de adquisición de las diferentes capacidades y habilidades. Así ocurre también con la necesidad de supervisión que durante bastante años tienen niños y niñas, una supervisión que les proteja de peligros y accidentes, y que sea sensible a las necesidades que con su conducta los más pequeños manifiestan. Así ocurra, por citar un ejemplo más, con la imposición a niños y a niñas, de condiciones laborables que no corresponde con su fuerza o que comprometen otras cuestiones tan básicas como el descanso y el sueño (por hablar ahora solo de los aspectos relacionados con el crecimiento y la maduración). Algunas formas de maltrato infantil tiene que ver con la falta de atención o atención inadecuada a todas las necesidades por situaciones como, negligencia, maltrato prenatal, maltrato físico y explotación laboral.
2.5.3. Necesidades relacionadas con el desarrollo emocional
Constituyente fundamental de nuestro funcionamiento psicológico, las emociones son la clave principal de la salud mental de las personas; así, del mismo modo que una vida emocional sólida, segura y positiva nos hace psicológicamente fuertes y resistentes a las tensiones y a las contrariedades, una vida emocional frágil y dominada por la inseguridad nos debilita y nos deja a merced de las tensiones y de los contratiempos. Del amplio y complejo mundo de las emociones, deben ser destacadas por su importancia central: las que sentimos a propósito y en relación con las personas que nos son más significativas (apego) y las que experimentamos a propósito de nosotros mismos (autoestima).
El apego constituye algo central en nuestra vida emocional. En el mismo sentido a que mencionábamos anteriormente se explica que un mínimo de atención a las necesidades físicas fundamentales es el soporte suficiente para un crecimiento normal, basta con que un bebé mantenga un mínimo de relaciones positivas y estables con un adulto sensible a sus necesidades para que dicho bebé experimente fuertes sentimientos afiliativos hacia esa persona, de manera que la echará de menos cuando no esté. La reclamará cuando necesite ayuda, se alegrará con su retorno tras la ausencia; es decir, el tipo de dependencia afectiva conocida como apego.
Siguiendo la lógica anterior, visto en positivo, el tipo de relaciones favorables, sensibles y duraderas a que se ha hecho referencia da lugar a un apego de tipo seguro: el bebé es plenamente feliz en compañía de la figura de apego, se entristece cuando se marcha, pero se queda tranquilo ante la seguridad de su retorno, se alegra cuando tal retorno se produce. La relación evoluciona en el sentido de una creciente interiorización de la figura de apego y de la relación con ella, de manera que el niño o la niña soportará cada vez mejor separaciones más prolongadas porque la persona querida acaba volviendo y continua respondiendo de manera favorable, sensible y emocionalmente positivas a sus necesidades.
El lado negativo es, o bien la ausencia de las relaciones de apego, o bien relaciones de apego disfuncionales por no saber en el entorno del bebé, cuando alguna persona que de manera estable y reiterada no responda de forma positiva a su llamadas y a la expresión de sus necesidades a través del llanto, los gestos. Pueden ser personas que nunca responden de manera positiva, o que responden positivamente unas veces y negativa o negligentemente otras, o personas que responden de manera negativa habitual. Cuando una de estas circunstancias se da, se desarrollan tipos de apego de naturaleza ambivalente por ejemplo un bebé desea ser tomado en brazos pero demuestra rechazo por la madre, apego caótico no predecible.
Por lo que se refiere a la autoestima, su contribución a nuestra felicidad y a nuestra salud mental es igualmente fundamental, es uno de los más potentes de la salud mental de una persona. De modo que utilizando los contrastes anteriores, una autoestima positiva se relaciona con una buena estabilidad emocional, estado de ánimo positivo, sentimientos de competencia personal ante los retos y exigencias que la vida plantea. Por el contrario, la autoestima negativa predispone a la depresión, a los sentimientos personales negativos, a una menor motivación ante situaciones que exigen esfuerzo. Nada de lo anteriormente dicho es definitivo, pero en la mayor parte de personas la continuidad a lo largo del tiempo predomina sobre los grandes cambios, que son de todas formas posibles si las circunstancias llevan estable y coherentemente hacia ellos.
Algunas formas de maltrato infantil como la negligencia, el maltrato psicológico, el maltrato e institucional y el abuso sexual, están estrechamente relacionadas con el mundo de las emociones hacia los demás en forma de apego, hacia nosotros mismos en forma de autoestima.
En síntesis las habilidades de relacionarnos socialmente se adquieren en primer lugar el núcleo familiar donde aprendemos entre algunas cosas como pedir ayuda, que nuestras necesidades no siempre se pueden satisfacer inmediatamente, etc., situaciones estas que las seguimos adquiriendo continuamente a medida que vamos creciendo e interactuando con otros niños y niñas que van a reclamar de los otros habilidades para el juego, la cooperación, el control de los impulsos y la agresividad.
La ausencia o deficiencia de contactos y relaciones sociales estimulantes se va traducir en una variada fuente de problemas. La no estimulación de las relaciones y las interacciones positivas en el contexto familiar van a impedir llevar a cabo el aprendizaje básico de las habilidades de comunicación interpersonal y de interacción social. Niños y niñas sometidos a estilos de crianza caracterizados por la indiferencia, o por la incoherencia, o por el exceso de agresividad, van a tener enormes dificultades para desarrollar algunas de las habilidades sociales e interpersonales básicas a que se ha hecho referencia anteriormente.
Por eso existe la necesidad de reparación de los daños producidos previamente. Las consecuencias del maltrato infantil son suficientes para dar una idea de la complejidad y negatividad de las experiencias por las que pasan niños y niñas que son objeto de algún tipo de maltrato y tiene la experiencia de salir de su entorno familiar y pasar por instituciones por contextos familiares alterados.
2.5.4. Necesidades relacionadas con el desarrollo cognitivo y lingüístico.
Se entiende por desarrollo cognitivo al conjunto de trasformaciones que se producen en las características y capacidades del pensamiento en el transcurso de la vida, especialmente durante el período del desarrollo, y por el cual aumentan los conocimientos y habilidades para percibir, pensar, comprender y manejarse en la realidad.
El proceso de adquisición del lenguaje es un proceso ininterrumpido, pero en el que podemos distinguir una serie de etapas generales en cuanto a la aparición del lenguaje en distintos ambientes lingüísticos.
Estas etapas se deben a que la niña o el niño disponen ya de las condiciones psicofísicas favorables, de una maduración neurológica y de autonomía motora. Estas etapas son las siguientes:


  • formas de comunicación no verbal con los adultos (  se trata del lenguaje ligado al proceso de socialización del niño: comunicación  a través de gestos, expresiones faciales, sonrisas...).

  • Periodo prelingüístico.

  • Fase lingüística.

Lo anterior se refiere a los niños que se desarrollan en condiciones normales, pero ello se ve alterado en los niños abandonados.


    1. MARCO LEGAL



      1. Declaración Universal de los Derechos Humanos25

El 10 de diciembre de 1948 en París, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó esta declaración, la cual constituye la piedra angular del conjunto de normas sobre derechos humanos establecidos a lo largo de los años; dentro de este instrumento se reconoce que toda persona nace libre e igual en dignidad y derechos sin distinción alguna así también estipula que nadie será sometido a tortura ni tratos inhumanos y degradantes.

Respecto de los derechos de los niños el Artículo 25 de la Declaración de Derechos Humanos enfatiza la importancia tanto de los derechos de maternidad como los de la infancia al señalar que gozarán de las mismas prerrogativas del resto de ciudadanos con derecho a asistencias especiales. Con respecto a uno de los factores que impulsan la explotación sexual, esto es la pobreza y la carencia de necesidades básicas, el mismo Artículo señala que toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure la salud, el bienestar, la alimentación, el vestido y la vivienda.

De igual forma la Declaración Universal De los Derechos Humanos declara el derecho a la educación que tiene por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y libertades fundamentales, cabe resaltar que en los últimos tres capítulos de este documento se determina que todos los individuos tienen derecho a que se establezca un orden social e internacional en que los derechos humanos proclamados se hagan plenamente efectivos.

Para dar cumplimiento a esta norma y fortalecer la mencionada Declaración, en 1966 se aprobaron dos pactos cuyas disposiciones tienen carácter políticamente obligatorio lo que significó un paso decisivo para la pormenorización y fortalecimiento de este instrumento; estamos hablando del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, así como del de los Derechos Sociales, Civiles y Culturales.

A partir de la suscripción de esta Declaración se estableció un sistema de mecanismos encargados de promover los derechos humanos universales así como enfrentar su violación. Entre los mecanismos implementados tenemos los no convencionales tales como el envío de grupos de trabajos, redactores especiales y representantes del Secretario de las Naciones Unidas, los mismos que se encargan de realizar investigaciones en situaciones de emergencia y en casos particulares de ser necesarios. El trabajo de estos relatores comprende entre otros asuntos, lo relacionado con las ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias; la tortura; la discriminación racial; la xenofobia; la venta de niños; la prostitución; la pornografía infantil; la eliminación de la violencia contra la mujer y las consecuencias de los productos tóxicos y peligrosos para el disfrute de los derechos humanos.

En este contexto, el Ecuador fue uno de los primeros países a nivel mundial que lo ratificó; y si bien es cierto no es de obligatorio cumplimiento para los estados partes, entraña una responsabilidad moral debido a que se encontraría en entre dicho la aprobación o reproche de la Comunidad Internacional.



2.6.2. Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos

Aprobado por la Asamblea de las Naciones Unidas en diciembre de 1966, entró en vigencia 10 años más tarde. En este instrumento existe el reconocimiento de que los derechos humanos se derivan de la dignidad inherente a toda persona. El pacto comprende diversos derechos tales como: la vida, la libre determinación, la igualdad de género, los no ser sometidos a tortura o tratos crueles e inhumanos, ni a la esclavitud; a no ejercer trabajos forzosos, a la libertad, a la seguridad personal; así como el derecho a las minorías.

Siendo estos derechos inherentes al ser humano son aplicables a los niños/as y adolescentes, aún cuando no estén explícitamente mencionados; por tanto tienen derecho a no ser explotados sexualmente y a la protección del estado, la familia y la sociedad a través de medidas que su condición de menores requiere.

Para realizar el seguimiento y el cumplimiento de los derechos reconocidos en este Pacto se firmó su Protocolo Facultativo en el que se le autoriza al Comité de Derechos Humanos (creado mediante este instrumento) recibir y considerar denuncias de quienes crean ser víctimas de violaciones de cualquiera de estos derechos protegidos.



      1. Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales

Como todos los instrumentos derivados de la Declaración Universal de los Derechos Humanos también se sustenta en el reconocimiento de la dignidad humana. Fue firmado y aprobado en los años 1966 y 1976 respectivamente; entre los derechos reconocidos constan: el derecho de toda persona de trabajar dignamente, a la seguridad social, a la protección y asistencia de las familias puesto que la asume como el núcleo de la sociedad; a la especial protección de las madres; el derecho de los niños y adolescentes a no ser explotados económicamente, ni a ser sometidos a trabajos que perjudiquen su salud, su moral y su desarrollo sano y normal; a tener un nivel adecuado de vida, a tener asistencia médica, a la educación como base del desarrollo de la personalidad humana y del sentido de dignidad para lo cual se establece como obligatoria la educación primaria garantizando su gratuidad.

Estos dos pactos mencionados constituyen a su vez, la llamada Carta Internacional de los Derechos Humanos.



      1. Convención de los Derechos del Niño26

Después de un trabajo minucioso de alrededor de diez años, esta convención fue aprobada en noviembre de 1989 y se ha convertido en el instrumento internacional de mayor aceptación en el mundo, siendo ratificado hasta la actualidad por 192 países excluyéndose solamente Estados Unidos y Somalia. Nuestro país fue el tercero a nivel mundial y primero a nivel de Latinoamérica en reconocerlo, ratificándolo en septiembre de 1990.

En su Art. 1 define como niño/a a “todo ser humano menor de 18 años de edad, a menos que en virtud de la ley que le sea aplicable, alcance la mayoría de edad”, delimitando de esta forma un umbral para diferenciar la niñez de la adultez.

Esta Convención está marcada por dos ideas fundamentales:


  1. La consideración de los niños/ niñas y adolescentes como sujetos plenos de derechos, merecedores de respeto, dignidad y libertad, abandonando la concepción de niño como objeto pasivo de la intervención del Estado, la familia y la sociedad; y



  1. El reconocimiento de los niños como personas que necesitan de cuidados especiales en atención a su condición de desarrollo, en consecuencia además de poseer todos los derechos que disfrutan los adultos, les son atribuidos otros propios de su edad. .

Para tal efecto, este instrumento reconoce todos los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales de los menores de 18 años; de igual forma incorpora 4 principios fundamentales para el cumplimiento respecto de los derechos estipulados, que a saber son:

  1. No discriminación; mediante el cual todos los niños sin distinción deben tener la misma oportunidad de disfrutar de los derechos estipulados en este documento.



  1. Interés superior del niño; en el cual se destaca la consideración especial que se debe dar a los intereses de los menores por parte de toda entidad pública o privada, tribunales, autoridades competentes, entre otros órganos y personas que deban tomar decisiones que les conciernan.



  1. La supervivencia y el desarrollo; en el Art. 6 de la Convención se reconoce el derecho de los niños a la vida, la supervivencia y el desarrollo, imponiendo la adopción de medidas que los garanticen así como aquellas tendientes a evitar toda acción latente contra la vida humana.

En este marco cobra importancia el derecho a la educación como medio para asegurar el desarrollo pleno y armónico de los mismos, el cual está asociado a los modelos de desarrollo de las naciones por lo que el combate a la pobreza se ha convertido en una de las metas del milenio de las Naciones Unidas.

  1. La participación; el Art.12 de la Convención reconoce el derecho del niño/a y adolescente a expresar sus opiniones y puntos de vista en los asuntos que les afecten directamente de acuerdo a su desarrollo y madurez. Esto supone el derecho a formarse un juicio propio, a ser escuchados en todo procedimiento administrativo y/o judicial al que estén sometidos entre otros.

Estos principios orientan el ejercicio de los derechos de la niñez entre los que destaca el derecho a preservar su identidad, a una nacionalidad, a no ser trasladados ni mantenidos ilícitamente en el extranjero, a recibir protección en situaciones de maltrato (punto relevante dentro del abordaje del presente tema); de igual forma se reconocen y protegen los derechos de los niños refugiados.

El Art. 19 establece un compromiso de los estados partes a adoptar todas las medidas legislativas, administrativas, sociales y educativas para proteger a los infantes contra toda forma de maltrato, abuso físico y/o psicológico, descuido o trato negligente, explotación, abuso sexual, mientras se encuentra bajo la custodia de sus padres, representante legal o cualquier persona que tenga a su cargo su cuidado.

Como podemos apreciar en este instrumento, existe una particular preocupación de proteger el derecho de los niños a no ser explotados o abusados sexualmente; de tal suerte que en los Arts. 32 a 39, los Estados partes se comprometen a proteger a la infancia y adolescencia de cualquier forma de explotación económica y/o sexual, del ejercicio de trabajos peligrosos, del trato cruel y degradante; y a impedir cualquier actividad de incitación para que se dediquen a la explotación sexual y a su utilización en la prostitución y pornografía infantiles. A su vez, esta Convención compromete a los Estados a aportar medidas para promover la recuperación física y mental de los menores víctimas de estos criminales delitos.
Cabe mencionar que en la Convención subyace un principio que trata de equilibrar los derechos y libertades de los menores y la responsabilidad de los padres, tutores y sociedad en general de protegerlos y garantizar su crianza, desarrollo e integridad, por ello en cualquier medida que les concierna se tendrá en cuenta el interés superior del niño como señala el Artículo 3.1 de la misma.
La Convención sobre los Derechos del Niño se basa en la protección integral se relaciona con la necesidad de abarcar todos los ámbitos de vida y desarrollo de los niños, mientras que el interés superior se refiere a que toda intervención que se realice en la vida de los niños tendrá en cuenta prioritariamente el interés de estos chicos, favoreciendo el cumplimiento integral de sus derechos.

En relación con el Acogimiento Familiar, la Convención concibe a la familia ampliada como el ámbito prioritario donde los chicos deben crecer y desarrollarse, y a sus miembros adultos como responsables primarios del cumplimiento de sus derechos. Por su parte, reserva al Estado, en primer lugar, el deber de prestar asistencia y orientación a la familia ampliada para que ésta pueda cumplir sus funciones, y sólo en segundo y último término, la facultad de intervenir cuando la familia resulte incapaz de garantizar los derechos del niño y nunca antes de agotar los recursos a su alcance para cumplir con su función primordial de apoyo.


La creciente preocupación mundial para generar sociedades más democráticas, equitativas y respetuosas con sus niños/as y adolescentes se ha plasmado en una serie de tratados y convenios para asegurar sus derechos. Ecuador ha suscrito la Convención de los Derechos del Niño y el Protocolo de Palermo (o Reglas de Beijín), y promulgado el Código de la Niñez y Adolescencia; también se creó el Consejo Nacional de la Niñez y Adolescencia y se formuló el Plan Decenal de Protección Integral a la Niñez y Adolescencia.

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